Los personajes en esta historia no me perteneces, son de la maravillosa Stephanie Meyer y está basada en la canción Toca para mí de Alejando Sanz.
Se Buscan
Edward Anthony Cullen e Isabella Marie Swan
Desaparecidos desde el capitulo anterior. La familia Cullen agradecería tener noticias sobre ellos. Se sospecha que escaparon como adolecentes para disfrutar de su amor en privado y sin las interrupciones de un hermano loco y una hermana hiperactiva. La última vez que se les vio fue en la hora del desayuno del Primero de enero.
Hola mis amores aquí de vuelta con el nuevo capitulo. No me pude resistir a la nota principal. Si ya sé que debería incluir el nombre de esta escritora por desaparecer por tanto tiempo. Nos leemos en la nota abajo.
BPOV
Volver hacer el amor con Edward fue como volar más allá del cielo. No pude calcular cuánto lo había extrañado, porque en ese momento no tenía medidas. Nos entregamos con el alma y aún así sentía que no había sido suficiente. Él recorrió con sus labios cada parte de mi cuerpo, reencontrando así mis zonas más erógenas. Trate de imitarlo pero perdí el control, era como un adicto y Edward era la droga por la que clamaba mi cuerpo. Exhausta, con una enorme sonrisa, llena de amor y con una felicidad incalculable; así me encontraba el primer amanecer del nuevo año.
Horas después al despertar no quería separarme de él, pero lo hice. Primero necesitaba usar el baño con urgencia y segundo quería ayudar a mamá con el desayuno, imaginándome lo cansada que debería estar. Me di una ducha rápida y me coloque ropa cálida y cómoda, le di una ultima mirada a mi amado prometido y salí de la habitación. Me dirigía a la cocina cuando escuche la voz de papá y mamá. Espere un momento por si estaban en algo importante, pero luego pidiendo disculpa entre.
—Buenos días mi niña, ¿cómo amaneciste? — Me saludo primero papá llegando a mi lado y envolviéndome en sus amorosos brazos.
—Buenos días a los dos y amanecí increíblemente bien. — Ambos soltaron una carcajada y mamá me guiño un ojo.
—¿Cariño, no vez la carita de felicidad y satisfacción que tiene? Esa sonrisa y el brillo en sus ojos la delatan— se burló mamá, logrando así que me sonrojara a la máxima potencia y papá volviéndose a carcajear apretó más su abrazo.
—Este… Ok, me confieso culpable — les dije levantando las manos en señal de rendición.
—Nadie te esta condenando, mi niña, solo nos divertimos viendo como todos ustedes se abochornan de hablar de estas cosas frente a nosotros — confesó papá
—Sí, ya me di cuenta que a ustedes hay que tenerles miedo, son un par de pilluelos. — Me parecía increíble que estuviera bromeando con ellos de esa manera, pero ese día me sentía flotando entre nubes.
—¿Nosotros? ¡Que va!, si somos unos angelitos — protestó mamá y luego miró a papá dibujándosele en su rostro una picara sonrisa. La verdad es que amaba esos pequeños detalles entre ellos. Se veían tan enamorados, que parecían adolecentes.
—Por hoy fingiremos que les creo— le sonreí y me recordé de otra cosa que quería hacer hoy —. Papá, disculpa que cambie el tema, pero me gustaría saber lo que averiguaste sobre la escuela para Chef.
—Oh, cierto, hija, eso se me había olvidado. Bueno ya esta todo listo, las clases comienzan la próxima semana, tengo todos los documentos y la lista de cosas que necesitas sobre mi escritorio. — Lo abracé nuevamente con fuerza, mientras las lágrimas descendían por mi rostro.
—Gracias— susurre. Esto era lo que quería, me prepararía académicamente y tendría una profesión que me gustaba, también por fin podría estar a la altura de mi familia. Necesitaba esto para reforzar más mi confianza en que el futuro era uno muy prometedor. Además quería demostrarme a mí y a los demás que era capaz de superarme, seria un ejemplo para los que como yo viven o vivieron en las calles.
—Sabes que no tienes que agradecer nada. Tú eres parte de esta familia y todo lo que necesites haremos hasta lo imposible por suplírtelo. Además estamos muy orgullosos de tu fortaleza y de tus ganas de progresar. Como dijo Fred anoche tú vales más que el oro. — Las palabras de mamá fueron dichas con tanto amor que sentía mi corazón a punto de estallar. Ella se acercó a mí y también me abrazó y allí entre ellos pase unos minutos que me transportaron al pasado con mis padres biológicos. Los pude sentir a través de Carlisle y Esme, ellos siempre estarían conmigo de alguna manera.
—¿Nena, sabe Ed que estas aquí abajo?
—No precisamente, l esta dormido y no quise despertarlo.
—Bueno, hija, creo que pronto lo veremos por aquí algo asustado— me dijo mamá algo sonriente.
—Creo que exageras un poco. Él sabe que no me voy a desparecer de nuevo.
—Cariño, él tal vez lo sabrá, pero eso no cambiara que al despertar y no encontrarte a su lado, los nervios lo traicionen y se imagine lo peor. — Aunque había algo de certeza en las palabras de mamá, no creía que Edward fuera a reaccionar de esa manera.
—Bueno ya veremos. — dije medio en burla —. Ahora, veamos qué preparamos para el desayuno del batallón.
—¡Oh Dios, Gracias! Por fin un desayuno decente — dijo papá en forma de oración mirando hacia el cielo.
—Hey, no tenemos la culpa de que ustedes no sepan preparar algo bueno. Además ya estaban avisados — protesto madre.
—Por favor, papá, no me hagas sentir mas culpable. — Sentí como un nudo se iba formando en mi garganta.
—Hija, esa no fue la intención. Solo estaba bromeando. Tú no tienes que sentirte culpable de nada, eso ya quedo en el pasado, ahora estás aquí, la cocina vuelve a la normalidad y procuraremos no hacerlas enojar de esa manera, nunca más. — Papá me envolvió en sus brazos y besó mi frente con ternura.
— Ves, hija, ya todos aprendieron que no pueden molestar a las manos que los alimentan. — Aunque sabía que ellos estaban bromeando, no podía quitarme la culpa que sentía. En mi intento de demostrares que yo era fuerte no solo había lastimado a Edward, sino que también había arrastrado a toda la familia.
—Bien. Cambio de tema —explotó papa, haciéndome saltar —. ¿Hija, cómo te has sentido? — Oh, oh ese tema era uno delicado ya que mamá estaba presente. Ella que estaba buscando algo en la nevera, se giró y me miró asustada.
—Bien. — Miré a papá tratando de darle a entender que no era el momento.
—¿Bella, te has estado sintiendo mal? — Por fin llegó la pregunta que tanto había temido. Sentí un escalofrió recorrer mi cuerpo y mi mente comenzó a preguntarse que le decía ahora a mamá.
—Mi amor, sabes que soy muy maniático y no se me olvida que Bella estuvo delicada hace algunas semanas. Es lógico que le pregunte, eso se supone que hace un medico responsable y más cuando mi paciente es una de mis hijas. — Mamá miró a papá por un momento y al ver que éste estaba tan tranquilo, también lo hizo.
—Lo siento, es que yo también me preocupo y como madre quiero protegerte. — Se acercó nuevamente, tomó mis manos y me dio una suave sonrisa. Aún podía ver el temor reflejado en sus ojos. Definitivamente me iría a revisar pronto, no quería mentirle u ocultarle cosas a la familia y estaba poniendo a papá en una posición bastante difícil.
—Tranquila, gracias por eso.
—Buenos, vamos a ponernos a trabajar porque ya me estoy poniendo sentimental. — Con eso mama dio por terminado el tema. Yo miré a papá y éste me guiñó un ojo. Luego nos dijo que tenía que hacer unas llamadas y se marcho.
No paso mucho tiempo cuando escuchamos una puerta cerrarse algo fuerte y a alguien bajar las escaleras corriendo. Mamá me dio una mirada de "telodije" y sonrió. Cuando me giré, mi mirada se cruzo con la de él y me pareció que volvía a respirar. Caminó hacia mí y me envolvió en sus brazos con tanta fuerza que casi me cortaba el aire.
—Buenos días a ti también, mi amor— le dije dramatizando un poco que me faltaba el aire. Él al darse cuenta se disculpó y aflojo el agarre. Luego me saludo y comentó que se había asustado al no encontrarme a su lado y antes de que pudiera responderle me estampo un fuerte beso. A pesar de que fue un poco rudo, volví a tocar el cielo.
Después de una disculpa de mi parte, de reafirmarle que no iba a ir a ningún lado, no al menos sin él, de que mamá me soltara un te lo dije y yo reconocer que hubiese reaccionado igual, mi amado partió nuevamente hacia la habitación a ponerse algo de ropa mas apropiada ya que había bajado en bóxers. A lo lejos escuché a mi tía saludarle en la escalera y sonreí de imaginar la cara de esta al verlo en tales fachas.
—Buenos días, creo que debería hacerle pasar algunos sustos mas a menudo a tu novio, será mi sobrino pero le alegra el día a cualquier mujer con esa imagen. — Mi cara se volvió a poner roja y mamá tras de mí no contenía las carcajadas, de las que luego me contagie.
—No te prometo nada, además creo que me estoy volviendo egoísta en cuanto a Edward se refiere. — Aunque estaba tratando de bromear lo cierto era que había mucho de verdad en mis palabras. No me agradaba la idea de que otras mujeres, adicional a mí y las de la familia, vieran a Edward con poca ropa. "UffBellitacelosayposesiva,cuidadoconesossentimientos",me alertó mi voz interior.
—Mi niña, tienes razón, creo que todas las mujeres de esta familia somos así con nuestras parejas — dijo mama
—Por mí lo pueden mirar todo lo que quieran pero con mucha ropa y como menos a dos metros de distancia. — El tono de mi tía era algo burlón, pero pude notar que ambas hablaban en serio. Suspire tranquila, ya no me sentía tan mal por mis sentimientos dado a que eran compartidos por varias de las mujeres de la familia.
—Bueno, entonces puedo estar tranquila, ya pensaba que me estaba volviendo posesiva — susurre
—Ahh cariño es que tú eres de las menos que lo demuestra, tendrías que ver a Rose, ella no tolera que le miren mucho a Emm, se pone como una fiera y ni hablar de Alice, rápido saca los colmillos para atacar. Esas sí que son posesivas y celosas, hasta con sus padres y hermanos. — Mamá asintió con la cabeza, confirmando las palabras de mi tía y de nuevo me sentí un poco más tranquila.
Luego de terminar de prepara el desayuno, subí corriendo a la habitación, pero me encontré a Edward acompañado de Jasper y papá en el camino.
—Buenos días, Bells— me saludo Jasper.
— Buenos días, Jazz — salude mientras le daba un abrazo —. ¿Y Ali?
—Ella esta terminándose de arreglar, ya comenzaron los acostumbrados males del embarazo, incluyendo el culparme de todo.
—Y lo que te falta. Solo espero que no sea como su madre, porque si es así te veré de madrugada en las calles, buscando complacerle sus antojos. — Papá lo miró medio con pena y a la vez medio burlón.
—Uff y con el genio que se gasta la duende — completo mi amado.
— Ya no asusten al pobre. — Le di una sonrisa y pase mis brazos por su cintura en señal de apoyo.
—Gracias, nena, tú siempre tan comprensiva. Jasper me devolvió la sonrisa y me dio un suave beso en la frente.
—Hey, me voy a poner celoso. — protesto Edward, jalándome a sus brazos, lo que provoco las risas de papá y Jasper.
—Tranquilo, campeón, que por más que lo intentemos ella solo tiene ojos para ti.
—Eso lo sé, pero más vale precaver y no exponerla a sus encantos — le contesto mi amado a papá y aunque sabía que ellos solo estaban bromeando, el recuerdo de lo que había sucedido con la primera esposa de Edward vino a mi mente.
No sé que pudo haber notar Jasper en mi rostro, pero me susurro un "Túnoeresella",antes de jalar a papá y seguir camino a la cocina. Al parecer yo solo lo escuche porque Edward seguía riendo al igual que nuestro padre.
—Voy a cambiarme.
—¿Te acompaño? — Me pregunto él, con un tono meloso, al que solo asentí. Aunque sabía que no pasaría mucho cuando subiéramos, mi cuerpo clamaba por el más mínimo contacto con el suyo.
Llegamos a la habitación y en un movimiento del que casi ni me di cuenta, Edward me aprisiono contra la puerta y estampó sus labios sobre los míos. Aquel no era un beso suave, era uno lleno de necesidad, de posesión, y de ansiedad, pero a pesar de todo me encantaba, porque sobre todo estaba lleno de amor.
—Perdón, eso fue muy brusco — me susurro al separarse un poco.
—No tengo nada que perdonarte — respondí, mientras acariciaba su rostro.
—No sé que me pasa que contigo, pero a veces pierdo el control y lo único que quiero es hacerte el amor, hasta solo saber que nos pertenecemos. — Su voz aún era un susurro y mantenía sus ojos cerrados, como tratando de recuperar el control.
—Bueno, mientras lo pierdas de esta manera, a mi no me molesta para nada. — Presione más mi cuerpo contra el suyo, para reafirmarle mi punto.
—Cariño, recuerda que esto no ayuda a mi autocontrol. — Me dio un suave beso, sonrió malévolamente y se separo, dejándome ahí con mis emociones revueltas.
—Eres un tramposo. — Cruce mis brazos y trate de hacerle un puchero, pero solo causo que su sonrisa se ampliara aún más.
—Tenemos que terminar de arreglar las cosas y además aún nos esperan abajo para desayunar. — Lo primero me hizo recordar que más tarde podríamos descontrolarnos de la manera que deseáramos y sin el temor de ser escuchados o interrumpidos.
—Exacto, hermosa, más tarde. — Lo mire extrañada, al parecer había leído mis pensamientos.
—¿Qué, ahora lees la mente? — Pregunte confundida.
—La tuya es casi imposible, mi amor, pero tu cara me lo dijo todo. — Me guiño un ojo y siguió metiendo cosas en un bulto.
Lo cierto era que él siempre me repetía algo así como que jamás sabía con lo que iba a salir o que le gustaría saber qué estaba pasando por mi cabeza, pero al parecer últimamente no estaba teniendo esa clase de problemas. Me acerqué a su lado y en silencio comencé ayudarle en lo que estaba haciendo.
—Bueno, ya esta casi todo listo, si quieres ve a cambiarte yo termino. — Yo asentí en silencio.
Me dirigí al closet y mientras sacaba lo que me pondría encontré el pequeño bolsito que mamá y tía Charlotte me habían dado hace unos días, una idea traviesa se me ocurro así que lo tomé y junto con el resto de mi ropa me dirigí al baño. Una vez allí me duché con calma y me comencé a vestir; después de haberme colocado el famoso regalo, me miré en el espejo y hasta me sonroje, aunque mi yo interior estaba encantada y juro que la escuche decirme: "Listaparaprovocarunparo… cardiaco".Me puse el resto de la ropa y con una sonrisa traviesa salí del baño, note que él ya había terminado y me esperaba sentado en la cama.
—Esa sonrisita tuya me asusta. ¿Qué estas planeando, pequeña brujita? — Actué sorprendida.
—Yo, nada, mi amor. Recuerdas que soy toda una angelita — lo mire con mi mejor cara de inocencia y él se carcajeó.
—Rayos, Bella, vas hacer que parezca un desubicado allá abajo, solo por estar pensando en que travesura estás planeando — me dijo haciéndome un puchero, a lo que en respuesta yo solo me encogí de hombros y le sonreí pícaramente.
Me dirigí a la puerta, él rápidamente se levantó de la cama y estuvo a mi lado, tomándome de la cintura para bajar juntos. Al llegar ya estaban casi todos allí y luego de los saludos, abrazos, besos y los buenos deseos nos sentamos a desayunar.
El aire era algo diferente, se sentían las esperanzas y los sueños renovados. Cada uno hablo de sus planes y aunque Edward y yo compartimos algunas cosas de la que planeábamos, en ese momento mi concentración estaba en los planes que teníamos para hoy. Emmett bromeó varias veces con respecto a que mi amado estaba en otro planeta esa mañana y yo no me podía contener las risas, lo que hacia que él se girara y me entrecerrara los ojos. De verdad estaba amando este jueguito.
Luego de terminar el desayuno, nos dedicamos a recoger todo, estuve un momento en la cocina planeando la cena. "Todotienequeparecernormal", me había dicho Edward, por esa razón seguía con mis rutinas. Ya cuando todos se fueron a sus diferentes actividades, Edward se acercó a mi lado.
—Ya es hora— me susurro al oído haciendo que mi cuerpo se estremeciera y mi corazón se acelerara por la anticipación.
—Vamos por las cosas—le respondí ansiosa. Él se rio, llenándome de mucha más felicidad con ese dulce sonido.
Él tomó mi mano, miró a todos lados para confirmar que no haber nadie y después prácticamente corrimos escaleras arriba hasta llegar a nuestra habitación. Una vez dentro explotamos en carcajadas. Aún con la adrenalina arriba tomamos nuestras cosas y repetimos el proceso, revisar que no hubiera nadie cerca y correr hasta llegar esta vez al auto. Por suerte no nos encontramos con nadie de la familia así que todo marchaba según lo planeado y pesar que todo esto lo hablamos medios dormidos. Una vez al estar en el resguardo del auto estallamos en risa, por haber escapado de la casa sin que nadie nos viera, aunque teniendo un cómplice. Harry nos abrió el portón y nos saludo con una suave sonrisa.
—Lo logramos — exclamamos ambos a la vez.
—Al fin te tengo para mi solito. — Los ojos de Edward se iluminaron con un brillo místico e hipnótico que me hizo quedar embobada. Todavía todo esto me parecía un sueño, el estar ahí con él, llevar una sortija de compromiso en mi dedo que le gritaba al mundo cuanto nos amábamos y nos pertenecíamos y que por fin la vida nos estuviera recompensando por todo lo que habíamos sufrido. Pero algo me saco un poco de mi estado, una pequeña nubecita se poso sobre mi.
—¿No crees que se preocupen al no encontrarnos? — La verdad es que después de lo que había pasado con mi reciente desaparición, no quería darle mas pesares a mi familia.
—Tranquila, lo más seguro es que llamen a mi móvil y yo me encargué de que no se preocupen. — La sonrisita traviesa nuevamente apareció en sus labios y por alguna extraña razón eso calmó mis emociones. Luego me pidió que llamara a su móvil para que entendiera de qué se trataba. Al el no responder salió su buzón de mensajes.
"Te has comunicado al teléfono de Edward Cullen, en este momento no te puedo atender, pero déjame tu numero y un corto mensaje y te devuelvo la llamada. Si eres un miembro de mi familia, no nos ha pasado nada malo, solo rapte a mi pequeña para celebrar a solas. Nos veremos pronto o algo así. Los queremos."
Mi primera impresión fue quedarme helada, aunque luego de unos minutos comencé a reír. Edward nuevamente mostraba su lado juguetón, ese que según la familia volvió a salir desde mi reingreso a su vida.
—¿Qué te parece?
—¿El qué? — Pregunte algo confundida ya que me había sumergido nuevamente en mis pensamientos
—El mensaje— mi guiño un ojo con picardía.
—Muy apropiado para se el centro de las broma de Emm por los próximos quince años como mínimo — bromee.
—Ya lo sé, un pequeño precio a pagar por estar contigo sin interrupciones.
—Eso hace que todo lo demás sea nada. — No había nada en el mundo como estar con él a solas y más sin preocuparnos de que alguien nos fuera a escuchar.
En ese momento tomó mi mano y llevándola a sus labios dejo un suave beso para luego inhalar mi olor. Con esas sutiles caricias mi cuerpo se estremeció y se me comenzó a dificultar el respirar.
—Pronto, hermosa. — Esa promesa fue grabada con fuego en mi alma, por lo que se me escapó un suspiro mientras lo seguí observando —. Pequeña, si no dejas de verme así, no me voy a poder contener — comentó con la voz algo ronca.
—Ummm, ya veremos. — En ese momento recordé lo que llevaba bajo mi ropa, por lo que hice un movimiento sutil para que él lo notara. El aire del auto se volvió pesado y la temperatura subió muchos grados o por lo menos así lo sentía yo, tal vez mi termómetro interior se rompió.
—Tú eres peligrosa— comento mientras reía y yo le miraba con cara de inocencia.
Estaba tan absorta en el rostro de mi amado y en las imágenes poco inocente que me inundaban, que cuando el auto se detuvo me asuste.
—Tranquila, amor, solo llegamos a nuestro destino. — El dio un suave apretón a mi mano, que aún estaba entre la suya y eso basto para calmar mis nervios.
—Lo siento, no me había dado cuenta — dije en voz suave.
—No hay problema, hermosa, ahora mejor subamos, no vaya a ser que se nos aparezca la familia y nos arruine el plan. — Su tono era algo burlón, pero cariñoso. Sabía que Edward al igual que yo amábamos a nuestra familia, solo que necesitábamos este momento únicamente para nosotros.
—Que Dios nos libre de nuestros hermanos. — Hice un gesto de estar rogando al cielo y en medio de las bromas sobre lo que pasaría si llegaban Emm y Ali, entramos en el edificio.
—Buenos días, señores Cullen. Feliz año nuevo — nos saludo el portero.
—Buenos días, Vladimir. — Edward respondió a su saludo normalmente, mientras que a mí se me estancaban las palabras en mi garganta, por lo que termine susurrando un igual. Mi corazón latía a mil, mientras una emoción extraña se apoderaba de mí, algo hermoso de solo pensar en lo bien que se escuchaba ser nombrada como la esposa de Edward.
Íbamos rumbo al elevador cuando Vladimir nos detuvo.
—¿Señor, me concedería un minuto? Necesito comentarle algo. — El pobre hombre tenia cara de pena, pero Edward como siempre le dio una sonrisa tranquila.
—¿Mi amor, me esperas un momento? — Me pregunto girándose hacia mí.
—Claro, no hay problema.
—Lo siento, señora, prometo no retenerlo por mucho tiempo. — A pesar de que me sonreía, se podía ver su incomodidad. Yo al igual que Ed le di una sonrisa tranquila para tratar de aminorar ese sentimiento.
Caminó hacia él y conversaron unos minutos. No tenía idea de lo que le estaba diciendo, pero la cara de Edward cambio totalmente, se notaba molesto y por un momento me recordó el día que Irina le llamó. Los nervios me estaban comenzando a traicionar justo cuando nuestras miradas se encontraron y al igual que en aquel momento su expresión volvió a calmarse.
Mi amado le dio nuevamente una suave sonrisa a Vladimir, luego se despidió de él y caminó de regreso a donde yo estaba. Esta vez sin despegar nuestras miradas.
—¿Todo bien? — Pregunte sin pensar ya que estaba bastante ansiosa. Él no me respondió, pero poso sus labios sobre los míos en un suave y dulce beso.
—Ahora sí está todo bien — susurro aún muy cerca de mis labios. Logrando así que mi cuerpo se estremeciera.
EPOV
El besar los labios de mi amada fue mi mayor calmante. No quería que nada arruinara este día, pero cuando Vladimir me dijo lo que estaba sucediendo mi rabia se fue subiendo. No podía creer que después de todo lo que habíamos pasado últimamente, nuevamente se nos presentara otra situación. Esta vez lo hablaría con Bella, no quería más secretos con ella y sé que conseguiríamos resolver esto.
A veces hacemos cosas estúpidas en la vida y luego tenemos que hacerle frente a las consecuencias. Eso había sido Lauren en mi vida, un error estúpido, una manera de tratar de opacar la soledad que sentía y por lo visto mi estupidez se empeñaba en regresar y golpearme el trasero. Cuando Vladimir me dijo que una chica había estado haciendo preguntas sobre cuál era mi apartamento, si me encontraba allí o si estaba viviendo con alguien, mis alarmas se dispararon, tenía que admitir que después de la última experiencia, sentía mucho temor de perder a la razón de mi vida.
Vladimir me dijo que la reconoció como Lauren en la última visita, porque en algún momento mientras cenaba con ella, me encontré con él y su esposa y por cortesía se las presente. Luego me entregó un pequeño papel, era una nota que ella me había dejado.
"Necesito verte. Me buscas o te encuentro y creo que por tu bien y el de tu nueva mujercita, lo primero sería lo mas conveniente."
Tuya siempre
Lauren.
Mi sangre hervía en mis venas, luego por un momento pensé cómo resolver aquello sin involucrar a Bella, pero al levantar la mirada y encontrarme con unos marrones que me miraban con ansiedad, las palabras "Nomássecretos" retumbó en mi mente y me relaje. Ella era mi salvación, mi oasis de paz y no destruiría eso por nada. Su confianza en mí todavía estaba un poco lastimada y no la dañaría más por ocultarle esto. En algún momento durante el día le comentaría todo a Bella y lo resolveríamos juntos.
—Joven, de verdad lamento todo esto, escuche por lo que pasaron su hermana y su novia y lo menos que quisiera es darle mas preocupaciones. — Las palabras de Vladimir me sacaron de mis cavilaciones, desconectando también mi mirada de mi pequeña.
—Tranquilo, viejo, sé que eres sincero en cuanto a preocuparte, gracias por eso. Con respecto a lo de Lauren, ya lo resolveremos. — Le sonreí nuevamente, no quería que se sintiera mal por todo esto, aquel hombre realmente me importaba. Él, como otras personas del edificio siempre estuvieron pendiente de mí y me apoyaron cuando los necesite.
—Bueno, siendo así, no le retengo mas, su damisela lo espera.
—Nuevamente gracias y nos veremos luego — me despedí y camine hacia mi amada, con quien nuevamente conecte la mirada.
Cuando quede frente a ella, pude sentir su ansiedad. Yo no la quería así, la quería tranquila y relajada. La deseaba sonriendo o sonrojándose, pero no así. Bella era demasiado preceptiva para no darse cuenta, pero ya me había decidido a que lo hablaría con ella más tarde, ahora tenía otras cosas más interesantes en mente.
—¿Todo bien? — Me pregunto, algo ansiosa, no le podía responder con palabras aún, así que pose mis labios sobre los suyos para borrar aquella mirada de ella y tranquilizarme.
—Ahora sí esta todo bien— le dije aun pegado a sus labios, la sentí estremecerse entre mis brazos y haciéndome así olvidar todo lo demás, ella tenía un efecto sobre mí que podía describir como mágico.
Las puertas del elevador se abrieron tras de nosotros y aún la burbuja que estábamos, la jale dentro de este para luego aprisionarla contra una de las paredes de este y continuar con nuestro beso.
No recuerdo ni cómo marque el número de nuestro piso, pero creo que no lo hice. Por lo que cuando las puertas se abrieron y escuche una voz conocida, me sorprendí.
—Aún recuerdo cuando tú hacías esas cosas — dijo la anciana frente a mí en un suspiro, mientras ella y su esposo no miraban con picardía.
—Vamos, cariño, como si todavía pudiera resistirme a tus encantos — le contesto su esposo, lo que me saco una sonrisa.
—Cierto, Maqui, según he visto a Charles le cuesta mantener sus manos lejos de ti. — bromee cariñosamente.
—Hola, mi niño, Feliz año nuevo — me saludo Maqui, yo me acerqué, la abracé y también le desee un feliz año.
—Hey, está bien que te queramos mucho, muchacho, pero no me le des muchos arrumacos que luego es a mí a quien rechaza. — No aguante más y explote en carcajadas.
—Mi amor, tú sabes que aunque Edward sea todo un hermoso príncipe, yo solo te quiero a ti a mi lado cada noche. — Ella le guiño un ojo y él se derritió.
Aquella escena se repetía muchas veces en nuestros encuentros, pero jamás dejaba de conmoverme el corazón por el gran amor que ellos compartían. Eso me llevó a mirar a mi amada y recordar que aún no se las había presentado. Me acerqué a su lado y le pase una mano por la cintura.
—Quiero presentarles a mi amada prometida, Isabella Swan. — Mi pequeña les sonrió con esa dulzura que me derretía el corazón —. Mi amor, ellos son Mackenna y Charles Williams, mis vecinos y dos personas muy queridas para mí.
— Es un honor conocerles — le dijo ella en voz suave. Cuando dirigí mi vista a ella de nuevo, comprendí que también había quedado fascinada por los Williams y el amor que se profesaban.
—El honor es para nosotros. Por fin conocemos a la damisela por la que nuestro muchacho esperaba tanto. Además eres muy bonita se ve que le amas sinceramente. — Charles se acercó y tomando la mano de Bella, le dio un suave beso, algo que era natural en él y que le había visto hacer desde que le conozco.
—Mas de lo que puedo explicar — susurro ella con su rostro enrojecido.
—Bueno, creo que mejor les dejamos continuar su camino, para que continúen su celebración a solas. — Nuevamente habló Charles, lo que me extraño ya que Macki no había comentado nada, me fije en ella y pude notar como ella no despegaba su mirada de mi Bella. Charles le dio un suave tirón a su esposa para que reaccionara. Todo aquello me parecía extraño, pero preferí dejarlo pasar.
—Nos veremos pronto — les dije y me acerque abrazarles.
—Los esperamos pronto por casa. — por fin hablo Macki quien ahora me miraba de nuevo y con gran sentimiento. Luego se acerco a mi amada y la abrazo —. Cuídalo mucho, su amor por ti es incalculable.
—Así lo hare señora Williams. Él es mi vida. — nuevamente Macki se le quedo viendo y luego le sonrió.
—Macki, solo dime Macki. — A un lado sentí como Charles soltaba el aire y le mire confundido. Él me guiñó un ojo y en silencio me dijo "Yaleganoelcorazón".
Este pequeño acto era muy valioso, porque esta pareja era importante para mí. Ellos me ayudaron cuando me estaba hundiendo en la desesperación. Macki al igual que Alice me hacia levantarme cada día y continuar. También se ocupo de que me alimentara correctamente, porque según ella me había adoptado y era su deber cuidarme. Tengo que reconocer que ellos eran parte de la razón por la cual aún estoy de pie y no me había dejado vencer por la soledad.
Luego de volver a despedirnos, ellos entraron en el elevador retomando su tono juguetón y se marcharon.
—Otro ejemplo de cómo quiero que nos veamos en el futuro. — Al parecer Bella y yo estábamos más conectados de lo que esperaba, porque eso mismo sentía yo.
—Bueno, pues que tal si usted y yo, futura señora Cullen, continuamos trabajando en esa visión dentro de nuestro apartamento. — Para afirmar mis palabras le sonreí pícaramente y ella se volvió a sonrojar.
—A veces eres imposible, pero aún así te amo — terminó de decirme mientras me robaba las llaves, ella misma abría la puerta y entraba corriendo a este.
La seguí dentro y al cerrar la puerta un flash back vino a mí. En el auto, Bella me estaba tentando con algo que llevaba debajo y ahora quería verlo por completo. Estaba parada en medio de la estancia sonriéndome traviesamente.
— Siéntate y pase lo que pase no te permito moverte, ni tocarme — me señalo una silla que había y yo le obedecí, me estaba gustando este juego.
Ella caminó hacia el equipo de música y luego de unos minutos el lugar se lleno por los sonidos deLet'sgetinondeMarvinGaye (dejareelenlaceenmiperfil), y mi Bella comenzó a moverse al ritmo de esta. Esa chica me quería matar.
Se fue acercando con un suave contoneo de caderas, mientras sus manos recorrían su delicioso cuerpo. Su mirada estaba fija en mí y mis respiraciones comenzaron hacerse erráticas. De pronto se acercó a mí y rozó su cuerpo con el mío, por un momento me olvide de todo y la quise agarrar para retenerla.
—No, no. Sin tocar, chico travieso — me susurro pegándome en las manos y alejándose de mí.
Continuó moviéndose sensualmente lo que me tenía fuera de control, luego llevo sus manos hasta los botones de su blusa y comenzó a abrirlos pausadamente, tuve que agarrarme fuerte de la silla para no pararme y quitarlos yo mismo. Sentía como las gotas de sudor bajaban por mi frente, aunque afuera la temperatura estaba bajo cero (midiendoengradosFahrenheit) yo la sentía en mas cien.
Poco a poco se fue rebelando parte de la prenda que llevaba debajo, que era de color negro transparente, dejando entrever su cremosa piel. Ella me había sorprendido muchas veces pero esa vez verla tan segura y sensual me desarmo.
—Oh preciosa, espero que recuerdes donde compraste eso, porque no sé si sobreviva después de hoy y me encanta demasiado. — Ella se paralizó por un momento y luego se sonrojo. ¡Cómo amaba esta mezcla entre la sensualidad de mi chica y su inocencia!
—Bueno, tendré que preguntarle a mama y tía Charlotte. Éste —paso las manos de nuevo por la prenda— es un regalo de ellas.
—Definitivamente tendré que agradecerles. — Ella sonrió y continuó con su baile. Esa vez sus manos se deslizaron hasta el borde de su pantalón, jugueteó un poco con él y luego procedió a abrirlo. Mi respiración y mi corazón se detuvieron en ese momento. Ella con el mismo sensual movimiento los fue quitando hasta quedar solo en el regalo de sus cómplices. Tiró el pantalón a un lado y siguió bailando solo que ésta vez comenzó hacerlo más cerca y alrededor de la silla.
—Respira, amor— me susurro al oído y yo casi salto de esta ya que mis nervios estaban demasiados receptivos.
—Brujita traviesa, me vas a matar — dije atragantándome con cada palabra. Ella se sentó sobre mi regazo de espalda y comenzó a rozar nuestros cuerpos. Ya en este punto yo estaba completamente perdido.
—Recuerda que todavía no puedes tocar. — Se giro para sentarse a horcajadas en mi regazo y se dio a la tarea de desvestirme. Lo que fue otra tortura porque iba besando donde la piel quedaba descubierta, mientras seguía con sus suave movimiento de caderas.
Luego de deshacerse de mi camisa y mi pantalón, donde tuve que levantarme un momento para que ella pudiera hacer su trabajo, pero ella me sorprendió cuando también me despojo de los bóxers y me dejó como Dios me trajo al mundo. Me pidió que me sentara de nuevo, pero no regreso a su posición anterior. Nuevamente comenzó a bailar a mí alrededor, hasta que se acercó por detrás.
—¿Listo para disfrutar, mi príncipe? — Nuevamente mi cuerpo tembló por la anticipación, pero cuando ella regreso frente a mí y comenzó hacer un camino de besos desde mi cuello para abajo y no se detuvo, entendí sus palabras.
—Pequeña, no tienes que hacer esto— le dije casi sin aliento.
—Solo relájate y disfrútalo, quiero hacerlo y me muero por probarte. — Por mi mente se filtro que esta era una prueba más de cuanto ella me amaba y en definitiva se lo regresaría.
Tal como ella dijo me relaje y lo comencé a disfrutar, en su cara estaba reflejado el placer que también sentía, por lo que tuve que respirar profundo para no arrancarla de donde estaba y aprisionarla contra la primera superficie plana que encontrara. Bella estaba robando mi cordura y se lo hice saber, pero ella continuó.
—Mi amor, detente, no me puedo contener mas — suplique. Me miró fijamente un segundo y vi como un brillo perverso cruzo por sus ojos —. Oh Dios, ¡estoy perdido! — Exclame y ella volvió a sumergirme en la locura hasta hacerme explotar.
Casi sin aliento la levante de donde estaba, tomándola en brazos y llevándola hasta la cama, iba a necesitar unos cuantos minutos para que mi amigo se recuperara, pero eso no significaba que estaba impedido de hacerla enloquece de placer. Traté de ser delicado con la famosa prenda que había comenzado a enloquecerme más no pude.
Aún sonaba algo de música en la estancia cuando ambos caímos rendidos en nuestra cama. La abracé más fuerte manteniendo el contacto de nuestros cuerpos y la escuche reír.
—No me voy a ir a ningún lado o mejor dicho después de esto no creo que pueda ni levantarme — bromeó.
—Quien te manda a ser tan traviesa. — le conteste mientras pasaba mis manos por su espalda.
—Prometo no volverme a portar bien y seguir haciéndote travesuras, si vamos a terminar así.
—Pequeña, estás buscando problemas. — De un giro quede sobre ella, quien abrió sus ojos enormes por la sorpresa.
—¿Aún quieres más?— preguntó susurrando.
—Princesa, nunca será suficiente de ti, pero soy humano y mejor descansamos, porque esto aun no acaba. — Sus ojos se oscurecieron y su rostro se puso color escarlata hasta el punto de que sentí ese calor en otras partes de su cuerpo.
—Para mi tampoco nunca será demasiado, eres mi droga.
—Te amo, hermosa. — le dije aun mas cerca de sus labios.
—Yo más. — Terminó de acortar la distancia sin dejarme replicar a su respuesta. Nuevamente nos acomodamos y nos dispusimos a dormir por algún tiempo.
La tarde llegó y con ella nos atacó el hambre así que después de una ducha algo excitante, Bella se dirigió a la cocina a preparar algo para alimentarnos. Traté de ayudarle pero se negó, por lo que me senté en la isla a verla. Estuve pensándolo unos minutos, hasta que decidí que era el momento de hablar sobre lo de la mañana.
—Pequeña, quiero comentarte algo y que me des tu opinión de cómo resolverlo —. Ella paro de hacer lo que estaba haciendo por un momento, me miró y suspiró.
—Adelante, suéltalo ya. — Me sonrió, confirmándome que había decidido bien.
Con calma le hablé sobre lo de esa mañana y le mostré la nota. Ya Bella sabía sobre Lauren, ya que el primer día que mi pequeña llegó a la casa, ella llamó y fue justo mi amada quien le respondió.
—Bueno, amor, yo creo que lo mejor es que la enfrentes, pero no irás solo. Si ella cree que te puede chantajear conmigo está equivocada. Iremos juntos y veremos que hace. — Aunque no me agradara exponer a Bella a esta situación, ni que se enfrentara con Lauren, por nuestra tranquilidad haría lo que me dijera.
—La llamare mañana y de ahí decidiremos como proceder. — Ella asintió y luego nos sentamos a comer. Encendí mi teléfono para revisar los mensajes cuando comenzó a sonar.
—¿Qué paso, hermano? — contesté.
—Hola Ed, primera parte del plan cumplido — me contestó Fred.
—Muy bien, mensaje recibido y procesado.
—Lo siento, la damita esta cerca. ¿Cierto? — La voz de mi amigo como siempre se dulcifico cuando hablaba de mi amada.
—Sí, hoy la rapte de la casa o mejor dicho nos escapamos. Eres la primera llamada que atiendo desde esta mañana, así que si te llaman no sabes nada de nosotros. — Escuche como mi amigo se reía fuerte y eso me hizo sentir paz, ese era un propósito que me había propuesto para este año. Hacer la vida de mi amigo más liviana.
—Bueno, entonces mejor te dejo que sigas disfrutando con tu secuestrada y me hago el loco con la familia — dijo controlando un poco su risa.
—Gracias por todo, hermano. Hablamos luego.
—Hablamos luego, cuida bien de la damita y salúdale de mi parte. — Con esto nuestra conversación terminó, revisé los mensajes lo que me hizo reír por las locuras de mis hermanos y hasta cambie de color por uno de mi madre.
—Fred te envía saludos y la familia entera nos ha dejado mensajes que harían enrojecer hasta el más pervertido, en especial el de mamá. — Bella me miró con los ojos bien abiertos y como predije sin escucharlo ya mi pequeña estaba roja.
—Mejor los escucho luego. — Se levanto para recoger la mesa y yo la detuve.
—Tu cocinas, yo limpio— le susurre al oído, haciéndola suspirar. Me encantaba descontrolarla de esa manera.
—¿Por qué siempre tienes que ser tan perfecto y a la vez malvadamente sensual?
—Eso solo lo soy contigo hermosa, porque tú me haces una mejor persona y me tientas con solo tu presencia. — Deposite un casto beso sobre su cabeza y me dirigí a limpiar.
Al terminar caminé hacia el piano, llevándome a Bella conmigo y comencé a tocar, en ese momento se me ocurrió probar la técnica de Bella y me concentre en todo lo que sentí cuando hicimos el amor.
.
¿Qué pasara con esta prueba?... Bueno por fin termine. Waoo esto es mucho. Ya sé que muchas pensarían que había abandonado este fic, pero no fue así. Luego de unos meses sin internet, de pasar momentos tristes y emocionantes en mi vida, aquí estoy de regreso. Perdonen la tardanza, pero les prometí que no dejaría de escribir y se los cumplo.
El cap esta entre una transición y algo picante. En este tiempo he madurado como escritora y he aprendido muchas cosas nuevas, además algunas personas han aportado a esos cambios en especial mis amigas Betza y Gine, de una saque el expresar más los sentimientos en los momentos dramáticos y de la otra pues lo de escribir mas explicito los lemmons, sorry amiga tengo que ser sincera, y aunque siempre he tratado de controlar eso en este fic pues esta vez le subí un poco el tono. Jeje Al igual que yo, esta Bella también esta madurando. Bueno ya escribí mucho por esta vez. Gracias sinceramente a quienes aun lean, acepto que me quieran estrangular y me gustaría saber quienes aun siguen por ahí. Recuerden que ustedes son el combustible que me hace continuar. Nos leemos pronto.
Cold Kisses and Bear Hugs
Con Cariño
Bertlin
P.D. Gracias a Betzacosta por sacar de su tiempo para betearme. Amiga, vales oro. Chicas mis adoradas Mosqueteras. Las quiero un mundo.
P.D.2 Abrí un blog personal si se quieren dar la vuelta les dejo el enlace en mi perfil.
