HOLA A TODOS!!!
bueno espero q hayan pasado unas felices fiestas y q tengan un año super!!!!!! les digo q me tienen algo desilucionada! TT los rr's del ultimo capitulo si q son mega pocos!!! mile gracias a los q me dejaron su opinion! me alegraron de verdad el dia! XDD espero q este cap les guste y me deje mas rr's xq la vdd es ahora justo cuando el fic se pone mas interezante!!!! y es cuando mas necesito de su apoyo para terminarlo justo como uds desean q se haga!!
ahora si... no los distraigo mas y a leer!
26. confesiones y decisiones
A Ginny por alguna razón simplemente no le agradaba Cecille, había algo en ella que no… simplemente no...
Ya con esto no era de extrañarse que su humor hubiera cambiado cuando Harry dijo que la llevaría con ellos a la reunión de la orden.
- Pero Harry, se supone que es solo para los de la orden – le dijo entre susurros mientras Cecille esperaba a un par de pasos de ellos.
- Descuida Ginny, conozco muy bien a Cecille.
- Si, no me imagino que tan bien…
- Además - dijo omitiendo el comentario de su novia - conoce tambien a Amelia y no dudo que le alegrará verla de nuevo.
No se discutió más, Harry estaba decidido en llevar a Cecille con él, le pareciera o no a Ginny. Eran casi las siete de la noche, Londres estaba cubierto de una débil neblina que brillaba junto a la luna llena y las estrellas.
Harry, Ginny y Cecille subieron la escalinata que daba a uno de los pisos del edificio de esos departamentos a los que iban. Se detuvieron ente las puertas once y trece, eran números dorados adheridos a la puerta grandes de madera dura; ellos se dirigían al numero doce ¿Cómo podía ser esto si del once se saltaba al trece? Con magia claro, que mas podría ser.
Al lado de la puerta trece, había una ventana, dividida en cuatro por pequeñas vigas de madera, en ella colgaba una cortina blanca con detalles dorados, estaba recogida hacia un lado por una cinta dorada, en su interior se podía ver una cómoda sala de estar y al fondo una mesa grande en el comedor, llena de comida y personas a su alrededor charlando y comiendo muy animados. Harry se acerco al espacio que había entre las dos puertas, respiro hondo mientras recordaba lo que debia decir.
- El cuartel general de la orden del fénix, numero doce de Gridmaund place – en ese momento las dos puertas se corrieron haciendo paso a una tercera que saliera entre ella, en su puerta estaba el numero doce adherido.
Ni la música del numero once había cesado, mi la comida del numero trece se había interrumpido. Los tres entraron uno tras uno a la casa haciendo el menor ruido posible, como si fueran unos críos que se hubieran fugado de casa.
Llegaron a la sala, tan bella y majestual como recordaba Harry, iluminada por lamparillas de gas colgadas de las paredes. Gracias a Dios que el retrato de la madre de Sirius ya no estaba colgado en la pared, sino hubiera sido todo un espectáculo. Harry se paseó por la habitación viendo todo detenidamente, tratado de grabar cada detalle en su memoria para siempre.
- Todo esta bien – le dijo sonriendo Cecille – descuida, ya no es lo mismo de antes.
Harry le sonrió de vuelta mientras le apretaba ligeramente la mano. Ginny lo veía todo un paso detrás de ellos, estaba que ardía por dentro ¿Quién se creía ella para venir a tranquilizar a su Harry¿Eh? Eso es lo que ella debería de hacer y no esa niñita americana o lo que fuera.
Harry no se percataba de la situación o del ánimo de su novia y la tensión que se formaba al estar las dos juntas, claro no esa de esperárselo, algunas veces los hombres suelen ser tan ingenuos…
Al entrar a la casa Harry se sentía raro, estaba de vuelta a la casa de Sirius, bueno a su casa ahora. Muchos recuerdos le vinieron a la mente en ese momento, unos felices pero otros devastadores… Le dijo a Cecille que esperara en la sala mientras él les avisaba a todos que estaba en Londres. Ginny por primera vez en la noche se sintió feliz, ella entraría primero y Cecille no.
Las luces estaban encendidas en la casa, y se podían oír voces en la cocina; era rara la forma en la que inmediatamente la cocina se volvía el punto de referencia y reunión en cada casa, después de todo eso le daba cierto aire hogareño a las reuniones. Ginny entro a la habitación seguida de Harry quien le sonreía a todos los que veía.
- Hola – dijo Ginny saludando a su familia a demás miembros de la orden que estaban presentes.
- Oh, Ginny, Harry ya han venido – dijo Amelia quien parecia estar explicando algo – estaba explicando y poniendo al tanto a los demás sobre tu tiempo fuera de Londres – Harry le sonrió mientras saludaba a varios miembros de la orden a quien no había visto desde que se había ido de Londres. Luego de esa agradable tarea, aunque no muy cómoda Harry les hablo.
- Bueno, gracias a todos por esta calurosa bienvenida, es lo que mas extrañe sin duda desde que me fui…
- ¿A ti que te sucede? – pregunto Draco a Ginny en un susurro mientras Harry hablaba.
- Nada, por que debia de sucederme algo.
- Estas molesta, se te nota ¿Qué paso?
- Que no paso nada te digo – le contesto molesta entre susurros.
Y la verdad quien no se hubiera dado cuenta de la actitud de la pelirroja habría sido un despistado, había llegado de golpe directa a una silla alejada de todos, que para su desgracia coincidía con Draco, quien al parecer tampoco deseaba ser visto por todos.
- ¿Qué te hizo Potter?
- ¿Por qué me debería de haber hecho algo ese?
- "Ese" jaja dime que paso.
- Es él y esa su amiguita de no se donde – Draco al oír esto se tenso por completo ¿Seria posible…?
- ¿Amiguita?
- Si, una tipa con la que nos topamos en San Mungo, desde que la vimos no ha dejado de coquetearle a Harry la muy descarada.
- ¿Celosa acaso Weasley? – dijo fingiendo ironía, la verdad no le convenía que se supiera lo que tramaba y mucho menos que desconfiaran de él, por el momento le convenía más estar atrás, sin ser visto y sin levantar dudas. – ¿Y cómo se llama? – pregunto, era una típica pregunta, no debería de dar partida a sospechas.
- No se, Ce… algo, Cecille creo – dijo al fin Ginny. A Draco se le helo hasta la última parte de su ser, Cecille ya había hecho "contacto" con Harry, eso solo significaría una cosa: el plan ya había dado inicio.
- Harry – dijo Draco interrumpiendo el conmovedor discurso de bienvenida del moreno - ¿Es ella quien yo creo que es? – dijo mientras fingía ver a alguien tras el marco de la puerta.
- Si, atención todos, quiero presentarles a alguien muy especial para mi, bueno y para Amelia tambien ¿No Lía? – Dijo risueño – Cecille pasa – dijo mientras esperaba en la puerta a que la joven de ojos verdes apareciera. Amelia al verla no espero más y corrió a abrazarla.
- ¡Cecille¿Pero que haces tú acá?
- ¡Amelia¡Que gusto volver a verte!
- Harry ¿Dónde la encontraste?
- En San Mungo, allí la vi, por cierto ¿Qué estabas haciendo allá?
- Bueno eso no importa – dijo Cecille cambiando de tema, la verdad no tenia una excusa de por qué estaba en San Mungo – es que, después que se fueron me quede pensando en mi familia y pues… iba a Escocia a ver si encontraba a algún pariente mío que haya sobrevivido… Pero antes quería pasar a Londres a despedirme de ustedes.
- ¡Despedirte! – Le dijo Harry – tú jamás te podrias despedir de nosotros.
- Harry… ¿No nos la piensas presentar? – dijo Hermione quien no entendía de que hablaba Harry y Amelia, y sin duda no sabia quien era esa tal Cecille ni que hacia en una reunión de la orden, al igual que los demás.
- Claro disculpen, Cecille, ellos son mis amigos, todos, ella es Cecille.
- Mucho gusto – dijo mientas le sonreía a todos.
- Un placer, yo soy Ron Weasley y ella es mi esposa Hermione – dijo mientras le extendía la mano.
- Que bueno al fin conocerlos, Harry me ha hablado maravillas de ustedes.
- Y acá esta Remus – le dijo Harry mientras la guiaba por toda la habitación saludando a todos – los señores Weasley… Fred y George… Bill y su esposa Fleur… Alastor Moody… Luna… Mundungus… - y tras un largo rato de saludos y bienvenidas llego al rubio y la pelirroja en una esquina – a Ginny ya la conoces y este es Draco Malfoy de quien ya has oído hablar.
- Oh si, un gusto por fin conocerte Draco – dijo mientras se acercaba a besarle la mejilla – nos volvemos a ver amor – le susurro mientras le saludaba con un beso en la mejilla derecha.
- No acá Barnickel – le susurro el mientras le saludaba con un beso en la mejilla izquierda.
Ambos eran tan buenos fingiendo y engañando que era difícil saber quien era mejor, pero sin objeciones, los dos eran unos expertos en el arte de engañar incluso traicionar.
- ¿De donde la conoces Harry? – Dijo Hermione – disculpa que te lo pregunte asi pero es que no se nada de ella, más que se llama Cecille.
- Claro Hermione, descuida ya te digo como nos conocimos, toma asiento por favor – le dijo a Cecille acercándole una silla a su lado, ella le sonrió y se sentó en la silla con Amelia al lado.
- Verán – comenzó Amelia – conocimos a Cecille en Estados Unidos, fue un par de días después de la muerte de Voldemort, Harry aun estaba muy débil y yo cuidaba de él en una casita en el bosque cerca de donde había sucedido todo, no nos convenía que nos vieran en esos momentos, menos con Harry asi de débil…
- Una noche… – prosiguió Harry – había una terrible tormenta a fuera, Amelia y yo pudimos ver por al ventana a unos mortífagos persiguiendo a una joven que tropezaba a cada paso que daba. De inmediato salimos a su encuentro, logre deshacerme de los mortífagos mientras Amelia ayudaba a la joven a entrar a la cabaña. Luego entre tras ellas para ver que era lo que había sucedido y a quien era a quien perseguían. Cecille estaba muy lastimada e inconsciente, no despertó sino hasta dos días después.
- Luego de despertar, las heridas comenzaban a sanar – continuo Amelia – nos pudo decir lo que le sucedía y porqué los mortífagos la perseguían… no se si quieres que hablemos de ello – le dijo a Cecille quien tenia la mirada baja.
- Descuida Lía… – le dijo tratando de sonreír – yo lo diré. Nací en Escocia, mi familia era sangre limpia como dirían, además de ser algo adinerada. Los mortífagos solían ir a casa de mi padre a esconderse cuando los investigaban o a pedirle galeones para comida o viajes. Muchas veces le habían dicho a miembros de mi familia que se les unieran, pero mi padre jamás lo acepto, eso no les agrado mucho como se pueden imaginar… un día, recuerdo que estaba sentada en la sala con mi madre y mi padre viendo a mis dos hermanitas gemelas jugar cuando sentimos un frío congelante, la puerta principal estallo de golpe dejándonos ver a una figura negra en ella. Era… era el Señor Oscuro en persona, había llegado a ver a mi padre, le dijo que le agradecía por las atenciones a sus súbditos, pero que necesitaba algo mas de él, lo quería a él…
- Oh Merlín – susurro la señora Weasley mientras se tapaba la boca.
- Mi padre se negó rotundamente a ser un partidario del Señor Oscuro, esa misma noche….él, él lo mató – dijo tratando de no quebrantar su voz - Lo asesinó frente a nosotros sin la menor piedad, ni los llantos y suplicas de mi madre bastaron para que parara. Nos dijo que volvería otro día a ver si cambiábamos de opinión, hasta entonces nos dijo que estábamos solas; mi madre y yo no entendimos a que se refería hasta que dos horas después nos avisó un elfo domestico de casa de mis primos que mis abuelos y tíos habían sido asesinados junto a sus hijos y esposas, todos a manos de mortífagos.
Todos los presentes estaban mudos, no podían pronunciar palabra, Cecille contaba su historia con la mirada fija en una taza de café sobre la mesa haciendo una que otra pausa de vez en cuando. Ginny no pudo evitar sentirse mal por ella, la había celado estúpidamente sin saber el pasado que tenía, por otra parte Draco estaba a punto de pararse a aplaudirle por la tremenda actuación que estaba haciendo.
- Mi madre… ella estaba muy asustada – continuó – esa misma noche nos tomo a mis hermanas y a mi, unos galeones que tenia en casa y desaparecimos de Escocia abandonando todo. Reaparecimos en Francia donde una prima de mi madre vivía, estuvimos escondidas en su casa unos meses, todo parecia que se había tranquilizado pero no era asi ¡Ese maldito llego de nuevo! – Dijo chillando – nos había encontrado. Una tarde mi madre me envió a buscar a mis hermanas y a los dos hijos de su prima al parque, era ya de noche y no habían regresado de jugar, lo ultimo que recuerdo antes de haber sido golpeada por una maldición fue ver el cuerpo de mis hermanitas… muertas… con sus preciosos rostros pálidos, la mirada perdida y… y… sin vida en ellos…
- ¡Dios mío! – dijo Hermione mientras se escondía entre el pecho de su esposo.
- No supe mas hasta que desperté en América con la prima de mi madre a mi lado, ella me contó que los mortífagos nos habían seguido y luego de haber matado a mis hermanas y a sus hijos, habían corrido tras mi madre de nuevo exigiéndole que se les uniera, ella lo negó de nuevo maldición tras maldición – Luna abrazaba a su esposo quien no podía evitar pensar en sus padres – la prima de mi madre me había encontrado y había desaparecido conmigo ya sin poder hacer nada por mi madre o por… sus hijos…
- ¡Oh Clago! – Dijo Fleur – todos en Fgrancia hablaron de esa matanza pog días, madgre e hijas muegtas despiadadamente junto a otgros cuegpos.
- Estuvimos en Estados Unidos cerca de un año sin tener ningún problema – continuó Cecille - pero una mañana el tormento del que huimos regresó. Los Motífagos habían llegado hasta donde estábamos, vivíamos cerca de un bosque en donde nos escondíamos. La prima de mi madre y yo huimos adentrándonos en le bosque, todo el día; pensamos que asi los perderíamos, pero no logramos más que meternos a la boca del lobo. Nos topamos con un grupo de mortífagos que estaban muy molestos, allí nos enteramos que el Señor Oscuro había muerto y buscaban venganza. La prima de mi madre y yo tratamos de huir de ellos, logramos salir del cuarto en donde nos habían cautivado y corrimos lo más rápido que pudimos para alejarnos de ellos, aunque ella no logro ser tan rápida, la atraparon y no supe nada más de ella desde entonces. Yo por otra parte logre escabullirme de ellos, aun asi dos mortífagos me siguieron, corrían tras de mi maldiciéndome a diestra y siniestra. Lo ultimo que recuerdo fue que recibí un golpe muy duro en el pecho, luego desperté al lado de Amelia y Harry.
- Desde ese día – prosiguió Harry – Amelia y yo cuidamos de ella, toda su familia había muerto en manos de mortífagos por hacer lo correcto, por no estar de su parte.
- Vivía conmigo cuando nos mudamos del bosque a la ciudad – añadió Amelia – Harry y yo entramos a la escuela de leyes mientras ella estudiaba lenguas antiguas.
- Hace un año y medio que me mude a mi propio departamento – comentó Cecille - trabajo en un museo como traductora. Un día vino Harry a mi casa a contarme que se volvería a Londres, que sentía que no podía vivir más tiempo lejos de su familia y que iría a buscarla. Luego que partieron no necesité más para decidirme e ir a Escocia a ver si alguno de mis parientes aun vive.
- Es un paso muy grande el que harás – le dijo Harry.
- Lo se, pero si tú lo pudiste dar creo que yo tambien – le dijo sonriendo.
No bastaba más, con esa historia y un par de lágrimas que habían sido derramadas, Cecille era de la confianza de todos; incluso Ginny había cambiado de parecer hacia ella, aunque no en un cien por ciento.
La reunión continuo tranquilamente, Hermione le presento a Amelia el informe que le había pedido, muy bien hecho como era de esperarse; la orden no había tenido muchos altercados desde hacia algún tiempo, aun asi tenían algunos mortífagos que no lograban capturar, algunos de los mas fieles a Voldemort seguían desaparecidos. Ya cerca de las diez de la noche y habiendo terminado la reunión, todos comenzaron a irse a sus respectivas casas no sin antes despedirse de Harry, Amelia ya ahora sus nuevas "amistades" Draco y Cecille.
- Harry cariño, te he preparado una habitación en la casa para que descanses acá en ella.
- Gracias señora Weasley.
- De hecho le tengo varias listas, no podía permitir que siguieras en ese hotelucho de segunda y como no deseas venir a casa, pensé que te gustaría estar acá.
- Si claro, es muy amable.
- Tambien les deje comida en la cocina.
- Muchas gracias señora Weasley – dijo Amelia – seguro nos las arreglaremos…
- Oye Harry – le dijo Ginny en la puerta de la casa mientras se despedían – lamento mucho haber dudado de Cecille y haberme comportado del modo en el que lo hice.
- Descuida pequeña, tu no sabias nada, además fue culpa mía tambien por no haberte explicado antes las cosas.
- ¿Te veré mañana?
- Por que no, llegare a la madriguera ¿No tienes turno o si?
- Pues ahorita voy a San Mungo a terminar mi turno, veré a unos pacientes, creo que regresara a casa a la madrugada, asi que te agradecería si no llegas muy temprano.
- Descuida y si lo hago no te haré bulla.
- Nos vemos cielo.
- Adiós linda – le dijo mientras le daba un rápido beso en los labios.
Ahora si, no había nada más que decir, la casa estaba de nuevo vacía, a no ser por Harry, Amelia, Draco y Cecille. Los cuatro se acomodaron en respectivas habitaciones, Harry y Amelia se fueron a la cama sin ninguna preocupación a diferencia de sus otros compañeros quienes tenían cosas mas importares en que pensar. Draco salio de su recamara a media noche hacia el cuarto de Cecille, debia borrar de su mente la idea que tenia y estar seguro de algo… encontró la recamara vacía para su sorpresa ¿Dónde estaba Cecille? registró por completo la habitación tratando de encontrar algo que le ayudara con esto, pero no había nada fuera de lo común en ella. La recamara de Cecille estaba en el cuarto piso de la casa, al fondo del pasillo, del lado opuesto en la que dormía Draco. Harry dormía en el tercer piso y Amelia en el segundo. Era una disposición muy rara la de los cuartos en esa casa… Draco camino hacia la ventana donde vio la luna blanca, llena, pura, perlando todo bajo ella. Oyó un "puff" tras él y volteo rápidamente con la varita en mano. Era el viejo elfo domestico de los Black, Kreacher.
- ¿Qué quieres? – le dijo bruscamente.
- Kreacher lamenta haber molestado al amo Malfoy, pero Kreacher debia ver con sus propios ojos al fin a alguien de sangre pura y negra en casa de mi ama de nuevo, Oh ella estaría tan contenta de ver al ultimo de los Malfoy en su casa…
- Vete ya – le dijo hartándose de su chillona voz.
- Si amo, como desee – dijo haciendo una reverencia exagerada topando el piso de la habitación con la punta de su nariz – Amo – dijo antes de desaparecer de nuevo.
- ¿Qué quieres ahora?
- Kreacher se alegra que por fin el sentimiento de odio por los sangre sucia haya regresado a la casa de la familia Black, no debemos ocultar nuestro odio por ello y Kreacher se regocija de sentir ese odio de esta habitación – y desapareció sin decir más.
El odio por los sangre sucia…en esta habitación… Draco regreso su mirada a la ventana mientras pensaba en lo que debia hacer o en lo que no debia hacer, sin poder hacer que las palabras del viejo elfo se esfumaran de su mente.
- Vaya cielo, no creí que me vendrías a buscar la primera noche – dijo una voz mientras abrazaban Draco por la espalda.
- Quitate Barnickel – le dijo bruscamente apartándose de ella - ¿Qué quieres acá?
- ¿Tú que quieres acá? Esta es mi habitación y tú prometida estos dos pisos abajo ¿De verdad deseas que se entere de lo nuestro de esta manera? – dijo mientras comenzaba a besar el cuello del rubio, Draco con los ojos cerrado conteniendo su rabia la lanzo hacia la cama, Cecille reía mientras al verlo asi de furioso, esto solo hacia que lo deseara más.
- Ya no hay nada entre tú y yo entiendelo bien.
- Uy… eso es lo que tú quieres crees corazón, pero sabes bien que somos el uno para el otro, los dos engañamos… traicionamos… hacemos sufrir… y vencemos – dijo con la voz sedosa mientras gateaba hacia la orilla de la cama reflejando en su mirada el más puro deseo de maldad.
- Eso es lo que tu dices – le contesto con la voz seca y en sus ojos un odio que no habían mostrado en varios años.
- ¿No te estarás echando para atrás mi vida? – Le dijo mientras se ponía de pie y caminaba hacia él – no puedes hacerlo… no debes hacerlo – le susurraba.
- Déjame, tu no sabes nada, por cierto, que fantástica actuación la que hiciste hoy ante todos.
- ¿Te gusto? Creí que un par de lagrimas le darían más emoción y realismo – dijo sonriendo, mientras comenzaba a acariciarlo de nuevo.
- Eres una falsa, dime ¿Quiénes te perseguían ese día en el bosque¿Odery y Dorian?
- No, no, no, Dorian era demasiado estupido como para que se encargara de ese plan, eran Odery y Goleen, lastima que Goleen no sobrevivió a los ataques de Potter… no era un muy buen hechicero, fue una pena perderlo, era fantástico en la cama aunque ninguno se te compara…
- ¡Eres una perra! – le gritó abofeteándola haciéndola caer a la alfombra del cuarto. Cecille solo reía viéndolo desde el piso. La fama de mercenarios, desamados y asesinos de los mortífagos era muy conocida por todos, pero lo que los hacia famosos el masoquismo entre ellos, era una droga para todos, no existía un solo mortífago que no sintiera placer del dolor, a pesar de todo es lo que se necesita para ser un buen mortífago… sentir placer del dolor.
- No decías eso de mí cuando tú eras el que se acostaba conmigo ¿O ya te olvidaste las noches que tuvimos?
- Eso ya es pasado Barnickel, tú y yo ya no tenemos nada.
- Claro, pero no niegas que fue fantástico mientras duro.
- ¿El plan esta en marcha?
- Desde que te vi en el parque, desde que les dije a todos donde estaban hospedados, desde que él me lo encargo.
- ¿Dónde esta?
- Crees que te diré – dijo riendo – aun no confía lo suficiente en ti Draco, ya una vez defraudaste al Señor Oscuro y no esta seguro que le serás igual de fiel
- Eso solo lo sabemos él y yo.
- Mientras tanto no te diré nada, solo que ya es hora – a Draco le sudaban las manos, estaba tan abstraído en sus pensamientos que no vio en momento en el que se dejo llevar por los besos de Cecille. Tenía un conflicto entre hacerlo o no hacerlo, debia traicionar a alguien pero… ¿Debia traicionarlo a él o a Harry?
- Suéltame – le dijo dejándola en la cama ¿Cómo diablos había llegado hasta allí? Cecille le sonrió mientras veía como caminaba hacia la puerta.
- No puedes negar lo que eres Draco, ni deberías pensar tanto en ello, por cierto… – dijo haciéndolo detenerse – sabes que esa americana no te dará lo que yo te di, soy mejor que ella donde sea ¿No pudiste buscarme un mejor reemplazo? Como sea, cuando te aburras de ella siempre puedes venir a divertirte conmigo – le dijo guiñándole un ojo haciendo a Draco sentir asco de si mismo.
Salió de la habitación de Cecille tirando la puerta, corrió hacia su cuarto y se encerró en el como si lo vinieran persiguiendo, aunque lo único que venia tras de él era la culpa. Estaba sudando y preocupado, no solo eran Harry y los mortifagos los que estaban en el medio de su decisión, Amelia estaba involucrada, todos los demás tambien lo estaban. Tomó entre sus manos el jarrón de la mesa al lado de él, arrojándolo con fuerza hacia la pared, rompiéndolo en mil pedazos ¡Se sentía tan impotente por no sabes que hacer! Respiro hondo varias veces tratando de calmarse, no debia despertar sospechas, ni de Harry ni de Snape, no le convenía que nadie supiera la batalla que se estaba librando en su ser en ese momento.
Casi una hora después ya más tranquilo, caminó hacia el jarrón roto para borrar toda evidencia de esa noche de molestias. Aun con la mente en otro lado sin percatarse en o que hacia se cortó la mano con un trozo de vidrió. Vio como su sangre roja, brillante, pura y limpia, salía de la palma de su mano sin cuidado alguno; se quedo contemplando su reflejo en los ensangrentados trozos de vidrio sobre el piso, en ese momento, viéndose entre los pedazos de vidrio con su propia sangre alrededor supo que era lo que debia hacer, la sangre nunca miente y esa noche Draco Malfoy sabia de que lado estar…
bueno al fin termino otro cap del fiC!!! ahora las cosas van mucho mas interezantes faltan pocos caps para el final!!! y solo les adelanto q el cap q sigue se llama "el principio del fin parte I" y las cosas se pondras ya mucho mas emocionantes...
espero q en este cap si me dejem varios rr's mas!!! se q lo leen pero q les cuesta un "va bn" o un "no me gusto" no? bueno...los vere pronto...y mientras mas rr's hayan mas luego actualizare jaja y creanmen q en lso sig's cap no keran kedarce con la duda mucho tiempo...
bye bye
jamesandmolly
