¡Hola! He vuelto con un nuevo capítulo, y a responder reviews:

kylo-ren: ¡Hola! Hmmm pues te diré que por motivos personales y por la escuela. Trataré de subir lo más seguido que pueda, ¡Saludos!
Pauli Jean Malfoy: ¡Gracias por la espera! Supongo que habrá que seguir leyendo para descubrir de quién hablaba Ron... ¡Gracias por los ánimos! También espero continuar con el fic :) ¡Saludos!
Guest1: ¡Gracias por tu comentario de la Oclumencia! Me sirvió mucho para este capítulo, haha. ¡Saludos! :)
Persephone Volturi Uchiha: ¡Gracias por el review! Trataré de continuarlo más seguido, tal vez un cap. cada dos semanas, ya que con las tareas se complica un poco :) Espero disfrutes este. ¡Saludos!
Cam1995fun: ¡Gracias! Hahaha espero que disfrutes este :) ¡Saludos!

Gracias por leer este fic
WhereIsTheBlack

P.D.: ¡Feliz Día de San Valentín!


Hermione se levantó temprano, mucho más temprano de lo que solía habitualmente, se duchó y se colocó el uniforme y su insignia de prefecto.

El decir que el recorrido de los de primero había sido un rotundo fracaso era poco: Los de Slytherin comenzaron a insultar a los de Gryffindor, quienes se enfurecieron, y dentro de poco tiempo comenzaron a lanzarse los pocos hechizos que conocían unos contra otros. Malfoy no había hecho nada al respecto, por lo que Hermione se vio obligada a cancelar el recorrido y enviar a los dos grupos a sus respectivas torres, para después discutir con Malfoy acerca de lo sucedido.

El escándalo había llegado a oídos de McGonagall, quien al parecer lo había comentado con Snape, porque ahora ambos solicitaban que Malfoy y ella se presentaran en la oficina de Dumbledore.

Hermione se sobresaltó al escuchar un ronquido sonoro proveniente de Lavender, para después escuchar que hablaba en sueños buscando a Ron… o más bien a "Ro-Ro".

La morena rodó los ojos exasperada y se dirigió a la puerta.

-¿Tardará mucho tu reunión o te esperamos en el desayuno?- dijo la cabeza de Parvati que acababa de asomarse de entre las sábanas.

Hermione la observó y trató de sacudir la cabeza.

-Ni lo niegues, chica. Creo que todo Hogwarts sabe lo que pasó en el recorrido con Slytherin.-

Hermione se miró los pies, algo avergonzada. –Supongo que es la primera vez que sucede un escándalo así.-

Parvati acomodó la cabeza en la palma de su mano. –No es la primera ni será la última vez. Tú no tienes la culpa. Seguro se darán cuenta de que hiciste todo lo posible para calmar la situación, y que Malfoy no hizo nada al respecto, así que respira.-

Hermione tomó aire de manera profunda y suspiró. Después recogió su bolso y los libros de su primera clase, en caso de que las cosas se alargaran. –Te lo agradezco.-

-No hay nada que agradecer. Casi podía escuchar los engranes trabajar en tu cabeza. Sabía que debía decir algo.- dijo con una sonrisa su compañera. –Ahora corre, que llegarás tarde.-

Hermione salió de la Sala Común apresuradamente. Había veces como esta que daba gracias al cielo por una amiga como Parvati. Es cierto que Ginny era su mejor amiga, pero el hecho de que fueran tan opuestas hacía muchas veces imposible que se comprendieran en ciertas cosas.

La chica dejó atrás aquellos pensamientos y se colocó frente a la estatua de águila que marcaba la entrada hacia la oficina de Dumbledore. Antes de que pudiera emitir un solo sonido, la figura comenzó a girar en sentido ascendente, como si hubiera notado su presencia. Hermione no pudo evitar estremecerse al observar como la enorme estatua la trasladaba a una reunión que seguramente no disfrutaría en absoluto. El nublado día provocaba que la puerta de la oficina del director luciera mucho más intimidante de lo que ya era. Levantó el puño para tocar la puerta, pero esta también se abrió ligeramente sola. La chica se introdujo en la habitación y paró en seco al notar las miradas expectantes de Dumbledore, McGonagall, Snape y Malfoy.

-Señorita Granger, gracias por acompañarnos esta mañana.- comenzó Dumbledore, tomando asiento detrás de su escritorio.

Hermione se limitó a asentir con la cabeza.

-El señor Malfoy estaba comentándonos acerca de lo sucedido, tal vez quisiera usted agregar algo.- dijo Dumbledore sin observarla, escribiendo en unos papeles.

Hermione miró a los tres profesores y soltó un suspiro.

-Profesor, me temo que este arreglo no va a funcionar.-

-¿Arreglo?- dijo Dumbledore sin despegar la mirada de su trabajo.

-Esto.- dijo señalando entre ella y Malfoy. –Malfoy y yo. No sé por qué al Sombrero Seleccionador le pareció adecuado, pero a mí no me parece. Si me permite, me gustaría cambiar de pareja.-

Malfoy la observó de reojo, tratando de que no se notase el ligero giro de su cabeza hacia ella, pero ella lo notó.

Snape intervino. –Me temo, profesor, que estaba en lo cierto. Le advertí que la señorita Granger no sería apta para una situación como esta. Está claro que el señor Malfoy está en la mejor de las disposiciones para hacer que la convivencia en Hogwarts mejore. No veo por qué su compañera deba ser tan egoísta y…-

-No se trata de egoísmo.- intervino McGonagall antes de que Hermione lo hiciera. Después se dirigió a Dumbledore. –Albus, no niego que tus estrategias para unificar a Hogwarts tengan las mejores intenciones, ¿pero es esto absolutamente necesario?- dijo haciendo un gesto con la mano hacia los dos estudiantes.

Hermione sintió una oleada de alivio al darse cuenta de que no era la única que pensaba que este arreglo era una completa locura.

Dumbledore permaneció en silencio, como si hipnotizado por sus papeles unos largos segundos. En seguida suspiró, y se limitó a levantar la vista.

-Kaeser ha vuelto.-

Hermione sintió que las palabras le helaron la sangre, y tuvo que contenerse con fuerza para evitar que un escalofrío la recorriera. El miedo que sentía se intensificaba con cada segundo, tanto que no sabía si quería llorar, gritar, o devolver el estómago. Visualizó en su cabeza lo que había pasado en Hogwarts cuando Kaeser se había hecho pasar por Alan, y sintió que comenzaba a marearse.

Malfoy instintivamente se puso a su lado, sin confortarla o dirigirle la mirada, pero el hecho de que estuviera más cerca, hacía que Hermione lograra mantener su postura controlada.

-¿Cómo lo sabe? ¿Dónde lo han visto?- preguntó el rubio de manera estoica.

-Kingsley y algunos de la Orden estaban en una misión privada de mi parte en los suburbios de Londres. Fue visto hace una semana por la noche, y no estaba solo.- Con esto, volvió la mirada a la profesora McGonagall, quien dio un ligero traspié hacia atrás. –De acuerdo a los reportes de la Orden, estaba acompañado de una bruja cuando ocurrió el enfrentamiento, y temo asumir que se trata de la misma bruja que también estaba con en el episodio que ocurrió aquí.-

Todos permanecieron en silencio.

-¿Qué se supone que debamos hacer?- intervino Malfoy de nuevo, con un aire de tranquilidad y confianza que hacían sentir segura a la morena.

-Es por este motivo que los he convocado a ambos, y a sus profesores.- dijo volviéndose a Snape y a McGonagall. –En estos momentos no importa si sus recorridos por Hogwarts son exitosos o no, o si su casa gana más puntos al final del semestre. Si ese mago ha vuelto, es porque tiene peores intenciones de las que tenía la vez pasada. Aprovecharemos esta selección de parejas ahora más que nunca, y continuarán trabajando juntos.- dijo con seriedad. –Quiero que se reporten ante mí cada semana, a la vez que con el profesor Snape. Ambos tomarán cursos de Oclumencia hasta que diga lo contrario…-

Malfoy, al escuchar esto último, se separó de Hermione como si tuviera la peste.

-¿Oclumencia con Granger? De ninguna manera.-

El aspecto de Dumbledore se ensombreció. –Señor Malfoy, no se lo estoy sugiriendo. Tomarán clases de Oclumencia, por el bien de ustedes, y también por el bien de la escuela. No podemos permitir que ese mago vuelva a introducirse en el castillo. Espero que quede perfectamente claro.-

Malfoy lo observó con la mandíbula trabada, pero no dijo una palabra más.

-Bien. Comenzarán con el profesor Snape mañana por la tarde. Por lo pronto, esta será su primera noche patrullando los pasillos. Es imperativo que tengan todo el cuidado posible.-

-Profesor,- interrumpió Hermione después de absorber la información. –No creo que sea seguro que continuemos siendo prefectos dada la situación. ¿No podríamos poner en peligro a los demás alumnos?-

-Señorita Granger, me temo que corre el mismo peligro siendo prefecta que ocultándose en la última torre del castillo. Kaeser quiere algo de ambos.- dijo posando la mirada fijamente en Malfoy, como si se estuviera dirigiendo solamente a él. –Y no descansará hasta cumplir con su objetivo. Es por ello que deben estar preparados de todas las maneras posibles.-

Malfoy giró el rostro exasperado, y Hermione notó inmediatamente una tensión asentarse en la habitación.

Dumbledore suspiró pesadamente -Draco, sé que las circunstancias han hecho que te distancies, pero ahora deben trabajar juntos más que nunca. Deben ambos poner de su parte. La distancia nunca es buena para proteger a los que queremos.-

Hermione permaneció en silencio, trabajando aquella información, que por lo visto, había enfurecido a Malfoy, quien ahora tenía los puños apretados a los costados. ¿Distanciarse? No podría referirse a…

Hermione abrió los ojos asombrada y observó a Malfoy por primera vez con detenimiento. ¿Podría ser posible? ¿Acaso Malfoy se había distanciado de ella para protegerla? ¿Era ese el porqué de su cambio tan drástico?

Malfoy no la observaba, sino que mantenía la mirada fija puesta en Dumbledore, con una furia que casi dictaba que quería hacerle algún daño.

-Profesor, ¿puedo retirarme?-

-Draco…-

Pero antes de que Dumbledore hubiera completado la oración, Malfoy ya había salido por la puerta, cerrándola ligeramente de una manera tan sutil, que hubiera sido mejor haber escuchado un portazo.

Hermione observaba el suelo, pensativa. No podía creer que Malfoy hubiera hecho una cosa así. La había despreciado por querer mantenerla al margen a propósito, y así protegerla. ¿Por qué demonios lo había hecho? ¿Y con qué derecho? ¿Qué ella no tenía un decir en el asunto?

Con cada pensamiento, el miedo desaparecía y era poseído por una furia impresionante. Quería correr tras él y… golpearlo, gritarle, hacerle un maleficio… lo que sea para descargar su furia.

-Profesor, ¿puedo retirarme?-

Dumbledore, quien al parecer había visualizado todo lo que había ocurrido, no pudo evitar soltar la más ligera de las sonrisas, una que en un segundo ya había desaparecido y ahora era reemplazada por un gesto de preocupación.

-Puede irse, señorita Granger. Recuerde, deben comenzar la supervisión de los pasillos a las 23 horas. Sus clases de Oclumencia comenzarán mañana a las 19…

Hermione no esperó ni un momento más y salió apresuradamente de la oficina del director, cerrando la puerta de manera estrepitosa.

-Albus, ¿Crees que yo también deba…?-

-No te preocupes, Minerva, si estoy en lo cierto, tu hija no tiene las habilidades que tiene su maestro. No debes estar precavida para evitar que habite tu mente, como deben estarlo ellos.-

La expresión de McGonagall se ensombreció. –No es mi hija, Albus. Ya no. Mi hija murió con su bondad hace años.- y después de asentir al director, salió de la habitación.

-Severus.-

Snape en seguida se acercó al director. –Quiero que los vigiles. Quiero que cada semana me reportes de cualquier suceso extraño. Tendremos que asegurar al castillo de la mejor manera.-

-Daré un aviso a los demás profesores.-

-No. Nadie más debe saberlo. Es preciso que se los hagas saber en su primera sesión. Nadie más puede saber que Hogwarts corre un grave peligro… de nuevo.-


Hermione descendió las escaleras de la oficina de Dumbledore con prisa. Estaba dispuesta a enfrentar a Malfoy ahora, aunque fuera en medio del Gran Comedor. ¿Cómo había podido ser tan idiota? ¿Cómo podía haberlo arruinado todo? Arriesgó todo lo que había entre nosotros…

Hermione se detuvo un instante en el pasillo para tomar aire. Estaba claro que entendía por qué Malfoy lo había hecho, pero si Dumbledore no hubiera intervenido, ¿hasta cuánto tiempo pensaba engañarla? ¿Hubieran continuado todo el curso escolar como enemigos? ¿Y si Malfoy prefería estar de esa manera ahora?

Hermione se volvió a observar el techo que adornaba el corredor, tomando un respiro hondo. Quería pensar bien de Malfoy. Demonios, quería entender y aceptar por qué lo había hecho… pero no podía. Su cólera no se lo permitía. En ese momento lo único que quería y en lo único que pensaba era en hacerle daño.

Hermione siguió su camino decidida al Gran Comedor. Sabía que Malfoy no se dirigiría a la Sala Común de Slytherin. Seguramente estaría en un lugar rodeado de gente, para evitar un escándalo.

Al doblar la esquina, se maldijo por dentro al notar que Harry y Ron la habían visto.

-¡Hermione! Veo que tu reunión ya ha terminado… oye quería saber si…-

-Ron, ahora no. Estoy bastante ocupada.- dijo pasando por en medio de ellos, dejándolos a ambos desconcertados y no sin escuchar un "¿Qué le ha picado?" molesto de Ron.

Hermione se posicionó en la entrada del Gran Comedor, escaneando el lugar de manera sigilosa, pero decidida. Observó que algunos alumnos la observaban, otros comenzaron a cuchichearse cosas señalándola, pasó la mirada por Ginny y Parvati que la observaban como si tuviera tres ojos, pero no había rastro de Malfoy.

-Mierda.- dijo dándose la vuelta y saliendo del Gran Comedor. Continuó caminando por el pasillo, hasta que lo vio, dirigiéndose al baño de chicos aparentemente sin notar que ella lo seguía. Al ver el detrás de sus cabellos rubios, la ira que tenía dentro de sí escaló de manera considerable, y se cargó hacia al baño de los chicos.

-¿Qué demonios crees que haces?- dijo una voz conocida que la tomó del brazo, jalando con tal fuerza que hizo que casi se tambaleara.

Harry continuaba tomándola del brazo, acompañado de Ron y se posicionaron a un lado del pasillo. En seguida, Ginny y Parvati se acercaron a ellos casi trotando.

-Hermione, dime si me equivoco, ¿pero ibas a entrar al baño de chicos? ¿Sabes el escándalo que se desataría en tu contra?- dijo Harry algo molesto.

Hermione no lo miraba. Seguía con la mirada prendida en la puerta del baño para ver si Malfoy ya había salido.

-Hermione, ¿Estás escuchando?-

Hermione volvió la mirada a sus amigos, quienes miraban expectantes.

-No es nada, sólo tengo que hablar con Malfoy.-

Ginny y Parvati se miraron entre sí, Harry se limitó a seguir observando y Ron estalló en furia.

-¿Malfoy? ¿Qué quieres ver tú con ese que no puede esperar a que salga de orinar?-

Hermione hizo caso omiso del comentario y se soltó del brazo de su mejor amigo.

-Hermione, ¿Está todo bien? ¿Ha pasado algo en tu reunión?- comenzó el ojiverde

-¡Chicos!- dijo exasperada, tomando un paso hacia atrás. –Saben que los aprecio, y los aprecio bastante. Pero por favor, déjenme hacer, o no hacer lo que me plazca.- dijo tratando de salir del círculo que habían formado alrededor de ella, sin éxito.

-Hermione, sea lo que sea, seguramente puede esperar a que Malfoy… termine.- dijo Parvati con cautela

-Te equivocas, no puede.-

-Hermione…-

-¡Escúchenme todos!- dijo con furia, haciéndolos sobresaltarse. –Soy prefecta de Gryffindor. Puedo hacer lo que vea conveniente que hay que hacer. Entiendo sus preocupaciones, pero me encuentro perfectamente, y las cosas marchan de igual manera. Así que si saben lo que es mejor para ustedes, háganme el favor de apartarse.-

Sus amigos se quedaron en silencio, pero abrieron el círculo, algunos un tanto avergonzados, y otros, como Ron, algo furiosos.

-Lo sentimos.- dijo Ginny un tanto seca.

-No hay de qué disculparse, es sólo que tengo cosas importantes que atender.- dijo dirigiéndose a su destino, pero Harry se puso en su camino de nuevo.

-Harry…-

-Déjame revisar si el hurón sigue ahí.- dijo dirigiéndose al baño y evitar que Hermione cometiera la impulsividad de entrar.

Harry y entró y salió en seguida, encogiéndose de hombros, indicando que Malfoy ya se había ido. En eso, el timbre de inicio de clases sonó. Hermione cerró los ojos maldiciendo por lo bajo.

-Será mejor que nos dirijamos a clase.- concluyó la Parvati.

Hermione se apretó el puente de la nariz con fuerza. Es cierto que el enojo que sentía ya había disminuido bastante, pero aun así sabía que cuando viera al rubio, probablemente acabaría soltándole un golpe. Por Merlín… ¿desde cuándo era tan violenta?

La morena sacudió la cabeza, sintiéndose algo derrotada, pero sabía que lo mejor era dejar a sus amigos tranquilos por el momento y acompañarlos a clase.

-Está bien, vayamos.-


Hermione no volvió a ver a Malfoy en todo el día, y en parte, agradecía a los cielos que así lo fuera. No sabía que había ocurrido aquélla tarde, pero era como si un poltergeist la hubiera poseído con una ira impresionante.

La chica estaba estudiando en la biblioteca con Ginny. O más bien, tratando de estudiar, ya que Ginny la tenía entretenida con jugadas de Quidditch que a ella en lo absoluto le interesaban.

Sentía que la cabeza le iba a explotar. Sabía que dentro de una media hora estaría frente a frente con Malfoy, y no sabía qué pensar al respecto. Tendrían horas para poder hablar, ya que la supervisión de los pasillos era durante toda la noche. Pero, ¿De qué hablarían? ¿Terminarían peleando como siempre? Demonios… esto no va a funcionar.

-¡Tierra llamando a Hermione!-

La morena salió de sus pensamientos al notar a Ginny haciéndole todo tipo de señas.

-Lo siento, sólo estaba pensando.-

Ginny acercó su silla más a la de su amiga para poder hablar sin que las sacaran de la biblioteca por interrumpir el silencio.

-Hermione… ¿qué fue lo que sucedió hoy? Parecías… algo histérica.-

Hermione sonrió. "Algo" era poco para describir su estado en esos momentos.

Se debatió unos instantes acerca de contarle a su mejor amiga lo que había descubierto acerca de Malfoy aquélla mañana. Pero sabía que si contaba algo, ya no había vuelta atrás… además de que no estaba segura de cómo iban a proceder las cosas con Malfoy en la supervisión.

Ginny notó su pelea interna, y puso su mano sobre la suya, sacándola de sus pensamientos.

-Sabes que puedes contarme lo que sea, Hermione. Nunca podría juzgarte.-

Hermione se debatió por unos segundos más para después romper en lágrimas, cosa que impresionó de sobremanera a la pelirroja. Hermione no lloraba muy seguido frente a ella, por lo que si lo estaba haciendo ahora, era porque se trataba de algo importante.

-Está bien, tranquila…- dijo para tratar de calmarla, y notando que varias cabezas giraban en su dirección, interesadas. –Salgamos de aquí.- dijo ayudándola a ponerse de pie, y cruzando las puertas de la biblioteca.

Se dirigieron a uno de los jardines más apartados del castillo, el cual estaba iluminado por la luz de la luna. En cuanto llegaron, Hermione ya se había compuesto bastante, pero sus ojos brillaban por las lágrimas que había derramado y su postura era como la de una niña que buscaba confortación.

-Bien.- comenzó Ginny. -¿Vas a contarme qué te tiene tan mal?-

Hermione trató de hablar, pero sentía que la garganta se le cerraba. Estaba haciendo un gran esfuerzo para no ponerse a llorar de nuevo. Pero, ¿por qué lloraba? ¿Sería porque no había podido descargar su ira en su momento, o porque estaba… destrozada?

Después de tragar saliva, y sabiendo que quedaba poco tiempo para comenzar a patrullar, Hermione comenzó a contarle a Ginny todo lo sucedido aquélla mañana con respecto a Malfoy. Sabía que no podía contarle que Kaeser había regresado. No quería preocuparla a ella ni a sus amigos con esa información, además de que estaba segura de que Dumbledore lo desaprobaría.

Una vez que hubo terminado, y que Ginny hubiera digerido lo que le había contado, la pelirroja tomó la palabra.

-Bueno, está claro que lo que hizo el idiota fue algo bastante… idiota. Ten en cuenta de que no voy a perdonarlo por eso, y estoy segura de que Harry, Parvati y Ron tampoco. Supongo que lo que hizo fue con una buena intención, pero eso no lo hace sonar más bonito. El tipo te hizo la vida más que imposible estos últimos meses, y no creo que ahora que sabes el por qué vaya a cambiar las cosas a como eran antes con los brazos abiertos.-

Hermione sabía que tenía razón en eso. Sabía que el rubio no iba a cambiar las cosas así como así.

-Entonces seguimos en el mismo plano.- dijo la morena decepcionada.

-¿A qué te refieres?-

-Draco no va a cambiar, y yo no podré hacerlo cambiar tampoco. Si hizo lo que hizo, fue porque está convencido de que va a alejarme de él. Y hasta ahora ha funcionado. Las cosas seguirán siendo igual. El continuará haciendo mi vida imposible y tratarme como basura para que no me acerque.- dijo limpiándose una lágrima.

-Hermione, eso no lo tienes por seguro. No sabemos sus intenciones ahora que tú sabes la verdad. Pero si hay algo que podemos rescatar de esto, es que Malfoy estuvo pretendiendo todo este tiempo.-

-¿Y si no lo estuvo? ¿Y si estuvo pretendiendo ser una buena persona todo este tiempo, en vez de al revés? ¿Cómo podré confiar en él ahora?-

¿Cómo podré confiar en él ahora que nos necesitamos uno al otro más que nunca?

Ginny suspiró, y observó los alrededores, tratando de encontrar una solución, pero estaba claro que si Hermione no la sabía, ella mucho menos.

-Te diré lo que sé.- dijo Ginny finalmente de manera decidida. –Sé que nunca lo superaste, y sé que sigues enamorada de él.- dijo haciendo que Hermione se sobresaltara y tratara de protestar, pero calló una vez que vio a Ginny levantar su mano.

-Déjame terminar. Sé que sigues enamorada de él, o por lo menos sigues sintiendo algo fuerte. Pero por Merlín, ¡eres Hermione-maldita-Granger! Lo que te propones, lo consigues, y no veo por qué esta vez deba de ser la excepción. Sí, el hurón hizo algo estúpido de nuevo, tal vez lo más estúpido que haya hecho hasta ahora… ¡así que demuéstrale quién eres tú! Demuéstrale que estaba equivocado, y demuéstrale al idiota que no está jugando con cualquiera.-

-Pero Ginny…-

-No hay peros. Sabes perfectamente lo que hay que hacer, tonta no estás. Así que haz lo que mejor consideres… pero no te dejes venir abajo por él.- Ginny se quedó pensativa unos instantes, para después soltar algo inesperado. –No puedo creer que vaya a decir esto… pero los hombres son estúpidos. Y creo que cuando pasan cosas como estas, es porque están asustados. No estoy diciendo que lo perdono, pero puedo ver que detrás de todo este horror, por lo menos hubo una buena intención, la cual fue que estuvieras a salvo. Y eso es lo único que quiero, además de que seas feliz.-

Hermione permanecía perpleja, ya que en definitiva no esperaba esta reacción.

-Creí que saldrías disparada a arrancarle la cabeza…- intervino la morena con una pequeña sonrisa.

-Y claro que quiero.- dijo seria. –Pero eso te lo dejaré a ti. Creo que te veías muy dispuesta esta tarde.-

Ambas rieron un poco, para después quedar en silencio. En seguida, sonaron las campanas del reloj.

-Son las once. Será mejor que te apresures a patrullar.- dijo Ginny con una mueca torcida, sabiendo lo que le esperaba.

Hermione exhaló. –Lo sé, tienes razón.-

Ginny se puso de pie de un salto, lista para marcharse.

-Te lo agradezco.- dijo la voz pequeña de Hermione, mirando a la pelirroja.

-No por nada eres mi mejor amiga, Granger. Sabes que siempre estaré ahí para ti.- dijo burlona.

Amabas rieron y entrelazaron sus brazos para regresar al castillo, Hermione eternamente agradecida con el cielo por tener los amigos que tenía.


Una vez que llegaron al Gran Comedor, Ginny se despidió de Hermione y se marchó a la Sala Común, mientras que la morena se quedaba inquieta a que apareciera el rubio para comenzar a patrullar.

Pasó minuto tras minuto y Malfoy no aparecía, por lo que Hermione comenzó a recorrer las mesas del Gran Comedor, que ahora estaba casi vacío. Los pocos alumnos que quedaban comenzaron a retirarse uno a uno, y los restos de la cena desaparecieron, a la vez que varios elfos domésticos comenzaron a retirar varios platos y utensilios. Hermione sacudió la cabeza molesta. Siempre le había parecido que el trato a los elfos era injusto. Si había tanta magia que podía utilizarse para suplir su labor, ¿Por qué explotarlos de ese modo?

No fue hasta que el último elfo desapareció que Hermione escuchó pasos descender por las escaleras, por lo que se situó en la entrada del Gran Comedor, para saber si se trataba de Malfoy. En efecto, el rubio llegó hasta donde estaba Hermione, con expresión aparentemente desinteresada, pero Hermione podía observar que su mirada ocultaba algo más.

-Lamento la tardanza, me he entretenido.-

-Son las doce. Debíamos de haber comenzado hace una hora.-

-Bien, pues empecemos ya. Yo comenzaré de este lado, y tú del otro.- dijo dirigiéndose hacia al extremo opuesto de donde estaba ella.

-Se supone que debemos patrullar juntos. Debemos estar unidos.- dijo Hermione con cautela, pero decidida.

-Se supone que debemos hacer muchas cosas Granger, no por eso las hacemos.- dijo sin detenerse y continuando su camino.

Hermione se debatió unos instantes, pero sabía que si no era ahora, no tendría el valor para hacerlo después.

-Sé lo que hiciste.- dijo, su voz haciendo eco por el castillo y resonando en los sonidos de ambos. Ya estaba dicho, y ahora no había vuelta atrás.

Malfoy paró en seco, sin mirarla, por lo que Hermione continuó.

-Sé que me despreciaste para alejarme de ti. Sé que lo hiciste para protegerme.- dijo acercándose hacia él. –Ahora sé que tu maldad era una farsa.-

Malfoy se volvió hacia ella con la mirada fija y la mandíbula trabada.

-No sé de qué me hablas, Granger.-

-Claro que lo sabes. Si tú lo planeaste todo este tiempo. Planeaste hacer que te repudiara. Que llegara a odiarte.-

Malfoy no respondió.

-Hiciste que se borrara de mi mente todos nuestros momentos, y los reemplazaste con hacerme sufrir. Y vaya que lo hiciste.-

Al ver que el rubio continuaba sin hablar, prosiguió.

-¿Por qué lo hiciste?-

-Granger, no sé qué es lo que crees que hice, pero yo…-

-¡DEJA DE MENTIRME!-

La voz de la chica resonó por el silencio de la habitación. Estaba segura de que algunos alumnos se habían despertado por ello, pero no le importaba. No iba a permitir que Malfoy la engañara de nuevo.

-No vuelvas a mentirme.- dijo con voz baja y dolida. – ¿No ves que ya me has lastimado bastante? ¿Qué nos hemos lastimado ambos?-

-¿Y qué esperabas que hiciera?- dijo el rubio exasperado. –Las cosas no podían seguir como marchaban.-

-Claro que podían.- dijo la chica casi desesperada. –Por supuesto que podían. Pero ahora lo has estropeado todo. Volví a ser una sangre sucia.-

Malfoy se quedó quieto, mirando a un punto lejano por encima de su cabeza.

-Quiero saber quién carajos te dio el derecho de hacerme una cosa así. ¡Me dejaste pensando que fui el error más grande que habías cometido! ¡Que todo lo que había pasado entre nosotros había sido mentira!- bramó.

-¡¿Y qué se supone que pasó entre nosotros?! No sé tú, pero yo no recuerdo que fuéramos algo. ¡Nunca lo fuimos! Y nunca lo seremos.- dijo dándose media vuelta, para ser sujetado por Hermione.

-Suéltame Granger.-

-¡No te atrevas a darme la espalda, maldito cobarde! ¡Es por ti que ahora estamos en esta situación!- dijo logrando que Malfoy se diera la vuelta, para después empujarlo con fuerza.

-¡Si esto es lo que querías, pues BIEN!- dijo empujándolo una vez más, y con más fuerza. -¡TE ODIO! ¿ES ESO LO QUE QUERÍAS ECUCHAR? ¡TE ODIO CON TODAS MIS FUERZAS! ¡TE ODIO POR HACERME SUFRIR DE ESA MANERA! ¡TE ODIO POR TRATARME COMO UNA IDIOTA! ¡TE ODIO PORQUE LO ARRUINASTE TODO!- dijo proporcionando empujón tras empujón, de los que Malfoy no se defendía.

La ira y la tristeza le cegaban la razón, y la vista se le nublaba por las lágrimas que no se permitía soltar. Estaba harta de él, de todos, y de ella misma. No sabía que más hacer, ni sabía lo que estaba haciendo. Sólo quería dejar de sentir.

-¡ERES UN MALDITO COBARDE!- dijo finalmente y se separó de él. Ambos se miraban fijamente, con la respiración entrecortada. Hermione sentía cómo la cólera disminuía, y entre más tiempo contemplaba la expresión del rubio, más culpa comenzaba a sentir.

Se miró las manos, estupefacta, como si se trataran de las de una extraña. Como si no se creyera capaz de haber causado tal escándalo.

Levantó la cabeza, y su estómago cayó al notar que finas lágrimas adornaban el pálido rostro del rubio, cuya expresión permanecía seria. Nunca lo había visto llorar, y eso le causaba sentirse aún más furiosa, pero ahora consigo misma. Intentó acercarse a él, pero se contuvo. No quería lastimarlo más. No quería ahuyentarlo. Pero tampoco quería disculparse.

Entonces optó por lo más apropiado y decidió salir de ahí. Se dio la vuelta y comenzó a dirigirse en sentido opuesto con la mayor prisa posible, sin planes hacia dónde ir. Simplemente quería huir. Fue entonces que su brazo fue sujetado por él. Y, exhausta emocionalmente, se detuvo.

-Soy yo el que huye, ¿recuerdas? Yo soy el cobarde. No quieras serlo también.-

Hermione giró sin soltarse, mirándolo. Aún estaba furiosa, y seguía decepcionada, pero no pudo evitar mirarlo verdaderamente y observar su expresión rota, y llena de arrepentimiento. Pero sacudió la cabeza y miró hacia el suelo. Esta vez no iba a ceder.

-Lo lamento tanto…-

Tres palabras. Tres palabras que había querido escuchar desde hace meses. Tres palabras que creyó jamás conseguir, porque sabía que su orgullo nunca le permitiría decirlas. Y sin embargo aquí estaban los dos, ambos destrozados, ambos perdidos, y ambos muertos de miedo por lo que sea que pudiera ocurrir en el futuro. Pero estaban los dos juntos, finalmente, en el mismo barco.

Hermione lo observó de nuevo, sus cuerpos aún juntos y Malfoy sin soltarla.

-Te juro que es la última oportunidad que tomaré para recompensarte. Si me dejas, no me separaré de ti.- dijo Malfoy con seguridad.

-¿Cómo podré confiar en ti ahora?- dijo resguardada. –Me has dado todas las oportunidades para no hacerlo.-

Malfoy se quedó pensativo. –No te pido que confíes en mí ahora, pero que me dejes intentarlo.-

-¿Cómo sé que no es una más de tus farsas?-

Malfoy no respondió inmediatamente. Sabía que había hecho bastante daño como para remediarlo fácilmente.

-Trataré de compensártelo de todas las maneras. Pero si hay algo que quieres de mí que pueda hacer que recupere tu confianza, pídelo.-

Hermione se quedó pensativa. No sabía qué era lo que quería exactamente, pero veía una nueva disposición en el chico que hizo que inmediatamente se sintiera algo mejor, pero no por eso iba a demostrárselo.

Hermione se soltó del agarre del rubio y retrocedió unos pasos. Una sola noche no iba a reponer lo tanto que había pasado en meses.

-Continuemos patrullando.- se limitó a comentar, cosa que decepcionó un tanto a Malfoy, pero asintió y siguió a la chica.

Ambos caminaron lado a lado, cubiertos por la tranquilidad de una noche oscura. Sus miradas se entrecruzaban repentinamente, aunque al hacerlo, ambos la desviaban con rapidez. Hermione no pudo evitar sonreír internamente un poco. Las cosas parecían estar más que mejor ahora, pero aun así no quería permitirse dejar bajar la guardia con él. Todavía faltaba mucho para que las cosas tal vez llegaran a ser como antes.

Fue en eso que Hermione paró en seco, seguida de Malfoy.

-¿Qué sucede?- dijo el chico posicionándose de una manera natural frente a ella y sacando su varita, en gesto protector, que la chica sabía que era instintivo.

-Calma, no es nada.- aseguró la chica.

-¿Entonces?-

Hermione lo miró fijamente.

-Creo que sé qué es lo que puedes comenzar por hacer.-

Malfoy la observó con una ceja arqueada, pero en espera de su propuesta.


¿Qué tiene en mente Hermione? Si te gustó, deja un review, que sirven mucho :D