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No era un buen día. No por el simple hecho de que en la calle lloviera y fuera el día más triste que Kate había visto. Era un mal día porque las cosas se estaban complicando mucho.
Ane estaba de seis meses. Seis meses y estaba teniendo problemas con el niño.
Sirius estaba a su lado dando vueltas en la cocina. Él se sentía impotente no pudiendo salir de casa.
Gracias a Dios que cuando habían empezado los dolores estaba Remus con ellos. Entonces un lobo plateado se apareció ante la puerta revelando un mensaje: "Hospital Muggle, calle Amapola 37"
Kate se levantó de un salto
No deberías ir.- Sirius la miró como si no entendiera.- Al menos no como persona.
No pretendía hacerlo, tranquila.
Cuando llegaron al hospital, Remus les recibió con nervios.
Está mal… No me han dicho mucho pero no son muy optimistas…
¿por qué narices no le llevaste a un hospital mágico?
Porque no tiene documentación mágica.
¡AQUÍ NO SABEN UNA MIERDA, REMUS! ¡ES SU VIDA!
Kate, ¿acaso te crees que no quiero que la salven la vida? ¿Te crees que no sé el peligro que corre? NO PUEDO HACER MÁS
¡Claro que puedes! ¿Has pensado en Sirius, en sus vidas?
¿Si….rius?
El perro negro había desaparecido.
Joder Rem…- Se derrumbó Kate.- Dime que no… Dime que no la vamos a perder a ella también…
Yo…
Y sin más, Kate se abrazó a él con todas las fuerzas de su cuerpo y comenzó a llorar.
Sirius, ya convertido en humano, observaba a su mujer desde un cristal divisorio.
¿Es usted familia?- Un médico le observaba con extrañeza.
Soy su marido.- Respondió él sin pensarlo mucho. Al médico pareció iluminársele la cara.
Es usted Sirius.- No era una pregunta. Sirius se preguntó cómo habría reaccionado si hubiera respondido que No…- Ella no paraba de decir lo mismo. L principio no le veíamos sentido, pero en un momento de cordura nos dijo algo así como: Mi marido Sirius…
¿Cómo está?
Hubo un momento de largo silencio. A Sirius se le cortó la respiración, sabía que no eran buenas noticias.
Le seré sincero. No está bien. Ha habido un problema y tenemos que ver cómo evoluciona, pero por ahora los resultados no están siendo favorables. Señor Black, tenga paciencia, intentaremos hacer todo lo que esté en nuestras manos.
Se marchó, dejando a Sirius peor de lo que ya estaba. Se llevó las manos a la cara y deseó con todas sus fuerzas ser él el que estuviera muriendo.
Remus sentía una agonía creciente en su estomago y pecho. Recordaba las últimas palabras que había intercambiado con Ane. Aunque me muera en el intento haré que os reconciliéis.
Tal vez había algo cierto en eso.
Desde ese día Remus no hablaba con Ane. De vez en cuando, y cuando Ane salía, iba a casa de Sirius a estar un momento con él. Pero ese día Ane había vuelto antes de lo esperado, y nada más entrar en la casa, se había desplomado sobre el suelo.
Remus estrechó más aún a Kate, que seguía abrazada a él desesperada.
Sabía que si Ane moría, Sirius lo haría con ella, y Kate desaparecería. Lo peor es que una parte grande de su alma moriría con ella. Desearía estar muriendo él, no tenía a nadie a quien perder. Desearía ser él quien estuviera muriendo.
Kate dejó de llorar de pronto. Había sentido una punzada en el pecho. Se llevó la mano al lugar dolorido y dejó de respirar. Remus la miró fijamente y ella mantuvo un momento la mirada. Era una señal, una mala señal. Corrieron al pasillo de Ane y encontraron a Sirius pegado al cristal y un montón de médicos tras él.
Desde luego, no era una buena señal….
