Disclamer: personajes de JK Rowling.

Este fic está tardando bastante para escribirse, pero es que tengo muchas cosas que hacer en mi trabajo, espero comprendan. Para los que esperan Hanna, pues les diré que pronto…..En este capítulo se introduce una nueva pareja, que por su dinámica dará bastante que hablar, y su trama evidentemente va a enredar este fic de maneras inconcebibles, así que agárrense!

Banda Sonora: Stand With Me de Creed, Coma de Guns n´Roses, Waves de Metric.

Capitulo 26 WANTED

1 mes antes….

Ron Weasley suspiró cansinamente cuando detuvo sus pasos, probablemente ir a un sitio nocturno muggle en medio de la tensa calma que vivía el mundo mágico no fuese lo más prudente, estar cerca de Theo Nott le estaba afectando, él tenía bastantes años lidiando con situaciones inexplicables por lo cual era consciente de que solo se necesitaba estar en el momento y lugar equivocado para que todo fuese a ir muy mal. Todos sabían que era el mejor amigo de Harry Potter, por ende un objetivo y si bien Ron en todo ese tiempo se había convertido en algo parecido a un tipo duro, estar solo a media noche en una discoteca londinense, sin nadie que le cubriese las espaldas probablemente no era lo más inteligente que le habría ocurrido alguna vez.

Pero honestamente, era Ron Weasley y ser inteligente no era su punto fuerte o eso era lo que decian, lo único que se le daba bien eran dar golpes, crecer en medio de seis hermanos desarrollaba algún instinto de superviviencia, por eso decidió seguir a Harry hasta la escuela de Aurores, eso y por supuesto la lealtad que le tenía, Harry, Hermione y él eran un equipó, un trió, y si bien la chica no quiso tomar ese camino, él no abandonaría a su mejor amigo, y fue así como el trió quedo en dúo. Ron era un buen peleador, su estatura y contextura lo ayudaban, y por supuesto su temperamento, los pelirrojos eran acusados de volátiles, pero en su caso, era casi un chiste. Ron no era volátil, simplemente, como decía una y otra vez su madre, su mecha era muy corta, rápido para encenderse y para apagarse. Afortunadamente, eso no se aplicaba al sexo.

Y sexo caliente y húmedo era precisamente lo que había venido a buscar en ese lugar.

Sexo sudoroso para olvidarse por un momento del rompecabezas que era su vida.

Nunca había estado tan decepcionado de sí mismo como esa noche.

Había recién llegado de Rusia, regresó justo antes de que Harry y Hermione, todo el asunto de los Marshalls era oculto, por lo que no quiso ir a su casa porque odiaría mentirle a su madre sobre su paradero . El asunto era secreto y él había jurado no decir absolutamente nada. Sin embargo, su madre tenía ese sexto sentido que tienen todas las madres cuando presienten que sus hijos le están ocultando algo, así que no iba a ir a la Madriguera hasta que la bomba estallase, después de eso estaría dispuesto a responder las preguntas de toda su familia, por lo menos la parte que le correspondia. Su padre lo sabía, por supuesto, pero Arthur Weasley tenía cuarenta años esquivando a su esposa y aun así, eran mas las veces que lo descubría, como por el ejemplo el vergonzoso incidente de los enchufes (esos eran los momentos en que verdaderamente Ron pensaba que su padre estaba chiflado….enchufes, eso era demasiado excentricismo hasta para un ingles), de todas maneras, a su padre le costaba mantenerle secretos escondidos a su madre. Así que Ron no tenía ninguna oportunidad frente a ella.

No iba a engañarse, que lo consideraran para ser un Marshall había inflado su ego a proporciones astronómicas. De ser el mero acompañante de sus talentosos dos mejores amigos, ahora de pronto asumía una titularidad. Quiso ganar, quiso merecer, se entusiasmó y al final…..como siempre….perdió.

Era una tortura, pero fue como si sus continuos fracasos escolares, en el quidditch, en el amor, en todo, fueran concentrados en una sola humillación. Esta vez fue difícil ver el éxito de Hermione, para Harry era fácil, después de todo nadie iba a quitarle su puesto de salvador del mundo mágico, pero él...era bien difícil explicar, rozó el cielo con los dedos para luego caer estrepitosamente al vacio.

Estaba contento por Hermione, ella se lo merecía, apartando de toda esa enredada madeja de sentimientos que tenia por ella, le deseaba lo mejor, en su papel de Marshall y en todo lo demás. En ese viaje a Rusia había hechos otro interesantes descubrimientos acerca de lo que sentía por ella y bueno….estaba más confundido que nunca…Y cabreado hasta más no poder.

Tampoco iba a ponerse a desojar una margarita.

Uno quería o no quería y punto…..Sin zonas grises. O más bien se amaba o no se amaba.

En ese punto, estaba de acuerdo consigo mismo. La quería…muchísimo, quizás hubiese querido llegar más allá con Hermione mientras fueron novios, por supuesto que sí, él era un hombre, pero al mismo tiempo, no la amaba, era extraño, de pronto había llegado a pensar que ellos dos simplemente estuvieron juntos porque no tenían otras alternativas.

Bueno él si la tuvo...Lavender Brown, Ron soltó una carcajada mientras caminaba. Aun conservaba el colgante WON WON. Ella se lo regaló por su cumpleaños, Lavender o LA LA como la llamó burlonamente Hermione, fue su primer todo: primera novia, su primer beso, su primera acostada y su primera escena de celos, y por último, su primera ruptura. Eran unos niños tontos, le sacaba de quicio pero también le gustaba, al final le tenía cariño pero no la quería cerca ni de casualidad. Probablemente, si hubiese sido otro chico se hubiera deshecho del maldito colgante. Él nunca lo hizo ni tampoco lo haría, jamás se desharía del colgante, nunca…..Ella fue su primer todo amoroso, incluyendo su primera perdida. Ron la vio morir en la Batalla de Hogwarts, vio como un hombre- lobo la atacaba y la lanzaba de un balcón. Jamás sintió tanto horror en su vida, Fred murió era cierto, Tonks y Remus también, muchos de sus amigos perecieron en esa confrontación, pero él jamás los vio morir, la imagen del cuerpo quebrado de Lavender Brown, tirado en el piso, con la garganta destrozada, perseguía sus sueños. Lo peor de todo, Ron estaba seguro de que ella todavía sentía por él cuando murió, que esos sentimientos habían influido para meterse de lleno en la batalla y no irse refugiada fuera del castillo, eso era demasiado para soportarlo. Lo quería y él se burlaba de ella.

Las carcajadas de Ron murieron de inmediato, tenía demasiados remordimientos dentro de sí mismo y también una angustia insoportable anidada en su corazón, todos sus seres queridos estaban de nuevo en peligro, otra vez.

Y también estaba seguro como el infierno, que no permitiría de nuevo que alguien muriese por su culpa.

Una vez instalado en la barra de la discoteca, pidió un whiskey en las rocas, el mesero se lo trajo. Ron inmediatamente pagó su trago y se giró para ver a la gente bailando en la pista, parecían divertirse. Dos chicas se le acercaron y coquetearon un rato con él. Eran unas universitarias muggles, americanas por lo que pudo deducir de su acento, cuando Ron no mostro más interés más allá de la innata cortesía inglesa, perdieron el interés y volvieron a la pista.

Ron miró su reloj de pulsera, eran las dos de la mañana. Obviamente no iba a obtener esa noche lo que había venido a buscar, así que lo mejor era irse al departamento donde dormía cuando estaba en Londres, el que estaba encima de Sortilegios Weasley. George estaba de viaje, había planeado esa escapada precisamente porque sabía que su hermano no iba a estar en la casa.

Recogió su chaqueta en la salida y salió a caminar por las calles desiertas, después de unos minutos se dio cuenta de que alguien lo seguía. Miró de reojo encima de su hombro y estuvo tentado a apurar el paso. Reconoció a su perseguidor, por supuesto que lo hizo, ese cabello rubio largo era inconfundible, pero no iba a parar simplemente porque no le daba la gana. Había estado impaciente toda la noche, no le gustaba que lo dejasen plantado.

Pero algo más fuerte que él, quizás el incendio que tenia dentro de sus pantalones lo hizo detenerse y voltearse.

-Detesto esperarte y bien lo sabes- dijo Ron clavándole sus ojos azules- Si crees que todavía va a suceder algo esta noche….estás equivocad…

Ella no lo dejó seguir hablando, fue directo hacia él, le tomó las solapas de su abrigó y lo besó. Lógicamente la molestia de Ron se esfumó como el humo, mientras correspondía a ese apasionado beso la abrazó hasta que no hubo ninguna separación entre sus cuerpos.

Poco a poco la intensidad de los besos fue menguando, ella jaló seductoramente su labio inferior y separó su cara para mirarlo con sus ojos del color del mar. Ron seguía abrazándola, ella apoyó la cabeza en su pecho y Ron lanzó un profundo suspiro.

-Daphne…..- Ron cerró los ojos, no pretendía engañarse así mismo, estaba disfrutando del momento, esa extraña combinación de ferocidad y vulnerabilidad proveniente de ella lo volvía loco. Así había sido desde el primer momento en que se encontraron, hacia unos cuantos meses, en esa misma discoteca. Ninguno lo planeó, está de más decirlo.

Jamás se dirigieron la palabra en Hogwarts, a pesar de que iban al mismo curso, estaba sobreentendido que estaban en bandos diferentes, ella era Slytherin y él Griffindor, ella era una chica popular y él fue un perdedor todo el colegio, ella era rica, él era un pobretón, eso contaba más que el hecho de que ambos eran sangrelimplia, descendientes de antiguas familias puras, probablemente estaban emparentados en sus respectivos árboles genealógicos, primos terceros o cuartos, Ron recordaba vagamente estudiar en el mismo salón que ella en el pre-escolar mágico al que iban casi todo los hijos de magos. Aun la recordaba con sus rubias coletas y su falda a cuadros, fue una niña preciosa, y se había convertido en una mujer bellísima. Pero sus elecciones en la vida fueron distintas, ella se convirtió en mortifago presionada por su familia, él estuvo junto a Harry. Lo demás era historia.

Si, historia, esa que no debió olvidar cuando se la encontró en un bar, borracha, sin poder dar dos pasos sin apoyarse en alguien. Esa noche, ella lucía un vestido con un escote que terminaba en donde la espalda perdía su noble nombre. Se encontraron de frente, Daphne estaba sola, él también, inmediatamente se reconocieron, pero en lugar de ignorarse como era lo esperado, decidieron mantener un curioso duelo de miradas.

Quizás fue el destino, pero Ron estaba seguro que más bien fue efecto del alcohol, Daphne lo miró como siempre lo había hecho, como si él fuese un insecto, un bueno para nada que debía besarle los pies. Lo primero que le dijo fue precisamente eso: "Hola perdedor", esas palabras retumbaron en los oídos de Ron hasta el punto que estaba a punto de mandarla al demonio, pero al mismo tiempo no podía quitarle los ojos de encima, Daphne estaba buena, más que buena, buenísima y ese vestido rojo no hacía nada para ocultarle las curvas. Que mas daba, él también estaba borracho, así que hizo lo que todo hombre que se precie de serlo haría después de que una mujer hermosa le lanza una ofensa, la tomó por los hombros y la besó escandalosamente, metiendo lengua y todo, luego ella lo abofeteó y Ron la volvió a besar, de un momento a otro, sin saber cómo o porque, Daphne terminó en su regazo en uno de los privados de la discoteca. Debió irse de allí de inmediato cuando la situación se volvió más caliente de lo que estaba, pero en ese momento era obvio que ninguno de los dos estaba pensando, así que terminaron teniendo relaciones sexuales con la ropa puesta en el diván de un reservado, separados solo por una cortina de la gente que estaba en la discoteca.

Y por supuesto, lo siguieron haciendo cada vez que podían. Sus encuentros fortuitos ya no lo fueron y de pronto él se encontró esperando ansiosamente sus citas. Ron no conocía su lado obsesivo hasta que se acostó con ella. La veía y solo quería tocarla, follarla hasta dejarla inconsciente. Lo cual sucedió una o dos veces. Al principio la trataba duramente, ella lo insultaba y él se tornaba mas brusco durante el sexo, después de los arrebatos iniciales, las cosas tomaron más o menos un curso normal e incluso hablaban….poco pero lo hacían, nada importante, pero lo suficiente para empezar a conocerse. A él le gustó lo que escuchó, a ella al parecer también.

No eran novios y ni siquiera estaban saliendo, eran como unos "casi" amigos con derechos.

Y allí estaban, uno en brazos del otro, disfrutando del momento.

-No sé qué demonios voy a hacer contigo- dijo él. Abrazados, Ron abarcaba todo su cuerpo, parecía que era capaz de ocultarla del mundo. Ella era casi tan baja como Ginny y él media más de 1,85 metros así que hacían una pareja bien particular, además él era pelirrojo y ella rubia, así que llamaban demasiado la atención, por eso no se citaban en el mundo mágico.

-Pues yo si tengo una idea de lo que voy a hacer contigo- ella pícaramente, luego se despegó de él y lo miró- Hoy no podemos ir a mi departamento, Astoria esta aquí en Londres.

-Me imagino que debes estar muy alegre- comentó Ron con sorna. Ella le dio un puntapié.

-No te atrevas a burlarte de mí- dijo ella apartándose de él dándole un empujón- Me tienen harta ella y mis padres. Siento que voy a enviarles una maldición imperdonable un día de estos.

-Calma gatita…calma, no arruines la noche con tu mal humor- dijo Ron abrazándole por detrás, metiendo su nariz en sus cabellos que olían a jazmín, a miel, a verano. Merlín, le encantaba olerla, era un aroma tan femenino, tan propio de ella. Daphne le gustaba mucho, le gustaba más que cualquier chica hasta la fecha.

No debería ir por ese curso de pensamientos y lo sabía, complicar las cosas con Daphne solo llevaría a un camino largo y doloroso sin ningún final feliz. Quizás no existía un pasado tormentoso entre ellos, porque jamás se trataron hasta ahora o se enfrentaron abiertamente en el colegio o la guerra. Pero él era un traidor a la sangre con un sueldo que apenas le alcanzaba para vivir y ella era una sangre limpia pura hijita de papá, estaban a años luz de distancia. Si por casualidad empezaba una relación seria con ella, sus padres no lo aceptarían ni los suyos, ese era un infierno en el cual Ron no iba a meterse, Daphne seguro tampoco. Ellos eran lo que eran y punto. Solo sexo casual y sin compromiso.

Daphne se deshizo de su abrazo. Ron suspiró frustrado y se metió las manos en los bolsillos. Ella caminaba de un lado a otro. Se apretaba las manos nerviosa.

-¿Y tú dónde estabas? tengo un mes llamándote y no contestabas ni enviabas mensajes- dijo ella.

-Eso suena como un reclamo-contestó Ron un poco más duramente de lo que quería, pero tenía que dejar los límites bien en claro. Daphne lo miró y luego desvió la mirada, había entendido el mensaje, ella no tenía derecho a preguntar.

-Lo siento- dijo ella.

-Soy un auror, si no contesto el teléfono no es porque no quiera…sino porque no puedo…..en el momento que no desee verme mas contigo, no tengo que evitarte simplemente te lo diré, frente a frente igual que espero que tú lo hagas- contestó Ron, Daphne asintió, su mirada era intensa y al mismo tiempo dolida- estaba en una misión fuera del país, era un secreto, por eso no te advertí.

-Tenía que hablar contigo….pero ahora supongo que no importa- dijo ella menando la cabeza de un lado a otro, luego sonrió- No te preocupes, era una de mis tonterías.

- ¿Qué es lo que pasa con tus padres? Últimamente estás muy sensible con ese tema- preguntó Ron.

-Algo están planeando- dijo ella mirándolo de reojo- no me dicen nada, pero siento que me miran, que observan cada uno de mis movimientos. Que Astoria está aquí no es casualidad.

-No seas paranoica, ellos no están planeando nada, solo es tú molesta hermana que viene a visitarte porque sabe que pierdes los nervios con ella- dijo Ron, intentando quitarle hierro al asunto, fracasando estrepitosamente. Daphne se puso más intranquila.

-Mi padre está buscando un matrimonio arreglado para las dos, quizás alguno de los imbéciles que estudiaron con nosotras en Hogwarts, o quizás algún otro, que se yo, baste que sea rico, padre necesita la dote…..los negocios no están bien últimamente, necesita el dinero y va a vendernos a ambas al mejor postor- dijo Daphne, mirándolo- obviamente no puede suceder, yo…..yo no soy virgen.

-Soy bien consciente del hecho- dijo Ron serio. Y también era consciente de que él no fue quien le quito la virtud, pero no iba a mencionarlo, ellos no hablaban de su vida sexual pasada, ni siquiera eran exclusivos, no habían llegado a algún acuerdo, porque ellos no eran nada. Simplemente se acostaban juntos, nada más, ningún sentimiento, ningún apego. Y si por casualidad, surgían, por nada del mundo lo mencionarían. Su relación era un accidente y por el bien de ambos, terminaría y debía quedar así, como un recuerdo.

-Me matará cuando se entere, cuando mi marido vea que no compró exactamente lo que le vendieron….padre me matará, sé que lo hará- dijo Daphne- debo encontrar una manera de irme de aquí y nunca más volver.

Ron apretó las manos en el puño, el padre de Daphne Greengrass era un soberano imbécil, si fuese por él ya le había destrozado la cara y puesto en su lugar. Pero no era su problema, aunque no le gustase el miedo que Daphne le tenía a su familia, Ron se repetía en la cabeza una y otra vez que no era su problema. Estúpidas costumbres arcaicas de los sangrepuras, si estúpidas, pero alguien sin recursos como Daphne no tenía ninguna alternativa, o se sometía o en el mejor de los casos, la repudiaban de la familia.

Ron no podía llevársela con él, no porque ellos no tenían ninguna relación ni querían tenerla, eso era seguro ni tampoco podría ofrecerle dinero. Como estaban las cosas, con poco podía ayudarla. Pero sin embargo, hablaría con su hermano Charlie, Rumania quedaba muy lejos, quizás Daphne pudiese irse allá, esconderse un tiempo, trabajar en alguna cosa, aunque la chica sostenía que no sabía hacer absolutamente nada, entrenamiento como mortifago obviamente no lo iba a poner en un curriculum. Lo único que se le daba bien era comprar ropa y beber como un cosaco, dar bofetones adiestra y siniestra, ah y por supuesto en la cama era una fiera, pero a menos de que fuese a vender su cuerpo, eso le serviría de poco. Bueno, Ron si se beneficiaba de esas habilidades, pero ni de broma se lo mencionaría, no quería que le voltease la cara de otra cachetada.

-Veré la forma de ayudarte….te lo prometo- dijo Ron.

-Gracias, pero no es tu problema, es el mío, yo veré como lo resuelvo- dijo ella secamente, estaba enfurruñada y tenía el entrecejo contraído.

Y a Ron le fastidiaba de sobremanera que ella estuviese de mal humor.

-Basta…..Daphne, ven acá- dijo Ron en un tono que no admitía replica, él le tendió la mano, Daphne la aceptó, entonces Ron a abrazó, con un movimiento de varita se desaparecieron conjuntamente, para aparecer en la habitación de Ron en el Departamento que compartía con su hermano.

Lo que sucedió a continuación fue bastante rápido, pronto estaban desnudos y sudorosos, sus cuerpos resbalando uno contra el otro, sus bocas unidas y sus manos tocándose furiosamente. Cuando terminó, Ron se desplomó sobre ella un rato, antes de apartarse y echarse a un lado de la cama, los dos se quedaron una media hora mirando al techo, intentando regularizar la agitación de sus respiraciones. Daphne se levantó de pronto y empezó a recoger su ropa regada por todo el piso de la habitación, Ron la miraba desde la cama.

-Tienes un culo precioso….me encantaría azotarte mientras te monto por detrás- intentó bromear él, mientras ella se colocaba su tanga. Daphne giró los ojos, aunque el sonrojo la delataba y se puso de medio lado cuando se abrochaba el sujetador.

-También tienes unas tetas grandísimas- siguió Ron con la voz ronca sin quitarle la mirada de encima.

-Aja- contestó ella ignorándolo, terminando de vestirse.

Ron se puso de medio lado, abrazado con una almohada, ahora era él quien estaba de un humor de perros, de un tiempo a la fecha, cada vez que Dafne se iba después de tener sexo hasta dejarlo seco se sentía como un miserable, era como si ella lo desechara después de haberlo usado.

Daphne se disponía a desaparecerse, cuando de pronto….

-Quédate gatita- dijo Ron, ella lo miró intrigada, jamás habían pasado toda una noche juntos- Quédate esta noche conmigo, no tenemos que hacer nada mas, solo hablar si quieres o dormir.

-Sabes que no puedo….Astoria- dijo ella con la voz apagada, él a veces era tan dulce y ella….ella tan estupida.

-Quédate….por favor- repitió él.

Ella lo miró fijamente, con sus ojos de gato que parecían destellar en la oscuridad. Poco a poco se le fue formando una sonrisa felina en la boca. Empezó de nuevo a desvestirse, cuando estuvo completamente desnuda se echó encima de Ron a horcajadas.

-Dormir Weasley…..estás loco- dijo ella, mientras acomodaba sus caderas sobre el miembro de él.

Ron cerró los ojos, sus manos rodearon la estrecha cintura de Daphne, cuando ella empezó a moverse, él sintió que había muerto e ido al cielo.

0o0

Theo Nott y Alistair mantenían la fuerza sobre sus espadas, ambos hombres se miraban directamente a los ojos ni tampoco cedían un milímetro. Theo estaba furioso, Alistair mantenía la calma, aprovechando una fugaz distracción de su oponente, con frialdad maniobró su espada de tal forma que logró desarmar finalmente a Theo, Alistair tomó la espada de Gryffindor desde el aire con la mano libre y apuntó a Theo con ambas armas.

-Sugiero que te rindas- dijo Alistair con un tono serio acercando las puntas de las espadas al cuello de Theo Nott, quien se mantuvo inmóvil y levantó ambas manos en señal de rendición.

Hermione los miraba alternativamente ¿Cómo demonios nadie se había dado cuenta que sus rostros eran idénticos? Por otro lado, era cierto que ella como Marshall era más propensa a enfocarse en los detalles, a decir verdad, sus facciones eran iguales, pero el tono de ojos, el color de cabellos, las diferentes contexturas (Alistair era mucho más delgado que Nott) y al parecer los temperamentos era diferente. Por otro lado, no entendía porque Theo estaba atacando a Snape justo después de anunciar que Draco se había escapado.

-Theo por favor- dijo Hermione-

-Yo sugiero que dejen que mate a este imbécil con mis propias manos- dijo Theo temblando de rabia, obviamente necesitaba explicaciones sobre su hija, pero antes, quería darle tres o cuatro puñetazos a Snape.

-Y no sería la primera vez que lo hicieras… ¿cierto?- dijo Snape con crueldad. El rostro de Theo palideció. Todos los presentes contuvieron el aliento, excepto Alistair que no entendía a que se referían.

Theo dio la vuelta y se fue del lugar dando un portazo, Hermione los miró a todos y sin decir una palabra fue tras de él.

-Creo que ese comentario estuvo de más- comentó Harry, Ron asintió totalmente de acuerdo.

-Tienes razón- replicó Snape quien caminó unos pasos y se dejó caer en un sillón. Alistair guardó su espada y colocó respetuosamente la espada de Gryffindor de nuevo en su vitrina.

-¿Es cierto lo que escuché?- preguntó Alistair, refiriéndose al hecho de que Theo Nott había reclamado a Alex como suya.

-Si- dijo Snape.

-Creo que le debe una explicación- dijo Alistair- no solo a él por cierto.

-Es lo justo, ahora haz tu trabajo- contestó Snape sin siquiera mirarlo a los ojos.

Alistair inclinó la cabeza ante Harry, Ron y Snape y se apresuró en ir tras de Hermione, después de todo, él estaba allí para ser su guardaespaldas y no para resolver su vida familiar, que de pronto se había convertido en una gran mentira.

-¿Alguien quiere decirme que diabos pasó aquí?-preguntó Ron.

-Un asunto privado- dijo Snape.

-Al parecer sacaste de sus casillas a Nott- dijo Harry, ni él ni Ron habían escuchado bien de que se trataba, pero al parecer Nott estaba reclamándole algo, Harry dirigió a Snape su mirada-¿ tengo que preocuparme por perder un aliado?

-Ya se le pasará, cuando se calme arreglaré mi problema con él- dijo Snape- ahora lo importante es que Draco está libre.

-¿Tengo que preocuparme también por la lealtad de Malfoy?- preguntó Harry – Creo que este no es el mejor momento para dividir fuerzas, los necesito a todos, juntos, abrazados y cantando a la luz de la fogata como buenos amigos. No es practico mantener dos frentes abiertos y no tengo tiempo de buscar a Malfoy, menos teniendo en cuenta de que él sabe muy bien como esconderse.

-¿Representa Malfoy algún peligro?- preguntó Ron.

-No lo sé con certeza, probablemente sea la Srta. Granger quien debe determinarlo, ella es ahora la única que sabe lo que está pensando- dijo Snape.

-Hermione hizo algo muy peligroso- dijo Harry- no la quiero cerca de Malfoy.

-Pues ve a ver tú como la detienes, porque yo estoy cansada de interponerme en su camino- comentó Ron cansinamente.

-Alistair procurara que ella no se meta en problemas- dijo Snape- se la asigne como guardaespaldas, porque probablemente, en este momento, el único que tiene habilidades parecidas a ella, es él.

-¿Es un Marshall?…. ¿cómo es que Hermione no lo conoce?- preguntó Harry con desconfianza, obviamente, teniendo en cuenta el pasado que los unía, a veces no sabía si fiarse o no de Snape.

-Yo no he dicho que sea un Marshall- replicó Snape astutamente- Alistair es un buen amigo mío, un mago diestro y una persona con buenas intensiones. Yo pongo mi palabra en esto, Hermione no puede estar más segura.

-Nunca he podido confiar en ti- dijo Harry- lo siento, pero es la simple verdad, con mucho esfuerzo permito tu presencia en este lugar.

-No te culpo Potter- contestó Snape- pero analiza, si bien nunca te han gustado mis métodos, al final, cuando yo he hecho algo en contra tuya. Los resultados hablan por sí solos.

-Harry tiene derecho a desconfiar de usted- dijo Ron- usted fue un mortifago. Aquí no nos fiamos de mortifagos.

-Un maestro de la sombra, un mortifago, un mago oscuro- dijo Snape- eso soy, pero yo….soy fiel a las promesas que hago. Me encomendaron hace años a dos mocosos, a Potter y a Malfoy, ahora tengo otra de quien preocuparme también, pero en lo que a mi conciernen, los juramentos se acaban en el momento en que yo desaparezca. No antes y sin condiciones.

-Eso entonces, es todo- dijo Harry caminando de un lado a otro.

-Malfoy libre es una complicación que no me gusta para nada- dijo Snape- es incontrolable e impredecible.

-Tiene que ser capturado y encerrado- dijo Ron.

-¡No!- dijo Snape – Malfoy es un de los mejores que tenemos. Tiene que existir una solución. Él no estaba en sus cabales, pienso que estaba sometido a algún tipo de influencia externa. En esto estoy de acuerdo con la Srta. Granger , debemos ayudarlo.

-Hay dos muertes, ni Hermione ni nadie puede salvar a Malfoy de un juicio- dijo Harry- Un juicio que perderá, dará con sus huesos en Azkaban y probablemente se lo tenga merecido, pero tienes razón, él era una de nuestras mejores bazas. Esto es un desperdicio.

-Puedes detener la orden de búsqueda- dijo Snape atravesando con la mirada a Harry- un día o dos, hasta que yo de con él. Si, hubo dos muertes, pero esto no es necesariamente su culpa.

-No puedo hacer eso- dijo Harry negando con la cabeza- no depende de mí. En cuanto llegue a oídos del consejo, nada podrá hacerse, además son hombres de Vasiliv Krakov, Marshalls, un hombre como él querrá ver sangre para vengar a los suyos.

-¡Diablos!- dijo Snape quien había pasado por alto ese detalle-esto se enreda cada día que pasa, mas y mas.

-Ni siquiera Hermione puede intervenir- dijo Harry- le ofreció el perdón, una amnistía, ahora ella tendrá que mantenerse al margen esta vez.

-Al parecer se abre la temporada de caza de Draco Malfoy- dijo Ron.

-Si dan con él, no intenten nada- dijo Snape- según mi suposición, Draco ostenta no solo sus poderes mágicos sino los del Señor Tenebroso. Lo que vi allá abajo, solo se lo vi hacer a Voldemort.

Harry y Ron cruzaron miradas.

-¡Es un Horrocrux!- exclamó Harry- eso es imposible, yo lo sentiría si fuese así, yo lo sabría.

-Te ha dolido la cicatriz Harry- dijo Ron- perfectamente puede serlo.

-No ….no es un Horrocrux- dijo Snape- es otra cosa….lo siento en los huesos. Si bien no puede descartarse ninguna posibilidad, estoy bastante seguro de que Harry mató a Voldemort eliminando todos los horrocruxes.

-Se que le tienes ganas desde Hogwarts, odias a todos los Slytherin- dijo Harry a Ron – pero yo no quiero matar a Malfoy, a menos que sea estrictamente necesario.

-Yo no odio a todos los Slytherins- dijo el pelirrojo.

Ron se sentó en una silla, obviamente frustrado, se sacó el teléfono celular y chequeó, ningún mensaje, doble frustración. ¿Dónde demonios estaba metida Daphne? Había recibido un mensaje hacia una semana, donde le decía que no podían volver a verse. Ron obviamente sabia que lo suyo había durado más de lo que se suponía, pero necesitaba un cierre, personalmente, no podía creer que hubiesen cortado…. ¡ por texto! La cito, pero ella no respondió nunca, luego pasaron tantas cosas en tan poco tiempo, que honestamente era imposible buscarla, por otro lado, que iba a hacer, aparecerse en su departamento, donde su hermana estaba instalada o peor, ir a la Mansión Greengrass y exigir que hablara con él, impensable, lo único que Daphne jamás le perdonaría, era un escándalo, hacer pública una relación que jamás debió existir, pero estaba preocupado, muy preocupado. Lo más probable, que ella estuviese a punto de comprometerse con alguien y desease alejarlo de una vez por todas. Ron se revolvió incomodo en su silla, no debería importarle, no porque Daphne se lo había advertido muchas veces, que no se preocupara por ella, que si fuese al revés, ella no lo haría y que su destino no estaba en sus manos. Sin embargo no podía dejar de sentirse como se sentía, incomodo, frustrado y dolido.

-Aunque lo creas, no deseo matar a Malfoy- dijo Ron- yo mejor que nadie se lo que significa para Hermione, no le provocaría ese dolor jamás. Pero algo debe hacerse, si es cierto lo que escuché antes de que Nott nos interrumpieran, tenerlo en las calles es demasiado peligroso.

-Esperemos a Hermione- dijo Harry- y allí tomaremos una decisión.

0o0

-¡Theo….Theo!- Hermione lo tomó del brazo pero él se deshizo del agarre. No era su intensión perseguirlo por todo el ministerio, estaban llamando la atención, pero es que él parecía decidido a no escucharla.

-Déjame solo Hermione- dijo Theo mientras caminaba por los pasillos. Alistair los seguía a una distancia prudente.

-Habla conmigo….sabes que puedes hablar conmigo – dijo ella, Theo se detuvo y se giró. Hermione le tomó ambas manos- puedes confiar en mi ¿Que es lo que pasa?

Theo soltó una maldición y le dio un puñetazo a la pared, toco el muro con la frente, su respiración era agitada, Hermione trataba de consolarlo tocándole la espalda.

Tenía todos sus sentimientos en ebullición y realmente lo único que deseaba era salir de allí. Tenía ganas de buscar a la niña, pero obviamente en esas condiciones no podía enfrentar a Pansy, sería un desastre y si es verdad que anteriormente no hubiese dudado un segundo en tener un enfrentamiento con ella por haberle mentido como lo hizo, no podía discutir con ella enfrente a una criatura que no tenia culpa de nada.

Una nena….tenia una nena, una niña de suya, de los dos, su hija. Theo cerró los ojos y pidió a Dios darle el entendimiento suficiente para quererla.

¿Cómo pude embarazar a mi propia hermana? Sentía demasiada culpa, tanta que sentía que se asfixiaba. Lo peor, ahora Pansy era consciente de la clase de monstruo que era Theo, en esos momentos quizás ella lo odiara, lo detestase por hacerla culpable de más terrible pecado que se podía cometer.

Él no sentía desprecio por la nena, quizás asombro, desazón, curiosidad porque se la imaginaba de mil maneras posibles, deseaba escuchar su voz y deseaba estrecharla en sus brazos para evitar que nada mas la lastimara, ni a ella ni a su madre.

Amaba a Pansy, siempre la amó, con culpa y todo, eso estaba demasiado claro, se alejó porque no quería dañarla. Ahora simplemente todo era diferente. Theo necesitaba hablar con ella, pedir las razones por las cuales le siguió ocultando la existencia de su hija después de que le confesó que eran hermanos.

Se percató de algo, quizás….quizás Pansy pensaba que él no la aceptaría, que la despreciaría, pero él era incapaz de hacer eso con un niño, no importaba la manera en que había sido concebida, era suya.

Era difícil conjeturar acerca de las decisiones de Pansy, eran tanta las cosas que se habían ocultado.

¿Cómo dos personas que se amaban como lo hicieron podía desconocerse tanto? Era un poco irónico, pero así era, en cuanto a su relación, desde el principio, ninguno pudo pensar con claridad jamás, ni en los momentos buenos ni en los malos. Su razonamiento se iba al garete cuando se trataba de ellos dos. Pansy jamás le confesó su embarazó, él jamás le dijo que planeaba casarse con ella. Fue por amor a ella, por la rabia de saber que la perdería que mató a su padre, y fue por amor a ella que no pudo finalmente separarse cuando tuvo que hacerlo.

Theo reflexionaba y se daba cuenta que todo pudo ser muy diferente entre los dos. Tuvo que irse con ella, aun cuando sabia que eran hermanos, tuvo que olvidar eso e intentar salir adelante, ella nunca tenia porque saberlo , si así lo hubiese hecho esa niña hubiese crecido conociendo a su padre. Tuvo que cerrar su maldita boca y aguantarse él solo ese sufrimiento.

Pero Theo Nott tuvo un arranque de moralidad y no pudo, simplemente no pudo. Intentó hacer lo correcto y muchos sufrieron y aun sufrían por eso.

Había cavado su propio infierno, ahora estaba arrepentido de cada palabra que le dijo.

-Theo….por favor- susurró Hermione, abrazándolo por detrás mientras él temblaba de rabia- me estas asustando.

Theo vio de reojo a Alistair, que permanecía de pie, alejado pero atento a cualquier movimiento.

-Tú sombra no nos deja ningún tipo de privacidad- dijo Theo intentando recomponerse y pensar con claridad, nadie podía saberlo, que ellos dos eran hermanos, no con esa niña de por medio, jamás la expondría al rechazo de la gente, nunca.

La encrucijada había llegado finalmente en su vida, la hora de tomar decisiones importantes, de definir como llevaría el resto de su existencia. Ya no importaba el pasado, lo que sucedió, el vínculo que lo unía con Pansy, sus remordimientos, su culpa. Lo más importante era que esa niña creciese sana y feliz.

Hermione giró para ver a Alistair.

-No lo sentí moverse caminando detrás de nosotros- dijo ella.

-Ni yo tampoco. Es el sujeto más raro que he visto en mi vida y créeme, he sido testigo de cosas muy raras- dijo Theo mirando directamente la cara de Alistair quien a su vez le mantenía la mirada- esos ojos..son espeluznante.

-No tiene malas intensiones, parece un buen hombre- dijo Hermione- pero tienes razón, sus ojos me inquietan.

-No es normal la manera en como camina….es como un fantasma- dijo Theo-yo confió en las decisiones de Snape en cuanto a tu seguridad, pero te pido que no bajes la guardia con ese hombre.

"Theo como puedes ser tan ciego" pensó Hermione " ese hombre es exactamente igual a ti, tiene que tener algo que ver contigo, quizás familia, no lo sé, pero lo voy a averiguar" Sin duda no iba a comentarlo con Theo tan alterado como estaba, pero ya era hora de que el tal Alistair le dijera exactamente porque estaba allí.

-¿Qué sucede con Snape?- preguntó Hermione.

-No quiero hablar…sin duda lo haré, pero no ahora- dijo Theo- iré a casa de Luna, intentaré calmarme un poco, y luego buscaré a Snape, tengo una conversación pendiente con él.

-Theo- Hermione lanzó una advertencia- no quiero que se peleen.

-Simplemente fue el momento….la razón volvió a mi- dijo él.

-¿Qué pasó con Malfoy?- preguntó ella.

-Se fue, intentó convencerme de que lo dejase libre- dijo Theo- me negué, como es natural, así que él jugó sucio.

Jamás perdonaría a Draco por no habérselo dicho, eso era seguro.

-¿Alguna idea de donde puede estar?- preguntó Hermione.

-Muchas y ninguna- dijo Nott- nosotros tenemos lugares comunes para escondernos, pero también buscamos como medida de seguridad nuestros propios sitios. Draco sabe que están detrás de su pellejo y créeme si no quiere que lo encuentren, no será encontrado. Quizás sea mejor así, algo raro pasa con él, no es bueno que estés cerca de él, te atacó, lo vi con mis propios ojos, Hermione, júrame que no iras tras de él.

-Son muchas advertencias por una noche ¿No te parece? –contestó Hermione- no sé si olvidas quien soy, no es fácil enfrentarse a mí.

-Cierto, pero no eres inmortal- dijo Theo- de todas formas, él no quiere verte más. Insistió mucho para que te lo dijese, quiere que te olvides de él y sigas tu vida. Lo suyo acabó según sus palabras.

Hermione respiró profundo intentando contener las lágrimas. Sabía que Malfoy debía estar muy indignado, ella de alguna manera traicionó su confianza. Era demasiado triste pensar que en un instante, todo lo que ganaron en su relación, simplemente desapareció, de nuevo eran Hermione Granger y Draco Malfoy enfrentados. Y era su culpa, ella no debió hacer lo que hizo, pero por otro lado, fue la única manera de lograr entender que le sucedía, pero eso significo la ruptura definitiva. No importaba siquiera lo que sentían. Y por último, probablemente el hijo que ella llevaba tampoco importaría al final.

Ella se resistía a esos sentimientos de perdida. Lucharía….con todo lo que tenía….lucharía por él, aunque él no la quisiese mas.

-Theo, él no está bien, yo tengo una idea más o menos de lo que le sucede- dijo Hermione- pero no podre ayudarlo si no lo encuentro.

-Creo que sería prudente que lo discutas con Snape, después de todo, él era quien lo ayudaba- dijo Theo- ahora déjame, quiero estar solo o al menos con Luna, apagaré mi teléfono unas horas, te prometo que mañana estaré de vuelta.

-No olvides que te quiero- dijo ella abrazándolo con fuerza- sabes que estoy aquí para ti, yo y toda mi familia. Si necesitas que te mimen, ya sabes dónde ir, la pequeña casa blanca en la esquina.

-Yo también te quiero, hermanita de postin- dijo él abrazándola de regreso- pero creo que me quedo con los mimos de Luna.

-Ustedes… ¿están saliendo?- preguntó Hermione cautelosamente.

-No-respondió Theo- pero si mi vida no fuese un infierno o no estuviese pegado de alguien más, sin duda ella sería mi primera y única opción. La quiero….mucho.

-Cuida el corazón de Luna, por favor- dijo Hermione.

-Como el pétalo de una rosa- respondió Theo- ella y yo estamos bien claros, somos adultos, así que no te preocupes.

Theo se despidió de ella y siguió su camino hasta la salida del ministerio.

Hermione volvió hacia donde Alistair la esperaba.

-Tú y yo tenemos que hablar…..ahora- dijo ella enérgicamente- sígueme.

Alistair sonrió, esa era la Hermione Granger a la que estaba acostumbrado, su suegra dominante y mandona.

Encontraron una pequeña oficina, Hermione cerró la puerta tras de ella.

-Ahora tu vas a decirme porque estás aquí- dijo ella- no me engañas ni por un segundo. ¿Eres un Marshall?

Alistair sonrió, obviamente iba a ser difícil pasar por encima del detector de mentiras ambulante que era Hermione.

-Soy un Marshall, solo que no me conoces, por lo menos en este tiempo- dijo él, enseñándole el giratiempo, Hermione abrió la boca e intentó decir algo.

-Primero que todo- dijo Alistair- antes que nada, voy a hacerte una advertencia, nada de lo que te diga puede salir de aquí, estoy saltándome un montón de reglas, no era mi intensión contarte nada pero es obvio que subestime tus poderes, no puedo mentirte, te darías cuenta inmediatamente y lo menos que necesito es tu desconfianza. No tengo más remedio que ser sincero, pero así mismo he lanzado sobre mi mismo un hechizo, cuando yo me vaya de aquí, si es que no muero antes, nadie que haya estado en contacto conmigo o me haya visto, me recordará, ni tampoco la información que salga de mi boca. Y créame, solo diré lo estrictamente necesario, ah y no me pregunte que numero se gana la lotería, porque no tengo la más mínima idea.

Luego de un tenso silencio, donde Hermione intentaba procesar todo lo que había escuchado.

-¿Quiénes son tus padres?- preguntó Hermione muy interesada en el parecido del joven con Theo.

-Usted conoce a mis padres- contestó Alistair mirando el suelo.

-Ya lo creo que si- dijo Hermione mirándolo con atención mientras caminaba alrededor de él- eres igualito a Nott, como una gota de agua. ¿Eres hijo de Theo?

-A estas alturas….no lo sé a ciencia cierta- dijo Alistair- pensaba que mi padre era Snape, siempre lo he pensado.

-Snape…hum….ya entiendo, él sabe de donde vienes, eso es innegable, es la razón por la cual está tan interesado de que estés aqui- dijo pensativa Hermione, Alistair asintió -¿Quién es tu madre?¿Cuando naciste?- preguntó ella.

-Naceré más o menos dentro de un año y medio- dio Alistair- si no cambió mas el futuro, debe entender que existe un límite en las cosas que puedo decirle o no. Y serán estrictamente referidas a mi propósito. El resto, creo que no interesa mucho.

-Pero a ti te importa- dijo Hermione- puedo sentirlo, el tono de tu voz. Estas inquieto, es natural por supuesto.

-Venir aquí ha desenterrado algunos fantasmas personales- dijo Alistair- es solo eso.

-¿Quieres mi ayuda?- preguntó Hermione.

-No es necesario pero gracias- contestó Alistair.

-¿Sabes porque peleaban Snape y Nott?- preguntó Hermione.

-Si…pero….-Hermione lo interrumpió.

-No te preocupes…..entiendo- se apresuró a decir Hermione, luego se sentó. Quería preguntar tantas cosas sobre su futuro, pero al mismo tiempo trataba de contenerse. Saber algún detalle por insignificante que fuese podía trastornarlo todo. En ese momento lo principal que quería preguntar era si Draco seguía vivo, si estaba junto a ella o al contrario vivían separados o si su bebé estaría bien. Pero entendió que realmente podría ser un problema

-Creo que primero que todo- dijo Hermione- deberías cortarte el cabello, creo que eso amortiguaría el parecido con Theo.

-Eso mismo pensé- dijo Alistair.

Ella se levantó, estaba inquieta y no podía estarse quieta ni un solo segundo.

-Necesito saber porque estás aquí- dijo ella.

-Para protegerla- respondió Alistair- usted corre peligro. Usted no puede morir en esta guerra, es imperativo

-Eso no es una novedad- dijo Hermione tensa, por supuesto que tenía que sobrevivir, ella estaba esperando un bebé, su peor pesadilla ahora era que la matasen embarazada- créelo, lo sé, mi cuello tiene precio. ¿En serio no puedes darme detalles? ¿Por qué sin duda saber la clase de peligros que me aguarda ayudaría para el caso?

-No puedo decirle nada sin riesgo de que pueda trastocarse el futuro, hablándole de esto solo aumento el peligro, de alguna forma, al estar yo cerca de usted, he cambiado todo su patrón.

"Patrón…cambiar el patrón" esas palabras sonaban en su mente. Imágenes de su experiencia onírica junto a Malfoy volvieron a ella de golpe.

-Fuera del patrón- Hermione abrió los ojos- eres tú…eres tú….yo…..- Ella se mareó y Alistair la ayudó a sentarse.

-Usted no ha comido nada hoy. Debe alimentarse bien- le reprocho Alistair- las mujeres embarazadas no deben pasar hambre, porque inevitablemente se les baja el azúcar.

Hermione lo miró

-¿Cómo diablos sabes que yo estoy…..?- dijo Hermione.

-Tu bebé se llamará Anne- dijo Alistair tajantemente- y ella será mi esposa. Es por eso que estoy aquí, para protegerlas a ambas, hasta que ella nazca.

Hermione abrió la boca de la impresión.

0o0

Draco de nuevo escapaba, al parecer era la historia de su vida. Estaba en los muelles del Támesis, buscando entre los contenedores. Antes de ir allí había pasado por su departamento lo más rápido posible antes de que Theo despertara, fue a buscar una llave, palpó debajo del escritorio de su estudio, allí pegada a la cara inferior estaba la llave. Draco levantó su varita y lanzó el hechizo que hacia el sitio inencontrable, tenía demasiadas cosas en ese departamento que no deseaba que nadie, menos la justicia mágica, husmeara. Sería la última vez que usaría magia en un buen tiempo, de hecho se había arriesgado lanzando ese hechizo, de pronto miró con nostalgia su varita y la dejó sobre el escritorio. Ya tendría tiempo de buscar otra cuando llegase a destino.

Tratando de pasar desapercibido, esa noche había abandonado su habitual vestimenta negra por unos jeans desgastados, un abrigo de franela a cuadros escoceses, un gorro frigio, su cabello lo tenía atado a la nuca, había tratado de endurecer su aspecto, tenia marcas de hollín en las mejillas y las manos llenas de grasa, con las uñas sucias, además estaba masticando tabaco negro, de vez en cuando mientras caminaba escupía. Parecía el típico estibador en un día de trabajo.

Hizo la fila aconstumbrada para entrar al puerto, nadie reparó en él, todos a su alrededor parecían ocupados en conseguir empleo desesperadamente, con la crisis económica era corriente en los puertos ingleses contratar personas por una sola jornada si el trabajo en los muelles estaba fuerte, al parecer era su día de suerte, dio un nombre falso y entró en la zona de carga como un trabajador mas, dio gracias por la habitual neblina del Támesis , no necesitaba que nadie lo viese rodeando los contenedores sin hacer nada. En cualquier momento la justicia mágica o la muggle caerían sobre él, era usual pedir ayuda a los no mágicos cuando un criminal peligroso estaba suelto. Draco Malfoy de pronto volvía a ser el Enemigo público número 1, después de todo atentó contra la vida del Marshall de Inglaterra.

Noto un sabor agrió en la boca y de pronto le dolían todas las entrañas, tenía que dejar de pensar en ella o iba a volverse loco. Odio, amor, remordimiento y un montón de emociones todas en conflictos lo inundaban cuando pensaba en ella. Y todas, excepto el amor, eran emociones prestadas, lo cual lo sacaba mas de sus casillas, quería golpear algo hasta romperlo o romperse a sí mismo. Se había convertido en un energúmeno y cierto que él siempre había tenido su dosis de violencia en su vida, pero nada como lo que estaba sintiendo en esos momentos. Era tan corrosivo que verdaderamente tenía que hacerlo parar antes de que su cabeza estallase en pedazos.

Cuando encontró el contenedor que buscaba, abrió el candado con la llave que llevaba, enseguida entró y cerró la puerta. Encendió un interruptor y la luz se encendió. El interior del contenedor estaba diseñado como una sala de armas, cuando empezó con WANTED, todos sus miembros acordaron tener refugios como estos alrededor del mundo, unos cuantos comunes, otros exclusivos para cada uno. Lo cual fue una idea que estaba demostrando ser útil, nadie sería capaz de rastrearlo allí, ni sus propios socios.

Caminó alrededor de las cajas de armamento y buscó una maleta, enseguida la abrió, había dinero allí, además de pasaportes falsos, tarjetas de crédito, ropa de varios estilos, algunos juegos de llaves y un teléfono celular con varias tarjetas SIM. También tenia varitas de reemplazo, pero por lo pronto no iba a tomarlas. Draco hizo una revisión rápida, tomó uno de los pasaportes, algo de ropa, las llaves y efectivo muggle, además de una tarjeta american express negra cuyo nombre coincidía con el pasaporte, recogió un viejo moral de lona que estaba en la esquina y empezó a meter todo. No era la primera vez que jugaba este juego y él sabía exactamente lo que estaba haciendo, su padre no lo preparó para ser un criminal ….la vida se había encargado de eso. Ignoró los galeones, probablemente iba a pasar mucho tiempo antes de que pisara el mundo mágico de nuevo. tampoco se interesó por las armas, era vital pasar desapercibido, no podía arriesgarse ir al mundo muggle, pasar por un detector de metales en un aeropuerto y que se activase,

Metió una de las tarjetas SIM dentro del teléfono y se guardó el resto en el bolsillo.

Draco cerró el contenedor y caminó nuevamente por el puerto, abandonando la zona de carga tranquilamente para dirigirse a la ciudad

El día estaba nublado, reflejando su estado de ánimo. Draco anduvo muchas horas, atravesó caminando al puente Milenium y llegó a unos baños públicos, allí se lavó la cara y las manos. Mientras miraba su reflejo este le devolvió una sonrisa, Draco se sobresaltó, él estaba seguro que no había sonreído, un poco temeroso volvió a mirarse, su reflejo estaba cruzado de brazos, sus pupilas rojas resplandecías.

-Crees que vas a poder escaparte de mi…..eres un idiota- le dijo el Draco del espejo.

-¿Quién demonios eres tú?- siseó Draco.

El Draco del espejo le sonrió enseñándole todos los dientes.

-Soy…..la peor parte de ti- contestó el rubio del espejo.

Draco parpadeó dos veces y su imagen reflejada volvió a la normalidad.

Él se sentó en el suelo, colocó su cabeza entre sus piernas y empezó a respirar profundamente. Alucinaciones….eran alucinaciones….quien mejor que él, un adicto, podía reconocerlas. El único detalle era que si bien tenía bastante rato sin consumir drogas, no tenía ningún síntoma de abstinencia, excepto….quizás….. las alucinaciones.

Cuando levantó la cabeza se encontró con su alter ego fuera del espejo parado en una esquina del baño con los brazos cruzados con el pecho.

-Mierda- maldijo Draco, el otro tipo lucia despreocupado. Su mirada era roja, sus pupilas de rendijas como las de una serpiente.

-Te lo dije….no puedes escapar de mi…..me liberaste Draco Malfoy- dijo su gemelo malvado antes de echarse a reír a carcajadas.

Era un poco cliché lo de la carcajada diabólica, pero ni modo, así andaban las cosas.

Sobresaltado Draco recogió su morral y salió del baño. Definitivamente estaba volviéndose loco o en vías, que venía siendo prácticamente la misma cosa.

De pronto, el otro rubio le bloqueó el paso. Draco se echó para atrás instintivamente, era un poco raro, más bien perturbador verse a sí mismo de frente a tan poca distancia.

-¿Qué quieres?- dijo Draco.

-Te quiero a ti…..quiero el control- dijo el otro Draco.

-Desaparece de mi vista- siseó Draco.

-O aceptas o te volveré tan loco que te lanzaras bajo las ruedas de un tren en movimiento….algo que no nos conviene a ninguno de los dos-dijo el otro Draco.

-Esto es un chiste- dijo Draco lanzando un resoplido.

-Quieres deshacerte de mi…ve a las piedras…a la isla de Anglesy- contestó el otro sujeto.

-Creo que no voy a desviar mi camino- dijo Draco, sintiendo como se le levantaban los vellos de la nuca al escuchar ese nombre. ¡Anglesy! Todavía no estaba lo suficientemente demente para ir a Anglesy, ningún mago ingles se acercaba a esa isla, estaba maldita, espectros y fantasmas la rodeaban, quizás algunas cosas más terribles que eso. Una maldición rondaba el lugar, que había sido un santuario para los antiguos celtas de las islas britanas, los Romanos llegaron el siglo I a Britania y quemaron a todos los druidas de la isla dentro de los robles. Los magos actuales del Reino Unido descendían de los hechiceros romanos, sajones y normandos que invadieron la isla por centurias, sujetos que se robaron muchos conocimientos de los druidas, a quienes envidiaban y terminaron destruyendo. La Maldición de Anglesy seguro era un cuento para asustar niños, pero todos los magos sabían que los mitos encierran verdades, nadie sin sangre mágica celta en las venas podía poner un pie en esa isla sin que los muertos se vengaran su deuda, puesto que no quedaba nadie con esas características, cualquier mago que se atreviese seria victima de esa magia negra. Siendo portador de no una sino de dos maldiciones, era el último lugar al que tenía pensado ir en la vida.

-Eres un cobarde Draco Malfoy- dijo el otro rubio.

-Más bien soy practico- dijo Draco- Me han dicho que los lugares embrujados son malos para la salud mental de cualquiera.

Hablar con sujetos inexistentes tampoco era síntoma de salubridad mental, pero no iba a meterse en eso justo ahora.

-Esta puede ser tú única oportunidad… ¿lo sabías?- dijo el otro rubio.

Draco estuvo tentado a reírse trágicamente. "Su única oportunidad" si hubiese cobrado un penique por cada cabrón que le dijo lo mismo, seria cien veces más rico de lo que ya era.

-Claro, mi último chance de volverme tan loco como una maldita tetera haciendo aguas….pues no….gracias- comentó Draco.

-¿No quieres saber lo que te hizo el señor Tenebroso?- preguntó su gemelo con sus ojos rojos brillantes, eso efectivamente llamó la atención de Draco- como dije anteriormente….ve a Anglesy….enfréntate a mi….en justo combate….si tú ganas…yo me alejo….si yo ganó…..pues eres historia.

-Desaparece de mi vista- ordenó Draco, quien cerró los ojos e inspiró profundamente, intentando apaciguar sus sentidos. Cuando abrió los ojos, su otro yo había desaparecido….como por arte de magia.

Como siempre que estaba nervioso o desconcertado, empezó a rascarse los antebrazos frenéticamente.

Voldemort…..Draco respiraba por la boca y estaba a punto de gritar. Ese desgraciado había destrozado toda su existencia. No existían palabras en el idioma ingles ni en ningún otro para describir lo jodido que estaba.

O efectivamente se estaba volviendo loco y su subconsciente había materializado su más oscuro alter ego utilizando sus temores más profundos. O simplemente era real y él estaba ahora desdoblado en una especie de Doppelganger, lo cual no era muy alentador, tomando en cuenta que según las leyendas, el doble fantasmal aparecía tres días antes de que uno muriera, pero el detalle era que se le aparecía a otras personas, no al moribundo. En fin, Draco estaba seguro como el Infierno que no iba a morir pronto si dependía de él.

"Piensa Malfoy…piensa Malfoy"

A menos que la otra alternativa fuese que la maldición de Voldemort implicase que dos sujetos vivieran en el mismo cuerpo, su cuerpo y apenas era ahora que iba manifestándose. No ahora, pensó Draco, hace años que siento que otra cosa controla mi voluntad o al menos me hace incontrolable sacando lo peor de mí. Si no era Voldemort, quien mas podía ser, la prueba la tenia, ese odio irracional que sentía por Hermione, un odio que contrastaba con todas las otras emociones calidas que ella le despertaba. Hermione Granger siempre había sido un objetivo, por lo que representaba, la mejor maga de su generación, una hija de muggles, un símbolo que Voldemort siempre quiso destruir

El Señor Tenebroso atacaba de nuevo, no estaba físicamente en este mundo, pero se negaba a partir. Draco le tenía un temor providencial a Lord Voldemort, pero honestamente en ese momento su rabia e indignación sobrepasaron cualquier otra emoción. Últimamente de hecho eclipsaban cualquier emoción.

¿Acaso estoy poseído? Draco hizo una mueca de desagrado, Voldemort estaba muerto, pero ¿si por alguna casualidad, había dejado algo atrás cuando lo maldijo esa vez, ya sea intencional o por accidente? Snape mencionó algo al respecto, las consideraciones místicas no tenían porque provocarle tanto escepticismo, después de todo era un mago, conocía las dos facetas de la magia tanto la oscura como la blanca, cosas así sucedían, todo el tiempo, más extrañas aun, lo único que verdaderamente le jodia era que tenían que pasarle precisamente a él.

Snape estuvo buscando por años, pero nadie había mencionado jamás Anglesy, ahora Draco lo tenía claro como el agua.

¿Por qué Anglesy? Draco llegó a la conclusión en segundos, probablemente porque era un sitio donde los portales al otro mundo estaban abiertos y la magia negra era fuerte. Aquello que todavía persistía de Voldemort intentaba atraerlo a ese lugar, porque sin duda allí era más fuerte. Era una trampa, pero sintió el ofrecimiento real, lo invitaba a medir fuerzas, porque para completar el ciclo uno de ellos dos debía definitivamente abandonar el cuerpo que poseían, debía morir.

Empezó a caminar, finalmente llegó al Museo Britanico. Sabía perfectamente que no debería perder el tiempo haciendo turismo muggle, así que pagó la entrada y se dirigió a la única parte del museo que le interesaba en esos momentos, su biblioteca. Iba a buscar algo sobre Anglesy….después de todo, honestamente, que tenía que perder. Además daba la casualidad, que la Biblioteca del Museo Britanico poseía una gran colección de textos mágicos, quizás la mayor del mundo.

Pronto estuvo sumergido entre libros, pergaminos, grimorios y papiros, él había sobornado para que lo dejaran entrar en la sección de libros antiguos. Estaba hecho un lio y totalmente fuera de su ecosistema, no entraba a una biblioteca de esa magnitud desde que tenía 16 años, él siempre fue un sujeto de acción, la investigación en todo caso siempre se la dejaba a otros ¡Diablos! Si Hermione pudiese verlo en ese momento, no dejaría de burlarse en años. Eso trajo una fugaz sonrisa en el rostro de Draco

0o0

En una celda oscura, Gellert Grindelwald meditaba con los ojos cerrados sentado en su cama. De pronto la puerta se abrió y entraron unos guardias, ellos rápidamente se organizaron dentro de la celda. Uno de ellos tenía una navaja en la mano, además de unas toallas calientes, algunas túnicas y un par de zapatos nuevo.

-Señor, lamento interrumpirle- dijo el guardia. Gellert hizo una señal con la mano restándole importancia, tampoco era cuestión de negarse a un buen afeitado, que de paso, bien le hacía falta.

-Como lo quiere- dijo el guardia que se encargaba del afeitado.

-Una barba distinguida- dijo Gellert tocándose la barbilla, el guardia asintió respetuosamente y empezó la tarea, mientras tanto él jugueteaba con un anillo en la mano. Cuando terminaron de afeitarlo, él se colocó la túnica nueva. Inmediatamente le trajeron un espejo para verse.

Siempre había sido un hombre muy consciente de su aspecto físico, cuando estaba libre, mantener una buena apariencia había sido su obsesión

Se acomodó su corbata realizando un nudo impecable y luego se giró a los guardias que lo esperaban colocados en formación al lado de la puerta.

Gellert salió de la celda con paso firme, era un anciano, pero como todos los magos, disfrutaba de una larga vida. Si todo salía bien esa noche, esa vida sería interminable.

Toda la cárcel de Nurmengard estaba en el patio, tanto reclusos como guardias, el sol brillaba alto en el cenit en un cielo de un prístino azul. Gellert cerró los ojos y disfrutó un rato de la calidez de los rayos solares. Luego entonces empezó a caminar, saludando pacientemente a todo el mundo, algunos viejos compañeros de presidio, otros más nuevos, todos tenían una historia que contar con Gellert, quien usando ese encanto personal por el cual era famoso, había hecho bastantes amigos en esa cárcel, aliados, incluso sus guardias, por supuesto sin contar los miles de seguidores del exterior. Estuvo preso más de 60 años y eso hizo de él una leyenda, por supuesto, le encantaba la atención. Luego de un rato, se dirgió a la salida de la cárcel, sin que nadie lo detuviese, se giró, porque probablemente, ese sería un acontecimiento histórico y de seguro esperaban un discurso.

Gellert sonrió espléndidamente. Había esperado ese día tanto tiempo. Y no quería retrasarse ni un segundo mas, después de subirse a un pequeño estrado, se aclaró la garganta antes de hablar.

-Como dirían por allí…..y me atrevo a hacer una modificación al dicho…."El Show…..debe empezar"

0o0

Draco caminaba por Saint James Park cuando por fin decidió hacer la llamada. No gastó tiempo en saludos.

-Snape….escúchame- dijo Draco- creo que he encontrado una respuesta a mi problema.

-¿Dónde estás?- Snape salió de la salas de reuniones- tenemos que reunirnos. Van a empezar a buscarte, he intentado disuadirlos, pero tu búsqueda ahora es un asunto oficial, la Srta. Granger no ha podido decir nada en tu ayuda.

Draco cerró los ojos…Hermione…..

-Lo se- dijo él- se las consecuencias de lo que he hecho, pero no tengo tiempo para esto. He tenido unos importantes descubrimientos acerca de mi condición en las ultimas horas. No se que maldición me hizo Voldemort, nadie puede saberlo , solo él y quizás mi tia Bella, obviamente no tengo oportunidad de preguntárselo directamente. Asi que voy a tomar un riesgo.

-Draco- dijo Snape-la Srta. Granger habló conmigo de la experiencia que tuvieron, ella está segura de que Voldemort al maldecirte, inesperadamente traspasó parte de tu esencia a ti, eso explica tus cambios de comportamiento.

-Eso ya lo sé- dijo Draco- digamos que su esencia ha estado persiguiéndome y hablando conmigo todo el maldito día.

Se hizo un tenso silencio, Snape suspiró.

-No se qué decirte- dijo Snape- nunca he escuchado algo asi. Temó por tu salud mental.

-Si es cierto lo que lei hace un rato, yo no estoy loco ni poseído, puesto que no seria consciente de ninguna de las dos situaciones. Ese ente…me ha retado….en Anglesy.

-Ni se te ocurra- dijo Snape.

-No puedo seguir hablando- dijo Draco- voy a Anglesy…..como sea, es una oportunidad, quizás la única que tengo. Ve a la Biblioteca del Museo Británico, he dejado para ti allí en calidad de préstamo algunos textos. He pagado mucho dinero por eso así que te dejaran examinarlos. Allí entenderás todo.

-Draco- dijo Snape- si algo sucede, no tengo forma de ayudarte en Anglesy.

-Se que puedo morir allí-dijo Draco- sé que estoy de mi cuenta.

Dicho esto Draco cortó la comunicación, sacó la tarjeta SIM del teléfono y la botó en un cesto de basura. Siguió caminando hasta que llegó a una fuente, un hombre de aspecto bonachón lo estaba esperando.

-Malfoy- el hombre le tendió la mano.

-Frank- contestó Draco estrechándosela.

Ambos hombres se sentaron en una banca.

-Querías hablarme de Hermione ¿Sucede algo malo con ella?- dijo Frank Granger un poco incomodo. Draco Malfoy lo había llamado esa mañana y dicho que tenía algo urgente que hablar de Hermione, obviamente acudió porque su hija tenía más de un día que no se comunicaba con él.

-Malo….no creo- dijo Draco pensando en el embarazo de Hermione- inesperado quizás, pero no del todo malo…creo- era la verdad, no había podido hacerse la idea y honestamente quizás todo sería más fácil si ella no estuviese esperando un bebé.

-No entiendo- dijo Frank-

-Ella corre peligro trabajando de Marshall, usted y yo lo sabemos, y también sabemos que no dejará de intentar ser una heroína, lanzarse al peligro sin pensar- dijo Draco- es parte de su personalidad y no podemos combatir contra eso. Sin embargo, yo aspiro que usted le imponga un poco de sensatez en los tiempos por venir.

-Vaya eso fueron muchas palabras- dijo Frank Granger.

-Ella está embarazada, de mi- dijo Draco finalmente, no se atrevía a mirarle la cara al señor Granger que se removió incomodo en la silla.

-No sé porque no me extraña- dijo él, un poco molesto por la noticia, pero entendiendo ahora el punto de Malfoy, en pocas palabras lo que deseaba el rubio, era que él se impusiese como padre y ayudase a entender a Hermione que tenía que evitar exponerse al peligro con un niño en camino- vaya manera de enterarse.

-Yo oficialmente no estoy enterado si le sirve de consuelo, ella no me lo ha dicho, me enteré de una forma inusual- contestó Draco rememorando todo lo que había visto conectado en esa máquina, tendrían un bebé, eso era algo de lo cual estaba seguro, lo sentía en cada fibra de su ser- escúcheme con atención, Hermione y yo estamos casados, en secreto, desde hace un tiempo, se lo ocultamos a todos porque fue necesario. Teníamos planeado decirles a usted y la sra. Granger mas tarde, pero lamentablemente la situación para nosotros está muy complicada. Ahora, nadie debe saber que estamos casados.

-Eso va a ser bien difícil con una cría en camino- bufó el Sr. Granger- y si por casualidad se parece a ti, todo el mundo sabrá de quien es.

-Yo no voy a estar con ella- dijo Draco, le costó mucho decirlo- estamos separados, no vamos a divorciarnos si eso es lo que piensa, no podemos hacerlo, no existe esa opción para nosotros, pero es imposible mantener una relación ni ahora ni nunca.

El padre de Hermione miró la cara de Draco con detenimiento, estaba sufriendo como un condenado, eso era obvio. Era bueno leyendo caras así que si en algún momento se imaginó cualquier situación relacionada con el asunto de la sangre entre ellos dos, inmediatamente la desecho. Draco Malfoy y su hija estaban enamorados, no tenia duda sobre eso, así que si estaban separados, una muy buena razón tenía que existir.

-Voy a asumir un riesgo personal muy pronto- dijo Draco- probablemente no voy a salir vivo de esto.

"Y si acaso sigo vivo, de todas maneras no va a funcionar".

-Sigue- dijo el Sr. Granger.

-Usted fue un buen padre para Hermione- dijo Draco- necesito…..le pido que sea un buen padre para ese bebé en camino.

-Eso está de más pedirlo- dijo el Sr. Granger.

-Lo sé, pero necesitaba escucharlo- dijo Draco, luego se sacó del abrigo un papel- me he asegurado de que nada falte. Esto es un recibo de banco con una cuenta a nombre de Hermione, fue parte de nuestro contrato matrimonial y ella nunca quiso aceptarlo. He hablado con mi abogado y usted ha sido nombrado el albacea de ese dinero. Si ella no lo quiere, supongo que será necesario para el niño.

-Sabes que no tienes que hacer esto- dijo el Sr. Granger- no sé qué tipo de problemas tienes con mi hija, pero el bebé no debe pagar las culpas.

-Lo entiendo- dijo Draco- pero esa no es la cuestión. No voy a estar allí porque mas es el daño que haré que cualquier otra cosa.

-Eres un cobarde, sabias- dijo el Sr. Granger intentando controlar su furia- no es que probablemente vas a morir, es que si sales vivo de lo que sea que vas a hacer, todavía tienes miedo de estar allí, enfrentarte a la situación de que otra persona dependa de ti por siempre. No inventes excusas para justificar el hecho de que no quieres estar cerca.

-Soy un cobarde, lo admito- dijo Draco-pero yo me conozco, se quién soy, ningún niño tiene que cargar con un padre como lo fue el mío, como seguramente lo seré yo. Estarán mejor sin mí, créalo.

El Sr. Granger se fue sin despedirse. Draco se quedó sentado un largo rato, había hecho lo correcto, sin embargo se sentía miserable.

0o0

Theo y Luna hablaban sentados en un sofá, estaban en su casa. Él había llegado bastante alterado, al principio no quería hablar, pero luego de un rato terminó soltándolo todo, Luna estaba tan impresionada que no sabía que decirle.

Ella sentía que de alguna forma, la existencia de esa niña ponía las cosas más claras entre Pansy y Theo. Eran hermanos, cierto, pero lo peor que podría haber pasado, sucedió, tenían un hijo. Ella era consciente de los temores que tenia Theo acerca del incesto, pero y ¿Si la niña era completamente normal? ¿Sin macula? Una nena perfecta. Eso sin duda aliviaría su carga. Theo fue allí tratando de calmarse un poco antes de enfrentar a Pansy, eso era comprensible, ella estaba allí para él, para consolarlo si hacía falta o para sacudirlo también si se ponía necio con algunas cosas.

Él estaba más tranquilo e inexplicablemente también estaba entusiasmado por la perspectiva de conocer a su hija y eso era demasiado dulce hasta para Luna. Estaba dolido, era cierto, pero no lucia como un hombre devastado y sin esperanzas . De alguna manera, dentro de todo lo malo, Theo estaba viéndole el lado positivo al asunto, eso era un avance.

Hablaban en voz baja, ella le tomaba de la mano. De pronto escucharon que alguien tocaba la puerta.

Era Harry, quien entro sin ser invitado como era su costumbre, fue directamente hacia Theo, él cuando vio la expresión de la cara de Harry, inmediatamente se levantó de la silla. Algo grave había sucedido.

-Snape se acaba de comunicar conmigo- dijo Harry- está en Noruega. Pansy Parkinson fue atacada en su casa, está en un hospital muggle viva de milagro. Tenemos que ir hasta Noruega, Snape me dijo que nadie sabe dónde está su hija.

Ese sin duda fue el momento donde verdaderamente el mundo de Theo Nott se cayó a pedazos.

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Bellatrix Lestrange había reunido de nuevo a sus mortifagos, tenía que hacer algunos anuncios esa noche. Como solía suceder una reunión de ese tipo terminó convirtiéndose en una fiesta. Esta vez no se disfrazó como Tom Riddle, no lo consideró necesario, puesto que esa noche sería el primer paso para el regreso del Señor Tenebroso. A ella le fastidiaban las fiestas, pero estaba de acuerdo que ciertas ceremonias publicas eran importantes como demostración de fuerza.

Ya tenía la piedra filosofal, también tenía a la niña, Jaden esta vez hizo bien su trabajo y había secuestrado a la mocosa. Lo único que faltaba era lo más difícil, Draco Malfoy, pero ella intuía que pronto estaría a su alcance. Su sonrisa de satisfacción la delataba, su plan iba viento en popa, sus fuerzas cada vez iban en aumento, sembrando el caos en el mundo mágico ingles, pronto el gobierno caería.

La gente que estaba reunida formaba grupos hablando y brindando. Todos aquellos antiguos mortifagos y miembros de importantes familias se encontraban allí esa noche. Bellatrix tomó una copa y la alzó.

-Por el regreso del Señor Tenebroso- brindó ella, los concurrentes siguieron su ejemplo. Jaden estaba en una esquina, con un ojo cubierto con un parche, lo cual le otorgaba un aspecto mas siniestro de lo habitual, tenia de la mano a Alex, que estaba aterrada del hombre que estaba con ella, así como de la mujer que la miraba con odio y hambre, la niña aferraba su oso de peluche con todas sus fuerzas.

Bella estaba sentada holgadamente en una especie de estrado que dominaba todo el gran salón de baile de la casa Zabinni, el sitio de reunión de esa noche. La piedra estaba dispuesta en un arnes, goteando el elixir de vida, cuando llenase la copa, sería el momento de hacer sangrar a la mocosa hasta dejarla seca. Luego guardaría esa mezcla, esperaría a incluir la sangre de Draco y luego, el Señor Tenebroso se levantaría de sus cenizas. Muy parecido a la primera vez que resucitó solo que en ese momento utilizaron a Potter.

Por supuesto, Bellatrix Lestrange, en su delirio, no tenía idea de lo que estaba haciendo. Jaden Scabior por supuesto que sabía que todo sería un fiasco, pero mientras servía a sus propósitos, la dejaría creer lo que quisiese.

La reunión seguía su curso, de pronto todas las ventanas del gran salón se cerraron de pronto y la música paró. Bella se incorporó de su sitio y miró directamente a la entrada del salón.

Unos hombres vestidos de uniforme militar negro, en apariencia magos, estaban haciendo su entrada y tomando posiciones. Bella miró a la Sra. Zabinni, quizás había sido idea de ella esa especia de desfile marcial, la Sra. Zabinni negó con la cabeza nerviosa.

Un encapuchado fue el último en entrar, Bella sintió una corriente de energía oscura inundando todo alrededor, fue tan fuerte que se levantó de su silla, agarró fuertemente su varita y bajó del estrado. Jaden tomó su varita también y dejó sola a Alex, quien percibía esa presencia maligna más fuertemente que todos los presentes, estaba tan asustada que se escondió en una esquina.

-¿Quién eres tú?- siseó Bella caminando hasta el desconocido- ¿Cómo osas interrumpir….

-Madre- advirtió Jaden.

El hombre se quitó la capucha, Bella y los presentes mas viejos ahogaron una exclamación de sorpresa al reconocer su rostro. Jaden tomó a su madre por el brazo y la obligó a bajar la varita. Bellatrix Lestrange estaba tan desconcertada que se dejó guiar por Jaden Scabior y ni siquiera lo regañó por llamarla madre públicamente.

Gellert Grindelwald subió al estrado y miró a todos los presentes, a su juicio una partida de traidores inútiles. Mortifagos , ¡Que tontería!

-¡Buh!- exclamó Gellert Grindelwald en tono de burla, inmediatamente a todos los presentes se les erizaron los vellos. Los ojos del anciano eran tan claros que casi parecían blancos, su mirada era penetrante y parecía observar cada detalle, cada rostro, cada gesto- que curioso que el verdadero malvado siempre termina apareciendo al final. Espero que no les disguste este giró en el curso de los acontecimientos, pero debo decir que a mí me gusta hacer mis entradas de la manera más memorable posible.

El salón estaba completamente silencioso.

-Supongo que todos me conocen- dijo el anciano- para aquellos que no se aprendieron bien su lección de Historia de la magia, soy Gellert Grindelwald.

La Sra. Zabinni cayó de rodillas .

-Señor…..tanto tiempo…soy la hija de un fiel servidor suyo, Castor Smithson, mi primer esposo es Gianni Zabinni, de la poderosa familia Zabinni, también servidores de su gracia- dijo ella sumisa, sin ocultar en ningún momento que estaba muerta de miedo, muchos a su alrededor siguieron su ejemplo. Blaise Zabinni no entendía absolutamente nada e intentaba poner de pie a su madre.

-Todos son descendientes de mis fieles servidores- dijo Gellert Grindelwald- que curiosa muestra de lealtad que el líder sea encerrado y sus "fieles" seguidores no hagan absolutamente nada para sacarlo del oscuro hueco en donde lo metieron, más bien ocupados estaban de salvar sus propios pellejos. Disculpa Felicia Zabinni, pero esa clase de lealtad no la aprecio ni la deseo.

-Todos ustedes son sangre cobarde, sangre sumisa- dijo Gellert Grindelwald- vendidos al mejor postor. Para terminar de rematar, tuvieron el atrevimiento de seguir a un mestizo como Lord Voldemort.

-¡NOOOO!- gritó Bellatrix.

Gellert hizo un movimiento con su mano y le aplicó un hechizo para que se callase. Jaden Scabior seguía sujetándola, conteniéndola. Bellatrix luchaba con todas sus fuerzas.

-Es inaceptable- dijo Gellert Grindelwald- son unos débiles, escoria tan mala como aquellos que ustedes proclaman inferiores. No merecen heredar el mundo mágico.

Los hombres armados empezaron a dispersarse entre la multitud.

-Ninguno de los que están aquí sirven a mis fines….están contaminados por ideas extravagantes provenientes de ese maldito mestizo- dijo Gellert- una nueva era está por comenzar, una por cierto de la cual no serán parte.

Gellert Grindelwald entonces miró a Scabior fijamente e hizo una señal con la mano. Jaden rápidamente sacó un puñal de su abrigo, torció el brazo de su madre haciéndole una llave para inmovilizarla, se colocó detrás de ella y la degolló de un solo tajo. Esa era la señal para empezar la matanza, el salón de fiesta se convirtió en una carnicería, los mortifagos estaban superados en número, rayos y hechizos iban y venían. El cuerpo de Bella estaba tirado inerte en un charco de sangre. Jaden pasó por encima de ella, se detuvo un momento para mirar el cadáver.

-¡Perra!- dijo Jaden y le escupió la cara, para luego darle la espalda, mientras caminaba se guardó el puñal y se colocó al lado de Gellert.

-Bien hecho muchacho, fuiste clave en todo este plan y serás recompensado- dijo Gellert mientras miraba sonriente como el primer paso de su largamente esperada venganza se estaba concretando- supongo que esta noche pernoctaremos aquí ¿Dónde está la niña?

Jaden giró el rostro y le hizo una señal a Alex para que avanzara.

-¡VEN!- ordenó Jaden. La mantenía controlada y quieta con la maldición Imperirus, ella caminó a pasos cortos, resistiéndose, pero aun era muy pequeña para hacerle frente a una maldición que anulaba su voluntad.

Gellert la miró detenidamente y se inclinó para poner su rostro a la altura de ella.

-Tu nombre por favor- preguntó Gellert.

-Alex….Alexandra Parkinson- titubeó Alex aferrándose a su oso de peluche, mantenía su vista en el anciano, puesto que no quería ver a más gente muerta.

-Alexandra… me gusta, creo que podrás conservarlo- dijo Gellert incorporándose- esta noche salvé tu vida, se que eres lo suficientemente grande para entender, tienes una gran deuda conmigo.

Alex asintió. Jaden le trajo la copa con el Elixir de vida, Gellert la admiró por unos segundos, antes de bebérsela toda. Estaba hecho.

Gellert tomó de la mano a Alex y se la llevó para sacarla de ese lugar por la puerta trasera, mientras caminaban, él media el poder de la niña, más fuerte de lo que alguna vez imaginó. El entrenamiento debía comenzar lo antes posible.

-Mi querida Alexandra, tú y yo haremos grandes cosas- dijo Gellert.

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Esto fue una especie de tributo a esa excelente escena de la Boda Roja en Juego de Tronos.

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