Hola a todos. al fin puedo actualizar, pido disculpas nuevamente por la tardanza, pero es que me han limitado el acceso a internet en mi chamba, y en los cibers siempre me distraigo, y con la tablet no puedo...
Pero bueno, aquí traigo este cap, espero que les guste, y si no, también me lo hacen saber. Un proverbio chino dice que "Una persona sabia acepta agradecida cuando le hacen ver sus faltas, una persona ignorante se enfurece".
Sin más, solo agrego que los personajes de TORTUGAS NINJA, son propiedad de Nickelodeon y de Peter Laird y Kevin Eastman, así como los de LA LEY Y EL ORDEN, son propiedad de Dick Wolf.
DIEZ AÑOS ATRÁS...
Miguel Angel corría perseguido por Raphael. Al correr empujó a Donatello, quien construía algunos edificios con bloques. Debido al empujón, Donatello cayó hacia enfrente y tiró sus edificios.
-¡Miren lo que hicieron! - Donatello se unió a la persecución. Los tres pasaron donde Leonardo pintaba con acuarelas sobre unas hojas de papel, y sus tres hermanos arruinaron sus pinturas.
-¡Nooo! ¡Miren lo que hicieron, tontos! Pasé toda la mañana haciéndolas, pero ahora van a ver.-
Un nuevo niño se unió a la persecución, que terminó en la sala (luego de dar un par de vueltas a toda la casa, excepto el dojo) y los cuatro hermanos comenzaron a discutir acaloradamente.
-Rapha, eres un tonto, tumbaste mis edificios - reclamó Donatello.
-¡Mira quien habla de tontos! tú arruinaste mis dibujos, "Dientes Feos" - le espetó Leonardo.
-¡Cállense los dos! La culpa es de MIkey - se defendió el niño de ojitos verdes.
-No es cierto, además, Donnie se me atravesó y casi hace que me caiga -
-Bobo.-
-Tonto.-
-Estorbador -
-Tú empezaste todo, Mikey, por esconder a Spike, dime donde está - De las palabras fácilmente pasaron a los golpes, aunque primero con almohadas, luego dejaron las almohadas y usaron otras cosas que encontraron ahí. hasta que llegaron a puño limpio.
Splinter terminaba de preparar la lección de ese dia, y aunque había escuchado todo el alboroto, trataba de permanecer ajeno a la discusión de sus pequeños. Quería que ellos solucionaran el problema por sí solos, pero al parecer no funcionó.
-¡Está sangrando! - se oyó la voz de Donatello y entonces Splinter pensó que era hora de intervenir.
-¿Qué está sucediendo aquí? - dijo con voz firme. La imagen que vio, primero le causó risa, pero luego se puso serio. Sus cuatro "angelitos" estaban todos golpeados, con sus pañoletas fuera de su lugar o en el caso de Donatello, en el suelo.
-Ellos arruinaron mis dibujos - dijo Leo sosteniendo su boquita, de la cual salía un hilito de sangre.
-Pero es que Raph y Mikey tiraron mis torres - se defendió Donatello tomando su pañoleta.
-Fue Mikey, él estaba jugando con Spike sin mi permiso y ahora no lo encuentro y dice que no sabe donde lo dejó - gritó Raphael.
-Es que yo lo dejé en un lugar y no está - dijo Mikey sollozando un poquito. De los cuatro era el único que lloraba. Al menos hasta ese momento, ya que la adrenalina del momento comenzaba a bajarse y los niños sentían el dolor de sus golpes.
-Silencio los cuatro. Leonardo, al dojo, Miguel Ángel, a la cocina - ordenó Splinter.
-Pero Sensei... - comenzó Leonardo.
-¡Sin "peros"! - dijo con voz más fuerte Splinter.- Donatello, a la recámara y Raphael a la sala. Si no pueden estar juntos sin pelear, deberán estar lejos uno de otro -
Así lo hicieron los cuatro, cada quien a una parte distinta de la casa. Fueron dos horas, pero dos horas terribles para los niños.
Splinter tomó un paño limpio y curó el labio de Leonardo, que se había partido por un golpe de Raphael.
Luego fue con Donatello, al que le curó con un poco de hielo un moretón causado por una patada de Mikey que el chico le había dado a su hermano en la pierna.
Luego fue con Raph, que aunque decía estar bien, tenía en su cabecita un creciente chichón que Donatello le había causado con un cochecito.
Finalmente, Mikey. Tenía rasguños y moretones en su cuerpo, pero cuando Splinter llegó notó que estaba llorando con más fuerza. El maestro pensó que tendría un golpe serio. Tal vez que alguno de sus hermanos le habría podido romper un hueso. Raphael en ocasiones no medía su enorme fuerza.
-A ver, hijo, ¿Dónde te duele? - preguntó Splinter.
-Papá, por favor, ya no vamos a pelear, pero déjame volver a ver a mis hermanitos - suplicó el niño - si jamás los vuelvo a ver... yo... yo...-
-¿¡Pero qué estás diciendo, Miguel Ángel!? - preguntó sorprendido Splinter.
-Es que nos separaste, pero ya no vamos a pelar, ya no nos dejes separados - lloró el niño.
-Miguel Ángel, - Splinter se sentó y puso a Mikey en su regazo - ¿Pensaste que los separaría para siempre? -
El niño asintió.
-No, hijo mío, solo los separé para que dejaran de pelear, pero ustedes son hermanos, y deben estar juntos-
-¿Verdad que si, papi? - lloró Mikey.
-Ven, vamos por tus hermanitos- Splinter fue primero por Leonardo, luego por Donatello y al final se reunieron con Raphael.
Una vez que toda la familia estuvo en la sala, Splinter volvió a sentarse a Miguel Ángel en las piernas, mientras los otros tres se acomodaban a su alrededor.
-Bueno, una vez que estuvieron solos, espero que hayan tenido tiempo de pensar en sus acciones. - dijo el roedor.
El primero en hablar fue Donatello.
-Leo, perdón por arruinar tus dibujos, debí fijarme por donde caminaba.-
-Yo también lo siento, no debí patearte - dijo el niño de azul - ni jalarte la pañoleta, y también siento haberte pegado, Raphael.-
-Yo también lo siento, Leo, no debí golpearte en la cara y hacer que sangrara, y no debí pegarle a Donnie tampoco. A Mikey si - terminó cruzándose de brazos.
-Raphael...- dijo el sabio padre.
-Es que él tuvo la culpa, Sensei. Escondió a Spike y no lo encuentro - dijo enojado, pero luego cambió su semblante. El niño estaba realmente preocupado.- ¿Qué tal si tiene hambre? ¿O si tiene frio? ¿O está asustado? ¿Qué tal si quiere hablar conmigo y no sabe donde estoy? -
Los ojitos de Raphael brillaron por las lagrimitas que asomaban.
-Miguel Ángel, ¿Dónde está Spike? - preguntó Splinter.
El niño se puso nervioso.
-Es que... jugábamos a las escondidas, y como tardaba mucho en esconderse, le ayudé pero ya no lo encontramos - su voz comenzó a quebrarse - perdóname, Raph, yo no quería que esto pasara - dijo comenzando a llorar.
-¡Un momento! - dijo Donatello - Si buscan a Spike, yo lo encontré en la cocina, detrás del fregadero, y lo llevé al cuarto de Raph para que durmiera. Luego regresé a hacer mis edificios y ustedes los tiraron -
Raphael se levantó de donde estaba sentado y corrió a su habitación, encontrando a Spike durmiendo pacíficamente en su cama. El niño lo abrazó, pero sabía que tenía algo pendiente con el resto de la familia.
Con Spike en brazos, regresó a la sala.
-Gracias, Donnie, perdona por haber tirado tus edificios, si quieres podemos ayudarte a arreglarlos - dijo Raphael, pero al voltear, vio que Mikey sollozaba un poco - Mikey, perdona por enojarme tanto contigo, es que... estaba preocupado por Spike. -
-Está bien, Raph, perdona por perderlo - dijo el más pequeño.
-No fue tu culpa, debimos buscarlo en lugar de pelear.- dijo el temperamental niño.
-Bueno, como ya volvió la paz y la armonía a esta familia, ¿Qué les parece si tomamos la merienda? - dijo Splinter.
-Siiii - gritaron a coro los niños.
-Bien, iré por jugo y galletas, mientras, enciendan la televisión, pero solo será un ratito -
Los cuatro obedecieron, pero al entrar a la cocina, un par de bracitos se aferraron a la pierna de Splinter. El mutante mayor bajó la mirada y vio a Miguel Ángel.
-Sensei, te prometo que nos portaremos bien, pero... no quiero estar separado de mis hermanos, no quiero que estemos separados nunca más.-
TIEMPO ACTUAL.
Leonardo vio con miedo por los barrotes de su habitación. Eran demasiado gruesos y no podía moverlos siquiera. Estaba asustado. Pero no debía demostrarlo. No podía mostrarse débil.
Asomado en la ventana pudo ver como abajo se llevaban algunos mutantes en cadenas y jaulas y los subían a vehículos. Logan le había dicho que a los mutantes más problemáticos los enviarían a otros puntos del planeta. Al parecer el principal punto de aparición de mutantes era Nueva York. Claro, pensó el chico, el Kraang se estableció en el TCRI, probablemente tendrían puntos en otros lados del planeta. La ocasión que capturaron a Abril ella les dijo que los Kraang habían estado en la Tierra desde hacía mucho tiempo, y además estaban en más lugares, pero el Nueva York se habían concentrado. Leonardo sabía tener conocimientos que a los soldados les serían de gran utilidad, pero ni loco pensaba dárselos. Estaba furioso.
-Este chico saldrá en el embarque de mañana - dijo un soldado a otro, ambos con tablas porta papeles, - será enviado a la base de Okinawa, en Japón. -
Leonardo sintió como si un balde de agua helada le cayera en la cabeza.
-Entonces, este a Okinawa, el de la enfermería se va a Sudamérica, y el tercero a Ir...- comenzó a decir el soldado.
-No lo digas, -dijo el primer soldado viendo a Leonardo. - Estando juntos son más difíciles de controlar, y si saben donde están los otros, pueden escapar para reunirse -
-Vamos, no lo creo, no son tan listos - el soldado vio a Leonardo con desdén.
-Jeje no tienes idea, como sea, éste ya no alcanza a irse en este embarque. Será hasta mañana, los otros dos la siguiente semana.-
Los hombres siguieron su camino y Leonardo se quedó viendo la pared. Se sentía impotente. Su corazón comenzó a acelerarse y su respiración se volvió agitada. De repente la desesperación y la frustración lograron dominarlo. El ninja de ojos azules golpeó la pared con fuerza, logrando hacerse sangrar los nudillos. La descarga de adrenalina que sintió aunada al dolor hicieron que su corazón se desahogara un poco. Y entonces volvió a hacerlo. Golpeó una vez, y otra más la pared, hasta que ésta obtuvo dos grandes manchas rojas mientras las manos de Leonardo; específicamente los nudillos; comenzaron a sangrar. Sin embargo, el joven no podía detenerse, cada vez golpeaba más fuerte hasta que la pared se cuarteó. Sin embargo, un grupo de guardias entró y trató de detenerlo.
Hicieron falta 16 guardias para tratar de controlarlo, pero fue hasta que una de las enfermeras inyectó una fuerte dosis de tranquilizante, que el muchacho pudo detenerse. Cayó de rodillas sin dejar de llorar, por más que trató de controlarse.
Igualmente, Mikey estaba en la enfermería. El ninja de naranja estaba muy intranquilo. Desde que habían llegado los separaron y a él lo enviaron a la enfermería, donde le dio gusto volver a ver a Molly.
-Mikey, no debiste escapar, interrumpiste tu tratamiento. El meningococo (*) que te afecta es también mutante, y por ello sus síntomas son algo diferentes al igual que su tratamiento, pero si se interrumpe el tratamiento, la bacteria retoma fuerza.
Sin embargo, el muchacho estaba callado. Era tan extraño para él permanecer en silencio. En ese momento, un soldado entró a la enfermería, tenía una carpeta en sus manos.
-Doctora Lawsons - saludó el soldado - el comandante Julius Frank acaba de enviarle este documento, dice que debe preparar al paciente T-4 para su traslado el fin de semana a la base Naval Zárate en Argentina -
Mikey abrió los ojos lo más que pudo.
-¿Van a enviarnos a Argentina? ¿Y Donnie se quedará solo? - dijo molesto.
Sin embargo, Molly tomó el documento, detrás venían otros dos más:
"Análisis médico completo al especímen T-1 por traslado a Okinawa, Japón. programado
para el dia de mañana JUEVES 30/02/16
Otro decía:
Análisis médico completo al especímen T-2 para su traslado a base Militar el Al - Asad, Irak próximamente"
-¡No pueden hacer esto! - dijo Molly al notar los documentos.
-¿Qué cosa? ¿Molly? - preguntó angustiado Mikey. Con ojos suplicantes miró a la joven doctora, y ella no pudo mentirle al chico.
-Mikey, lo siento, amor. Los van a enviar a diferentes partes del mundo -
Dix y Mindy se miraron uno al otro con incertidumbre. La niña estaba muy asustada, sobre todo porque tenía miedo de que su tía Elisa, quien era toda la familia que tenía, estuviera en peligro. Sentía que debía ir a buscarla, pero era demasiado peligroso.
-Oye, niña ¿Me escuchaste? -
La voz de Dix sacó a la niña de sus pensamientos.
-¿Eh? Lo... lo siento, Yo... tengo miedo, ¿Qué vamos a hacer? ¡Quiero ir con mi tía Elisa! - lloró la niña cubriendo su rostro.
Dix la miró confundido.
-No llores. Lo que te dije antes es que debemos buscar la forma de salir de aquí ya - Dix tomó a la niña de la mano y llegaron a la ventana. Sin embargo, por ahí no podrían salir, ya que la ventana era muy pequeña y había gruesos barrotes por fuera.
Al asomarse en la ventana, un mutante de halcón se paró en ella y vio a los dos niños. Dix lo reconoció. Era uno de los que los atacaron a él y a su padre y escaparon. El chico vio con rabia los ojos rojizos del mutante, a pesar de que este lo miraba con maldad.
-¡Tú! Eres el mocoso que estaba con el traidor de Dax, ¿No es cierto? - luego gritó - ¡Ey! ¡Hay otros humanos aquí en esta habitación! ¡Son jóvenes! Saben lo que significa: - luego miró con malicia a los niños -"Carne fresca" -
Dix se puso en pose defensiva, pero Mindy lo jaló con fuerza y lo hizo reaccionar.
-No, niño, espera, ¿Qué haces? - dijo la niña asustada - No puedes vencerlo, además vienen otros dos -
Dix alzó la vista y vio a otros dos mutantes que venían volando. Un enorme gavilán de color negro y una prótesis filosa en su pata izquierda, y un mutante paloma que no se veía muy listo, y de hecho chocó contra la ventana.
-¡Maldito idiota! ¿Otra vez? - dijo molesto el gavilán - Dame una razón para no abrirte el vientre y devorarte ya mismo -
-Yo te la doy, Troyan, Krahler ordenó específicamente no atacarnos unos a otros, solo humanos - entró en defensa del chico paloma el Halcón.
-Estarás bien, entonces. Por ahora - dijo el gavilán.
El chico paloma se estremeció.- Debí quedarme con Slash y los demás- murmuró por lo bajo.
Dix escuchó las voces, esperando que no los encontraran, pero Troyan abrió la puerta, dejando entrar un mutante lobo y un hipopótamo enorme. El lobo comenzó a olfatear hasta llegar al ducto.
-¡Se fueron por aquí! Están cerca- ladró el mutante lobo, metiendo su mano en el ducto. No los alcanzo, pero no están lejos-
-Hazte a un lado. - El mutante hipopótamo comenzó a golpear la pared. Adentro Dix y Mindy sienten como está temblando la pared y comienzan a avanzar más rápido.
-Debemos salir de aquí - dijo el niño apurando a Mindy. A pesar de estar aterrada, la pequeña obedece y ambos gatean para encontrar una salida.
En la habitación, el mutante lobo detiene al hipopótamo.
-Ya basta, Buford - dice el lobo. - Igual ninguno, ni siquiera Pete, que es más flacucho, cabe por ese ducto. Además, las órdenes de Krahler son capturar a todos los humanos para intercambiarlos por mutantes, no solo esas dos crías. Con mi olfato podremos encontrar a todos los miserables humanos que se escondan.-
Los otros asienten y siguen al lobo.
Mientras, Dix y Mindy siguen en el ducto buscando una salida. Afortunadamente dejaron de escuchar los golpes del mutante hipopótamo.
-Ya no los escucho - susurró la niña - ¿Crees que se hayan ido? -
-No lo creo, esos mutantes están muy molestos porque los humanos los han tratado mal todo el tiempo - dijo el muchacho.
-¡Ya me acordé! - dijo la niña - ¡Tú eres un mutante! Nos lo dijiste cuando te conocimos en el faro, estabas con tu papi, ¿cierto? ¿Y si les dices que eres mutante para que nos dejen en paz? -
-No creo que sirva de nada - Dix baja la mirada - Ese halcón estaba con los que nos atacaron a mi padre y a mí. Dijeron que mi padre era un traidor por tener a un humano con él. Ahora no se si está vivo o muerto, lo hirieron. Además, mi padre le dijo a esos humanos que me trajeron que soy humano, los hombres dicen que soy humano, los mutantes también, pero mi padre siempre me había dicho que era como él, un mutante. Ya no se quien soy.-
-No recuerdo, pero... ¿Cuál es tu nombre? - preguntó la niña.
Dix la miró confundido.
-Me llamo Dix, o al menos eso creo - dijo el chico.
-Entonces eres Dix y punto. No importa si eres humano, o mutante, tú eres Dix y al menos a mí con eso me basta.-
Dix sonrió pensando que la niña cada vez le caía mejor, aunque fuera humana. Y es que su padre siempre le había dicho que los humanos eran malos y los mutantes buenos. Sin embargo, empezaba a creer que tanto había mutantes buenos y malos, como humanos buenos y malos también.
-¡Mira! Creo que veo una luz - dijo el chico.
Mientras, Elisa se había presentado con el jefe de médicos, el doctor Frederick Olsen. Curiosamente un viejo conocido del hospital donde trabajaba. Al verla, la reconoció de inmediato. el doctor Olsen fue de los que estuvo más en contra de que Elisa dejara su puesto tras la muerte de su sobrino.
-Doctora Lestrick, me da mucho gusto verla. ¿Qué bueno que al fin dejó ese tonto sueño de ser veterinaria y regresa al mundo de la medicina humana - dijo dándole algunas palmaditas en el hombro.
-En realidad, no lo he dejado, Doctor Olsen - dijo Elisa con desagrado.- solo vine a ayudar, pero cuando todo esto pase, recuperaré mi clínica.-
-¿Cuando esto pase? - Olsen rió -Elisa, querida, esto no es como un huracán o un terremoto, no es una emergencia de unos dias y ya. Esta es nuestra nueva realidad, esas repulsivas criaturas mutantes han salido a la luz y no podemos vivir tranquilos sabiendo que están por ahí. Ahora que tenemos conocimiento de la situación, no podemos ignorarla. Créeme, Elisa, es mejor que regreses a ser alguien importante y trabajar en un buen hospital -
Elisa enfureció.
-¿Alguien importante? ¿Entonces según usted dejé de ser la persona que era solo porque dejé de atender humanos? Créame que eso no me hacía la persona que soy. Y esos pacientes que ahora tengo son mucho más agradecidos que muchos de los otros, y lo merecen más. Los animales no causan caos, no contaminan, no matan a menos que sea para defenderse o por hambre, en cambio los humanos matan por vanidad o por avaricia. Prefiero quedarme con mis animalitos, doctor. Sin embargo, por ahora, ayudaré en este hospital, así que si me permite, tomaré los expedientes de los casos de pediatría -
Elisa no esperó respuesta y tomó varios folders de colores que tenían los expedientes de algunos pacientes.
Olsen miró a Elisa y torció una media sonrisa. Elisa revisó los casos médicos. Había un chico de nueve años que su madre lo había llevado porque se enteró que el hermano mayor de uno de sus compañeros de escuela se transformó en un mutante, y probablemente le había causado alguna enfermedad grave estar en contacto con él, y quería que le hicieran todo tipo de estudios, Elisa decidió que ese niño se iría lo antes posible. Había una niña de dos años con asma, un niño de seis con crisis nerviosa al no encontrar a su madre en medio del caos, pero uno llamó poderosamente su atención. En la carpeta decía: "Dix" (apellido desconocido) Diagnóstico: "Demencia".
Elisa abrió el folder y leyó:
PACIENTE: DIX (APELLIDO DESCONOCIDO)
DX: DEMENCIA, ESTRES POST TRAUMÁTICO.
EDAD: DESCONOCIDA (aproximadamente 12 años.
Paciente masculino, limita su comunicación, se torna agresivo ante la mención de que no es un mutante,
asegura que su padre es un mutante de gato montés llamado Dax, con el que fue encontrado por personal
militar, sin embargo, las pruebas arrojaron que el mutante Dax mutó a raiz de un animal por lo que no es
posible parentesco.
Se rehusa a comer, evita contacto visual, desconoce aparatos comunes como la televisión, computadoras, y
otros dispositivos. No sabe utilizar el sanitario. Se cree ha vivido gran parte de su vida en un estado semi
salvaje, por lo que es dificil su incorporación en la sociedad. Se envía al Centro de Paidopsiquiatría para su
mejor atención.
En la parte alta había una fotografía. A pesar del cabello más corto y de no tener sus gafas redondas remendadas, Elisa lo reconoció.
-¡Es el niño del faro! ¡Dix!- recordó Elisa.
-¡Ah, Lestrick! - el doctor Olsen le quitó el expediente de las manos - Este caso ya no está, se lo iban a llevar hoy al San Joseph, ya sabes, La casa para chicos locos. El pobre muchacho es todo un orate, cree que es un mutante. Cuando los soldados lo encontraron, estaba con un gato montés o algo así. A ambos los atacaron los mutantes rebeldes. Supongo que el gato se lo quería comer y no quiso compartirlo. Gracias a Dios llegaron los soldados y lo salvaron.-
-¿Qué pasó con el mutante? - quiso saber Elisa. Ella había conocido a Dax, y vio el amor que tenía por Dix, y estaba segura de que Dax no le haría daño, y que si lo atacaron, probablemente Dax lo defendió.
-¿Y yo que voy a saber? Pregunta en el hospital para esas bestias. Ellos lo levantaron, creo que seguía vivo, pero grave. No me interesa, bastante tenemos con los pacientes humanos, Lestrick.-
Elisa vio con enfado al doctor Olsen; sin embargo, no tuvo tiempo de contestar, ya que un oficial entró a la oficina del jefe de médicos.
-Doctores, deben evacuar el edificio ahora - dijo el militar empujando a Elisa y al doctor Olsen.
-¿Qué pasa? - preguntó Elisa.
En ese momento se escucharon disparos cercanos, gritos, gruñidos y más detonaciones.
-Estamos bajo ataque de los mutantes rebeldes, debemos ponerlos a salvo - dijo el militar comenzando a perder la paciencia viendo que Elisa no se movía.
Elisa estaba pálida, e intentó correr en dirección opuesta a la que le indicaban.
-Elisa, ¿No escuchaste? - dijo Olsen tomándola del brazo - debemos irnos -
-Hay camionetas afuera que los pondrán a salvo - dijo el oficial - por favor, doctora, los mutantes están armados y se están llevando personas, no sabemos para qué -
-Con más razón, debo regresar a los dormitorios, mi sobrina Mindy está allá arriba - dijo Elisa preocupada.
-No es posible, doctora, alguien se ocupará de ella - insistió el oficial.
-Vamos, Elisa. seguro ya está afuera, además, ni siquiera es tu hija, ¿Qué mas da? - dijo Olsen.
Sin embargo, Elisa volteó y le dio una bofetada. Luego empujó al oficial y corrió rumbo a los dormitorios.
-Maldita idiota - dijo Olsen sobándose la mejilla.
-¡Doctora, regrese! - dijo el oficial. Sin embargo Elisa ya se había ido. - ¡Maldición! Doctor Olsen, debo escoltarlo, luego veré si alguien puede regresar por ella.-
Elisa corrió por el pasillo, y de repente vio un par de mutantes, la doctora se escondió en un armario. Su corazón estaba agitado. La mujer trató de controlar su respiración. Afortunadamente, los dos mutantes no se percataron de su presencia. Elisa caminó un poco más hasta que escuchó pasos. Eran mutantes, y al parecer llevaban a alguien. Elisa reconoció la voz de Dina, la oficial a cargo de los dormitorios.
-¡No, no! ¡Suéltenme, bestias pulgosas! ¡Auxilio! - gritó la oficial mientras era arrastrada por los mutantes.
Elisa reprimió un gemido. Era muy probable que Mindy... no quería pensarlo. Vió un laboratorio y entró antes de que los mutantes la vieran. El olor a desinfectante ayudó a confundir su olor. Además ese laboratorio podía cerrarse por dentro. Sin embargo, no era una garantía de que estuviera a salvo. Se alejó de la puerta, cuando escuchó ruidos que provenían del ducto de ventilación. Tomó lo primero que encontró para defenderse. Una escoba. Sin embargo, cuando el ducto se abrió se llevó una de las sorpresas más gratas de su vida.
-¡Es mi tia Elisa! - gritó Mindy.
Elisa no pudo contener las lágrimas y corrió para ayudar a bajar a la niña del ducto. Detrás de ella pudo ver a Dix.
-¡Mindy! ¡Oh, cielos, qué alegría que estés bien!- dijo la mujer.
-Tía, los mutantes entraron al cuarto, pero él me ayudó a escapar - dijo señalando a Dix.
El jovencito se sonrojó y desvió la mirada.
-Gracias, Dix - Elisa se acercó y le dio un beso en la mejilla. Dix se sintió raro. Imágenes de otra mujer que le hacía lo mismo aparecieron en su mente. Eran imágenes muy borrosas, pero podía distinguir la cara de una mujer con gafas como las suyas.
-Yo... este... - Dix miró sus pies - aún no estamos a salvo, los mutantes pueden encontrarnos usando su olfato, pueden llegar aquí en cualquier momento .-
Elisa sabía que el chico tenía razón.
-Debemos buscar la salida, vamos - Elisa tomó de la mano a Mindy, pero vio como Dix se quedaba atrás - Dix, ven con nosotras -
Dix obedeció algo tímido. Elisa los llevó por los pasillos de servicio. Llegaron a un sótano de mantenimiento, había algunas herramientas y también materiales de limpieza. Elisa reforzó la puerta lo mejor que pudo con lo que encontró y comenzó a bajar las escaleras con los chicos.
-Aquí estaremos a salvo, chicos, al menos eso espero - dijo la doctora.
Donatello estaba sorprendido. Veía a su padre frente a él, a pesar de que sus hermanos le habían dicho que estaba muerto. Splinter comenzó a relatarle a grandes rasgos lo ocurrido.
-Si, hijo mio, tus hermanos me vieron...- el mutante roedor tragó saliva - vieron como era herido, y tuve que decirles que se fueran, porque en ese momento, tu vida estaba en peligro - Splinter le acarició la mejilla -Me alegra ver que estás bien-
-Pero... ¿cómo pudiste sobrevivir? - pregunta el muchacho.
-Es ahí donde entra el doctor Robins, él me curó, hijo mio, él salvó mi vida.-
Robins se sonrojó y bajó la mirada, mientras Donatello lo miraba con incredulidad.
-Pero... él está de lado de Lars, y ellos han causado muchos problemas - dijo el joven.
-Pero no es como Lars, Donatello -
-Yo... la verdad he hecho muchas cosas malas que Lars me ha pedido, pero ahora estoy tratando de remediarlo, y con respecto a Lars, no creo que vuelva a hacer daño a nadie - el científico baja la mirada - fuimos atacados por un motín de los Elite, apenas logré escapar. Creo que Lars está muerto -
-Pobre hombre -dijo con sincero pesar Splinter. - sin embargo, no puedo lamentarme mucho por él, Donatello, ¿Dónde están tus hermanos? -
Donatello se estresa al recordar a sus hermanos, comienza a contarle a su padre lo ocurrido.
-... y cuando fuimos a dejar a Charlie, nos capturaron de nuevo, Sensei, solo yo logré escapar, debemos ayudarlos - dice el genio. Sin embargo, al moverse un poco, un ligero mareo lo hace temblar y casi caerse.
-¿Donatello?- Splinter lo sujeta - te ves pálido, hijo, y tienes ojeras, Dime algo, ¿Tus hermanos y tú han comido y descansado bien? -
-No hay tiempo de pensar en eso - dice Donatello - debemos ir por ellos -
-De nada servirá que vayan a enfrentarse así, - dice Robins tomando la muñeca de Donatello para revisar su pulso, sin embargo, el chico retira su mano. Al parecer aún no confía del todo en él.-
-El doctor Robins tiene razón, hijo, yo tampoco me siento muy bien y créeme que nada me gustaría más ahora que ir contigo por tus hermanos, pero seríamos capturados junto con ellos y no serviríamos de mucho. Un ninja sabe cuando es prudente retirarse y replantear la situación, para regresar con más fuerza para pelear, ven, vamos a casa. Doctor Robins, por favor, si gusta puede acompañarnos.-
Donatello iba a protestar, pero la verdad se sentía cansado. Además quería que Robins le informara del estado de salud de su padre. Y además sabia que encerrado no podría ayudar a sus hermanos. Así que a su pesar, el joven genio acompañó a su padre.
Los tres regresaron a la guarida. Donatello sintió un doloroso nudo en la garganta al encontrar todo tirado. Muebles con las patas hacia arriba, el refrigerador en el suelo, la televisión rota. Al parecer Splinter se sintió apenado, pues trató de levantar un poco, quizás para dar mejor impresión al doctor Robins, pero Donatello notó que su padre hizo un gesto de dolor cuando se agachó.
-Sensei, ¿te sientes bien? Déjame, yo lo hago - dijo el mutante ayudando a su padre.
-¿Leo? - una pequeña zorrita apareció. Violeta vio un rato a Donatello y cambió su expresión curiosa - ¿Tú eres uno de los hermanos de Leo, cierto? ¿Dónde está él? -
-Violeta, ¿Qué haces aquí? - preguntó el muchacho.
-La encontré con Lars y la traje conmigo. Veo que la conoces, hijo - dijo Splinter, mientras Robins le ayudaba a colocar su mascarilla de oxígeno.
-Si, es una larga historia - dijo Don, - Lo siento, Vi, debimos cuidarte mejor -
En ese momento, escucharon como alguien estaba acercándose a la guarida, por instinto Donatello y Splinter se pusieron en guardia, Robins retrocedió algo asustado y Violeta se escondió detrás de Splinter.
-¿Serán los soldados del comando Elite? Ellos saben la ubicación de la guarida - dijo Donatello con su bo en manos.
-No lo creo, muchacho. La última vez estaban en el laboratorio... - baja la mirada y su voz se quiebra - tratando de matar a Lars. Luego llegaron los militares -
-Tal vez alguien escapó, como sea, debemos ser cuidadosos - Splinter hace un movimiento ligero y su respiración se vuelve difícil y jadea de dolor.
-Señor Hamato, yo a usted lo operé hace menos de 72 horas, no está apto para pelear.- dice Robins.
-El doctor Robins tiene razón, Sensei, yo me haré cargo. padre - dice Donatello.
-No te dejaré solo, hijo mio - dice decidido Splinter.
-¿Y si mejor todos nos escondemos? - dice la pequeña Violeta.
Splinter miró a la pequeña, estaba asustada, pero sus palabras tenían sabiduría. Lo mejor en esas condiciones era esconderse. Enfrentarse al comando Elite o al ejército en sus condiciones, era un claro suicidio.
-Nos ocultaremos, y veremos si quienes nos invaden representan peligro. Los hombres de Lars o del ejército nos superarían y lo mejor es ser pacientes.-
-No son hombres, señor papá de Leo, es mujer y solo es una - dijo Violeta levantando su nariz - las mujeres humanas huelen diferente a los hombres.
Splinter volvió a sorprenderse de las habilidades de la pequeña. A pesar de que él mismo tenía también un buen olfato, era evidente que el de la pequeña zorrita mutante era aún mejor.
-Aún así, un intruso es peligroso. Vamos, escondámonos - Splinter tomó a la niña de la mano y se escondió tras una puerta de una pequeña bodega en la cocina, misma que usaban de alacena. Donatello y Robins se ocultaron tras el refrigerador y otros muebles que los soldados Elite voltearon al invadir su casa.
Sin embargo, quien entró por la puerta, no fue un soldado Elite ni un militar. Era una policía de la ciudad de Nueva York con cabello castaño, asignada a la Unidad de Víctimas Especiales.
N/A: meningococo es la bacteria que provoca Meningitis, solo que a Mikey esa enfermedad le afecta diferente debido a su mutación.)
Continuará...
Prometo actualizar pronto. Muchas gracias por su paciencia y disculpen la gran demora.
Si detectan errores, errorcitos, errorzotes, por favor, no duden en hacérmelo saber. Por un lado, lo hice a la carrera, y por otro, ese no es pretexto, se supone que quien sabe escribir lo hace bien lento o rápido.
Bueno, creo que es todo por ahora, gracias por esperar otra vez y gracias por leer.
Saludis.
Iukarey.
