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La mujer era hermosa , con su precioso cabello castaño y unos ojos almendrados seductores, era alta como una gacela y portaba la clase de una joven rica que sabía tenía a todos sus pies si solo chasqueaba los dedos , Karen klaise era soberbia y caprichosa , pero no era mala persona.

La morena ignoro las normas del decoro y abrazo a Terry Grandchester como una amante ansiosa aun con el gentío, mientras una Candy avergonzada trataba de mirar hacia otro lado para no sentirse una intrusa, entre esas dos personas que parecía se conocían muy bien , por su parte Terry espero a que Karen terminara de asfixiarlo, era una costumbre entre ambos que ella lo abrazara de esa manera que no había porque eliminarla , además, Karen se pondría hecha una furia si el comenzaba por rechazar sus mañas, después de un momento y como siempre , fue Karen quien se separa y esta vez miro a su acompañante para brindarle una disculpa por lo grosera que había sido, pero la intención murió cuando observo a la mujer de grandes ojos verdes enfrente de ella, ¡era ella!, ¡tenía que ser ella!.

-Querida Karen parece que has visto un fantasma-observo el hombre con una rubia nerviosa a su lado.- ¿algún viejo amigo que no quieras saludar? ¿Oh es que has decidido que la seda ya no es de esta temporada?-pregunto un Terry burlón.

-¡muy gracioso!-sonrió la morena guardando su sorpresa- ¿Por qué no nos presentas? Terry querido.- y siguió fingiendo una sonrisa radiante, era ella , tenía que ser ella, la joven muchacha que estaba frente a ella era la misma mujer de la foto, se había sentido asombrada con lo parecida que era a Pauna, pero esa no podía ser Pauna , Albert había llorado su muerte hacía ya mucho tiempo.

Y a pesar de la enorme semejanza había algo que la distinguía, algo que no podía decir que era, pero, ¿era Candy el nombre de la chica que Albert buscaba? Era esa misma mujer a la que le mandaba cartas y por la cual desairaba al resto de las damas incluida ella.

Esta vez la estudio mejor: no era muy alta, ni muy bella, tenía pecas en el rostro ¡pecas! Y al parecer Terry era otro más en la lista de la rubia , otro hombre tonto que esperaba por las atenciones de aquella mujer que parecía entre temerosa e inquieta , era como un pajarillo que todos querían tener , ¿era acaso que el pajarillo había volado? Sería que ella había dejado a Albert? ¿Por qué estaba con Terry?

El inglés se arregló un poco el corbatín que Karen había destrozado con su efusividad y paso su brazo por la cintura de Candy en un gesto posesivo mientras hacia lo que Karen quería, pero comenzaría al revés- Candy , esta mujer es Karen klaise , Karen ella es Candy "White"

Karen alzo una ceja como si se pensara algo-encantada de conocerla señorita White y disculpe mi torpeza.

-el gusto es mío señorita klaise, creo que no fue culpa de nadie.

La morena sonrió complacida de la respuesta de aquella joven extraña, no tenía intención de conocer esa noche a la mujer que le había robado el amor de su mejor amigo y mucho menos considerarla agradable, había pensado que si algún día la conocía la odiaría tanto que en el primer momento aprovecharía para humillarla, pero aquella idea dramática de su despecho resultaba demasiado vulgar.

La gente que quedaba en el teatro se volvió loca mientras aplaudían y los murmullos se escuchaban tan fuerte que los tres podían escuchar lo que se decía, pronto, una preciosa mujer caminaba hacia ellos, mientras hacía reverencias al resto de la gente que la idolatraba tanto como para irrumpir esa estela que dejaba a su paso Eleanor Baker, los tres también aplaudieron, era una mujer elegante ¡era magnifica! No por nada el público la había bautizado como "la magnífica Eleanor" , era una belleza delicada , una mujer en toda la extensión de la palabra.

Caminando por el pasillo de los palcos para la gente más exclusiva, era un privilegio para el público apreciar su belleza: su cabello rubio eran como preciosos hilos de oro y sus bellos ojos azules eran del color de un mar tormentoso, mientras su cuerpo tenia las formas suaves de una diosa y al igual que Karen klaise era una dama alta y distinguida.

La mujer miro sonriente a Terry y este se inclinó un poco para que ella le pusiera un beso en la mejilla y a continuación el la felicitara, si Candy se había sentido inadecuada antes, ahora lo sentía más, esta saludo a la morena con familiaridad y después se detuvo en ella.

-Eleanor, esta es Candy White –las presento Terry

La mujer le brindo una sonrisa cálida y la saludo con otro beso en la mejilla - Terry me ha hablado mucho de ti , Candy.- dijo la magnífica Eleanor como si le conociese desde siempre.

A Candy le sorprendió un poco la familiaridad de esa mujer , pero incluso en segundos , no tardó mucho en decidirse que ella le agradaba- muchas gracias, ha estado usted estupenda.

-gracias querida.

-se ha dicho que será una de sus mejores obras de la temporada- comento Karen klaise con petulancia.- ni siquiera Sarah Bernhardt podría igualarte.

La actriz la miro con ojos risueños- ¡oh Terry! ¿Por qué no te casas con esta muchacha?- inquirió Eleanor en son de broma.

-por dios e Eleanor sería casi como cometer incesto.

-tienes razón, nuestra Karen es casi como de la familia – medito- bueno, ya que estamos aquí todos reunidos ¿Por qué no me acompañan a casa?

-pensé que irías a la recepción que dará la compañía de teatro.

-¿la fiesta de inauguración? –Pregunto con un gesto de niña - ¡oh dios, no! Robert no deja de molestarme, ¡una mujer de mi edad no debería ser acosada!

Terry la miro divertido – es solo un pobre hombre…- el apuesto castaño hizo una sonrisa torcida mientras sus ojos parecían solo atenderla a ella dejando a las otras dos mujeres con unos celos que eran algo ridículos.- y sabes que no eres tan vieja…, siempre serás muy bella Eleanor , incluso hoy tuve que golpear algunos hombres que no parecían tener buenas intenciones.

-¡oh Terry!- chillo la magnífica Eleanor -¡siempre tan mentiroso!

-solo digo lo que veo-contesto este tan galante como siempre, de inmediato un mozo se acerco con unas flores que le entrego a la elegante dama- estas son para ti.

-gracias querido.

-y no encantara atender tu invitación.

-¡estupendo! , le diré a Bertrand que prepare el carruaje.- dijo la mujer más que alegre por sus invitados.

-oh cuanto lo siento- se excusó Karen rápidamente- me encantaría , pero me temo que he venido con algunas personas , ha sido un placer verte actuar de nuevo querida Eleanor- dijo la morena quien después se despidió de los tres , esta vez Candy no se sintió ignorada , sino , sumamente estudiada por aquellos ojos caprichosos de Karen klaise.

-¡bueno! Es una lástima que Karen no pueda venir , pero nosotros tres somos suficientes- caminaron hasta la salida de atrás que era solo para salvaguardar la seguridad de los actores más importantes mientras Terry llevaba a cada mujer de un brazo y gracias a dios no había habido reporteros para asediarlos.

Un hombre en uniforme con una gorra mal puesta que ocultaba su rostro tenia listo el carruaje y Terry por su parte dio instrucciones especiales a su cochero de llegar por su cuenta a la residencia de la señora Baker.

-¿no hace una noche preciosa?-pregunto con voz cantarina Eleanor Baker que más que una belleza de edad madura, parecía una jovencita en la flor de su juventud con aquel físico esplendido y entusiasmo por la vida.

-lo es.

-¿y tú que dices Candy?

-la luna es hermosa

-tienes razón querida, tienes razón- la rubia actriz suspiro nostálgica- recuerdo cuando era joven….. Los hombres prometían bajarme la luna, ¿alguna vez te han bajado la luna, Candy?

-por favor perdónala –se excusó el hombre un poco apenado- Eleanor a veces se pone así.

- cállate Terry…. –rio un poco la mujer- eres como tu padre, fingía ser irreverente y despreocupado pero por dentro era un caballero.

La pecosa rubia no supo que decir, se había quedado sin palabras en un momento incómodo.

-esos son los mejores….- volvió a hablar Eleanor- querida debes ser rápida porque se están extinguiendo, los demás solo te harán sufrir…

La residencia Baker era una preciosa casa ubicada en la esquina de uno de los barrios más prestigiosos de Nueva York , era una enorme casa pintada de blanco con enormes ventanales de cristal donde probablemente se posaba el sol cada mañana , con un jardín bastante grande en la parte frontal , los tres llegaron hasta el portón donde una domestica les abrió la puerta con cortesía , una enorme araña de los cristales más finos pendía del techo.

Una escalera enorme que parecía no tener fin seguramente dirigía a sus huéspedes a habitaciones que serían igual de bellas que la casa y aquel cielo raso del siglo XVlll con miniaturas exquisitas de querubines que Terry no dudo en criticar y que al parecer hacia siempre.

-es una casa bellísima- dijo la rubia sin dejar de mirar el lugar

-gracias querida- Eleanor los dirigió hacia la sala de las visitas- por favor siéntete como en tu casa.

La criada llego pronto, había traído algunos bocadillos y preguntado si necesitaban algo pero no había sido necesario y esta se retiró tan pronto como llego- y por favor cuéntame querida Candy, ¿te puede llamas simplemente Candy?

La chica asintió- puede hacerlo señorita Baker

-¿¡señorita Baker!? – Eleanor le dedico una sonrisa dulce- por favor llámame Eleanor.

-"Eleanor"

-bien. ¿De dónde eres?- la muchacha pareció pensar con la pregunta a lo que Eleanor se apresuró en agregar- descuida querida, no tienes que decirme de donde, realmente no soy de las personas que le importen los orígenes, yo misma lo comprendo, y no me impresiono con la "ascendencia muy real".- dijo esto último mirando con mofa a Terry

-si bien no recuerdo, Eleanor querida, te encantaba "la ascendencia real"

-olvidaba que tenemos a un duque entre nosotras-dijo parándose mientras iba por la bandeja de plata con los licores en sus respectivas botellas de costoso cristal de baccarat.

-¿usted y Terry se conocen de mucho tiempo?- pregunto la pecosa esperando no sonar muy imprudente, algo curiosa de la confianza con la que se dirigían el uno al otro.

-¡de toda la vida!-exclamo un Terry ansioso por la copa de añejo brandy que Eleanor siempre guardaba para él.

-así es.

-he estado en lugares donde ningún hombre ha podido…- confeso un Terry con fingida malicia y tan irreverente como la Eleanor misma lo había catalogado.

Candy palideció un poco , había sospechado algo ….. Pero aquello había sonado muy crudo.

¡Eran amantes!

-¡oh Terry!- regaño la mujer- harás que Candy piense otras cosas, por favor no te asustes querida, lo que el pesado de Terry quiso decir es que estuvo dentro de mí por nueve meses.

-¿es usted su madre?-pregunto la joven rubia con incredulidad.

- lo sé, no nos parecemos mucho, por eso la gente no se da cuenta muy fácil y muy pocos lo saben , hemos tratado de mantenerlo como una especie de secreto..

-y que secreto….- dijo el hombre apuesto mientras bebía su brandy

-no en realidad se parecen mucho- sonrió la pecosa- es solo que ¡usted se ve tan joven!

-¡oh querida! De verdad que eres un encanto-soltó una risa suave- ¿ah que no es un encanto Terry?

-lo es.

- me alegro que Terry me haya permitido conocerte, y bien Candy. ¿Qué te ha parecido Nueva York?

- es una ciudad hermosa, todos han sido muy buenos conmigo.

-¿Quiénes son todos?

- Candy trabaja como institutriz para los Cartwright. –menciono Terry

-oh! , buena familia, el señor Cartwright es encantadora, esta vez Terry me ha sorprendido.

-vamos Eleanor…

- ¡sí! – Respondió la mujer con vehemencia- siempre saliendo con mujeres de la ópera y viudas…. "viudas" – exclamo escandalizada.- pero tu definitivamente eres lo que el necesita.

-oh pero Terry y yo no estamos saliendo, somos solo amigos.- aclaro la pecosa divertida de la relación madre e hijo.

Eleanor los miro decepcionada y suspiro mordiendo un bocadillo-¿de verdad? Bueno…. Supongo que parecía muy bueno para ser verdad.

-desafortunadamente para Candy, me temo que es verdad- confirmo el inglés dando otro trago de su copa.- solo somos amigos.

La rubia pecosa abrió la boca para protestar pero en vez de eso soltó una gran carcajada.

Muy pequeñito , les traigo este capítulo para que no se desesperen.

Gracias a todas por sus comentarios creo que sin ellos no subiría nada, cuídense

Espero les gusto y perdonen los errores ortográficos.