La última batalla, III.
Unos siete días habían pasado desde que Svetlana había llegado a la base de Ultrón en Eslorenia.
En su estadía, se dio cuenta de que los centinelas de Ultrón y los Kree trabajaban juntos formando una extraña alianza. Aún así, por lo que había escuchado de los Guardianes, el emperador Kree, Ronan, quizás estaba siendo controlado por Thanos y al momento, ella no descartó la idea de que Ultrón tal vez estuviera controlado por el titán también. Pero nada era cierto todavía.
Un día, ella y Tony despertaron en una celda aparte y ya no estaban colgados como la otra vez y Visión ya no estaba con ellos. No lo habían visto, cosa que les preocupaba mucho. Ninguno descartó de sus mentes que si se habían llevado a Visión con ellos por la gema, algún día se la llevarían a ella también.
Svetlana le había contado en esos días a Tony todo lo que sabía y lo que había platicado con los Guardianes. Al parecer ya estaban al borde de una guerra y esta vez era universal.
Ambos se encontraban en el suelo de la celda de piedra. Ella vio las mangas de su suéter malgastado. Casi había sido capturada en pijama ese día. Sin contar que Tony seguía con el traje gris que había usado en su boda. Se sentía sucia y culpable por todo lo que estaba pasando. Estaba encerrada con el hombre más inteligente que alguna vez había conocido, pero no podían escapar. Adentro no había nada y el robot los tenía muy bien vigilados a ambos.
—Siento que todo esto es culpa mía.
Al escucharla, Tony dejó de ver la pared a su lado y se volvió a la chica con una expresión confundida.
—No sabías que tenías la gema… y tampoco pediste nacer, al igual que todos aquí—habló serio.
—Lo sé, pero si yo no hubiese aceptado unirme a SHIELD nada de esto estuviera sucediendo…
—Tampoco hubieses conocido a Steve—interrumpió. Ella no dijo nada. —¿Ves? También está el lado bueno.
—Sí, pero…
—Nada. ¿Crees que eres la única que siente culpa aquí? —preguntó de pronto. —Ultrón tiene mis pautas cerebrales. No se lo dije a nadie porque no quería que interfirieran. Eso que ves ahí es mi mente queriendo matarnos a todos.
—Aún no sabes si está siendo controlado por Thanos…—Svetlana interrumpió.
—¡Es un maldito robot, no posee mente! —gritó.
—¡Visión logró desactivarlo en Sokovia!
—¡Fue hace tres años! ¿Quién nos hace creer que es el mismo de antes? Tiene más cosas y aliados de otro mundo y magia, ¡está demente!
—¿Sabes por qué no he llorado?
—No entiendo qué tiene que ver con esto
—No, sí tiene que ver. Porque no tiene sentido. Nada de esto tiene sentido. El día que me trajeron aquí, no solo recordé que fui a Asgard y que Loki escondió la gema en mí, también vi a… algo, una ente, no sé lo que era. Vi una luz, luego se transformó en un hombre y me dijo que estaban orgullosos de mí… Sonó muy paternal en mi cabeza. De pronto estaba aquí con ustedes. Todos estos días me aguanté las lágrimas, incluso el día en el que te llevaron porque sabía que llorando no iba a traerte de vuelta, tampoco volvería en el tiempo y detendría a los Kree, ni volvería de nuevo a mi boda y tampoco sería un día normal…
—Yo también me abstengo de llorar—dijo Tony después de un silencio. —Quiero decir, pensé que ya lo habíamos derrotado y luego aparece de la nada con aliens y ese tal Thanos que dices y...
Una explosión se escuchó fuera de la habitación.
Ambos se asustaron y el suelo comenzó a temblar levemente. Tony y Svetlana se levantaron del suelo y caminaron hasta el centro del pequeño lugar. El movimiento de la tierra aumentó en pocos segundos y no había ningún lugar en donde pudieran esconderse ahí dentro.
—Así que, ¿quién era el hombre al que viste en tu sueño? —preguntó Tony queriendo olvidar que podrían morir si la base se caía.
—Mi padre, tal vez, no lo sé…—respondió temblorosa.
Del otro lado de la puerta se escuchaban pasos y como si estuviesen peleando con algo.
—¿Crees que sean ellos? —dijo Tony.
Antes de que pudiera responder, la puerta se abrió. Loki, Steve y Thor estaban ahí.
Svetlana corrió rápidamente hasta Steve y lo abrazó con fuerzas. Se había sentido incompleta durante esa semana al no estar a su lado.
—Te extrañé—habló Steve apegándola más a él.
—Yo también. ¿Cómo nos encontraron en la base? —preguntó cuando se separaron.
—Hank habló con el gobierno, tenemos apoyo—respondió Steve.
—¿Soldados? —preguntó Tony.
—Exacto.
Los cuatro comenzaron a salir de la habitación. La base de Ultrón estaba hecha de piedra, al igual que la celda en donde estaban. Caminaron en ella y Steve los guió a todos a la entrada de unas escaleras del mismo material. Dentro de la enorme base había una nave chitauri. De las mismas que había visto Tony en Sokovia. Todos se sorprendieron. No sabían de dónde demonios sacaban esas cosas.
Mientras subían las escaleras, Loki gimió de dolor llamando la atención de todos.
—¿Qué sucede? —preguntó Thor al frente.
—Creo que encontré la mente de Visión—respondió detrás de Tony y Svetlana. —Está aquí. En algún lado, pero es muy débil.
Steve y Thor se vieron mutuamente como preguntándose qué debían hacer ahora.
—¿Irás a buscarlo? —intervino Steve.
—Es lo mejor que puedo hacer—sintió de nuevo la mente de Visión. —Debo ir.
—Ten cuidado—advirtió Thor, viéndolo bajar las escaleras de nuevo.
Continuaron subiendo. Toda la base estaba temblando y no dudaban que en algún momento eso se caería en pedazos. Había mucho polvo y se escuchaban golpes desde arriba. Centinelas de Ultrón comenzaron a llegar hasta ellos. Thor y Steve se dedicaron a apartarlos a todos ya que Tony y Svetlana aún no tenían nada para poder defenderse. Luego de unos minutos encontraron una puerta metálica. El lugar estaba construido como para que pareciese un sótano. Uno muy grande.
Steve la abrió y todos salieron. Afuera estaba Wanda defendiendo la entrada de la base. Thor se separó de ellos para ayudar con los Kree que también estaban en el pequeño país junto con los centinelas. Steve llevó a Svetlana y a Tony al quinjet para que usaran sus armaduras.
Cuando llegaron a la nave, Steve se quedó en la entrada de ésta y vio como ella y Tony caminaron hasta las armaduras, pero Svetlana se detuvo. Corrió hasta él y en unos segundos lo estaba besando apasionadamente. A Steve le sorprendió pero le correspondió a eso ya que esos días sin ella habían sido estresantes.
—También te extrañé, pero debemos salir y derrotar a esas cosas—comentó Steve cuando se separaron.
Ella le sonrió un poco y volvió a la par de Tony, quien no había dejado de verlos solo para esperarla.
Mientras ellos se alistaban rápidamente, Steve pensó en que al menos ya la tenía de vuelta. Y a Tony, claro. Pepper no debía preocuparse más. Ambos seguían vivos. Lo único que le preocupaba ahora era si podrían salir de esa. Rescatarlos era un paso, pero no habían encontrado a Thanos todavía, sin contar que Loki estaba buscando a Visión. Aunque habían llevado a los Guardianes y a los Nuevos Vengadores con ellos, era muy riesgoso.
Tony entró de nuevo a la base de Ultrón, con su armadura por supuesto, luego de haber salido de la nave con Steve y Svetlana. Si bien él sabía para qué querían a Visión y a la chica, pero aún no le quedaba claro para qué lo querían exactamente. De todos modos ellos eran las que tenían gemas. Él sólo tenía, ¿qué? ¿Inteligencia?
Recorrió la base de piedra unos minutos y luego llegó a lo que parecía un laboratorio lleno de computadoras. Había otros aparatos que no conocía, pero seguramente eran tecnología de los Kree.
—Muy bien, Viernes es hora de que investigues todo—ordenó a la IA.
Mientras tanto, se dedicó a vigilar muy bien a su alrededor. Se sacó el casco y se metió en las computadoras con la esperanza de encontrar algo que pudiera servirle. Lo único que ya tenían claro era:
A) Visión estaba siendo buscado por Loki.
B) Todos tenían la esperanza de que el dios llegase antes de que le quitasen la gema y muriera.
C) Svetlana ya estaba con ellos combatiendo a los Kree y los centinelas.
Ahora debían preocuparse por que Thanos no los sorprendiera. Esas tres cosas giraban en torno a un mismo fin, las gemas. Siempre eran las gemas.
De vuelta a las computadoras, Tony encontró un programa que parecía ser obra de Ultrón. Phalanx leyó Tony.
—Señor, hay elementos y tecnología que no conozco—habló Viernes de repente. —Parecen ser Kree.
Tony no le respondió nada y siguió leyendo brevemente los archivos del programa. Encontró los códigos de sus pautas cerebrales. El bastardo ya lo sabía.
—Señor, tengo informes—volvió a hablar.
—Adelante.
—Phalanx; la gema de la mente—dijo la IA y cerró el casco de la armadura de Tony. Viernes reprodujo los hologramas del plan—Visión fue llevado a un cuarto especial. Usarían una maquina desconocida con tecnología Kree desconocida para quitársela. La siguiente fase estaría completa hasta usar la gema en usted.
—Ultrón se vengaría de mí entonces…
Una explosión se escuchó en la base y Tony se volteó de las computadoras para salir del cuarto. Dio unos cuantos pasos hasta la salida. Escuchó un pitido a lo lejos, sin embargo no le puso atención, hasta que sintió algo que lo llevó hasta la otra punta del lugar con mucha velocidad.
—¿Qué demonios? —exclamó Tony desde el suelo y vio a su "salvador".
—Señor, Loki ha liberado a Visión.
—Me di cuenta.
—Siento llegar así—se disculpó el androide.
Loki cayó adolorido de pronto en la misma habitación. Alguien lo había golpeado.
—¿Nunca se rinden? —dijo la voz de Ultrón siguiendo al dios.
—Esto se va a poner feo…
En el centro de la capital de Eslorenia, Svetlana se estaba encargando de los Kree y los centinelas. Steve le había contado que Natasha, Clint, Bucky y Pietro estaban comandando a los soldados del gobierno mientras los demás defendían cerca de la base de Ultrón. Ellos se estaban encargando de sacar a las personas que habían recibido un lavado de cerebro para obedecer al robot. Además que una enorme nave Kree cubría toda la ciudad.
Esas cosas nunca la dejaban en paz, obviamente, y había muchos de ellos que tenían pequeñas naves. Por los aires, ella se dio cuenta de que les costaba andar por curvas pequeñas, así que se encargó de atraerlas y en el momento indicado haría que se estrellaran.
Acababa de hacer que otra de las capsulas se estrellase, cuando sintió un disparo de carga eléctrica en su armadura y la obligó a desacelerar. Viernes le avisó que un centinela estaba siguiéndole. Otro disparo. Esta vez llegó hasta su cuerpo y provocó fallos en la IA. Más de ellos se reunieron y Svetlana de aterrizó en una calle junto con los robots. Peleó con ellos mientras pudo y el cielo comenzó a oscurecer.
Estaba cansándose y uno de los centinelas la mandó a volar, sin embargo pudo propinarle un ataque final con la armadura. Al menos lo había derrotado. Quedó en el suelo adolorida y con pocas energías empezó a levantarse lentamente.
Volvió su vista hasta arriba y el mismo gigante que había visto en su visión caminaba hasta ella. Cuando vio alrededor, todo estaba destruido. Eran los mismos edificios y los cuerpos de las personas esparcidos en las aceras.
Su cabeza dolía y ella sabía que no podía más. El guante estaba en la misma mano y tenía cuatro gemas en él. Al fin pudo observarlas.
Lo mismo se repitió. Trato de huir pero no pudo y sintió el poder del guante actuando en su cuerpo. Era como la eternidad. Y dolía. Demasiado. No intentó huir. Su armadura ya no funcionaba, había usado el último poco de energía que le quedaba con el centinela. Poco a poco deliró y creyó que era su fin. Sus sentidos también estaban fallando.
Vagamente escuchó el sonido de un motor y vio borrosamente como atacaban a Thanos por detrás. Reconoció que eran los Guardianes. Cayó al suelo cuando no sintió más aquella luz del guante y vio a Groot acercándose a ella. Notó como hacía crecer sus ramas y sintió al árbol rodeándola para protegerla. Una pequeña flor salió de una de ellas, sonrió tristemente y escuchó otra de las naves. Reconoció de nuevo las pequeñas manchas que atacaron a Thanos y sus aliados.
Una última luz se formó encima de todos ellos y tomó la forma de un hombre y vio como se acercaba al titán para sacarle las gemas con su poder.
Fue lo último que recordó antes de caer desmayada en Groot.
Despertó.
De nuevo se encontró flotando entre las estrellas.
No sabía por qué estaba ahí de nuevo.
Se tomó unos segundos para admirar a su alrededor. ¿Esos eran los Nueve Reinos?
Una luz se formó frente a ella.
Era la misma luz que le había hablado antes. Tomó la forma del hombre y se acercó.
—Estamos muy orgullosos de ti…
Volvió a repetirlo. La figura la abrazó. Quería llorar.
¿Y si era su padre?
Vio como otra luz comenzó a formarse atrás de él. Era azul. Tomó la figura de una mujer.
También se acercó a ella y se unió al abrazo.
Abrió los ojos lentamente. La luz de la habitación blanca la molestó un poco. Recorrió lentamente con la vista el lugar. Estaba en un cuarto de enfermería. En la sede, seguramente.
Sintió un apretón en su mano derecho y cuando volteó, vio a Steve dormido sobre un sofá en lo que parecía una posición para nada cómoda. Quiso hablar pero su garganta seca se lo impidió y comenzó a toser fuertemente. Eso despertó a Steve. Se levantó del sofá y sirvió un vaso de agua de una de las mesas. Svetlana se sentó con su ayuda y tomó el agua.
—Gracias—dijo ella después de haber acabado.
Steve asintió y se sentó en la camilla a la par de la chica.
—¿Cuánto llevo dormida? —preguntó.
—Dos meses—respondió.
Ella sintió en su tono de voz algo más. Quizás pensaron que nunca despertaría. De un momento a otro, él la abrazó. Svetlana le correspondió y se quedaron así por un rato. Disfrutando de la cercanía y la calidez de los abrazos que siempre compartían. No podía creer que habían pasado dos meses ya. Eso significaba que los guardianes se habían ido, y por ende, habían derrotado a Thanos y Ultrón.
—¿Ganamos?
Steve se apartó y la vio.
—Sí.
—¿Entonces significa que al fin podremos casarnos? —preguntó con una pequeña sonrisa.
Steve le correspondió y asintió. Svetlana de pronto se acercó más y le plantó un beso. La puerta se abrió y se separaron al ver a Bruce ahí. Se veía sorprendido, pero feliz.
—Veo que ya despertaste—sonrió.
