Oh Dios! Zuki me va a asesinar. Se me olvidó el Disclaimer desde el capítulo 19 jejejje bueno unos 8 capítulos tarde pero bueno. Ni la historia ni Naruto son míos. La historia le pertenece a Zukiesgal65.

Mi mano ya está bien como pudieron notar por los rápidos updates les hubiera dicho antes pero pensé les digo o subo el capítulo antes y bueno ya saben la respuesta. Sin más contratiempos DISFRÚTENLO!


Capítulo 26 – Abrázame fuerte

El sol brillaba sobre la aldea de la arena. Era mediodía y hacía mucho calor. Aves sobrevolaban el desierto, buscando presas pero sabiendo cuando detenerse en un oasis si se calentaba demasiado. Las calles de Suna estaban llenas de gente ocupadas en sus actividades de la tarde. La aldea estaría llena de vida hasta la medianoche, cuando se irían a dormir. Se levantarían a las cinco o seis a trabajar hasta las once, luego descansar hasta media tarde cuando el calor ya había bajado. Suna tenía su propio ritmo. A menos que fueras un shinobi de Suna, en ese caso tenías el ritmo que te decían que tuvieras. Dos figuras estaban sentadas a la sombra del cañón en las orillas de la aldea, hablando entre sí en voz baja.

-Y, ¿crees que deberíamos de mandarle un mensaje a Tsunade-sama?- preguntó Hinata que estaba acostada en el arenoso piso, con la cabeza descansando en el regazo de Gaara.

-Sería lo mejor.- contestó, recargando su cabeza contra el cañón. –Digo, si no los contactas pronto pensarán que te matamos. O algo.- frunció el ceño ligeramente.

Hinata cerró los ojos después. Por un corto periodo de tiempo después de su pequeña hm… conversación, Gaara había actuado silencioso y retraído. Hinata había estado sorprendida y un poco preocupada. Fue Temari la que le dijo lo que Gaara probablemente estaba pensando. Al parecer, Gaara había reaccionado de la misma manera con sus hermanos después de su pelea con Naruto cuando se había dado cuenta de que, de hecho eran familia y que eso significaba algo. No sabía que era ese "algo" y eso hacía que actuara con cuidado como si fuera algo que se fuera a romper si él lo tocara.

Los comentarios de Temari, seguidos de varias amenazas de lo que haría si lastimaba a Gaara en las que ignoraba olímpicamente el hecho de que fue Gaara el que la había lastimado primero, finalmente había clarificado para Hinata lo que había pasado en la oficina. También la hizo más cautelosa, al ver como Gaara cambiaba drásticamente de humor con simples comentarios sobre ser amigos o amantes en su caso.

La situación necesitaba delicadeza o al menos más que un discurso tipo Lee sobre la belleza de la amistad y el amor. Ya que el punto era que Hinata era una chica y no un chico. Algo insegura Hinata continuó tratando a Gaara con normalidad mientras trataba de pensar en una forma de atacar el problema. Lo que básicamente se volvió una solución en si misma.

Una vez que Gaara se dio cuenta de que Hinata estaba habituada a su forma de ser, súbita, seria, brutalmente honesta y propensa a largos periodos de silencio, volvió a la normalidad, para la tranquilidad de Hinata. En los últimos días, las cosas se habían calmado y habían empezado a pasar más y más tiempo juntos. De hecho, Gaara apenas se despegaba de Hinata por más de tres minutos.

Hinata abrió los ojos y miró al pelirrojo, que no pareció darse cuenta. Tenía la mirada perdida en el cielo, el rostro vacío. Si Hinata lo conocía bien, que lo hacía, estaba pensando en algo o algo lo estaba molestando.

-¿Gaara?-

Bajó la mirada y parpadeó sorprendido, como si se acabara de dar cuenta de que Hinata tenía la cabeza en sus piernas. Rápidamente alejó la mirada. -¿Qué?- murmuró.

-¿Pasa algo?- preguntó. –Estás demasiado callado, aún para tus estándares.-

Ella vio como su ojo se encogía en un pequeño espasmo.

-Algo está mal…- dijo en voz baja.

Hubo un suspiro de molestia de parte de Gaara y bajó la mirada hacia ella de nuevo. –Sólo me pregunto sobre las reacciones de Neji y Naruto.- dijo en voz baja con el ceño fruncido y los ojos entrecerrados.

Suspiró. –Estoy segura de que no será nada malo… digo, Naruto quería disculparse antes de que te fueras, y fue Neji el que me incitó a seguirte.-

Él no contestó.

-Bueno entonces,- dijo ella de pronto, haciendo que él la volteara a ver. –Podríamos ir a la la aldea de la hoja y decirles a todos nosotros mismos. Sería más rápido y fácil de esa manera.-

-¿Quién vigilaría la aldea?-

-¿Quién la vigila cuando te vas?-

-Kankuro.-

Ella levantó las cejas.

-Es bueno con los aldeanos.- dijo encogiéndose de hombros.

-Ah.-

Se sentó y lo volteó a ver. –Y ¿listo?-

Parpadeó. –Qué… ¿ahora?-

-Mejor ahora que nunca.-

Se giró y se recargó en su hombro. Instintivamente él se volteó hacia ella y se besaron. Ninguno notó los pasos que se acercaban. Se separaron y levantaron la mirada para ver a Baki con los brazos cruzados y una mirada de diversión en su rostro mientras se acercaba.

Ambos se pusieron de pie de un salto con el ceño fruncido. Todo el rostro de Hinata se puso tan rojo como el cabello de Gaara y una ligera sombra rosada cubrió el rostro del Kazekage.

-Baki…- murmuró. -¿Qué pasa?-

-Lo siento ¿interrumpo algo?- El jounin preguntó, sonriendo.

Una mirada de molestia cruzó la cara de Gaara. Suspiró y se pasó una mano por el rostro. –Sólo… ¿qué pasa?-

-Escuché su conversación sin querer.- empezó Baki. –Y estoy de acuerdo con Hinata. Sería lo mejor ir a Konoha ustedes mismos y decirle a Hokage-sama y a los demás.-

Gaara chasqueó la lengua pero asintió. –Está bien…- murmuró. Le lanzó una mirada poco amable a Hinata cuando ella sonrió triunfante.

-AxA-

Temari levantó la vista al oír la puerta abrirse. Estaba sentada en la cocina de su casa tomando una taza de té. Kankuro estaba fuera, flirteando ella sospechaba. Hubo un murmullo, pasos y una puerta cerrarse. Sonrió mientras Hinata entraba en la cocina y se sentaba en la mesa. -¿Dónde está Gaara?- preguntó la rubia.

-Dijo que le dolía la cabeza e iba a tomar una siesta.- dijo Hinata. –Cuando despierte, vamos a ir a Konoha a decirle a Tsunade-sama sobre… um…- se sonrojó.

Temari se río mientras le servía una taza de té. –Sería divertido ver como reaccionan todos. Desafortunadamente, no puedo ir.-

-¿Porqué?- preguntó, aceptando la taza con una sonrisa.

-Tengo que irme a una misión en como una hora.- explicó Temari. –No estamos en los mejores términos con la aldea de la nube y voy como embajadora.-

-Eso suena peligroso.- dijo Hinata con los ojos muy abiertos.

Temari se encogió de hombros. –No será tan difícil. Esos idiotas de la nube tienen la cabeza en las nubes.- se río de su propio chiste. –Y si tratan de atacarme, ellos serán los que estén en problemas, considerando que voy en son de paz.- sonrió. –Además no soy tan fácil de vencer.-

Hinata se río.

-Y…- dijo Temari. Sonrió maliciosamente. -¿Tú y Gaara han eh… hecho algo más aparte de besarse?-

El rostro de Hinata se tiñó de rojo. -¡Temari-san!- gritó, casi cayéndose hacia atrás.

Temari se estaba riendo como loca y lágrimas saltaron de sus ojos. -¡L-lo siento H-Hinata!- logró sacar de su garganta. –Yo… ¡Y-Yo t-tuve que d-decirlo!- su risa lentamente se detuvo.

Hinata gruñó y alejó su mirada de la risueña rubia con el rostro aún rojo. ¡Qué ridícula! ¿Temari de hecho pensaba que ellos…? No estaba en la personalidad de Gaara. No que ella no quisiera… ¡gak! ¡En que estaba pensando! Eso era asqueroso… suspiró.

-¿Pensando en cosas sucias?- dijo Temari moviendo las cejas sugestivamente.

-¡Temari-san!- gritó Hinata con el rostro rojo como tomate.

Temari se río por lo bajo. -¡Lo siento, lo siento! ¡Ya, me detendré!-

Hinata gimió y dejó caer la cabeza contra la fría mesa. Pensamientos de unos días antes, en la oficina de Gaara, la silenciosa brisa desértica que entró por la ventana, y… el rostro de Gaara… cerró los ojos. No había podido dejar de pensar en él. Aún cuando estaba con él no podía dejar de pensar en él. Era oficial. Estaba enamorada del Kazekage. Total y completamente enamorada.

Soltó un gritito cuando la puerta se abrió de nuevo y Kankuro entró. Tenía un moretón en forma de mano en el cachete izquierdo.

-¿Bateado de nuevo?- Temari preguntó sin levantar la vista de sus uñas.

Kankuro gruñó en respuesta y caminó hacia el refrigerador, sacando una botella de sake.

-¿Te batean seguido?- preguntó Hinata, levantando la mirada.

-¡Quién dijo que me batearon!-

Ambas mujeres hicieron un gesto al moretón en su rostro.

Kankuro murmuró algo por lo bajo y se sentó en la mesa. -¿Porqué las chicas en nuestra aldea son tan energéticas?-

Temari lo golpeó en la cabeza, enojada.

Hinata suspiró y se puso de pie. –Voy a ver si Gaara ya despertó.- dijo en voz baja, saliendo de la cocina.

Kankuro y Temari intercambiaron una mirada y sonrieron.

-AxA-

Los ojos de Gaara se abrieron de golpe y se sentó en la cama lentamente. Sus sentidos estaban en alerta al detectar un intruso. El intruso no irradiaba malas intenciones o se había acercado a la cama o Gaara se hubiera puesto de pie y hubiera peleado con él de inmediato, pero alguien había invadido su espacio. Pasos se acercaban lentamente a la puerta. Quienquiera que fuera, estaba regresando y ya era tiempo de empezar a actuar como shinobi y no como un idiota enamorado.

La mano de Gaara ya tenía un kunai listo. Se había dormido al entrar al cuarto. Ni siquiera se había desvestido, sólo se había quitado su calabaza.

Su mano sintió el kunai y él cerró los ojos, relajándose de nuevo. Podría no ser nada, probable no era nada pero cualquiera que posiblemente iría a su cuarto tocaría.

La puerta se abrió con un sonido sordo, que era buena señal; un enemigo hubiera tenido más cuidado. Gaara abrió un ojo y se sorprendió tanto que se cortó la mano con su kunai. Se levantó sobre los antebrazos, su boca seca de pronto.

-Lo siento… ¿te sorprendí?- preguntó Hinata, ruborizándose. Se veía bastante avergonzada y un poco insegura.

Gaara sacudió la cabeza y dejó el kunai. –Me acabo de despertar.- murmuró. –Todos están un poco sensibles cuando despiertan.-

-Cierto… supongo.-

Él se movió y le hizo un gesto para que se sentara junto a él en la cama. Hinata hizo un movimiento, entre un movimiento de cabeza y encogerse de hombros y se acercó. Se sentó junto a él con un suspiro.

-¿Y, estás lista para irnos?- Gaara preguntó en voz baja, viendo todas sus armas en su bolsa amarradas en su pierna.

Hinata asintió levemente, sonriendo gentilmente. Lo volteó a ver y vio como detrás de esos ojos verdes había una capa de preocupación por regresar a la aldea de la hoja. Puso un brazo alrededor del hombro de Gaara y se recargó contra él.

-Nadie va a estar enojado contigo.- le dijo en voz baja.

Gaara no pareció oírla.

Hinata lo abrazó más fuerte y lo jaló un poco para recostarse sobre la cama juntos todavía abrazándolo.

Ella recargó su cabeza contra su hombro. –Lo prometo.- dijo en voz baja. –Nadie te dirá nada, ahora que…- sintió como el se movía y enrollaba sus brazos alrededor de su delgada cintura. Ella sonrió levemente al sentir sus labios sobre los suyos.

-Te creo.- lo oyó susurrar. –Sólo quisiera que cosas como estas pasaran más seguido.- murmuró acariciando su mejilla con su pulgar gentilmente.

-Oh… estoy segura de que habrá más.- contestó, cerrando los ojos.

Se quedaron ahí en silencio unos minutos ambos con los ojos cerrados. Gaara tenía un brazo alrededor de la cintura de Hinata y la otra mano estaba acariciándole el cabello. Hinata aún tenía ambos brazos alrededor de los hombros de Gaara.

Hinata dejó caer su cabeza en su hombro y sintió su respiración sobre su oído. Deseaba poder quedarse así por más tiempo pero tenían que partir a la aldea de la hoja lo antes posible. Abrió los ojos para ver los fríos ojos verdes de Gaara observándola.

-Probablemente deberíamos de irnos.- dijo en voz baja. Él asintió lentamente sus ojos suavizándose.