Disclaimer: League of Legends y sus personajes no me pertenece. ¡Y quede en bronce 5! ¡Para que meirda me haces hacer las posicionales Riot! ¡Directamente dime que me pondrás en el culo de la liga y ya!


Capítulo 26


Estaba pensando en mí


-Quizás puedas hacerles creer a los demás que eres una sacrificada guerrera noxiana, abocada de lleno a la misión… pero a mí no me engañas, Katarina.

La pelirroja se vio detenida por ese comentario, y dejo de adentrarse al bosque, dándose la vuelta para encarar a Cassiopeia, quien le hablaba.

-Oh… yo ya hice mi tarea del día- se excusó con gracia la mayor- y eso me deja la noche libre ¿Sabes?

-Sabes bien que si los demacianos te encuentran en su lado, te mataran.

-¿Si me encuentran? Por favor, ellos no podrían encontrar al más gordo de nuestros soldados durmiendo al lado de su campamento.

Cassiopeia le dio una seria mirada a su broma y Katarina dejo de sonreír un poco.

-Pensé que habías dicho que te desharías totalmente de la demaciana.

-¿Es que acaso la ves a mi lado aun?

-Te escapas por las noches para ir a verla.

-No voy a reunirme con ella… si es a lo que te refieres.

-¿Y porque dejas el campamento todas las noches desde que los demacianos llegaron al bosque?

Katarina pensó como evadir la pregunta, pero a medida que los segundos pasaban nada se le ocurría y su silencio la dejaba aun peor.-

-¿Qué? ¿Te acuestas con ella en estas furtivas visitas nocturnas que haces?- preguntó la menor

-Claro que no- contestó ofendida- ella ni siquiera sabe que estoy allí.

-¿La espías en secreto? Dios… sí que has enfermado.

-No la…- comenzó a negar pero se detuvo al pensarlo- No te debo explicaciones. Solo saldré y volveré. Estoy cumpliendo con todo lo que se nos pide mientras estemos aquí ¿Qué más da lo que yo haga en mis horas de descanso?

-¡Que dijiste que la olvidarías!- contestó con frustración- ¡¿Cómo la vas a olvidar si te escapas por la noche para ir a verla?!

Katarina se le quedo viendo. No tenía realmente algo para decir, y con eso en la cabeza le dio la espalda y se apresuró a internarse en el bosque.

El bosque la ponía de mal humor y en una alerta constante. No se sentía tranquila ni siquiera en el campamento noxiano. Sabía que sus hombres la pasaban igual de mal.

No sabía como pero verse solo en la tarea de buscar a Lux era la distracción suficiente para que ese clima asfixiante dejara de sofocarla.

Ella la había visto hace dos noches. Adrede se había parado en el rio cuando la vio divagar. Sabía que la maga la había estado buscando.

"Esto no tiene ningún sentido" se recriminaba, sabiendo que lo que su hermana decía era verdad. Solía apaciguar sus pensamientos con simplemente diciéndose que así no lastimaba a nadie. ¿A quién le importaba lo que hacía? Ni siquiera buscaba hablar con Lux realmente.

Solo necesitaba verla, aunque sea de lejos.

Sabía que el campamento de los demacianos se había movido al norte. Pese a las palabras de Leblanc los noxianos tenían un par de espías que cuidaba que los de azul de cumplir la suya.

Ciertamente era un fastidio para ella. No solo debía cuidar que al entrar en el territorio demaciano no le viera sus guardias, aparte debía cuidar de los propios de Noxus y que su intromisión no llegara a oídos de Leblanc.

Distinguió a un soldado, por sus vestimentas de Demacia, lo que le indicaba que ya había llegado al perímetro que cubría.

Como las anteriores noches, rodeo el área hasta dar con su persona de interés, solo que esta vez no lograba encontrar a la maga.

"Mmm quizás no hizo guardia esta noche" razonó cuando encontró al cuarto guardia de la zona. Lo observó bostezando y esto la hizo sentirse cansada.

"Estoy haciendo algo estúpido, debería descansar, este lugar es el peor en el que he estado, tiene algo horrible y ni siquiera sé que es… como si algo estuviera concentrado en el aire".

Volvió a ver al hombre y pensó en desistir en su búsqueda de la rubia por esta noche. Caminó hacia un costado, aun no resignándose, pensando que podría descasar una vez que se acomodara si la encontraba en el siguiente puesto.

La presencia de otra persona la puso en alerta. No era un guardia, pues se movía ya lejos del perímetro que cuidaban los demacianos.

Puso atención y frunció el ceño cuando reconoció a un espía de Noxus.

"Lo que faltaba" pensó siguiendo con la mirada, escondida detrás de las sombras de un árbol, al espía "Esta más lejos de lo que debería de todas formas… debe ser un mago. Seguramente Leblanc quiere sacarle información a los demacianos… quizás tenga como objetivo uno de los guardias y lo hechice"

Giró lista para tomar un camino contrario alejándose, cuando en su cabeza la idea que el soldado encante a Lux comenzó a formarse.

"No creo seguramente tomara al guardia más cercano y Lux no aparece por ninguna parte, si está descansando en el campamento no hay de qué preocuparse"

-¿Buscas a alguien?

Katarina se perfilo con gran velocidad en busca de la voz que le hablaba, y solo localizar los ojos celeste que la miraba la tomó de los hombros, tapándole la boca con una de sus manos y, tirándola a un costado, la escondió en el árbol más cercano.

Lux trató de verla, pero la pelirroja solo se llevó un dedo a sus labios en señal de que se callara, y así lo hicieron.

Katarina podía escuchar las pisadas dudosas del espía acercándose a donde estaban. Lux también le escuchaba, aun con la mano de Katarina puesta sobre sus labios, se concentró en lo que pasaba.

Con magia levanto una piedra y la arrojo lejos de donde estaba.

El espía noxiano escuchó el ruido y cambio de dirección dirigiéndose a los matorrales.

No tardó en vincular la piedra con lo que había escuchado, y reconociendo la táctica de distracción miró a su alrededor, concentrándose en unos árboles cercanos donde creyó que se había efectuado el tiró.

Hechizó la zona por completo y se acercó en con claras intenciones de aniquilar a quien había intentado engañarlo, pero cuando llegó detrás de aquellos robles no encontró a nadie.

Se encontraba ahora totalmente solo.


-Ese no era uno de los nuestros- habló Lux una vez que creyó que se había alejado lo suficiente.

-No, era de Noxus- contestó Katarina caminando por la gruesa rama del árbol en el que ambas se encontraban.

-¿Y qué hacía tan cerca del campamento de Demacia? Pensé que los términos que habías arreglados eran claros.

-Fueron muy claros, de ahí a que lo cumplamos o nos fiemos de ellos.

-Fueron ustedes quienes pusieron esos términos.

-Eso no quiere decir que vayamos a cumplirlo- explicó con simpleza, cruzándose de brazos.

-¿Y para que quieren estar cerca de nuestro campamento?

-Mmmm ¿Quién sabe?- contestó sin ánimos de seguir por ahí- información seguramente…

-¿Tu también estas aquí por eso?

Katarina siguió en la misma postura pero sin agregar nada a lo dicho.

-Oh… si es así te propongo un intercambio de información.

-¿Un intercambio de información?

-Sí, tú me dices lo que sabes y yo te digo todo lo que los demacianos sabemos sobre… la situación en la que estamos.

Katarina la contemplo por unos momentos, considerándolo.

-Está bien- accedió haciendo sonreír a la maga.

-Bueno para resumirlo… no hemos encontrado absolutamente nada- admitió con gracia, pero la pelirroja se mantenía igual de seria que en un principio- inclusive hasta creemos que la misión ya no vale la pena. Muchos de nosotros creen que Lissandra ya se hizo con las tres piezas y está fuera del bosque.

-Espero que se equivoquen.

-Espero lo mismo- concordó- y… el bosque nos lo está poniendo muy difícil.

-¿A qué te refieres?

-Bueno, veo en los soldados cierta sensibilidad, decaimiento a medida que pasamos el tiempo aquí. Mal humor, desasosiego.

-¿Sientes lo mismo?

Lux se detuvo a contemplar un momento la intención de esa pregunta ¿Estará preguntándole disimuladamente como esta?

-Bueno, particularmente creo que es magia. Es como si el bosque tuviera algo maligno, algo que nos rechaza, pero no es tan fuerte y debe hacerlo lentamente, desgastándonos, robando nuestra energía… algo así- terminó de explicar- ¿Los soldados noxianos pasan por lo mismo?

-Noto que hay cierto malestar entre ellos, sí, pero lo resisten bien.

-También me llama la atención que no hemos dado con ninguna criatura, no solo me refiero a los mounstros de Lissandra, sino animales y demás seres de este bosque. Más allá de los pájaros y uno que otro animal pequeño. Tenía entendido que este lugar tenía criaturas temibles.

-Mmm- murmuró pensando la mayor- es verdad, es extraño. Nosotros si tuvimos un enfrentamiento.

-¿Ah sí?

-Sí, unas especies de basiliscos, muy grandes, nos atacaron, cuatro. No tuvimos bajas, de hecho escaparon al poco tiempo. Me dio la impresión que se vieron sorprendidos por nosotros más que buscar atacar.

-¿Aparte de eso nada más?

-No, nada más. Tampoco nos hemos topado con ninguna estructura o con Lissandra.

-Ya veo…

Lux desvió la mirada no sabiendo cómo seguir la charla. La luz de la luna iluminaba el árbol y podía ver el suelo, estaban muy alto pero la rama era realmente gruesa. Sintió pasos en la superficie de madera y volvió a mirar a Katarina que le daba la espalda, alejándose.

-Mañana no hare guardia- dijo de repente la rubia deteniendo a la mayor- así que no me busques mañana, duerme, descansa.

La noxiana giró un poco su cuerpo para mirarla de costado, enarcando una ceja.

-Sé que me buscaste estas noches, desde que llegamos aquí- explicó con paciencia, sin acusarla- podía sentirte cerca, merodeando… no sé cómo, no importa tampoco.

La noxiana no negó este hecho y con eso Lux sonrió un poco.

-Yo también te he estado buscando… esperando más bien- siguió hablando- hacia las guardias cerca del rio porque creía… que ibas a aparecer en algún momento, y apareciste solo que…

-No tenía nada que decirte- la interrumpió sabiendo que hablaba de la noche en la que se vieron en el rio.

-¿Y por qué me buscas?- preguntó y esperó con paciencia pero no le contestaron- te ves cansada.

-Tu también.

-Lo estoy- admitió con gracia- y mucho me temo que estoy siendo irresponsable. Voy a admitir eso. Me esfuerzo mucho durante el día, porque sé que esto es impórtate, pero no estoy dando mi máximo porque… por las noches hago las guardias que no me corresponden solo por sentirte.

Katarina cambio de postura, notándose incomoda por los comentarios.

-Y puedo adivinar que tú haces lo mismo- siguió en su monologo, puesto que la otra mujer parecía no querer hablar al respecto- eso está mal, tú también debes dar lo mejor. Por eso, mañana duerme, yo estaré en el campamento demaciano también descansando, así que si me buscas no me vas a encontrar, perderás tú tiempo…

-¿Ahora me vas a decir que coma mis vegetales y cuide de hidratarme bien?- preguntó con fastidio y Lux sonrió al sarcasmo.

-Hidrátate bien y come apropiadamente, siempre mira a ambos lados antes de cruzar… el rio, y no le abras tu tienda a desconocidos.- contestó con gracia haciendo que la mayor echara la vista hacia arriba, pero logrando que finalmente sonriera.

-Graciosa.

-Lo soy- contestó fingiendo orgullo por eso.

Con esa pequeña broma entre ambas pareció que la tensión por el reencuentro bajara y se hiciera más llevadera. Aun así Lux echo otra vista de apreciación a su acompañante antes de seguir.

-¿Cómo has estado?- preguntó finalmente, sabiendo que darle más vueltas a lo que quería saber de verdad ya no tenía mucho sentido. Katarina se encogió de hombros.

-Estoy bien- contestó con simpleza, y de forma distraída devolvió- ¿Y tú?

-Estoy bien también- contestó causándole gracia como Katarina fingía no interesarle- aunque ha sido muy extraño para mi regresar.

-¿Extraño?- preguntó sin entender- pensé que todos estarías muy feliz de verte de vuelta.

-Lo están, de verdad que si… ellos no son el problema- admitió y Katarina la miró con curiosidad, pero antes que siguiera hablando suspiró y camino hasta el troncó del árbol.

Lux la vio apoyar la espalda en la madera y agacharse, hasta quedar sentada en la rama apoyándose en el tronco. Sonrió al saber que por lo menos no se iría.

-¿Y cuál es el problema?- preguntó ya más cómoda.

-Yo lo soy, supongo- explicó pensándolo mientras- me siento incomoda.

-¿Con los demacianos?

-Con saber que ellos piensan que todo este tiempo he estado sufriendo y agonizando- contestó e hizo una pausa- me tratan con mucho cuidado y amor porque piensan que lo necesito.

-¿Y eso que tiene de malo?

-No lo merezco- contestó con contundencia- ¿Sabes? Tú me devolviste a Demacia y en vez de acabar con sus preocupaciones por mí, los volví a dejar… sin decirles nada, solo apareciendo ahora.

Al decir eso Lux contempló en Katarina la seriedad que volvía a portar.

-No me arrepiento- agregó de inmediato con honestidad- yo sé porque los deje, que estaba buscando y lo que quería, y no me arrepiento…

-No te tienes que justificar conmigo.

-Lo sé, es solo que… es extraño ¿Sabes? eres la única a la que le puedo decir estas cosas, porque sabes la verdad, pero no quiero que pienses que te culpo por cosas…

-¿De qué hablas? Si todo por lo que pasaste fue mi culpa- explicó pero la maga podía verla sonreír un poco- Ya sabes, yo te caí encima, te secuestré y te lleve conmigo a la isla y luego te utilizaba…

-Sí… esa es la parte que cuento.

-Suponía que no contarías lo demás.

-Lo lamento.

-Ay, por favor, eso está bien. Diles lo que quieren escuchar, haz lo que tengas que hacer y retoma tu vida. No te juzgo por eso, nadie lo hará- aclaró- no tienes por qué sentir culpa, hiciste lo que querías hacer… y ahora estas con ellos. Las cosas te han salido bien si lo ves de ese modo.

Lux la contempló por unos momentos y terminó asintiendo. Se dedicó luego a mirar el bosque nuevamente, para cuando retomo su vista en la chica pudo notar que la analizaba.

-¿Qué?- preguntó la rubia ante la curiosa mirada.

-Es extraño verte con las ropas típicas de Demacia- admitió cerrando los ojos para luego abrirlos y mirar también el bosque- después de tanto tiempo viéndote con ropa más sencilla es raro verte como soldado demaciano de nuevo.

-Oh…- exclamó la menor levantando un poco su mano, viendo el brazalete de metal que cubría su antebrazo.

No llevaba su tipia armadura de batalla, pero los demacianos se habían encargado de provisionarle la vestimenta apropiada para sus filas. Los típicos colores azul, dorado y plateado la distinguían ahora como uno de ellos.

-¿Hace que sea más evidente los bandos en los que estamos?- se aventuró a preguntar.

La noxiana solo sonrió a la pregunta, pero mantuvo su vista en la maleza que se le presentaba.

-¿O acaso es que no te gusta el azul?- preguntó y se acercó a donde estaba la otra chica.

-No he dicho es, pero ¿Sabes? Prefiero el rojo.

-Oh… puedo entenderlo, últimamente le he cogido gusto a ese color.

Katarina entendió que no estaba hablando de los colores de cada nación y prefirió no verla aun cuando sabía que se había agachado cerca de ella.

Solo cuando sintió el peso de la otra chica sobre su pecho volvió la mirada a ver lo que estaba haciendo.

Lux se había sentido delante de ella, apoyando la espalda en su pecho, y ahora se acomodaba dejando descansar su nuca sobre uno de sus hombres.

-¿Pero qué crees que estás haciendo?- preguntó sin recriminarle, simplemente con curiosidad por la confianza tomada.

-Déjame, también estoy cansada- explicó con simpleza la menor, cruzándose de brazos.

De hecho no estaba segura de lo que hacía, parte de ella temía un rechazo de la pelirroja ya sea diciéndole que se mueva, o anunciando que se marchaba ahora, inclusive temía que la empujara, pero como había anunciado, estaba cansada.

No solo era el día a día en ese lugar que parecía consumirla de solo estar, ni tampoco las largas caminatas y expediciones que realizaba con los demacianos, inclusive cuando su magia era usada para investigar zonas que no eran de fácil acceso. Todo eso la agotaba, sí, pero también el hecho de estar esperando por alguien que hasta ese momento mantenía su distancia.

-Estoy cansada- repitió cerrando los ojos, largando un suspiro que acentuaba lo dicho.

Se quedó a la espera de las palabras de la mayor, pero en vez de escuchar algo, fue lo que sintió lo que hizo que abriera sus ojos de nuevo. Katarina había rodeado con sus brazos la cintura de la chica, sosteniéndola más cómodamente para ella.

-¿Y que más les contaste?- quiso saber la noxiana, y el aliento que largó con esas palabras le llego a la oreja.

-Bueno, no preguntan mucho. Supongo que la mayoría cree que preguntarme equivale a que recuerde lo horrible que fue todo- explicó- les conté como me capturaste cuando robaron el artefacto, y que me mantenías oculta en una isla. No les dije el nombre, ni cómo llegar- agregó rápidamente.

-¿Eh? ¿Y eso por qué?

-Tú pareces usar esa herrería como si fuera de tu propiedad, como un lugar de descanso o refugio.

-Oh ¿Estabas protegiéndome manteniendo a salvo mi "guarida"?- indago con gracia- inclusive aunque les dijeras como llegar no podrían hacerlo. Es verdad que no es una isla noxiana, pero los demacianos no son bienvenidos. Apenas vean un barco con sus banderas intentarían bajarlo cuando aparezca en sus costas.

-Sí, recuerdo que me dijiste algo así en los primeros días. Se me pregunto igual si trate de escapar, me recordó cuando me salvaste de esos tipos.

-¿Yo te salve?

-Sí, cuando trate de escapar la primera vez. Unos tipos me atraparon, trataron de violarme.

-Oh, lo recuerdo… pero no "Te salve". Lo dices como si heroicamente apareciera y te sacara de problemas.

-Lo sé, lo sé, también me lo dijiste esa vez. Solo "querías recuperar lo que era tuyo" o algo así. También les hable de eso, tu forma de ser durante los primeros días y como me mantenías controlada.

-Oh…- comentó vagamente- no era algo personal, hacia lo que creía que debía hacer para que no fueras una amenaza…

-¿Estas tratando de justificarte?- preguntó con gracia la menor- ¿Ahora te sientes mal por eso? ¿Me vas a pedir perdón?

-Oye, podría haber dejado que te murieras de hambre, o comenzar a cortarte dedos cuando no hacías lo que te pedía.

-¡Oh! Que afortunada he sido.

-Pues la verdad que lo eras, a veces ganas no me faltaban. Discutías tanto que parecías no estar cansada en lo absoluto.

-Sí que me cansaba, la mayor parte del tiempo solo podía pensar en el momento en que me dejarías descasar y aparte…

La rubia se detuvo cuando sintió algo molesto en su cadera. Metió su mano entre sus ropas y luego en su bolsillo.

-Oh...- exclamó dándose cuenta que era la piedra de magia oscura. La levantó sobre su cabeza y la apreció ante la luz de la luna. No brillaba como lo había hecho en el faro, solo dejaba pasar al luz clara sobre ella.

-¿Tuviste suerte con eso?- preguntó al pelirroja viendo también el cristal.

-No realmente- confesó la menor- le he dedicado cierto tiempo cuando viajábamos hasta aquí, pero no deja de solo parecerme una piedra de un color peculiar, ni siquiera brilla como antes. ¿Honestamente? Creo que esa anciana se equivocó conmigo. La oscuridad no es fuerte en mí, mucho menos poder dominarla o siquiera que me haga caso.

-Obasa es muy sabia, créeme, le conozco desde hace tiempo, no suele decir cosas por decir.

Lux recordó lo que había hablado con la vieja maga en el faro. No solo su contemplación de su potencial, también recordó lo que dijo sobre Katarina y las "oportunidades".

"Darme una oportunidad…"

Sabía que ha eso también se refería la mujer, aun así seguía pareciéndole descabellado. No solo por todas las circunstancias que la rodeaba, también porque no sabía que era lo que la otra chica quería.

Había sido clara, ambas lo fueron y sin embargo ahí estaban.

Lux le dio otra mirada de apreciación al cristal pero este siguió sin parecerle nada extraordinario.

En su visión apareció la mano de Katarina, se extendía como si quisiera alcanzar el cristal. La maga tardó demasiado en darse cuenta que lo que tocaba la pelirroja no era eso, sino el anillo que llevaba en su mano extendida, y no tuvo tiempo de esconderlo.

La asesina no dijo nada a medida que la vergüenza por el despiste invadió a la rubia, solo acariciaba con sus dedos el metal.

-¿Y que más les dijiste a los demacianos?- habló la mayor y con esto Lux bajo su mano, pero aun la palma de Katarina se quedó en contacto con ella- les explicaste lo "terrible" que te trate ¿Y qué más? ¿El miedo que daba y lo cruel que saben que soy?

La voz de la pelirroja no era molesta, parecía solo curiosa.

-¡Oh sí!- exclamó con gracia- estaba a punto de contarles como todo tu orgullo desaparece si tienes hambre y vez algo delicioso que comer.

-Mmmm

-Y también les iba a contar a todos lo fácil que es dejarte en evidencia y que te sonrojes, realmente pones una cara "terrible". Das miedo a cualquiera que te vea.

-¿Te burlas de mi ahora?

-No, no, para nada. Eres de temer, realmente muy cruel, das miedo a cada paso que das, principalmente cuando debes cargar ebrios y llevarlos a sus camas… para luego quedarte dormida abrazada a ellos.

-Deja eso…

-Toda una máquina de matar. Especialmente cuando admites cosas como "Me importas" "Estuve pensando en ti" tan… "Maliciosamente"

-Yo no dije "estuve pensando en ti"

-No, dijiste "Estuve pensando un montón en ti"

-Yo no dije eso.

-Sí lo hiciste… quizás no lo recuerdas, estabas drogada. Fue cuando te secuestraron los de Sejuani.

-Entonces no tiene validez. No puedes poner mis palabras en contra mío si ni siquiera sabía lo que decía.

-¿Entonces no habías pensando en mí en esos días?

-Mmm quizás.

-¿Quizás?- repitió, dejando al aire la pregunta, mientras volvía a contemplar el bosque

-¿Tú has pensado en mí?- preguntó luego de ese momento de silencio.

-¿En esos días? ¿Cuándo me dejaste en la fortaleza?- indagó- sí, lo hice, me preguntaba qué tan molesta había sido como para que me tiraras de ese modo.

-Ya hablamos de eso.

-Sí, esa es otra cosa que también debería contarle a los demacianos: "No se le da bien las despedidas"

Katarina largó una corta exclamación de gracia pero no dijo nada para defenderse, se hizo nuevamente entre ellas una pausa.

-¿Y has pensado en mí en estos días?- preguntó nuevamente la pelirroja, especificando aún más.

-Tal vez…- imitó la rubia.

-¿En que pensabas?- indagó la mayor haciendo que Lux volteara su rostro, mostrándole una sonrisa de burla por la insistencia.

-¿Esta no es la parte en la que nos recuerdas que nos debemos olvidar y que sería mejor ya irnos?- preguntó manteniendo la gracia.

Katarina le devolvió la sonrisa y, aprovechando que se le miraba tan de cerca, solo se inclinó un poco con los ojos cerrados para besarla.

-Quizás más tarde- comentó al alejarse, viendo lo perpleja y sonrojada que había quedado el rostro de la demaciana.

Acarició con la punta de la nariz la de la maga y, viendo como esta cerraba los ojos esta vez, se acercó nuevamente.

Después de días de incertidumbres, era bueno sentir que, aun pese a todo, no estaba sola en esto.

La noche, clara como era, dejaba ver con cierta facilidad los rostros que alumbraba, lo que para las ya avanzadas habilidades de reconocimiento de su dueña solo facilitaba la tarea. Valor rodeó la maleza cerca y se posó en su antebrazo, recibió una leve caricia en su pico y ambos volvieron la mirada a las ramas de aquel árbol que habían estado observando.


Las mañanas comenzaban realmente temprano en el campamento de los demacianos. Se desayunaba inclusive antes el alba y se preparaba todo para la expedición del día.

Se habían dado las indicaciones que el campamento no se iba a levantar por lo menos en lo que terminaban de explorar esa zona, lo que para todos era un ahorro de energía y esfuerzo considerado.

-Supongo que en grupo reducidos de seis estará bien, el grupo uno tomare el este y el grupo dos escoltara al lado izquierdo, así los 6 grupos- terminó de explicar con los soldados reunidos la rubia.

Pensaba por unos segundos si había una mejor manera de abarcar más espacio, pero no lo creyó, de todas formas esos pensamientos fueron interrumpidos por la mirada de uno de los soldados. Quinn la observaba de una forma extraña no solo desde ahora, sino desde el desayuno cuando se vieron por primera vez.

-¿Crees que hay una mejor forma?- preguntó con genuina curiosidad la maga.

-No, está perfecto- contestó de manera seca su camarada, y lux asintió creyendo que la seriedad se debía a la gravedad de la misión y lo cansador del bosque.

-Bien, entonces empecemos, yo iré con el grupo tres ¿Quinn, tu puedes tomar el liderazgo del 4?

-Sí, no hay problema- contesto de igual manera y paso a su lado, pero se detuvo a su altura- que bonito anillo.

-¿Oh? ¿Este?- preguntó con calma, pues ya sabía que decir en caso de que se lo notaran- lo encontré en una de las carretas que se me trasladaba, pensé en esconderlo por si lograba huir y necesitaba dinero podría venderlo.

-Parece valioso.

-¿Tú crees?- preguntó fingiendo inocencia y mirando a los soldados- lo tengo aun como amuleto de la suerte, después de todo salí con vida de todo eso.

-¿Me permites?- preguntó de nuevo la soldado y Lux no pudo evitar darle una mirada desconfiada.

Lo pensó unos momentos pero no se le ocurrió una buena excusa para negarse, sin embargo no se sacó el anillo, solo extendió su mano con cierto recelo.

-Una pieza… muy bonita para que alguien descuidadamente se le cayera sin más- comentó y el tonó de voz hizo que la maga se enojara.

-No lo robe si es lo que quieres decir.

-No, no, sé que no lo harías. Solo parece que fuiste muy afortunada de encontrarlo.

-Supongo que lo fui- dijo y le plantó cara a la otra mujer, esperando a que si tenía algo para decir lo diga.

Pero la mayor inexpresiva, se encaminó sin agregar nada más.

"¿Qué fue eso?" se preguntó totalmente extrañada, siguiendo con la vista a la otra chica.


Durante la jornada Quinn observó de cerca los movimientos de la maga, pero nada extraño sucedió durante el día.

Expectante esperó a la noche, pero para su sorpresa Lux delegó a alguien más para la guardia nocturna.

Toda esa noche permaneció en su tienda, durmiendo.

Lo mismo sucedió al día siguiente, pero a la noche que le siguió finalmente sucedió lo que esperaba: Lux salió de su tienda, aun habiendo cedido la guardia.


La maga solo tuvo que caminar unos minutos de más en el bosque, en dirección al rio, cuando alguien le cortó el paso justo apareciendo de frente.

Katarina sonrió por el logro de haberla hecho sobresaltar por la sorpresa, pero el gesto de alivio de la rubia desapareció tan rápido como había llegado cuando en el brazo de la noxiana algo se clavó, una especie de flecha la había atravesado limpiamente, con tanta velocidad que ninguna reaccionó al debido tiempo.

-¡Cuidado!- le gritó la maga, pero fue la pelirroja que tomándola del brazo la empujó junto con ella a un lado cuando dos de esas particulares flechas se clavaron en el árbol justo detrás de ella.

Katarina se cubrió detrás de unas piedras mientras se sacaba el objeto de su brazo. Lux podía ver la sangre pero más importante la flecha, y la reconoció al instante.

-¡Quinn!- gritó saliendo de su escondite, buscando a la atacante, pero tan pronto como dio la cara la mujer apareció a su lado y la empujó con fuerza, alejándola- ¡¿Qué haces?!

La noxiana percibió el peligro esta vez a tiempo para rodar lejos de la piedra, justo cuando una enorme espada chocaba con ella, sacándole chispas.

Se posicionó lo más alejada que pudo de los soldados y contempló su desventaja frente a ambos. Se tapó la herida con la mano y se le hizo evidente que había sido profunda.

Apretó la mandíbula con fuerza, maldiciendo el haber sido tan descuidada.

-Tu y yo- anunció Garen levantando su espada y apuntando a la asesina- tenemos cosas que saldar- bramo con los ojos cargado de rencor- te hare pagar por todo lo que nos hiciste pasar.

Empuñó su espada y comenzó a tomar carrera, pero solo avanzo unos pasos cuando sintió que su cuerpo se detuvo. Reconociendo lo que pasaba miró a su hermana, quien tenía ambas manos apuntándole, atándolo con su conjuro.

-¡No hagas esto!- pidió, pero fue interrumpida cuando Quinn paso veloz a su lado y atacó a Katarina- ¡No!

Katarina se puso en guardia, atenta a su atacante que avanzaba a gran velocidad hacia ella, pero fue distraída por un ave de caza que lastimó su rostro, haciendo que la demaciana dé una certera patada a su pecho, tirándola hacia atrás, apenas dándole tiempo a esquivar sus flechas luego.

A su vez Garen bramó de nuevo, y con gran voluntad rompió las ataduras de su hermana, corriendo a donde peleaban. Pronto la noxiana se vio en aprietos esquivando los ataques de ambos y solo pudiendo empuñar una de sus dagas en su extremidad sana.

-¡No!- volvió a pedir Lux, acercándose a donde estaban, esta vez atando a Quinn, pero fue su hermano el que logró en un par de ataques, golpear con fuerza con una de sus hombreras la cabeza de Katarina, tirando su cuerpo hacia atrás.

-De parte de mi familia- anuncio el mayor levantando su espada sobre el cuerpo en el suelo, y fue cuando las dos manos que sostenían su espada se vieron comprometidas de nuevo, quedándose inmóviles sobre su cabeza. Poco a poco la figura de un hombre con capucha fue apareciendo a su lado.

-De parte de la nuestra- combinó Talon sosteniendo con fuerzas la manos del soldado, y solo dos segundos después gruesas serpientes golpearon con fuerza su pecho, haciendo que sus pies se levantaran del suelo y su espalda golpeara con brusquedad un troncó metros detrás de él.

-Garen…- mencionó Lux dejando las ataduras de Quinn y acercándose rápidamente a su hermano, comprobando que estaba bien cuando llegó a su lado.

El mayor se puso de pie, ignorando a la rubia, y se reunió con Quinn delante de él viendo en sus ojos a tres rivales, ahora que Cassiopeia ayudaba a levantar a su hermana.

-¿Qué hacen aquí?- preguntó Katarina molesta.

-De nada- contestó con el mismo tono la medio mujer.

-¿Me han estado espiando?- preguntó casi acusando la mayor de los noxianos, pero ninguno de sus hermanos tuvo tiempo de contestar, pues el avance repentino de Garen y Quinn hacia ellos los puso en guardia.

-¡Deténganse!- ordenó Lux atando esta vez a ambos, pero el mayor apenas liberarse la empujó con una de sus manos y volvió a empuñar su espada.

Talon se adelantó al ataque, avanzando y esquivando a los dos, teniendo como objetivo a la corsaria, que con gran maestría lastimó con sus cuchillas, dejándola en aprietos. Garen los ignoró yendo de llenó a las hermanas, Katarina se limitó a esquivar los ataques, sin embargo nada evitaba que Cassiopeia llenara sus prendas de veneno.

-¡Paren esto!- pidió de nuevo la maga, pero no pudo acercarse a ellos, de repente tampoco hablar. Algo le oprimía la garganta, casi comenzándola a estrangular.

-De hecho estoy de acuerdo. Sera mejor que paren esto.

La voz resonó no en los oídos de los presentes, sino en sus mentes con profundidad, he hizo que momentáneamente se detuvieran para concentrarse.

Los noxianos la reconocieron al instante y tomaron distancias, sin embargo para los de Demacia hizo falta ver como Lux ponía ambas manos en su cuello y sus pies ya no tocaban el suelo, para reconocer la amenaza.

-Peculiar encuentro- habló con naturalidad esta vez Leblanc, apareciendo detrás de la maga que estaba ahorcando- bueno, fue fácil conseguir su atención.

-Suéltala- gruño Garen acercándose unos pasos, pero al movimiento Leblanc ciño más las cadenas, haciendo que todo el cuerpo de Lux se tensara. El soldado entendió el mensaje.

-Que problemático se ha vuelto esto- comentó la mujer acariciando con sus dedos la frente-Ustedes tres, largo- ordenó a los hermanos Du Couteau- regresen al campamento.

-Tenemos un trato- corrigió de inmediato Garen.

-Sí, bueno, veras- habló con calma la bruja levantando más a Lux haciendo que todos vieran como se retorcía por zafarse- resulta que no me apetece que "ejecuten" a tres de los míos por un… vamos a llamarle "pequeño malentendido", que no volverá a pasar.

-Invadieron la zona que nos corresponden, deben ser ejecutados, ese fue el acuerdo- insistió el mayor a lo que Leblanc solo apretó las cadenas y Lux dejó de luchar haciendo que sus pies colgaran más plácidamente.

-¡Detente!

Leblanc miró con mala cara a Katarina quien había gritado, pero obedeció aflojando las cadenas.

-Digamos que yo le perdonó la vida a cierta hermanita menor muy querida- negoció entonces la líder- y ustedes hacen de cuenta… que no nos vieron esta noche.

Por varios segundos ninguno dijo, pero ambos demacianos tenían plena concentración en Leblanc y su forma amenazante en la que tenía colgando a Lux, que peligrosamente para la mirada de tres de los que estaban allí, ya no se movía.

-Todos aquí tenemos un asunto que supera en gravedad a cualquier tipo de venganza o "deseo"- acentuó lo último mirando a la pelirroja- que nos mueva individualmente. No tenemos tiempo para estas cosas… aunque en pocos segundos a su pequeño estandarte luminoso le sobrara todo el tiempo del mundo bajo tierra.

-Bien- contestó Garen a la provocación y dejo la posición de guardia.

-Vayan- volvió a ordenar Leblanc, y los hermanos cumplieron desapareciendo en el bosque. No dijo nada más y caminando se alejó, desapareciendo con ellos. Solo entonces las cadenas se esfumaron en el aire y el cuerpo de Lux cayó pesado al suelo.


Para cuando la demaciana despertó, lo hizo ya no en le frio suelo del bosque, sino en una de las camillas dentro de una tienda iluminada.

Se sentó y notó que no estaba sola. Garen y Quinn, junto a un par de magos, estaban con ellas. Con una seña de su hermano los curanderos salieron de la carpa y los dejaron solos.

-¿Qué paso?- preguntó con curiosidad, ambos la miraban serios.

-Te desmayaste, Leblanc te uso de intercambio para que sus soldados salieran ilesos- explicó Quinn.

-Lux, tenemos que hablar- comenzó Garen, no parecía molesto pero mantenía cierta postura distante- creemos que estas en problemas.

-¿Perdón?

-Estamos seguros que estás sometida a una especie de encantamiento, magia noxiana.

-¿De que estas hablando?- preguntó incrédula, hasta con gracia- no.

-Lux, defendiste a tres noxianos y le pasas información de nuestras tropas.

-¡Yo no hago eso!

-Te vi hace dos noches, estabas con Katarina- mencionó Quinn y la maga se quedó sin habla.

Temía preguntar a que se refería con que "La había visto" pero al juzgar por el rostro incomodó de la otra mujer, suponía lo peor.

-No es tu culpa- interrumpió su hermano- esto…

Garen levantó su mano y entre sus dedos le mostro un anillo de oro con gemas rojas, la rubia automáticamente se tocó la mano, y en efecto, no tenía el anillo de Katarina.

-Estas gemas son propias de Noxus, no puedo llegar a entenderlo de todo- siguió hablando Garen- pero creo saber qué es lo que te está manipulando.

-¡Por Dios! No tienes idea de lo que hablas- lo interrumpió de mala gana, parándose y encarando a ambos- devuélvelo.

-Lux, tienes que escucharnos- pidió con calma la soldado, viendo lo alterada que de repente se puso su colega- actúas extraño y con recelo alrededor del anillo. Si es algo que simplemente encontraste en una carreta no tiene sentido que estés tan defensiva para con él.

-Oh por favor ¿Me van a encantar a mí?- preguntó con soberbia- soy mejor que la mayoría de los soldados noxianos ¿Y van a lograr someterme a su magia?

-Quizás sea mejor que la mayoría, pero que no todos- cuestionó Quinn- Leblanc te sometió como quiso hace unos momentos, y no les costó nada ponerte en nuestra contra.

-¡Nadie me puso en su contra!- explicó exasperada- ¡Es solo un estúpido anillo! ¡Devuélvemelo!

-¿No te estás viendo, Lux?- preguntó con detenimiento Garen- Nos estás viendo como si fuéramos tus enemigos, no te estamos acusando pero ya tienes una postura en contra de nosotros.

-La mayoría de los objetos encantados hace que su portador los defiendan, para asegurarse el mayor tiempo posible con ellos.

Lux sentía que algo le estaba dando punzadas en la cabeza, para lo que es peor, el perfil de que lo que Quinn decía era acertado, pero ella sabía de lleno que nadie la estaba manipulando y que el anillo no la estaba sometiendo.

-Es solo un anillo- explicó de nuevo, aun sin paciencia y mostrándose enojada- nadie me está manipulando.

-¿Y porque defendiste a los noxianos de nuestros ataques? ¿Por qué te juntaste con Katarina hace dos noches? No avisaste sobre enemigos, no alertaste, nos pusiste en peligro a todos- cuestionó Garen.

La maga tensó la mandíbula, estaba en una encrucijada y no sabía cómo salir airosa de ella. Volvió a contemplar el anillo.

-Tú odias a los noxianos, Lux- comentó Quinn- recuérdalo, son nuestros enemigos. Recuerda como mataron a nuestros pueblos.

Trató de convencer la corsaria pero solo logro que el rostro de la otra chica mostrara cierta mueca de sufrimiento y tensión.

-Recuerdas aquella vez, en el pueblo de Kevrad, cuando fuimos a socorrer a los nuestros de un ataque de Noxus- insistió Quinn viendo la oportunidad- llegamos muy tarde ¿Lo recuerdas? Fue hace un par de años, pero yo nunca lo olvido. Mataron a casi todos. A los niños también, Lux. ¿Recuerdas a la mujer de Atore? ¿Recuerdas como lloraba? Tú estabas ahí, tratabas de consolarla, esa mujer había perdido a sus dos hijos y marido ¿Recuerdas lo que le dijiste?

La rubia ya no podía ocultar lo afligida que estaba, claro que lo recordaba.

-Dijiste que Noxus la pagaría, dijiste que…

-Los mataría a todos- terminó junto con Quinn y tuvo que cubrirse la cara para no seguir.

-Yo sé quién eres, Lux- habló Garen-se dónde está tu lealtad, se lo noble y servicial que eres. Vas a estar bien lo prometo. Hay que destruir esto…

Y dicho eso se propuso salir de la tienda en busca de algo seguro con lo cual romper definitivamente lo que él creía era un sortilegio del mal, pero se vio fuertemente apresado por ataduras solo dar dos pasos.

-¡Lux!- le gritó Quinn viendo como la maga con ambas manos elevada detenía a su hermano.

Garen volteo la mirada y vio a su hermana encantándolo, sus ojos aunque rojos y con lágrimas, tenían cierta determinación que demostraban que no se lo iba a permitir.

-Te prometo que esto se acabó- habló con la voz temblándole- no me acercare más a los noxianos y hare lo que se me diga mientras estemos aquí… pero por favor- suplicó y al, ver que Garen forcejeaba, potencio el hechizo inmovilizándolo aún más- por favor… devuélveme el anillo. Lo quiero de vuelta… por favor.

Garen cerró con fuerza el puño donde sostenía la pieza, impidiendo así a Lux arrebatárselo con su magia.

-¡Lux!- volvió a reclamar Quinn- somos nosotros, estamos contigo, deja esto.

Pero la maga solo tenía su mirada clavada en los ojos azules que eran iguales a los de ella.

-Te mereces toda la verdad- le habló solo a Garen- y la tendrás, toda, te lo diré todo, a su tiempo, lo prometo- siguió suplicando- cuando terminemos esto aquí, lo sabrás todo, no me volveré a alejar de Demacia, no volveré a acercarme a los noxianos, lo prometo… pero por favor… por favor devuélveme el anillo.

Ambos hermanos se sostuvieron la mirada por unos segundos y luego el mayor suspiró asintiendo.

-Está bien- accedió- sácame las ataduras- pidió, pero por un momento la maga no lo hizo- entiendo, puedes sacarme las ataduras.

Lux terminó por ceder, y viéndose liberado Garen le mostró el anillo entre sus dedos depositándolo con cuidado y pausa sobre una piedra que hacía de mesa en la tienda.

La maga largó un suspiro de alivio cuando los dedos de su hermano dejaron el contacto con el metal ya hora veía descansar la pieza en tranquilidad.

Solo pudo dar un paso en dirección a él, cuando sin tiempo para reaccionar Garen sacó un cuchillo de su costado y de un certero movimiento el talón del mango dio de lleno con el anillo, quebrándolo por todas partes y haciendo saltar las gemas.

Luego del sonido que provocó el metal al quebrarse le siguió un pesado silencio.

-Es por tu bien- comentó finalmente Garen, guardando el cuchillo- todo tendrá sentido pronto, estarás bien- y dicho esto ni volteo a verla y salió de la tienda.

Quinn se quedó unos segundos mas, contemplando a la maga que solo veía ahora con un rostro inexpresivo la piedra donde antes estaba el anillo, pensó en decir algo pero terminó entiendo que lo mejor era retirarse.

Salió sin decir nada también y afuera se encontró con el mayor de los Crownguard.

-Aun no es seguro para ella. Será mejor que la vigilemos de cerca- comentó y Quinn asintió- tenemos muchas cosas inciertas, pero no es buena idea alertar a los soldados o jefes. Leblanc tiene razón en algo, tenemos un asunto más grave que tratar que los noxianos. Encarguémonos de cumplir la misión y salir del bosque, luego profundizaremos en Lux y lo que sea que le haya pasado en su estancia bajo los noxianos.

-Yo la mantendré vigilada- concordó al mujer.

-Te lo encargo mucho- asintió el mayor en agradecimiento y se alejó de la tienda.

Quinn esperó a perderlo de vista, y se debatía de irrumpir nuevamente en la tienda.

Había visto más de lo que necesitaba hace dos noches, creía fervientemente que Katarina manipulaba en más de un sentido. Y se asqueo al contemplar los actos en aquel árbol preguntándose luego si su camarada había sufrido otro tipo de violencias aparte de la verbal y física mientras era rehén de Noxus.

Quería darle su tiempo a solas a la maga, así que esperó unos prudentes minutos antes de entrar de nuevo a la tienda, pero casi no se sorprendió cuando la encontró vacía.


-Puedo hacer las guardias por mi cuenta ¿Sabes?- comentó Talon sin desviar la mirada del bosque mientras escuchar como alguien parecía arrastrarse acercándosele- ¿O es que acaso te apetece hablar, Cassiopeia?

-Bueno, tu siempre has sido bueno escuchando- contestó la mujer poniéndose a su lado.

-Oh Me pregunto si será eso o quizás la culpa.

-¿Culpa?

-Parecías de acuerdo cuando Leblanc le ordeno a Katarina usar ese mugroso collar.

-No te gusto la idea ¿Eh?

-¿A ti si?

Cassiopeia suspiró. Estaba de acuerdo con su hermano, de hecho. Era sabido que luego de la imprudencia de Katarina Leblanc tomaría cartas, pero consideraba que habían salido bastante bien parados los tres de lo que pudo haber sido.

"Esas piedras" pensó recordando como Leblanc había tomado tres piedras del suelo y las había ennegrecido, atándole una cuerda y obligando a Katarina a ponérselas.

"Esto te mantendrá enfocada y te dará un poco de realidad que pareces haber pedido"

Esas fueron las palabras de la líder noxiana al entregárselo a Katarina.

La pelirroja no opuso resistencia a la orden y se colocó el collar. Nada paso cuando lo hizo inclusive cuando Leblanc se fue indagó a su hermana por si sentía algún malestar o cambio pero no contestó a nada.

-¿Sabes siquiera que tipo de magia es?- Quiso saber Talon.

-Tengo una vaga idea, sí- comentó- Leblanc es experta en los asuntos de la mente y los engaños. Esas piedras deben tener un tipo de idea que hará que Katarina piense de una determinada forma.

-¿Manipularla?

-No lo creo, no conviene hacerlo- negó la mujer- En la situación en la que estamos conviene tener la brillante mente de Katarina tal y como es, manipularla supondría reducir esa capacidad, Leblanc lo sabe, no la manipulara.

-¿Y entonces?

-No lo sé, como te dije, debe ser algo para que mantenga su distancia de la demaciana, su mente en los asuntos que le interesan a Leblanc.

-No me gusta.

-¿Por qué?- preguntó con un poco de humor- ¿Te comenzó a gustar la idea de tener a la rubia de cuñada?

-No seas ridícula- espetó de mala gana- pero nunca me ha gustado como manejan los asuntos Leblanc, menos si pone sus manos sobre Katarina. No puedo creer que no haya protestado a hacer lo que quería.

-Katarina está en una posición difícil ahora- admitió la mujer- no está en condiciones de ponerse rebelde y sabe bien que está fallando. Quizás Leblanc le ayude a encontrar el camino de nuevo.

-El camino que Leblanc quiera.

-El camino de Leblanc es la grandeza de Noxus… para variar estaría bien que Katarina lo recuerde también.

-Como dije… parece que estas de su lado en esto.

-No lo estoy- aclaró con enojo para que el chico no volviera a insinuar lo mismo- y no me causa ninguna gracia el collar y las piedras, pero admito que la demaciana se ha vuelto realmente un estorbo y si, apruebo que finalmente alguien haga algo al respecto.

-Pues parece que nosotros podríamos hacer algo al respecto justo ahora- comentó Talon dejando de apoyarse en el árbol y viendo las sobras del bosque, donde en unos segundos más apareció una silueta encapuchada.

-Esta niña es realmente más estúpida de lo que pensé- comentó identificando a Lux quien se acercaba a ellos.

-¿Te perdiste?- preguntó el varón y Lux se sacó la capucha encarando a ambos- ¿O es que tienes apuro en morir?

-No tengo nada que tratar con ninguno de ustedes- anunció la maga.

-¿Eres idiota? ¿Has venido buscando a Katarina? Estas del otro lado del rio, hay vigilante por todas partes, cualquiera listo para matarte- agregó Cassiopeia y para su sorpresa Lux sonrió de lado.

-Oh… ¿Acaso crees que es casualidad que haya dado con ustedes y no con los demás vigías de Noxus?- preguntó con altivo- me subestimas.

-Tu nos subestimas mocosa engreída- amenazó la mujer levantando una mano, llenándola de veneno.

-Su inmune a tu poder.

-¿También eres inmune a los cuchillos?- cuestionó Talon.

-Voy a repetirlo, no tengo nada en contra o que tratar con ustedes dos. Quiero hablar con ella.

-Pues pierdes tu tiempo.

-No lo creo, puedo sentirla.

-¿Puedes sentirla?- cuestionó con gracia Cassiopeia- ¿El poder del amor? ¿Puedes sentirla desde tu corazón?- se siguió burlando.

-No- negó con tranquilidad- simplemente puedo sentirla y ya. Quiero hablar con ella- insistió con seriedad.

-¿No te das cuenta niña que acabas de firmar tu sentencia de muerta y en vez de suplicar por tu vida, exiges hablar con nuestra hermana?

Lux se quedó callada, pero ya no miraba a los dos soldados, sino detrás de ellos.

Tanto Cassiopeia como Talon no necesitaron comprobar de quien se trataba.

-Déjenos solas- pidió Katarina, pero en vez de detenerse en el lugar, siguió caminando hacia adelante, pasando al lado de Lux.

La maga volvió a mirar a los hermanos por unos momentos, pero ninguno dijo nada o se opuso, se dio la vuelta y siguió a Katarina por el bosque.

Siguió a la pelirroja hasta que llegaron al rio que dividía el bosque, una vez ahí la noxiana se detuvo dándole la espalda y mirando al otro lado.

-Quiero hablar contigo- comenzó Lux, pero la asesina no se movió.

-Regresa con los demacianos- fueron las claras palabras de la mayor.

-Eso hare, pero quiero hablar contigo primero.

-Pues yo no- siguió diciendo sin titubear y sin mirarla- vuelve con los Demacianos, y no regreses.

-Entiendo que hayas tenido problemas por lo que paso, yo también los tuve- comentó y con esto logró que la pelirroja volteara a verla, con una expresión irónica en su rostro.

-El problema lo tengo conmigo desde que robe el artefacto a los demacianos, y aún persiste en quedarse… a hablar.

Lux entendió de primero lo que había dicho, pero no se inmuto.

-¿Ahora si recuerdas eso de que mejor nos olvidemos?

-Sí, ahora lo recuerdo bien- contestó de inmediato- vete.

-Tengo un problema.

-No me interesa.

-Yo jure derrotar a los noxianos- siguió sin hacerle caso- matarlos a todos, los odiaba.

-Cállate, te he dicho que no me interesa.

-No puedo pelear contra los noxianos ahora…

-¡Por supuesto que no puedes! ¡Idiota! ¡No entiendes!

La respuesta fue tan inesperada como explosiva, como si en Katarina algo se hubiera activado a medida que Lux hablaba, y saliera sin control. La noxiana incluso tuvo que cerrar fuertemente la mandíbula y tocarse la cabeza para calmarse.

-¡Tu!- la llamó- no entiendes nada.

-¿Qué es lo que no entiendo?- preguntó con cuidado la rubia.

-La guerra- contestó con seguridad la pelirroja- no entiendes la batalla, no entiendes nada. Tú… no sirves para esto.

-¿De qué hablas?

-Termine con toda esta basura. No quiero volver a saber de ti o de lo que sientes, o de lo que sea que quieras hablar.

-¡Eso no me lo pareció hace dos noches!

-¡Por que hace dos noches estaba siendo una completa idiota! ¡Estaba siendo todos menos lo que debía hacer!

Lux podía notar los cambios en el tono de voz juntos con los arranques explosivos extraños, era como si la pelirroja luchara contra algo en su cabeza.

-¿Qué tienes?

-Eso ya no te importa. No soy de tu incumbencia- contestó mordazmente- estoy cansada de tenerte cerca pendiente de mí. Vete.

-No lo hare…

Ante la negativa Katarina no se lo pensó dos veces y en un rápido movimiento tomó los hombros de la menor, empujándola con fuerza hasta el primer árbol, haciendo que su espalda chocara con la corteza con brusquedad.

-Lo diré una sola vez- comentó apretando los dientes- "Yo" destruiré a Demacia, Noxus se levantara con la victoria con todos los cadáveres de quienes se opongan. Siempre ha sido así, y "Tu" no cambias eso. Lo que tuvimos no cambia eso. Todo por lo que pasamos me entorpece, y lo odio. No lo quiero más. Así que lárgate.

-¿Y luego qué? ¿Te tendré dentro de dos noches buscando por mí?

-Tú no me conoces. Ni siquiera sabes de lo que soy capaz de hacer.

-No eres capaz de matarme.

Ante el desafío Katarina apretó aún más su agarre, haciendo que los hombros de Lux doliera, pero la maga no dejo que su rostro mostrara el sufrimiento.

-Tu me quieres- insistió la maga aunque su confianza se veía interrumpida por los pensamientos amargos que la invadían- y está bien… no estás sola en eso. Está bien… Kat.

Lux podía ver la magia en los ojos de la noxiana, al tenerlo tan cerca veía como la esclera, en su habitual blanco, se llenaba de sombras, rodeando los verdes de oscuridad.

-No me llames así- le espetó aun sosteniendo el agarre.

-No quiero pelear contra ti… no voy a pelear contra ti.

-Entonces eres una completa inútil para tu ejercito- volvió a hablar convencida- tu no sirves para la guerra. Somos muy diferentes.

-El que te aprecie no me hace inútil.

-Lo serás cuando, cegada por tus "sentimientos", no puedas defender a los tuyos.- agregó y finalmente soltó sus hombros alejándose unos pasos hacia atrás, se tocó la cabeza y la maga pudo observar como los ojos de la asesina volvían a la normalidad- Yo no me voy a detener porque una niña se enamoró de mí. Vete y reza porque nunca más nos volvamos a topar.

Pero Lux ya no la escuchaba, la palabra "niña" hizo eco en su conciencia, y trató de recordar la última vez que Katarina le llamó así, no podía.

-Mentirosa- acusó la menor- tu estas totalmente estancada en esto. Te estas llenando de palabras para defenderte porque no sabes que más hacer.

-¡¿Y tú si sabes qué hacer?! ¡¿Tienes una solución?! ¡¿Eh?!- insistió en rabia- ¡Yo no encuentro una solución!- al admitir esto sus ojos se llenaron de sobra de nuevo y un dolor en la cabeza comenzó a invadirla- Odio a los demacianos, a tu hermano, a la chica con esa ave, a su príncipe, a todos, y ellos me odian a mi ¡Y así es como tiene que ser! ¡Todos nosotros entendemos eso! ¡¿Por qué tu no?! ¡Todos nosotros entendemos que morir tratando de matar al otro es una buena forma de acabar con nuestras vidas! ¡Para eso vivimos! ¡Para luchar! ¡Tu hermano entiende eso! ¡Con tal de matarme sacrificaría su vida! ¡Y yo también! ¡Tú no entiendes eso porque no sirves para esto! ¡Y yo vivo para esto!

-¡Si lo entiendo! ¡Toda mi vida la he dado al ejecito, les he servido!

-¡No, esto es más profundo que solo servirle! No lo entiendes y por eso estas aquí, ahora.

-¡Tu también estas aquí, ahora, idiota! ¡Sientes lo mismo que yo! ¡Quieras o no así son las cosas ahora!

-¡Pues no lo quiero! ¡Quiero que te alejes de mí! ¡Que me dejes en paz! ¡Que me dejes seguir haciendo lo que hago de toda la vida! ¡Porque cuando estas cerca… no puedo!

Los ojos de Katarina estaban tan sumergidos en esa oscuridad que sus iris resaltaban notoriamente el verde que llevaba.

-Por favor, vete- suplicó la pelirroja no soportando el dolor que llevaba en su cabeza.

Lux pudo ver cómo, en un pesado pestañeo, los ojos de la asesina se normalizaron y la miraron con rencor.

-¡Lárgate!- gritó embistiéndola sin piedad, haciendo que cayera cerca del rio.

La asesina vio como la demaciana se sentaba y la miraba sin entender desde las piedras, pero no agregó nada más, se dio vuelta y comenzó a alejarse.

-¡No he terminado contigo!- le gritó la rubia poniéndose de pie, caminando hasta la orilla- ¡Si crees que voy a dejar que simplemente…!

Pero el sonido de rápidas pisadas acercándose a ella la interrumpieron, apenas pudo darse vuelta a encarar lo que se le aproximaba cuando algo enorme y duro le golpeo el costado, tirándola varios metros por el rio.

Katarina se dio vuelta de inmediato al escuchar los extraños sonidos e identifico a una bestia grande, que se traslada en cuatro patas de nuevo a gran velocidad a donde estaba Lux, reconoció también el singular color azulado oscuro que llevaba en su pelaje y armadura.

-No puede ser.

Lux sintió la amenaza y trató de reincorporarse, aunque todo su costado le latía en dolor y se sentía atontada.

Algo apretó rudamente su pierna y sintió como su cuerpo se levantaba para ser arrogado al rio de nuevo con fuerza, donde la profundidad no era suficiente para que la recibieran también las piedras.

Trató de sacar la cabeza, pero la bestia atrapó su cuello y la sumergía sin piedad.

Creyó que iba a ahogarse cuando algo interrumpió el agarre y pudo salir a la superficie, solo para ver al mounstro forcejeando para sacar a Katarina de su espalda, la cual había clavado sus dos cuchillas en el lomo.

-¡Vete!- Ordenó luchando por mantenerse aferrada a la criatura.

Lux se puso de pie y vio de ayudarla, pero un gruñido extraño llamó su atención. Al otro lado del rio una criatura muy parecía a la que la había atacado al principio las miraba y en nada comenzó a correr hacia ellas.

-¡Huye! ¡Ahora!- volvió a ordenar percatándose de la segunda bestia.

La maga sabía que dejarla equivaldría a la muerte de la noxiana y se negó a hacerlo, disparando contra la bestia que se acercaba para darse tiempo.

Giró en busca de lograr que Katarina zafara con ella, pero la bestia debajo de la asesina la atrapó con sus garras y en un rápido movimiento la tiró al suelo.

Boca abajo la asesina miró a Lux de pie y confundida, sin saber qué hacer en el rio.

-¡Huye!- le pidió, aturdida aun por el golpe que había recibido. Sus ojos volvían a estar completamente negros a excepción de sus iris- ¡Lux, Vete!

Y la maga pudo ver el momento en que la bestia dejó caer una de sus pesadas patas sobre la espalda de Katarina, tan fuertemente que el sonido de los huesos rompiéndose le llegó aun pese al consistente sonido del rio.


Garen ya había sido alertado por Quinn, y pese a que no quería alterar a los demás líderes, razonó que lo mejor era avisar y realizar una búsqueda por la zona.

Pensó en ir directamente a los noxianos a exigir a su hermana,y se armó con un buen puñado de hombres listos a cruzar el rio, cuando la noche se vio iluminada por un rayo de luz que se levantó vertical sobre en el cielo, para luego desaparecer.

-¡Lux!- gritó el mayor, moviéndose a gran velocidad con todos sus hombres hacia la inequívoca señal de su hermana.

Quinn fue la primera en llegar, y rápidamente divisó la maga en problemas, no dudando cuando entró de lleno a atacar a la criatura en el rio.

-¡Cuidado!- alertó la rubia haciendo notar un segundo enemigo. Logró ponerle ataduras pero la bestia se zafó con relativa facilidad.

El tirador volvió a envestir con fuerza al mounstro que atacó primero, clavándole unas certeras flechas a su coraza.

El grupo de soldados no tardó más en llegar y rápidamente atacaron a las bestias.

Quinn ayudó a Lux a posicionarse mejor, y está, ya más concentrada ató a una de ellas, la más próxima a Garen, quien vio la oportunidad y empuñó su espada partiendo por la mitad a la criatura.

El otro hibrido contempló la muerte de su hermano y, golpeando con violencia a los demacianos, logró meterse al rio de nuevo, huyendo a una velocidad que los soldados no pudieron seguir, perdiéndose en el bosque.

-Lux…- la llamó su hermano acercándose a ella y abrazándola, examinándola luego, notando los hematomas ya visibles en su rostro y como sangraba su costado.

Pese a las palabras y la atención que estaba recibiendo la maga no hizo mucho caso, solo miraba un sitio en la orilla del rio.

El mayor siguió su mirada pero no podía ver nada extraño donde apuntaba, solo un charco oscuro abundante, que al acercarse comprobó que era sangre, la suficiente como para saber que no era la de su hermana.


Nota del autor:

Ehhhhhh cjsdablcwbcisd drama.

A este fic le quedan tres a lo sumo cuatro capítulos más y es todo :D

El capítulo que viene es corto y muy… "fru fru" Si, aunque no lo crean.

También perdonen porque tengo exámenes importante la semana que viene, y ando estudiando duro… como… de verdad. Tengo mesas la semana que viene y luego dentro de un mes de nuevo y es importante que apruebe. Si están en una situación parecida, pues les deseo las mejores de las suertes. Yo y mi muso esperamos que aprueben, y seguro lo harán, son súper inteligentes ustedes, son "cooles". Van a poder u.u

Tengan una linda semana :) y ojala hayan tenido un lindo San Valentín.