CAP 26: Mi dolor

Helga había hecho hasta lo imposible por no estar cerca de Arnold cuando estaba en el trabajo, se sentía demasiado dolida, ya que cada vez que lo veía venir, se le aparecía en la mente aquella fotografía en donde él estaba durmiendo con María y en esos momentos los celos y la decepción alcanzaban su punto máximo

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Había ya pasado un mes en que estaban en esa misma situación, por otro lado la rubia no solo se la había pasado huyendo de Arnold sino también de Phoebe, cada vez que la oriental la iba a buscar, ella siempre se negaba.

Había llegado el día en que todos los encargados de la obra del Teatro Circular, tenían que entregar los reportes de los avances de los trabajos a la Alcaldesa. Todos se encontraban reunidos en la sala de reuniones de la Alcaldía de Hillwood, todos menos una persona

-¿Qué esperamos para iniciar la reunión? – pregunto la rubia incomoda

-Ingeniera Pataki, le pido un poco de paciencia, tenemos que esperar que llegue el personal de la otra empresa que está a cargo del Arquitecto Shortman – respondió la Alcaldesa

-Está bien…y Alcaldesa…¿es necesario que su guardaespaldas esté presente en la reunión?

-Así es…¿acaso le incomoda?

-La verdad, si…yo no confiaría mucho en estas personas – dijo la rubia, mirando despectivamente a Gerald que permanecía inmutable

De pronto la puerta se abrió y una bella morena hizo su aparición junto con el Arquitecto que faltaba. Helga al ver que María venía con Arnold se sintió morir, no podía soportarlo y quería desaparecer en esos instantes

-Buenos días a todos, disculpen la demora, pero tuvimos un inconveniente – explicó el rubio educadamente

-No se preocupe Arquitecto…dígame…¿Quién es la señorita que viene con usted?...¿es su novia?

-No, ella es María…mi secretaria personal – respondió el rubio inmediatamente

-Ah está bien, pensé que era su novia…harían una linda pareja – comento la Alcaldesa

-Gracias – respondió la morena sonrojándose y sonriendo, mientras Helga no podía evitar hervir en celos

-Bueno comencemos – dijo la Alcaldesa – quien empezara con su reporte

-Nosotros – dijo André – quiero decirle Alcaldesa que hemos tenido un avance regular gracias a que los planos estructurales y los de arquitectura no están compatibilizados

-Así es – secundo la rubia – y ahí tiene mucho que ver con el Arquitecto Shortman, ya que él debió encargarse de eso…yo creo Alcaldesa que eso le pasa por contratar a ineptos, debió dejar que nuestra empresa se encargue todo, sola

-Usted señorita, no tiene ningún derecho de hablar así de mi jefe – dijo María indignada

-Que hable el dueño del circo, no la payasa – respondió la ojiazul

-Ing. Pataki le voy a pedir por favor que mantenga la cordura – resondro la Alcaldesa

Arnold no podía hablar ya que se le había formado un gran nudo en la garganta y en el pecho, por las palabras tan duras de la mujer que amaba, esto lo noto perfectamente María y lo único que atino a hacer fue darle palmadas en el brazo para animarlo.

Gerald solo se mordía la lengua, para no hablar y gritarle a Helga por lo injusta que estaba siendo con su mejor amigo, pero no estaba autorizado de pronunciar palabra así que debía permanecer callado.

-Alcaldesa yo apoyo lo que dice la Ingeniera Pataki, gran parte de nuestro retrasó se debe a la empresa Azul, de usted dependerá si debe seguir en carrera o debe salir – dijo André

-Arquitecto Shortman…¿tiene algo que decir en su defensa? – pregunto la Alcaldesa

-Solo diré que asumiré mi responsabilidad y aceptare la decisión que usted tome – respondió con lo voz entrecortada el guapo rubio

Gerald quería ir a animar a Arnold, le daba tristeza verlo así, ya que no era solo su amigo sino era su hermano. Por su parte María empezó a odiar a Helga

-Daré otra oportunidad a Azul – dijo la Alcaldesa – Arquitecto, yo sé que usted es un profesional muy solicitado en Hillwood, así que confió en usted

Helga observaba detenidamente al rubio y se le estrujaba el corazón de verlo decaído, le dolía rechazarlo pero cuando miraba a María, los celos y las ganas de lastimar a Arnold volvían

-Señores, espero que en la siguiente reunión me traigan mejores noticias – con estas palabra se dio por finalizada la reunión

-Arquitecto necesito ir al tocador, espéreme por favor – pidió María

-Claro que sí, no te preocupes

Mientras Arnold esperaba a su secretaria, se encontraba encerrado en sus pensamientos, cuando de pronto escucho una voz que le decía

-Vaya vaya…parece que tiene a la Alcaldesa de su lado Arquitecto

-Yo también creo eso André…y me pregunto que habrá hecho el Arquitecto, para tenerla de su lado – dijo Helga

Arnold solo los miraba sin decir nada

-Aunque ya me imagino que habrá hecho…quizá se acostó con ella también

-¡¿Qué?!...que tonterías estás hablando Helga – hablo el rubio enojado y dolido

-Ninguna tontería, pero creo que así hechizas a tus mujeres, acostándote con ellas, así como lo hiciste con la estúpida de tu secretaria

-Estas completamente loca Helga, yo no me he acostado con María

-Ve a contarle ese cuento a otra idiota, porque yo no te creo

-Mira Helga, igual yo no tengo porque darte explicaciones…que dirá tu novio aquí presente al ver que me estás haciendo una escena de celos

-¿Celos…cu..cuáles celos?...deja de decir estupideces y sabes que…deberías renunciar al proyecto, por dignidad deberías hacerlo

-Tú no me das ordenes Helga

-¿No entiendes que te odio?...no quiero verte, quiero que desaparezcas completamente de mi vida

-Sigue deseándolo, quizá algún día se haga realidad tu sueño Helga

-¿Nos vamos? – dijo María interrumpiendo aquella conversación

-Si…vámonos – respondió el rubio con un hilo de voz

-Si lárguense los dos a hacer sus cochinadas…Arnold quiero que sepas que…me das asco – la rubia le dijo esto mirando directamente a los ojos del ojiverde

-Adiós Helga, cuídate – respondió el rubio

Arnold salió rápidamente de las oficinas de la Alcaldía, subió rápidamente a su auto junto con María y empezó a conducir tan rápido que asusto a la morena

-Arnold, baja la velocidad…por favor, nos vamos a estrellar – rogaba la joven aferrándose fuertemente su asiento

Arnold solo quería irse lejos de la rubia y por un momento no le importaba nada más que eso, hasta que en un momento vio la cara de terror de su secretaria y al fin reaccionó y frenó con fuerza

-¿Estás bien?...¿María?

-Sí, estoy bien…no te preocupes – respondió la morena sonriéndoles – tu…¿estás bien?

-No…no estoy bien – respondió el rubio quebrándose completándose ante la joven

Arnold dejo que las lágrimas salieran de lo profundo de su alma

María solo acariciaba su brazo

-Arnold…intentémoslo una vez más – se atrevió a pedir la chica – déjame hacer que con mi amor te olvides de ella

-No quiero lastimarte nuevamente María, ya lo intentamos una vez y no funciono

-Nos faltó más tiempo…estoy dispuesta a olvidar todo y empezar de cero, no hare ningún tipo de reclamos ni reproches…por favor Arnold, te amo más que mi vida y jamás sería capaz de lastimarte…como lo está haciendo ella

-Pero yo amo a Helga

-Helga esta con André…ella te odia…¿Cómo puedes amarla?

-Pues es algo que no puedo evitar…la amo y eso es todo

-Arnold, vayámonos juntos a ese viaje que desde hace mucho estuviste posponiendo, renuncia al proyecto del Teatro Circular…estoy dispuesta a ir contigo hasta el fin mundo…por favor – le insistía la morena con los ojos llorosos

-Pero…

-No…no respondas ahora, medítalo…yo siempre estaré para ti

Horas más tarde, la rubia se encontraba en el auto de André, yendo para su casa

-Listo mi amor, ya llegamos – dijo el francés dándole un beso en los labios a la rubia

-Gracias André…hasta mañana – se despidió la rubia mientras agitaba la mano y veía el auto desaparecer a lo lejos

Helga se dio la vuelta para abrir su puerta y se dio con la sorpresa de que alguien la esperaba

-¿Qué haces aquí, Phoebe?

-Esperándote…

-¿A mí?...¿para qué?

-Tenemos que conversar

-Tú y yo no tenemos nada que conversar

-Basta Helga…ahora mismo quiero que me digas que tienes contra mi…porque te has estado escondiendo

-¿Quieres te lo diga?...de verdad ¿no lo sabes?

-No lo sé, por eso te lo pregunto – decía la oriental muy enojada

-Pues resulta que eres una traicionera, me apuñalaste por la espalda

-¡¿Qué…que tonterías estás hablando Helga?!...nunca te he traicionado, jamás lo haría

-Claro que lo hiciste…te hiciste amiga de la estúpida de María, hasta se fotografiaron juntas y muy sonrientes por cierto…tu apoyaste la relación del imbécil cabeza de balón con esa tipa

-¿Y qué esperabas que hiciera?...¿que apoyara su falta de interés por seguir viviendo? ¿O que lo dejara morir, por tu ausencia?…sé que él en el pasado te rechazo y te hizo sufrir y por un buen tiempo yo deje de hablarle pues lo culpaba de tus tristezas, pero pasaron años y más que amargura me producía lastima de verlo así, como muerto en vida…tú me dijiste que no querías saber nada de él, tú estabas haciendo tu vida allá, entonces ¿Por qué Arnold no podía hacerlo también?...todos los chicos lo animamos ya que sus padres estaban muy preocupados por él y fue ahí cuando conocimos a María, ella siempre estuvo ahí apoyándolo, ella sacrifico muchas cosas por Arnold, todos nos dimos cuenta que ella lo amaba y vimos en ella la esperanza para que Arnold pueda volver a ser el mismo de antes…tiempo después se escucharon algunos rumores de que te habían visto en Francia con un hombre y esos rumores fueron directamente a oidos de Arnold, meses después ellos anunciaron su compromiso…y claro que los apoye, porque tú nunca me decías nada, te cerraste completamente, no querías ni que te lo mencione, ni que te pregunte acerca de tu vida amorosa, entonces ¿qué harías tu Helga?…¿si ves que un buen amigo empieza a ser feliz con otra mujer que no es tu mejor amiga?...¿qué harías tú?...¿si aquella mejor amiga te habría dicho claramente que no quería saber nada de ese hombre y que lo que hiciera con su vida no le importaba?...yo no te traicione Helga, yo fui fiel a la amistad, porque siempre respete lo que me pediste…¿lo entiendes?

-¡No…no lo entiendo, tu más que nadie sabias muy bien que mis sentimientos por Arnold eran interminables!

-¡Helga!...¡él toco fondo!...¿puedes entender eso?...por un momento deja de pensar solo en ti…y piensa en lo mal que estaba

Helga solo empezó a llorar y luego dijo

-¡Que se supone que haga ahora?...¿que lo perdone?...¿que haga como si no pasó nada?...pues déjame decirte que no puedo – balbuceaba la rubia

-Helga, no puedes juzgar a Arnold por el pasado que tuvo, deberías sentirte orgullosa del amor que se tienen, porque él intento ser feliz, sin ti, pero no pudo, porque te ama, a pesar de los años, te ama y solo a ti

-Es que no puedo perdonarlo…Phoebe, no puedo – lloraba la rubia en los hombros de su amiga

-Entiendo que te sientas dolida, porque no te lo dijo…y eso fue algo estúpido de su parte…pero Helga, dale una oportunidad de que te explique las cosas…él está realmente mal, hoy estuvo en casa de Gerald y yo escuche su conversación a escondidas y lo vi llorar

-Hoy lo trate muy mal y hasta lo humille delante de la Alcaldesa

-Lo se, porque Gerald me lo conto

-Pero Phoebe, el saber que Arnold y María hayan llegado a más dentro de su relación, me duele tanto que se me hace imposible perdonarlo

-¿A qué te refieres?

-El día que fui a la casa de Arnold, Susy me entrego un USB en donde habían muchas fotografías, precisamente fue ahí en donde vi la imagen de ustedes en una heladería

-Susy está siendo muy egoísta

-Sí, pero lo peor vino después, cuando seguí revisando las fotos, vi una en donde Arnold y María, estaban en un cuarto desnudos y ella misma se tomó la foto

-¿Qué?...¿estas segura de eso?

-¡Siiii!...se detuvo la respiración cuando los vi

-Eso es algo que no me lo esperaba, pero...la decisión es tuya Helga…yo…

-¿Cómo te sentiría tu…si te enteras que antes de ti, hubo otra mujer en la vida de Gerald? – Preguntaba la rubia a su amiga con la cara empapada de lágrimas – dime Phoebe…¿Cómo te sentirías tú, si la familia de él, la querría más que a ti…y…sobre todo…como te sentirías tú, si tu mejor amiga los apoya?

-Perdóname Helga, si te lastime…en esos momentos solo pensamos en el bienestar de él…perdóname, tu sabes que te quiero mucho…pero no pienses que te traicione…ni lo menciones

-¡Phoebe!...me siento tan miserable y tan sola… – lloraba la rubia, en brazos de la oriental

-Helga, te apoyaré en todo lo que decidas…de ahora en adelante, estaré más tiempo contigo…

Las jóvenes pasaron largo rato así…

CONTINUARA…

Aquí les dejo un capítulo más, no dejen de comentar por favor, porque me encanta saber lo que piensan y me animan a seguir escribiendo…

Por otro lado, con respecto a mi otra historia "LA VIDA CONTINUA" empezare a escribir la continuación, pero la publicare cuando termine esta historia ¿sí?...

Nos leeremos pronto :)