Disclaimer: Los personajes y lugares pertenecen a JoTaKa Rowling, y la historia es una traducción autorizada del fic: "Changing the Future: Reading the Deathly Hallows" de Choice HP.
Summary: Harry Potter se encuentra en su quinto año cuando de repente es absorbido por un hechizo y trasladado hacia una sala (la sala de los menesteres) pero no está solo, Hermione, los Weasley, Remus, Sirius, Tonks, Dumbledore, McGonagall, Severus y Draco, se encuentran con él para leer un libro que ha sido traído desde el futuro por TRL...
Capítulo 26:
El Refugio
— El refugio —leyó Tonks.
La casa de campo de Bill y Fleur se asentaba sola en una roca dando al mar, sus paredes incrustadas con conchas y cal. Era un solitario y hermoso lugar.
En cualquier sitio al que Harry fuera dentro de la pequeña casa o de su jardín, podía oír el constante ir y venir del mar, como la respiración de alguna gran criatura dormida.
— Suena un lugar encantador —dijo Fleur para sí, definitivamente no le importaría vivir allí.
Pasó gran parte de los siguientes días buscando excusas para escapar de la concurrida casa, un deseo incontrolable de disfrutar la vista desde arriba de las rocas, del cielo abierto y ancho, el mar vacío, y la sensación del viento frío y salado en su rostro.
La enormidad de su decisión, no competir con Voldemort por la varita todavía asustaba a Harry.
— Realmente deseo que mantengas eso en mente —suspiró Dumbledore.
— Aún no entiendo como podrías pensar en tratar de competir con tú-sabes-quien en cualquier cosa —murmuró Molly a sí misma.
No podía recordar que nunca antes hubiera escogido no actuar.
— Bueno, eso es cierto —Hermione sacudió la cabeza.
Estaba lleno de dudas, dudas con las que Ron no ayudaba diciendo, dondequiera que fuesen juntos:
— Lo siento —suspiró Ron.
— No hay problema —Harry se encogió de hombros—. No es que alguno de ustedes pudiera hacer algo al respecto.
-¿Y si Dumbledore quería que trabajáramos en el símbolo en vez de conseguir la varita? ¿Y si trabajando en lo que el símbolo significaba te revelaba la importancia de conseguir las reliquias? Harry, si esa es realmente la varita de sauco, ¿Cómo demonios se supone que debemos terminar con Tú-Sabes-Quien?
Ron gruñó. Su última pregunta era la última cosa que ellos necesitaban pensar.
Harry no tenía respuestas. Hubo momentos en los que se preguntó si había sido una completa locura no tratar de impedir que Voldemort abriera la tumba.
— Tengo una sola pregunta —empezó Fred—. Cómo y con quienes estabas pensando hacer eso. Detener al viejo Voldy de penetrar la tumba.
— Quizás en llegar primeros o… bueno… No lo sé —admitió Harry a regañadientes.
No podía siquiera explicar satisfactoriamente por qué había decidido no hacerlo: Cada vez que intentaba reconstruir los argumentos internos que lo habían llevado a su decisión, sonaban más débiles para él.
— Parece que estás dejando que el miedo y las dudas debiliten tu determinación —suspiró Hermione.
— Bueno, cuando estos temores y dudas implican a Voldemort poseyendo la varita más mortífera de la historia, creo que es justificado —contestó Harry.
— Supongo que sí, pero el Harry confiado y decidido del antiguo capítulo no está —Hermione se encogió de hombros.
Lo extraño es que el apoyo de Hermione lo hizo sentir tan confundido como las dudas de Ron.
— Obvio… ¿Por qué te parecería bien si estaba de acuerdo contigo? —Hermione rodó los ojos.
— Ella va a decir cosas razonable… realmente no quieres estar de su lado —dijo Fred con temor.
Ahora forzado a aceptar que la varita de sauco era real, ella sostenía que era un objeto diabólico, y que la forma en que Voldemort había tomado posesión de ella era repelente, sin ninguna consideración.
— La varita en sí no es un objeto malo —dijo Dumbledore pensativo—. A pesar que la historia trae mucha sangre, hay veces en que ha caído en mano de magos, como yo, que usan su poder para el bien.
— Tal vez no, pero realmente no veo a Potter obtener la varita de la forma en la que Voldemort lo hizo —dijo McGonagall—. Él te tiene mucho respeto… —sus ojos se estrecharon y se veía bastante enojada—. ¡No Robando de esa forma!
-Tú nunca podrías haber hecho eso, Harry –decía ella una y otra vez. -No podrías haber roto la tumba de Dumbledore.
— Y al parecer la señorita Granger está de acuerdo conmigo —McGonagall asintió hacia ella.
Pero la idea del cuerpo de Dumbledore asustaba a Harry mucho menos que la posibilidad de que podría haber malinterpretado las intenciones de Dumbledore mientras estaba vivo.
— No la tengas —dijo Dumbledore—. Te aseguro que si quisiera que tuvieras mi varita, yo mismo te lo hubiera dado.
Sintió que todavía andaba a tientas en la oscuridad; había escogido su camino, pero seguía mirando hacia atrás, preguntándose si había leído mal los signos, si no debería haber tomado otro camino.
— Es un tontería hacer eso Potter —dijo Severus, aunque sabía porque Harry lo hacía—. Mirar hacia atrás… vacilar… solo causará más errores en el futuro. Hay que vivir con la elección que uno escogió y asegurarse que haya sido la correcta.
— Intentaré recordarlo —dijo Harry, sintiéndose extraño al ser aconsejado por Snape, sin que su profesor fuera sarcástico con él.
De tiempo en tiempo, la cólera contra Dumbledore se desataba en él otra vez, poderosa como las olas que se cierran de golpe contra la roca bajo la casita de campo, cólera porque Dumbledore no le hubiera explicado todo antes de morirse.
-Pero, ¿Está muerto? -dijo Ron
— Estoy seguro que lo estoy —Dumbledore suspiró.
— ¿Porque piensa que fue su hermano a quien vio Harry? —preguntó Ron.
— No es eso —dijo Dumbledore—. Si no que está el hecho que no me gusta que Harry lleve esta guerra en sus hombros como si yo estuviera aún vivo.
, tres días después de que hubieran llegado a la casa de campo.
Harry estaba mirando fijamente hacia fuera, sobre la pared que separaba el jardín de la casa de campo de la roca, cuando Ron y Hermione lo encontraron; lamentaba que lo hubiesen hecho, no tenía ningún deseo de participar en su discusión.
Hermione suspiró a sabiendas que Harry estaba muy molesto por la decisión tomada ya que no los quería cerca.
—. Sabes que solo estábamos tratando de tomar a cerca de esto… discutir lo normal para hacerte sentir más cómodo.
-Sí, lo está. Ron, por favor, ¡no empieces otra vez!
-Mira los hechos, Hermione -dijo Ron, hablando hacia Harry, que continuaba mirando fijamente al horizonte-. La cierva plateada. La espada. El ojo que Harry vio en el espejo...
— No tengo razón —dijo Ron y algunos lo miraron extrañado—. Obviamente estoy equivocado sobre que Dumbledore está vivo… Solo quería decir que aún está ayudándonos… Dumbledore está detrás de todo.
— No en el espejo —señaló Ginny.
— Eh… —Ron se sonrojó, ella tenía razón, pero no iba a admitirlo.
-¡Harry admite que podría haber imaginado el ojo! ¿No, Harry?
-Podría haberlo hecho -dijo Harry sin mirarla.
-Pero tú no piensas que lo hayas hecho, ¿verdad? -preguntó Ron.
-No, no lo creo -dijo Harry.
— Harry, elige un bando ya o van a discutir durante horas —dijo Fred.
— Lo siento —sonrió Harry y luego giró hacia sus amigos—. Realmente no me gusta estar en medio de sus peleas.
— Lo sentimos Harry —dijeron tímidamente.
-Ahí lo tienes -dijo Ron rápidamente, antes de que Hermione pudiera terminar-. Si no fue Dumbledore, explica cómo sabía Dobby que estábamos en el sótano, Hermione.
Todos miraron a Dumbledore por un explicación, pero él solo se encogió de hombros.
Harry por su parte cerró los ojos ante la mención de Dobby.
-No puedo... pero ¿Puedes explicar cómo nos lo pudo enviar Dumbledore si está metido en una tumba en Hogwarts?
-¡No sé, podría haber sido su fantasma!
-Dumbledore no volvería como un fantasma -dijo Harry. Había pocas cosas de las que estuviera seguro ahora sobre Dumbledore, pero de eso si lo estaba
— Estás en lo correcto sobre eso —Dumbledore sonrió.
-.Él habría continuado.
-¿A qué te refieres con 'continuado'? -preguntó Ron, pero antes de que Harry pudiese decir más, una voz detrás de él dijo,
-¿Haggy?-
Fleur había salido de la casa de campo, su largo cabello plateado volando en la brisa.
-Haggy, a Ggiphook le gustagía hablag contigo. Está en la habitación más pequeña, dijo que no quegía seg escuchado pog casualidad.-
Fleur hizo una mueca, no le gustaba la idea de ser enviada a llevar un mensaje como este. Sobre todo porque era su casa.
Su disgusto con que el duende la enviara a entregar mensajes era clara; se veía irritable mientras caminaba de vuelta a la casa.
Bill rió al mirar la expresión de su novia, pero sabía que era mejor no decir nada. De hecho ya podría asumir estar metido en problemas por haber reído.
Griphook les estaba esperando, como Fleur había dicho, en el más pequeño de los tres cuartos de la casa, en el que Hermione y Luna dormían por la noche. Había echado las cortinas rojas de algodón contra el luminoso y nublado cielo, lo que le daba al cuarto un resplandor ardiente que contrastaba con el resto de la aireada y luminosa casa.
-He tomado mi decisión, Harry Potter -dijo el duende, que estaba sentado con las piernas cruzadas en una silla baja, golpeando los brazos con sus largos y delgados dedos-. Aunque los duendes de Gringotts considerarán esto una traición, he decidido ayudarte...
— ¡Wow! —dijo Bill.
— ¿De verdad crees que no iba a estar de acuerdo en ayudar a Harry? —preguntó Sirius—. Está claro que no iban a llegar a ningún lado sin él.
— Por supuesto que supe que iba a ayudar —Bill rodó los ojos—. ¡Eso no quiere decir que no me sorprenda escuchar a un duende aceptar eso!
-¡Eso es genial! -dijo Harry, una oleada de alivio pasó a través de él-. Griphook, gracias, nosotros le estamos realmente...
-...a cambio, -dijo el duende firmemente- de un pago.
Ligeramente desconcertado, Harry vaciló.
Algunos rieron, negando con la cabeza.
— ¿Honestamente no pensarás que sería tan fácil? —dijo Draco incrédulo mirando a Harry—. El duende no iba a hacer algo, especialmente algo como esto, gratis.
-¿Cuánto quieres? Tengo oro.
Bill y Remus rieron misteriosamente.
— Él no va a querer oro —dijo Severus—, va a querer algo más importante y de más valor.
— ¿Entonces qué?... Yo no tengo nada de eso —dijo Harry frunciendo el ceño.
— ¿No? —dijo Severus intencionadamente, mientras Tonks leía.
-Oro no -dijo Griphook. –Ya tengo oro.
Sus ojos negros resplandecieron; no tenía blanco en los ojos.
-Quiero la espada. La espada de Godric Gryffindor.
— ¡NO! —dijo Harry inmediatamente.
— Lo imaginaba —dijeron casi todos.
— Pero Harry no puede dárselo —dijo Sirius—. La espada es demasiado importante… no puede.
— No que Griphook espere otra cosa —dijo Remus gravemente—. Sería una posición difícil… pero obtener la ayuda del duende es más importante que cualquier cosa.
El espíritu de Harry se desplomó
-No puedes tener eso -dijo. -Lo siento.
-Entonces -dijo el duende suavemente- tenemos un problema.
-Podemos darte alguna otra cosa -dijo Ron con impaciencia- Apuesto a que Lestrange tiene montones de cosas, puedes coger tu parte una vez estemos en la cámara.
— ¡Ron! —gimió Bill
— ¿Qué?... ¿Qué he dicho? —resopló Ron.
— Que no hay forma que él quiera robar algo… eso es un insulto —explicó Bill pacientemente.
— Pero él está pensando en ayudar a entrar —señaló Ron
— Lo que ya es deshonroso para él, estoy seguro —dijo Percy—. Añadir el hecho que robara algo de la bóveda… No, Bill tiene razón, el duende se hubiera ofendido por esto.
Había dicho lo incorrecto. Griphook se sonrojó furioso.
-¡No soy un ladrón, niño! ¡No estoy tratando de conseguir tesoros a los que no tengo derecho!-
-La espada es nuestra...
-No, no lo es -dijo el duende.
-Somos Gryffindor, y era de Godric Gryffindor...
-Y antes de que fuese de Gryffindor, ¿de quién era? -reclamó el duende, sentándose derecho.
— Oh… —dijeron comprendiendo.
— ¿Qué? —preguntó Harry—. ¿Qué ha pasado?
— No es que haya pasado algo —dijo Remus—. Solo se hizo evidente para alguno de nosotros que Griphook cree que todo producto hecho por duendes es propiedad del fabricante y cuando se vende, realmente solo se alquila…
— No creo que necesitemos una clase del profesor lunático —dijo Tonks, sus ojos lucían divertidos mientras Remus cogía un color rojo, mientras retomaba la lectura.
-De nadie -dijo Ron-. Fue hecha para él, ¿no?
-¡No! -gritó el duende, erizándose de ira mientras apuntaba un largo dedo hacia Ron.- ¡La arrogancia de los magos otra vez! ¡Esa espada fue primero de Ragnuk, al que se la robó Godric Gryffindor!
— Eso es completamente una mentira —dijo Charlie—. ¡Gryffindor no robaría una espada! ¿Cómo podría funcionar correctamente la espada si él hubiera sido deshonesto como para robar al fabricante?
— Tiene un punto Sr. Weasley —dijo Dumbledore divertido—. Y creo que es lo que Remus intentaba decir. Ese duende tiende a creer que las posesiones que han hecho les pertenecen incluso después de venderlas…
— Bueno, eso completamente ridículo —bufó Charlie.
— Y ha dado lugar a muchas batallas sangrientas para asegurarlo —agregó Bill—. Pero eso no cambia el hecho que es así como se sienten.
¡Es un tesoro perdido, una pieza maestra del trabajo duende! Pertenece a los duendes. ¡La espada es el precio a mis servicios, tómalo o déjalo! -Griphook les miraba fijamente.
Harry miró a los otros dos, y luego dijo- Necesitamos discutir esto,
Griphook, si le parece bien. ¿Podría darnos unos minutos?
El duende asintió, pareciendo enfadado.
— Harry, te aconsejo que no hagas nada precipitado —dijo Remus.
— Va a desconfiar de ti cuando vuelvas —agregó Bill.
Abajo, en el vacío salón, Harry caminó hacia la chimenea con el ceño fruncido, tratando de pensar en qué hacer. Detrás de él, Ron dijo, -Esta bromeando. No podemos darle esa espada.
-¿Es verdad? –Preguntó Harry a Hermione.- ¿Gryffindor robó la espada?
— Harry… ¿Cómo puedes creer eso? —preguntó Ginny.
— No lo sé —Harry se encogió de hombros.
-No lo sé -dijo desesperanzadamente-. La historia de los magos a menudo evita lo que estos han hecho a otras razas mágicas, pero no hay ningún informe que conozca que diga que Gryffindor robó la espada.
-Será una de esas historias de duendes -dijo Ron- sobre como los magos estamos siempre tratando de terminar sobre ellos. Supongo que deberíamos sentirnos felices de que no nos haya pedido una de nuestras varitas.
-Los duendes tienen buenas razones para que no les gusten los magos, Ron.- dijo Hermione. - Han sido tratados brutalmente en el pasado.
— Realmente creo que no es momento para discutirlo —dijo Harry rodando los ojos—. ¿No pueden discutirlo más adelante?
— Lo siento —dijo Hermione fríamente—. Pero él estaba…
— Yo estaba… —Ron empezó a debatir e iniciar un nueva discusión con Hermione, pero Tonks volvió a leer. Ella rió un poco al ver a Harry dirigirle una mirada de agradecimiento.
-Los duendes no son exactamente pequeños conejos mullidos, ¿no? - dijo Ron-. Han matado a muchos de los nuestros. Han peleado sucio también.
-Pero discutir con Griphook sobre que raza es la más misteriosa y violenta no va a ponerlo más deseoso de ayudarnos, ¿no?
— Debo admitir que tiene razón —dijo Percy—. Sé lo difícil que es para ti no defender a alguien o algo en lo que crees, pero sería prudente que aprendas a mantener en parte tu ira.
Ron fulminó a su hermano, y Percy suspiró.
— No te lo digo como insulto… de hecho, creo que es una buena cualidad —aclaró Percy—. Pero creo que aprender a ser un poco paciente podría ayudarte en un futuro.
Hubo una pausa mientras intentaban pensar en una solución al problema. Harry miró afuera hacia la tumba de Dobby. Luna estaba colocando lavanda de mar en un tarro de mermelada al lado de la piedra principal.
-Muy bien - dijo Ron, y Harry se volvió para verlo,
-¿Qué?
-Le decimos a Griphook que necesitamos la espada hasta que estemos dentro de la cámara y que luego podrá tenerla. Hay una falsa dentro, ¿no? Las cambiamos, y le damos la falsa.
— Es el peor plan que he escuchado —dijo Bill negando con la cabeza y Ron inclinó la cabeza. Bill suspiró, no quería que su hermano lo tomara como algo personal.
-¡Ron, notará la diferencia mejor que nosotros!- dijo Hermione. -¡Él fue el único que notó que había habido un cambio!
— En realidad, puedo ver al duende usando ese truco en contra suya —dijo Sirius gravemente—. Y ustedes no tendrían forma de saber la diferencia hasta que se toparan con un horrocruxes.
-Sí, pero podríamos escapar antes que se dé cuenta...
— Es muy poco inteligente el engañar a un duende, nunca lo olvidaría y querrá venganza —dijo Remus con gravedad.
Se acobardó ante la mirada que le echó Hermione.
-Eso -dijo silenciosamente-, es despreciable. ¿Pedir su ayuda, y luego traicionarlo? ¿Y tú te preguntas por qué a los duendes no les gustan los magos, Ron?
Las orejas de Ron se pusieron rojas.
-¡Esta bien, está bien! ¡Era lo único que se me ocurría! ¿Cuál es tu solución, entonces?
-Necesitamos ofrecerle algo más, algo igual de valioso.
— Dudo que haya algo más valioso que la espada para él —dijo Severus.
— ¿El relicario será de algún valor? —preguntó Ginny.
— No cuando está rota y apuñalada —señaló Charlie.
— Y si no fuera así, la espada seguiría siendo más valiosa —dijo Fred—. Quiero decir que la espada es de Gryffindor.
— Y el medallón de Slytherin… —dijo George—. ¿Quién lo querría?
-Brillante, iré y traeré una de nuestras antiguas espadas hechas por duendes y tú puedes envolverla en papel de regalo.
El silencio se hizo entre ellos otra vez. Harry estaba seguro de que el duende no aceptaría nada más que la espada, aunque ellos tuvieran algo igual de valioso que ofrecerle. Pero la espada era su única, su arma indispensable contra los Horrocruxes.
Cerró los ojos durante un minuto o dos y escuchó la intensidad del mar. La idea de que Gryffindor hubiera robado la espada le resultaba desagradable: Siempre había estado orgulloso de ser un Gryffindor; Gryffindor había sido el campeón de los nacidos Muggle, el mago que había chocado con el amante de la sangre pura, Slytherin...
— ¿Y qué, ahora piensas que todo era solo una historia? —dijo Charlie—. ¿Cómo puede ser sacudida tu fe en Gryffindor tan fácilmente?
— En realidad no es malo que Potter se cuestione eso —dijo Severus pensativo mirando a Harry con cuidado.
— Obvio que diría eso —Fred rodó los ojos.
— Él está mostrando señales de que en realidad tiene un cerebro en su cabeza —Severus continuó sin tomarse la molestia de responder el comentario de Fred. No hizo caso a las protestas o miradas que recibía por aquel comentario tampoco—. Es una buena idea no creer ciegamente si alguien o algo es grandioso, y tomarse el tiempo para averiguar si lo que crees es o no.
— Eso es interesante viniendo de usted, ya que ha juzgado a Harry… y a todos los Gryffindor, pero especialmente a Harry, por como usted creía que era —dijo Ginny con vehemencia.
Severus metalizó su expresión y la fulminó con la mirada, pero no negó que tenía razón. Este libro le dejó en claro que había juzgado a Harry con falsas suposiciones.
— Sea como sea, eso no implica que Severus tenga un buen punto —dijo Remus.
-A lo mejor Griphook está mintiendo -dijo Harry, abriendo los ojos otra vez-. Tal vez Gryffindor no robó la espada. ¿Cómo sabemos que su versión de la historia es la buena?
-¿Eso importa?- preguntó Hermione.
-A mí me importa- dijo Harry.
Tomó un profundo respiro.
-Le diremos que le daremos la espada después de que nos ayude a entrar en la cámara... pero seremos cuidadosos de evitar decirle cuando exactamente podrá tenerla.
Algunos hicieron una mueca ante eso.
— Ese plan no es mucho mejor que el de Ron —señaló George.
— No… no lo es —Bill sacudió la cabeza.
— Creo que sería mucho más seguro explicarle a Griphook la importancia de la espada para ustedes —dijo Remus.
— ¿Decirle al duende que es para destruir los horrocruxes? —dijo Sirius.
— No es exactamente lo que quise decir —Remus frunció el ceño—. Pueden decirle que es importante para derrotar a Voldemort…. No tienen que darle los detalles.
— Todavía me parece una vaga idea
— Tal vez, pero no creo que ser deshonesto con el duende fuera a ayudarles —señaló Bill.
Una amplia sonrisa se extendió lentamente en la cara de Ron.
Hermione, sin embargo, parecía alarmada.
-Harry, no podemos...
-Podrá tenerla –continuó Harry-, cuando la hallamos usado con todos los Horrocruxes. Me aseguraré de que la tenga entonces. Mantendré mi palabra.
— Bueno Harry, si se lo dices al duende podría funcionar —dijo Bill.
— No estoy tan seguro de eso —dijo Percy—. Los duendes a menudo no toman la palabra de un mago.
— Sí, ¡Pero no hay que olvidar que Harry es inusual! —dijo Fred.
— ¡Si él lo va a creer de alguien, ese sería Harry! —añadió George.
— ¿Por qué hablan como si eso fuera importante? —exigió Sirius—. ¡Harry está pensando realmente en entregar la espada a ese duende! ¡Eso es un delito puro y simple!
-¡Pero eso podrían ser años!- dijo Hermione.
-Si sé, pero él no la necesita. No estaré mintiendo... realmente.
Bill gimió.
— ¿Sería mejor si le dijera, verdad? —Harry frunció el ceño.
— No estoy seguro si mejor sea la palabra correcta, no podría asegurar que les hubiera ayudado mucho al final —dijo Bill—. Pero sé que él no va a confiar en ti si cree que le escondes algo. Y si no confía en ti… las cosas pueden llegar a complicarse.
Harry encontró sus ojos con una mezcla de desafío y vergüenza. Recordó las palabras que habían sido grabadas sobre la entrada de Nurmengard: POR EL BIEN MAYOR. Apartó la idea. ¿Qué opción tenían?
-No me gusta -dijo Hermione.
-A mí tampoco mucho -admitió Harry.
-Bien, creo que es genial -dijo Ron, poniéndose de pie otra vez. -Vamos a decírselo.
— Y ahí estás, tú eres la última clave de que esa no es una decisión inteligente, ¡La comadreja piensa que es lista! —dijo Draco.
De vuelta en la pequeña habitación, Harry hizo la oferta, cuidando de decirlo sin dar una fecha definitiva para la entrega de la espada. Hermione miró con el ceño fruncido al piso mientras hablaba; se sintió irritado con ella, con temor de que pudiese estropearlo. Sin embargo, Griphook no tenía ojos para nadie excepto para Harry.
— No es cierto —dijo Bill.
— Podría parecer que solo estaba observándote a ti, pero habría estado observando no solo tu expresión sino también tus amigos —dijo Remus.
— Lo siento Harry —dijo Hermione—. Debería de haber mantenido mi expresión más neutral. Aunque no estuviera de acuerdo contigo, sería mejor que no dejara ver lo que creo.
-¿Tengo tu palabra, Harry Potter, de que me darás la espada de Gryffindor si te ayudo?-
-Si -dijo Harry.
-Entonces aprieta mi mano -dijo el duende, levantando su mano.
Harry la tomó y sacudió. Se preguntó si esos ojos negros vieron algún recelo en los suyos. Luego Griphook lo soltó, rápidamente juntó sus manos, y dijo, - ¡Entonces comenzamos!-
Era como planear entrar en el ministerio de nuevo. Acordaron trabajar en la pieza más pequeña, la cual se mantenía, de acuerdo a la preferencia de Griphook, en semioscuridad.
-He visitado la cámara de Lestrange sólo una vez –les dijo Griphook-. La vez que me mandaron poner dentro la falsa espada. Es una de las cámaras más antiguas. Las familias de magos más antiguas guardan sus tesoros en el nivel más bajo, donde las cámaras son más grandes y están mejor protegidas...-
— Oh Dioses, ¿No sería suficiente para ti poder robar una bóveda de una persona común? —dijo Fred sonriendo.
— Tiene que ir por una que tenga las mejores protecciones —agregó George.
— Sinceramente, ¿Por qué molestarse en robar algo bueno si puedes ir por una mejor? —dijo Ron con una sonrisa.
Permanecían callados en la alacena hecha habitación durante horas cada vez.
Todos miraron con tristeza a Harry, recordando que estaban enterados de que él había vivido en una alacena durante años. Harry intentaba incómodamente desplazar la atención que estaba recibiendo.
Lentamente los días se convirtieron en semanas. Había un problema tras otro que resolver, y si eso no era suficiente, su abastecimiento de poción Multijugos estaba considerablemente agotada.
-En realidad sólo hay suficiente para uno de nosotros -dijo Hermione, inclinando la poción espesa como fango contra la luz de la lámpara.
— Tal vez deberían hacer más… —dijo Molly.
— Pero eso llevaría meses… —empezó a decir Harry y vio en la expresión de ella que no le importaría ese tipo de retraso. A ella no le hubiera importado que no puedan ir a ningún sitio para que ellos pudieran mantenerse a salvo.
-Será suficiente - dijo Harry, que estaba examinando el mapa hecho a mano de Griphook de los más profundos caminos.
Los otros habitantes de la casa de campo no podían evitar notar que algo estaba pasando, ahora que Harry, Ron y Hermione solo salían a las horas de las comidas.
Nadie hacía preguntas, aunque Harry constantemente sentía en la mesa los ojos de Bill en los tres, pensativo, preocupado.
— Por supuesto que estaría mirándolos —rió Bill— Me gustaría estar preguntando lo que estabas haciendo con el duende.
Cuanto más tiempo pasaban juntos, más se daba cuenta Harry de que no le gustaba mucho el duende. Griphook era inesperadamente sangriento, se reía de la idea de causar dolor a criaturas menores y parecía agradarle la posibilidad de que tendrían que herir a otros magos para llegar a la cámara de los Lestrange.
— Eso es horrible —Hermione frunció el ceño.
Harry podría asegurar que su aversión era compartida por los otros dos, pero no hablaron de ello. Necesitaban a Griphook.
El duende solo comió el resto de mala gana. Incluso después de que sus piernas estuvieran bien, continuó pidiendo bandejas de comida en su cuarto, como el todavía frágil Ollivander, hasta que Bill (después de un furioso arrebato de Fleur) fue arriba a decirle que la situación no podía continuar.
Todos rieron ante eso.
— Bien hecho querida —Molly sonrió a Fleur, quien le devolvió la sonrisa, realmente feliz de que la madre de Bill pareciera haberla aceptado más ahora.
Después Griphook se les unió a la atestada mesa, aunque rehusó comer la misma comida, insistiendo, en cambio, en pedir trozos de carne cruda, raíces, y varios tipos de hongos.
— Mm… No sé, creo que hubiera preferido que él no vaya a comer con ustedes —señaló Sirius—. Sé que es molesto llevarle la comida a alguien, pero aun así.
— ¡No voy a ser un sirviente! —resopló Fleur.
— No dije que tenías que serlo —dijo Sirius— Podrías tener a Ron haciéndolo.
— ¡Hey! —protestó Ron.
— Por mucho que prefiera no tenerlo en compañía nuestra, no permitiré ser atropellada de esa manera —dijo Fleur con firmeza.
Harry se sentía responsable: Era, después de todo, él quien había insistido en que el duende debería permanecer en la casa de campo para que él pudiese interrogarlo; culpa suya que toda la familia Weasley hubiese sido forzada a esconderse, que Bill, Fred, George, y el Sr. Weasley no pudiesen trabajar más.
— Harry —casi toda la sala lo dijo con tono exasperado.
— No es tu culpa —dijo Arthur con firmeza.
— Lo sé —Harry suspiró, sabiendo que ellos lo sabían… y que sería inteligente creerlo también, pero dudaba que fuera capaz de hacerlo realmente.
-Lo siento -le dijo a Fleur, una tempestuosa tarde de Abril mientras le ayudaba a preparar la cena. -Nunca quise que tuvieras que lidiar con todo esto.
Ella acababa de poner algunos cuchillos a trabajar cortando en pedacitos filetes para Griphook y Bill, que prefería la carne sangrienta desde que había sido atacado por Greyback.
Molly gimió al recordarlo… sobre todo al escuchar que eso había afectado los hábitos alimenticios de Bill.
Remus gruñó.
Mientras los cuchillos cortaban tras ella, la expresión de su cara se suavizó.
-Haggy, tu salvaste la vida de mi hegmanita, yo no olvido.
— Realmente no la salvé —dijo Harry, y antes que Fleur replicara Tonks consiguió leer con una sonrisa.
Eso no era, estrictamente hablando, verdad, pero Harry decidió no recordarle que Gabrielle nunca había estado en verdadero peligro.
— Para mí no importa si ella había estado en verdadero peligro o no —dijo Fleur mirando a Harry—. Yo lo supe en ese momento y es evidente que tú no lo sabías sino no te hubieras tomado la molestia de salvarla… La intención detrás de un acto es a menudo tan importante como el acto mismo en sí… así que siempre estaré agradecida contigo Haggy
-De todas fogmas –continuó Fleur, señalando un pote de salsa en el fuego, que comenzó a burbujear inmediatamente- el señog Ollivandeg se va donde tía Mugiel esta noche, eso haga las cosas más fáciles. El duende -frunció el ceño un poco al mencionarlo- puede cambiagse abajo, y tú, Ron, y Dean pueden usag esa habitación.-
-No nos importa dormir en el salón -dijo Harry,
— Habla por ti Harry, yo no quiero dormir en el sofá —Ron fingió quejarse.
— Realmente… casi me engañas —dijo Tonks con ojos chispeante mientras las orejas de Ron se tornaban rojas.
— Eh… ¿Nos hemos perdido de algo? —dijeron Fred y George, confundidos por la reacción de Ron.
— Oh… no es nada —dijo Tonks sonriendo a Ron (y a Hermione que empezaba a ponerse roja también) por unos segundos más antes de volver a leer.
Harry tenía problemas para escuchar lo que ella decía porque estaba tratando de no reírse de sus amigos, recordando que los había encontrado durmiendo juntos en un sofá esta mañana.
que sabía lo que Griphook pensaría de tener que dormir en el sofá; mantener a Griphook feliz era esencial para sus planes.
— Bueno, definitivamente tienes el punto de vista de la naturaleza de un duende francamente —dijo Bill con aprobación, un poco distraído al ver el continuo rubor de su hermano y su novia, y la diversión en Harry y Remus.
-No te preocupes por nosotros.- Y cuando ella intentó protestar se fue-Estaremos fuera de tus manos pronto, Ron, Hermione y yo. No necesitaremos estar aquí mucho más.
Molly y Fleur fruncieron el ceño.
— No me va a gustar oír eso —señalo Fleur.
-Pego, ¿Qué quieges decig? –dijo ella, frunciendo el ceño, su varita apuntando al fondo de la cacerola ahora suspendida en el aire.- Clago que no te debes igte, ¡estás a salvo aquí!
— Siendo sincero… no estoy seguro en ningún lugar —dijo Harry con tristeza.
-Se pareció más a la Sra. Weasley cuando lo dijo
— Harry… ¿Te das cuenta que en sí ella es la Señora Weasley? —dijo Ginny, con un pequeño toque de resentimiento en su voz… Jamás lo podría haber adivinado, pero Fleur no era tan mala.
— Supongo que sí —rió Harry.
Fleur se sonrojó viéndose contenta por ello.
Molly tenía una mezcla de verse pensativa y satisfecha, mientras pensaba en lo mucho que Fleur había cuidado de Harry en esos momentos.
, y agradeció que la puerta trasera se abriese en ese momento.
Luna y Dean entraron, con el cabello húmedo por la lluvia de afuera y los brazos llenos de madera que flotaba en el mar.
-... y pequeñas orejas –estaba diciendo Luna-, un poco como los hippos, decía papá, pero morado y peludo. Y si quieres llamarlos, tienes que tararear; prefieren un vals, nada muy rápido...
— Pobre Dean, Luna se encuentra en el modo de criatura imaginaria —suspiró Fred con una sonrisa.
Sintiéndose incómodo, Dean encogió los hombros cuando pasó frente a Harry, siguiendo a Luna a la sala que era comedor y sala de estar donde Ron y Hermione ponían la mesa.
Aprovechando la oportunidad de escapar de las preguntas de Fleur, Harry agarró dos jarros de jugo de calabaza y los siguió.
— Oh, eso está bien Harry, escapando para no responderme —dijo Fleur mirándolo fijamente, y Harry esperaba que ella estuviera bromeando.
— Parece que ella ha aprendido la mirada Weasley —dijo George—. ¡Realmente la está usando ahora!
-... y si alguna vez vienes a nuestra casa podré mostrarte el cuerno, papá me escribió sobre eso pero no lo he visto aún, porque los mortífagos me capturaron en el expreso de Hogwarts y no fui a casa en navidad –estaba diciendo Luna, mientras ella y Dean avivaban el fuego.
-Luna, te lo dijimos –le dijo Hermione- Ese cuerno explotó. Era de un Erumpent, no de un Snorkack de cuerno arrugado...-
-No, era definitivamente un cuerno de Snorkack,- dijo Luna serenamente, -Papá me lo dijo. Lo habrá reformado ya probablemente, se curan a sí mismos, ¿sabes?
— Honestamente, no tiene sentido discutir con ella, nunca va a dejar de creer en esas cosas —dijo Ginny.
Hermione sacudió su cabeza y continuó poniendo los tenedores mientras Bill aparecía, conduciendo al Sr. Ollivander por las escaleras.
El creador de varitas todavía se veía excepcionalmente débil, y se aferró al brazo de Bill mientras éste lo sostenía, cargando una gran maleta.
-Voy a echarle de menos, Sr. Ollivander -dijo Luna, acercándose al viejo hombre...
-Y yo a ti, querida -dijo Ollivander, dándole palmaditas en el hombro
Dumbledore sonrió a esto, a pesar que no le gustaba las circunstancias en la que ellos se habían conocido, y obviamente conviviendo juntos, pensó realmente que ambos disfrutaban de su compañía.
-. Fuiste un inexpresable alivio para mí en ese terrible lugar.
-Entonces, au revoir, Mg. Ollivandeg -dijo Fleur, besándolo en ambas mejillas
— No estoy seguro que eso sea una buena idea Fleur, probablemente vas a darle un infarto al viejo corazón del hombre al ser besado por una mujer hermosa —rió Charlie.
— Es como siempre me despido —dijo Fleur.
— Está bromeando —le dijo Bill a su novia, envolviéndola en sus brazos—. Sabes que eres parte de la familia cuando todos sienten la confianza de poder bromearte…
— Oh —dijo Fleur, y luego sonrió a Charlie.
- Y me pregunto si podgia hacegme el favog de entregag un paquete a tía Mugiel. No le he devuelto su tiaga.
— ¡Dios mío! —dijo Molly, sabiendo lo que tía Muriel haría sino la recuperaba de inmediato.
- Será un honor -dijo Ollivander con una pequeña reverencia- es lo mínimo que puedo hacer en agradecimiento a su generosa hospitalidad.
Fleur sacó un gastado maletín de terciopelo, el cual abrió para mostrárselo al creador de varitas. La tiara brillaba y centelleaba a la luz de la baja lámpara colgante.
-Piedras de luna y diamantes -dijo Griphook, que había llegado furtivamente al cuarto sin que Harry lo notara. -Hecha por duendes, ¿no?
-Y pagada por magos -dijo Bill seriamente, y el duende le lanzó una mirada que era tanto furtiva como desafiante.
— No estoy que desafiante sea mejor —dijo Remus con una sonrisa.
— Probablemente —admitió Bill.
Un viento fuerte golpeó contra las ventanas de la casa mientras Bill y Ollivander ingresaban a la oscuridad. El resto de ellos se puso con dificultad alrededor de la mesa; codo a codo y con apenas suficiente espacio para moverse, comenzaron a comer. El fuego crujió y pasó por la rejilla a su lado. Fleur, notó Harry, simplemente jugaba con su comida; echaba un vistazo a la ventana cada pocos minutos; sin embargo, Bill regresó antes que hubiesen terminado su primer plato, con el largo pelo enredado por el viento.
— Realmente debes cortártelo —dijo Molly con cariño, observando a Bill rodar los ojos.
— Estás siendo un poco ridículo Bill —agregó Fleur jugando con su oído.
Molly apartó la mirada y entonces se apoyó en el hombro de Arthur, a sabiendas que Bill estaba en manos de otra persona.
-Todo está bien -le dijo a Fleur- Ollivander se instaló, mamá y papá mandan saludos. Ginny les envía todo su amor, Fred y George están sacando a Muriel de sus casillas,
— Oh chicos —Molly sacudió la cabeza, por lo menos tenía a esos dos para preocuparse.
— Merlín eso tiene que un suplicio para mí —suspiró Ginny mientras veía al trío—. Sabiendo que están a salvo y no ser capaz de poder ir a verlos…
— Eso es cierto —suspiró Molly, estaba segura que ella se estaba muriendo por ir allí y darle a todos un abrazo enorme.
siguen con su negocio de pedidos mediante búhos en el cuarto trasero. Pienso que la animó tener otra vez su tiara. Dijo que pensaba que se la habíamos robado.
-Ah, es charmante tu tía -dijo Fleur irritadamente
— Yo no podría haberlo dicho mejor, Fleur —rió Fred.
, agitando su varita y haciendo que los platos sucios se elevaran y formaran un montón en el aire. Los cogió y salió del cuarto.
-Mi padre está haciendo una tiara -dijo con voz aguda Luna- Bueno, más bien una corona, en realidad.
Ron miró a Harry y sonrió; Harry supo que se estaba acordando del absurdo tocado que habían visto en su visita a Xenophilius.
Varios rieron.
-Sí, está tratando de recrear la diadema perdida de Ravenclaw. Cree que ya ha identificado la mayoría de los elementos fundamentales. Añadir las alas billywig realmente fue un avance...
Se oyó una explosión en la puerta principal.
— ¡Oh no! —gimió Molly—. Por favor… ¡No creo poder soportar oír que pase algo!
— Estoy seguro que van a estar bien —dijo Arthur con dulzura—. Es probable que sea alguien de la Orden…
Todo el mundo se giró hacia allí.
Fleur salió corriendo desde la cocina, mirando aterrorizada; Bill se levantó rápidamente, con su varita apuntando a la puerta; Harry, Ron, y Hermione hicieron lo mismo. Silenciosamente Griphook se deslizó debajo de la mesa, fuera de la vista.
— Maldito cobarde —se quejó Charlie.
-¿Quién es?- dijo Bill.
-Soy yo, ¡Remus John Lupin!
— Oh Remus… ¡¿Por qué tienes que asustarnos así?! —se quejó Molly fulminándolo.
— Lo siento, estoy seguro que mi intención no es asustarte —río Remus.
— No dejes que te engañe esa cara inocente ¡Él es tan mentiroso como yo! —dijo Sirius.
-dijo una voz sobre el aullante viento.
Harry experimentó un estremecimiento de miedo;
¿Qué había pasado?-
— Oh cielos… ¿No piensan que algo terrible ha pasado, verdad? —dijo Molly, empezando a preocuparse de nuevo.
Soy un hombre lobo, casado con Nymphadora Tonks, y tú, Bill, el guardián secreto del refugio me revelaste la dirección y me instaste a venir en caso de cualquier emergencia.
Esto congeló a todos… ¿De qué tipo de emergencia estaba hablando?
-Lupin -susurró Bill, y corrió a la puerta abriéndola.
Lupin cayó sobre el umbral. Estaba pálido, abrigado con una capa de viaje, su pelo grisáceo azotado por el viento.
— ¡Dios mío! ¡Dios mío! —gimió Molly y como nunca contuvo el aliento.
Se enderezó, miró alrededor del cuarto, asegurándose de quien estaba allí, luego gritó fuerte,
-¡Es un niño! ¡Lo hemos llamado Ted, por el padre de Dora!-
La voz de Tonks se fue elevando a medida que leía y rostro se mostraba radiante mientras dejó el libro y miró a Remus.
— ¡ES UN NIÑO!
— ¡Oh sí! —Remus sonrió también, y se echó a reír.
— ¡Es un niño! —repitió Tonks y envolvió sus brazos alrededor del cuello de Remus. Él la abrazó con alegría de regreso, tirando de él, muy cerca de él.
— ¡Tenemos que celebrar esta felíz ocasión! —Molestó Sirius—. Otro merodeador nace, y esperaremos que continúe con nuestras orgullosas tradiciones.
— Estate quieto Black —dijo Remus—. Intento disfrutar de este momento.
— Pero él tiene razón… ¡Tenemos que celebrar! —dijo Fred, porque realmente todos necesitaban algo para ser feliz después de todo lo que ha estado sucediendo en ese libro. Cuando Tonks tomó el libro de nuevo aún se veía radiante, y estaba claro que su sonrisa no iba a desaparecer en corto plazo
Hermione chilló.
-¿Que..? Tonks... ¿Tonks tuvo el bebé?-
-Sí, sí, ¡tuvo el bebé!- gritó Lupin. Todos alrededor de la mesa gritaron de placer y suspiros de alivio: Hermione y Fleur chillaron,
-¡Felicidades!- y Ron dijo, -¡Dios, un bebé!- como si nunca hubiese escuchado eso antes.
— Arg… —gruñó Ron ante los pensamientos de Harry.
-Si... si... un niño,- dijo Lupin otra vez,
— Creo que alguien esta emocionado —bromeó Sirius.
— Pienso que es lindo ver como lo está tomando —Tonks sonrió a Remus.
que parecía aturdido por su propia felicidad.
Caminó a zancadas alrededor de la mesa y abrazó a Harry; la escena en el sótano en Grimmauld parecía no haber sucedido nunca.
-¿Serás su padrino?- dijo mientras miraba a Harry.
— ¿Qué? —dijo Harry viéndose sorprendido por eso. ¿Había escuchado bien?
— Creo que es una excelente opción —dijo Tonks asintiendo con la cabeza.
— Definitivamente, yo ya estaba pensando que seas el padrino —sonrió Remus.
— Pero… —dijo Harry sin saber qué decir.
— No hay peros Harry, serás tan buen padrino como yo —le sonrió Sirius.
— Eso viene del hombre que no lo ha ejercido por pasar trece años en Azkaban y ha estado escondido el año pasado —señaló Severus.
— ¡Sigue siendo un buen padrino! —defendió Harry a Sirius.
— ¡Y así lo serás! —Sirius asintió con la cabeza.
-Y... ¿yo?- tartamudeó Harry.
-Tu, sí, claro... Dora está de acuerdo, quién mejor...
-Yo... si... Dios...
Harry se sintió abrumado, atónito, encantado; Bill se apuraba buscando el vino, y Fleur persuadía a Lupin para unírseles a tomar un trago.
-No puedo quedarme más, debo volver,- dijo Lupin, sonriendo radiante entre ellos: Parecía varios años más joven de lo que Harry nunca lo había visto.
-Gracias, gracias, Bill-
Bill pronto había llenado todas sus copas, se pararon y las levantaron en alto en un brindis.
-Por Teddy Remus Lupin,
Una vez más Tonks mostró toda su emoción al leer.
— ¿Teddy Remus Lupin? —repitió Dumbledore entrecerrando los ojos.
La mayoría lo miró con curiosidad un segundo antes que Hermione jadeara.
— TRL —exclamó—. ¡Es él quien nos ha traído aquí!
— Sí, es exactamente lo que estaba pensando —concordó Dumbledore.
— ¡Eso es lo que hizo! —dijo Remus radiante.
— Tú lo sabías y no me lo dijiste! —dijo Tonks entrecerrando sus ojos.
— Eh… Bueno él solo me lo dijo porque yo no me fiaba lo del hombre lobo —dijo Remus—. Y él dijo que no quería que nadie lo supiera…
— Así que nuestro hijo es la razón por la que todos estamos aquí, leyendo el libro —dijo Tonks de repente sonriendo—. ¡Debe ser extraordinario si puede hacer todo esto!
- dijo Lupin, -¡un gran mago en potencia!-
— Sí, sí, yo acabo de decirlo —dijo Tonks entusiasmada y comenzó a leer antes que alguien más dijera algo.
-¿A quién se paguece?- Fleur preguntó.
-se parece a Dora, pero ella piensa que es igual que yo
. No tiene mucho pelo, al nacer lo tenía negro, pero cambió a pelirrojo al cabo de una hora. A estas alturas probablemente debe tenerlo rubio,
— ¡Es metamorfomago también! —exclamó Tonks, ella siempre quiso encontrar a alguien como ella y ahora podía compartir eso con su hijo… ¡Era malditamente brillante!
Andrómeda dijo que el cabello de Tonks había comenzado a cambiar el día en que nació.- Vació su copa. -Oh, venga entonces, solo una más,- añadió, sonriendo radiante, mientras Bill la llenaba otra vez.
El viento azotó continuamente la pequeña casa y el fuego saltó y crujió, y Bill pronto estaba abriendo otra botella de vino. Las noticias de Lupin parecían haberlos hecho salir de sí mismos, sacándolos por un rato de su estado de sitio: las noticias de una nueva vida eran estimulantes.
Sólo el duende parecía impasible ante la repentina atmósfera festiva, y tras un rato se escabulló de vuelta a la habitación que ahora ocupaba solo.
Harry pensó que había sido el único que lo había notado, hasta que vio los ojos de Bill siguiendo al duende escaleras arriba.
— ¿Quién quiere prestarle atención a ese puñetero duende —se quejó Tonks, leyendo antes que alguien dijera algo, obviamente quería escuchar más sobre su hijo.
-No... No... En realidad debo volver,- dijo Lupin al final, declinando otra copa de vino. Se levantó y se echó de nuevo la capa de viaje alrededor- Adiós, adiós...trataré de traer unas fotos en unos días... estarán todos tan felices de saber que los he visto...
Se sujetó la capa y se despidió, abrazando a las mujeres y apretando las manos de los hombres, luego, todavía con una radiante sonrisa, regresó a la salvaje noche.
Tonks suspiró sabiendo que no habría más descripción de su hijo, a pesar que estaba contenta al saber que Remus había vuelto con ella a casa sin duda lo quería junto a ella en un momento así.
-¡Padrino, Harry!- dijo Bill mientras caminaban a la cocina juntos, ayudando a limpiar la mesa. -¡Un verdadero honor! Felicidades!
Mientras Harry ponía abajo las copas vacías que estaba trayendo, Bill cerró la puerta detrás de él, acallando las voces aún audibles de los demás, quienes continuaban con la celebración incluso con la ausencia de Lupin.
-Quería tener una conversación privada, Harry. No ha sido fácil tener una oportunidad con la casa llena de gente.- dijo Bill indeciso- Harry, estas planeando algo con Griphook.
— Sí, supongo que me gustaría hablar de eso contigo —rió Bill.
Era una declaración, no una pregunta, y Harry no se molestó en negarlo. Simplemente miró a Bill, esperando.
-Conozco a los duendes,- dijo Bill. -He trabajado para Gringotts desde que deje Hogwarts. Hasta el punto en que magos y duendes pueden ser amigos, tengo amigos duendes... o, al menos, duendes que conozco bien y me agradan.- Dijo, otra vez indeciso
— ¿De verdad tienes amigos duende, Bill? —preguntó Charlie—. Si son algo parecidos a Griphook, no me molestaría.
— Eso viene del hombre que trabaja con dragones —rió Bill—. Y me gustaría pensar que algunos duendes son mis amigos, aunque al igual que mi yo del libro acaba de decir, eso es mientras las cosas van bien en nuestras razas.
- Harry, ¿Qué quieres de Griphook, y que le prometiste en recompensa.?
-No puedo decírtelo -dijo Harry- Lo siento, Bill.
La puerta de la cocina se abrió detrás de ellos; Fleur estaba tratando de traer más copas vacías.
-Espera –le dijo Bill- Solo un momento.
Ella se volvió y cerró la puerta otra vez.
-Entonces tengo que decirte esto -continúo Bill- Si has cerrado cualquier clase de negocio con Griphook, y particularmente si ese negocio envuelve un tesoro, debes ser excepcionalmente cuidadoso. Las nociones de los duendes de propiedad, pagos, y reembolso no son las mismas que las de los magos.
Remus asintió intentando mostrar un gesto sombrío, pero como él aún pensaba en Teddy, solo seguía sonriendo.
— Me alegra ver que se lo adviertes.
— No que esto fuera a servirle —suspiró Bill.
Harry sintió un ligero retorcimiento de disconformidad, como si una pequeña serpiente se hubiese agitado dentro de él.
-¿A qué te refieres?- le preguntó.
-Estamos hablando de una manera diferente de ser -dijo Bill.- Los negocios entre magos y duendes han estado llenos de problemas durante siglos... pero sabrás todo eso por la Historia de la Magia.
— ¡Bill sinceramente! —dijo Fred.
— A veces olvido que eres un cerebrito también —añadió George.
— ¡Historia de la magia!
— ¡Quién en su sano juicio podría recordar algo de esa clase!
Ha habido faltas de ambos lados, nunca alegaría que los magos han sido inocentes. Sin embargo, hay una creencia entre algunos duendes, y los de Gringotts son quizás más propensos, de que los magos no son fiables en asuntos de oro y tesoros, que no tienen respeto a las posesiones de los duendes.
-Yo respeto...- Harry comenzó, pero Bill sacudió su cabeza.
-Tú no entiendes, Harry, nadie puede entenderlo a menos que hayan vivido con duendes. Para un duende, el legítimo y verdadero dueño de cualquier objeto es el creador, no el comprador. Todos los objetos hechos por duendes son, a sus ojos, legítimamente suyos.
— ¿Te refieres a los creadores… o a todos los duendes? —preguntó Ginny—. Porque dudo que Griphook haya sido el fabricante de la espada de Gryffindor, y es poco probable que él esté relacionado con el duende creador de la espada.
— Probablemente sea cierto —Bill le sonrió—. Pero aun así sería mejor que lo tenga un duende que un mago.
-Pero si fue comprado...-
-...entonces ellos lo consideraran alquilado por el que pago. Ellos tienen, sin embargo, serias dificultades en aceptar la idea de objetos hechos por duendes que pasan de mago en mago. Viste la cara de Griphook cuando la tiara pasó bajo sus ojos. Lo desaprueba. Creo que piensa, como los más violentos de su tipo, que deberían ser devueltas a los duendes una vez que el comprador original muere. Ellos consideran nuestro hábito de quedarnos con objetos hechos por duendes, pasando de mago a mago sin un mayor pago, poco más que un robo.
— Eso es completamente ridículo —dijo Draco negando con la cabeza, pensando en todo los objetos hechos por duendes que poseía, no había forma para que él comprara con dinero a esos sucios duende solo para que continúe con sus pertenencias, después que ya habían sido compradas y ya pagadas.
— Es raro, pero es una cultura diferente —dijo Hermione—. Es obvio que tienen creencias diferentes a las nuestras.
Harry tuvo la sensación de que algo no oportuno acababa de pasar; se preguntó si Bill adivinaba más de lo que él le estaba diciendo.
— Estoy seguro que lo tengo —rió Bill.
-Todo lo que estoy diciendo,- dijo Bill, poniendo su mano en la puerta que volvía a la sala de estar- es que hay que ser muy cuidadoso en lo que le prometes a los duendes, Harry. Sería menos peligroso entrar a la fuerza en Gringotts que fallar a la promesa hecha a un duende.
— Sí… definitivamente sé que estás tramando algo —volvió a reír Bill.
— ¿Crees que el plan saldría si estuvieras en él? —preguntó Hermione.
— Honestamente… quizás no —admitió Bill—. Griphook les sería más útil que cualquier mago… Y a él no le hubiera gustado que esté por ahí dando mis opiniones o lo que sea.
-Está bien -dijo Harry mientras Bill abría la puerta- Gracias. Lo tendré en cuenta.
Mientras él continuaba allí, Bill volvió con los demás. Un irónico pensamiento vino a él, sin duda del vino que había bebido. Parecía ya en proceso de convertirse en un padrino tan imprudente para Teddy Lupin como Sirius Black lo había sido para él.
— ¡Yo no soy imprudente! —dijo Sirius y toda la sala rió—. ¡No lo soy! —agregó con una mueca.
— Sinceramente, a pesar que Harry está por irrumpir en Gringotts, es menos temerario de lo que tú eres —rió Remus de sus palabras.
— Él tiene un punto… como sea, este es el final del capítulo —dijo Tonks—. Bill, creo que deberías leer el siguiente ya que todos sabemos que va a suceder.
— De acuerdo —Bill también rió mientras tomaba el libro.
N/A:
¡Apuesto a que están flipando! ¿A que sí? ¡4 días! Bueno chicos, aquí hay un cap más, yo pensaba guardármelo como para este finde, pero como esos días voy a ir a la playa como para despedir mis vacaciones, pues… aquí les dejo esto para que no extrañen jajajaja.
¡No saben lo me ha pasado! Hoy me topé con un chico pero de lo más machista, y yo estaba a punto de meterle una trompada en la boca por las estupideces que decía. ¡GRRRRR! ¡Se los juro! ¡Estaba furiosa! Lo único que atine fue a mandarlo a la mismísima mierda, ¿Pero que se habrá creído?
¡Eeeeeen fiiiiiiinnnn…!
¿Qué os ha parecido el capítulo?
Lo que es yo, los duende me caen peor que Crepúsculo :P Y ya la sala supo quién era el famoso TRL. ¡ES que yo también celebré la lectura del nacimiento de Teddy! :D Jajaja.
Ayer me puse a leer la historia (de nuevo), y oh chicos, ¡Oh chicos! Las cosas que suceden… ¡Bendita Circe! No saben cómo he vuelto a llorar con la muerte de Fred. Y los recuerdos de Lily uff… no. ¡Intentaré subir los caps con rapidez para uds los disfruten también! :D
Bueno, ya nos leemos pronto, ahora me voy hacer la colada :D y después a leer un fic Drarry que he encontrado (Se llama "Solarium") cuídense mucho, para los que estáis en clima frio ¡abrigaros mucho! Y los que están con el puto sol, ¡Pues a remojarse!
¡Alamos guys! ¡Os quiero un montón! ¡Besos y abrazos con sabor a caramelo de limón! (que son lo que más me gustan)
Y pues, os respondo los comentarios.
Zussi: Me alegra saber que te gusta, y pronto lo verás. ¡Un saludo wapa!
Lobita22: Bueno aquí tienes un cap más, sí ya estoy mejor :D ¿Charlie? No, el que lee será Bill, Charlie leerá el capítulo antes del epílogo…Ups. Jajaja. ¡El vuelo encima del dragón! ¿Pero quién no quisiera hacerlo? Pobre Mione, debe ser horrible convertirse en la persona quien te torturó. Sevy va a flipar cuando se lea su muerte con Sirius… ¡Uy! Y Draco, bueno, en la segunda parte van a verlo. Jajajaja, ¡Harry no es más ciego porque ya tiene miopía! El Hanny sucede en la segunda parte y… es que es una parte muy bonita, simple y bonita… ¡Eee! Como que te estoy contando mucho, no, no, no… Ahora me callo :P Bueno Draco… pues Draco, ¡ya verás! Y Sí, Narcissa es una pieza en la 2da parte, ella es capaz de dar todo por su hijo :D
Runystifler: ¡Gracias! ¿Nudo en la garganta? ¡Oh! ¡Aquí lo tienes! ¡Disfrútalo!
Sakhory: ¡Muchas gracias! Jajaja, Fred siempre será Fred. Si pues, el Ronmione es más notorio… no soy muy fan de esa pareja, sí, son lindos y todo…pero yo la prefiero con Draco :D amo ese fandom. ¡Disfruta el cap wapa!
xXm3ch3Xx: ¡Gracias! Bueno, en cierta forma es así, las acciones que van a darse, lo leerás en la 2da parte. ¡Disfruta este cap, y ya nos leemos! Cuídate también.
Smithback: ¡Disfruta este!
Katsa C.P: ¡Me alegra ver que te haya gustado! ¡Actualizado! bye…
Susigabi: ¡Aquí lo tienes!
Yukimenoneko: ¡Yo amo los clásicos! Aunque las princesas no me gustan mucho. El Rey león es una de mis favoritas. ¿Quién no llora con Dobby? Draquito lindo irá cambiando, es difícil ya que él está sujeto a tradiciones y todo lo que sus padres le han inculcado, pero dará sorpresa :D Harry es más lento que mi internet jajajaja… ¡Gracias! ¡Gracias! ¡Aquí tienes un cap más! ¡Alamos…!
Severus: De nada, saludos a ti también y aquí tienes uno más.
Phoenix: Gracias, y aquí lo tienes.
Vale: ¡nada wapa! ¡Disfruta el cap!
Seirius: Gracias, bueno, siempre me han gustado este tipo de historia. Aquí tienes uno más. Cuídate también. Saludos…
