Los personajes de OUAT no me pertenecen.
Capítulo 25
(Tres días antes del duelo)
POV Narrador
-Buen trabajo, querido. -Zelena se paseaba de un lado a otro, golpeando los barrotes de la jaula en donde yacía un inconsciente Neal. - ¿La daga?
-Aquí tienes. -Robín le dio la daga a Zelena.
-Bien. Ya tenemos el primer ingrediente, solo quedan tres más. -Se acercó la daga a los labios, y susurro el nombre del oscuro. -Rumpelstinkin.
Zelena y Robín fueron testigos de cómo Neal cambiaba y en su lugar aparecía su padre. Rumpelstinkin en un principio parecía desorientado, pero al cabo de un segundo se estrelló contra la jaula intentando alcanzar a la bruja.
- ¿Qué crees que estás haciendo? - Zelena se reía del inútil movimiento de su cautivo. -No puedes hacerme daño. -Esta vez le enseño la daga, con la que jugaba en sus manos. -Ahora… ponte a hilar, y da gracias de que te permito mantener a tu insignificante hijo contigo.
Zelena hizo aparecer una rueca al lado de Rumpelstinkin y se marchó, con Robín, escaleras arriba, dejando al oscuro convirtiendo la paja en oro.
- ¿No hablara en serio? - David, todavía no era capaz de creerse lo que acababa de escuchar. - ¿Hablas en serio? ¿Habla en serio? -Preguntaba respectivamente, a una también sorprendida Snow a su lado, y a Ruby que les había dado la noticia enfrente de ellos.
-Creo que no bromea David. -Decía Snow, que empezaba a reaccionar.
-Pero es una locura… ha debido de tomar algo que la haya sentado mal…- David seguía sin creérselo.
-Sabéis, estoy justo aquí… no soy invisible. -Intervino Emma, que, sentada junto a Ruby, escuchaba la forma en que sus padres se habían tomado la noticia de su relación con Regina. - Aunque me gustaría desaparecer en este momento. -Murmuraba para sí misma.
-Oh… vamos Charming… tú mismo dijiste, cuando volvisteis de Nunca Jamás, que pensabas que algo pasaba entre ellas. - Ruby no pudo aguantar más la confidencia que este la hizo tiempo atrás.
-Pensaba. Pensaba que algo pasaba, pero no me refería a que empezaran una relación… amorosa… - David arrugo el ceño al decir la última palabra.
- ¿Es porque son dos mujeres? - Ruby pregunto incrédula ante lo que las últimas palabras de David podían significar.
- ¡No! Es… es por…
- ¿Si? ¿Porque David? ¿Por qué no podría tener una relación amorosa con la madre de mi hijo? -Emma empezaba a enfadarse.
- ¡Porque es tu abuela! ¡Por dios, Emma! Ella. Es. Tu. Abuela. -David gesticulaba como un loco. -Y la mujer que te separo de nosotros en primer lugar.
- ¡No jodas! ¿Eres su abuela? -La pregunta, de Alex a Regina, interrumpió a los demás haciendo que todos se giraran a mirarlas, poniéndose nerviosos a ser conscientes de que, las dos mujeres, llevaban allí todo el tiempo que duraba aquella conversación.
-Abuelastra. - Especificó Regina. - Ni siquiera una buena. -Ignoro las caras asombradas de los demás y, sentándose junto a Emma, continuo su conversación con Alex, que se había sentado frente a ella y al lado de Snow. - Y con total falta de correlación sanguina entre nuestras familias. - Apretó el muslo de Emma, bajo la mesa, para que esta entendiera que ella estaba bien y que no se preocupara.
-Pues entonces no veo el problema. -Alex miro a David, que la devolvió la mirada.
Charming miro a todas y cada una de las mujeres que se encontraban con él, y solo pudo rendirse ante la evidencia, de que, por muchos argumentos que tuviera, validos o no, no convencería a ninguna de lo mala idea que le parecía aquella situación. Por el amor de dios… su hija, su pequeña, la niña de sus ojos, y, la que fue su peor enemiga, causante de tanto sufrimiento y penurias… juntas… románticamente. A veces el destino tenía un pésimo sentido del humor. Se encogió un poco en su asiento, cruzándose de brazos, dando así por concluida su participación en aquel debate.
Regina y Emma, miraron a Snow a la espera de lo que tuviera que decir ella, respecto a su reciente relación. Snow las observo unos minutos antes de carraspear, incorporarse, apoyarse en la mesa con un brazo y señalar con su dedo índice a Regina.
-Como le hagas… aunque sea una milésima, de daño, a mi niña. Te mato. Y esta vez de verdad. ¡¿Entendido?!-Snow espero la confirmación de la ex - Reina Malvada, y cuando, por fin, Regina reacciono a sus palabras y afirmo con una sonrisa, se volvió a sentar.
-Y como tú… le hagas, aunque sea una milésima de daño, a mi Regi. Te rapare esa preciosa melena tuya de Rey León. ¡¿Entendido?!- El inesperado movimiento de Alex, imitando a Snow, dirigiéndose a Emma. Dejo a todos con la boca abierta. - ¿Qué si lo has entendido, princesita? –Alex chasqueo los dedos delante de la cara de Emma haciéndola reaccionar.
-Sí, sí. -Contesto Emma, más blanca que la nieve, tragando saliva.
-Regi también tiene guardaespaldas. ¿Sabes? - Alex paso su brazo por los hombros de Snow y la acerco a ella de forma cómplice. - Aunque un poco menos homicida. – Le guiño un ojo a Emma, consiguiendo que la tensión que se había creado, desapareciera instantáneamente cuando empezó a reírse.
-Bueno… si de avisos va la cosa. -Ruby se giró hacia Emma y Regina. – Como alguna, le haga daño a la otra… os mato a las dos. -Movió su dedo de una a otra. - Y me quedo con vuestros cachorros. -Sentencio volviendo a su lugar.
-Quieta ahí lobita. Si alguien se tiene que quedar con los renacuajos, soy yo. - Intervino Alex, señalándose a sí misma.
- ¿En qué universo cabría esperar, que alguna de ustedes, se hiciera cargo de los niños? -Las aludidas se girando a mirar a la persona que les había interrumpido. -Los niños se quedan con sus abuelos. - Sentenció David golpeando la mesa con su dedo.
Alex, Ruby, David y Snow, empezaron una discusión de quien se encargaría de Mia y Henry si alguna vez les pasase algo a sus madres. Bajo la atónita mirada de Regina y Emma, que no se creían que, de estar discutiendo la idoneidad de su relación, pasasen a pelearse por la custodia de sus hijos.
- ¿Te puedes creer que estén planeando que hacer después de nuestra muerte? -Le susurraba Emma a Regina. - Y ni siquiera esperan a que no estemos presentes. - Ante el silencio de la morena, la rubia se giró a mirarla. - ¿Regina me escuchas? - Emma agito una mano delante de la cara de Regina, que estaba ensimismada mirando a David.
-Tu padre, acaba de llamar a mi hija, su nieta. -Murmuro Regina, sin llegar a creérselo del todo.
-No se dé que te sorprendes. - Dijo Emma apoyándose sobre el codo. - Seguramente ya esté planeando la boda. -Continúo mirándola con diversión, consiguiendo por fin que la morena la mirase.
- ¿Boda? –Regina, con los ojos como platos, estudiaba el rostro de Emma.- Ni siquiera hemos tenido una cita. -Le siguió el juego a la rubia, al darse cuenta de que estaba bromeando.
-Una cita ¿Eh? -Con su mano libre, Emma empezó a acariciar la mano de Regina que seguía en su muslo. - Creo que nos acaban de salir cuatro niñeras de la nada.
- ¿Que insinúas? -Regina se acercó un poco más a Emma.
-Tú. Yo. Cita. Esta noche. -Susurro Emma al oído de Regina.
Las campanillas de la puerta, las hizo saltar en el sitio sobresaltándolas, al abrirse esta repentinamente. Una Belle alterada y sin aliento, se acercó a ellos corriendo hablando tan rápido que era imposible entenderla.
-Belle tranquilízate. ¿Qué pasa? -Pregunto Snow.
-Se lo ha llevado… se ha llevado a Rumpel. -Belle respiro hondo y siguió contando lo que había pasado esa mañana en la tienda. - Robín apareció esta mañana, secuestro a Neal y consiguió hacerse con la daga de Rumpel.
-Mierda. Esto no me gusta. -Regina golpeo enfurecida la mesa. - ¿Qué demonios están planeando esos tres?
-Lo averiguaremos, tranquila. - Emma entrelazo sus dedos con los de Regina. -David vamos, intentaremos seguir su rastro. Regina, ve con Belle a la librería, he intentar averiguar algo.
- ¿Y nosotras? -Pregunto Snow, en referencia a las otras tres mujeres.
-Ruby quédate con Snow. Alex ¿puedes cuidar de los niños? - Dijo Emma, teniendo un gesto afirmativo de parte de las tres mujeres. - Bien pues… en marcha.
Regina y Emma permanecían abrazadas en la calle, mientras que Belle ya se dirigía hacia la librería y David esperaba dentro del coche patrulla.
-Ten cuidado. - Le dijo Regina a Emma antes de darla un casto beso en los labios.
-Tú también. -Replico la rubia, acariciando las mejillas de la morena.
-El mayor peligro que voy a correr es que se me caigan unos cuantos libros en la cabeza. - Ironizo Regina, consiguiendo que Emma riera.
-Sería una lástima que eso sucediera… me encanta tu cabeza. - Sonrió Emma divertida, pasando una mano por la cabeza de Regina.
-Eres muy idiota. - Regina no pudo evitar reírse.
-Y te encanta. -Emma besuqueo por toda la cara a Regina.
-Sera mejor que nos pongamos en marcha. -Interrumpió Regina el tonteo, ante el sonido del claxon del coche patrulla. - Avísame en cuanto sepáis algo.
-Y tú. – Emma beso a Regina y se metió en el coche.
Regina vio cómo se alejaba el coche por la vía principal y, con un suspiro, se dirigió a la librería para intentar averiguar que estaba tramando su hermana.
POV Regina
Esto era, una real y total, pérdida de tiempo. Llevábamos más de dos horas aquí metidas y no habíamos encontrado absolutamente nada. Aunque tampoco me sorprende, las únicas pistas que teníamos, eran que necesitaban al bebe de Snow y a Rumpel, para vete tú a saber qué. Tenía que haber ido con Emma y David, seguramente hubiera sido de más ayuda allí que aquí mirando libros. Y encima Emma no respondía a mis llamadas. Su bienestar empezaba a preocuparme.
Quien lo hubiese dicho. Yo. La villana más temida del Bosque Encantado. Preocupándome por la mocosa de los Charming. Por esa inmadura… cabezota… torpe… insolente… entrometida… esa mujer que babea cuando duerme. Que no se preocupa por su comodidad. Y que inconscientemente intenta protegerme.
No sé cuántas veces había mirado ya la foto que nos hizo Alex por la mañana. Y cada vez que la veía, no podía evitar que naciera una sonrisa en mi cara. Era increíble como habíamos pasado del odio al amor de la noche a la mañana… pensándolo bien, no había sido tan de repente, sino que, se fue cociendo a fuego lento. Aunque tuvieron que pasar tres años y una nueva maldición, para que me enfrentará a mis sentimientos.
El ruido del frenazo de un coche y las voces dirigiéndose hacia la entrada, me hizo reaccionar llamando a Belle de un grito y levantándome en dirección a la puerta. Antes de llegar, la puerta se abrió, y Emma entro seguida de Ruby y sus padres, que parecían estar discutiendo.
-Pero lo que dices es una absurdez. -Snow se dirigió directamente a una silla, pasándome de largo y sentándose con sus manos apoyadas en su enorme barriga.
-Pero es lo que ha pasado. -Replicaba David sentándose delante de ella, al otro lado de la mesa.
-Hola. - Emma me agarro por la espalda y me beso en la mejilla.
- ¿Qué les pasa a tus padres? ¿Qué ha pasado? ¿Qué habéis averiguado? ¿Por qué no me has cogido el teléfono? - Tenia tantas preguntas, y estaba tan aliviada y enfadada a la vez, porque la muy idiota estuviera bien.
-Empecemos de nuevo. - Emma me giro para quedar de cara a ella. - Hola. - Me soltó eso, con una sonrisa, antes de darme un casto beso.
-Hola. - La devolví el beso. - Y ahora… ¿me puedes contestar a lo que te he preguntado? - La muy idiota se rio y fue a sentarse al lado de su padre, que seguía en su conversación con las demás mujeres.
La seguí hasta donde estaban los demás y me coloqué al lado de Belle, que acababa de aparecer por el pasillo que llevaba a las librerías. En cuanto estuvimos todos, los Charming dejaron de discutir y David empezó con el relato de lo sucedido.
Por lo visto, no encontraron nada en la casa que habitaban Zelena, Cora y Robín. Pero cuando regresaban, vieron una sombra sospechosa en el bosque y se detuvieron a investigarlo. Pareció ser una persona y cuando empezaron a perseguirla, Emma tuvo un pequeño accidente quedándose atrás. David continuo con la persecución y cuando por fin dio alcance a esa persona, descubrió asombrado que tenía su mismo rostro. Desconcertado ante lo que veían sus ojos, empezó una pelea a espada, resultando esta última rota al darle alcance a su doble, y desapareciendo después en una nube verde junto con su "gemelo malvado".
-Eso me suena de algo. -La voz de Belle nos trajo de vuelta al presente. - Lo he leído en alguna parte. - Se levantó y se adentró entre las filas de librerías repletas de libros.
Mientras Belle rebuscaba entre las estanterías, yo me gire hacia Emma y la pregunte cual había sido ese accidente que la retraso en el bosque.
-No tiene importancia. - Dijo quitándole gravedad al asunto. Pero, ante mi ceja levantada y ante mi expresión severa, no tuvo más remedio que confesar. -Está bien, está bien. Me tropecé con una raíz y me caí. ¿Contenta?
Contenta, lo que se dice contenta, no estaba. Pero no pude evitar que se me escapara una suave risa, al imaginármela cayéndose de boca por culpa de una raíz.
-Me alegra que mi torpeza te divierta. - Dijo levantándose enfurruñada.
-Swan…- Me levanté y la seguí hasta una de las librerías. - No te enfades. - La abrace por detrás y apoye mi barbilla en su hombro, pudiendo así, ver de refilón que estaba sonriendo.
-No me he enfadado… solo quería atraerte hasta un sitio más privado. - Se giró sobre mis brazos para quedar cara a cara.
- ¿Y para que has tramado, tan ardua artimaña? -Pregunte con la sonrisa ladeada.
-Para hacer esto…- Dijo en un susurro para, a continuación, darme un suave y lento beso… y después otro… y otro… y otro…
-Me gustan tus artimañas…- Susurre entre beso y beso.
-Ejem… Ejem… No sabéis la suerte que tenéis de que haya sido yo la que ha venido a buscaros. - Dijo Ruby apoyada, sobre su costado, en una de las librerías y riéndose.
- ¿Que pasa Rub's? - La pregunte separándome de Emma un poco para mirar a mi amiga, pero no lo suficiente para dejar de sentir el calor que emanaba de su cuerpo, tras aquella sesión de besuqueo.
-Belle ha vuelto… aunque no sé cómo no os la habéis cruzado. - Dijo mirando hacia los lados del pasillo en el que estábamos.
-Anda tira… - Dijo Emma empujando a Ruby hacia delante, para después entrelazar su mano en la mía y seguir a la morena.
No tardamos ni veinte pasos en llegar a la sala principal, pero cuando lo hicimos y Belle nos miró, aparto la mirada de nosotras más roja que un tomate.
-Y… ahí está la respuesta a la incógnita. -Rio Ruby al darse cuenta, como Emma y yo, de que Belle nos había visto y esquivado cuando volvía de su búsqueda.
-Callate wolfie. -Murmure a mi amiga cuando los Charming nos miraron. Una con cara de sorpresa y el otro con cara de pocos amigos.
- ¿Estabais haciendo tacos? -Interrogo Snow a Emma, que se sonrojó, desorbito sus ojos escandalizada y me soltó la mano.
- ¡Que! -Dijo Emma en un tono demasiado agudo. -No. Y por favor Snow, olvidemos el incidente de los tacos. -Pidió ahora en un tono normal, acercándose a su madre para enfatizar su petición.
- ¿Qué demonios significa eso? -Pregunte a la morena que estaba a mi lado sonriendo.
Ruby se acercó a mí, y me susurro en incidente que ocurrió con Henry y Emma, un día que llegaron antes de tiempo al apartamento de los Charming, después de que se rompiera mi maldición.
Al principio, me enfadé por el descuido de esos dos idiotas, pero luego vi la oportunidad perfecta para meterme con ellos y vengarme de una forma menos homicida. Asique me acerque a Emma y la abrace de la misma forma que había hecho en las librerías, por la espalda. Y con mi sonrisa más malvada dirigida a los dos idiotas, lo solté.
-No te preocupes Snow… cuando Emma y yo…-Le die un beso en la mejilla a la rubia. - Vayamos a hacer tacos…- la apreté más contra mí. -Te llamaremos para que nos ayudes…- Emma me miro de la misma forma que lo estaba haciendo Snow, horrorizada. Pero yo no había acabado, aún quedaba darle la puntilla. - No te preocupes David… te puedes unir a nosotras… así todo queda en familia. - Finalice guiñándoles un ojo, le di un cachete a Emma en el culo cuando me separe de ella, y volví al lado de Ruby.
Fue glorioso y sumamente divertido, ver la reacción de los tres Charming. Emma no podía estar más roja de la vergüenza, Snow había palidecido haciendo honor a su propio nombre y David… oh… David… sin duda fue la mejor reacción. Rojo de la ira se levantó de golpeando la mesa con sus manos, señalándome mientras balbuceaba un "tu… tu…" sin sentido y sin saber cómo continuar aquella frase. Tampoco creo que mi pose de Reina Malvada, y mi mirada y sonrisa lasciva, le ayuden a pensar con claridad. Pobre. Sin embargo, yo me lo estaba pasando muy bien provocándolo de una manera "inocente".
La carcajada de Ruby, evito que se me tirada encima para descuartizarme, y la de Belle hizo reaccionar por fin a Snow, que se levantó y se puso al lado de su marido para empujarlo por los hombros y sentarlo, asegurándolo que yo solo me estaba burlando de ellos. Cosa que le quedo clara, cuando me miro y escucho mi risa socarrona. Aun así, el muy "Charming" entrecerró sus ojos y me volvió a señalar con un "tu… tu…". Por otro lado, Emma se acercó a mí, sonriendo de lado.
-Eres malvada…-Me susurro cruzándose de brazos a mi lado.
-Y tú, deberías de tener cuidado de adonde llevas a Henry. - La conteste también cruzándome de brazos. Ella me miro y asintió ligeramente con la cabeza.
-Bueno… después de este momento. - Ruby se hizo escuchar, mientras se calmaba y se limpiaba unas lágrimas que se la habían escapado al reírse. - Belle, ¿has encontrado lo que buscabas?
-Me temo que no está aquí. -Contesto la castaña, haciendo el mismo movimiento que Ruby. -Lo más seguro es que este, o en la tienda de empeños o en la casa de Gold. - Dijo poniéndose en pie. - Aquí hoy ya no podemos hacer nada más. Seguiré buscando allí.
-Bien, entonces tenemos el resto del día libre. - Dijo ahora Snow poniéndose de pie también. - Tengo antojo de helado. - Empujo a David, que seguía asesinándome con la mirada, hacia la salida.
-Nosotras podríamos hacer tacos. - Le comenté a Emma, en un volumen lo suficientemente alto, para que David me escuchara.
-Hija de…- David se giró inmediatamente he hizo el amago de venir a por mí. Pero Ruby, que había seguido a los Charming a la salida, lo detuvo y lo saco de la biblioteca a empujones, entre quejas del príncipe.
-Eres realmente malvada…- Me susurro Emma al oído, cuando me abrazo por la espalda de la misma manera que yo había hecho antes.
-No lo sabes bien querida…- Susurre echando mi cabeza hacia atrás y recostándola en su hombro, a la vez que me abrazaba más fuerte, a mí misma, con sus brazos.
- ¿Qué te parece si vamos a hacer tacos? - Me pregunto insinuantemente.
Ahora fue mi turno de ponerme más roja que un tomate. Me aparte de ella como un resorte y la mire escandalizada sin saber que decir.
-Ha… ¿Hablas en serio? - Pregunte en un murmullo tímido, escudriñando sus ojos.
-Claro que hablo en serio. -Dijo totalmente convencida, acercándose lentamente y parándose a mi lado de cara a la salida. - Me ha entrado mucha hambre… y a los niños seguro que les divierte entrar en la cocina y desordenarlo todo. - Sonrió dándome un beso en la mejilla. - Voy arrancando el coche. – Me estaba tomando el pelo. La muy imbécil me la había devuelto.
Con una sonrisa idiota la seguí afuera. Nos despedimos de los demás y nos subimos al coche dirección la mansión, entre risas y charlas banales. Cuando llegamos, los niños y Alex, estaban en el salón jugando a la consola. Les contamos todo lo que había sucedido, a petición de unos insistentes preadolescentes.
Un poco más tarde, Emma se fue con los niños y Alex a comprar los ingredientes para la cena. Quedaban tan solo un par de días para el duelo y teníamos una pequeña pista de lo que querían esos tres. Pero por hoy no me preocuparía más por ello.
Hoy… hoy cenaríamos tacos.
BUENAS A TOD S. LAMENTO TARDAR TANTO EN ACTUALIZAR. PROMETO QUE INTENTO HACERLO LO MÁS RÁPIDO POSIBLE, PERO A VECES NO ME DA TIEMPO. ASEGURAROS QUE ESTE FIC TENDRÁ SU FINAL.
ESPERO OS SIGA GUSTANDO. UN SALUDO Y GRACIAS POR LEERLO.
P.D: Os ruego que cualquier fallo ortográfico o gramatical me aviséis, pues no suelo revisarlo como debería, asique vuestra ayuda siempre es bienvenida.
