Yo también te amo, déjame asesinar por amor

Un chico de cabellera celeste estaba parado frente a un viejo enemigo, alguien a quien nunca pensó tener como enemigo de nuevo, no porque pensó ya haberlo derrotado desde la secundaria, allí parado frente a él con el cuerpo del pelirrojo en el suelo siendo aplastado por su pie se encontraba Shiro sonriéndole perturbadoramente. Nagisa maldijo y sobre maldijo advirtiendo al mayor de que dejara de mancillar el cuerpo del pelirrojo o lo mataría de la forma más despiadada posible, como si el contrario oyera una petición de hacer lo totalmente contrario comenzó a pisar y patear el cuerpo del muchacho, en un abrir y cerrar de ojos ya tenía al celeste encima quien le dio un rápido cuchillazo que apenas logró esquivar y rápidamente retiró el cuerpo de su amado para abrazarlo con fuerza y poner una pistola apuntado a la cabeza del mayor. Akari gritaba aterrorizada mientras Itona la sostenía para que no fuera en ayuda de su amigo, ya que solo le estorbaría, como si la chica hubiera comprendido dejo de gritar y se acercó con el peliplata para llevarse el inerte cuerpo del pelirrojo… pero había un problema el celeste se aferraba, como si la vida le fuera en ello, a su amado. No podía pensar en nada más que el calor del ambarino había desaparecido… pero aún conservaba un poco de cordura por lo cual las palabras de la chica resonaban en su mente hasta que lograron conectar algunas neuronas "¡Nagisa, deja a Karma, no me importa si te vengas… puedes matar pero no te dejes morir abrazado a él! ¡Vive un poco más por él! ¡Asesina por amor!" Era cierto, no podía permitirse caer, no hasta que encarara al responsable de la muerte de su amado demonio, no era Shiro que lo miraba entre asustado y contento, no era Houjou que lo miraba en total calma… no… no era ninguno de los dos, era ese maldito de Norita Yuji y de él mismo que tuvo misericordia de aquel chico e impidió que Karma lo asesinara… aunque se echaba la culpa a si mismo sabía que el más responsable en todo ese asunto era de Yuji, se supone que era su amigo… entonces ¿Por qué no se largó en el momento en que vio al celeste? ¿Por qué intento atacarlo? ¿Por qué cuando vio a Karma defenderlo se pudo rabioso? ¿Por qué cuando él imploro piedad por la vida de Yuji este solo aprovecho para matar a la persona que más amaba? No sabía las respuestas y ahora mismo eso le importaba poco, mascullando maldiciones beso la frente de su demonio y se lo entregó con delicadeza a su amiga, sacó su pistola, que había guardado, y su cuchillo y pasó de largo a Itona, que apuntaba a ambos mayores, y aun derrumbado Yuji por el terror. Solo susurro "Gracias, cuida de Karma". Su sed de sangre era palpable pero estaba relativamente tranquilo, no obstante sus compañeros y enemigos no lo estaban, la excepción era uno… el maldito de Houjou… Shiro con la experiencia marcada en su cuerpo sabía que no debía meterse con Nagisa cuando se había controlado y tenía esa mirada en su rostro, no debía moverse, lo sabía bien pero sus piernas no lo obedecieron y salió corriendo tratando de prolongar su vida pero el celeste apareció frente a él y le apunto a la cabeza propinándole tres balas de forma certera… muerto, su siguiente víctima era más inteligente, había huido, no opto por seguirlo… no… tenia mejores planes y esos eran cobrar la vida de Yuji, se acercó a él quien estaba en el suelo de rodillas, le levanto la cara con el cuchillo y empezó a cortar pequeños trozos de carne, tan rápido que Yuji no podía evitarlo pero tan lento que sentía un infierno, no oía sus suplicas solo pudo ver la sangre que manchaba la hoja de su cuchillo y luego el piso… y luego su propia ropa, tan absorto estaba en venganza que no pudo identificar la bala que se clavó en su pecho, ni siquiera tuvo que voltear ya sabía quién fue, solo grito para que sus amigos se marcharan… que cuidaran de su amado, supuso que le hicieron caso cuando oyó el grito desgarrador de Akari perderse en la noche, alzó su rostro una vez más al cielo y ahí la vio… una estrella fugaz.

Hello shooting star, hello shooting star, again te volví a ver

Susurró antes de caer en el piso, muerto… con una sonrisa inerte, nunca le había gustado asesinar pero esta vez lo había disfrutado porque había asesinado por amor.