Hola:

Retorné. Y más rápido de lo que yo mima pensé. Es que de pronto me sentí inspirada y dejé que las palabras salieran solas.

Sé que muchas quedaron decepcionadas con el capítulo anterior y no sé como van a tomar este, pero les aseguro que es necesario todo lo que estoy escribiendo.

Así que aquí va el capítulo. No hay canción aunque no dejé de escuchar una en todo el relato. Pero ese tema musical aun no debe entrar en la historia.

Besos y abrazos

Yaem Gy

Lo que Oculta… la Mirada del Hombre.

No podía evitar esa mala costumbre. Siempre tenía que estar tocando todo lo que veía. Especialmente si le gustaba demasiado y si además no era suyo. Muchas veces mientras estuvo en Hogwarts tuvo problemas por ello. Se obsesionaba con todo lo que le pertenecía a otros. Especialmente si se trataba de mujeres. Una vez Malfoy le había mandado un escarmiento con Golye y Crabbe por estar "toqueteando" a la novia de turno. Pero no lo podía evitar. Si la chica era hermosa… él tenía que tocarla.

Ahora estaba en aquel hermoso salón. El amplio espejo colgante reflejaba como él tomaba y codiciaba un huevo enjoyado al más puro estilo Ruso. Las gemas rodeaban el ovalo y los cierres estaban bañados de oro. Por un momento deseó meterlo en su bolsillo pero al verse reflejado en el espejo prefirió abortar la idea. Sería demasiado obvio que relacionaran la desaparición del huevo con él.

Pero quien sabe si termines siendo mío cuando Krum caiga – sonrió y la lascivia le impulso a lamerse los labios – Tú y todo lo que esté en esta casa –

Odiaba a Krum. Desde que había logrado escapar de Inglaterra y refugiarse en Bulgaria solo había esperado pacientemente que el búlgaro cometiera un error. Y lo asechaba y asechaba también a la bella esposa. Estaba envidioso de la estrecha relación de Krum y Lestrange, a pesar de saber que ambos hombres no se soportaban. Odiaba la riqueza del moreno. Odiaba su porte elegante y orgulloso, tan parecido a veces al de Malfoy en sus mejores tiempos. Odiaba el respeto con que todos trataban a Víktor. Pero hasta no hacía muchas semanas el odio que más había crecido en su interior era que Krum poseyera tan deliciosa mujer. Una que provocaba deseos y sentimientos horriblemente bajos y oscuros en él. Porque para Zabini, Briana Krum era demasiado especial.

Pues cada vez que la veía recordaba un pasado mejor. Y recordaba que en esos tiempos también sentía ese deseo lujurioso por una sangre sucia. Una mujer prohibida la cual había sido dueña de sus sueños más húmedos, pero a la que no podía tocar. Que además nunca le había mirado y que solo tenía ojos para ese otro tipo al cual también odió y envidió solo porque era dueño de semejante hembra. Ese Ron Weasley que era un muerto de hambre y sin embargo tenía una joya a su alcance. Una joya sucia… pero una joya al fin y al cabo.

El lánguido tic tac del reloj fue apaciguando sus recuerdos asquerosos. Observó los ricos cuadros, los muebles. Su corazón se ennegreció un poco más.

Mi esposo no se encuentra – escuchó a su espalda.

Señora Krum, – se volteó – dichosos los ojos que la… – quería decir desean – ven. Cada día está más hermosa – sonrió

Briana lo miraba seria y a una segura distancia. Cuando el elfo le informara que ese hombre había tenido el descaro de pisar su casa sintió una furia tan repentina que la hizo olvidar la tristeza que estaba pasando en esos instantes. Lo único que deseaba era que ese desgraciado se fuera de su casa de una vez.

Ya escuchó, mi esposo no está –

Briana, Briana. No tiene que ser tan ruda conmigo. Somos amigos –

Ya le dije que para usted yo soy la señora Krum y también ya le aclaré que yo jamás lo consideraré un amigo –

No vamos a enfriar nuestras relaciones por un pequeño mal entendido. Esa noche yo solo quería acompañarla. Es peligroso que una mujer así… de hermosa caminé sola en la oscuridad… puede despertar las pasiones de quizás que engendros –

¿cómo usted acaso? – lanzó sin tapujos la castaña

Veo que aun tiene una mala opinión de mí. Es una lástima –

Si mi esposo no está, ya no tiene nada más que hacer en mi casa. Le pido se retire –

Blaise sintió un rencor venenoso que se mezcló con la excitación que Briana le provocaba. Si no fuera porque Lestrange le tenía agarrado del cuello ya se hubiera lanzado sobre ella para ponerla en su lugar. Pero para Rodolphus, Víckor era pieza fundamental de la invasión y Zabini tenía prohibido fastidiarlo. Y él debía obedecer o perdería el poco favor que Lestrange le adjudicaba.

Bien, me retiro. Déle mis saludos a su esposo. Dígale que el negocio en Sofía necesita su atención inmediata. Que me mande una lechuza pues ambos debemos viajar allá – Caminó hasta la puerta en donde Briana estaba situada. La mujer se alejó para darle espacio pero Blaise fue directo a ella logrando arrinconarla contra el muro. Pero Briana estaba preparada y tenía la varita desenfundada la cual amenazaba la garganta del mago – Calma, bella señora. Solo quería despedirme como un buen inglés –

Pues ahórrese su despedida y márchese ya. No se le ocurra intentar nada. Aun puedo contarle a mi marido lo ocurrido hace unas semanas. Si no lo he hecho es solo por el negocio que mantienen. Pero si vuelve a propasarse le juro que en menos de cinco segundos Víktor le da la paliza de su vida –

Bien, bien – Zabinni levantó las manos inocentemente – Mil perdones si le he ofendido… espero que algún día limemos estás asperezas… – sus ojos brillaron libidinosos – Buenas tardes –

Parecía caminar hasta la salida con total calma y tranquilidad, pero en verdad estaba hirviendo de rabia. Briana Krum le había humillado.

Un día… un día Krum será desechado por Lestrange y entonces estarás indefensa. Y haré lo que he deseado por tanto tiempo. Abusaré de ti tanto que suplicarás que te mate. Pero no lo haré jamás. Vivirás para darme placer a mi manera – susurró entre dientes en el portón.

No demoró mucho en llegar a la Mansión Ruskit. Allí un iracundo Lestrange le esperaba. Al verlo Blaise tragó saliva.

¡¿Dónde está Krum?! – rugió el líder.

No… no estaba en su casa –

¡Maldición! ¡¿Y no fuiste lo suficientemente capaz de averiguar donde demonios está?! –

Ehh… La esposa es altiva y me odia. Nunca me iba a decir donde estaba –

¡Eso te pasa por querer meterte bajo su falda!– Rodolphus gruñó como un perro y golpeó un mesón con el puño – Krum se me está escapando de las manos. Sé que quiere renunciar a todo esto. Pero no… no se lo voy a permitir. Sin su imagen no hubiera podido lograr todo esto. Muchos de los magos que se nos han unido solo lo hacen porque creen que esto es por un bien mayor ilustrado en su persona. Todo lo he construido a su alrededor –

Pero si le presiona otro poco… con lo que usted sabe… –

Parece que no es suficiente. Parece que tendré que usar algo más preciado que su desliz… –

¿Y qué otra cosa puede ser? –

La mujer… Krum está tan enamorado de esa… que sé que hará lo que yo quiera. –

Blaise palideció. Eso no estaba en sus planes. Si Lestrange lastimaba a Briana, si la mataba… él nunca podría poseerla.

Rodolphus acomodó su cuello y caminó hasta el ventanal. Miró por el cristal el nevado paisaje.

No pudieron matar al cazador. El tipo al cual Foster iba a suplantar tuvo un accidente esa misma mañana. Y todo delante de Potter. No había forma de ocultarlo. Ahora está en San Mungo. Además me enteré que Potter tiene a su esposa delicada por su embarazo y no vendrá. Todo se está fastidiando. Y ahora Krum se resiste a continuar. ¿Cómo puedo lograr que la invasión sea exitosa si no mato a esos dos? Potter está protegido por un círculo de hierro. Y Ese Weasley está escondido en una fortaleza inexpugnable. No hallo la manera de atraer a Potter a la trampa y Weasley escapó de la suya por descontrolado. Y para que todo resulte debemos eliminar a los líderes –

Tal vez deberíamos lanzarnos a la batalla y ya – dijo Zabini intentando dar una solución

¡¿Eres idiota?! ¡ Potter es un icono! ¡¿No aprendiste nada en la segunda guerra y en tu fallida invasión?! Si Potter se alza como líder no podremos ganar. Y lo mismo con Weasley. Ese es su lugarteniente y todos lo alzarían asociándolo al "Elegido". Es lo mismo que pasa aquí. Yo me erigí como Líder pero solo gracias a la asociación que todos me hacen con Krum. La verdad es que el verdadero líder de toda esta maquinaria es él. Si nos falla lo perderemos todo –

El silencio cayó en los hombros de ambos.

Para colmo me he enterado que Nott quiere matarme. Ese infeliz no tolera mi poder –

¿Cómo se enteró? –

Tengo demasiados oídos en Inglaterra. Ese condenado le propuso a Malfoy un lugar en mi trono. Y sé que ese cobarde sobrino mío lo está barajando. Lo malo es que no puedo deshacerme de Nott hasta que la invasión se concrete y si Draco acepta su propuesta también se vuelve un intocable hasta que ganemos. Y ya me estoy cansando. Odio este frío país. Odio a su estúpida gente. Quiero volver a Inglaterra, pero para ello debo derrotar a Potter y a su gente. Sin contar que debo deshacerme de mis supuestos aliados –

Tal vez… tal vez Theo tuviera un accidente… y Si Draco se le ha unido… tuvieran el accidente juntos – Blaise buscaba la manera de ayudar a Rodolphus y conseguir su aprobación.

Ya veo lo traidora que fue su camada. Nott y Malfoy fueron tus camaradas de juventud, y sin embargo no te arrugas imaginándoles accidentes. Puedo comprender que Nott quiera matarme pues no le represento nada. Y sé que Draco es lo suficientemente miserable como para desearme realmente la muerte. Y también sé que esos dos se unirían a menos que Malfoy tuviera un motivo demasiado poderoso para negarse. Pero tú… eres la culebra más asquerosa que he conocido. Me imagino como planearías mi "accidente" si eso te beneficiara –

No… no, señor – se apresuró a decir el slytherin – Yo solo trato de ayudarlo. Nott y Malfoy no fueron compañeros para mí. Nuestra relación fue más bien… tensa –

Ya cállate. Provocarle un accidente a Nott sería lo mismo que desechar a Krum. Si algo aprendí en la vida fue aprovechar bien los dones de otros. Nott es un grandioso estratega. No como tú que eres un mequetrefe. Todo el pensamiento intelectual de esta invasión surgió de su cabeza. Él es el artífice, yo solo supe aprovecharme. Si matara ahora a ese infeliz estaría echando todo al tacho. Todo mi poder radica en Nott y Krum. La mente y el ideal. Yo soy el rostro –

¿Entonces que piensa hacer, señor? – preguntó Blaise tratando de disimular el rencor por las palabras de Lestrange.

Mi mejor hombre en Inglaterra se encargará de vigilar los pasos y las conexiones de Nott y Malfoy. En verdad estoy muy satisfecho de él. Ha sabido engañarlos a todos. Cuando obtenga el poder, Foster se convertirá en mi mano derecha. No sabes cuanto he disfrutado como Andrew se ha reído de Potter en su propia cara y ha hecho creer a Nott que es su leal camarada –

Zabini se concentró para recordar el rostro del aludido. Lo conocía solo de vista. Sabía que había sido un buen Ravencraw y que se había unido al destacamento de aurores solo un año antes que Potter y Weasley. Cuando Blaise se enteró que él era otro aliado de la oposición a Potter se sorprendió. De verdad había creído que era amigo y camarada de Harry. Después no se preocupó mucho por él pues lo consideró solo un peón en ese ajedrez preparado por Lestrange. Ahora se daba cuenta de cómo Foster había crecido en los favores del Lider. Y entonces su envidia se dirigió hasta él.

"Vaya… no solo las serpientes traicionan… las águilas son peores que nosotros" Pensó.

¡Te estoy hablando, idiota! – escuchó de pronto.

Perdón, señor. Perdón –

Entonces concéntrate. Te estoy diciendo que tengo algo para ti. Quiero ver si de verdad me eres útil o no. Quiero que te conviertas en la sombra de Krum. Quiero que sepas todo. Donde durmió, que lugares visita, hasta lo que comió el día anterior. Temo que vaya a tener un ataque de dignidad y Valentía y desbarate todo. Y quiero que remedies tu situación con la mujercita de él. No quiero que ella lo ponga en sobre aviso. Necesito que consigas obtener su confianza. Si es que eso aún es posible. Y eso requiere que mantengas tus manos en los bolsillos y tu miembro en los pantalones –

Blaise enrojeció. No pudo disimular el relámpago de ira en su mirada.

Se hará todo como usted diga, señor – dijo con voz ronca.

Bien, pero para asegurarme que cumplirás bien tu misión te voy a dar un incentivo –

¿Incentivo? –

Preocúpate de Krum por ahora. Y cuando te mande llamar y si me satisface tu reporte, te diré en que consistirá la segunda parte de tu misión. Y también te daré a conocer que te daré a cambio de tus servicios. Sé cuales son tus anhelos. Ahora largo –

Zabini se fue del cuarto pensando en que premio pudiera recibir por su trabajo. Esperaba un cargo de gran importancia en el nuevo régimen.

Tengo que satisfacerlo. Y seré poderoso –

Habían pasado tres días. La desazón en su pecho roía su corazón como un ratón al queso. No podía quitarse de la mente la imagen de ella con la ropa desordenada y su expresión de terror. Se recriminó una vez más.

Soy un imbécil. En vez de tratarla como una flor delicada la traté como a una ramera. Y ni a las rameras las trato así de mal. Nunca va a perdonarme. Nunca –

Caminaba con la ridícula altivez que había visto hacer al Primer Ministro. Los jardines se sucedían a su paso y los empleados se reverenciaban ante él. Con el rabillo del ojo divisó a la muchacha a la cual había engatusado para entrar a la mansión la primera vez. Agitó negativamente la cabeza.

Señor. Pensamos que volvería a las últimas horas de la tarde – le dijo el mayordomo solícito.

Pues, quise volver antes – Fue lo único que respondió.

De inmediato se dirigió al amplio despacho para hacer la última revisión. Pero tal como había sucedido la vez anterior no encontró gran cosa. Estaba claro que las pruebas que necesitaba estaban en el ministerio. Pidió el transporte y pronto fue conducido hasta el lugar. Allí divisó al guardia quien solo se limitó a saludar bajando humildemente la cabeza. Hubiera sido indignante para el primer ministro pedirle que le enseñara su varita. Ron caminó rápido al ascensor y una vez allí bebió otro largo y nauseabundo trago de poción. La botella aun tenía líquido para otras 10 horas. Y él consideró que con ello tenía el tiempo suficiente para completar su cometido.

Miró el despacho. Era ostentoso. Cerró la puerta y corrió todas las cortinas. Su manos de inmediato pasaron a registrar cajones, libros, carpetas. Analizó documentos. Para su frustración la mayoría, por no decir todos, estaban en búlgaro. Y si para él hablarlo era a veces complicado, leerlo era aún peor. Fue entonces que descubrió un fondo falso en uno de los cajones y al abrirlo encontró dos cosas. Una fotografía del Ministro junto a Lestrange, Zabini y Ruskit sonriendo y dándose la mano. Al dorso una escritura que estaba en perfecto ingles.

"Una foto de camaradas. Una alianza para fortalecer nuestras ambiciones. Gracias estimado amigo por su apoyo a nuestra causa.

Rodolphus Lestrange"

La sonrisa de Ron se amplió al máximo. Esta era una prueba gráfica. El Ministro estaba perdido. Luego vio debajo una carpeta. La observó detenidamente. Una vez se agotó al tratar de traducir, prefirió llevársela y dársela como tarea a Luboslav. Invocó el encantamiento Geminio y otra carpeta exactamente igual pasó a tomar el lugar de la original. Ron estaba seguro que allí estaban el resto de las pruebas. Con eso ya tenía bastante por ahora. Ordenó el lugar y estaba a punto de marcharse cuando golpearon a su puerta.

Frunció el ceño.

–Adelante – Dijo al tiempo que quitaba el hechizo que mantenía la puerta cerrada.

Una figura imponente se alzó por la puerta. El hombre de ojos oscuros como la noche, cabello negro y corto y bigote, hombros anchos, brazos musculosos, entró al recinto con pasó recargado. Ron lo observó y trató de recordar. Lub le había dicho que ese era el jefe de aurores en Bulgaria.

Buenas tardes, Señor. Pensé que vendría recién mañana. ¿Tuvo un buen viaje a Plovdiv? – Le habló ese hombre en búlgaro.

Solo vine por algo que necesitaba – dijo tratando de imitar bien el tono de voz del ministro .

Señor, aprovechando de que ya está aquí quería avisarle que los planos de invasión ya están terminados –

La expectativa corrió por las venas de Ron como lava. Existían unos planos. Trató de serenarse para no levantar sospecha alguna pero estaba hasta emocionado. Pruebas, pruebas concretas estaban a punto de ser reveladas ante él.

Oh… que bien… ¿Dónde están? –

Camino a Plovdiv, señor. Tal como se nos ordenó – El Jefe de aurores lo miró confundido – Esa fue la orden del camarada Lestrange. No dejar pruebas de nada en el ministerio por si llegara a aparecer algún espía –

Ron lo miró simulando normalidad. No recordaba su nombre. Luboslav se lo había dicho pero por más que trataba no podía. Cada cierto tiempo se apretaba los pulgares dentro de la palma para mitigar la ansiedad.

Cierto, cierto. Lo olvidé. Ya estoy viejo –

Usted también ha hecho caso a la advertencia de Lestrange, ¿Verdad? Los ingleses están muy confiados en nuestra lealtad, pero uno nunca sabe. En este mismo momento pudieran tener un espía pisándonos los talones –

¿Sería eso posible? – preguntó Ron mostrando una cara escéptica algo teatral. Mientras por dentro reía a carcajadas.

Soy Auror señor. Mi trabajo es dudar de todo el mundo. Nosotros hemos jugado un buen papel ante los británicos. Pero ellos también saben jugar. Por algo son los enemigos a vencer –

Esas últimas palabras causaron cierta inquietud en el falso Ministro.

Enemigos – dijo suavemente.

¿Puedo sentarme? – Pidió su interlocutor

Claro, por supuesto –

Ron apretó con un puño la carpeta que escondía bajo el chaquetón amplio. Con la otra mano ofreció al auror una silla ante la mesa lustrosa. Éste se sentó y esperó lo que Ron interpretó como una invitación para hablar.

Continúe – fue lo único que dijo para alentarlo.

Krum vino ayer mientras todos estaban en Plovdiv. Tal como lo planeamos. Ya está al tanto de los planos. Justo llegó cuando los estábamos terminando. Mi equipo trabajó detenidamente. Los preparamos prolijamente según la información proporcionada por la gente del camarada Lestrange. Como usted ya sabe, indicamos todos los lugares por donde pasarán las tropas sin ser detectadas. También se dispuso la fecha en que el comando especial viajará a dar muerte al profesor Longbottom del Colegio Hogwarts en Escocia.

Los ojos de Ron se abrieron con una sorpresa abrumadora.

– Perdón… pero no recuerdo el porqué matar a un profesor – dijo con el corazón palpitando a mil por hora.

Vaya, es raro que no lo recuerde, mi señor. Ese Longbottom, fue el cuarto del grupo que había desafiado directamente el poder de Lord Voldemort. El más grande defensor de la pureza de sangre. Él junto a ese tal Potter, al cazador Weasley y a una sangre sucia de apellido Granger que murió en la guerra. Lestrange nos lo dijo – el auror tomó una pausa – Una vez eliminados Potter y Weasley obviamente nuestros enemigos lo alzarían a él como su última esperanza. Y tanto usted como yo sabemos que las ovejas no son nada si no tienen pastor –

Trato de aplacar el horror que las palabras de ese hombre le provocaban. Matar a Neville. Eso era pavoroso.

"Pero si Neville es más bueno que el pan. Es una aberración querer matarlo solo porque crean que pudiera ser una amenaza" pensó tratando de aplacar su estupor.

Con nuestra parte de la misión terminada solo nos queda esperar que la gente del Camarada Lestrange cumpla el cometido de asesinar a los líderes enemigos y él termine de crear esa misteriosa arma de la que tanto ha hablado –

Ron tragó saliva. Ya tenía bastante información con la carpeta que guardaba en su regazo y la confesión de ese auror. Solo tenía en mente emboscar al emisario que llevaba los planos o entrar de alguna manera al nido de Lestrange por ellos. Pero ahora… había que buscar algo más.

Oh, sí. El arma – dijo en voz baja – eh… debo marcharme. Un asunto impostergable me reclama –

Si, señor. Solo me falta decirle que ya atraje la atención de Krum. En dos semanas trataremos el asunto pendiente –

El Auror lo saludó con un movimiento de cabeza y salió del cuarto con firmeza sin darle tiempo para preguntar cual era ese asunto pendiente con Krum. Tratando de controlar su rabia y su ansiedad, Ron salió del Ministerio para desaparecerse en el primer callejón vacío que encontró. Creía que si se apuraba lo suficiente podría alcanzar al emisario con los planos, pero una vez se apareció en un bosquecito al pie de una de las hermosas colinas que rodeaban la ciudad miró hacía el cielo y comprendió que de seguro a esa hora los planos ya estaban en manos de Lestrange. Caminó apresurado y se internó en las fauces del bosque. Sus pasos lo llevaron a una casita pequeña. Se detuvo a prudente distancia y realizó el hechizo. De inmediato por la puertita de la casa salió Lub con la varita en alto y le interrogó.

¿Cual es tu nombre? –

Heath Wolding –

¿ y dónde me conociste? –

En la mansión Ruskit. Ambos sirviendo copas –

¿Y? – preguntó el muchacho bajando la varita – ¿conseguiste algo? –

Entremos –

La casita constaba de dos habitaciones. Una que correspondía a living, cocina y dormitorio y la otra, un estrecho cuartito de baño. En la pequeña cama un hombre de aproximadamente 60 años parecía profundamente dormido.

Conseguí más de lo que esperaba. Mira –

Ron extendió al muchacho la fotografía y la carpeta. A cada línea que Lub leía el joven abría más los ojos.

,Qué demonios es esto? – preguntó con el horror en sus ojos.

¿Por qué? ¿Qué dice? – devolvió Ron alarmado al ver el horror en los ojos del muchacho.

Luboslav estaba pálido. Se llevó una palma a la cabeza e intentó digerir todo lo que sus ojos veían.

¿Qué dice la carpeta? – repitió Ron

Tengo que leerla bien. Tengo que entenderla bien. Es como un… manifiesto. Una constitución. Pero tengo que comprender bien cada palabra – dicho esto el muchacho se apresuró en guardar el escrito en u morral. Hacía lo posible por no delatar su nerviosismo ante lo poco que había leído.

¿Cuándo crees que podrás traducirlo todo? –

Ay, Heath… no me presiones. que me empezó a dar la jaqueca de mi vida. Ya tengo demasiado trabajo como infiltrado y ahora me mandas a traducir pergaminos. A veces me gustaría que quien me ayudara –

¿No pensarás involucrar a alguien más? –

¿Crees que soy idiota? Solo en ti confío. Ahora más que nunca mis compatriotas me dan mala espina –

¿Por qué? – le preguntó el inglés mirándole profundamente y como tratando de escudriñar en su mente.

Porqué va a ser. Soy un espía en mi propio bando, ¿recuerdas? –

Ron no dijo nada, solo se dio la vuelta y se acercó al primer ministro con la varita en la mano. Lub saltó como resorte de la silla en la que estaba y se apresuró para interponerse entre El cazador y su presa.

¿Qué pretendes hacer? –

Voy a interrogarlo –

No… dijimos que no lo haríamos –

No tengo alternativa, Lub. Tu jefe de aurores mencionó algo de un arma. Tengo que saber a que se refiere –

¿Arma? –

Si. Junto con el fin del entrenamiento de las tropas y el asesinato de Harry y el mío, es lo último que esperan. Que Lestrange termine con su arma –

Pero no podemos interrogar al viejo. Tendrías que obliviarlo y si ellos lo descubren todo se ira a la mierda –

No veo otra forma de averiguar sobre esa arma. Pibramovic sabe de ella. Lo afirmó tu jefe. Y cada vez tenemos menos tiempo. Mis mejores amigos están en peligro mortal. Mi familia. Todo mi pueblo –

Pero esto es un riesgo muy grande. Aquí hay magia negra en cada rincón, Heath. No les costaría mucho tiempo en descubrir que Pibramovic fue suplantado. Lo que hay que hacer es que le metas en su cabezota el recuerdo de tu visita para que lo asuma como propio y que luego lo llevemos a su casa. Deberemos averiguar sobre esa arma de otro modo –

Ron también empezó a tener una jaqueca espantosa. Debía admitir que Luboslav tenía razón. Pero él ya no podía esperar más. La presión que caía sobre sus hombros le estaba ahogando. Su gente estaba en peligro. Y Briana estaba fuera de alcance. Y Krum… tenía que saber ya cual era el papel de Krum en todo esto.

Bien. Terminemos con el viejo. Lo dejaremos en su casa y nos iremos a Plovdiv en el último expreso. Seguirás con tu entrenamiento e intentarás averiguar si esa arma se construye en los campos de entrenamiento. Además de traducir el contenido de la carpeta. Por mi parte voy a seguir a Krum y a Ruskit pues Lestrange casi no sale de la mansión. Hay que ver la manera de tener esos planos al alcance de la vista –

¿Y si el arma se está construyendo en los terrenos de la mansión? Podrías entrar y así matar dos pájaros de un tiro –

Es una posibilidad ¿pero cómo podría entrar? –

Luboslav sonrió y sacó la cajita que tenía en el bolsillo.

Supongo que a Yaxley no le niegan la entrada – y se la extendió.

Ron lo miró a los ojos con satisfacción.

Harry tiene que conocerte. Eres bastante bueno. Tienes justo lo que yo carezco. Cerebro –

Oh, gracias. Los Búlgaros tendemos a usarlo. Quizás algún día los ingleses desarrollen ese don. No por nada los tenemos en este momento con el trasero a dos manos – Y rió.

Muy gracioso. A veces me recuerdas a Hermione. Era la única que mantenía la cabeza fría cuando Harry y yo estábamos muriendo de la desesperación –

Lub movió las cejas de arriba hacia abajo.

Ya me contarás de ella. Ahora será mejor que nos movamos porque se hace tarde –

Ron dispuso lo mejor posible sus recuerdos en la mente del primer ministro. Luego lo cargaron y entre ambos lo llevaron por el camino hasta salir de los límites de protección que tenía la casita. Los tres se desaparecieron y llevaron al viejo hasta el callejón cercano al ministerio. Le dejaron sentado en una banca cercana y se escondieron. Ron le liberó del Desmaius que le había lanzado y el hombre se despertó.

Perplejo, Pibramovic pestañeó y luego se frotó los ojos. Miró a todos lados aturdido. Se levantó y levantó la varita lanzando un hechizo a todo lo largo del callejón. Pero nada sucedió. Respiró aliviado y salió con premura hasta la calle principal. Ron y Lub se desaparecieron para también llegar a ésta por un costado poco iluminado y siguieron observando. El primer ministro se acercó a su chofer para luego abordar el coche que permanecía estacionado. Al poco rato ya estaba camino a su mansión.

¿crees que sospeche que fue secuestrado? – susurró Lub.

Tendremos que averiguarlo – Dijo Ron.

Llegaron a la casona y Ron, ya transformado en él mismo, se cambió el color del cabello y de los ojos para proceder a investigar. Lub no estaba de acuerdo pero ya estaban allí. Ron se desarregló a conciencia y caminó relajado hasta la reja. Al poco rato una chica morena apareció casi corriendo desde la casa principal y se le lanzó a los brazos. Lub movía la cabeza con desaprobación. Las cosas serían mejores si la mucama no fuera la novia de su compañero en el instituto.

Hola – Dijo Ron sensualmente

Hola, inglés. Creí que te habías ido a tu país –

No podía. Tenía que verte una vez más –

Lub realizó una notoria mueca de asco cuando los labios de Ron se unieron a los de la chica.

¿Estás ocupada? –

No. Aunque mi patrón acaba de llegar. Ahora está atiborrándose de comida y vodka. Llegó un poco aturdido, pero dijo que de seguro se debía a cansancio. Lo vi bastante contento –

Vaya, ¿y no sabes cual es el motivo? – preguntó Ron rozando con su nariz el cuello de la mucama

Ahhh… me imagino que es por el viaje que hizo… ayyy, Tom, me estás derritiendo –

¿me dejas entrar? Aquí afuera está muy frío –

La chica no lo pensó dos veces. Le tomó la mano y lo metió en la casona. Luboslav no podía creer lo que veía. Definitivamente Heath tenía que enseñarle como engatusar mujeres. Le iba a servir no solo para hacer un buen trabajo.

Ron a hurtadillas junto a la chica entró una vez más a la mansión. De pronto la voz de una mujer de edad avanzada resonó en el aire y la chica metió a Ron en uno de los armarios. La anciana, que era la vieja pero autoritaria madre del primer ministro, apareció por una puerta y la regañó por haber desatendido sus deberes. Muy pronto la mandó al comedor principal pues el señor la llamaba. Ella hizo una mueca de nerviosismo y se encaminó sin poder evitar mirar hacia el armario. La anciana a paso lento continuó su camino desapareciendo al girar a la izquierda en el siguiente pasillo.

Ron esperó un momento y salió con sigilo del armario. Fue hasta el comedor y allí estaba Pibramovic disfrutando de su cena. La muchacha llenaba la copa. El ahora castaño, tuvo que idear un plan rápido pues no debía demorar en salir de allí y marcharse junto a Lub a la estación de ferrocarriles. Tenía que distraer a la chica para luego espiar al ministro y saber si había descubierto todo o seguía ignorante a su secuestro.

Volvió al armario y en poco rato la mucama abrió la puertita. Lo volvió a arrastrar de la mano y sin que Ron pudiera saber cuantos segundos demorara, la chica ya lo tenía metido en su cuarto. Se le colgó al cuello y lo besó desesperada.

Tu patrón… ¿ya se fue a dormir?– le preguntó en un momento que pudo liberar su boca de la de ella.

Si, se fue a su habitación – empezó ella a sacarle el abrigo casi a los tirones – Tom, No sabes cuanto he pensado en ti – Y volvió a besarlo

Ya, calma… ¿estás segura que quieres esto? –

Siii… Quiero dormir contigo –

Ella se trepó al hombre y lo atrapó con brazos y piernas. Ron estaba sorprendido. Bulgaria podía ser muy fría, pero sus mujeres vaya que eran ardientes.

La llevó a la cama y cayó sobre ella. La chica entonces empezó a deshacerse de su propia ropa. Ron comprendió que debía salir de allí antes que su bestia sexual lo dominara. En otras circunstancias hubiera aprovechado el momento, pero ahora el tiempo abrumaba y a pesar que los besos y las caricias de ella le gustaban, le incomodaban. Pues no eran los besos y las caricias de la mujer que realmente deseaba.

Bajó su mano distrayendo a la mujer con un beso profundo. Sacó su varita y pensó el hechizo. La chica quedó dormida de inmediato.

Lo siento. Eres muy linda y lograste excitarme, pero no puedo continuar –

Acto seguido le modificó la memoria en la cual y por ego propio le inventó un revolcón magnífico en el cual ella había disfrutado a plenitud. Luego le murmuró que ella no lo olvidaría pero que sería la última vez que engañaría al ingenuo de su novio. Que sería una buena chica a partir de ese día.

Caminó rápido por los pasillos y subió las escaleras para llegar a la habitación del ministro. Los encontró leyendo unos pergaminos, pero de vez en cuando se quedaba pensativo para luego pestañear rápidamente. Ron Miró su reloj. En menos de media hora el último expreso saldría de la estación.

Ya debo estar viejo – escuchó acechando por el rabillo de la puerta – La memoria me empieza a fallar. Recuerdo haber ido al ministerio y hablar con Patrow, pero más bien como si hubiera soñado con ello. Bueno, mañana tendré la cabeza más despejada –

Para Ron eso fue suficiente. Salió por la puerta principal y escapó del lugar usando todos los rincones oscuros que lo acercaban al portón. Abrió con sigilo. La mucama. En su excitación por llevarlo a su cama no había cerrado como correspondía.

Listo – Dijo agitado por el escape –

¿Alcanzaste a averiguar algo? ¿O simplemente te dedicaste a follar? –

Ron sonrió con picardía.

Vamos, en menos de diez minutos sale el expreso –

En el vagón y amparados por un Muffliato Ron le relató su aventura en la casa del ministro. Luboslav lo escuchó malhumorado, pero a la vez aliviado de que el ministro pensara que su revoltijo mental era debido a su edad.

Yo podía haberme ido solo – dijo – Pudiste quedarte hasta mañana y joderle la relación un poco más a Carcarow. Se nota que tienes a esa chica comiendo de tu mano – gruño cruzando los brazos en el pecho.

No quiero acostarme con ella. No me interesa en realidad. No quiero más problemas de faldas –

¿Lo dices por la hermosa señora Krum? –

Ron lo miró con desagrado. Lub levantó las cejas y pestañeó con autosuficiencia. Había hecho la pregunta solo para molestar. Estaba claro que sabía la respuesta.

Hagamos un trato, Lub – dijo controlando y relajando los puños que querían chocar con la mandíbula del muchacho – Tu no vuelves a mencionar ese tema y yo mantengo mis puños lejos de tu cara –

¿Y por qué no pegarme de nuevo? Total, ya podrías hacerlo una rutina –

Lub… –

Mira, Heath, el que te haya perdonado no significa que lo olvide. Estamos metidos en un lío tremendo y me inquieta que aun estés obnubilado por aquella mujer. Estoy arriesgando mi pellejo por ti y temo que mandes todo al demonio por Briana Krum. Sé que te enfurece que me meta en tu vida privada, pero el que yo mantenga intacta la mía depende de cómo te comportes. No sabemos si ella está confabulada también en todo esto. ¿O acaso intentas engatusarla como lo hiciste con la novia de Iván? –

Lub, Lub… Te estás ganando otra paliza… Merlín – resopló – ¿Tienes que ser tan incisivo? Si algo pude averiguar es que ella no tiene nada que ver con esto. Y no intento engatusarla. Hace días que no la veo y ella ya no quiere volver a verme en su vida. Ya no hay nada ¿comprendes? Nada –

¿Y ese nada cuanto tiempo durará? Porque por lo poco que sé eres tú el que siempre la busca –

No volveré a buscarla. Ya te dije, no me quiere volver a ver –

Esta vez estaba decidido a no dejarse llevar por su necesidad. Ella lo había dejado. Ella había preferido volver a los brazos de su esposo. Y eso tenía a Ron herido en su corazón, en su orgullo masculino. Krum siempre ganaba. Krum le había arrebatado la oportunidad de llevar a Hermione al baile, le había robado su primer beso. Había después llegado primero a la vida de Briana, la había hecho su esposa, su mujer. Y cuando Ron había intentado lo mismo ella lo había rechazado.

"Prefiere su calor, sus besos a los míos" pensaba mientras el tren abarcaba las vías "Prefiere quedar atrapada en su jaula que amarme"

Sin embargo, la angustia de la culpa lo perseguía. No podía olvidar lo mal que la había tratado. Se había dejado arrastrar por el deseo, la pasión, por ese fuego del corazón que confundía a Briana con Hermione. Él deseaba acariciarla como si de un pétalo se tratara, pero en vez de eso la había zamarreado.

Lub se marchó y él volvió a su cuarto en la pensión. La soledad le calaba en los huesos. Pero tenía que soportarlo.

El día siguiente vigiló a Ruskit pero no encontró nada nuevo. Ansioso a cada momento miraba la moneda que llevaba a todo lugar. Harry no daba señales y él no se atrevía a buscarlo. Quería decirle ya lo que estaba pasando.

Por la tarde tuvo que hacer un dominio espartano de si mismo para no concurrir al bosquecito junto a la escuela. Y a cada momento se repetía que Briana le había dejado por otro. Quería odiarla por eso. Odiarla y alejarla del recuerdo de Hermione. Briana no era al fin y al cabo como su adorada castaña. Hermione no hubiera jugado con sus sentimientos de manera tan cruel. Hermione lo había amado. Briana… no sabía que era en verdad lo que ella sentía.

Dos días más duró su autodominio. El vacío era cada vez más grande en su pecho. Tenía que verla. Tenía que pedirle perdón por ser un animal.

La vio caminar por el sendero. Se veía triste. Como el cazador que era la acechó por un buen tramo. Ella a veces miraba a algún punto entre los arbustos y él se acurrucaba. Mas, su corazón engañado por ese espejismo hecho mujer lo empujó hasta sacarlo de su escondite.

Briana dio un brinquito al verlo. Por varios segundos ninguno dijo palabra alguna. Ron se dedicó entonces a mirarla, a llenar sus ojos de ella. A acariciarla con la vista. Recorrer su frente, su naricita coqueta, sus labios de cereza. Su cuello terso.

¿Que hace aquí, Señor Weasley? –

Las palabras "Señor Weasley" se le hundieron en el pecho como puñales.

Solo vine a una cosa – dijo Ron aproximándose a ella sin medir su velocidad. Briana retrocedió y en sus ojos se reflejó miedo. Mucho miedo.

No… no me toque – dijo en un gemido asustado.

Esas últimas palabras y su carita aterrada terminaron por masacrar su corazón.

No intento hacerle daño – dijo con un desgarro en la garganta – Solo… solo quería pedirle perdón por lo que hice la otra tarde –

Ella apretaba sus libros y a sí misma al mismo tiempo. Temblaba.

Verla así fue demasiado para Ron. Que le temiera era lo peor que él pudiera soportar. Quería abrazarla y acariciarla tan delicadamente. Besarla con ternura. Pero sabía que no podía acercarse más. No ahora.

Jamás se odió tanto a sí mismo.

Lo lamento. De verdad. Es que yo supuse… _

Pues supuso mal. Muy mal. No sé que clase de mujer piensa que soy – le dijo ella agresivamente. A pesar de su miedo sacó su enojo a la luz. Su herida dignidad.

Lo siento… nunca he pensado nada malo de ti. Es que… me dejé llevar por la impotencia… Querías terminar lo nuestro –

Le pido por favor no me tutee – Dijo ella alzándose todo lo que podía – Para usted vuelvo a ser la señora Krum –

Ron pestañeó dolido. Tragó saliva. Intentaba aplacar el enojo que Briana estaba provocando en él.

Lo siento… señora Krum. No es mi intensión ofenderla. Es que… Briana… – abrió la boca pero el sonido demoró en llegar – No quise lastimarte, bonita. La pasión me cegó… En verdad creí… yo creí… –

Ya le dije, Soy la señora Krum. No pretenda que con palabras bonitas y mirada de cordero voy a pasar por alto su abuso. Soy una señora respetable. No tenía derecho a tocarme. No le di mi permiso. ¿Creyó que porque había ido a su cuarto me iba a acostar con usted de buenas a primeras? –

No, no pienso que usted sea una cualquiera. Solo tuve la estúpida idea que me amaba. Que me necesitaba. Pero ya veo que no. – se le amargó el sabor en la boca – Es demasiado señora para permitirse querer de verdad –

¿Intenta volver a insultarme? – devolvió ella agriando su aliento también.

No, no es mi intención. Solo vine a disculparme. Y ya lo hice. Si quiere o no perdonarme es asunto suyo. Y no se preocupe, porque no volveré a molestarla –

Eso espero. No quiero verlo, ni que me persiga, ni mucho menos que vuelva a ponerme un solo dedo encima –

Ron movió la cabeza afirmativamente mordiéndose los labios con despecho. Sus pulmones tragaron aire con violencia.

Será como usted ordene, señora Krum. No volveré a tocarla otra vez. Adiós –

Y dando la vuelta se desapareció.

Esa noche la amargura le corroía por dentro. Ahora si que no la buscaba nunca más. Por muy angustiado que estuviera por verla.

La odiaba y la necesitaba al mismo tiempo.

Condenada orgullosa. Pero esta vez no me arrastraré a tus pies como un idiota. No de nuevo. Yo también tengo orgullo "Señora Krum" . Y puedo ser más insoportable que usted. Al diablo todo. Terminaré esta misión y me voy a Inglaterra. Y no pienso volver a Bulgaria nunca más –

Y estaba decidido por completo. El fuego del despecho ardía en su alma.

Lejos, en la mansión Krum, Briana tampoco podía dormir. Se paseaba por su cuarto nerviosa. Cada tanto miraba por la ventana e intentaba descubrir si había alguna sombra allí afuera.

Su mente la llevaba a cada momento hasta el incidente de esa tarde. Aun recordaba su mirada suplicante cuando le pidió perdón. Mirada que se transformó en fuego de rabia después que ella le dijera todas esas cosas. Ella quería castigarlo por su atrevimiento. Quería que él se sintiera culpable y se disculpara … que le rogara volver a él.

Maldición… esa era lo que ella quería en su fuero más íntimo. Que él le suplicara volver a sus brazos. A pesar que ella no debía aceptar, pues ya no quería traicionar a Víktor, ella quería que Ron le rogara volver.

Pero en cambio él tuvo que ponerse idiota otra vez. Y eso la volvió a enfurecer. No había hecho ningún intento por disuadirla. Ni siquiera le tocó una sola vez.

Y ella tenía que admitir que lo único que deseaba era que él la tomara con esa fuerza arrebatadora y la quemara con un beso.

Y él no lo hizo. Solo la miró con un fuego frío en los ojos.

"Será como usted ordene, señora Krum. No volveré a tocarla otra vez. Adiós "

Y se había marchado.

La punzada que la acompañara desde que él se fuera no había dejado de atormentarla. Se tocó el pecho con la mano intentando apaciguar ese dolor.

¿Y si en verdad…? ¿Si en verdad…? –

Se quedó mirando a la nada por la ventana. La escarcha adornaba el marco por fuera.

Basta, tonta… Es mejor así. Que se vaya y no vuelva más. Él solo vino a hacer de tu vida un descalabro. Te desordenó todo, te lo cambió todo. Te hizo débil… – hizo un puchero – Te hace caer al infierno y subir al cielo en un segundo… No puedo… no puedo dejar que alguien tenga tanto poder sobre mí –

Una corriente fría se deslizó por la espalda de Briana. El hielo le estaba abrazando con brazos gélidos y asfixiantes. Pero no era frío en si lo que la estaba envolviendo… era otra cosa. Una más taladrante, más penetrante.

Era miedo.

Miedo a lo que había visto en los ojos… de él.