Capitulo XXVI

"La Princesa Athena"

En el volcán "Estrecho de javas" año 1990...

Los guerreros se encontraban exhaustos, habían vencido al gran Saiki en 3 minutos y medio, sus trajes quedaron hecho harapos por la fuerte pelea, fue increíble a pesar del hombro dislocado de Iori y las dos heridas en la pierna de Kyo.

— Lo hicimos Yagami. –sonrió satisfecho Kyo sin importar el dolor que sentía. En ese momento apareció el portal cerca de ellos.

—Entra tu primero Kyo. –sugirió Iori.

— ¿Qué? ¿Acaso crees que soy idiota? –le cuestiono el castaño desconfiado.

—Cobarde. –susurro el pelirrojo lanzándose hacia el agujero negro que se cerro por completo.

— ¡YAGAMI! –exclamo Kyo dando un solo paso cayo de rodillas, grito de dolor tomándose de la pierna, el volcán estaba a punto de erupción, la lava se elevaba mas y mas y el calor era insoportable ¿Sera mi fin?, se preguntaba el castaño.

— Joven. –lo llamo el Oráculo a su lado extendiendo su brazo. — Toma mi mano. –Kyo quedo asombrado de ver de quien se trataba. — Este lugar esta apunto de estallar ¡VAMOS! –y aun dudando Kyo tomo su mano confinando, era eso o la muerte y al instante desaparecieron.

En el templo de Zeus tiempo después...

—Bao y yo terminamos de curar a Yagami y a Kyo, se encuentran bien. –les comunico Kensou.

—Bien, ya estamos todos es hora de volver. –dijo el oráculo preparada para tele transportarlos.

—Espera. –la interrumpió Chizuru. —Ash ya que estas de nuestro lado creo que ya es hora que nos devuelvas nuestros poderes. –se dirigió hacia el francés.

—Es verdad, lo había olvidado jeje. –se rio Ash y encendió una pequeña flama verde devolviendo el espejo Yata y el Magatama a sus verdaderos dueños.

Mientras tanto...

— ¡RINDETE ATENEA! –grito en un momento el dios, sin dejar de pelear contra la diosa. —Sabes muy bien que no puedes contra mi... ¡LO SABES!

—Es cierto pero aun asi ¡No me rendiré! –exclamo arrojando miles de bolas psíquicas sobre su pecho, aunque a Yamata no le hacían tanto daño, solo lo enfurecía mas y mas.

—Eso es Atenea, será a tu manera... –grito. —Lucharemos, como ¡Los guerreros primitivos que somos! –hizo una llamarada purpura convirtiendo ese fuego en una espada sobre su puño y cuando estaba a punto de atacar de pronto aparecieron todos los chicos KOF sobre la plataforma, Athena rio feliz al verlos.

—Imposible... –musito Orochi sumamente sorprendido, eso solo significaba solo una cosa "Su clan había sido derrotado" pero ¿Cómo lograron volver? y su pregunta fue contestada cuando vio junto con ellos a la traidora del Oráculo sonriendo triunfante.

—Hola Yamata. –le saludo sínicamente el Oráculo.

—"Esa voz..." –pensó Athena mirando a la interpretadora.

—Maldita. –le respondió serio Orochi, ella rio complacida. —Entiendo a Ash porque es humano, pero tú ¿Por qué me traicionaste?

— ¿Acaso no me recuerdas? -cuestiono ella, Yamata la miro desentendido. — ¿En verdad creíste que dejaría que mi única hija se casara contigo? -Orochi abrió sus ojos aun más.

—Metis... –susurro el dios impresionado, los demás escuchaban la conversación sin comprender aun.

—Asi es. –y allí fue cuando cambio el cuerpo Rose mostrando su verdadera imagen.

—Creí que Zeus te había desaparecido a causa de la profecía... –se callo de repente y río irónicamente. —Entonces el Oráculo que le profeso a Zeus fuiste tú.

—Si, yo fui quien le dijo a Zeus que el matrimonio entre tú y Atenea causaría una desgracia...

Flash back...

— No puede ser... –se lamento el dios.

— Como acaba de escuchar Zeus, yo misma lo veo... si usted permite que ambos se casen nacerá un Dios fuerte y despiadado quien acabaría con todo el Olimpo y será quien también lo despoje de su trono y del imperio del cielo. –predijo el Oráculo.

— y ¿Qué me sugieres? –pregunto sin ánimos.

— Sepáralos... Orochi y Atenea no pueden crear a ese demonio... seria la combinación perfecta de ambos y la destrucción de no solo de todos nosotros sino también de la misma tierra. –aseguro ella.

— Seguiré tu consejo, nadie me despojara de nada...

Fin del Flash back...

— Todo fue mentira, lo inventaste... todo. –escupió cada palabra de odio, resentimiento salida de la boca de Orochi, todo hubiera sido diferente si ella no hubiera deducido esa profecía.

— Entonces tu eres... mi madre?- murmuro la diosa de armaduras doradas queriendo acercarse.

— Lo soy Atenea, soy tu madre. –le sonrió, una sonrisa muy parecida a la de ella y sin pensarlo Athena fue a ella y la abrazo con tanta fuerza como si su vida dependiera de ello al cual el abrazo fue correspondido.

— Ahora lo recuerdo... nunca te vi físicamente pero te sentí, siempre estuviste ahí protegiéndome y ayudándome... esa voz... –dijo Athena llorando, recordando...

Flash back...

—"¿Cómo puedes permitir que una simple guerrera de Orochi te lastime de esa forma? A ti una DIOSA, una GUERRERA!"- le dijo mentalmente una voz que le resulto familiar. — No dejes que te humille de esta manera... ¡Acaba con ella! ¡Acaba con los hijos de Orochi! ¡Hazlo!

Athena recordó la pelea contra Leona como también su vida en el Olimpo... su encierro en la mazmorra...

Tengo que salir de aquí. –pensó mientras observaba las gruesas y fuertes paredes rocosas en donde estaba. — ¡Psycho ball! –lanzo y no salió nada, se dio cuenta que el lugar era especial y le impedían utilizar sus poderes. —Maldito Orochi, es muy astuto.

La puerta de su cautiverio se abrió y ella por su puesto se puso a la defensiva, vio a una mujer encapuchada en la entrada, no se lograba reconocerla pero sostenía una bolsa de trapo color marrón oscuro y las arrojo a los pies de Atenea y de golpe se cerro la puerta. Desconfiada tomo la bolsa y la abrió y se encontró con sus armas, su espada y su escudo, se alegro y recordó...

Fin del Flash back...

Eras tu... –afirmo Athena terminando de abrazarla sin dejar de admirarla, su madre era muy parecida a ella, una mujer pura y hermosa.

Asi es mi niña. –acaricio sus cabellos lilas con una mirada brillante, orgullosa de su hija fuerte como su padre y bella como la misma Metis.

Los demás eran testigos de ese bello encuentro, ahora lo entendían todo en cambio Orochi ya estaba arto de tanta dulzura.

Madre e hija, que cuadro más emocionante. –se hizo escuchar falsamente Yamata interrumpiendo. Lastima que dure tan poco tiempo.

Athena coloco enfrente de sus amigos sacando su espada enfrentando a Orochi...

Atenea olvídalo, no podrás ganarle. –dijo Metis y todos voltearon a verla ¿Acaso dio todo por vencido?

Pero...

Yo puedo lograr que te hagas mas fuerte convirtiéndote en la Diosa más poderosa de los 4 mundos. –aseguro y todos quedaron muy sorprendidos, aun mas Orochi.

¿De que hablas medre? –cuestiono Athena como si fuera lo mas irónico del mundo.

Con ayuda de una fiel amiga de otra dimensión "La Princesa Athena", tu ancestro se remarcara en ti.

¿La Princesa Athena? ¿Mi ancestro? –cuestiono sin entender Athena.

¡QUE! –exclamo Yamata. No puedes hacer eso, no puedes invocarla.

¿Tienes miedo Orochi? –sonrió Metis. Recuerda que hace tiempo que no me has visto, mis fuerzas han aumentado y créeme que tengo ese poder.

Y como fantasma fue hasta Athena envolviéndola, dando giros alrededor de la guerrera, luces celestiales blancas ayudaron a ocultarla mientras partes del cuerpo de la nueva Athena se lograba ver, la diosa de armaduras se había transformado en la Princesa Athena, usaba solo una hermosa bikini roja que remarcaban bien sus atributos, unas sandalias de tiras envueltas en sus piernas sus cabellos ondulados se movían al compas del viento, una llamativa corona con un par de alas pequeñas en un costado de su cabeza, una espada dorada que sostenía en su mano derecha y un pequeño escudo de forma de corazón sobre su otra mano que tenia grabado en el centro un dibujo del monte olimpo.

A...Athena... –tartamudeo con la boca abierta Kensou al ver a su amiga totalmente distinta. Aun no creían lo que acaban de suceder.

Princesa Athena. –le corrigió la extraña joven con una mirada distinta a la de Athena, ya no era la original sino otra. Vengo de un mundo muy diferente a este.

Esta no es tu pelea, vete y vuelve a tu mundo mágico. –le advirtió Orochi.

Te equivocas, es mi pelea ya que Athena y yo formamos un solo ser, ambas ancestros de Atenea, la verdadera batalla acaba de comenzar. –dijo decidida la Princesa.

—Bien, entonces te demostrare quien es el mejor Princesa porque yo ¡Soy el Rey de este mundo!

Athena y Yamata dieron un salto hacia arriba parecían que estaban flotando en el aire y sacaron sus respectivas armas. La espada de filo invertido contra la poderosa espada de fuego.

Ambos peleadores se pusieron en posición de pelea y se estudiaron. Los demás chicos se quedaron impactados, los guerreros se estudiaron varios segundos hasta que de la nada los dos se dirigieron a toda velocidad hacia ellos. Se oyó un choque y los Peleadores ahora estaban en lados opuestos.

"El primer golpe" –pensó Elisabeth mientras veía como Athena y Orochi volteaban a verse y a constatar los resultados. Una cortada apareció en el brazo izquierdo de Athena. La capa de Yamata se desgarró.

—Al parecer no eres tan fuerte como aparentas. –rio Orochi al verla sangrar un poco.

Athena furiosa se abalanzó sobre Yamata, quien solo se hizo a un lado y chocaron una y otra y otra vez sus espadas con movimientos rápidos y fuertes, la lucha era encarnizada ya había pasado mas de una hora y al parecer Orochi se veía cansado pero no lo mostraba y Athena seguía intacta como su espada mas filosas y ardiente que nunca.

—Te ves cansado Yamata, presiento que terminare contigo mucho antes de lo que esperaba. –sonrió con burla la Princesa.

¡VAMOS ATHENA TU PUEDES! –la alentó su fiel amigo Kensou.

Sus espadas volvieron a chocar con la misma fuerza y en cada golpe explotaban las flamas purpuras de Orochi contra el poder psíquico de la Princesa Athena.

Los dos se miraron el uno al otro. Se notaba en sus caras que ambos iban a buscar el triunfo, hasta sus últimas consecuencias.

Los chicos KOF estaban atónitos de la gran pelean que estaban viendo, algunos nerviosos, preocupados y otros como Iori Yagami se aguantaban las ganas de intervenir cuando veía a la Princesa recibir golpes, pero ¿Hasta cuando aguantaría?

—Iori, serénate... –lo tranquilizo Chizuru. —siento que aun Athena no ha mostrado todo su poder.

—Si es cierto, ¡Lo lograra! –exclamo Bao feliz.

¡ATHENA! ¡YA DEJATE DE JUEGOS Y ACABA CON EL! –le grito su mejor amiga Metis.

¡¿Qué?! ¡Con que estabas jugando! –le reprocho Kyo entre dientes como los demás, esto no es para tomarlo como un juego.

Que pena y yo que me quería divertir... –balbució aburrida la Princesa. Bueno Yamata ya es hora de que te envié al inframundo, saluda a Perséfone de mi parte. –sonrió malévolamente Athena creando una gran, enorme y poderosa esfera psíquica que apuntaba a Orochi quien no tenia escapatoria ya que algunas diminutas y letales bolas lo rodeaban impidiéndole la salida, por primera vez estaba asustado, era su fin?, y lo peor derrotado por una niña infantil y egoísta como la Princesa del castillo victoria. —BINGGGG BANGGG PSYCHO ARROWWWW –grito a toda voz cuando estaba a punto de lanzar, su transformación se deshizo volviendo hacer Athena la diosa de armaduras doradas.

Ah no, pero que paso... –se lamento Athena, cuando estaba a punto de derrotarlo.

¡¿Qué fue lo que sucedió Metis?! –cuestiono Mai desesperada.

Pues... su fuerza se ha debilitado bastante con esta batalla ya que ella permanece a otro mundo y otra gravedad, todo lleva un colapso de tiempo- espacio. Lo siento, no tome en cuenta eso –se apresuro en contestar Metis.

Vaya, vaya... creo que estas en graves problemas Princesa. –se burlo el dios.

A si pues admite que te hice temblar. –le recordó Athena.

Solo si tú admites que ya no tienes fuerza, ríndete suplícame de rodillas que perdone la vida de tus amigos, tal vez me compadezca y termine tomándolos como mis siervos. –rio a carcajadas Orochi.

Te equivocas aun me queda fuerzas para mandarte al otro mundo asi que prepárate. –dijo muy segura Athena y volvieron a pelear espadazos en el aire.

Woow Athena es sorprendente a pesar de haber vuelto a ser la misma no se ve cansada y parece que recupero sus fuerzas. –aseguro Shingo.

¿Acaso eres Idiota? –le dijo Iori serio, Shingo parpadeo varias veces sin entender. Lo que acaba de decir Athena fue solo vanidad.

Iori tiene razón, su poder disminuyo, apenas puede conservar su transformación como Diosa guerrera y lo peor de todo es que Orochi ya lo sabe. –respondió Metis.

Maldición. –susurro Kyo observando la pelea.

Te lo hare mas fácil Atenea arrójame tu mejor técnica ¡HAZLO! –la provoco el dios estirando sus brazos.

Lo hare... –y en ese momento cerro sus ojos reuniendo sus energías. — ¡FENIX PSIQUICO!

Athena creo un gran fénix alrededor de ella que fue lanzado a Orochi quien fue lanzado contra la tribuna. La Diosa cayó de rodillas sosteniéndose del suelo, respiraba agitadamente, realmente estaba agotada, sus energías se agotaron e instantáneamente volvió a su traje de colegiala como Athena Asamiya, se lamento aun mas por haberle hecho caso a la Princesa Athena y haber perdido tiempo jugando cuando pudo tranquilamente acabarlo.

Athena... –susurro Iori triste ¿Todo estaba perdido?

—Eso no puede estar pasando...-susurro Mai preocupada.

Rayos... –se maldijo la psíquica casi llorando, sabia muy bien que ya no lograría vencer a Orochi, se sentía inmune y débil.

Ya no eres tan poderosa, no eres nada. –le dijo telepáticamente Orochi parado al frente de ella, Athena levanto su cabeza para verlo a los ojos. Recuerdas, he estado en esa misma posición hace miles de años atrás... Tú mataste ese amor Atenea, lo mataste...

Flash back...

— ¡No! –grito Orochi haciéndose ver por ambos.

—Yamata retírate. –le ordeno el gran dios.

—Por favor Orochi, no compliques las cosas. –suplico ella.

—Yo no la complico... ¡El lo hace! –apunto a Zeus. —Te quiere apartar de mí por una estúpida profecía.

— ¿Profecía?- miro sin comprender a su padre, sabia que había algo más en todo esto.

—El Oráculo hace poco profeso que si te desposaba con Orochi en un futuro tendrían un niño, mejor dicho un demonio que acabara con todo mi pueblo tomando mi lugar y yo eso no voy a permitirlo. –dijo Zeus.

—Yo no estaría tan seguro... Atenea y yo no vamos a permitirlo. –aseguro queriendo tomar la mano de ella, pero Atenea se negó.

—Lo siento Yamata... pero no puedo. –dijo ella bajando su vista, muy triste. —Amo a mi padre y a nuestra nación... no quiero que eso suceda, entiende.

—Creí que... –susurro. —No me hagas esto por favor no lo hagas. –pidió, Atenea se asombro al igual que Zeus ¿Orochi pidiendo por favor? Aun mas cuando se arrodillo ante ella y se aferro a su cintura, sentía sus húmedas lagrimas sobre su vientre. —Te amo como nunca creí amar a nadie... no me dejes. –suplico una y otra vez, Atenea se compadeció de el acariciando su cabello al cual ella no tenia idea de lo provocaba en el y se agacho para estar a la misma altura que el tomando de su rostro y sonrió tiernamente.

—Siempre supe que detrás de esa mascara de frialdad se escondía este dios sensible que veo ahora. –este le correspondió la sonrisa con esperanza. —Eres fuerte y podrás seguir adelante sin mi porque... el amor no se creo para una diosa devota como yo. –con sus ojos brillantes de lagrimas se levanto al igual que el dios defraudado y cuando quiso alejarse Orochi la tomo de la muñeca y con suma brusquedad la atrajo a el, la miro a los ojos con rabia, con odio.

—Nunca me habían humillado de esta manera, nunca. –remarco sus palabras, daban miedo.

— ¡Suelta a mi hija! –lo amenazo Zeus tomando uno de sus rayos, este era dorado y resplandeciente, Orochi empujo a la diosa a un lado que cayo al suelo y un trueno se escucho.

Zeus no dudo en arrojar su rayo hacia el pero Orochi logro controlarlo y el rayo dio una vuelta reversa directo al gran dios quien lo golpeo con su brazo y fue a dar directo al techo, luego un viento muy fuerte lo atrajo hasta Yamata quien lo tomo del cuello y con una de sus manos extrajo su alma pura y blanca, la deshizo con su puño en el momento. Un dios no lo es sin su alma y con un grito desgarrador Zeus desapareció. Todo pareció ser tan rápido que no le dio tiempo a Atenea actuar quedo congelada en su lugar tratando de asimilar lo sucedido.

—Pa.. Padre. –murmuro tomando la corona de olivos, lo único que quedo de el.

—El mismo se lo busco. –dijo caminando hacia al trono y ocupar el lugar que perteneció a Zeus. —De ahora en adelante me perteneces Princesa, me serás fiel, me respetaras y me obedecerás en todo quieras o no...

Fin del Flash back...

—Tú me convertiste en lo que soy ahora... esto es lo que haz logrado. –susurro Yamata.

—No, tu lo hiciste... cada uno elige su propio destino. –le contesto Athena al derramar una lagrima.

—Aun recuerdo ese beso, en cada minuto de mi maldita existencia no logre sacar de mi mente ese momento...

Debajo de la plataforma...

— ¿Porque diablos se miran tanto? –pregunto Iori algo inquieto.

—Están utilizando la telepatía Yagami. –le informo Ash. —Es un don que solo los dioses utilizan.

—Todo termino Atenea, tu fin ha llegado. –hablo Yamata subiendo lentamente una de sus manos.

Esta pelea aun no ha terminado... –se levanto Athena en posición de combate, Orochi abrió sus ojos con asombro, a pesar de saber que no lograra vencerlo tiene el valor de enfrentarlo.

—No seas estúpida. –hablo con enojo.

—Aun no esta todo perdido, aun me queda la Henki-lama... – y se tele transporto hacia donde estaban sus amigos. —es hora ¡HAREMOS LA HENKI- LAMA!

CONTINUARA...

ATT. Miya n_n*

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