Saludos! Lamento no actualizar con más frecuencia y gracias a quien siga leyendo!
I'm the Female Grinch
Viernes 24 de diciembre, 6:55 a.m.
Genial, 6:55 a.m. y ya no puedo dormir más… hoy que era uno de esos pocos días en los que se puede descansar de más y no lo logro, pero sé la respuesta a ese acertijo. Sé que desafortunadamente mi atormentada mente no deja de pensar en el acontecimiento de hoy, y por ello se rehúsa a seguir los caminos de Morfeo. Creí que este año me libraría de todas esas estupideces y payasadas que se relacionan a la navidad, sin embargo la misma BBA, me someterá a una de estas patéticas celebraciones.
Resignada a no poder dormir más, busco mis lentes y me dirijo a tomar una ducha. Ninguno de los chicos se ha levantado aún y ni siquiera muestran señales de vida. Esta es una de las pocas cosas buenas del día, pues desde el 7 de diciembre cada mañana han puesto esos molestos villancicos, el único día que tuve un descanso de ellos, fue el día de la fiesta por la pérdida de Michael/Rick en el desafío del call center. En fin, trataré de hacer todo lo más rápido posible para poder huir de esa fiesta… la navidad y yo sinceramente no nos llevamos bien…
¡Oh por Dios! Ya empezó, en cuanto cerré la llave del agua, pude percibir el "I wanna wish you a Merry Chirstmas" ¿Qué diablos tienen estas canciones que se me quedan pegadas en lo más profundo de mi cerebro durante todo el día? Me visto calmadamente, después de todo ya no logré escapar de esta primera tortura.
- Buenos días Grinch, ¿cómo dormiste?- Eddy… le encanta recordarnos las torturas y defectos de cada uno.
- No muy buen considerando los eventos que se estarán presentando durante el día- replico seriamente.
- Vamos Emi, ya es hora de que te agrade aunque sea un poco la navidad, ¿no crees?- Steve quien usa un suéter navideño, que da la posibilidad de confundirlo con un árbol de navidad, menciona tratando de contagiarme de su espíritu festivo.
- No creo que eso suceda en un futuro cercano-contesto mirándole de arriba abajo.
- ¡Nah! La Grinch no va a cambiar la conocemos desde hace 5 años y siempre ha sido igual, una opositora de la navidad- Michael se une a la confirmación y en lugar de su típica gorra de béisbol lleva puesto un gorro rojo en señal representativa de Santa Claus.
- Y al ver que aquí siguen estando engañados por el comercio capitalista que nos engaña con una supuesta tradición para comprar y malgastar nuestro dinero, creo que prefiero desayunar en otro lugar- comento y me alejo del desayunador.
- Al menos promete que llegarás a la fiesta- Rick dice al entrar al último momento a la conversación.
- Trataré- replico y me retiro del apartamento que se encuentra exageradamente decorado.
Viernes 24 de diciembre, 8:35 a.m.
Es cierto, se supone que las personas en estas épocas han de tener un espíritu de entusiasmo, diversión, paz y amor. Sin embargo, para mí nunca ha sido de esa manera. Mis padres solían discutir cada navidad por la situación más estúpida, hasta que finalmente en una navidad decidieron que lo mejor para ellos era el divorcio. Desde ese año fui un tipo de pelota que se rebotaban entre sí para decidir con quién pasaría la navidad. Por eso en un principio me sentí aliviada de poder estar en Japón, planeando la actividad de la semana Beyblade, pues pasaría los festejos lejos de casa, sin la necesidad de recordar o hacer nada alusivo a estos días.
Ahora me encuentro en medio de Akenobo, buscando la excusa perfecta para no asistir y pasar la noche frente al monitor de mi laptop. Suena patético, pero prefiero eso a soportar la fiesta de navidad, y ver las sonrisas, lágrimas, abrazos y demás muestras de afecto que no me simpatizan. Al pasar frente a una cafetería recuerdo algo importante… no he desayunado, entro a ver entonces a ver si hay algo que me satisfaga el apetito y así comer y luego volver a mi caminata reflexiva de cómo escapar de esta navidad.
Un emparedado y un chocolate caliente, creo que serán suficientes para mí y gracias al dinero que nos da la BBA, tengo lo suficiente para un almuerzo y en dado caso una cena. Miro por la ventana a las personas, hay algunas sumamente apresuradas que van de tienda a tienda. Otras en compañía de los más pequeños caminan observando las decoraciones y haciendo una que otra pausa de por medio. No sé por qué de pronto siento la curiosidad por saber qué se sentiría disfrutar de esa forma con algún familiar o amigo cercano estas fechas… creo que será mejor que termine mi desayuno y busque algo qué hacer para no poner a divagar mi mente en este tipo de asuntos tan banales.
Luego de terminar de comer, doy un último vistazo a la ventana, lo cual me lleva a toparme con un rubio de ojos azules… Max, me saluda emocionado y sin titubear entra a la cafetería.
- ¡Hola Emily! ¿Haciendo compras de último momento?- pregunta como si se hubiera tragado cinco kilogramos de azúcar.
- No realmente, sólo desayunaba- respondo tranquilamente.
- Ya veo… - por un momento pareciera que tenemos uno de esos silencios incómodos- ¡Nee! ¿Por qué no me acompañas en el resto de las compras? Ya hice la primera parte A.K.A PPB y G-Revolutions, son a los únicos dos equipos que les daré regalos, de otra forma quedaría en quiebra, o mejor dicho dejaría a papá y a mamá, así que por qué no vienes conmigo y me ayudas con el regalo de mamá y papá- con tantas palabras que mencionó en menos de un minuto casi me mareó.
- No soy muy buena escogiendo regalos- la verdad es esa, no lo soy.
- ¡Vamos! Sólo necesito que digas que sí o no, te prometo que estaremos a tiempo para la fiesta-
- Si lo pienso de una forma y salgo con Max en esta odisea pueda que tenga la excusa perfecta. Demasiado cansada como para una fiesta.
- De acuerdo, iré- contesto ahora que he trazado mi plan.
- Great! Let's go!-
Salimos de la cafetería, ahora que el día había avanzado un poco más, había mucha más gente en las calles. Igual, Max no parecía verse impedido a moverse entre la multitud y en ocasiones me tomaba de la mano para que no me extraviara de su ruta. Finalmente llegamos al centro comercial y nos dirigimos a una tienda de ropa para adultos.
- No me gusta complicarme mucho con los gustos de papá y mamá, por eso prefiero regalarles ropa… siempre buscando prendas que se asemejen a las que usan jejejeje- explica cuando vio mi cara de duda.
- Entiendo, es una buena decisión- le contesto.
- Thanks…-
Comenzó a buscar en el departamento masculino y tal como me dijo me pedía decir solamente "sí" o "no". Luego de mirar en los suéteres, camisas, camisetas, pantalones y demás; tomó la decisión de llevarle al señor Mizuhara un suéter y una camiseta.
- Para el siguiente sí necesitaré más ayuda- dice apenado.
- ¿Para Judy?- cuestiono.
- Sí, quiero que sea algo especial- me dice sonriente.
- De acuerdo, te ayudaré en lo que pueda-
- Arigato- Max mare un poco con su constante cambio de idioma, pero bueno creo que eso es lo que pasa cuando se crece en medio de dos culturas.
Nos movimos entonces al departamento de damas y ahora entendía el porqué estaba tan incómodo. En ese lugar sólo había damas.
- ¿Tienes alguna idea de qué le quieres dar?- le pregunto.
- Lo cierto es que no… siempre me resultad complicado escoger el regalo de mamá- contesta con una cara en la que se le notaba la vergüenza.
- Bien… veamos qué encontramos-
No sé porqué de pronto siento el entusiasmo de "buscar" y simplemente hacer eso. Recorrimos todo el departamento de damas sin resultado alguno. De pronto miré a uno de los stands que había en medio de la tienda y tuve una idea.
- ¿Qué piensas de una gargantilla? Una vez recuerdo que cuando Judy y yo fuimos a una tienda ella se había quedado observando las gargantillas, pero simplemente no la compró en aquel momento.-
- ¿Crees que le guste?- pregunta ingenuo.
- Claro que sí-
- De acuerdo entonces vamos a comprarla.-
La señorita del stand le empezó a mostrar los diferentes diseños, él por su parte puso un poco más de atención a los que se adaptaban a su presupuesto. Yo por otro lado me distraje mirando los pendientes. Solía usar de niña, pero pese a que me gustaba usarlos, simplemente perdí la costumbre.
- ¡Listo!- grita Max y hace que dé un brinco del susto.
- ¡Max!- le reclamo sin pensarlo.
- Lo siento, ¿qué mirabas?- pregunta.
- Nada en especial, será mejor que nos vayamos.-
- De acuerdo- contestó con su típica sonrisa.
Iniciamos nuestro camino de rumbo a las afueras de la tienda hasta que…
- Espérame aquí Emily, olvidé algo- Max expresó de la nada y corrió hacia la tienda nuevamente.
- No pasó mucho tiempo para que regresara, y sin mostrar paquete alguno a simple vista.
- Creí que habías olvidado algo-
- Jejeje, me confundí de tienda, sorry-
- ¿Cuántas tiendas has visitado hoy?-
- Créeme no querrás saberlo…-
Viernes 24 de diciembre, 12:55 p.m.
Sin más que agregar retomamos el camino hacia la salida del centro comercial. Cuando miramos el reloj, nos dimos cuenta que ya había pasado la hora de almorzar, y al ver que a pesar de eso la cantidad de personas en los restaurantes era abrumadora, preferimos buscar algo más "callejero". Así que al más típico estilo de New York, compramos dos hot dogs y bebidas e hicimos nuestro almuerzo en una de las bancas del parque.
- Gracias Emi, fue todo un alivio que me ayudaras-
- No es nada- le digo sin mirarlo de frente- Bien creo que nos veremos en la fiesta-
- Claro, bye see'ya later!- replica él tomando todos sus paquetes y marchándose hacia el oeste.
No sé por qué diantres le dije que nos veríamos en la fiesta. Son casi las 5:30, los chicos dijeron que se irían del apartamento a las 5:20, eso quiere decir que probablemente ya se han ido y lo último que quiero hacer es llegar sola. Cuando llego al apartamento lo confirmo, ninguno de ellos sigue allí. Camino hasta el desayunador en donde veo una nota "PLEASE GO!" y firmada por todos. Me dirijo a mi habitación, miro mi laptop y miro hacia el closet. Era ridículo el ver que esto se había vuelto una decisión tan difícil. A fin de cuentas el impulso de sensatez ganó, tomé la laptop y comencé a trabajar en la nueva información de los sistemas nuevos que había estado guardando.
Viernes 24 de diciembre, 7:29 p.m.
Son las 7:30p.m. y mi concentración se vio interrumpida por un mensaje de Hiromi, "Emily ven, el señor Susumu está en camino para recogerte." Supongo que eso era un "ven o ven." Extrañada de que no renegara a la imposición o debatiera con al menos un mensaje, cambié mi falda y me puse un suéter distinto. El mensaje de Hiromi era cierto, tan pronto como terminé de hacer esto Susumu estaba tocando a la puerta del departamento. Salí y me disculpé por el hecho de haberle hecho venir, él simplemente me sonrió y me invitó a acompañarle al lugar de la fiesta.
Viernes 24 de diciembre, 8: 03 p.m.
Llegamos a la casa, inmediatamente al ver el ambiente en el lugar cambié de opinión, la decoración, los gestos de todos, en fin ese "paisaje general" de lo que también era la navidad me pareció magnífico. Todos mis amigos y personas a las que aprecio reunidas en un mismo sitio. Además de ver a aquellos que tuvieron a sus familiares cerca, las risas, ver a algunos cantando villancicos en lo que parecía un nuevo idioma al mezclar tantos en una sola canción, hizo que la navidad fuera algo agradable. Posiblemente me había encadenado tanto al pasado que envolvían estas fechas que no había podido ver el presente de ellas.
- Grinch! It's good to see you here!- Michael grita y el resto se acerca con él para abrazarme.
- Te perdiste el espectáculo de los hermanos Fernández, pero es bueno ver que llegaste- Steven me dice mientras me sirve un vaso de ponche.
- Cierto- digo ahora de mejor humor y animada a participar de la festividad.
- ¡Emily! Max grita al verme y el resto hace señas de que irán a tomar algo de comida.
- Hi Max!-
- Toma… sólo me faltaba entregar tu regalo- menciona y extiende su mano derecha con un pequeña cajita.
- Emm… ah… thanks- no pude evitar tartamudear, tomé la cajita y la abrí.
Mis ojos se abrieron aún más de lo normal por la sorpresa recibida. Aquello que por lo que Max había vuelto a la tienda, era por los pendientes que yo había visto.
- Max… no tenías porqué… gracias- sin pensarlo e impulsivamente le di un abrazo.
- No es nada Emily, espero que te haya gustado-
- Claro, claro que sí, gracias- reitero mientras los coloco en mis orejas.
Ciertamente estaba agradecida con Max, no sólo por el regalo. Max me había llevado con él ese día, mostrándome algo diferente. Navidad puede llegar a ser como cualquier otro día o puede ser un día especial estando con personas especiales para compartir, teniendo el tiempo necesario para pensar en aquellos a quienes apreciamos y mostrarles nuestro aprecio de una forma u otra. Esta experiencia ciertamente había cambiado mi perspectiva de la navidad… además el ver a todos los equipos estando allí jugando, platicando, o simplemente comiendo y bebiendo fue algo que le dio a esta Grinch la oportunidad de disfrutar la Navidad.
