Ni sailor moon ni sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de naoko takeuchi.

capitulo 26

Me gustan mucho tus manos...

"hoy he soñado tu cuerpo llenando mi soledad, he repetido tu nombre como una canción...hoy se ha llenado mi casa con tu voz, hoy he soñado que tengo tu amor"

Michiru se encontraba parada en la ventana del cuarto del hotel donde se hospedaban. La noche era tranquila, y la luna brillaba de forma inusual. Camino hasta la cama donde Haruka llevaba horas durmiendo plácidamente. Se sentó a mirarla con atención.

Haruka había tomado la decisión de esperar en sacramento durante dos semanas tratando de encontrar una manera de trasladar el cuerpo de Douglas a Inglaterra, pero no sirvieron ni amenazas, ni dinero, ni demandas. Acudió con abogados, a las embajadas, con diplomáticos, pero fue inútil solamente William Praut podía hacerlo. no iba a dejar las cosas así, pero por lo pronto era mejor volver a los Ángeles, y reclamar la herencia que había adquirido.

Sonrió al verla dormir tan tranquila, parecía un ángel ante sus ojos. Y no el demonio que iba de un lado a otro demandando a gritos por el cuerpo de su amigo. Delineo con sus ojos, las facciones delicadas de su rostro, su nariz pequeña y respingada, sus labios carnosos que con poco esfuerzo podían hacerla olvidarse del mundo entero, sus ojos que ahora estaban cerrados y que ocultaban dos brillantes esmeraldas que la habían puesto a sus pies. ¿Cómo podía amarla tanto? Y lo que más la desconcertaba ¿Cómo pudo resistir cuatro largos años sin tenerla?

Pero ya no más. Haruka sentía lo mismo por ella y eso era suficiente para que ya nada ni nadie la detuviera.

En cuanto llegaran a la ciudad, se pondría en contacto con un agente inmobiliario, compraría un departamento donde las dos pudieran iniciar una vida. Al fin estaba sentando cabeza y no podía esperar a ir con Haruka para que ambas escogieran los muebles, la decoración, los cuadros de su nuevo hogar. Si. El nuevo hogar de ambas.

La miro con ternura, encontraba un poco divertido el hecho de que después de que Haruka le confesara sus sentimientos y aun así, la rubia huyera como un ciervo asustado cada que Michiru intentaba un acercamiento más íntimo.

Acaricio el rostro de la escritora con cariño, y no pudo resistirse a la tentación de acercarse y robarle un beso mientras dormía.

Haruka se despertó sobresaltada, y en lugar de corresponder su beso como esperaba, se incorporó asustada, pero Michiru la abrazo de la cintura y la acerco a su cuerpo. Quería aprisionarla entre tus brazos para siempre.

-no, no me rechaces, no tengas miedo. solo quiero que estés aquí junto a mí. —

Haruka sentía deseos de empujar a Michiru, no sabía si podría resistir los embates de la francesa mucho tiempo. hasta ahora había logrado evitar cualquier encuentro pero tenia que reconocer que ella también se estaba muriendo por entregarse a la francesa. Michiru esbozo una sonrisa tierna al detectar su indecisión.

-me arrepiento de haberme aprovechado de ti, esa tarde en el hotel, después que falleciera Douglas. No fue lo correcto, y lo lamento. Pero no creas que estoy arrepentida de lo que sentí cuando te bese, te acaricie, no creas que no sentí placer al escucharte gemir ante lo que yo te estaba haciendo…entiende que te amo Haruka—

Tomo la mano de Haruka, y comenzó a besarla con esmero. La sensación de cosquilleo que la invadió cuando la francesa utilizo la lengua ejerciendo cierta presión en la palma de su mano casi la hace saltar de la cama.

-yo…-

-¿Haruka? —

-quisiera haberte conocido antes de haberme casado…- Michiru puso un dedo en los labios de la rubia.

-nos estamos conociendo ahora—

-sí, pero yo ahora no pue…-

-no, no digas nada. Solo abrázame…quiero sentirte cerca siempre…—

Haruka y Michiru se abrazaron. Haruka cerró los ojos con angustia.

- Michiru…yo no te puedo amar…tengo una esposa…yo…-

Michiru se separó de la rubia, sus ojos buscaron los suyos.

-Haruka. el amor…el verdadero amor, es mucho más que un simple compromiso matrimonial, para mi tu eres única, eres mi Haruka, la luz de mi vida…—

-yo regresare con…-

Michiru callo a Haruka con un beso que la tumbo contra la cama. Haruka sintió el peso de la francesa sobre ella. La lengua de Michiru acaricio sus labios, pero ella no le dio acceso.

-por favor, solo vamos a besarnos. No hablemos más, solo quiero creer esta ilusión de que me amas—

-te amo michiru...y me duele hacerlo—

-no, no lo sientas…el amor verdadero no entiende de razones solo quiere saberse correspondido—

-lamento mucho estos años que te hice sufrir—

-no tiene caso lamentarnos por el pasado, nuestro tiempo ha llegado…y debemos estar felices por ello—

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-señor Tenoh, ¿es usted ahora el dueño De Magistrate zephyrus?—

-¿puede darnos una declaración acerca de su benefactor Douglas Praut? —

-¿en qué circunstancias murió Douglas Praut? —

-¿es cierto que asesino a un aristócrata italiano?, ¿Qué puede decirnos de eso?, ¿fue por una mujer? —

Haruka intentaba abrirse camino en la calle a través de todos los reporteros que, con sus pequeñas libretas, ansiaban escribir la declaración del nuevo rico de los Ángeles y el oscuro misterio en torno al anterior dueño. Ella acababa de llegar en la madrugada, no había tenido tiempo de acudir a las oficinas del estudio a tomar posesión de ellas.

-les agradezco su interés caballeros, con todo gusto mi oficina se comunicara con ustedes y lo más rápido posible convocaremos una rueda de prensa, pero por el momento me urge mandar una carta—

Le costó mucho trabajo llegar a la oficina de correos y librar a la prensa. Tomo la carta que Douglas escribiera para su esposa. y la entrego en ventanilla poniendo la dirección deseada. Dos semanas habían pasado ya desde la muerte de su amigo, y ni una carta o telegrama le había mandado a Margaret. Los remordimientos no la dejaban en paz, cada vez que se acordaba de ella.

No fueron días fáciles para ella, durante días no podía parar de llorar, y solo ir a la tumba de Douglas a platicar por horas la hacían sentirse mejor. Pero tampoco debía justificarse en su dolor. Había abandonado a su mujer. No le encontraba otra palabra a lo que estaba haciendo más que abandono.

Debía confesar que apenas ahora que regresaba a los ángeles se acordaba de ella. ¿Qué debía hacer? ¿regresar al pueblo donde estaba? ¿llevarse a Michiru con ella? No le apetecía ni una ni otra cosa.

Regresar al lado de Margaret ahora, le tomaría un coraje que no tenía en estos momentos. Y seguramente ella vería a través de sus ojos y encontraría el pecado que había cometido. Además, sabía que no quería dejar a Michiru.

Llevarse a Michiru con ella, era peor. Requería un cinismo del cual ella no creía ser capaz. ¿Qué esperaba? A que Margaret se muriera y ella se refugiara en los brazos de Michiru, sobre el cuerpo aún caliente de su mujer. No era capaz.

Al llegar al hotel donde estaban hospedadas, saludo al encargado de las llaves.

-ah señor Tenoh, Su esposa salió. Me dijo que le entregara las llaves cuando usted llegara. Aquí están—

-¿Michiru salió? no le dijo a donde—pregunto la ojiverde sin molestarse en corregir al empleado sobre que precisamente si estaba casada, pero no con Michiru kaioh.

-no, señor solo se fue—

-Está bien gracias—

Haruka entro al cuarto, se tumbó en la cama mientras pensaba. La carta había sido enviada, no tardaría más que dos días. En cuarenta y ocho horas su mujer recibiría un duro golpe del que quizá no se recuperaría jamás. Margaret fue la primera en demostrarle amor, en ser su compañía y felicidad. Nunca en su vida pensó jamás en lastimarla o hacerle daño. Ella siempre quería protegerla de todo mal. Entonces, ¿por qué no podía abandonar a Michiru tomar sus cosas e irse?

-¿Qué haces aquí tan en penumbras? —

Haruka se incorporó de la cama, y se dio cuenta que el atardecer estaba en su punto más hermoso. En ese caso habían pasado horas desde que había llegado. Frunció el ceño y tomo los hombros de Michiru con fuerza.

-¿Dónde estuviste todo este tiempo? —

-¿Haruka…? ¿Qué? —

-has estado afuera por horas, ¿Dónde estuviste? ¿fuiste a ver Greta? ¿está aquí en los ángeles? ¡dime! —

-Haruka, ¡cálmate! —Michiru empujo a la rubia. Miro a Haruka, asustada por su actitud. Nunca había visto a Haruka tan desesperada.

-perdona…lo siento…estoy muy estresada...tienes razón fui estúpida, perdón. Necesito una copa, ¿deseas una? —

Haruka se acercó a la licorera y se sirvió una generosa cantidad de brandy. Michiru negó la copa que le ofrecía. La rubia no se ofendió y de un trago ingirió el licor.

-si ya me di cuenta de que estas "muy" estresada, antes que nada. fui en la mañana a recibir la vajilla y el juego de té que me heredo Douglas, Wilde me dijo que habían llegado hoy. También Estuve viendo departamentos…ya no quiero vivir en hoteles, pienso que es hora de que siente cabeza —

-qué bueno, que bueno—contesto Haruka condescendientemente, mientras se servía otra copa.

-si…también fui a buscar a Greta…-

Haruka la miro con el ceño fruncido y Michiru rodo los ojos con fastidio.

-…bueno, entiende. Le prometí a la mujer que pronto viviríamos juntas. Ella no es una mala persona y se merece una explicación. —

-si, por supuesto. ¿y cómo tomo la noticia? —

-no la encontré…Haruka, ¿podrías dejar eso ya? —

Michiru señalo la cuarta copa que Haruka estaba a punto de beberse, la francesa empezaba a preocuparse, Haruka estaba bebiendo todos los días. En todos los años de conocerla sabia No era aficionada al licor, al contrario. Solo un par de veces había tomado un vino de mesa en la comida. Y ahora la rubia no podía terminar su día sin un par de tragos

Haruka miro con desafío a Michiru. Pero después de un rato en que sus miradas se enfrentaron, la rubia asintió y dejo la copa en la mesa.

-te pido disculpas, tienes razón ¿Te gustaría que saliéramos a cenar? Me asfixio aquí—

Michiru sonrió.

-contigo a donde sea—

Ambas se besaron brevemente, y salieron a las calles de los ángeles, tomadas de la mano.

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-nunca había venido a este parque—

-¿jamás? Pero si estuvimos viviendo aquí durante un año, la casa de Setsuna a cuatro cuadras. –

-bueno, la casa de Setsuna tiene un jardín enorme… y…-

- no digas más, ya sé cómo eres de ermitaña—

-¡oye! —

Michiru se abrazó a Haruka cariñosa. Y apoyo su cabeza en el hombre de la rubia.

-pero eso es lo que me gusta de ti…que eres como una viejita, toda huraña—

Ambas mujeres se sentaron en una banca enfrente de la vieja fuente de cantera. Michiru saco un cigarrillo. Que noche tan simple y tan perfecta. Sentada junto a Haruka en una banca de un parque solitario, a la luz de la luna. Se le hacía un sueño idílico hecho realidad. Se acercó para robarle un beso a su rubia adoración cuando la escritora se apartó de ella, y saco una pequeña bolsita de su saco.

-¿quieres verme hacer magia? —

-¿Qué? —

-si, en un instante hare aparecer aquí miles de palomas —

Haruka sonrió con diversión mientras le enseñaba a Michiru una pequeña bolsita.

-¿tu alimentas a esas alimañas? —

Haruka rio ante el tono de desprecio. Aventó un puñado de pequeñas semillas al piso. Y las palomas no tardaron en aparecer.

-déjame contarte por que lo hago, hace muchos años, yo fui una inmigrante recién llegada a Inglaterra. No tenía un lugar donde dormir, ni dinero ni comida. Nadie quería darme trabajo, y los días eran cada vez más fríos. Creí que me moriría de hambre, una noche yo buscaba entre mis cosas lo que fuera para poder comer, me di cuenta que solo tenía un pequeño trozo de pan duro que no podría ni llenarme el estómago, decidí dárselos a las palomas que también lo estaban muy mal por el invierno …sé que me estaba muriendo de hambre, pero…—

Michiru no se atrevía a hablar, la forma en que Haruka lo narraba y su mirada cargada de melancolía la tenían hipnotizada.

-…aún recuerdo lo bien que me sentí de ayudarlas, y la sensación de bienestar que me invadió en ese momento, supe en ese momento. Que, si alguien miserable como yo podía compadecerse de aquellos animales, alguien se compadecería de mi…y así fue…al día siguiente adquirí mi primer empleo…a partir de ahí…cada que visito un parque, siempre llevo algo para las palomas. es una especie de ritual, tengo la sensación de que el día siguiente será mejor si lo hago—

Michiru pensó que en estos momentos seguramente tendría la sonrisa más tonta del universo, pero el rostro de Haruka se le figuraba más bello ante los rayos de luna, sus finos rasgos decorados con aquella media sonrisa. sus ojos verdes tan expresivos que muchas veces la habían hecho temblar por la pasión con la que la miraba en las escenas, ahora estaban concentrados en ver a las palomas comer los granos que les había esparcido.

Estaba tan tranquila, tan pensativa. Se veía tan hermosa.

Conocía tantas facetas de ella, furiosa, indiferente, soberbia, distraída, seductora, amorosa. Y En ninguna de ellas, había dejado de amarla. ¿Cómo podría? Ella fue hecha para Haruka y Haruka para ella. Lo sabia

Beso tantos labios, se refugió en miles de brazos y durmió en muchas camas, esperando encontrar a la persona donde supiera sin caberle ninguna duda que era la persona hecha únicamente para ella. Fueron tantos amantes y tanto sexo. Que creyó que esa persona quizá no existía. Y que solo era un sueño de adolescentes románticas.

Pero fue ese día de 1919 en un despacho de Inglaterra, donde su destino se apareció claro e inapelable, en forma de un Dandy de cabello rubio y ojos verdes, que había entrado sin siquiera llamar la puerta y con una cara de fastidio. Lo reconoció enseguida…Se lo había encontrado días antes en escocia, y al mirarlo por primera vez sintió algo removerse dentro de ella. Al principio lo atribuyo al hecho de que el tipo era muy atractivo. Pero se fue del hotel sin siquiera dirigirle una palabra.

El reencontrárselo en Inglaterra días después le dio la respuesta que tanto le había pedido a la vida y supo de inmediato que esa persona era la que estaba destinada para ella….

Pero ciertamente el destino al igual que la muerte, no sabe de clases sociales, ni riquezas. Siempre inapelable, se burla de todos los seres humanos, y ella no fue la excepción. Cuando por fin después de tantos momentos de soledad había encontrado al ser que fue creado para ella…la encontró ya casada con otra persona.

Cuatro años…cuatro dolorosos años, tuvo que ver cuando Haruka prodigaba de besos a su esposa, aquella devoción con la que besaba sus manos, la evidente dicha de Haruka al hablar de ella, los abrazos, el cómo sus ojos se llenaban de amor cuando Margaret aparecía, Las sonrisas furtivas que se le escapaban al mirarla, los susurros de la gente que decía que eran una pareja perfecta cada que Haruka iba a la tienda a comprar un ramo de margaritas para ella.

Margaret contaba orgullosa que siempre había sido fiel hasta con el pensamiento a la escritora, y en Jerusalén recordaba que Haruka le había dicho que Margaret era su único amor.

Eso era lo que más le dolía, el hecho que ella no había llegado intacta a la vida de Haruka, estaba sucia, mancillada. Cosa muy diferente a Margaret. Pero no podía evitarlo, durante esos años pensó en ella deseando una oportunidad, soñaba siempre su cuerpo sobre el de ella entregándose a esa pasión que la consumía, ella también se había enamorado de Haruka.

Durante todo ese tiempo supo que había llegado tarde, ya alguien había ocupado su lugar. No tenía ni siquiera el gusto de poder odiar a Margaret, era una mujer tan buena. Tan amable y valiosa que ni siquiera despertaba en ella el rencor y desprecio.

Pero ahora su infierno había terminado, Haruka le había dicho que la amaba, correspondía a sus besos con pasión, y en la cama.

se abrazó a Haruka.

-¿Tienes frio Michiru? ¿quieres que regresemos al hotel? —

La francesa cerro los ojos, y se acurruco contra Haruka.

-no, estoy bien aquí—

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Haruka miro desafiante al "caballero" que devoraba con la mirada a Michiru, frunció el ceño molesta.

-¿Qué haces Haruka? —

Michiru se volteo a ver que su acompañante con la que creía estar platicando muy amenamente, estaba dos metros atrás.

-ese hombre te desea—

-¿Qué? ¿Cuál hombre? —Michiru miro para todos lados, pero no pudo identificar a nadie.

-el del traje azul, su mirada fue una falta de respeto—

-¿ah sí, para quién? ¿para ti? —

-eres insoportable, ¿sabes? ¿Qué no te importa que los hombres te vean…así? —

-Haruka… ¿estas celosa? —

-no, es solo que…-

-¡estas celosa!—la sonrisa de Michiru de oreja a oreja hizo sonrojar a Haruka. –esto es increíble, estas celosa—

-bueno…si… ¡y que! debiste ver cómo te miraba—

-Haruka, quizá apenas te estés dando cuenta de ello, pero soy una mujer muy hermosa y atraigo las miradas, aunque no las quiera—

La rubia puso sus hermosos ojos en blanco e hizo una mueca de enfado ante lo engreída que podía ser la francesa, Michiru tomo el rostro de la rubia entre sus manos con amor.

-y tú también impresionas a las mujeres, lo he visto…Haruka, ¿es que no te das cuenta de lo hermoso que luces? ¿de lo mucho que logras encantar a cualquiera? —

Si antes se había sonrojado, ahora tenía el rostro decorado en un escandaloso color rojo. Michiru acerco su rostro para besarla, pero el empujón fuerte de alguien, hizo que lo único que besaran fuera el suelo.

-¡¿podría tener el detalle de fijarse?!—

Grito Haruka molesta mientras trataba de ayudar a Michiru a pararse. El grito de euforia de la persona que las había tirado las hizo voltearse.

-¡señor Tenoh! ¡es usted! —

-¿cabeza de bombón? —

Serena era una persona de clase baja y trabajadora, donde no existía tanta rigidez en las reglas de etiqueta y sociedad. Pero para sus mismos conocidos, la niña de Odangos era una Fresca confianzuda. Así que la niña ni siquiera lo pensó dos veces cuando abrazo a Haruka con vehemencia y se colgó de sus hombros.

Michiru tuvo que armarse de paciencia cuando vio como las piernas de esa niña atrevida se amarraban a la cintura de Haruka. Todos en el parque comenzaron a murmurar entre ellos por aquella actitud tan descarada.

-que gusto verte de nuevo, ¡han pasado unos meses! —

-tiene razón, ¿Cómo le ha ido? ¿y su esposa como esta? —

-ejem—

Ambas rubias se giraron a ver a Michiru, al fin cayendo en cuenta de su presencia. La aguamarina esbozo una sonrisa fingida, pero no podía dejar de ver como ninguna de las dos se quería despegar de aquella posición tan comprometedora.

Fue serena la que al final se bajó de Haruka, quien no había hecho nada por bajarla. Michiru tenía ganas de asesinar a alguien, pero no podía decidir cuál de las dos rubias era la que más odiaba en este momento.

-señorita kaioh, gusto verla—

-el gusto es mío serena, veo que sigues siendo tan…entusiasta. —

-¿cabeza de bombón a dónde vas? ¿gustas tomar un café con nosotras? —pregunto Haruka, pero serena la miro con resignación.

-lo lamento, pero tengo que comprar un boleto de tren para Nueva york. —

-¿a qué se debe este viaje?, ¿es por alguna película nueva en Inglaterra? —pregunto Haruka mientras encendía un cigarrillo.

-¿no está enterado? Se supone que es el nuevo dueño. –

-enterado de que—

-han despedido a un gran número de empleados, yo vine aquí para iniciar una carrera como actriz, pero me han despedido, y ningún otro estudio quiere darme la oportunidad, me regreso a Inglaterra—

-¡como que te han despedido! Yo no ordene cosa semejante—

Serena se encogió de hombros.

-escucha—dijo dándole su tarjeta—ven a mi oficina el lunes, dile a mi secretaria que tienes una cita conmigo, yo dejare instrucciones. –

-¿me regresara mi empleo? —pregunto serena emocionada. Haruka le revolvió el cabello con cariño.

-mejor aún, te daré un ascenso…—

Después de despedirse de una serena que se le volvió a subir a Haruka por la emoción, ambas se encaminaron al cuarto de hotel.

-no has dicho nada—

-¿perdón? —

-no has dicho nada desde que nos encontramos a serena, estas muy seria—

-nada, me preguntaba si le darás a esa niña tan simplona una oportunidad como actriz, no me parece correcto—

-hoy soy lo que soy, porque Douglas me dio una oportunidad, él supo ver más allá de mi facha de mujer pobretona vestida de hombre, no le importo mi clase social y me dio todo su apoyo. Es justo que ahora que está en mis manos yo haga lo mismo. —

-sí, pero…—

-no te cae bien serena—

-no es eso…lo que pasa es que, tienes razon…no, no me cae bien— dijo recordando como serena se había despedido con un "y me saluda a su hermosa esposa" cualquier cosa que le recordara a Margaret, hacía temblar de miedo a Michiru ante la posibilidad de que Haruka se dejara dominar por los escrúpulos y se fuera de su lado.

-¿estas acaso celosa? — se burló Haruka, Michiru sonrió tomando el brazo de Haruka.

-probablemente—

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-Tengo entendido que se ha despedido a una gran cantidad de asistentes de producción, y personal de apoyo. Y aparentemente la orden fue dada por usted. ¿es verdad? —

Haruka se encontraba en La silla que antes fuera de Douglas. Mirando al señor Abraham Bones con unos ojos tan amenazadoramente fijos como los de un halcón. El pobre individuo, acostumbrado a tratar con la amabilidad y sutileza de Douglas, ahora sudaba a causa de los nervios.

-bueno señor, entienda. Hubo muchos problemas en la compañía y…—

-¿de qué problemas me está hablando? El estudio no presenta ningún problema económico, y si se está refiriendo al deceso de Douglas Praut, este no afecto ni al capital, ni a las películas, ni a empleados. ¿me quiere explicar de qué habla? —

-pues yo…-

-lo único que usted hizo fue dar una orden estúpida y sin sentido, aprovechando al novato que ahora dirige el estudio ¿es eso? ¿todos aquí quieren hacerme la novatada? —

-no señor como se le ocurre—

El hombre se levantó enseguida visiblemente indignado, y Haruka hizo lo mismo fulminándolo con la mirada, muy molesta. El tipo se sintió intimidado y se volvió a sentar acobardado.

-se me ocurre porque no encuentro otra explicación—

-señor, el personal de producción, se contrata y se despiden constantemente. Sus contratos no duran más que lo que dure la película, Muchos estudios así lo hacen…para ahorrarse una importante suma de dinero—

-pues este estudio no, tendremos trabajadores de planta con contratos duraderos y justos y más le vale que recupere a todos los empleados que despidió, ¿Cómo tendremos a los mejores trabajadores, si no los capacitamos constantemente? —

-señor, pero encontrarlos a todos…-

- y tiene dos días para contratarlos de nuevo, algunos están volviendo a sus hogares ¡así que apúrese! —

-si señor—

El hombre salió despavorido del despacho agradecido por haber huido con la vida intacta, Michiru que se encontraba silenciosa en la sala del rincón miro a la rubia.

Haruka se acercó abrir la ventana, necesitaba un poco de aire fresco. Se encontraba mareada. Apenas tenía un día al frente de la compañía cinematográfica. Y ya le estaban embargando los problemas.

La compañía estaba envuelta en el escándalo y en la incertidumbre de que el nuevo jefe no fuera lo suficientemente bueno para mantenerlos a flote, los empleados con este despido masivo ahora la veían con desconfianza.

La prensa no ayudaba mucho, pues se la pasaba circulando rumores y chismes sobre las circunstancias en las que Douglas había muerto, algunos periódicos hasta estaban inventando que la compañía solo era una fachada a una organización de asesinos a sueldo, y mafiosos.

La película necesitaba publicidad por parte de Setsuna, Michiru y ella, pero el escándalo de Douglas había cubierto eso, y ahora masas de gente habían retomado un interés por la película y pronto hubo muchas más ganancias. Y la popularidad no parecía bajar.

Necesitaban conseguir actores con urgencia, para producir más películas. Su plantilla era muy escasa Y los pocos que ahora tenían, necesitaban renovar su contrato, o darse a conocer más ante los medios, para competir con las superestrellas de la Metr o de la paramount.

Y esos eran los problemas en estados unidos, en Inglaterra no sabía cómo marchaba todo. Pero esperaba que no tan caótico como aquí. Aunque Douglas era una figura social muy conocida, así que suponía que el escandalo estaba en su apogeo. Tendría que hacer un viaje pronto.

Faltaba ver cómo iban las fábricas, revisar estados de cuenta, finanzas. Contratar nuevo personal o decidir si conservar a los trabajadores de confianza, que seguramente estaban fieles a los Praut.

¿Cómo podía Douglas lidiar con todo ello?

Miro sus manos con odio, la culpa de que Douglas estuviera muerto era suya. ¿Con estas manos pensaba reparar todo? Con esas mismas manos con las que abrazaba y acariciaba a Michiru, traicionando a la mujer que seguramente la estaba esperando con devoción. Sus manos estaban manchadas no solo de sangre, estaban manchadas con la traición, con la cobardía. Con el deshonor.

Ni siquiera se dio cuenta que Michiru se había parado a un lado de ella, mirándola con atención. La rubia volteo a verla.

-¿Michiru? -

La aguamarina no dijo nada, solo tomo las manos de Haruka con cariño, y entrelazo sus dedos con los suyos.

-Oye, ¿Qué te sucede? — pregunto algo intimidada a la mirada de amor que le dedicaba Michiru.

-Haruka no te preocupes…me gustan mucho tus manos…. —

Continuara….

NA: Hola de nuevo!

Como prometi no abandonare este fic y la prueba es este nuevo capitulo que espero les haya dejado con ganas de mas.

la frase del inicio es una canción de jose Luis perales llamada "Isabel" y creo que retrata perfectamente lo que Michiru esta sintiendo en estos momentos, si alguien quiere profundizar la experiencia, le recomiendo escucharla y pensar en la situación de Michiru mientras lo hacen.

el titulo esta basado en esa hermosa escena que a todas nos hace llorar, gritar y emocionarnos en la serie cuando Michiru toma amorosamente a Haruka de las manos y le dice cuanto le gustan, por lo tanto yo no pensaba dejar esta escena pasar en mi fic, TENIA QUE PONERLA. es mi escena favorita, junto cuando Michiru intenta salvar a Haruka antes de ser asesinada, (solo que eso no lo voy a poner aquí, ya es demasiada tristeza para haru)

Se que les prometi lemon pero En realidad dividí el capítulo en dos, ya que quiero mostrar primero los sentimientos de Michiru que son genuinos y profundos mucho más allá de una relación carnal, y enseñarle a una michiru romántica y muriéndose de amor, POR FIN, después de la que vimos al inicio del fic, libertina y desvergonzada, capaz de engañar al marido sin ningún remordimiento. Y también muestro que Haruka ya no es para nada indiferente a ante los encantos de nuestra aguamarina.

en la otra mitad del capítulo vendrán más escenas de ellas dos en los ángeles, el lemon prometido y la inclusión de nuevos personajes célebres de la época, y un par de personajes de sailor moon con los que Haruka hara amistad. (michiru …quizá no) (y ya es todo los que le puedo decir. Para no dejarlos con la intriga, ya que tendrán que esperar un poquito mas para leerlo)

En este capitulo deje algunas pistas que revelan el futuro de la trama, a ver si averiguan lo que sucederá.

por cierto, no me he olvidado de dos personajes importantes, y asi como hay un capitulo especial en Haruka y michiru, habrá uno especial para margaret y Setsuna y lo que ha acontecido con ellas estos dias. No crean que me he olvidado de las dos. y para los que están intrigados en la famosa de Douglas a margaret pronto la leerán. Es promesa.

Saludos a todos y estoy a sus ordenes en el review de abajo.