Aclaración: Todos los personajes pertenecen a la genial J.K. Rowling y a la Warner Bros. Esta historia está escrita para el entretenimiento. Es un Universo Alternativo.

El capítulo de hoy saca a relucir un poco las atrocidades de la guerra, traté de no hacerlo tan oscuro. Les agradezco sus comentarios. Es un capítulo más corto.

C26. La atrocidad de la guerra

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Irlanda tenía un clima envidiable ese día de verano, James y Remus se encontraban a las afueras de Dublin siguiendo algunas pistas relacionadas con la desaparición de las mujeres de San Mungo cuando recibieron un mensaje de Dumbledore a través de Fawkes, su ave fénix. Debían retornar urgente a Escocia a una reunión de emergencia en el colegio Hogwarts de hechicería.

James observó a Dumbledore, Snape y Shackelbolt reunidos con cara apesadumbrada. Aparte estaban tres magos más que él no reconoció al instante y pronto les fueron presentados como comprometidos aurores de Bulgaria y el más anciano era el rector del colegio de Durmstrang de hechicería. Apenas terminaban de realizar las presentaciones cuando ingresó un muy pálido ministro de Inglaterra al recinto.

- Gracias a todos por venir, la reunión de hoy es altamente confidencial. Queremos escucharlos a todos para tomar una decisión importante –Amos Diggory paseaba nervioso por la sala –Esta mañana hemos recibido una "invitación" a dejar la guerra y a rendirnos ante quien-no-debe-ser-nombrado. Nuestros colegas de Bulgaria, están aquí porque ellos han recibido una misiva similar a la nuestra.

- ¿Qué decía la carta? –preguntó Remus

- Ese miserable no tiene remedio –James vociferaba indignado.

- Presumido infernal. Debería morir cuanto antes –Cualquier cantidad de frases e improperios siguieron a las anteriores.

- Caballeros por favor –Amos calló a los inconformes hombres –Hay más –tomó una pausa para llenarse de aliento y seguir hablando –junto a la misiva nos han enviado memorias donde deja ver lo perturbado que es este mago. Y no sólo a mi oficina del ministerio. A los hogares de las mujeres desaparecidas han llegado los cuerpos mutilados y torturados de las mujeres desaparecidas en San Mungo –El ministro no pudo seguir hablando y se sentó en un sillón que apareció mágicamente. Entonces Shakebolt siguió con el relato.

- Mi grupo ha revisado los cuerpos de tres mujeres y sólo puedo decir que jamás habíamos visto algo como esto. La tortura impartida sobre las mujeres fue horrible, degradante y simplemente asquerosa. Ese maldito es un depravado enfermo y … –todos callaron al ver a un hombre como él tan afectado por la noticia.

- ¿Y qué tiene que ver todo esto con los aurores de Bulgaria? –preguntó Remus tratando de no hacerse una imagen de lo que podía ser una pesadilla.

- El señor Zhelyu Zhelev es el director de la escuela Durmstrang y es un amigo cercano de Albus. Él nos explicará el motivo de la visita.

- El día de ayer nos llegó una proposición bastante gráfica de lo que nos sucederá si no aceptamos unirnos a la causa del señor Tenebroso. Esta cápsula contiene la memoria de un hombre –el viejo tomó aire y se sentó –muestra el horror que pasaron las mujeres secuestradas hace algunas semanas en San Mungo. Caballeros si por mi fuera, hubiese eliminado esa memoria de inmediato pero no puedo tomarme la amenaza del señor Tenebroso en vano. Sabemos que es poderoso. Que ya han intentado asesinarlo en más de una ocasión y que el maldito vuelve a la vida, una y otra vez. Incluso usted señor Potter quien se encargó de darnos unos días de descanso puede ser testigo de esto. Pero él vuelve y mientras este señor Tenebroso se hace más fuerte … nosotros

- ¿Exactamente que le solicitaban?

- Quieren empezar a enviarnos material para entrenamiento. Dicen que de ahora en adelante debemos cambiar la forma en que entrenamos a nuestros estudiantes porque de lo contrario la maldición que hizo desaparecer a las mujeres del Reino Unido, va a ocurrir en Bulgaria, Rumania y Moldavia.

- ¿Y qué dice el ministro de Bulgaria? –James estaba preocupado.

- Creen que la misiva es falsa y no van a hacer nada para proteger a la gente. Igual pasó con Rumania y Moldavia.

- Deberían salir, sus mujeres deberían estar huyendo del país. Igual que los hombres de más de 40 años y menores de 50. Eso fue lo único que salvó a un par de mujeres y de niñas de su desaparición aquí hace trece años.

- Lo sabemos, señor Snape. Pero igual el ministro nos ha prohibido crear el pánico en nuestro país y aquella mujer familiar nuestra que salga del país en estos días será desterrada, al igual que toda su familia.

- ¡No puede ser que estemos pasando por esto de nuevo! –James se tomó la cabeza entre las manos incapaz de entender la capacidad de Lord Voldemort para sembrar la desolación.

- Hay muy pocos hombres en las filas de aurores en la actualidad y no puedo enviar más de un par de mis hombres a Bulgaria. Para que los ayuden en cualquier emergencia –añadió Shackelbolt –los mortífagos empiezan a hacer estragos en varias de nuestras ciudades. Además serían cobijados de nuevo por la maldición a la edad de cincuenta.

- Pero necesitamos hacer algo. Mi familia está en peligro. Mi esposa. Mi hija. Mis sobrinas –No puedo quedarme aquí y esperar a que mueran –dijo uno de los aurores Búlgaros totalmente impactado por la noticia.

- Yo le aconsejaría que se largara de ese país de inmediato –Argumentó Remus.

- Y perder todo lo que somos. Somos Búlgaros. No podemos largarnos y dejar todo.

- ¿Entonces prefiere ver morir lentamente a su esposa, su hija y a cada mujer que conoce. Mientras que el idiota de su ministro se vuelve un aliado del Señor Tenebroso? –Snape le contestó fríamente al hombre. Dejando a todos sumidos en el silencio –Créame que no es un espectáculo que quisiera presenciar, señor.

- Estoy de acuerdo con Snape, caballeros –Dumbledore al fin había hablado –Deben salir de allí. El maleficio oscuro contra las mujeres no es un acto para tomar a la ligera. Muy a mi pesar también tuve que presenciar las imágenes que Voldemort envió a Zhelyu, aquí presente. Y no me cabe duda de que todo es obra de él. Y por ningún motivo creo que él amenace sin tener intención de cumplir en caso de que se nieguen a hacer lo que él les pide.

- El reino unido puede comprometerse a servir de refugio a unas quinientas mujeres si es el caso. Podemos ponernos de acuerdo con otros países para ver con cuántas …

- No va a funcionar –Interrumpió Snape.

- ¿Y cómo diablos sabes si va a funcionar o no, Snivellus? –Preguntó un enojado James

- Porque yo estuve presente la última maldita vez que el señor Tenebroso amenazó este país y lo primero que él hizo fue crear un anillo de protección, de tal forma que cada mujer que salió del Reino Unido después de que él envió la misiva. Quedó marcada para siempre. No podrán retornar a su país sin perder su magia, las más débiles de seguro morirán.

- Pero es mejor que morir ¿no? –preguntó otro de los aurores Búlgaros.

- Claro que lo es. Pero el ministerio no puede tener squibs como refugiados. La ley no lo permite.

- ¿Y cómo rayos sabe usted todo eso? –preguntó el director del colegio Durmstrang, Zhelyu Zhelev –Snape bajó la mirada y respiró con fuerza

- Porque yo fui uno de los idiotas útiles del señor Tenebroso y me presté para la mayor locura que este mago hizo en Inglaterra, Escocia e Irlanda. Porque llevo años tratando de hacer algo para borrar toda esta estupidez y no he logrado hacer nada para mejorarla. Y ahora ustedes están a las puertas de que les suceda lo mismo y la única salida es huir como ratas de un barco que se hunde.

- Tranquilo Severus. Todos comprendemos que esto se sale de nuestras manos.

- Aunque no comprendamos la estupidez humana –dijo James.

- Potter eres un presumido, arrogante. No puedes hablar de errores porque eres el más estúpido de todos. Expusiste a tu familia a todo esto. Te avisé lo que se venía y no hiciste nada. Luego fui con Lily y la ignoraste. No quisiste … Dejaste que ella muriera.

- No te atrevas, mortífago de mierda –James sacó la varita y en menos de lo que todos pudieran reaccionar Snape y James estaban apuntándose con sus varitas e infringiéndose hechizos a diestra y siniestra. Les tomó varios minutos separara un encolerizado James y a un furibundo Snape.

- ¡Basta, James! Es suficiente. Todo eso ya pasó. Deja a Snape en paz. Nada sacamos con herirnos unos a otros –Remus lo sostenía para que no saltara de nuevo contra Snape.

- Es que ese grasiento y mugriento viene a decirme que no protegí a mi familia –James no podía ni gritar del enojo que sentía.

- Suficiente. Es hora de que ustedes dos se comporten como los hombres que son y dejen sus problemas personales –Albus Dumbledore gritó furioso, después de un corto silencio agregó –Snape tiene razón. Las mujeres y los hombres podrán salir pero van a estar expuestos a perder su magia.

- Es un riesgo que deberán correr –Argumentó Shackelbolt, quien sostenía todavía a Snape.

- ¿Todos los cuerpos fueron entregados? –preguntó finalmente Remus –me refiero a las mujeres. ¿todas ellas …?

- Sí, todos fueron entregados –respondió Shackelbolt –no sabemos dónde está la sanadora Nimue y la señora Lestrange. De resto todos los cuerpos han sido encontrados.

- ¿Entonces es posible que Nimue esté viva? –una luz de esperanza calentó el corazón de James.

- Me temo que la respuesta es negativa, James –Albus lo miró con pesar.

- La tortura a la que fue sometida Nimue fue casi tan terrible como la que le hicieron a Bellatrix. No sé a dónde la enviaron pero … –Justo en ese instante la imagen incorpórea de una grulla ingresó a la sala posándose enfrente del viejo profesor.

- Señor, le informo que debo ausentarme un rato del colegio. Las chicas me han llamado de urgencia porque algo le sucedió a Ginny Weasley y debo ir a ayudarlas –La imagen se esfumó de inmediato.

- Tenían algo los cuerpos de las mujeres cuando se entregaron –preguntó James alarmado. Sospechaba la razón de la urgencia en el apartamento de las amigas de su hijo –Alguna nota. Una lechuza ¿algo?

- Nada particular –dijo Shackelbolt –sólo un letrero que decía el nombre de la bruja y "En Casa". Nada más.

- Mierda –James salió como un bólido hacia la chimenea –Perdonen señores, pero creo que ya apareció el cuerpo de Nimue y por lo que ustedes cuentan no va a ser nada bueno.

- James, eso es trabajo de los aurores. Deja que ellos lo hagan.

- Lo siento, señor Diggory. Ya no trabajo para el ministerio y no me puede dar órdenes. Además ahí están las mejores amigas de mi hijo y no las voy a dejar solas sin saber qué más pudo haber enviado ese maldito.

Sin ninguna otra palabra, James se marchó del lugar. Cuando salió de la chimenea. Todo estaba horriblemente oscuro y silencioso. Empezó a gritar el nombre de Luna, Ginny y Hermione, pero todo seguía tan calmado como si nada ocurriera en el lugar. Salió corriendo hacia el apartamento de los chicos, tratando de encontrar respuestas.

Las puertas del lugar estaban abiertas de par en par y un llanto desconsolado rogaba para que todo acabara. James sacó su varita previniendo algún enfrentamiento. Ahí estaba algo que lo dejó sorprendido. Todos estaban petrificados excepto Luna Lovegood quien flotaba unos dos metros por encima de una pálida Ginny Weasley quien le rogaba algo similar a "no me dejes, quédate conmigo".

- Pequeña sabes muy bien, ya todo pasó. No estoy en el plano de los vivos. Ahora estoy con los seres que pasaron el velo de la muerte.

- No te vayas. Nimue. Por favor. No me dejes sola. No otra vez –Ginny miraba a su amiga, mientras gruesas lágrimas corrían por su mejilla.

- Pequeña. Esto es una ilusión. Luna me está prestando su cuerpo para que escuches mi mensaje. No tengo mucho tiempo y lo estamos desperdiciando en lamentos que no me harán retornar al mundo de los vivos. Ginny escucha mi mensaje, por favor – Esperó a que la chica se tranquilizara un poco – "Debes seguir. No te rindas, por favor no cedas, porque no hay heridas que no cure el tiempo, vivir la vida y aceptar el reto de recuperar la risa, ensayar el canto, bajar la guardia y extender las manos, desplegar las alas e intentarlo de nuevo, celebrar la vida y retomar los cielos. No te rindas que la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo"

- Nimue, por favor no me digas eso, no te quiero perder.

- Te amo pequeña. Quítate todas esas máscaras que has creado para escudarte, los demás deben ver lo que vi en ti. Esa joven vivaz, amable, tierna, con esa increíble capacidad de amar. Adiós pequeña.

- No te vayas.

- Recuerda que te amaré por siempre. Despídeme de todos los demás –Ginny empezó a llorar más fuerte. Luna empezó a caer con lentitud. James corrió a tomarla en sus brazos, para evitarle el golpe, pero mientras descendía empezó a decir unas frases que solo James alcanzó a oír –No será un secreto cuando tu cintura se ensanche y henchidos tus pechos, con sabor a esperanza y a sangre nueva en las nueve lunas de la larga espera. Un aroma a nido y a leche habrá entre las sábanas de tu blanco lecho, mientras tus mejillas encenderán rubores con caricias suaves en preñado vientre. Y un día de fiesta, tal vez en domingo, abrirás tu cuerpo a un llanto pequeño y en tu regazo amamantarás a una niña con tibia fragancia de un amor profundo.

Tan pronto Luna dejó de hablar, las demás personas que se encontraban en el cuarto se removieron de su rigidez, como si nada hubiese ocurrido. Madame Pomfrey tomó de nuevo a Ginny y la regañó por haberse levantado de la silla donde la había dejado. Hermione traía el té en una bandeja y Ronald trataba de ayudarla con las cosas.

- Señor Potter ¿A qué horas entró y por qué tiene a Luna entre sus brazos? –Hermione y Madame Pomfrey se quedaron en una pieza al ver a la chica rubia desmayada.

- Yo … -James Potter no sabía cómo explicar lo sucedido. Aún estaba tratando de entender las últimas palabras de la chica. Y el llanto bajo de Ginny lo tenía bastante afectado –Yo …

- Me ayudó mientras salía de trance –anunció Luna –Nimue ya se marchó.

- Ella está ahí vuelta pedazos, Luna –Ron no pudo evitar decirlo en voz bastante alta –todos la vimos en esa maldita caja que le entregaron a mi hermana.

- No seas tan rudo, Ron. Lo sabemos pero no tienes por qué decir las cosas así. Luna sólo quería suavizar las cosas –pronunció Hermione, mirando con extrañeza la palidez de James Potter.

- Pero ella habló y le dio un mensaje a Ginny –aseguró Luna con debilidad.

- No digas tonterías, mujer –respondió Ron.

- ¡Es cierto! Ella habló a través de mi.

- ¿Estás segura que no te golpeaste la cabeza? –Ron movía las manos alrededor de la cabeza en señal de locura.

- Lo que dice Luna es cierto. Nimue habló a través de ella.

- Pero señor, es imposible. Nimue está muerta en esa caja. Todos la vimos. Ella –volteó a mirar una caja negra tapada en la mitad de la sala –su cabeza está ahí es imposible que ella pueda hablar.

- Estamos en el mundo mágico hay cosas más raras que hablar con un ser muerto, Ronald. –Luna estaba más repuesta y James la ayudó a sentar. Se acercó a Ginny -¿Estás bien? –Ginny alzó su cara. Sus ojos estaban rojos de tanto llorar. La desazón y la tristeza de la chica lo conmovió. La abrazó con fuerza mientras la chica empezaba a llorar desconsoladamente.

- ¿Por qué señor Potter? Sólo los buenos mueren en esta guerra. ¿Cuándo escuchamos que ellos pierdan a alguien? Dígame por favor, porque yo no entiendo. Explíqueme usted que sabe tanto –Su voz era suave, tal vez demasiado. Sostenía a James de la capa y lo sacudía lentamente mientras cada frase salía de su boca acompañada de unas gruesas lágrimas. Mientras él se preguntaba lo mismo. Cómo contestar esas preguntas, si él mismo llevaba tanto tiempo haciéndoselas sin encontrar respuesta. Entonces tomó a la chica y la abrazó con fuerza. ¿Sería posible terminar toda esa locura algún día?

- ¿Papá? ¿qué sucede? –Harry y Draco entraban pálidos al lugar, acompañados por una muy pálida Narcissa. James miró a su hijo y comprendió el color de su piel. La familia de Bellatrix. Seguro habían recibido una muestra de la crueldad de Voldemort. No quería imaginarse nada.

- Voy a llevar a la señorita Weasley al cuarto de su hermano. Harry, debemos invocar una reunión de la orden, encárgate. Madame Pomfrey, démosle a la chica algo para que duerma. Creo que Narcissa también lo va a necesitar. Los demás ayuden a Harry en lo referente a la reunión. Albus está en otra reunión importante y podrá unírsenos después.

Todos salieron de inmediato a realizar lo que James les había ordenado, mientras que Poppy y James ayudaban a las mujeres a descansar en el cuarto de Ron.

- ¿Qué fue todo eso de que Nimue habló a través de Luna, James?

- No sé con exactitud, Poppy. Cuando llegué ustedes parecían petrificados en el lugar. Escuché el ruego de la chica y entré armado y listo para atacar. Pero lo que vi fue a Luna suspendida en el aire hablando con la voz de la anciana. Le dijo muchas cosas para hacerla sentir mejor y otras que realmente no entendí.

- ¿Entonces sí era ella … Nimue? –él asintió, algo le preocupaba y la enfermera pudo verlo en su rostro –Sucedió algo más ¿no es así? –él volvió a asentir.

- Creo que sí, Poppy. Pero no estoy seguro de nada. Cuando Luna cayó recitó algo … un poema, unas palabras, algo de nueve lunas, un vientre preñado y un bebé. ¿Será posible que la chica Weasley esté embarazada? –A Poppy se le agrandaron los ojos al oír esas palabras del ex auror.

- No lo estaba cuando entró a Inglaterra, pero no creo que lo esté, Ginny no tiene novio en estos momentos y dudo que alguien se le haya acercado. Sus hermanos son extremadamente protectores, no la dejan ni a luz ni a sombra. Además ella se sabe defender bastante bien

- Lo sé –Rió James al recordar cada enfrentamiento que la chica sostuvo con su hijo en el pasado –Ella es de armas tomar. Voy a escribir en un pergamino todo lo que oí y se lo haré llegar, Poppy –Se levantó dispuesto a irse del lugar pero volteó a mirar pues la enfermera lo llamó muy bajo. Observó a la enfermera que cuidaba con mucha ternura a la chica

- ¿Podríamos mantener esto que me dijo entre los dos, James? –El hombre la miró interrogándola –Es mejor que la chica esté tranquila y con todo esto y sus hermanos … El asunto se puede poner bastante feo y salirse de proporciones.

- Le entiendo, Poppy. De acuerdo. Hablaremos de esto luego. Ahora tengo que irme.

- Gracias, James. Esta niña es alguien muy importante para mi, es como la nieta que nunca pude tener y no quiero que esté en problemas.

James asintió a la sanadora, antes de echarle una última mirada a la chica que ahora descansaba. Buscó la chimenea del apartamento para ir de nuevo a Hogwarts, pero la chimenea estaba bloqueada. Era probable que la reunión con los Búlgaros no hubiese terminado, ya Remus le contaría todo. Salió del apartamento para desaparecer del lugar. Al fin y al cabo en ese sitio sólo Harry podía entrar y salir a su antojo.

Después de estar en la entrada del colegio, se acordó de que no había visto el cuerpo de Nimue. Tantos años como jefe de aurores y no recordaba haber visto a tantos hombres quejándose de un cuerpo muerto. Voldemort debía haberlos dejado reconocibles pero lo suficientemente desfigurados para causar horror en hombres acostumbrados a ver la muerte de cerca.

Pobres chicas, presenciar el horror imputado sobre alguien amado era mucho peor e impactante. La chica Weasley estaba bastante mal por todo. Narcissa estaba tan afectada. Esas palabras de Luna … Y la mirada de su hijo, cuando lo vio abrazado a la chica Weasley … Demasiadas cosas en qué pensar, tanto por qué preocuparse, pero ahora debía dejar pasar al práctico jefe de aurores y olvidarse del padre que era. Ya tendría tiempo para encontrar una razón a toda esta locura.


Notas.

Hay dos fragmentos de poemas que no pude aguantarme las ganas de incluirlos aquí. Uno es un poema de Rubén Maldonado y el otro de Mario Benedetti. Espero eso no se considere plagio, porque si lo vemos desde otro ángulo, copia trozos de estos poemas es una forma de que los pensamientos de seres tan privilegiados con las palabras se puedan dar a conocer a otras personas, de no ser por historias como esta.

Traté de insinuar aquí, lo horrores de la guerra. Mi país lleva en un enfrentamiento interno desde antes de que yo naciera y he escuchado los actos tan terribles que todos los bandos involucrados hacen día a día. Pero más del hecho en sí, traté de escribir lo que siente la familia cuando se entera de lo sucedido. Y aunque en esta historia no es algo real y por ser un mundo mágico, me permití darle a Ginny una oportunidad para despedirse de una mujer que consideró casi como una madre.

Insisto estas guerras pasan porque olvidamos la historia y dejamos de vernos como una gran familia. Y aunque queremos día a día evadir las noticias malas, leyendo historias de fantasía. También podemos tomar consciencia de que hay algo más allá afuera.

Un último mensaje de solidaridad con los Argentinos. Siento mucho por la tragedia por la que están pasando. Espero todo salga lo mejor posible.