Bueno lectores, aquí estamos con un capítulo nuevo de esta traducción. Hemos superado un tercio de el total de la historia, y ya contamos con 138 reviews. Sigan así gente!! Muchísimas gracias a todos, tanto de parte mía como de la autora.
Kai había vuelto a poner sus cosas en su bolsa, y se colocaba lentamente sus zapatillas negras, asegurándose que la piel que todavía cicatrizaba estuviera cómoda. No quería que las heridas volvieran a abrirse. Podía escuchar voces que venían de toda la casa. Quejidos, risas, de toda clase y tono mientras los demás limpiaban y ordenaban la casa. Necesitaba algo de paz y tranquilidad.
Se levantó, acomodando sus pies en sus zapatillas, se sentía raro usarlas ahora. Caminó a través de la casa, ignorando los pedidos de sus amigos de que los ayudara a ordenar. Por qué debería? Él no había roto nada. Caminó a la cocina. Samantha estaba con Michael, que se veía muy enfermo. Levantó la vista cuando él apareció.
"Michael tomó demasiado, y viendo que tomaste más que él, quiero controlar que esté todo bien" lo miró a los ojos "dónde están algunas de tus vendas? Y por qué estás usando calzado? Deberías consultarme antes de hacer cosas así Kai, para eso estoy aquí!"
Kai le respondió sin siquiera mirar en su dirección, mientras buscaba algo para comer, "Te dije más temprano que estaba bien, eso no ha cambiado. Michael no puede soportar la bebida, y qué, yo puedo. Mis pies están bien, he decidido usar mis zapatos, y tan pronto como decida quitarme las vendas, lo haré!"
Había encontrado algo que se veía comestible y salió de la cocina antes de terminar de darle el discurso a Samantha. Había tenido lo suficiente. Siguió a través de la casa y salió a la calle, comiendo mientras trataba de disimular su renguera. Esperaba que nadie lo viera irse.
Siguió caminando hasta que alcanzó la playa. Se quedó parado en la calidez del sol, respirando profundo el aire salado. El sonido de las olas lo calmaba, le hacía relajarse. Necesitaría relajarse para lo que iba a intentar esa noche. Caminó por la pasarela hasta alcanzar la arena. Ahí, se quitó las zapatillas y caminó sobre los pequeños granos descalzo. Se sentó en la arena amarillenta y cerró sus ojos. El húmedo sol y la brisa fresca, el tono de sal en el aire, el sonido de las olas al romper contra la costa. Todo combinado junto para crear un intenso efecto calmante en la herida del alma de Kai.
Él se quedó así por un largo rato antes de levantarse. Sus heridas dolían menos ahora y estaba relajado. Era tiempo de hacer algo para ayudar a su concentración. Se paró derecho, se quitó la remera y se puso en posición. Comenzó a moverse siguiendo el sonido de las olas, meditando. Ignoró el hecho de que había aprendido esto en la abadía. Mientras movía su cuerpo hacia poses diferentes, sin saber que estaba siendo observado.
Tyson vio a Kai caminar hacia la puerta delantera, algo sucedía. Corrió hacia donde Ray y Kenny estaban limpiando.
"Chicos! Kai se fu...arghhhhhhh!" la oración nunca fue terminada porque Tyson patinó y aterrizó cerca de la mesa, de cola.
"Estás bien Tyson?" preguntó Ray.
"Sí, escuchen! Kai dejó la casa! Se ha ido a alguna parte!"
"Y?" preguntó Kenny
"Necesitamos seguirlo!" dijo orgullosamente
"No podemos irnos hasta que la casa esté limpia, y todos se van hoy!" dijo Kenny.
"Bien jefe, la casa ya casi está, luego despedimos a todos, y luego vamos y buscamos a Kai." Razonó Ray, finalmente terminando de limpiar ese lugar.
"Bien!" aceptaron los otros dos.
Se concentraron en terminar la casa. Cuando pudieron le dijeron a Hilary y a Max. Hilary aceptó pero Max quería ver a sus padres en el aeropuerto. No mucho rato después era hora de decir adiós. Los all-starz volvían a América, para seguir entrenando con los Majestics, y los White Tigers iban a viajar alrededor de Japón por un tiempo antes de volver a verlos otra vez. Mariah y Ray salieron para su despedida personal, y Emily se veía molesta por la desaparición de Kai y la alegría de Hilary al respecto. Las dos no se hablarían la una a la otra ni para decir adiós.
No pasó mucho rato hasta que todos estaban en sus vehículos, lágrimas y gritos de nombres desde ventanas abiertas mientras los vehículos se iban. Tan pronto como se alejaron de la vista, los cuatro que quedaban del equipo fueron a buscar a Kai.
"Tyson! Regresa aquí!" fue arrastrado por Kenny mientras intentó correr
"Jefe? Dónde está?"
Kenny conversó con Dizzi un momento antes de encontrar la señal de Dranzer.
"Está en la playa!"
Corrieron hacia la dirección de la frontera con el mar. Se detuvieron en un lugar desde donde veían toda la costa, podían ver una figura bastante alejada. Caminaron silenciosamente, esperaron detrás de barandas que separaban el camino y la playa
"Qué está hacienda?" preguntó Hilary al ver a Kai moverse forzadamente y graciosamente. Se había sonrojado un poco al verlo sin remera, pero se sintió apenada que las vendas aún mostraban las debilidades de Kai.
"Parece estar hacienda algo como tai chi," respondió Kenny prácticamente.
"Qué es eso?" preguntó Tyson.
El tai chi es una forma de meditación y concentración, un arte marcial. Ayuda al balance, la memoria, y habilidades de batalla, por más que no sé como Kai lo practica"
"Es como si nunca hubiera estado herido por la forma en la que se mueve" dijo Ray.
Los otros asintieron y observaron en silencio.
Kai amaba las sensaciones que estar afuera le daban. Eran cosas que nunca había experimentado en la abadía, cosas que se le negaban. Siguió moviéndose con los ojos cerrados, permitiendo que los familiares movimientos se apoderaran de él. Podía sentir el calor desvanecerse al atardecer. Terminó los últimos movimientos y permaneció parado, sus ojos aún cerrados mientras respiraba profundo.
Estiró un poco sus músculos, mirando a su alrededor. Un brillo llamó su atención, y volteó su cabeza para que nadie sospechara, luego sus presentimientos fueron confirmados. Eran sus compañeros de equipo, escondidos detrás de un arbusto. Suspiró. Volvió a su remera y sus zapatillas, las levantó y caminó por la pasarela descalzo.
Sonrió al pasar por el arbusto donde estaban sus compañeros escondidos, tratando duramente de no ser vistos. Él siguió caminando hasta que la pasarela subió por un costado, hacia un precipicio que cortaba la tierra con el mar. Subió se apoyó en la baranda, mirando hacia abajo. El agua tenía un color azul turquesa, el sol bordeaba los arbustos. La brisa era más fuerte ahí arriba, más refrescante. Escuchó a sus compañeros de equipo decir algo. Él quería ser espontáneo, necesitaba una emoción. Bajando al suelo las cosas que llevaba, comenzó a quitarse las vendas en su cuerpo. Sintió ojos clavarse en su espalda cuando las marcas de látigos fueron expuestas. Dejándose solo los pantalones trepó a la baranda y se quedó ahí parado, mezclándose el cabello. Miró detrás, y se encontró con cuatro caras que lo miraban. Se habían olvidado de pensar con anticipación lo que Kai podría estar por hacer.
Kai sonrió brevemente, enfrentó el mar, y saltó de la baranda. Los demás trataron de correr, viendo como Kai entraba sin esfuerzo al agua en un gran salto.
"KAI!!!!!" gritó Hilary.
El corazón de Kai latió rápidamente cuando saltó de la baranda. La caída libre elevó su espíritu a las alturas, el viento abrazando su cuerpo mientras él se preparaba para sumergirse. El agua lo golpeó y envolvió en un frío abrazo. Se permitió hundirse tanto como la caída le facilitara, luego pateó hasta la superficie. Su cabeza alcanzó el aire y tomó una gran bocanada. Miró hacia arriba para ver a sus amigos llamándolo. Levantó una mano hacia ellos y volvió a entrar al agua. Abrió sus ojos para ver en la oscuridad del mar. Se empujó para avanzar, siguiendo la línea del precipicio. No podía ver el suelo del mar, por lo que se mantuvo cerca de la superficie. Subiendo por aire algunas veces, siguió nadando, bajo el agua cuando podía.
Podía ver el precipicio achicándose en altura cada vez que salía a respirar. Podía ver a sus amigos siguiéndolo desde la cima. Podía ver el precipicio desapareciendo para dar lugar a una montaña de arena que se transformaba en la playa. Su cabello se sacudió frente a sus ojos mientras se quedó suspendido en la gran masa de agua. Salió a la superficie por una bocanada de aire, y nadó hacia la costa.
Caminó desde el mar hacia la arena, sintiendo a lo último las olas alcanzando sus pies, mientras salía. Se echó en su espalda, el cálido sol de la tarde cayendo sobre su cuerpo. La combinación de la arena y la sal hacía que sus heridas ardieran, y sus pantalones estaban casi colgando de sus caderas, pero había valido la pena. La experiencia le había hecho sentirse libre por un rato y no se hubiera rendido ante eso. Por una vez, su vida estaba en sus propias manos.
Rió sin sonido para sí mismo hasta que escuchó a sus compañeros llamándolo. Podía escuchar tres personas caminar por la arena. Se quedó ahí, tomando la luz del sol, el último rato que tenía para estar solo.
