PERDÓN. Esto iba a estar subido ayer, pero se rompió my computadora y casi no salvo el archivo, gracias a dios lo tenía guardado en el pendrive y conseguí que me prestaran esta hasta arreglar la mía…

26! Tardé un poquito más; pensé que no iba a poder subirlo pronto, es que mi profesora de Historia Económica está loca y nos ha dado una cantidad impresionante de cosas para leer. Pero decidí tomarme un descansito y escribir esto, no está tan bien como podría estarlo, pero la verdad es que estoy bastante cansada… Quise subirlo igual porque si no actualizo ahora, quién sabe qué pasara cuando empiecen mis exámenes! Bueno, ahí va, intentando acelerar las cosas un pelín:

Si bien no estaba apurado, Sirius bajó las escaleras de dos en dos, como era usual en él. Al observar a ese chico despreocupado y, a decir verdad, arrogante, nadie podía imaginarse todo lo que había tenido que vivir, ni todo lo que seguía viviendo en la casa de sus padres. Uno lo veía pasar y podía fascinarse ante su aspecto, envidiar su inteligencia, odiar su arrogancia o reír ante su personalidad; pero ni una sola persona, además de sus amigos, se internaba lo suficiente en sus ojos grises y en su alma para ver que en realidad, su vida no era tan feliz. El repudiado de los Black, el chico sin familia por haberse rebelado contra algo que estaba mal.

El moreno divisó una mata de cabello rizado asomando tras el sofá y sonrió sin darse cuenta, acercándose a ella y poniéndole las manos sobre los ojos. La chica las tomó con sus diminutas manitos y sonrió.

"Hola, Sirius." El chico le destapó los ojos y rodeó el sofá, dejándose caer junto a ella.

"¿Cómo sabías que era yo?" preguntó, quitándose los zapatos sin usar las manos y poniéndose cómodo. Bree dejó el gigantesco libro a un lado y se encogió de hombros.

"Por tu olor, supongo." Contestó. Sirius pareció indignado, y Brianna se echó a reír.

"¿Por mi olor? ¿Es que apesto o algo?" Dijo, cruzándose de brazos. La chica negó con la cabeza, poniendo los ojos en blanco ante los morros de Sirius.

"Todo el mundo tiene un aroma particular. Simplemente reconocí el tuyo, eso es todo. No te preocupes, no espantarás a quien fuera que pretendieras conquistar hoy." Contestó ella, acomodándose un rizo tras la oreja, que volvió a saltar a su lugar. Sirius lo estiró, distraído, y al soltarlo, volvió a rebotar cómicamente.

"¿Y a qué huelo yo?" Preguntó el chico. Ella pareció pensárselo.

"No lo sé… no es tan fácil de describir. Como a… brisa, a bosque… A exterior." Inmediatamente luego de decirlo, se sonrojó. Sirius sonrió al notarlo, pero no hizo ningún comentario al respecto; a pesar de conocerse ya tanto, su amiga se avergonzaba y sonrojaba por detalles sin importancia, lo cual le provocaba muchísima ternura al merodeador.

"¿Entonces huelo a…libertad?" Preguntó. Brianna esbozó una media sonrisa.

"Exacto." Al chico le gustó oírlo, porque así era él. Todo en su persona gritaba libertad; Sirius nunca podría aguantar el encierro. Bree no se explicaba cómo había soportado todo este tiempo en casa de sus padres sin explotar… probablemente porque pasaba la mayor parte del tiempo con James y los demás, y muy poco en Grimmauld Place. Aquello alegraba a Brianna; cualquier tipo de prisión, incluso en su propia casa, podría muy fácilmente destruir a su amigo.

"¿Cómo va todo?" preguntó Sirius, apoyando la cabeza sobre la falda de Bree, quien se puso un poco nerviosa; si bien la abrazaba todo el tiempo, nunca se había recostado sobre sus piernas, y por alguna razón, se sintió extraña. 'Qué tonta soy', se dijo, tal y como hacía cada vez que sentía su sonrojo cuando estaba con el chico. Pero Bree era así; incluso con sus amigas y con Eli se ponía incómoda ante ciertos temas o comentarios.

"Bien, supongo. Todos andan algo extraños desde Halloween, pero tampoco hubo demasiado tiempo para conversar demasiado al respecto, con los deberes y tal. Eso, y que la única dispuesta a hablar es Becca; Lily, Sam y Eli son más callados que yo respecto a lo que sienten." Sirius asintió y se quedó un rato en silencio.

"Sé que probablemente lo que hicimos terminó empeorando las cosas con James…" dijo luego, dejando la oración en el aire. No había hablado con Bree acerca del tema aún, porque se habían visto muy poco desde la fiesta; por un lado, porque tanto sus amigos como los de ella parecían haber tenido una noche ocupada el día del baile, (y necesitaron de consejos y atención en lso días que siguieron), y por otro, porque era cierto que los habían tapado con cosas para hacer. Claro que él no hacía la mitad de las cosas, y la otra mitad era pan comido, pero en general, el clima en el castillo era un caos, al menos para los alumnos mayores.

"Sí, la verdad es que sí, pero era de esperarse. Ya le dije a James hace unos meses que a él mismo le iba a costar mucho cambiar." Sirius suspiró, mirando al techo.

"Ojalá no fuera tan difícil. No sé cómo ayudarlo." Bree sonrió; si otras personas conocieran ese lado de Sirius, 'arrogante' dejaría de ser la primera palabra que uno buscaba para describir su personalidad. Su sonrisa se volvió triste al preguntarle:

"¿Y tú cómo estás?" Aún mirando al techo, el chico se encogió de hombros.

"Bien." Bree suspiró; el chico ya sabía por qué se lo preguntaba, pero siempre le hacía pasar por lo mismo cuando quería hablar al respecto.

"Me refiero a cómo estás con tu hermano"

"¿Con James? De maravillas." Brianna suspiró con frustración, y a Sirius se le escapó una sonrisa.

"Sabes a lo que me refiero." Dijo ella, y fue el turno del chico de suspirar.

"Ya no es mi hermano." Contestó con dureza, pero Bree supo que además había pena escondida en su voz. Impulsivamente, la chica llevó la mano a la frente de su amigo, acariciando con suavidad los sedosos mechones de cabello oscuro que caían sobre ella. Sirius cerró los ojos.

"No digas eso…" susurró Brianna, pero el chico negó con la cabeza sin abrir los ojos.

"No lo entiendes, Bree. No lo digo porque no soporte en lo que se ha convertido, ni porque en parte me sienta culpable por no haber podido evitarlo. Ni por haberlo perdido. Lo digo porque es verdad; ya no es mi hermano. Yo ya no soy un Black. Y la verdad, me alegro." La amargura que destilaban sus palabras entristeció a la muchacha; ojalá hubiera algo que pudiera hacer por su amigo. El chico se sentó y le sonrió, dándole un beso rápido en la nariz.

"Anímate, Nana," dijo, guiñando un ojo. "El equipo de Gryffindor necesitará de porristas bonitas como tú para que los ayuden a ganar." Logró robarle una sonrisa. "Aún no entiendo por qué no haces las pruebas para el equipo. ¡Eres muy buena! El año que viene perderemos un par de buenos cazadores, es tu oportunidad."

Bree frunció la nariz: detestaba ser el centro de atención, e inevitablemente esa era una de las consecuencias del Quidditch.

"Tú también podrías estar en el equipo; volar no se te da nada mal." Contestó. Sirius hizo una mueca.

"No soy tan bueno," dijo. Bree era la única persona (además de los Merodeadores) ante quien el chico admitiría algo así, dejando de lado cualquier dejo de arrogancia. "Me las arreglo bien; pero además, ¿realmente crees que tendría la disciplina de soportar todos esos entrenamientos?" Bree rió y asintió.

"Tienes razón."

"Prométeme que algún día harás las pruebas." Pidió el chico.

"Sólo si tú me prometes que me dibujarás algún día." Sabía que le ganaría; Sirius le mostraba sus dibujos pero nunca aceptaría dibujarla a ella; ni siquiera aceptaba dibujar a los merodeadores cuando éstos se lo pedían.

El chico sonrió de lado y se metió las manos en los bolsillos.

"La verdad es que ya te he dibujado." admitió. Justo en ese momento bajaban Lupin y Pettigrew, y Sirius la saludó con un guiño antes de desaparecer por el retrato, dejándola muy sorprendida y sonrojada.

Sam bajó las escaleras al trote, metiendo un brazo en la manga mientras corría; se había distraído y se le había hecho tarde, en menos de cinco minutos tenía que estar en los vestuarios para el discursito de Bailey.

"Eh!" la llamaron desde la puerta del Gran Comedor cuando ella ya estaba llegando a la salida. La chica se volteó y sonrió al ver a Eli, caminando hacia ella y agitando un banderín dorado y escarlata. El chico le devolvió la sonrisa. "¿Te has quedado dormida?" Sam se sonrojó; tenía la túnica torcida y el cabello oscuro atado en una desprolija cola de caballo, con mechones escapando por todos lados.

"No, pero se me hizo tarde," dijo, intentando acomodarse la ropa sin soltar la escoba. Eli le hizo un gesto para que se acercara.

"Ven, te peinaré un poco; te será incómodo el pelo sobre la cara cuando tengas que lanzar esa quaffle." La chica le hizo caso y camino hasta él, sentándose en uno de los escalones. Su amigo se sentó tras ella y le soltó la coleta, comenzando a trenzar con dedos ágiles el largo cabello oscuro. Rozó con suavidad la blanca piel de su cuello, y ella la sintió arder al tacto, pero el chico no pareció notarlo. Cuando terminó, se levantó y le tendió la mano para ayudarla a hacer lo mismo.

"Gracias." Dijo ella. Eli le corrió el flequillo de la cara, sonriendo de lado

"Buena suerte. Ve y aplasta a esas serpientes." Sam asintió y salió al trote. El Ravenclaw la observó alejarse y se quedó con la mirada perdida y una sonrisa distraída.

"Eso es sabotaje, Rivers." El chico dio un respingo y se volteó: quien había hablado era Black, que venía acompañado por Pettigrew y Lupin.

"¿Qué?" preguntó, frunciendo el ceño, desconcertado.

"Distraer a una de las mejores cazadoras del equipo, sabes que el de Gryffindor es el mejor y quieres que pierda para que Ravenclaw tenga más oportunidades de ganar la copa, ¿eh?" Por el tono en el que lo decía, Eli supo que estaba bromeando, pero fingió no captar a qué se refería.

"No tengo idea de lo que hablas, Black." Dijo, sonriendo con las cejas levantadas. Justo en ese momento, Becca, Lily y Bree salían del Gran Comedor.

"Claro que lo sabes. ¿Qué hiciste, le diste un beso de la buena suerte?" Preguntó la rubia, subiendo y bajando las cejas, sugerente. Eli puso los ojos en blanco.

"Sólo le deseé buena suerte." Contestó, dándose la vuelta y encaminándose a los terrenos, seguido por los otros seis.

"Que no la vea con una trenza, o sabré que has sido tú." Replicó Lily, alcanzándolo y pasándole el brazo por sobre los hombros con algo de dificultad; ¡estaba cada vez más alto!

La comitiva se ubicó en las gradas plagadas de estudiantes, que en su mayoría llevaban los colores de la casa de Gryffindor; nadie quería que Slytherin ganase. Lograron conseguir un buen lugar, bien cerca del campo gracias a unas cuantas caiditas de párpados por parte de Sirius y pestañeos seductores de Rebecca, que lograron que un grupo de chicas y otro de chicos se movieran unos asientos para dejarles seis espacios juntos.

"Míralos, vendiendo su cuerpo por un buen puesto," comentó Lily con dramatismo, haciendo reír a Lupin y Pettigrew; y Black pareció escucharla también, pues la pelirroja recibió un banderazo en la cabeza cuando estaba distraída.

El ambiente de ansiedad y fervor contagió rápidamente al grupo, que aplaudió y gritó más fuerte que nadie cuando siete figuras vestidas de escarlata aparecieron en el campo.

En cuanto el juego comenzó, Sirius se transformó.

"Creo que me está dando algo de miedo," Susurró Becca al oído de Lupin cuando Black comenzó a gritar insultos irreproducibles mientras Bree intentaba evitar que se tirara de las gradas. "¿Estás completamente seguro de su salud mental?" Remus rió.

"¿A ti te parece más cuerdo el resto del tiempo?" Fue el turno de la Ravenclaw de reír.

"Tienes razón," dijo. "Y a decir verdad, Eli tampoco está de lo más cuerdo…"

Su amigo, igual de ansioso que Black, pegaba saltitos en su lugar cada vez que Gryffindor perdía la quaffle, o que una bludger pasaba rozando a Sam, gritando con energía cuando ésta marcaba un tanto.

El partido era bastante reñido, porque si bien el equipo de los leones era excelente, había que admitir que los Slytherin no eran nada malos; pero el momento de más tensión (incluso mayor que cuando más adelante apareciera la snitch justo sobre la cabeza del buscador de las serpientes) fue cuando uno de los gigantescos simios que ocupaban el puesto de bateadores lanzó con todas sus fuerzas aquella bludger contra Potter, que estaba cruzando el campo a una velocidad impresionante con la quaffle en sus manos. La pesada pelota metálica colisionó contra el costado del cazador, que salió despedido hacia las gradas con escoba y quaffle incluidas. Todo el público emitió un grito ahogado y unánime cuando el cuerpo de James chocó contra la tribuna provocando un ruido sordo, pero para su sorpresa, el chico se recuperó rápidamente, haciendo una maniobra impresionante para no caer y lanzando la pelota roja hacia Sam, que volaba hacia él para ayudarlo.

Los vítores del público eran ensordecedores, y James aprovechó el tiempo que su compañera tardó en marcar el tanto para sobrevolar el campo con los brazos en alto, disfrutando como siempre de la admiración de los demás.

Una vez pasado el momento, todos se relajaron, especialmente los Merodeadores, que habían tenido que hacer un enorme esfuerzo para no saltar a ayudar a su amigo.

Y no habían sido los únicos que habían tenido ese instinto: junto a ellos, Lily, con las manos sobre la boca, seguía en tensión. Sólo entonces se dio cuenta de que se había levantado de su lugar, y creía recordar haber soltado un grito. Era normal; Bree también había chillado, pero lo que no se explicaba era por qué estaba tan angustiada. Se sentó nuevamente en su lugar con cuidado, con la vista fija en el campo, pero no fue capaz de concentrarse en el partido; sólo más tarde se enteraría de la victoria de Gryffindor, cuando los jugadores del equipo ya estuvieron a salvo en el suelo.

… …

Lily resopló irritada, caminando hacia la lechucería a paso rápido y con el ceño muy fruncido; cruzarse a Potter en el camino no había contribuido a mejorar su humor. Los últimos meses, la personalidad del chico había estado hecha una veleta; algunos días mostraba claros signos de madurez, y otros (como hoy) se comportaba como un idiota arrogante, especialmente cuando la pelirroja estaba cerca. ¿Qué demonios le pasaba? Ese niñato tenía que hacerse ver por un médico, un sanador, un psiquiatra o lo que fuere; algún trastorno mental o de personalidad debía de tener.

La chica tenía que admitir que en el fondo, había creído que Potter estaba cambiando; por eso se había sentido tan decepcionada durante el baile de Halloween. Pero, ¿por qué le había importado? A ella le daba igual que Potter madurara o no; si lo hacía, mejor, porque dejaría de molestarla… pero, ¿decepción? ¿Por qué se había sentido así? Y luego ese comportamiento tan cambiante la estaba volviendo loca; pero más aún, darse cuenta de que le daba tantas vueltas al tema. Y si había algo en lo que no pensaba, era en cómo se había sentido hacía cosa de un mes, cuando lo había golpeado aquella bludger. Y cuando digo que no pensaba en ello, quiero decir que pasaba por su mente todo el tiempo, aunque ella intentara mentirse a sí misma. Ni siquiera entendía qué le había pasado por la cabeza cuando aquello había ocurrido, pero lo que sí recordaba muy bien era la sensación de angustia que la había invadido. Estúpido Potter, ni siquiera en sus pensamientos la dejaba tranquila.

Definitivamente, habérselo encontrado en la puerta de la enfermería no había sido bueno para su humor. Si a eso se le suma los exámenes, Aidan, Remus, y su padre, tendremos una idea de lo que era la mente de la pelirroja en estos momentos. A Aidan lo había estado evitando desde el baile; la verdad es que le había molestado muchísimo su comportamiento esa noche. Primero con Eli, y luego con ella. Entendía los celos, pero aquello había sido excesivo y descortés. Y luego estaba bien que se hubiera enojado con los merodeadores, ella misma lo había hecho, pero no había sido para nada caballeroso dejarla allí e irse hecho una furia. El Hufflepuff podía ser un chico muy dulce y buena persona, pero los otros aspectos de su personalidad que Lily estaba conociendo mitigaban un poco su deseo de besarle los hoyuelos. Y no hablemos de besos, que por culpa de Potter y compañía, parecía que la pelirroja llevaría por siempre el título de "jamás besada".

Y ahora Remus, que le había comentado que se pasaría por la enfermería porque se sentía enfermo, otra vez. No hay que decir mucho al respecto de los pensamientos que ensombrecían a Lily esos días del mes.

Y por si fuera poco, había recibido carta de sus padres; ambos pasarían la Navidad en casa de una hermana de su padre que ella ni siquiera conocía que vivía en alguna parte del Norte de Irlanda (Aquello no era buena señal; quería decir que su padre no estaba bien y quería, de cierto modo, ver una vez más a esa parte de su familia). Les parecía mejor que fueran ellos solos, ya que el viaje era algo costoso, y ni Lily ni Petunia disfrutarían demasiado pasar una semana en una casa llena de gente mayor; así que Tuney había aceptado la invitación de una de sus amigas y se iba con ella a alguna parte que su hermana no recordaba. Eso quería decir que la pelirroja pasaría las Navidades en Hogwarts… Al menos Bree y Sam se quedarían también.

Envió la carta avisando a sus padres de su decisión y se dispuso a volver a la Sala Común, pero al voltearse para abandonar la lechucería se sobresaltó.

"¡Sev!" exclamó, sonriendo una vez pasada la sorpresa. "No te he oído llegar,"

"Me pareció ver que te dirigías hacia aquí y quise saludarte," dijo él con su peculiar voz. "¿Preparándote para irte a casa la semana entrante?" Ella negó con la cabeza, tomando a su amigo del brazo y alejándose del lugar con él.

"Me quedaré aquí esta Navidad," dijo y su amigo frunció el ceño. "Mamá y papá viajan, y Tuney se va por su lado, así que he decidido quedarme. Tú te quedas también, ¿no es cierto?" Sabía que lo era; Severus aprovechaba cualquier oportunidad para mantenerse lejos de su casa.

"Sí, como siempre," contestó él, mirándola con sus ojos inescrutables. Lily asintió y le apretó el brazo con cariño, obligándolo a sonreír también. "¿Te acompaño a tu Sala Común?"

"Seguro, pero quería pasar antes por la enfermería, se supone que Remus está allí." Snape dejó de caminar y torció la boca, y Lily puso los ojos en blanco.

"Vamos, no puede ser que a Remus también lo odies tanto, Sev." El chico no dijo nada por un rato y siguieron caminando, hasta que repentinamente soltó.

"¿Te has dado cuenta de que los últimos dos meses, los cuatro han desaparecido misteriosamente por un día o dos?" Lily dio un respingo; sí que lo había notado, pero no creía que nadie más lo hubiera hecho. "Apuesto a que hoy y mañana no les vemos ni el pelo. Y Lupin siempre desapareció así. Ese chico tiene algo raro."

Lily sintió como si algo pesado le cayera en el estómago: no era la única en haber notado eso acerca de Remus. De todos modos, definitivamente no iba a compartir su teoría con su amigo, y menos aún ahora que, al revisar su calendario, había encontrado un perfecto círculo azul (indicando el ciclo lunar) junto al día de hoy. Sin embargo, Severus estaba muy ocupado hablando como para notar la expresión de malestar de su amiga.

"Todos los meses," repitió, como hipnotizado.

Cuando estaban llegando a la enfermería, Severus notó algo pegado en la mochila de su amiga y lo arrancó con rabia. Lily lo miró sorprendida y el chico le tendió un arrugado pedazo de pergamino. En él se leía "Estoy total y perdidamente enamorada de James Potter". A Lily la rabia se le notó en el rostro.

"Maldito idiota" siseó, rompiendo el pergamino en pedacitos y continuando su camino hacia la Sala Común, olvidando a Remus para dedicarse a insultar a Potter junto a un muy feliz Severus.

"¡Feliiiiiz Navidaaaaad!" Chilló Sam, abalanzándose sobre ella y saltando sobre su cama con emoción: adoraba la Navidad. "¡Vaaamos, Lily, arriiiiba, es Navidad!" Lily sonrió; ésa época sacaba la niña interior de la morena. Un golpe seco seguido por n quejido le dijeron a la pelirroja que Sam, que muchas veces olvidaba lo alta que era, acababa de hacerse un chichón. Lily no pudo evitar reír al verla sentada sobre su cama, con una mano en la cabeza y una sonrisa amplísima.

"¡Los regalos!" exclamó Bree desde su cama, lo cual hizo a la pelirroja sentarse de golpe involuntariamente, y arrastrarse hasta los pies de su cama. Sam regresó a la suya, satisfecha, a abrir sus propios obsequios.

Lily abrió los paquetes con emoción, agradeciendo a Bree y Sam sus respectivos regalos y haciendo una nota mental de hacer lo propio con sus padres, Eli y Becca. Se alegró mucho al abrir el regalo de Remus; ¡era el libro que tanto había estado buscando! Y la hermosa pluma azul que le había enviado Severus le vendría muy bien. Tendría que agradecérselo a ellos también.

Cuando ya estaba por levantarse a revisar lo que le habían regalado a sus amigas, divisó un paquetito que no había visto antes; ¿de quién podría ser? Lo tomó y se sobresaltó al leer la etiqueta: James Potter. Dudo un poco antes de abrirlo; ¿y si era alguna especie de broma? Pero al final, lo hizo de todas formas, tornándose monocromática al ver el contenido y leer la nota: 'Le he pedido a Sirius que te dibuje por mí, pero no quiso hacerlo. Como podrás ver, mis intentos no fueron muy fructíferos - Lily soltó una carcajada al comprender que la extraña forma junto al mensaje era supuestamente ella misma. Potter era muy bueno en todo, pero el dibujo se le daba fatal. - así que he decidido regalarte algo diferente, pero que sigues siendo tú. Un lirio para mi Lily. James'. Bajo la nota, dentro de una preciosa cajita, había un broche para el cabello con la forma de un hermoso lirio blanco, que emitía un leve resplandor plateado. Levantó la vista deseando que sus amigas no hubieran notado su sonrojo, pero hubiera sido difícil decir cuál de las otras dos estaba más roja. Se miraron entre sí y estallaron en carcajadas.

"Tú primero." Dijeron todas al unísono, riendo otra vez. Al final, la pelirroja fue la primera en admitirlo.

"Potter." Dijo. Bree chilló con emoción y saltó de la cama a mirar el regalo de Lily, soltando un "ooooh" de admiración al verlo y poniéndose a decir disparates románticos. Sam se acercó también y se encogió de hombros:

"Algo trillado, pero bonito. Bien por Potter." Lily se sonrojó aún más: no estaba muy segura de cómo se sentía respecto al regalo.

"¿Y a ti qué te regalo Eli?" preguntó, alzando las cejas y mirando a Sam.

"¿Y a ti quien te dijo que fue Eli?" contestó esta, a la defensiva. Lily puso los ojos en blanco y Bree dijo:

"Por favor, Sammie, ahórratelo." Sam resopló y se corrió el flequillo de los ojos.

"Bien. Me ha enviado un perfume." Dijo secamente, tendiéndoselo a la pelirroja. Ella y Brianna olfatearon y sonrieron.

"Es el mismo que usas tú." Dijo Bree, y Sam asintió.

"Lo sé." Dijo.

"Aparentemente, el también lo sabe." Murmuró Lily, para luego decir: "¿ Y tú, Bree?"

La morenita se puso roja nuevamente, tirándose sobre su cama y tapándose la cabeza con las mantas.

"¿Qué? No te he oído." Dijo Sam cuando la voz de la chica salió amortiguada de entre las sábanas. Bree se destapó un poquito la cabeza.

"Soy tan, tan tonta," dijo, volviéndose a tapar la cabeza. Sam y Lily se miraron y se acercaron a su amiga. En su mesa de luz, encontraron un dibujo increíble en el que se veía a Bree, distraída, garabateando algo en un pergamino. Estaba espectacular; desde sus rizos hasta la punta de sus pestañas.

"Black." Murmuró Lily, recordando lo que le había escrito Potter, y Sam se sorprendió. Se sentó en la cama de Bree y la obligó a destaparse la cabeza. La chica suspiró y miró al techo.

"Soy tan tonta," repitió, "Creo que me he enamorado de mi mejor amigo."

"¿Y recién ahora te das cuenta?"

"Ya verás cómo sí funciona," dijo Peter sentado a los pies del sillón, dando un mordisco a la rana de chocolate. James, sentado en el sofá, le agradeció con una sonrisa. "Tiene que gustarle, era un broche muy bonito."

"Y si no, ya pensaremos en algo, Prongs." Dijo Sirius, sentado junto al fuego jugueteando con un compás; aprovechando que todos se habían quedado en Hogwarts para Navidad, se habían levantado temprano para trabajar un poco en su nuevo proyecto: "El Mapa del Merodeador".

Remus depositó el gran trozo de pergamino en la mesita y asintió con la cabeza.

"Está perfecto, Padfoot," dijo con aprobación. "Ahora tendríamos que pasar a la parte de la Torre de Ravenclaw, y luego a la Sala Multipropósito." Sirius frunció el ceño.

"¡Pero si ya he dibujado la Sala!" exclamó. El licántropo volvió a observar el mapa y negó con la cabeza., y su amigo se acercó, extrañado.

"¡No puede ser! Juro que la había dibujado. No estoy volviéndome loco." Dijo. Remus frunció el ceño y pareció comprender.

"Creo que sé lo que pasa. A ver, esbózala de nuevo." Dijo. James se inclinó hacia adelante a observar, y abrió muchísimo los ojos cuando, al terminar de trazarla y dejar la pluma a un lado, las líneas de tinta desaparecieron como si nunca hubieran estado allí.

"Es Inmarcable," dijo. Peter lo miró sin comprender. "No puede ser representada en un mapa." Explicó.

"Bueno, da igual, ya lo seguiremos más tarde," dijo Sirius, juntando todo y metiéndolo dentro de su mochila. "Es Navidad."

"Sí, y vamos a disfrutarla," agregó James, desperezándose. "Tuvimos suerte de que tu transformación fuera la semana pasada, Moony, así puedes disfrutar el día con tranquilidad."

"Sí, además, fue nuestro pequeño regalo de Navidad; nada mejor que una buena aventura." Dijo Sirius.

Lily se llevó las manos a la boca para evitar que algún sonido saliera de ella, pero no pudo evitar que se le llenaran los ojos de lágrimas. Había bajado porque creía haber oído la voz de Remus y quería agradecerle, y no había podido evitar oír la última parte de la conversación. Si bien lo que había dicho Sirius no tenía ningún sentido, el resto sí lo tenía: Cansancio, ojeras, desapariciones mensuales. 'Moony', rasguños, secretos. Luna llena.

Respuestas a los reviews:

FanddHpyYugi: Jajaja me alegro de que te guste Sirius :P La verdad es que ya tengo una idea bien fija del personaje en mi mente y cuando escribo sobre él, esas cosas se me salen xD. Gracias por tu review!s

Lalala: Jajajaj los merodeadores son muy perseverantes ya ves, y James está empeñado en ser el primer beso de Lily! Qué bueno que te gustó la parte de Becca y Remus! Va apareciendo un poquito más está relación tan rara entre estos dos; si volvemos atrás hay muchas pistas que nos llevan a pensar en esto, pero recién ahora empieza a aparecer más "en cámara" :P. Y sí, yo creo que Lily se ha desilusionado… como cuando crees que alguien realmente está cambiando y luego bueno, la cagan, como James. Muchas gracias por los halagos, por el review, y por leerme!

Hikari: Qué bueno leerte de nuevo! Espero que hayas disfrutado de tus vacaciones! Exactamente eso es lo que buscaba; una Lily decepcionada. Ya hemos visto cómo ella pensaba que el merodedaor a lo mejor y no era tan idiota como parecía y luego zas, le salta con esa inmadurez. Qué bueno que te gusto la manera de manejarlo :). La verdad Aidan a mí tampoco me cae muy bien :/ No me gustan los chicos tan celosos, eso es especialmente lo que me molestaba de él. En un principio el personaje se formó en mi cabeza como alguein dulce y tranquilo (que lo es! Que sea celoso y algo malhumorado no quita que sea bueno), pero me aburrí pronto de él; no era un chico con el que Lily saldría, aunque sepamos que al final no se lo hubiera quedado de todas formas! Espero que te alivie un poco saber que Lily piensa igual!

Me alegro mucho de que te hayan gustado todas esas cosas! Muchísimas gracias como siempre por el apoyo y el review!