Penúltimo capítulo! gracias por leer.


Hubo un silencio casi sepulcral antes de que Kate diera un paso hacia adelante, intentado quitarle el archivo, pero ya era tarde.

Rick había leído las tres primeras líneas y aunque nunca había sido el más brillante en clase, no era nada tonto.

-¿Qué es esto?-Preguntó entonces levantando la cabeza y apartando el archivo para que ella no se lo quitara.

-Algo que no debías ver. ¿Qué haces revisando mis cosas?

-No he revisado nada. Se ha caído sin querer…-Dijo él sintiendo que una extraña sensación se instalaba en su pecho.

La sensación de sentirse de pronto engañado, traicionado, de sentirse tratado como si realmente su opinión no importara, como si de verdad fuese un niño al que se le ocultan cosas porque no las entenderá.

-¿Qué es esto?-Repitió colocándose de pie.

Kate lo miró muy seria, consciente de la diferencia de estatura de ambos, sobre todo cuando ella estaba allí descalza, y él también.

-Rick, escucha…-Comenzó a decir ella.

-No, respóndeme, ¡¿Qué es esto?!-Dijo él sintiendo que el dolor de cabeza con el que se había levantado se intensificaba. Miró de nuevo el archivo en sus manos… -¿Mi madre fue asesinada?

Ella seguía seria.

-No quería decírtelo hasta tener al culpable…

Él abrió los ojos como platos.

-¿Hace cuanto sabes esto?

Ella apartó la vista.

-Hace un tiempo…

-Hace un tiempo estábamos juntos-Ella volvió a mirarlo pero sin decir nada-¿Eras capaz de decirme que me querías y hacerme el amor sin decir una palabra sobre esto?

-No funciona así, Rick. Este es mi trabajo, quería averiguar la verdad porque el caso…

-¡Debiste decírmelo!

-¡¿Qué querías que te dijera?!, oye, por cierto tu madre fue asesinada…

-¡SI, EXACTAMENTE ESO QUERÍA QUE ME DIJERAS!

-Entiendo que estés molesto, pero estás en mi casa, y nadie me grita en mi casa.

-¡Y UNA MIERDA!-Dijo lanzando el archivo sobre el sofá, alterado, y Kate se dio cuenta de que estaba al borde del llanto.

-Cálmate.

-¿Cómo me pides…?-Cogió aire-¿Cómo? ¿Cómo fue asesinada?

-No puedo discutir esas cosas…

-¡¿CÓMO?!

Kate lo miró con los dientes apretados, intentando no perder ella misma los estribos.

-Había otro auto en la escena, por lo que posiblemente el accidente fue provocado.

Rick miró fijamente el suelo con los puños apretados.

-¿Quién?

-Estamos en ello. Rick…-Ella estiró la mano para tocarlo y él dio un paso atrás.

-No-Dijo con la voz entrecortada.

-Tienes que entender que si no te lo dije era porque no quería hacerte daño.

Él la miró como si hubiese dicho una locura.

-¿No te das cuenta?-Le preguntó-Ya me lo has hecho-Cogió los vaqueros que Kate había puesto a secar sobre la silla y comenzó a ponérselos-Supongo que tienes razón. Lo nuestro es una locura. Sobre todo porque tú te avergüenzas de mí y yo ya no confío en ti.

Ella se cruzó de brazos, sintiendo que las palabras de él eran quizás más duras de lo que esperaba.

-Puedes confiar en mí y lo sabes.

Él que estaba terminando de vestirse la miró.

-Resulta que ya no sé ni lo que se. ¿Estás segura que no ocultas nada mas?, no sé, ¿que estas casada o que tienes otra identidad o alguna mierda?

Ella se acerco a él, molesta.

-¿Por qué tienes que exagerarlo todo?

-No estoy exagerando una mierda. ¿Sabes que, Kate?, creo que estoy comenzando a odiarte.

-Oh-Rió ella con ironía-¿Esto es una amenaza para que me disculpe?, porque no lo haré. Estaba haciendo mi trabajo y…

-No necesito que te disculpes, no necesito nada de ti-Cogió la sudadera mirándola-Quizás debas pensar el porqué siempre acabas sola-Dijo él con la intención de herirla de la misma forma en la que él se sentía herido-El porqué tus padres no te quieren y el porqué no le importas una mierda a nadie.

Ella cogió aire sintiendo que su paciencia se había agotado y se acercó a él empujándolo contra la pared con fuerza.

-Si estoy sola es porque me da la puta gana, niñato de mierda.

-¿Estás segura?-Dijo él sin remordimientos-Porque lo que yo creo es que haces cosas para que la gente se aparte de ti-La hizo a un lado caminando hacia la puerta-Pues felicidades. Conmigo lo has conseguido-Abrió la puerta.

Y terminó por irse. Kate apretó los puños con fuerza y sin aguantar la rabia golpeó sin piedad la pared con su mano.

Sintió que sus dedos sufrían un fuerte dolor, como si se hubiese fracturado alguno. Pero no le importó, porque el dolor y la rabia que sentía en el pecho, eran mucho peor.

Maldito fuese Castle y maldita fuese la hora en la que se había enamorado de él.

¿En qué coño estaba pensando?, estaba claro que esto acabaría así.

Sin embargo no se arrepentía por no haberle contado lo de su madre.

Como buen adolescente estaba sacando todo de contexto, pero estaba segura que cuando se calmara pensaría con claridad.

Ella también necesitaba pensar con claridad. Todo esto se había salido de sus manos.

Se miró los nudillos doloridos y caminó hacia la cocina buscando hielo.

Miró su móvil y suspiró aliviada cuando vio el mensaje de Espo.


Rick no sabía que sentir. Se sentía traicionado pero además una extraña rabia bullía en su interior al pensar que alguien le había arrebatado a su madre.

¿Cuál podía ser la razón? ¿Por qué alguien iba a querer asesinarla?

Estaba harto, cansado de todo, de la vida.

Necesitaba huir, necesitaba irse lejos, necesitaba vivir sin pensar en todos los engaños que cubrían su historia. Sin tener que pensar en el amor que sentía hacia Kate, un amor que de la noche a la mañana se había vuelto casi toxico.

Pero no quería regresar a su vida de antes, no quería volver al sistema, y mucho menos cuando había encontrado una familia.

Se sentó en los escalones de la entrada de su casa, y vio enseguida el auto de Casey aparcar. Se imaginó que al ser sábado, el no iría a trabajar, y lo vio bajar del auto vestido con unos pantaloncillos negros hasta las rodillas, una camiseta gris con el logo de los Yankees, unas deportivas y un bolso en el hombro.

Casey era un gran aficionado del beisbol, y algunos sábados o domingos iba al campo de bateo para batear algunas bolas. Y se iba muy temprano porque decía que le gustaba comenzar así el día.

Una vez intentó persuadirlo para ir, ya que a Chuck nunca le había gustado ese tipo de deportes, pero la verdad era que a él tampoco le gustaban. Él era mas de patinar y de los deportes extremos.

Kate si era fan de esos deportes, de hecho ella y Casey podían pasar horas hablando sobre el último partido de los Yankees y sobre quien tenía el mejor average de bateo. Lo que fuera que eso significara.

Recordar a Kate hizo que la rabia que había comenzado a mermar, regresara, azotándolo de la misma forma que una ráfaga de tierra te sorprende, haciendo que cierres instintivamente los ojos.

-Hey-Lo saludó Casey-¿Qué tal? ¿Te trajo Kate?-Preguntó de un buen humor que hizo que Castle se sintiera mas enfadado.

Rick miró al frente negando con la cabeza.

-No-Dijo finalmente.

Casey suspiró dejando el bolso a un lado.

-La próxima vez que te pase esto, puedes llamarme ¿vale?. Sin embargo espero que no haya próxima vez. Aun no tienes edad para tomar de esa manera…-Se calló cuando intuyó que Castle no estaba escuchándolo-¿Estás bien?

Se sentó al lado del adolescente y se dio cuenta por su expresión de que no lo estaba.

-No lo sé-Dijo Rick sin dejar de mirar un punto lejano-Ahora mismo no tengo ni puta idea de nada.

Casey frunció el ceño.

-¿Qué pasa?

Castle sopesó contarle todo. Contarle lo de Kate, contarle lo de su madre, contarle lo agotado que estaba de todo y de todos, pero simplemente dijo:

-La vida, supongo-Su tono enigmático hizo que Casey bufara mirándolo divertido-¿Alguna vez…?-Comenzó a decir Rick-¿Alguna vez has querido escapar de todo?

El hombre lo miró fijamente.

-¿De qué quieres escapar, Rick?

-No sé. Solo quiero hacerlo. Quiero irme.

-¿Quieres irte?

Rick lo miró enseguida.

-No me malinterpretes. No quiero dejaros luego de haber encontrado una familia, solo…-Suspiró-Nunca he estado fuera de Nueva York ¿sabes?, solo he conocido esta ciudad, su gente, su desprecio, su forma de hacer que un chico sin familia se sienta una mierda.

-Ahora tienes una.

-Lo sé. Pero quiero más. Me he dado cuenta de que quizás, me merezco más.

-Estoy de acuerdo-Asintió Casey mirándolo con cariño.

-Estos días han sido extraños-Dijo de repente-Extraños y dolorosos, pero creo que quiero esto, Casey, quiero irme.

-¿A dónde quieres irte?

-No lo sé-Se encogió de hombros- ¿Puedes ayudarme?

Casey pasó su brazo por encima de los anchos hombros de su hermano, entendiéndolo como el que más.

Él también se había sentido así alguna vez, sobre todo a esa edad.

Y definitivamente no había nada de malo en querer más.

-Claro que sí.


Kate sentía que su corazón latía de prisa. No estaba segura de si estaba haciendo esto de la mejor forma posible, pero no tenía otra opción. Estaba segura de que con esto su familia terminaría de odiarla, pero a ella solo le interesaba hacer justicia. Y eso era exactamente lo que haría.

-¿Cómo lo haremos?-Le preguntó Espo que estaba a su lado.

-Yo iré-Le dijo ella y él asintió, sabiendo que esto no era fácil para ella.

Conocía a Kate desde hacía un tiempo ya, y aunque al principio en lo primero que había pensado era en lo buena que estaba, ahora sabía que ella era mucho más que eso. Que era una de esas personas con una integridad incomparable, y que si, a veces perdía los estribos, pero era parte de su personalidad, y aunque a veces actuara de forma impulsiva, eso no le impedía hacer justicia.

La justicia era lo más importante para ella.


-Pues yo no lo entiendo-Le estaba diciendo a Chuck a Castle mientras bajaban las escaleras.

-Créeme, en gran parte yo tampoco, pero es algo que necesito hacer.

-Tío, ¿pero estás bien?

-Ahora sí.

-¿Qué hay de mi tía?

Rick miró a los lados siseando.

-Las cosas no funcionaron.

-Bueno tiene sentido pero…no en realidad no lo tiene. Si estabais muy bien…

-No quiero hablar de eso.

-Pero tío…

El timbre sonó y ellos miraron la puerta, pero vieron a Olga acercándose para abrirla.

Casey salió del salón caminando hacia donde estaban ellos.

-Ya he hecho algunas llamadas-Le dijo interrumpiendo la conversación, mirando a Rick-Está todo listo.

-¿Todo listo para qué?-Rebecca que estaba junto a Julia también se acercó con el ceño fruncido.

-Castle se va a Inglaterra-Le explicó Casey.

Todos se giraron cuando vieron a Kate allí de pie, mirando fijamente a Castle, con un indescifrable dolor en los ojos.

Sentía como si la hubiesen cogido con la guardia baja y le hubiesen dado un fuerte puñetazo en el estomago.

Castle se iba.

Estaba lo suficientemente enfadado como para irse. Quería cogerlo por los hombros y sacudirle para hacerlo entrar en razón, gritarle que le quería, que si había hecho lo que había era por eso, para no hacerle sufrir.

Pero supuso que era inútil. Castle era un adolescente cuyo mundo había cambiado mucho y que necesitaba tiempo para procesar las cosas.

Además, quizás si él se iba y ella también, todo sería más fácil.

-Kate, hola-Casey la sacó de sus pensamientos y apartó la vista mirándolo.

-Hola-Lo saludó.

-¿Qué haces aquí?-Le preguntó Rebecca extrañada pues Kate no le había comentado que iría.

Se fijó que llevaba la placa en la cintura y el arma dentro de la chaqueta, por lo que supuso que estaba de servicio, lo cual era aun más extraño. Además llevaba una venda en la mano derecha que hizo que frunciera el ceño.

Kate miró de nuevo a Castle que estaba allí de pie, con los ojos fijos en ella, intentando aparentar frialdad. Luego miró a su hermana y finalmente a Julia.

-Julia Collins, está usted bajo arresto por la conspiración en el asesinato de Martha Rodgers y de dos personas más-Dijo acercándose a la mujer que parecía a punto de sufrir un colapso.

-¿De qué estás hablando?-Dijo Casey impresionado cuando vio que Kate sacaba las esposas y se las colocaba a la mujer que simplemente no podía creerse que esto estuviera pasando-¡¿Kate?!

-Lo siento, Casey-Le dijo ella sin mirarle.

-No sé de que estás hablando, Katherine-Se defendió Julia, ofendida.

-Si lo sabes-Le respondió esta-Incluso sabes que estuviste en su funeral. Rick te recuerda.

-¿Y qué?, ¿no puedo ir al funeral de alguien porque me convierte en asesina?

-No, lo que te convierte en asesina es la llamada telefónica que le hiciste al comisionado para que dejaran de investigar el accidente. Tenemos además al hombre que conducía la camioneta que provocó el accidente-Le susurró mirándola a la cara.

Espo entró llevando a Julia mientras Casey interrogaba a Kate y esta intentaba explicarle mientras Rebecca miraba sorprendida todo y miraba a Castle de vez en cuando, que se había sentado sobre los escalones como si de pronto hubiese perdido la fuerza en las piernas.

Chuck miraba también la escena asombrado y no dejaba de repetir "Que fuerte, que fuerte, tío… que fuerte" una y otra vez.

Kate le dijo a Casey que debía calmarse y que probablemente debía llamar a un abogado cuanto antes. Le explicó que, además de la grabación de la conversación que les había entregado el ex secretario del comisionado, quizás por cargo de conciencia o quizás por venganza por ser despedido años atrás, también habían atrapado al conductor de la camioneta, y este, a cambio de una reducción en su sentencia, había aceptado decir el nombre de quien le había contratado y además declarar en su contra en el juicio.

Claro que al ser un caso de varios años atrás, aun quedaban pruebas por encontrar, pero que las cosas para Julia no pintaban bien. Sobre todo porque además de esas pruebas, tenían el motivo.

Y de hecho en la grabación de la llamada, se escuchaba como Julia hablaba despectivamente de "la amante de su marido", diciendo que merecía lo que le había pasado por ser una cualquiera.

Los celos siempre habían sido un antiguo motivo para matar.

Kate miró entonces de nuevo a Castle que dentro de todo parecía aliviado, y se acercó bajo la atenta mirada de todos.

Este también la miró y ella se agachó delante de él que seguía sentado en las escaleras.

Ambos se miraron sin decir nada.

Kate lo cogió por la camiseta y lo besó con fuerza en los labios, perdiéndose en la suavidad de sus labios.

Rebecca soltó un jadeó y Casey que tenía el móvil en la oreja casi lo dejó caer.

-Joder, que fuerte-Murmuró Chuck con los ojos abiertos y los brazos cruzados.

-¡Katherine!-Exclamó Rebecca con una mano en el pecho.

-Vive y se feliz-Le murmuró Kate a Rick aun cerca de sus labios.

Castle sintió ganas de abrazarla con fuerza, pero a pesar de todo aun estaba herido.

Kate se puso de pie y se encontró con la mirada asombrada de Rebecca y Casey.

-Hemos estado en una relación durante los últimos meses-Confesó finalmente.

Otro jadeo de Rebecca. Casey pareció más sorprendido por el beso que por la declaración.

-¡Pero si es un chico!

-Lo es.

-¡Es ilegal!

-No, de hecho, la edad legal para las relaciones sexuales en Nueva York es a los diecisiete años-Intervino Chuck-Lo miré hace tiempo en internet.

-Esto no está pasando-Dijo Rebecca sosteniéndose del brazo de Casey.

Kate suspiró caminando hacia la puerta.

Dio una última mirada y les dijo:

-Me voy a Canadá. Puedes contarle a mamá y a papá-Dijo mirando a Rebecca y terminó por irse.