"Sam tengo que saberlo, no puedo quedarme de brazos cruzados después de lo que he escuchado."

Dean puso delante de su hermano y de Evelyn dos tazas de café muy caliente y se sentó junto a ellos en silencio. Comprendía perfectamente las posturas de los dos, por lo que dejó que por el momento continuaran hablando.

"No era más que un demonio y sabes tan bien como nosotros que los demonios mienten por naturaleza siempre y cuando puedan conseguir algo a su favor."

Sam cogió la mano de su novia y la apretó con fuerza. Sabía como se sentía, había pasado por cosas muy similares, había escuchado decir a los demonios de todo sobre la muerte de su madre, sobre su padre, incluso sobre Dean, cuando su hermano había estado muerto, en el infierno.

"Si era un demonio, pero ese demonio, Meg sabía algo, sabía algo sobre mi padre y eso significa que sabía algo sobre mi. No puedo quedarme sin saberlo y mucho menos ahora que no sabemos donde está mi padre; puede estar en problemas y tal vez saber los conocimientos de Meg, nos ayude."

Evelyn miró a Sam, adoraba a ese muchacho, lo quería con toda su alma, teniendo en cuenta por lo que habían pasado juntos durante los últimos meses, pero sabía que el camino que estaba a punto de emprender, que estaba decidida a emprender, lo tenía que hacer sola, para conocer todo lo que le faltaba saber sobre su padre y su historia.

"Sam, por favor, se que tengo que hacer esto sola y no tendría porque pedírtelo, pero te quiero, te quiero demasiado como para que no formes parte de esto. Necesito que estés a mi lado y que me apoyes."

Sam miró a su hermano, pues por primera vez en toda su vida sabía lo que sentía Dean cuando Sam le pedía algo, cuando le miraba con esos mismos ojos de cachorrillo abandonado. Recordaba, siendo un niño que le pidió a su hermano que le llevara al centro comercial, desoyendo las órdenes de su padre de quedarse en la habitación hasta su regreso. Estaba seguro haber puesto la misma expresión que Evelyn le estaba mostrando ahora mismo a él.

"Sabes que no me gusta pedir cosas, no me gusta tener que parecer una persona débil. Me conoces Sam. Tienes que confiar en mi igual que confiaste en nuestra primera cita."

"¿Primera cita? ¿Qué pasó en vuestra primera cita?" Preguntó Dean sonriendo con picardía. Sam lo fulminó con la mirada pero se mantuvo en silencio. "Me he perdido muchas cosas en tu vida Sammy, estuve muerto unos cuantos meses, es hora de que me cuentes…"

"Vale, vale, te lo diré. En realidad no fue nada."

"¿Nada? Sam, para ti será muy normal que te ataque una banda de vampiros, pero para una chica como yo, no la verdad." Los dos se echaron a reír y Sam besó a su chica, mientras Dean los miraba en completo silencio.

No había visto a Sam con Jessica y desde entonces no lo había visto nunca enamorado, por eso ahora que lo veía realmente feliz, a punto de cumplir el sueño de toda su vida y porque, a punto de formar una familia tal y como siempre había querido, Dean se sentía realmente orgulloso de su hermano.

"Entonces confiaste en mi, nos deshicimos de esos vampiros metiéndonos en las cloacas, allí no nos podían seguir por el olor. ¿Por qué no haces lo mismo ahora? Solo una vez, una sesión de hipnotismo y si no funciona lo dejo, me olvido del tema o le pregunto a mi padre cuando le encontremos."

"Bueno, supongo que una sesión no te hará daño." Sam sonó más resignado de lo que le hubiera gustado, pero en el fondo aquel plan no le gustaba nada, pues no le gustaba nada que implicara poner en peligro la vida de Evelyn.

"¡Gracias, sabía que te convencería!" Evelyn abrazó a Sam, se sentó en sus piernas y le besó en los labios varias veces. "No te arrepentirás y si ocurre algo, bueno, siempre puedes venir a rescatarme." Sam le devolvió una tierna sonrisa.

"¿Has dicho que os metísteis en unas cloacas escapando de unos demonios? Sam a veces pienso que puedo dejarte solo."

Sam miró con fuerza a su hermano, sabía que el sentido del humor de Dean era realmente singular y en ocasiones muy negro, pero aquello era demasiado para él, pues por mucho que tratara de ocultarlo; por mucho que intentara aparentar normalidad, Sam nunca se había repuesto de haber visto morir a su hermano a manos de un hellhound.

El silencio se hizo intenso en la habitación, los rodeó a los tres, incluso Evelyn que apenas conocía lo que había ocurrido con respecto a la muerte de Dean, sabía que algo ocurría, algo que había hecho que el rostro de Sam se oscureciera de repente y que las manos que un momento antes la abrazaban con cariño, ahora la sostuvieran con fuerza, tal vez demasiada.

"Sam ¿estás bien?"

"Lo siento, no quería decir eso."

"Lo se, se que no querías, pero no es nada fácil para mi después de lo que pasó. Mira prefiero no hablar de eso, si no te importa. Evelyn necesita…"

"Espera un momento, no me uses a mi como excusa. ¿Te he comentado alguna vez que dejé la carrera de psicología? Pues tu caso es típico. Estas ocultando algo que te traumatizó, algo que te ha marcado y todos aquí sabemos lo que fue."

Dean observó a Evelyn en silencio, la parecía una chica encantadora, pero al mismo tiempo curiosa. Había tanto detrás de su encantadora sonrisa, no era la típica chica de la que todo el mundo se podría enamorar. Evelyn era una chica muy fuerte que sin duda había estado ayudando a Sam durante los meses en los que Dean no había estado allí para apoyarle. Aunque sólo fuera por eso, Dean podía decir que adoraba a Evelyn.

"Vale, hablaremos del tema, pero primero quiero ayudarte a ti, sobretodo teniendo en cuenta, que Cas, quiero decir tu padre, seguramente nos necesite, puede estar en problemas, tu misma lo has dicho."

"¿Entonces me ayudarás con la sesión de hipnosis? Yo sola no puedo hacerla."

Sam simplemente asintió.

- o -

Evelyn se tumbó en el sofá, estaba nerviosa, no por lo que estaban a punto de hacer, si no por lo que podía encontrar. No sabía si había algo en su mente que les pudiera ayudar, ni siquiera estaba segura de que aquello fuera a funcionar realmente; pero al menos, tenía que intentarlo.

"¿Estás lista?" Evelyn asintió, para un momento más tarde levantarse y abrazar a Sam con fuerza. "Todo va a salir bien, te lo prometo y aunque no encontremos las respuestas que necesitamos en tus recuerdos, estarán en algún sitio y los vamos a encontrar."

Evelyn se volvió a tumbar de nuevo y respiró profundamente.

"¿Recuerdas todo lo que te he enseñado? No me gustaría terminar convertida en una mujer que se cree gallina o algo peor." Sam le contestó con una sonrisa, mientras ella cerraba los ojos.

"Vale, piensa que estás frenta a una escalera muy larga y vas a ir bajando lentamente los escalones mientras cuentas hacia atrás desde cien. Poco a poco vas a ir quedándote dormida, muy lentamente."

Dean sin decir nada, contemplaba la escena sin estar del todo seguro que aquello fuera a tener éxito. Nunca había confiado en las técnicas de hipnosis y similares, pero si que confiaba plenamente en su hermano.

"¿Te sientes cómoda?" Evelyn asintió. "Bien, pues ahora quiero que vayas lo más atrás que puedas en tu mente, hasta antes de que tus padres adoptaran, quiero que busques Castiel en tu mente."

"Lo veo, si es él, aunque tiene otro cuerpo, se que es él. No está solo."

"¿Con quien está?" Sam cogió la mano de la muchacha para que su lo podía notar, supiera que estaba junto a ella. "Evy, dime, ¿con quien está tu padre?"

"Con una mujer y no se, la mira y hablan, la mira con cariño, creo que la quiere, está enamorado de ella."

"¿La reconoces? ¿La has visto alguna vez a esa mujer?"

"No, no la he visto, pero no se, de alguna forma creo que la conozco. Es una sensación muy extraña, porque algo dentro de mi me dice que se quien es, pero no la he visto en toda mi vida."

"¿Crees que es tu madre?"

Evelyn guardó silencio un momento, veía aquella escena intentando averiguar que era lo que Castiel y la otra mujer estaban hablando, cuando de repente, otra persona apareció en la escena.

"Meg."

"¿Tu madre es Meg?" Preguntó Dean, arrodillándose junto a ella.

"No, Meg no es mi madre, pero está aquí, conoce a Castiel y a la otra mujer y está hablando con ellos. Castiel está enfadado, está… intenta convencerlas de algo, intenta que comprendan porque ha hecho las cosas." La escena continuó, Evelyn la vio como si estuviera viendo una película. "La otra mujer, dice… que quería a la niña, quería a la niña y Castiel se la ha llevado, se ha llevado a una niña y la mujer quiere recuperarla, igual que Meg, quieren recuperarla."

"¿Esa niña eres tu?"

"Sam… estoy viendo a mi madre, es mi madre y Castiel me separó de su lado. ¿Por qué lo hizo? ¿Por qué me separó de mi madre si ella quería estar conmigo?"

Las lágrimas comenzaron a caer por las mejillas de la muchacha. Quería hablar con aquella mujer, decirle que estaba bien, que la echaba de menos aunque no la había conocido y que quería conocerla ahora.

Pero no podía, por mucho que quería, no podía acercarse a ella y abrazarla, no podía reprocharle a su padre que hubiera tomado aquella decisión sin hablar con su madre. tan sólo podía ser espectadora de aquella escena y nada más.

"Ivy, es hora de volver."

"No, por favor, tengo que saber donde está… Estoy viendo a mi padre, estoy viendo a Castiel ahora, esta en un callejón, está sólo, aunque no se, parece diferente, está mirando a su alrededor, como si no supiera como ha llegado allí."

"Ivy, esto empieza a ser peligroso, tienes que salir de allí, podemos encontrar a tu padre, pero no voy a ponerte en peligro a ti para saber esa información." Sam volvió a apretar su mano con fuerza, deseaba tirar de ella y llevar consigo a Evelyn. "Vamos preciosa, tienes volver."

"El callejón, lo veo, si da a una avenida, hay mucho ruido." Cada vez su sonaba más apagada, por lo que Sam se estaba poniendo cada vez más nervioso. "Veo un nombre, veo un nombre en la pared, puedo verlo."

"Ivy, vamos."

Sam cogió el rostro de Evelyn entre sus manos y le besó con dulzura en los labios.

"Sam…"

El muchacho se separó de ella y la miró a los ojos que por fin estaban abiertos. "¿Cómo te encuentras?"

"Cansada, pero ahora se donde está mi padre. Vamos tenemos que dar con él, tengo muchas cosas que preguntarle."

Sam intentó detenerla, pero antes de conseguirlo, Evelyn se puso en pie. Sin embargo, las piernas no pudieron sostenerla y a punto estuvo de perder el equilibrio y caer al suelo, si no fuera porque Sam la estaba sosteniendo.

"¿Qué tal si nos dices donde está Castiel y tu te quedas descansando?"

"Teneís que traerle, por favor."

"Si, lo traeremos, pero primero tienes que recuperar las fuerzas."

Sam llevó a Evelyn a la cama y la arropó. Un minuto más tarde la muchacha estaba dormida, no sin antes haberle dicho un par de veces donde podrían encontrar a Castiel. Evelyn estaba confusa y no era para menos; ahora solo quedaba encontrar las respuestas que ella necesitaba.