26: Momentos

Mikan Pov

-¡Buenos días, sol! –se burló Narumi mientras tiraba con fuerza las cortinas de mi habitación. Fruncí los ojos ante el repentino choque de luz, realmente me mudaría cualquier día de estos, no podía seguir viviendo de esta forma.

-Es sábado –le informe con seriedad negándome a despertarme aún- quiero dormir, Narumi, cierra las cortinas y déjame en paz

-¡¿Qué te deje en paz?! –Grito dramáticamente- ¡Mi nena ya entro en la edad rebelde! ¡Me está diciendo que la deje en paz! En cualquier momento ya no querrá volverme a ver, ni que le hable ¡No va a querer dormir conmigo y…!

-¡Ya! –exclame, sentándome en la cama- perdón ¿Sí? eso no pasará nunca, así que vamos a desayunar, yo prepararé el chocolate

-¡SÍ! –grito, saltando sobre mí y tirándome nuevamente sobre el colchón

Enserio que debía mudarme.

Suspire mientras terminaba de arreglarme y me arregle la falda negra que llevaba, cerré la puerta de mi armario, el olor a panqueques entraba por todos lados en el departamento, salí y me sorprendí de ver a todos mis tíos reunidos, desayunando.

-¿Pasa algo? –pregunte, sorprendida de verlos ahí

-Solo te extrañamos –sonrió Kazune mientras me abrazaba- en unos días es tu cumpleaños y nos dimos cuenta de que te habíamos visto muy poco en el último tiempo

"Mi cumpleaños" sonreí al pensar en eso, realmente solo era una fecha que elegimos en conjunto para celebrar, nadie sabía cuándo nací. Curiosamente decidíamos el día en el cual Rei y Kazune me rescataron, cuando realmente comencé a vivir

¿Ya faltaba tan poco para volver a cumplir?

-¿Cómo continúan tus heridas? –cuestiono Rei con preocupación, sabía que aún se sentía culpable por el accidente que había pasado hacia casi una semana, parecía no creerme cundo le decía que estaba perfecta, solo me quedaba una pequeña herida que estaba cicatrizando perfectamente

-Estoy perfecta, Rei, perfecta –le dije mientras tomaba asiento a su lado, recibiendo la taza que me extendió Misaki con una sonrisa

-¿Te limpiaste la herida hoy? –Me pregunto Jinno con seriedad- recuerda que debes desinfectarla y cambiar los vendajes…

-¡Que sí! –Me queje, inflando las mejillas- ¿Qué les pasa? ¿Por qué andan tan protectores últimamente? ¡Ya no soy un bebé!

-¿Hm? ¿Estás entrando a la edad rebelde? –pregunto Kazune divertido, viéndome

-¿Ves? ¡Lo mismo le dije yo! –Lloriqueo Narumi con los ojos húmedos- ¡Esta mañana cuando entre a su habitación me dijo que me fuera, quería seguir durmiendo!

-¡Eran las siete de la mañana! –le refute yo con seriedad- ¡Un sábado!

-Narumi ¿enserio la despertaste a las siete? –Cuestiono Rei con el ceño fruncido- si fuera ella te mataba ¡Es sábado!

-¿Ves? El entiende –me queje, bebiendo de la taza- y no estoy en una edad rebelde, solo tengo sueño

-¿Pesadillas? –Cuestiono Jinno con seriedad, al instante mis tíos borraron sus sonrisas y se fijaron en mí, asentí lentamente- deberíamos hacer algo con respecto a eso, no puedo creer que aún tengas pesadillas cada noche, terminarás mal…

-Podríamos borrar esos recuerdos –propuso Misaki, mirándome- ¿te gustaría?

-No –conteste con seriedad, frunciendo el ceño- una persona se desarrolla por sus vivencias ¿no es así? Entonces si me borran los recuerdos, no sería la misma Mikan de siempre ¿Y si cuando vuelva los olvido también a ustedes? ¿O si cambio mi carácter?

-Ciertamente tiene razón en eso –suspiro Rei bajando la vista- creo que es más seguro que se mantenga como está, las pesadillas desaparecerán.

-Oh, mi bebé tiene pesadillas –lloriqueo Narumi mientras me tomaba entre sus brazos, cargándome- lo mejor será que comience a dormir conmigo cuando era chiquita para que los olvide…

-¡Narumi! Déjala –le riño Jinno dándole un golpe, el rubio comenzó a sollozar dramáticamente mientras me dejaba en el suelo y yo reí, ellos jamás cambiarían. El timbre del departamento sonó

-¿Invitaron a alguien? –cuestione, acercándome a la puerta, los adultos negaron al mismo tiempo y yo abrí, extrañada

-¡Mikan! –Exclamo Misaki, entrando al departamento- ¿Ya estas cambiada? ¡Genial, nos iremos a la ciudad central!

-¿Eh? –pregunte, sorprendida

-¿Puedes creer que la loca esta me despertó solo para ir a la ciudad central? Todo porque hoy entregan la nueva edición de un libro que quiere –se quejó Tsubasa, arrastrándose hacia el interior- buenos días, profes

-Ajá –contesto Jinno, extrañado

-¿Vamos? ¡Vamos, muévanse! –Dijo Hotaru acercándose- ¡Llegaron a la ciudad las nuevas herramientas 3.2 y yo las quiero!

-Esperen ¿a la ciudad central, a esta hora? –pregunté, sorprendida

-¡Si, vamos! –Exclamo Misaki empujándome hacia el exterior- ¡Adiós profes, se la devolveremos segura y sana en una horas!

Me sentí tirada hacia afuera, pude ver a los adultos que se sonreían entre si mientras me veían ser expulsada, fuera nos esperaban Ruka, Natsume y Sumire, como quien no quiere otra cosa. Comenzamos a caminar, pensé si quizás debería disculparme con mis tíos y decidí que lo haría después, observe a Natsume, últimamente él estaba todo el tiempo en mis pensamientos, en mi mente, y en cada lugar al que iba.

Desde que había despertado, él estaba por ahí como mi sombra, comenzamos a hablar cada vez más, incluso lo había visto sonreír un par de veces, escuche su risa. Era melodiosa, como millones de campanas sonando al mismo tiempo, me pregunte porque no lo hacía más seguido.

No podía decir que éramos amigos, pero tampoco nos llevábamos bien, no sabía que era lo que éramos, solo entendía que si necesitaba a alguien, él estaría allí para mí, y lo mismo en su caso, yo siempre estaría para él, no importa si necesitaba un hombro donde llorar o que le ayude a ocultar un cuerpo, estaría ahí.

Narumi Pov

-no puedo creer que se la lleven –murmuro Kazune divertido- casi parece un secuestro lo que acaba de decir

-No puedo creer que este tan grande –me queje con seriedad- ¿Cuándo creció tanto? Ahora ni siquiera podemos desayunar todos juntos, antes nos seguía a todos lados y ahora se la pasa con esos amigos… Quiero que vuelva a ser la chiquitita de siempre

-No exageres –me riño Jinno- Mikan está creciendo, es normal para ella tener amigos y pasar tiempo con ellos, eso no significa que nos deje de querer o nos quiera menos

-Quizás, pero me gustaría que se quedara como niña pequeña –me queje- cuando solo tenía ojos para nosotros

-Eso no pasará –suspiro Rei encogiéndose de hombros- asúmelo, ella creció.

Creció.

Sonreí mientras recordaba a la pequeña golpeada y herida que había conocido el primer día, con sus ojos cargados de temor y curiosidad. Se transformó en una joven señorita que sonreía, que tenía carácter, que miraba a todos con la misma dulzura y compasión.

Lo que si me preocupaban eran esas pesadillas. Me gustaría poder borrarlas, y pensar que las tuvo desde la primera noche.

Suspire mientras terminaba de corregir los últimos exámenes de inglés, eran las dos de la mañana y recién ahora me encontraba terminando con mis actividades como profesor, cerré la carpeta y la moví hacia un lateral, entonces lo oí.

Un sollozó.

Fruncí el ceño, extrañado ¿Alguien estaba llorando a estas horas? Me levante saliendo de mi despacho, mi departamento estaba vacío, siempre estuvo vacío ¿entonces? ¿Quién estaba llorando?

"Ah, Mikan" pensé, recordando a la niña que estaba en mi piso, me encamine hacia su habitación y abrí con cuidado, ella estaba dormida, los ojos llenos de lágrimas, pequeños sollozos salían de sus labios y a mí me rompieron el corazón. Era la primera vez que sentía tanta ternura y pena por un ser tan pequeño ¿Qué soñaba que lloraba de tal forma? Camine sin hacer ruido, me arrodille a un costado de su cama, apoye mi mano sobre su mejilla, le seque las lágrimas.

Un suspiro roto escapo de sus labios. La moví un poco, tratando de que despertará, frunció los ojos y pestañeo varias veces antes de abrirlos por completo, los sollozos aún continuaban ahí, las lágrimas todavía caían sin que ella pudiera contenerse.

-Sh, está bien –susurré, mientras acariciaba sus cabellos- tranquila mi pequeña. Estoy contigo, ya verás como no pasa nada, deja de soñar cosas malas, te cuidaré –le murmure, besando su frente

Y me juré que lo haría.

Y lo había hecho.