Capítulo 26. La terre vue du ciel.
Nunca entenderé de dónde saca mi hermano menor su motivación para levantarse todos los días a las cinco de la mañana para ir a patinar a una pista congelada. Simplemente nunca lo entenderé. Yo, que soy una persona nocturna, sufro mucho cuando tengo qué levantarme temprano pero Benjamín tiene complejo de gallo y se despierta antes de que salga el sol, lo cual es bueno para él considerando que tiene que complementar sus sueños de ser un patinador de clase mundial junto con su vida de estudiante "normal". Al menos yo no tengo qué levantarme tan temprano como él (para fortuna de la gente que me rodea porque me pongo de muy mal humor cuando tengo que madrugar), pero por una ocasión hice el esfuerzo y le dije que lo acompañaría a uno de sus entrenamientos. ¿La razón? Me preocupaba su reciente agresividad, expresada al máximo en su deseo de golpear a Hoffman, y quería darle mi apoyo tanto como pudiera. Digo, no pienso levantarme todos los días de madrugada pero un día no me hará daño. ¿Cierto?
- ¿De verdad me vas a acompañar?.- el incorruptible Ichimei me miró con mucha sorpresa cuando le avisé que iría con él.- ¿Perdiste alguna apuesta con Mijael?
- Claro que no, sólo quiero ver a mi hermano patinar.- repliqué, ofuscado.- ¿Qué tiene eso de raro?
- Que no te levantas temprano ni aunque te prometan que Giovanna Ferrari va a ser tu novia.- contestó mi hermano trol.- Si el Apocalipsis ocurre de madruga, ya valiste porque preferirías morir a levantarte temprano.
Cuando el gran Genzo Wakabayashi me vio bajar las escaleras en compañía de mi hermano, enarcó las dos cejas con mucha sorpresa antes de mirar al incorruptible Ichimei con expresión de duda; éste sólo se encogió de hombros, como si diera a entender que hay cosas sobre mí que nadie entiende.
- ¿Te sientes mal, Daisuke?.- preguntó mi padre, serio.- ¿O tienes alguna actividad pendiente de la que no esté enterado?
- No, padre, sólo quiero acompañar a Benji al entrenamiento.- traté de no sonar muy desesperado.- Espero que eso no esté prohibido.
- No.- el gran Genzo Wakabayashi volvió a ver a mi hermano.- Pero, ¿estás seguro de que te sientes bien? ¿No quieres que le diga a tu madre que te revise?
Y antes de que pudiera responder, mi padre y mi hermano se echaron a reír al unísono, compartiendo un momento de secreta camaradería que me hizo sentir una punzada de celos. No contesté y los seguí hasta la cochera, viéndolos hablar e intercambiar bromas con tanta naturalidad que era evidente que la relación entre ellos era todo menos mala.
Siempre he creído que, si el gran Genzo Wakabayashi tiene un hijo predilecto, ése es Benjamín. O al menos es el que yo escogería como hijo favorito si yo fuera mi padre. El gran Genzo Wakabayashi jamás lo va a admitir pero es evidente que ve en Benji todo lo que él quisiera ver en un hijo varón. No es para menos, el incorruptible Ichimei es seguro de sí mismo y perseverante, como mi padre, pero también es comprensivo y empático, como mi madre; tiene una personalidad tan tranquila y calmada que más de uno se ha preguntado de dónde demonios la heredó, considerando que el gran Genzo Wakabayashi y la doctora Lily Del Valle tienen personalidades sumamente explosivas, pero es precisamente esto lo que lo convierte en un buen candidato para ser el "hijo ideal". Lo que tiene Benjamín que yo considero más como un defecto enorme en vez de una virtud es que suele ser demasiado obediente y condescendiente. Si el gran Genzo Wakabayashi le dijera que se cansó de intentarlo conmigo y que quiere que él siga sus pasos, Benji dejaría el patinaje y se dedicaría al fútbol porque nuestro padre así se lo ordena aunque esto lo hiciera tremendamente infeliz.
En cualquier caso, fue interesante ver el comportamiento que presenta el gran Genzo Wakabayashi cuando está con Benjamín. Decidí irme en el asiento trasero del auto para que mi hermano se fuese como copiloto de nuestro padre y así pude observar el tipo de relación que tienen esos dos cuando están solos. Mi padre no dejaba de preguntarle a Benji sobre sus progresos en patinaje y éste le respondía, no sin cierta emoción, sobre sus avances y metas; su relación era tan fluida y sincera, como debería de ser la de un padre con su hijo, que acabé por sentir celos nuevamente, no puedo negarlo, yo jamás había tenido una relación así con el gran Genzo Wakabayashi y eso se debía a que soy demasiado rebelde y no puedo ser tan obediente como el incorruptible Ichimei. Permanecí en el mutismo durante todo el camino hasta la pista de hielo en donde entrenaba Benji, seguro de que mi padre y mi hermano creyeron que me quedé dormido pero en realidad estaba pensando en las diferentes facetas que el gran Genzo Wakabayashi le presentaba a cada uno de sus hijos.
Benjamín se lució como nunca en el entrenamiento de ese día, no sé si porque ya se había liberado de sus deseos de golpear a Hoffman o porque su padre y su hermano mayor estaban viéndolo patinar. Su entrenadora era Milenka Smirnova, una patinadora rusa que en su época fue campeona olímpica y mundial en varias ocasiones, una estrella helada que había aceptado entrenar a mi hermano primero por petición de Sasha Medvid y después porque vio en Benji un diamante en bruto que podría llegar muy lejos si era bien entrenado. Milenka era excesivamente estricta y ruda, como buena hija de la extinta Unión Soviética, cosa que le agradaba al gran Genzo Wakabayashi porque ella tenía con Benjamín el mismo nivel de exigencia que aquél me imponía a mí, quizás por eso la aceptó como su entrenadora.
- ¿Alguna vez habías visto entrenar a Benjamín?.- me preguntó el gran Genzo Wakabayashi, sacándome de mis pensamientos.
- Claro que sí.- respondí, aunque en realidad pocas veces había visto a mi hermano entrenar.- No tanto como quisiera pero sí.
- Principalmente porque estás bien dormido cuando nosotros nos vamos.- replicó mi padre, con cierta burla.- Ojalá que tuvieras la misma costumbre que tiene tu hermano de despertarse temprano, es una cualidad principal en un deportista de alto rendimiento.
- ¿Ya vas a empezar a regañarme?.- traté de no enojarme.- Es muy temprano para eso.
- No es un regaño sino una llamada de atención.- el gran Genzo Wakabayashi miraba a la pista de hielo y no a mí.- Hay un par de cosas que deberías de aprender de Benjamín, como el hecho de que él tiene la disciplina establecida de entrenar desde temprano y que ha sabido canalizar sus malas energías en el deporte que practica. Lo usa como forma de desahogo, lo que le imprime mucha entrega a sus presentaciones. La precisión que ha ido tomando en su rutina viene del hecho de que ha hecho que su perseverancia controle sus emociones, en vez de dejar que éstas lo dominen a él.
- Genial, no me estás regañando sino comparando con mi hermano.- bufé, sarcástico.- Muy bien, padre, era lo único que me faltaba.
- En ningún momento te he comparado con Benjamín.- replicó mi padre, sin inmutarse.- Te estoy diciendo cuál es la forma con la que él está lidiando con su estrés, una forma que podría servirte a ti.
- Yo no soy patinador artístico, a mí de nada me va a servir que canalice mis energías para que mis atajadas tengan "mucha entrega".- repliqué, viendo a mi hermano dar piruetas y saltos sobre el hielo.
- Pero sí te ayudará a ser más preciso.- insistió el gran Genzo Wakabayashi.- La rabia y el dolor, bien canalizados, pueden ser un mejor motor que la inspiración.
- Pareces saber mucho sobre el tema, padre.- lo miré de reojo.
- Más de lo que te imaginas.- él me miró durante un par de segundos antes de volver a concentrarse en lo que sucedía en la pista de hielo.
Me sorprendí mucho con su respuesta. Mi padre no es un hombre que se deje llevar por sus emociones, habitualmente las mantiene bajo control y esto ha ocasionado que mucha gente crea que es un hombre insensible o frío, incluso yo lo he creído. Con lo que me acaba de decir, sin embargo, empiezo a pensar que quizás usa su rabia y dolor como gasolina para alcanzar sus objetivos. ¿Ésa había sido entonces una torpe manera de su parte de quererme ayudar a lidiar con mi rabia y dolor? Si fue así, mi padre había sido muy tonto y lerdo pero al menos tenía que darle reconocimiento por querer ayudarme.
A pesar de la buena actuación que estaba teniendo el incorruptible Ichimei, durante la realización de un salto complicado se cayó en varias ocasiones, a pesar de las insistentes indicaciones de Milenka. Ésta le gritaba a mi hermano que volviera a levantarse, orden que seguía Benji sin rechistar. Tras unos veinte intentos, sin embargo, sus piernas no le respondieron adecuadamente y parecía que no iba a volverse a levantar.
- Quizás sea hora de tomarse un descanso.- dijo Milenka al ver que Benji estaba al límite.
- ¡Levántate!.- gritó en ese momento mi padre, como si Benjamín se hubiese caído en la final olímpica y cada segundo contara para ganar el oro.- ¡Tienes qué hacerlo!
Hasta Milenka lo miró con sorpresa, incluso ella creía que era hora de descansar; yo estaba a punto de decirle al gran Genzo Wakabayashi que controlara sus impulsos locos pero el incorruptible Ichimei, al ver que nuestro padre le conminaba a levantarse, se puso en pie e intentó realizar el salto una vez más.
- ¡Nunca te des por vencido, Ichimei!.- volvió a exclamar papá, poniéndose en pie.- ¡Da siempre lo mejor de ti!
No diré que le salió a la perfección porque no fue así, mi hermano es bueno pero sigue siendo humano, pero sí consiguió aterrizar de pie, que ya fue un gran avance. Nuestro padre gritó, orgulloso, y Benji alzó el pulgar en alto para darle a entender que no iba a darse por vencido. Después de eso, Milenka le ordenó a mi hermano que debía descansar y puso en pausa el entrenamiento. El gran Genzo Wakabayashi y yo nos quedamos en silencio unos minutos, en las gradas de esa enorme y prácticamente vacía pista de hielo.
- Estás muy orgulloso de Benji, ¿no es así?.- pregunté, en voz baja.- Se ve a kilómetros.
- Yo estoy orgulloso de todos mis hijos, Daisuke, no sólo de él.- me contestó mi padre, aún con la mirada fija en la pista de hielo.- Todos tienen fortalezas que me hacen sentir orgullo.
- ¿Y por qué conmigo no te comportas como sí actúas con Benji?.- insistí.- Lo tratas muy diferente a como me tratas a mí, lo de ustedes es simple camaradería; en cambio, tú y yo no dejamos de discutir nunca, papá. ¿Qué diferencia hay entre él y yo?
No era necesario que el gran Genzo Wakabayashi me lo dijera, la diferencia radicaba en que él era mi entrenador, lo que alteraba mucho las cosas entre nosotros. Eso y el hecho de que estoy menos dispuesto que Benji a seguir las estrictas exigencias de mi padre. El gran Genzo Wakabayashi se quedó callado durante algunos segundos, suspiró, se ajustó su gorra sobre los ojos, se apoyó en su asiento y recargó la cabeza sobre sus manos.
- Tengo muchos defectos como padre, Daisuke, me parece que ya lo sabes.- dijo, en voz relativamente baja.- Estoy consciente de que no soy el mejor porque yo mismo no tuve un buen padre. No te he hablado mucho de tu abuelo por muchas razones, la principal es que no estás en edad de entender sin juzgar erróneamente pero me bastará con decirte que su idea de ser un padre se limitaba a darme todo lo que yo quisiera, económicamente hablando. Nunca tuvo tiempo para mí ni para mis partidos aunque tampoco es como si lo hubiese necesitado, me acostumbré a vivir sin su presencia. Lo más cercano a un padre que tuve fue el señor Mikami, en cierto modo lo poco que sé sobre ser un tutor lo aprendí de él pero me he dado cuenta de que no puedo actuar contigo de la misma forma en la que él lo hizo conmigo porque hubo situaciones de mi vida en donde Mikami no intervino porque él no es mi padre pero yo sí soy el tuyo. Y debo ser más estricto de como lo fue él pero me da la impresión de que tú consideras que lo soy en extremo.
- Lo eres conmigo más que con mis hermanos.- señalé, rápidamente.- Me basta con ver cómo tratas a Benjamín para darme cuenta de eso, papá.
- Quizás te presiono demasiado porque, además de tu padre, soy tu entrenador y tengo que ser duro por partida doble.- suspiró mi atribulado progenitor.- Encontrar el punto intermedio entre ambos papeles me ha costado trabajo, no te lo voy a negar. Con tus hermanos es diferente porque su futuro profesional no depende directamente de mí.
- ¿Y eso es mi culpa?.- solté, sin poder evitarlo.
- Nunca dije que lo fuera.- replicó el gran Genzo Wakabayashi, con voz cansada.
Siempre que parecía que mi padre y yo íbamos a arreglar nuestras diferencias, siempre había algo que nos detenía. ¿Quién era el más terco o el que se cansaba primero de intentarlo? En cualquier caso, me duele sentir que, sin importar lo que haga, nunca seré lo suficientemente bueno para él.
En ese momento, Benji regresó a la pista con Milenka para reiniciar el entrenamiento. Una de las cosas que más recuerdo de esa madrugada es la música con la que entrenaba mi hermano, "La terre vue du ciel", una melodía terriblemente hermosa y triste a la vez, que era una de las favoritas de mi hermano para sus rutinas. Esta canción era en gran parte la responsable de que Benjamín hubiese decidido convertirse en patinador artístico sobre hielo, porque fue la que utilizó la pareja de Alemania en su programa libre en los Juegos Olímpicos de Invierno de Pyeongchang 2018; Benji era un niño muy pequeño en ese entonces, no habrá tenido más de tres años de edad y se obsesionó con esa melodía y con esa pareja de patinadores alemanes, quienes ganaron el oro en la competencia por parejas. Creo que lo que impulsó a mi hermano a seguir con ese sueño de hielo era el hecho de que si esa pareja pudo conseguir el oro para Alemania en unos Olímpicos, él también podría hacerlo pero en la categoría varonil. "La terre vue du ciel" se convirtió entonces en el himno de Benji y solía escucharla varias veces al día, tantas, que he estado tentado a tocarla con el violín. En esos momentos, sin embargo, tan tristes acordes incrementaban la depresión que me causaron las palabras de mi padre.
- También estoy orgulloso de ti, Daisuke, aunque no te lo diga muy seguido.- soltó el gran Genzo Wakabayashi, de repente, sacándome bruscamente de mis meditaciones una vez más.- Estoy orgulloso de ti porque eres inteligente; eres bueno con las matemáticas, algo que yo nunca fui y eso lo admiro. Aunque seas rebelde conmigo, eres un buen hijo con tu madre, tratas de hacerle caso y seguir sus consejos a pesar de que habitualmente desoyes los míos. Pero, por sobre todo, eres un buen hermano. Tal vez creas que no es así pero sé cómo piensas y sé que la razón por la que estás aquí es para apoyar a Benjamín, cuya vitalidad ha decaído en los últimos días. El que hayas hecho el esfuerzo de despertarte temprano para ver a tu hermano luchar por su sueño indica que te preocupas por su bienestar y él lo sabe, tan es así que hoy está dando lo mejor de sí mismo. Con un simple acto le regresaste el equilibrio, algo que yo no esperaba. Además, siempre estás buscando la manera de ayudar a Aremy, de una forma o de otra; aunque no es tu responsabilidad, estás tratando de hallar la forma de curarla, ofreces hasta lo mínimo que tienes por ella y harías mucho más si pudieras. No podrías hacer ninguna de estas cosas si no fueras un buen hermano, Daisuke, y eso es lo que me hace sentir orgullo de ti. Más allá de si eres un buen futbolista o no, de si serás un buen portero o no, me queda claro que estás en camino de ser un buen hombre, hijo. Tal vez debería de decirte estas cosas más seguido pero, como te dije, me está costando trabajo ser un buen padre porque yo mismo no tuve un buen ejemplo a seguir. Aun así, estoy dando lo mejor de mí para ustedes porque son los cuatro mejores logros que he tenido en mi vida.
Al escuchar a mi padre decir esas cosas de mí, me sentí abrumado; jamás pensé que el gran Genzo Wakabayashi pudiera pensar todo eso sobre mi persona, vamos, que ni siquiera es capaz de decir que me quiere, mucho menos esperaba que soltara ese discurso tan cursi y emotivo. ¡Caramba, padre! ¿Qué está sucediendo contigo? ¿Será que te estás ablandando?
- G-gracias.- musité, muy conmovido.- Ojalá… ojalá que pudieras decirme este tipo de cosas más seguido.
- No esperes tanto de mí.- mi padre soltó una pequeña carcajada.- No estoy acostumbrado a hacerlo. Tu madre es mejor que yo en esto, ya lo sabes.
- Gracias entonces por hacer el esfuerzo de decírmelo ahora.- insistí, tratando de que no se me formara un nudo en la garganta.
Mi padre se encogió de hombros y desvió la mirada, creo que no quería demostrarme que él también se había conmovido. Supongo que haberme dicho todo esto sí requirió de un gran esfuerzo de su parte. Vaya, que nunca antes me había parecido tan hermosa la melodía con la que Benji patinaba, sin duda que en algún momento tendría que intentar tocarla con mi violín. Emocionados como estábamos, el gran Genzo Wakabayashi y yo le aplaudimos a rabiar al incorruptible Ichimei cuando concluyó su rutina sin caerse ni una sola vez, era evidente que por fin estaba puliéndose el diamante en bruto que Milenka vio en él.
Cuando el entrenamiento al fin concluyó, mi padre nos llevó a Benji y a mí a casa para alistarnos para ir a la escuela. En el camino aproveché para hablar con mi hermano y decirle que admiraba su fuerza y perseverancia, que estaba seguro que algún día estaría en la cima y que tratara de no olvidar que su punto fuerte es ser la fuente de equilibrio de mi familia. El incorruptible Ichimei no dejó de bromear al respecto, demasiado emocionado como para tomarse en serio mis palabras pero en el fondo sabía que, tal y como lo dijo el gran Genzo Wakabayashi, el haber hecho el esfuerzo de levantarme temprano para verlo patinar influyó más en el estado de ánimo de Benjamín que cualquier discurso que pudiera darle.
- Gracias por no permitir que mi enojo me hiciera cometer una estupidez.- creo que el incorruptible Ichimei se refería a sus planes de golpear a Hoffman.- Perdí el piso por un momento.
- Para eso estamos, camarada.- le pasé un brazo por los hombros.- Soy tu hermano mayor y mi deber es cuidarte. Y el tuyo, evitar que pierda la cabeza, no lo olvides.
- No lo haré.- mi hermano sonrió y supe que había vuelto a ser él.
Sin embargo, con tanta varonil emotividad se me olvidó el tema que quería tratar con mi padre, es decir, su aparente miedo a la Muerte. Ni modo, tendría que dejarlo para otro día, de cualquier manera no quería romper la buena vibra que se había establecido momentáneamente entre el gran Genzo Wakabayashi y yo gracias a sus palabras. Creo que mamá se hubiera sentido orgullosa de habérselo contado pero ése fue un momento tan especial entre mi padre y yo que quise guardarlo sólo para mí.
Me sentía tan bien con lo que me había dicho mi padre que me importó un carajo que Hoffman hubiese regresado a la Wittlesbach, me sentía tan feliz que hasta le hubiese dado un abrazo de bienvenida, cómo no. Mi actitud cambió tan radicalmente que hasta Jazmín me preguntó si me sentía bien, si no estaba enfermo, seguro que se preocupó al ver que le soltaba un sonoro y entusiasmado "Guten tag!" a nuestro odioso acosador.
- ¿Qué todos me van a preguntar eso hoy?.- me reí.- Nuestro padre y el incorruptible Ichimei me hicieron la misma pregunta esta mañana.
- Es que tú nunca, nunca, lo que se dice nunca, te levantas temprano, Dai.- señaló Jaz, con mucho tacto.- Y además de todo, llegas a la escuela sonriéndole a todo el mundo. ¡Hasta saludaste a Hoffman! ¿Cómo no quieres que pensemos que estás enfermo?
En vez de enojarme me volví a reír. Si supieras, hermanita, que lo que me ocurre es que descubrí que nuestro padre no me considera un caso perdido, no totalmente. Estaba tan contento que no me di cuenta de que, en el fondo, lo que siempre he querido es que el gran Genzo Wakabayashi se sienta orgulloso de mí, independientemente del camino que escoja seguir.
A la hora del receso me encontré con Vladimir Cruyffort, quien quería preguntarme si Mijael me había comentado algo sobre los problemas que él y Edward estaban presentando en el laboratorio de Química. Yo dudé en decirle la verdad, sabía que Vladimir no iría de chismoso con su hermano pero aun así el problema era de Mijael y sólo él debía contárselo a alguien más, aparte de que le había prometido no decirle a nadie lo que estaba sucediendo.
- No, no me ha comentado nada.- al final decidí mentir.- ¿Por qué? ¿Edward te ha dicho algo?
- Sólo que está batallando mucho en Química por culpa de Mijael Schneider.- contestó Vladimir, frunciendo el ceño.- No sé cuál es su problema con él, realmente, pero hasta parece que de noche se la pasa elaborando trampas para meter en problemas a Mijael.
"No lo dudes, camarada".
- Estoy ya harto de esa obsesión que Edward tiene con Mijael.- continuó Vladimir, ajeno a mis pensamientos.- Si no fuera porque estuve presente cuando mi hermano se lastimó la muñeca, creería que fue Mijael el culpable.
- ¡Ah!.- me sorprendí.- ¿Tú sabes cómo se lastimó Edward? Sí noté que trajo un vendaje durante varios días, se lo vi el día de su castigo pero no quise preguntarle qué le pasó.
- Claro que sé qué le pasó; como te dije, yo estuve ahí.- suspiró Vladimir.- Aunque en este caso estoy de acuerdo con que Edward haya hecho lo que hizo pues se lastimó al pelearse con el ex novio de Lizzie. No sé si te tocó escuchar algo pero el imbécil de Jean Pierre andaba diciéndole a todo el mundo que ella es una zorra fácil y Edward lo oyó; ni siquiera le dio la oportunidad de defenderse, directamente le estampó el puño en la cara y con eso se lastimó la muñeca. Menos mal que el infeliz de Jean Pierre quedó peor que él, sus dientes nunca volverán a ser los mismos.
- ¿Qué?.- exclamé, sorprendido.- ¿Cómo es que el ex de Lizzie andaba hablando mal de ella? Para empezar, ¿Lizzie terminó con su novio?
- Sí, ¿no te enteraste?.- me explicó mi primo, poniendo los ojos en blanco.- Ya tiene una semana que ella terminó con Jean Pierre aunque no sabemos por qué. ¿Estás seguro de que no te lo habíamos dicho ya?
- Tal vez sí, tal vez no.- me disculpé, mientras veía a mis primos y a mi hermano jugar fútbol.- Lo siento, he traído la cabeza en otro lado desde hace varias semanas. Creo que sí me habían dicho algo pero lo olvidé.
- ¡Ah! Es verdad.- Vladimir se avergonzó.- Perdón, se me olvidó el detalle de Are…
- No te fijes.- traté de restarle importancia al asunto.- Continúa mejor.
- Como te decía, Jean Pierre cree que Lizzie lo cortó por culpa de Erick Levin, no sé si sabes que éste y mi hermana se han vuelto muy unidos desde que él llegó a nuestra escuela.- siguió Vladimir; yo asentí.- El idiota de Jean Pierre llegó a creer que Lizzie lo estaba engañando con el Erick y pues el asunto estalló. No sé qué pasó realmente porque mi hermana no ha querido decírmelo pero hubo una pelea grande entre Lizzie y Jean Pierre y terminaron tronaron como cuetes. De ahí el imbécil se dedicó a llamarla zorra y ya te conté el resto. Si te soy sincero, yo sí creo que Erick tuvo que ver en el truene entre Jean Pierre y Lizzie aunque Edward dice que no, él cree que a Lizzie no le gusta Erick pero yo no estoy tan seguro.
- Ya veo.- era demasiado drama adolescente como para que pudiera seguirle el hilo sin perderme.- Lo que me queda claro es que Edward se preocupa mucho por Lizzie aunque él lo niegue.
- Eso ya es normal en mi estúpido hermano.- Vladimir se encogió de hombros.- Lo que sí es que Edward amenazó a Jean Pierre y le dijo que, si seguía hablando mal de Lizzie, iba a encargarse de tumbarle los dientes que le quedan; está de más decir que el imbécil no ha vuelto a abrir la boca más que para que se la revise el dentista.
- Ya decía yo que Edward sí quería y se preocupaba por Lizzie aunque aun así creo que su actuación fue un tanto, eh... ¿Excesiva?.- comenté, asombrado.- Nunca pensé que Edward sería capaz de demostrar tan excesivo celo a la hora de proteger a su familia.
- Siempre ha sido así pero es tan idiota que prefiere fingir que no es cierto.- replicó Vladimir.- Me sigue preocupando mi hermano, cada vez es más difícil hablar con él y ya no sé qué hacer. Quizás debería decirle a papá o a mamá pero están ocupados y estresados con lo de mi nuevo hermano y no los quiero molestar.
- Quizás lo estén pero te voy a decir lo que a mí me comentan a cada rato.- por fin entendí qué era lo que habían estado tratando de decirme tantas personas.- Si bien es cierto que mi tío Bryan y mi tía Lara tienen mucho de qué preocuparse a causa del nuevo bebé, también es verdad que ustedes son sus hijos y por tanto deben ocuparse de Edward, de Lizzie y de ti. No cometas mi error, habla con ellos si ves que las cosas con Edward se están saliendo de control.
- Creo que eso haré si no puedo más con esto pero considero que aún aguanto un poco.- Vladimir me sonrió, aliviado. Que alguien más le dijera que debía hablar con sus padres lo tranquilizaba mucho.- Si llegaras a saber qué broncas se trae mi hermano con Mijael, ¿podrías decirme? Quizás así acabe de entender cuál es su problema y pueda ayudarlo.
- Seguro.- mentí; primero tendría que hablar con Mijael antes de soltar prenda.- Pero reconsidera la opción de platicar con tus padres primero.
- De acuerdo.- aceptó Vladimir, esperanzado.- Gracias, Dai.
Hablar con Vladimir me relajó un poco; era bueno saber que Edward no se había convertido en un patán buscapleitos callejero, al menos su lesión se la había hecho para proteger a su hermanastra aunque seguía pensando que su reacción concordaba más con la de un hombre celoso que con la de un hermano sobreprotector. En fin, que tenía que repetirme continuamente que Edward y Lizzie no son hermanos de sangre para no traumarme tanto con la idea.
Esa misma tarde, al salir de clases, regresé al entrenamiento del equipo de fútbol con mucha emoción, he de decirlo. Vendé bien mis manos para proteger mis recién sanados nudillos y me calcé los guantes de portero, sintiendo una tranquilidad tal que no la experimentaba ni con el violín. Ah, había extrañado a mis viejos amigos. ¿Por qué soy tan tonto en ocasiones y reniego tanto de lo que soy?
- ¡Chuckyyyyy!.- Mijael me saltó encima en cuanto salí al campo.- ¡Bienvenido de regreso, cabrón!
- ¡Qué milagro que estés aquí! No veo a Jaz en las gradas.- yo le golpeé el hombro.
- Estoy aquí por ti, tarado.- replicó Mijael, golpeándome la nuca.- Tengo que estar aquí para apoyarte, con eso de que has estado tanto tiempo fuera quizás ya perdiste el estilo, hay que ayudarte a recuperarlo.
- ¡Ya quisieras!.- me reí.- Yo nunca pierdo el estilo.
Antes de irme a mi portería me coloqué un paliacate en la cabeza, para cubrir mi calva. Fue Aremy la que tuvo la grandiosa idea de que usara paliacates para no recurrir a las gorras, tristemente inspirada en su propio padecimiento, pero tengo que reconocer que la idea me cayó genial. Con los paliacates no se me relacionaría tan fácilmente con el gran Genzo Wakabayashi pero tendría cubierta mi calva cabeza. Jazmín me consiguió muchos paliacates de colores para que usara uno distinto cada día, los reusó de los que ella iba a utilizar para la ya olvidada competencia de baile en la que nunca participó.
- Con ese paliacate te pareces a José María Morelos y Pavón, Daisuke.- me gritó Osvaldo, desde las gradas, haciendo referencia a un héroe de la Independencia de México quien siempre usaba paliacates como medida para combatir la migraña.
- Prefiero parecer Morelos y Pavón que Pitbull, gracias.- repliqué, entre risas.- Al menos él fue un héroe.
- Al menos los dos están igual de feos.- replicó Osvaldo, riendo también, tras lo cual le hice una seña obscena.
¡Ah, que me sentía tan genial! Vi llegar a Jazmín y a Danielle, acompañadas de Marco y Katie (quienes iban tomados de la mano), Benji, mi preciosa Giovanna y los hermanos de ellos (no los menciono a todos para no perder el tiempo) y tomar asiento en las gradas; todos iban a apoyarme en mi "triunfal" regreso y me sentí el niño más afortunado del mundo por tener tan buenos amigos y hermanos. Benji me dio a entender, con una señal, que así como yo había estado presente en su entrenamiento, él iba a estarlo en el mío.
Mijael, como mi mejor amigo que es, me trató como sólo un Schneider sabe tratar a un Wakabayashi, es decir, en cuanto el entrenador Kaltz dio comienzo a las prácticas, Mijael agarró el balón y me lanzó su mejor tiro, el Hurricane Shot. ¿Ya había dicho que ese tiro es potente y que nunca había intentado detenerlo? Pues bien, ésa era la primera ocasión en la que estaría cara a cara con ese disparo y no sabía si iba a poder pararlo, si mis nudillos iban a soportarlo, si sería capaz de aguantar la humillación de que un Schneider me anotara desde fuera del área de penales. ¿Por qué cuernos se le ocurre a Mijael lanzarme ese tiro justo ahora? Ah, sí, porque es un Schneider. Sin embargo, a pesar de mis temores, reaccioné como haría cualquier Wakabayashi: lanzándome al ruedo con la seguridad de que tenía que intentar detener ese tiro a como diera lugar. En el último instante, sin embargo, decidí puñetear el balón en vez de tratar de atraparlo; el esférico me golpeó con una fuerza increíble y una ráfaga de aire azotó mi cara con la fuerza de un huracán. Caramba, ¡sí que era increíble ese disparo! Pero imprimí fuerza a mis puños y desvié la pelota en el último momento, bien lejos de mi portería. Mientras caía al suelo, el efecto de las ráfagas de aire me ensordecieron un momento, todo pareció ocurrir en cámara lenta. Fue hasta que golpeé el pasto que el volumen de mis oídos volvió a subir y escuché los gritos emocionados de mis hermanos y amigos, quienes me aplaudieron por haberme convertido en el primer portero en desviar, de manera más o menos exitosa, el Hurricane Shot de Mijael Schneider.
- Bienvenido de regreso, Daisuke.- dijo el entrenador Kaltz, con satisfacción.- Extrañábamos tu estilo.
En ese entonces me di cuenta de que mi mejor amigo me había lanzado su mejor disparo a propósito, con la finalidad de que yo intentara detenerlo y devolverme la seguridad en mí mismo. Yo no sabía si sería capaz de contener el Hurricane Shot pero Mijael estaba seguro de que lo haría. Eso, o es tan cabrón que no le importó lanzarme un tiro mortal a la cara.
- Bien hecho, Wakabayashi.- me dijo Mijael, con una sonrisa curiosa.- Pero te falta mucho, mira que desviar la pelota con los puños en vez de atraparla. ¡Qué vergüenza!
- Pues si me agarras con la guardia baja no puedo hacer gran cosa.- me defendí.- Avísame y verás que lo detengo.
- Ya quisieras.- mi amigo se echó a reír.
Hermann Kaltz me miraba con una expresión que decía: "¿Ves que no era necesario hacer una prueba para admitirte de vuelta en el equipo?". Estaba más emocionado que yo, si es posible, estaba seguro de que por la noche iría a contarle al gran Genzo Wakabayashi, con lujo de detalles, la gran desviada que hice del tiro de un Schneider, así como también se dedicaría a recordar sus épocas de jugador junto con mi padre y el Káiser de Alemania.
Y lo mejor de todo, es que hice ese desvío delante de mi preciosa Giovanna. ¿Se podía tener mejor suerte? Sin embargo, después caí en la cuenta de que Mijael no me lanzó su Hurricane Shot con toda su fuerza (incluso podría jurar que lo disparó con su pierna no dominante, la derecha), he visto tantas veces ese tiro que sé bien que suele ser más poderoso, no hubiera podido contenerlo si él lo hubiese lanzado con la plena potencia de su pierna izquierda. Después hablaría de esto con mi mejor amigo pero, por el momento, bien podía disfrutar de esta pequeña victoria.
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Pasaron algunos días en los cuales la situación entre mi hermana mayor y Mijael no mejoró. Danielle y yo fracasamos estrepitosamente en querer corregir la situación, Jazmín no le hizo caso a ninguno de los dos y Mijael prácticamente ya había perdido las esperanzas cuando entró en escena un factor que ninguno de nosotros consideró: los celos. Porque déjenme y les digo que mi hermana, Jazmín Wakabayashi, a pesar de ser amable, dulce y buena, es tremendamente celosa, oh, sí. Mucho más que mi tía Elieth, que ya es mucho decir.
Lo que narro a continuación lo armé en base de lo que me contaron Danielle, Mijael y la propia Jazmín. Si me faltan datos hay que culpar a estos tres porque yo no estuve presente en el asunto. El fin de semana previo a mi cumpleaños, Jazmín y Danielle daban vueltas por una conocida y popular plaza comercial de Múnich, buscando cosas para armarme una fiesta de cumpleaños (a pesar de que dejé bien claro que no quería una, caramba); en algún momento, después de dar vueltas y hacer varias compras, a ambas les dio sed y decidieron ir a un Starbucks para tomar algo y descansar. Sin embargo, en cuanto entraron para formarse y pedir sus bebidas, ellas vieron a Mijael sentado en uno de los sillones, acompañado por una muchacha rubia bastante atractiva, según pude comprobar después (Giovanna, tú sigues siendo la más hermosa); ambos muchachos platicaban animadamente y la chica rubia se reía con muchas ganas mientras ponía su mano en el brazo de Mijael.
- ¿Pero qué carajos?.- Danielle me confesaría después que en ese momento tuvo ganas de golpear a Mijael.
- ¿Quién es esa chica?.- cuestionó Jaz, mirando fijamente a la pareja.- ¿La conoces, Dani?
- No.- respondió la aludida.- Nunca antes la había visto.
Mijael ni cuenta se dio de a qué hora entraron mi hermana y su prima, continuaba charlando alegremente con la chica rubia sin prestar atención a otra cosa. De haber notado lo que ocurría a su alrededor, se habría dado cuenta de que Jazmín no le quitaba la mirada de encima. Danielle vio su cara y reaccionó un segundo tarde pues mi hermana mayor caminó a toda prisa y sin dudar hacia la pareja para confrontarla.
- Mijael.- soltó Jazmín, sin preámbulos.- ¿Quién es ella?
Dice Danielle que a Mijael se le fue el color de la cara, se quedó pasmado y no pudo contestar a tiempo; Jazmín los miraba alternativamente a él y a la muchacha rubia, cada vez más seria. La chica desconocida estaba confundida y decidió hacer el menor alboroto posible, presentía que había una tormenta gestándose ahí y no deseaba empeorarla.
- ¡Jaz! ¿Qué estás haciendo aquí?.- mi estúpido amigo se puso en pie de un salto.
- ¿Quién es ella?.- repitió mi tonta hermana.- ¿Es tu novia?
- ¿Qué?.- Mijael gritó.- ¡No, por supuesto que no!
- ¿Qué haces aquí con ella entonces?.- quiso saber Jazmín; en ese momento a ella se le empezaron a llenar los ojos de lágrimas.- Es tu novia, ¿verdad?
- ¿Qué?.- parecía que Mijael no sabía decir otra cosa.- ¡Claro que no! Jaz, te puedo explicar, no es lo que crees.
- Claro que es tu novia.- Jazmín no lo escuchó.- ¿Por qué otro motivo estarías aquí con ella, si no fuera así? ¿Cómo puedes hacerme esto? ¡Me dijiste que me querías a mí!
Danielle no sabía si golpearlo a él o golpearla a ella, no tenía muy en claro quién de los dos era el más tonto. La chica rubia intercambió una mirada con Danielle, preguntando qué carajos estaba sucediendo y mi amiga no supo qué responder.
- Y es verdad, Jaz.- intentó decir Mijael pero mi hermana ya no lo escuchaba.
- ¡Eres un mentiroso!.- soltó Jazmín, con las lágrimas saliéndole de los ojos.- ¡No es a mí a quien quieres!
Sin esperar a que el otro tonto contestara, Jazmín salió del Starbucks rápidamente, sin decirle nada a Danielle y llorando como una Magdalena (hablando de eso, ¿alguien sabe por qué carajos se dice "llorar como una Magdalena"? Yo no sé, sólo repito lo que le he escuchado decir a mi madre). Mijael supo que estaba a punto de ocurrir un gran desastre, sino es que había ocurrido ya.
- Discúlpame un momento, Meghan, por favor.- le pidió Mijael a la rubia antes de salir corriendo detrás de mi hermana mayor.
La muchacha desconocida miró a Danielle con una expresión interrogante; al parecer, el asunto había acabado por divertirle bastante. Con una sola mirada Danielle supo que Jazmín había cometido un error pues esa rubia ojiverde no era la novia de Mijael.
- ¿Son novios?.- cuestionó la chica, con curiosidad.
- Aún no.- suspiró Danielle.- Son un par de idiotas.
Mientras tanto, Jazmín ya llevaba recorrido medio centro comercial (okey, no tanto pues) cuando Mijael la alcanzó. Ella no quería detenerse pero se dio cuenta de que iba a hacer un escándalo público si no lo hacía y, como Jazmín es muy discreta y no le gusta que la gente se entere de sus problemas, prefirió detenerse en un lugar apartado antes que permitir que Mijael siguiera llamándola a grandes voces.
- ¡Déjame en paz, vete con tu novia!.- pidió ella, sin querer confrontarlo directamente.
- ¡Jaz, ella no es mi novia!.- insistió Mijael.- ¡Te juro que no lo es!
- ¡Me dijiste que sólo me querías a mí!.- exclamó mi impetuosa hermana mayor.- ¿Tan pronto se te pasó el amor que decías tenerme? ¿O fue porque no te dije qué es lo que siento yo?
- ¡Que no es mi novia, Jazmín!.- gritó Mijael, exasperado.- ¡Meghan es una conocida!
- ¡Ni siquiera me diste la oportunidad de decirte lo que yo sentía!.- soltó Jazmín, llorando a mares (otra expresión loca de las que suelta mi mamá).- ¡No me dejaste decirte lo que siento por ti antes de buscarte a otra chica!
- ¡JAZ!.- Mijael la tomó por las manos y la obligó a verlo a la cara.- ¿Vas a escucharme de una buena vez? Lee mis labios: ¡Meghan NO-ES-MI-NOVIA! ¡Y jamás me iría a buscar a otra chica para sustituirte! Ni aunque me dijeras que no me quieres, no me iría con alguien más porque nadie podrá hacerme sentir lo que siento por ti.
- ¡Eres un mentiroso!.- Jazmín no dejaba de llorar.- ¡Si sintieras algo por mí, no estarías lastimándome como lo haces ahora!
- ¿Qué es lo que sientes tú por mí, Jaz?.- Mijael soltó a mi hermana para secarle las lágrimas.- No dejas de repetir que no te di la oportunidad de decírmelo pero, ¡caramba! Ni siquiera me has dejado acercarme desde que te dije que estoy enamorado de ti. ¿Y soy yo el que no te dio la oportunidad? En cualquier caso, no me importa lo que pasó antes, tenemos el aquí y el ahora. Dime entonces, Jazmín Wakabayashi, qué es lo que sientes por mí porque sabes que yo me muero por ti. ¡Y por dios que no quiero perderte!
- ¡Si no te dije nada antes fue porque no estaba segura de lo que sentía!.- Jazmín se enojó repentinamente sin razón alguna y golpeó a Mijael en el pecho.- ¡Estaba tan confundida y tenía tanto miedo de perderte! Y me preguntaba por qué pensaba en ti todas las noches y por qué no me atrevía a decirte lo que siento, que desde hace mucho tiempo que no te veo como amigo pero que soy tan tonta que no me había dado cuenta de eso… ¡Y entonces llego al Starbucks y te veo con una rubia anoréxica platicando muy a gusto! Eres un completo idiota, Mijael Schn…
¿Por qué siempre me toca narrar las partes asquerosas? Ah, sí, porque es mi historia. Si mi hermana se calló fue porque Mijael le dio un beso en la boca. Seguro que ella no se dio cuenta de lo que dijo pero Mijael sí. Jazmín correspondió al beso, le echó los brazos al cuello, él la tomó por la cintura, intercambiaron saliva, bla, bla blá, ya saben, lo que sucede en estos casos, ahorrémonos esto, por favor, que me traumo al imaginarme a mi hermana mayor con mi mejor amigo. ¿Por qué a mí? En cualquier caso, cuando se separaron Jazmín le lanzó otro golpe a Mijael en el hombro.
- ¿Me sigues queriendo o no?.- preguntó ella, sin aliento.
- ¿Cuántas veces tendré que decirte que sí?.- exclamó él, mitad emocionado, mitad frustrado.- Ich liebe dich, Jazmín Wakabayashi. ¿Me quieres tú a mí?
- Sí.- musitó Jazmín, agachando la mirada, muy avergonzada.- Yo también te amo, Mijael, desde hace mucho tiempo pero no me había dado cuenta de eso, siempre creí que así es como se quiere a los mejores amigos. Supe que no era así cuando me declaraste que me quieres como chica y no como amiga pero ha sido todo tan rápido y confuso que no supe cómo reaccionar.
- Eres una tonta.- Mijael se rio y quiso volver a besarla pero ella no se lo permitió.
- ¿Quién rayos es esa muchacha?.- cuestionó mi hermana, con el ceño fruncido a lo Genzo Wakabayashi.
- ¿Quién, la rubia anoréxica?.- Mijael se echó a reír con más ganas que antes y la abrazó.- Jaz, ella es Meghan Matisse y es modelo. Verás, eh, esto es vergonzoso pero trabajé con ella para una campaña de trajes de baño para adolescentes.
- ¿Qué tú qué?.- Jazmín se separó bruscamente de Mijael.- ¿Qué has dicho?
- Sé que es difícil de creer pero es cierto.- mi mejor amigo se avergonzó.- Es que… eh… ¡Ah! De verdad que me da mucha pena admitirlo pero necesitaba dinero y mi tío Sasha me habló de esta campaña de trajes de baño, su agencia buscaba a un modelo con mis características y la paga sería muy buena así que acepté.
- ¿Para qué necesitas dinero, Mijael?.- Jaz seguía sin entender.- ¿No se supone que te dan una mesada? ¿Y trajes de baño, en serio?
- Sabes que he estado teniendo líos en Química por culpa de Edward.- suspiró Mijael.- Mi papá me castigó por el último problema quitándome el dinero, incluso me confiscó el que he ganado con las carreras de motocross así que tuve que buscar la forma de conseguir dinero de manera urgente. Cuando mi tío Sasha me habló de esta campaña, supe que era lo que estaba buscando, las sesiones fueron rápidas y me pagaron lo bastante bien como para no preocuparme por dinero de aquí a que mis papás me quiten el castigo. Meghan es la modelo del comercial, vino a Múnich para la sesión de fotos y éste es su último día en el país así que me ofrecí a acompañarla un rato. Te juro que no me gusta ni yo creo gustarle a ella, sólo estábamos charlando. Y sí, Jaz, trajes de baño. ¡Fue una emergencia! De otra manera no habría aceptado ni aunque me hubiese vuelto loco. ¿Me crees?
- Sigues sin decirme para qué carajos necesitas el dinero.- repitió mi hermana, entre que quería reírse y seguir enojada.- No te hace falta ni comida, ni casa ni ropa. ¿Y trajes de baño, en serio?
- No es para mí, es para Daisuke.- Mijael suspiró.- Sabes que su cumpleaños está cerca y quiero regalarle algo para que se sienta mejor… Últimamente ha andado más gruñón que de costumbre.
- Ay, Mijael.- Jazmín se rindió al fin y sonrió con ternura, acariciando la mejilla del Fede.- No necesitabas hacer eso por mi hermano, seguro que él agradecerá más tu apoyo que cualquier regalo que le des. ¿Y trajes de baño, en serio?
- Sí, Jaz, trajes de baño. ¡Ya deja de decir eso!.- Mijael se dejó acariciar.- Aun así quiero regalarle algo porque quiero demostrarle que no está solo. ¿No es lo mismo que estás haciendo tú al organizarle una fiesta que dijo que no quiere?
- Tal vez.- por primera vez mi hermana soltó una risita divertida.- Por ahí hubieras empezado antes de que malinterpretara las cosas y saliera corriendo como una loca celosa.
- ¡Jazmín Wakabayashi, ni siquiera me diste la oportunidad!.- bufó Mijael, exasperado, tras lo cual abrazó a mi hermana.
Yo me enteraría de que mi hermana mayor y mi mejor amigo al fin habían resuelto sus problemas hasta el día de mi cumpleaños, para el cual faltaba bien poco. A pesar de que esos dos me tuvieron en ascuas durante unos días más, valió la pena la espera por ver la cara que puso Kentin Hyuga al ver a Jazmín tomada de la mano del Fürst. Danielle y yo no podíamos estar más aliviados, ¡al fin esos dos habían dejado de hacerse los tontos!
Ah, el amor adolescente. ¿No es lo más asqueroso y bipolar que haya existido nunca en el planeta?
Notas:
- Milenka Smirnova es un personaje creado por Elieth Schneider.
- Ich liebe dich es "te amo" en alemán.
- La pareja de patinadores alemanes de la que Daisuke habla son Bruno Massot y Aljona Savchenko, quienes ganaron el oro en la competición por parejas del patinaje artístico sobre hielo en los recientemente terminados Juegos Olímpicos de Pyeongchang 2018; la melodía que ellos usaron en su programa libre fue "La terre vue du ciel", del compositor Armand Amar. Tras verlos ganar el oro para Alemania, supe de inmediato que ellos serían la inspiración para que mi Benjamín quisiera ser patinador.
