SI QUIEREN LEERLA EN INGLÉS BUSQUENLA POR EL MISMO SEUDÓNIMO Y POR EL NOMBRE "THE SECRET".

En caso de que se lo pregunten, Christian si está en el libro, solo que no se lo esperarán.

Cuando miré el reloj eran casi las 5:30 pm. El día se me había ido volando. Cogí el teléfono y marqué la extensión del Sr. Chasting.

—Si Ana.

— ¿Me necesita para algo Sr. Chasting?—le pregunté mientras la línea se quedaba en silencio momentáneamente.

—No Anastasia, puedes marcharte, recuerda que Sawyer te lleve, sabré si lo hace o no. —me dijo antes de colgar.

Recogí mis cosas y salí en busca de Kate.

— ¿Porqué no te puedes ir en mi auto?—me preguntó mientras las puertas del ascensor se abrían.

—Porque no puedo desobedecer al jefe, además se enteraría si no me voy con Sawyer.

— ¿Te está vigilando?—has dado en el clavo.

—Porqué no le preguntas al Sr. Chasting. —le dije mientras caminábamos por el lobby.

—No creo que me contestara, por eso te pregunto a ti.

—Sé lo mismo que tú, nada. Solamente estoy siguiendo órdenes y esas son que Sawyer me lleve y me traiga.

—Tendrá algo que ver con que te iba a poner a prueba.

—Puede ser. —le dije mientras llegaba al auto. —Nos vemos allá. —dije despidiéndome de ella.

Monté rápidamente pues me estaba congelando aquí afuera.

—Al apartamento Sawyer. —le dije mientras el arrancaba el auto poniéndolo en el tráfico.

Estaba nevando, y a pesar de que no estaba muy conforme con la decisión del Sr. Chasting de mi vigilancia, en este momento no me iba a quejar. No manejaba nevando y de esta forma no tenía que preocuparme por eso. Sawyer me dejó en el parqueo subterráneo y se marchó después de yo entrar en el ascensor.

Después de abrir la puerta del apartamento mi celular me avisó de un mensaje de texto. Dejé el bolso y busqué el teléfono. Era de Ryan:

Espero que hayas llegado sana y salva a casa con la custodia de Sawyer.

Decidí contestarle y le teclee rápidamente una respuesta:

Puedes dormir tranquilo esta noche, llegué bien y Sawyer te lo puede confirmar.

No entendía como sabía que ya había llegado a la casa. Pero imaginaba que Sawyer debía de haberle informado. Kate aún no llegaba. Fui hacia mi habitación y cuando me estaba sacando los zapatos sonó mi celular. Era Kate.

—Ni se te ocurra preparar nada para cenar, voy llegando con Elliot y la cena.

—De acuerdo. — me colgó.

La verdad era que tampoco iba a preparar nada, no tenía ánimos. Terminé de sacarme los zapatos y fui hacia el baño, me desnudé y me metí en la ducha.

Quince minutos más tarde cuando salí vestida de mi habitación ya Kate se encontraba allí con Elliot. Habían traído la cena de su restaurante. Cuando terminamos de cenar y recoger todo, Kate se llevó a Elliot hacia su habitación, no quería ni pensar lo que esos dos estarían haciendo allí. Me senté cerca de uno de los ventanales mientras veía la nieve caer. Y pensaba...

— ¿Todavía estas despierta?

Miré hacia Kate que salía de su habitación en busca de un vaso de agua.

— ¿Qué hora es?

La verdad era que no tenía ni idea de que hora era, ni cuánto tiempo llevaba allí sentada.

—Casi las 12:30 am.

—No puedo dormir. — contesté sinceramente.

Llegó hasta donde yo estaba y se sentó a mi lado abrazándome cariñosamente.

— ¿No puedes olvidarte de él verdad?— Kate me conocía a la perfección.

—Por más que intento no pensar en él, al final no lo puedo evitar y termino haciéndolo.

—Díselo. Dile lo que sientes.

—Estás loca, además entre él y yo nunca podrá haber nada.

— ¿El te lo dijo?

—Sí, me dijo que nunca habría nada más allá de sexo. —sexo a escondidas, una relación entre él y yo era algo inalcanzable.

—Entonces lo que necesitas es olvidarte de él. —asentí, como si eso fuera tan fácil. — Para eso no hay nada mejor que un ligue de fin de semana que te haga olvidarte de todo. —su comentario me hizo reír.

— ¿Un ligue?

—Si, ya sabes, un clavo saca a otro. Así que este fin de semana te voy a llevar a...

—New York. —dije interrumpiéndola.

—No creo que haya que ir tan lejos para enrollarse con alguien, pero si quieres ir a New York… —me contestó mientras yo reía nuevamente.

—No, me voy a New York el jueves en la noche, este fin de semana es la convención de tecnología.

— ¿Con el Sr. Chasting?—inquirió y yo asentí.

Con mi tormento personalizado Ryan Chasting.

— ¿Y cómo llevas el hecho de que estarás un fin de semana con él?

—En realidad no estaré con él, estaremos en habitaciones separadas, le organizaré la agenda de los eventos y...

—Ana…—dijo interrumpiéndome. —Esto es lo que necesitas, conocer gente nueva, salir, disfrutar.

—Pero...

—Si quieres olvidarte de él, ésta es tu oportunidad. —dijo mientras se llevaba el vaso con agua hacia su habitación.

Ella tenía razón. Tenía que olvidarme de él. Tenía que demostrarle que él no era el único hombre sobre la faz de la tierra. Y con esa idea en mi mente me levanté y me dirigí hacia mi habitación. Puse los espejuelos en la mesita de noche y me acomodé en la cama debajo del edredón, cerré mis ojos y me quedé profundamente dormida.

El miércoles terminé de organizar la agenda del viaje y en la tarde me hicieron llegar los dos pasajes.

—Sr. Chasting ya todo está listo para el viaje, me acaban de llegar los pasajes y ya está hecha la reservación en el hotel. —dije entrando en su oficina a las 5:25 pm.

—Perfecto. —dijo sin mirarme.

—Como tenemos que estar allí el viernes temprano el vuelo será mañana en la noche, sale a las 8:30pm.

—Bien, algo más.

—No, nada más, si no necesita que me quede me marcho. —le dije mientras el levantaba la vista brevemente de la computadora. Miró su reloj y después a mí.

—Hasta mañana Anastasia. —dijo regresando la vista a la computadora.

Di media vuelta y salí a toda velocidad de su oficina.

Cuando llegué al apartamento comencé a preparar la maleta para el viaje. Cuando terminé, exhausta, fui en busca de algo para cenar. Calenté algo de comida del día anterior y me senté en la sala. Kate se quedaba con Elliot hoy. Por cómo iba su relación imaginaba que dentro de poco estaría viviendo permanentemente sola en el apartamento.

A las 10:00 pm decidí acostarme. Mañana sería un día largo. Me saqué los espejuelos y me acomodé debajo del edredón. Este fin de semana olvidaría a Ryan Chasting, así fuera lo último que hiciera.

Y con esa idea en mi mente me quedé dormida.

Para cuando llegué el jueves por la mañana a la oficina tenía los nervios a flor de piel. Me dirigí hacia mi escritorio y encendí la computadora. Al menos no tenía que ir por su café, eso era algo.

Tenía que olvidarlo, pero estar sentada afuera de su oficina no ayudaba mucho. Cada vez que entraba allí y el posaba sus ojos en mi, las piernas me temblaban y mi corazón se aceleraba. Su olor a colonia cara continuaba nublando mis sentidos cada vez que lo tenía cerca y cuando coincidíamos en el ascensor tenía que recostarme a la pared y hacer acopio de toda mi fuerza para no caer al suelo.

A la hora del almuerzo no tenía mucho apetito y tenía un nudo en el estomago que no podía soportar. Opté por tomarme solo un yogurt. Kate solamente me miraba, no decía nada, pero su mirada me decía que entendía como me sentía. A medida que la hora de salir hacia el aeropuerto se acercaba mis nervios me mataban.

A las 5:30pm, Ryan salió de su oficina con el equipaje en una mano.

— ¿Nos vamos?

—Vamos. —dije mientras apagaba la computadora y buscaba mi equipaje.

Cogí el equipaje en una mano y los pasajes en la otra. Y mientras Ryan me cedía el paso caminé rumbo a los ascensores.

Estaba nevando levemente cuando llegamos al parqueo. Sawyer se bajó del auto rápidamente y tomó nuestras maletas. Ryan abrió la puerta para mí y subí rápidamente seguida por él.

— ¿Hacia dónde? —preguntó Sawyer cuando se sentó detrás del volante mientras miraba por el espejo retrovisor.

—A la terminal 3 del O'Hare Sawyer. —dije mientras sentía como Ryan me miraba fijamente.

— ¿Tienes la agenda de la convención?

—Sí.

—Oigámosla. —era algo absurdo contarle todas las reuniones y eventos a los que tendría que asistir en este momento. Sabía que se le olvidaría todo y al final tendría que recordárselos nuevamente.

Pero sin protestar, comencé a detallarle todos los eventos informándole de algunos donde tendría que dar un pequeño discurso sobre TecFall.

La verdad era que tenía que sacarlo de mi mente a como diera lugar. Después de informarle de todos los eventos me giré hacia la ventanilla mientras Sawyer conducía por la I90 rumbo al aeropuerto. Y por un momento olvidé que él estaba a mi lado.

—Llegamos Anastasia. —su voz me hizo regresar a la realidad.

Al mirar a mí alrededor me percaté de que estábamos en el aeropuerto y que estaba oscureciendo ya. Venía absorta y ni siquiera me había percatado de nada. Ryan se encontraba parado afuera del auto sosteniendo la puerta para mí.

Salí rápidamente mientras Sawyer abría el maletero y nos alcanzaba el equipaje.

—Permíteme. —dijo Ryan intentando tomar el mío pero me rehusé.

—Gracias Sr. Chasting, yo puedo llevarlo. —le contesté mientras él me miraba fijamente.

Toma esa. Yo también puedo comportarme distante contigo.

—Muy bien, hacia donde. —me dijo tras pasar las puertas del aeropuerto.

—Nuestro vuelo es el 639 y sale de la puerta H17. —le contesté mientras comenzaba a caminar.

Al llegar allí chequeamos nuestros pasajes y pasamos a la sala de embarque. Me senté en un banco mientras esperábamos que llamaran para abordar. Aun faltaban dos horas así que saqué mi Ipod y dejé que la música inundara mis sentidos. Sabía que Ryan sentado a mi lado me miraba. Pero no le hice caso. Cerré mis ojos y me concentré en la música…

—Están llamando para abordar nuestro vuelo. —me dijo mientras me sacaba un audífono y yo abría mis ojos.

Apagué el Ipod y con el pasaje en la mano me dirigí a la puerta de embarque seguida de Ryan. Entregamos nuestros pasajes y nos desearon un feliz vuelo.

Para más tortura nuestros asientos estaban juntos, así que serían dos horas y media sentada a su lado sin lugar a donde escapar. El asiento de Ryan estaba junto a la ventanilla. Pero entonces me percaté de algo. El no había insistido en que llevara guardaespaldas a New York

— ¿Puedo preguntarte algo? —el se giró hacia mí.

—Adelante.

— ¿No te preocupa mi seguridad en New York?

—Tanto como en cualquier parte del mundo.

— ¿Y el guardaespaldas entonces?

—Este fin de semana, yo seré el guardaespaldas. —me contestó con una radiante sonrisa en el rostro.

— ¡Eh!—exclamé impactada.

— ¿No crees que pueda ser guardaespaldas?

La verdad era que lo dudaba. El podía ser cualquier cosa, pero no tenía porte de guardaespaldas, más bien de actor de Hollywood o de modelo de ropa interior.

— ¿Acaso tienes experiencia como guardaespaldas?

—Algo.

Él sería el guardaespaldas. Entonces iría conmigo a todas partes. Creo que eso acababa de arruinar completamente mis planes de salir y de olvidarlo.

Al cabo de una hora las puertas se cerraron y pidieron que apagásemos los teléfonos. Después de despegar me coloqué nuevamente los audífonos y cerré mis ojos. Su olor inundaba mis sentidos, no podía evitar aspirar su aroma, no cuando lo tenía tan cerca.

Y me dejé vencer por el sueño.