Capítulo 26

Madre

NOTA: CUANDO APARESCA * ES UN PENSAMIENTO

Corrimos hasta el castillo, me acompaño por el mero hecho de hacerme compañía hasta el ala norte donde se encontraba las habitaciones de Aro y su esposa.

Hasta aquí te acompaño.

Gracias Di.

Es bueno que regresaras a casa.

Si, a casa.

Después de eso desapareció por el pasillo, me dispuse a tocar la puerta dos veces para después escuchar a mi padre diciendo que pase abrí la ostentosa puerta de roble macizo. El recibidor era como todo lo que le gustaba ha Aro, era altivo, lleno de lujos y sobrecargado.

Hija mía, ven y siéntate y saluda a tu madre

Sulpicia la esposa de Aro la miro con una sonrisa sincera, a pesar de que al principio no se llevaron bien e incluso trato varias veces de matarla ya que creía que su esposa tenía intereses románticos hacia ella, pero con el paso de los años formaron un vínculo después de entender que ella no era una amenaza y me tomo como la hija que no pudo tener y yo la acepte como la madre que ella quería ser.

Madre he regresado.

Ella se levantó del sillón en el que estaba sentada y me abrazo como nunca lo había hecho, su cuerpo comenzó a sacudirse y emitir pequeños gemidos, estoy segura de que si pudieran salir lágrimas de sus ojos desde hace mucho estuviera hecha un mar de llanto.

Lo siento madre, perdóname.

Trate de consolarla todo lo que pude, la abrace durante mucho tiempo hasta que pudo recomponerse.

Mi amor, nuestra hija ha regresado a casa por fin.

En ese momento Aro se unió a nuestro abrazo y beso la frente de su esposa, a pesar de los que mucho creen el adora a Sulpicia y ella a él. Una mano se posó en mi rostro, en mi mente comenzaron a pasar recuerdo de hace décadas, las pláticas en la torre con mi madre y Athenodora la esposa de Caius, a pesar de esta casada con ese tipo de basura ella era extremada buena y dulce, siempre me pregunte que miraba ella en él, pero eso es un misterio para mí, otro recuerdo se instaló en mi mente, el día que me llamo por primera vez hija y me dio un collar con el emblema de nuestra familia, no era el escudo Vulturi, si no el un corazón entrelazado con 3 manos sostenidas, ella me decía que para ella Aro y yo lo éramos todo y que sin nosotros no podría vivir, el remordimiento comenzó a instalarse en mí, yo la amaba, era mi madre, y cuando me acepto me convertí en todo lo que tenía y la hacía feliz, cuando salía de excursión para revisar los otros aquelarres me esperaba inmóvil en la ventana frontal de la torre hasta divisarme en el horizonte, su mano comenzó a temblar y sentí como si un fuego comenzara a surgir del lugar donde antes latía mi corazón, sorprendida toque mi pecho pero no había nada fuera de lo común, solo mi piel fría como el hielo, pero él fue me estaba consumiendo, era como volver a pasar por la transformación pero mil veces peor con mis sentidos agudizados, un gruñido emergió de mí, pero de pronto estaba en la torre viendo el amanecer, una tristeza profunda me embarga, escucho unos pasos conocidos sentí a Aro a mi lado.

Sulpicia, regresa a nuestro cuarto, tengo que hablar contigo.

Pero no me muevo, no quiero dejar de ver el horizonte, no puedo decir adiós a la esperanza.

Tesoro, ya han pasado 3 años y no te has movido de aquí, no te has alimentado más que de las bolsas de sangre que te traigo, tienes que salir de aquí por mí.

Pero me reusó a irme de este lugar, aunque tenga que pasar un milenio postrada en este lugar, no voy a dejar de esperar nunca.

Tenemos que aceptarlo, Bella ya no está, la hemos buscado por todo el mundo y no aparece, la hemos perdido Sulpicia, por lo que se nuestra hija no va a regresar nunca, no sé cómo, no se quién o si es posible que pasara, pero todo indica que nuestra hija a muerto, y ella no quisiera verte así.

Nuestra hija a muerto… Nuestra hija a muerto… Nuestra hija a muerto…

Esas palabras se repetían en mi mente una y otra vez, no lograba entender que estaba pasando, el dolor me estaba consumiendo, el fuego se propagaba por todo mi pecho, trataba de salir del recuerdo de mi madre, pero no podía, cuando tenía estos ataques no era capaz de controlar su poder y si yo la obligaba a salir del trance terminaría causándole daño y no podía hacer eso. Una nueva sensación comenzó a recorrer mi ser, y fui jalada de nuevo al recuerdo.

Vamos amore, regresemos a nuestra habitación.

No puedo Aro, nuestra hija no tarda en aparecer, voy a ver su silueta y esperare a que llegue a la puerta del castillo para ir a su encuentro y me cuente que vio, que sintió, la voy abrazar como todas las veces que regresa a la casa, vamos a reírnos de lo que dice Athenodora, voy a ir a la sala del consejo para que ella te informe de como esta todo controlado y después podemos salir los 3 a caminar por el jardín y ella nos va a contar como están viviendo los humanos y sus nuevas locuras, después iré a su cuarto y me enseñara esa cosa que ella le llama música y me hará bailar, eso hare Aro, esperare a mi hija como siempre lo hago, si no va a estar muy desilusionada cuando aparezca por el horizonte y no mire que su madre la está esperando como siempre lo hace.

En un arranque de furia y dolor Aro tomo a su esposa y la alejo de la ventana, ella al ver lo que estaba tratando de hacer comenzó a gritar, ha aferrarse a lo que puso, e hizo lo que nunca pensó que le haría a su esposo, lo daño, lo ataco y lo miro con odio.

No te atrevas de nuevo Aro, si no voy a matarte.

Este la miro sorprendido, pero entendía el dolor de su esposa, pero él no quería perderla a ella también, así que tuvo que detenerla.

Alec ven ahora.

En menos de un segundo Alec se apareció en la habitación de la torre, se colocó al lado de Aro y miro con pesar a Sulpicia, ella al intuir lo que iba a pasar, que la iban aprisionar en sus aposentos, trato de buscar ayuda.

Alec, querido, tú también la extrañas ¿Verdad?, ella va a volver, solo tengo que esperar un poco más.

Pero Alec no hizo nada, no le respondió, ni siquiera la pudo ver a los ojos, se sentía culpable por lo que tenía que hacer, pero todos en el castillo sufrían por la pérdida de su mejor amiga, el no entendía como nadie lo hacía como Bella había desaparecido o incluso como alguien la había matado.

Hazlo Alec.

Y el asintió y comenzó a sacar la oscuridad de él, esta poco a poco se dirigió a Sulpicia, hasta alcanzarla por más que esta trato de huir, pero al tocarla esta se paralizo y le negó el uso de todos sus sentidos, Aro se acercó a su esposa y la tomo del rostro.

Lo siento, pero esto es lo que paso, nuestra hija no va a regresar jamás, nosotros tenemos que aprender a vivir con eso por el resto de los tiempos, pero te juro por todo lo que me queda en este mundo que eres tú, que averiguare que le paso a nuestra Bella, y si alguien tiene la culpa de que nos dejara, lo castigare de la peor de las maneras que se podrá imaginar y será mil veces peor.

Aro le dio la señal y Alec comenzó a retirar las tinieblas, poco a poco Sulpicia recupero la conciencia y los sentidos.

El dolor perforaba mi pecho, me asfixiaba, me atormentaba, el recuerdo estaba alejándose, mi madre caía de rodillas enfrente de mi padre mientras suplicaba que me trajera de regreso, pero después de eso una ráfaga rápida de imágenes llegaron a mí de parte de Aro y me mostraba a mi madre encerrada por voluntad propia, ya no sonreía, pocas veces se alimentaba, no aceptaba las visitas de nadie, a excepciones de Marcus, Athenodora y los mellizos debes en cuando, después mi madre desenvolviendo un cuadro y colocándolo en la torre, en el estábamos ella y yo tomadas de la mano junto con mi padre y el emblema familia.

De pronto todo se aclaró de nuevo, estaba sosteniendo a mi madre y ella me miraba con un profundo dolor que jamás pensé que sería posible experimentar, y sé que lo que sentí fue una parte muy pequeña con lo que ella tuvo que vivir, y sin más caí de rodillas y me aferre a ella, lo más parecido que podía expresar en llanto salió de mí.

Lo lamento madre, de verdad que lo lamento, no pensé en lo que hacía, escape sin pensar en el dolor que te estaba causando, si pudiera regresar el tiempo no me iría jamás, perdóname por favor, no lo merezco y entendería que no me perdonaras jamás.

Sin embargo, ella se hinco también, tomo mi rostro y lo lleno de besos, y me miro con una adoración inmensa.

No tengo nada que perdonarte pequeño bebe, lo importante es que estas aquí y que no dejaras de nuevo el lado de tu madre.

Lo prometo, jamás lo hare, estaremos juntas para siempre.

Hasta el final de los tiempos.

El amanecer llego y me levante a cerrar las cortinas de las ventanas para que no nos molestara y regrese a mi sitio en el sillón al lado de mi madre que volvió a tomar mi mano mientras que con la otra tomaba la mano de mi padre.

Y dime cariño, que más hiciste, debes contarme como viviste.

Sabía que le debía explicaciones, se lo merecían, así que tome la decisión de contarles a excepción de la manada, así que tome la manos de los dos, y les mostré absolutamente todo, desde como decidí irme, a donde fui, a quienes conocí, los poderes que obtuve, como conocí a Rose y la convertí, como conocí a Stefano, y como vivimos juntos, mi visita a los Cullen, el matrimonio de Rose y Emmett, mi historia con Edward, como regreso Stefano y descubrí como lo ame, como tuve que dejarlo para regresar a casa, les dije todo lo que pude decirles, al final solté sus manos y espere que lo procesaran.

Esa amiga tuya rompió las leyes hija, sabes cómo funciona, debe de recibir su castigo.

Lo entiendo padre, pero ella es como una hermana para mí, no quiero que sea castigada, recibiré su castigo por ella.

Mi padre me miro unos segundos meditando lo que le dije y al final tomo su decisión y yo sonreír al ver que era.

Puedo pasar esto una sola vez por ti hija, porque estoy complacido con tu regreso.

Gracias padre.

Stefano es un buen chico, lo vi un par de veces cuando sirvió en la guardia un tiempo, ¿Pero como tu padre no te vio en sus pensamientos cuando lo toco?

Yo bloquee sus recuerdos de mi para que mi padre nos lo viera.

Mi madre me miro con tristeza al igual que mi padre.

*Si te hubiera visto en la memoria de él, te hubiéramos buscado*

*Si padre, pero temía por la vida de mi amiga*

Si Stefano es tu pareja ¿Por qué no vino contigo?

Le dije que tenía que venir primero con ustedes y esperar que lo aceptaran de nuevo en la guardia.

Dile que venga después de que te restablezcas en casa para que se una a la guardia y a la familia, si va a casarse contigo tu padre y yo tenemos que hablar con él.

Abrace a mi madre agradecida y ella sonrió, al ver esto un sentimiento de pura felicidad y gratitud vino de parte de mi padre, estaba extasiado de que su esposa volviera a sonreír. Después de despedirme y decirles que iba a buscar a los gemelos y a mi habitación para poder establecerme salí del ala norte y me dirigí al ala sur de ese mismo piso donde sabía que estaban los aposentos de los gemelos. Llegue al rellano de la tipo suite doble que compartían, suspire y toque un par de veces, al ver que no recibía respuesta volví a tocar, hasta que un avergonzado Peter abrió la puerta.

¿Esta Jane?

Si, está bañándose, por favor pasa.

Entre y abrace a Pete, éramos buenos amigos y él siempre estuvo agradecido de que le permitiera vivir y lo convirtiera para vivir con Jane. La regadera dejo de funcionar y un par de segundos después salió Jane del baño con una toalla en la cabeza, se me quedo viendo con rabia profunda y dura, me cuadre sabía que ella sería difícil pero no tanto como su hermano.

Así que la hija prodiga decidió regresar después de joderla.

Así es, regrese para patearte el trasero si es necesario.

Y en un movimiento sorpresivo me envió una ola devastadora de su poder causando que cruzara la habitación por los aires y aterrizara en un mueble destrozándolo todo.

Si quieres luchar hagámoslo.

Me agazape en posición de ataque y me lance directo a su cuello.

Lo siento he estada ocupada con la universidad, pero estoy actualizando esta semana todos los capítulos que tengo atrasados. Gracias por leerme 3