Imagen: Lágrimas, ojo y flores azules (propuesta por jacque-kari)

Personaje: Hiroaki Ishida


Mundo caleidoscópico

26. Espejismo en azul

Hiroaki mira las flores en las manos de la joven pelirroja y contiene el aliento. No es una visión inusual aunque tampoco sea una imagen que alcance lo cotidiano. Sabe bien que su vecina tiene una escuela de ikebana, es una de esas certezas que se acumulan en la memoria. No es la imagen pero el color de las flores lo que le deja inmóvil en la puerta del edificio, tras dejarla pasar primero.

Las flores son del color azul de los ojos de Natsuko. Es el azul que ve en la mirada de sus hijos. Es el azul lejano, del cielo y el mar.

Dispara un recuerdo que es ilusión, la juventud de trazos grises que se opacaron con el humo del cigarrillo y las lágrimas de los años cenicientos. Por un momento, cuando Sora se gira para mirarlo con la pregunta en los ojos, ni su mirada rojiza ni su cabello, del tono del cielo por la tarde, son importantes. Las flores, que evocan un amor sin desteñir, lo son. Hiroaki ve a Natsuko como espejismo en las flores y luego exhala cuando la visión desaparece.

Sabe que olvidará todo en el camino a su apartamento, aún cuando Sora lo acompañe hasta la puerta. Ella va ver a su hijo y cree que no lo dejará desteñirse, a Yamato.

Además, a diferencia de Natsuko, todo en ella es rojo.