Capítulo 26: Hambre.
((Advertencia: Contenido Sexual Explícito!))
Vuelves a tomar el control de George Weasley, quien acaba de despertar. Lo primero que atinas a hacer es mirarte el estómago, para tu sorpresa, está vendado. Miras a tu alrededor, estás en una cama; al lado tuyo está tu hermano gemelo, también en una cama, y durmiendo profundamente.
¿Qué diablos es este lugar? Es lo primero que piensas, antes de escuchar hablar a una voz dulce.
-Por fin ha despertado.- Giras tu cabeza a la fuente de la voz. ¡Es la enfermera Pomfrey!
-¿Señora Pomfrey?- Atinas a articular. -¿Qué... cómo llegamos aquí?...
-Gracias al excelente trabajo del profesorado.- Fue la única respuesta que obtuviste.
-Y... ¿Dónde está Harry?-
-Rescatando a la señorita Granger.-
No te queda otra que permanecer acostado, ni se te ocurre intentar levantarte ya que con solo erguirte un poco un dolor punzante ataca tu herida, y la enfermera te mataría si te levantaras sin su permiso.
En otro lugar, está el trío de hermanos que te tiene en ese estado, teniendo una conversación con la sub directora Minerva McGonagall.
-¡Le sigo diciendo que no queremos volver!- Habla el niño asiático de Gryffindor.
-Les voy a quitar puntos a sus Casas si continúan con esa actitud de rebeldía.-
-Pff... hágalo. Vámonos.- Les hizo una señal.
-...Pero ¿A dónde vamos?- Dijo el niño de la bufanda en la cabeza.
-¡Ustedes no se pueden ir a ninguna parte!- La paciencia de la profesora había llegado a su límite.
-Es una lástima que hayan irrumpido en Casa.-
-¡Era una misión de rescate, los rescatamos!-
-¿Es que todavía no entienden?- Comenzó el asiático.
-Somos una nueva generación de Magos.- Agregó el británico.
-Genéticamente alterados...- Irrumpió el pequeño de Hufflepuff en voz muy baja, recibiendo un manotazo en la cabeza por parte del cejudo.
-Somos hijos del gran Michael Clarke.-
-¡Dei! ¡Te dije que no...!- El Inglés lo reprimió.
-No hay vuelta atrás, Jake, ya nos descubrieron.-
-Ahora puedo adivinar que vuestros supuestos padres eran falsos.- McGonagall se puso más seria que nunca.
-¡Salgamos de aquí!- Exclamó el asustadizo.
Inmediatamente, Dei, el asiático, sacó su varita apuntando a la sub directora. Sin esperar reacción, lanzó un hechizo inaudible para los presentes, saltando una gran nube de humo de la punta de la varita.
Luego de eso, desaparecieron.
Eres Nicolás Clarke, estás junto a tu hermano Joseph Clarke, frente a un cuerpo agonizante. Es el cuerpo de tu padre.
-No puedo creer que un... un... no lo recuerdo -lo haya derrotado.- Dice vagamente Joseph.
-Él se entrenó para las ciencias, no para pelear contra otros magos.- Comentas. -Se arriesgó demasiado...
-Se va a poner bien ¿verdad?-
-No...- Pones una mano en su espalda.- Será mejor que nos vayamos, este lugar puede caerse en cualquier momento.
-No, quiero morir junto a él.-
-¿Estás loco?-
-Ya no quiero... no quiero seguir si él ya no está.-
-No te pongas así, tenemos mucho por vivir todavía.-
-Yo...-
Lo tomas del brazo y lo arrastras pasillo arriba. Camináis por cerca de una hora por el inmenso lugar, hasta que os encontráis con un par de personas que se les son familiares.
-¿Paul?- Joseph levanta la cabeza.
El moreno lleva a un desmayado Trevor a cuestas. Estaban cerca de la escotilla principal.
"Chicos." Contesta Paul, voltéandose ligeramente.
-Tu también... ¿vas a escapar?-
"¿Vais a escapar? Me alegro. Este lugar está hecho un completo desastre."
-Sí... nos vamos, pero no sé bien a dónde se supone que tenemos que ir.-
"Esperad... ¿Liberaron a los Prisioneros?"
-Oh...-
"Cuiden a Trevor por mí, yo puedo abrir las celdas más rápido." Deja caer suavemente a tu hermano castaño, Joseph lo agarra con firmeza.
Acto seguido, Paul comienza a correr a todo lo que dan sus piernas.
Ahora eres la sabelotodo Hermione Granger, tú y tu compañero de celda estáis muy hambrientos pues no les han dado de comer en un buen periodo de tiempo. Sin embargo, tenéis la esperanza en alto pues hace un par de horas atrás tu mejor amigo Harry ha hablado a través de la puerta, diciéndote que te sacará de ahí pronto.
No tienes idea de lo que está aconteciendo allá afuera, pero algo es seguro: han venido a rescatarlos. Y no sólo Harry.
-Entonces somos novios.- La voz de Malfoy sonó muy baja, más baja de lo normal; ladeó la cabeza para decirte aquello.
-Sí.-
Tu interlocutor te sonríe -más bien hace un esbozo de una sonrisa- al mismo tiempo que abre sus brazos para recibirte. Llevada por el abrazo también lo besas, de una forma muy tímida y tierna pues no estás acostumbrada a hacerlo; él responde apasionadamente y sin dejarte respirar por un largo rato, explorando cada centímetro de tu boca, marcando territorio. Mientras continúa besándote sus manos bajan de tu cintura a tu trasero, apretándolo suavemente. Das un salto y rompes inmediatamente el beso, con las mejillas rojas y el ceño fruncido.
-¿¡Qué crees que haces!- Le gritas.
-Probando mi nuevo modelito.- Te contesta el en tono de broma.
-No estoy bromeando, Draco.-
-Te ves hermosa cuando te enojas.-
Sueltas un suspiro.
-Hermione, estamos encerrados, estoy muriéndome de hambre... parece que al cara rajada ya lo atraparon.-
-Hay que tener fe.-
-¡Me siento como si estuviera a punto de morir!-
-Al parecer no estás tan mal como dices... si tienes ánimos para gritar así...-
-Ah es que no entiendes... estoy... tengo...-
-¿Qué tienes?-
-Estoy...- Su cara se estaba volviendo roja como la tuya hace un momento.
-Dime...-
-No... no puedo...-
-¿Por qué?-
-Hace mucho tiempo que... yo... estoy caliente.- Cerró los ojos de un golpe al decir esa última frase.
-¿Que tienes calor?-
-Que inocente eres...- Se burló.
Un fuego invadió todo tu cuerpo, mostrándose especialmente en tus mejillas.
-Ni se te ocurra... no vamos a...-
-¿Que tenemos que perder? Digo... estamos aqui... quien sabe si sobreviviremos a esto.-
-No me convencerás.- ¿Tener sexo con Malfoy? Ni en sueños, aunque ya estuvieran dentro de una relacion amorosa... tu... no...
-Yo no lo creo.- Otra vez ese tono contigo, era la segunda vez que lo usaba, y maldición que te gustaba ese tono.
Luego de decir aquello se te acercó peligrosamente, llevando una mano a tu mejilla y acariciándola; para luego robarte un gran beso que te hizo poner la piel de gallina.
-Draco... no... lo haré.- Dices entre el beso, notando que la boca del Slytherin sonrié al escuchar esas palabras.
-Tengo mucha hambre...- Continúa aquel tono mientras baja hacia tu cuello, dejando algunos besos e incluso dando algunas lamidas.
-¡Pervertido!- Te vuelves a separar de él de golpe.
-Soy tu novio.- Esa estúpida y sexy ronrisa otra vez, sabía cómo usarla.
Te atrapó entre tus brazos, y esta vez se aseguró de que no pudieras escapar. Continuó con su comportamiento perverso, mordiendo con cuidado tus clavículas, enviando una especie de sensasión electrica a tu cuerpo. Desde luego que no estabas para nada acostumbrada a este tipo de situación, no por eso te ibas a dejar llevar tampoco. Tu novio parecía estar buscando algún tipo de reaccion de tu parte, por lo que puso una mano sobre tu muslo para acariciarla; para tu mala suerte, llevas una falda que está a unos pocos centímetros mas arríba de tus rodillas.
-Eres virgen ¿O me equivoco?-
-¿Qué clase de pregunta es esa?-
Él ríe de una manera adorable.
-...Lo siento, es obvio que una señorita como tu es Virgen.-
Su mano continúa subiendo hasta llegar al punto donde esta tu ropa interior, dejas salir un sonido de advertencia. La otra mano viaja peligrosa y lentamente por debajo de tu camisa al mismo tiempo que te besa en la boca para tenerte quieta.
No puedes dejar que esto vaya más lejos.
-Ya... detente...-
-No podría...- Juega con el elástico de tus panties, haces un esfuerzo para quitarle la mano pero no eres tan fuerte como él.
Deja de hacer eso eventualmente para tener la oportunidad de desabotonarte la camisa, abres la boca para protestar pero él te la sella con otro beso fogoso.
Ya está has quedado sin camisa al frente de él; cruzas los brazos al rededor de tu torso para taparte como puedes, y das unos pasos atrás.
-No te ocultes, amor. Prometo que no te haré nada que no te guste.-
-¡Esto no me gusta!- El ignora esas palabras, y comienza a desabotonarse su camisa para quitarsela de la forma más sensual posible; para tu deleite. -Vas a ensuciar la camisa así, el suelo...
-Eso no importa ahora.- Da unos rápidos pasos hacia tí, para posar las manos en tu espalda, buscando desabrocharte el sostén de alguna manera.
Su torso desnudo se sentía cálido y suave, no pudiste evitar dejarte llevar por ese hermoso aroma que, extrañamente, y pese a la situación de encierro, no se había disipado.
Finalmente Draco logra desabrochar la prenda, moviendo los dedos lentamente para hacerlo. Sin embargo, tienes miedo y no separas los brazos. Para calmarte, el susodicho deja un tren de besos bajando desde tus hombros hasta tus brazos a medida que va tirando de los sujetadores del sostén.
Sus labios... son tan dulces al tacto que te hacen temblar. Sin quererlo muy bien relajas las extremidades dejándole paso al rubio para que logre su objetivo, pero no le dejas verte pues te pegas a su pecho.
-Tranquila...- Pasa una mano por tu cabello.
Están un buen rato en esa poscición hasta que te das cuenta que no hay vuelta atrás, que si el no se preocupara en verdad por tí te hubiese hasta abusado; pero ahí está esperando por tu reacción.
-No me ocultes tu cuerpo, estoy seguro que es hermoso.-
Te separas de el en cámara lenta, dejando por primera vez que otra persona te vea así. Él se queda mirándote por largos segundos, mientras tu desvías la mirada contínuamente.
-Eres perfecta.-
Has estado un buen rato de pie, así que te sientas apoyando la espalda en la pared. Draco se arodilla frente a tí plantando otro de sus besos en tus labios para después empezar a masajear uno de tus senos, primero violentamente y posteriormente más delicadamente al escuchar tu quejido.
-Lo siento... ya no puedo aguantar mucho tiempo más.- Se disculpa.
Una vez ha masajeado ligeramente esas dos partes de tu anatomía procede a lamerlos, prestando especial atención a tus pezones, pasándoles la lengua en un movimiento de vaivén; gimes de placer por primera vez en tu vida, maldiciéndote dentro de tu mente por actuar de esa manera tan sucia.
El Slytherin no gasta demasiado tiempo en esa acción, la desesperación se puede apreciar claramente.
Sintiéndose un poco avergonzado, te pregunta tiernamente si puede despojarte de tus panties, a lo que tu te quedas callada de forma dubitativa.
-Te prometo que no... no te va a doler... solo al principio.-
-¿Cómo sabes eso?- Te atreves a decir.
-He leído un poco al respecto... anatomía... y libros sobre pubertad.-
-¿Seguro que sólo libros de pubertad?-
Ambos ríen, un poco nerviosos.
Nunca pensaste que te iba a tocar tener relaciones, a esta edad, y menos con Draco Malfoy. Pero así era, estaban los dos al frente del otro a punto de consumar su amor de esa manera... esa manera sucia -que es como lo ves tú-.
-Me amas en serio... ¿Verdad?- Te pregunta con cierta tristeza en su cara.
-Tienes mi permiso.- Si era con él, no podías verlo de esa manera sucia ¿O sí?
El rubio esperó un momento para estar seguro, y toma tus panties por los lados, quitándotelos lenta y cuidadosamente, para dejarlos sobre la otra ropa apilada a un lado.
-Yo... también soy Virgen.- Confiesa, desabrochándose los pantalones y bajándoselos un poco.
Era obvio que ninguno de los dos quería estar totalmente desnudo en esto, el suelo era un asco y no querían ensuciarse demasiado. Puedes notar que el también tiene algo de miedo por esto, pero confías en que lo está haciendo por el amor que dice tenerte.
Se veía muy ansioso en un principio, pero ahora se veía... inocente.
Sacó afuera entonces su miembro erecto, y aunque trataste de evitar echarle una mirada, te rendiste. Este era el día de la primera vez, nunca habías visto uno de esos antes, ni siquiera en su estado normal; eras una perfecta señorita después de todo.
Una rara curiosidad te invadió los pensamientos, una curiosidad de saber cómo se sentiría eso de lo que todos hablan; cuando te ponías a pensar en eso siempre te preguntabas por qué a tí no te daban esos ataques de deseo, tan normal en chicas de tu edad, y todas esas veces concluías que era mejor así.
Tu novio tomó poscición, diciendo:
-Espero que funcione.-
Agarras todo el valor que tienes para soportar este momento, también habías leído que dolía si se era Virgen, y a los libros no se les puede cuestionar.
-Antes... solo quiero... quiero que sepas que te amo...- Dicho esto empujó velozmente en tu entrada, era un alivio que no se hubiese equivocado.
En ese mismo momento un intenso dolor atacó tus nervios, soltaste un gesto de dolor y el rubio poscicionó todo dentro de tí. Sentiste como el dolor, después de un minuto ya había desaparecido.
-Ya... no me duele.-
-Bien. Ahora...- No parecía muy seguro de lo que hacer, pero su siguiente movimiento fue acertado de nuevo.
El placer reemplazo al dolor anterior a medida que los movimientos de Draco se iban haciendo más fuertes. Gemías como nunca antes, repitiendo su nombre una y otra vez; el también lo hacía pero con menos frecuencia.
Ahora entendías por qué tus compañeras hablaban así de el sexo.
El clímax empezaba a asomarse, aunque no estás segura de lo que estás sintiendo en ese momento. Se siente como si estuvieras sobre una nube, elevándote por los cielos más y más... hasta que...
-Ah... ah...¡DRACO!-
-Oh... ¡HERMIONE!-
Y eso fue el fin de todo.
*Se esconde detrás de una puerta* Hola.. espero que lo hayan disfrutado! XD es la primera vez que escribo lemon! no lo hice muy.. como decirlo... intenso (?) porque no me alcanza mucho el tiempo u_u lo siento!
Tengo que agregar que soy una chica de 17 años que ha leido muchos lemons, por eso pude escribir esto! (Eso significa que soy virgen...) para mi primer escrito de este tipo esta horrible! ajaj no sé, eso lo juzgarán ustedes...
Estoy dejando mi Facebook abierto a solicitudes de amistad, por si quieren.. no se la verdad e,e pero aquí esta mi Facebook: .
Sin nada más que agregar me despido, como siempre con calidos saludos a las fans, y perdon si las asuste! pero el fic esta calificado M! huhuhu XD
Con amor y mucha dedicación (esto me tomo toda una tarde...), Nathu.
