Este pequeño capítulo es para ti, de parte de todas las niñas de la secta, por que tú SIEMPRE serás un capítulo importante para nosotras. Sólo se va quien se olvida. Eso no pasará.

26. Father and Son

Se giró con los ojos completamente abiertos. Insomnio. No podía dormir. No podía dejar de darle vueltas a todo…

Una leve luz producida por los edificios de la ciudad se filtraba por la ventana, permitiéndole observar la figura de su acompañante. Beckett.

Sonrió. Pudo jurar que su mirada se iluminaba cada vez que la miraba y que se sentía en paz consigo mismo, sobretodo al verla en ese estado. Embarazadísima.

Por suerte, ese día ella no tenía ningún antojo, ninguna molestia y llevaba horas durmiendo y descansando tras haber encontrado la postura correcta para su descanso. Sonrió recordando lo mucho que la detective se quejaba de su cansancio y a la vez se quejaba de sus quejas por que no eran nada. Seguía siendo terca y cabezota. La adoraba. Estaba tremendamente enamorado de ella.

Subió levemente la camiseta y acarició con sus dedos la tersa piel de su prominente vientre. Estaba enorme. Apenas quedaban tres semanas para salir de cuentas. Posó su mano abierta con cautela y lo sintió. Sintió el talón del bebé empujando contra el vientre de su madre y luego una pequeña patadita al sentir el contacto de la mano de su padre.

Algo en su interior se movía cada vez que algo pasaba así. Así había sido con Alexis y así sería con su hijo. Un chico.

Al principio se disgustó al saber que tendría un niño. Él prefería otra niña. Una mini Beckett. Luego se hizo a la idea poco a poco. Estaba realmente ilusionado con volver a ser padre. Se movió intentando no molestar a Beckett y se inclinó para posar sus labios y acariciar con ellos la piel de su mujer donde se encontraba su hijo.

-Ey…Max-así habían acordado llamarle: Maximilian James Castle. Por su abuelo y por el padre de Kate- Soy papá.

Beckett abrió los ojos pero no se movía. Había sentido una punzada en su bajo vientre, una pequeña contracción y se había despertado por ello. Al escuchar a Castle había decidido mantenerse quieta para poder escucharle.

-Soy tu papá-continuó el escritor, en un tono calmo y bajo- estoy…deseando que ya sea el día que decidas salir de ahí dentro…me imagino como eres… o como espero… espero que te parezcas a tu madre...

Castle de vez en cuanto interrumpía su relato para acariciar el vientre de Beckett o darle algún beso.

-No sabes cuanto la amo, amiguito. La amo desde el primer día que la vi…y poco a poco…he ido queriéndola más… y no sabes cuan feliz me hizo al darme el regalo de volver a ser padre…de ser tu papá.-los ojos de Rick se llenaron de lágrimas, y Beckett lo pudo sentir en su propia piel. Deseaba acariciar el cabello del escritor, pero no quería interrumpirle.-Sabes, al principio, quería que fueras una niña… no sabía si estaba listo para ser padre de un chico cuando yo no he tenido padre y no se como tratar a uno…aunque lo más importante es que estés sano, que seas fuerte… hijo, la vida es un camino de piedras para hacer tu propio castillo-dijo sonriendo ante esa metáfora usada con su apellido- y gracias a una de esas piedras mamá y papá se conocieron y… jamás volvieron a separarse…

Beckett no lo pudo resistir y acarició su pelo. Castle alzó la vista y le sonrió.

-¿No puedes dormir?

Beckett negó. Castle se recostó a su lado y sin dejar de acariciar su panzota la besó, colocando luego un mechón detrás de su oreja. Amándose con la mirada.

-Alguien decidió tener una charla… y…

-Lo siento, no quería despertarte.-Castle frunció el ceño-.

-Creo que tu hijo está impaciente por salir y que le hables personalmente…sin barreras como esta-señaló su vientre-…que…le cuentes historias y tengáis charlas.

Castle sonrió, incrédulo.

-No…de verdad Rick…o me he hecho Pis… o me he puesto de parto…-dijo sintiendo humedad entre sus piernas y poniéndose nerviosa.

-¿Qué?-La cara de pánico no tranquilizó para nada a la detective. -Quedan tres semanas.

Beckett se destapó y había una mancha en su short de dormir que confirmaban que había roto aguas.

-Oh dios, ¡Ha llegado! Max ya quiere nacer-gritó emocionado y saltó buscando todo lo necesario y volvió al momento para darle un beso a su mujer y otro dónde estaba su hijo no nato.

Beckett se levantó con unos nuevos e insistentes dolores, nerviosa y aterrada. A veces podía ser infantil pero sabía que jamás dejaría de amar a ese hombre que le había devuelto las ganas de vivir después de lo de su madre y que aun sin saberlo…SIEMPRE había estado ahí para ayudarla.

Continuará….

La vida es un camino de piedras donde hay que luchar para hacer un castillo y hay que ser fuerte para sostenerlo.

Id a por vuestros sueños.

Saru