-/-/-/-
-
Una realidad del pasado.
-
-/-/-/-/-/-/-/-
-
Disclaimer: Los personajes de esta historia son propiedad de Kishimoto-sama. Esto es puro entretenimiento y no me reporta beneficio económico alguno.
Sumario: Nada es normal en la vida de Naruto, ni siquiera las circunstancias de su nacimiento. Una carta le revelará su pasado, diciéndole que es hijo de dos hombres… dos hombres que debería odiar. Sin embargo, no es solo eso lo que deberá enfrentar en su vida, sino también un viaje a otra dimensión.
Parejas: la principal será Namikaze Minato/Orochimaru. ¡¡¡Llámenme loca, pero amo las parejas raras!!! Y también habrá Uzumaki Naruto/Hyuuga Neji, Sabaku no Gaara/Nara Shikamaru, Uchiha Sasuke/Haku (¡él no estará muerto!) y Uchiha Itachi/Deidara (¡Tampoco lo mataré!), si hay más lo decidiré en el camino XD
Todas están en seme/uke ñ.ñ ¡Los Namikaze son semes! XD
Aclaraciones y Advertencias: este fic seguirá los hechos del manga lo mejor posible, comenzando desde el chap 283 hasta los actuales. ¡Así que si no leíste el manga no debes leer este fic porque estará LLENO DE SPOILDERS! Como el sumario lo dice y porque soy fanática del Mpreg, este fic estará lleno de niños naciendo de HOMBRES y si no te gusta será mejor que no leas XD
Aclaraciones de lectura:
-Letra normal: dialogo, relato.
-Letra en cursiva: pensamientos de los personajes y tal vez charla en inglés.
-Letra en negrita: Jutsus y muy probablemente será el habla de los Bijuu.
-Esto: -Hola, bola de pelos.- será cuando Naruto hable en su mente con el Kyuubi.
-
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
-
¡¡ÚLTIMA ADVERTENCIA!!! Los Spoilders comienzan a partir del capítulo 283 del manga, hasta los actuales. ¡SI NO SIGUES EL MANGA NO LEAS!
-/-/-
-
-/-/-/-
-
Capítulo 25: Rehacer vidas.
-
-/-/-/-/-/-/-/-
-
Iruka comenzó a recobrar la conciencia y sentir sus alrededores, enseguida percibió que alguien acariciaba su mejilla y de vez en cuando se acercaba para olfatear un punto atrás de su oreja, donde él era particularmente sensible. Se aterró por un segundo, no sabiendo quién podría estar haciendo eso, hasta que una voz familiar lo explicó todo.
-Sé que estás despierto, pequeño delfín.
El Chuunin se relajó por alrededor de dos segundos, antes de que todo acometiera a su memoria. Saltó del sillón de donde estaba y se pegó a la pared, mirando con los ojos como platos al pelirrojo que le daba una mueca maliciosa.
-¿Qué pasa, hermoso?
-"¿Qué pasa?" –chirrió Iruka, con un hilo de voz. Carraspeó para que el nudo que tenía en la garganta, por el miedo, se le despejara-. ¿Cómo puedes preguntarme eso, después de lo que me dijiste en el puente?
Kyuubi examinó sus uñas y después se sentó muy relajado, en el sillón que él había abandonado.
-He decidido ser sincero contigo, si vamos a continuar teniendo sexo. –Sus ojos se angostaron, como retándolo a que lo contradijera. – ¿No se supone que ustedes, los seres humanos, aprecian ese tipo de cosas?
Que usara la palabra "seres humanos" hizo que la realidad que el hombre le contara en el puente se hundiera más en su cerebro. Entonces era verdad, éste no era un tipo de sueño enfermo ni ninguna broma, ése de ahí adelante era quien había dicho que era.
-¿Cómo? –manejó decir.
El zorro se levantó del sillón, acercándose lentamente, para no asustarlo, hasta quedar a un pie de distancia del Chuunin.
-Hice un pacto con Naruto. Él necesitaba mi energía para traer de nuevo a su padre y yo un cuerpo, para poder salir de mi prisión.
Iruka pestañeó varias veces, su cerebro que funcionaba más lento de lo normal, debido al shock.
-¿Su padre?
-Mmmhhh –murmuró el Kyuubi, levantando una mano, para deshacer la atadura del cabello de Iruka y enterrar la mano en el cabello marrón-. Lo sabrás pronto, cuando esa mujer que es su líder lo anuncie. –Lo miró a los ojos y ellos destellaron en rojo por un segundo. –Ahora sólo quiero que vayamos a tu cama.
-¿A mí cama? –jadeó con incredulidad, intentando separarse, pero el fuerte agarre que el otro hombre tenía por su cintura se lo impidió. ¿En qué momento lo agarró que no se dio cuenta? -¿Cómo pretendes que siquiera te deje estar cerca de mí después de lo que me acabas de contar?
Kyuubi se alejó, frunciendo el ceño.
-Tenía pensado de que eras de los pocos que no desdeñaban a Naruto por mi culpa.
-¡No lo desdeñaba porque sabía que él no eras tú! –Gritó, comenzando a entrar en pánico-. ¡Son cosas muy diferentes!
El zorro le mostró los dientes y gruñó, mirándolo con rabia.
-No entiendo –masculló.
-¡Mataste a mis padres! –chilló Iruka.
-Maté a muchas personas ese día –murmuró con desprecio.
Esa fue la peor cosa que pudo haber dicho.
Iruka palideció y se estremeció con miedo, cuando él quiso volver a acercarse.
-Vete, por favor –susurró, no pudiendo mirarlo a los ojos-. Necesito pensar.
Kyuubi cerró sus manos en puños.
-Te daré dos días, después volveré a clamar mi demanda sobre ti.
El hombre desapareció en una llamarada de chakra rojo ardiente. Una vez que se vio solo, Iruka cayó de rodillas el piso, su corazón que batía muy rápido y su cuerpo temblando.
Oh, Iruka, sólo a ti te pueden pasar estas cosas, sólo a ti.
-
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
-
-Así que, Neji… ¿ahora tienes gusto de niños pequeños? –Kiba rió escandalosamente, mientras Chouji se atragantaba con su comida y Shikamaru suspiraba con desdén.
Neji, por otro lado, fulminó al ninja con los ojos, se cruzó de brazos y miró para otro lado.
Todavía no se había oficializado nada, pero los ex miembros de los Nueve Novatos habían conseguido algo de información. Entre ellas estaban el hecho de que Naruto ahora lucía como un niño de doce años y que por extraño que sonara, Neji y el rubio estaban en una clase de relación amorosa. Sin embargo, al lado de los diecisiete de Neji eran casi como si el miembro del Clan Hyuuga sea un pedófilo.
Kiba no había perdido la oportunidad de burlarse de ello.
-Él no estará así por mucho tiempo –gruñó, intentado no ruborizarse del coraje.
-Probablemente para dentro de dos días, mi cuerpo estará de nuevo a normal –dijo una voz infantil desde el umbral.
Todos se giraron para mirar allí y no supieron si sonreír o palidecer al ver que allí estaba su amigo Naruto… pero de la mano con el Sannin Orochimaru.
-N-Naruto-kun. –Sorprendentemente fue Hinata la que rompió el hielo, saludando al chico con un cabeceo. –O-Orochimaru-sa-sama. –Su voz tembló aun más al dirigirse al hombre.
El hombre angostó sus ojos y Kiba se contuvo de chirriar con miedo. Akamaru gimoteó.
-Así que ustedes son los amigos de mi hijo –siseó. Su voz era sedosa, con leves toques de desdén, veneno, pero también curiosidad.
-Sí, mamá –dijo Naruto, como si lo conociera de toda la vida-. Ven para que te los presente.
Todos los presentes, incluso Neji y Lee que ya habían tenido trato con el hombre, palidecieron cuando Naruto les pidió que le hicieran lugar a él y su madre en la mesa, para sentarse y "charlar" un poco.
-
*Mansión Namikaze*
-
No bien atravesaron la puerta de entrada, Orochimaru se vio enredado por un par de brazos ansiosos.
-¡Qué bueno que regresaron! ¡Me aburro estando sólo en casa! ¡Y ese zorro idiota está de un humor de perros! –Gimoteó Minato, besando el cuello de su marido y oliendo su cabello-. ¡No es justo que solo yo me tenga que dar encerrado aquí! ¡Hasta esos niños irritantes y Kabuto pueden salir, menos yo!
-Es sólo hasta mañana –consoló Orochimaru, acariciando la cabeza rubia-. Hasta que Tsunade anuncie que estás vivo.
Minato iba a seguir protestando, si es que Naruto no lo interrumpía.
-¿Qué pasa con la bola de pelos?
El padre salió de su escondite en el cuello de su marido y miró a su hijo.
-La verdad es que no sé, vino echando humos esta tarde, gruñendo sobre humanos extraños y se encerró en su habitación.
-Voy a verlo –masculló el niño, antes de subir las escaleras.
No bien Naruto desapareció de vista, Orochimaru sintió una mano apretar su trasero.
-Tenemos tiempo antes de la cena.
Arriba, inconsciente de que sus padres iban a hacer algo que un adolescente no quiere pensar que sus padres hacen, Naruto entró a la habitación del zorro y vio que un halo de chakra rojo rodeándolo, el piso estaba ennegrecido, indicando que el chakra estaba quemando el suelo.
-¿Qué pasó? –preguntó, sentando al lado del hombre, el chakra rojo lo tocó, pero no lo quemó. Más bien lo rodeó, como reconociéndolo.
-Es Iruka –gruñó, frunciendo el ceño-. No entiendo su actitud.
-¿Iruka? –preguntó Naruto, luciendo sorprendido-. ¿Qué con mi sensei? Mejor dicho, ¿cómo lo conoces?
El zorro se tomó media hora para contarle todo a su recipiente, con lujo de detalles. Si no hubiese sido alumno de Jiraiya y Kakashi, y hasta hijo de Minato, Naruto se hubiese escandalizado por todo lo que escuchó. En lugar, el chico se indignó únicamente por el hecho de que el Kyuubi haya elegido a Iruka para ello.
-Es que no entiendes a los humanos –dijo Naruto, poniendo los ojos en blanco, luego de regañar al zorro-. Tienes que tener más tacto, algo así como…
-Disculpa. –Kyuubi levantó una mano, luciendo erizado. –Pero no aceptaré consejos de amor de un mocoso.
El chico bufó.
-Pues vas a tener que escucharme, si es que deseas recuperar a Iruka-sensei.
-
*Un mes después*
-
Para entonces había personas que todavía se acostumbraban a los cambios que surgieron en la Aldea, desde los espectaculares anuncios de la Godaime hiciera hace exactamente treinta días. Por supuesto, mucho a la molestia de la familia Namikaze, los aldeanos vinieron a venerar a Minato, como si éste fuera un Dios que decidió visitar la Tierra; y la mayoría de esos aldeanos que vinieron, no pudo evitar mandarle gestos de desdén a dos de los integrantes de esta pequeña familia. Minato tuvo que dejar claro que él amaba a su esposo e hijo y que nadie iba a influir en que cambiara su decisión.
Eso ocasionó que muchos lo llamaran "traidor", pero él fue implacable. Ya una vez lo separaron de su familia y esta vez nada ni nadie iba a hacerlo de nuevo.
En cuanto a Itachi y Deidara, la sorpresa de que el Uchiha era, dentro de todo, inocente de los cargos que se le acreditaban fue muy grande. Todos los aldeanos que antes apoyaban a los miembros del Consejo que se vieron involucrados en este caso les dieron la espalda y festejaron la vuelta de un Uchiha a la Aldea. Por supuesto, el saber que además llegaban con un niño en camino, reavivó aún más la glorificación. Ninguno de los dos se quejó cuando les obligaron a casarse con una ceremonia pequeña, a la cual asistieron solo algunas personas más allegadas.
Después de todo, ni a Itachi y Deidara conocían a nadie en la Aldea y no estaban por hacer una fiesta para un montón de desconocidos.
En cuanto a Iruka y Orochimaru, con algo de vacilación, tío y sobrino se sentaron al lado de una mesa, en el mismo cuarto y se miraron por largos minutos, hasta que el Sannin rompió el silencio y agradeció profundamente al Chuunin por todo lo que había hecho por su primo.
-"No tiene por qué agradecerme, Orochimaru-sama. Yo también me considero culpable de no prestar atención los primeros años de su vida a Naruto, hasta que me di cuenta que me necesitaba, entonces se convirtió como un hijo para mí." –había dicho el Chuunin.
-"Por eso mismo." –Le respondió en ese momento el hombre mayor, con una mirada suave en su cara. "-Tú le diste algo que ni Minato y yo pudimos darle en sus primeros años de vida, cuando más nos necesitó. Una figura paternal."
Iruka se había ruborizado, tartamudeado unas gracias y salió de la casa. Todavía no estaba listo para establecer un lazo familiar con el hombre, pero ambos estaban haciendo lo posible, con lentitud. Cenando juntos de vez en cuando, charlando sobre la infancia de Naruto (que tanto Minato como Orochimaru querían saber) o simplemente guardándole compañía al otro.
En cuanto a Sasuke, el chico fue encontrado culpable de salir de la Aldea sin permiso, sólo eso, no se le imputó por nada más grave. Por lo que se llegó a la conclusión de que debería guardar prisión domiciliaria por tres meses y después estaría en un período de prueba, para poder volver a unirse a las fuerza ninjas de Konoha. Esto se hacía teniendo en cuenta que se alegó que el sello de la maldición y sus traumas de la niñez le dieron un momento de locura, por eso se fue.
Se pidieron voluntarios para ofrecer su casa, para que el chico pudiera vivir durante estos tres meses, dejando de lado, obviamente, el Complejo de la familia Uchiha, puesto que Sasuke aseguró que no estaba listo para convivir con su hermano. No todavía, quizá más adelante.
Umino Iruka fue el elegido. No sólo porque él era alguien que Sasuke todavía respetaba, habiendo sido su sensei, sino también porque su paciencia podría ayudar a Sasuke a charlar de todo eso que llevaba dentro de sí, lo cual era necesario si no querían que sea una persona fría el resto de su vida. Si bien Iruka era un Chuunin mero, no se temía que el muchacho quisiera escapar, pero en caso de eso, Minato había creado un par de sellos que impedirían que Sasuke utilizara su chakra por el periodo de encarcelamiento.
-¿Has pensado que dentro de poco vas a ser tío, Sasuke? –preguntó Iruka amablemente, dejando una taza de té frente al muchacho.
El chico tomó la taza de té, le dio un sorbo y después caminó hacia el pequeño mueble que tenía una gran colección de libros de su ex sensei. Escogió uno y comenzó a hojearlo.
-No creo que pueda tener conexión con ese niño –dijo después de un rato, incómodo ante la mirada que le daba Iruka. Él siempre esperaba, paciente. A veces Sasuke no respondía, sólo se quedaba callado y fingía que él no estaba aquí, pero otras veces, como hoy, se dignaba a responder-. Intenté matar a su padre y madre, no creo que me dejen estar cerca de él.
-Eso no lo sabes, Sasuke. He hablado con Itachi, no me lo dijo directamente, Kami sabe que ustedes los Uchiha son muy difíciles para decir lo que sienten –sonrió-, pero puedo asegurarte que él desea volver a formar lazos contigo.
El muchacho se encogió de hombros y abrió el libro para comenzar a leerlo, pero no antes de que Iruka vea el brillo de esperanza en sus ojos negros. Dejó el tema así, ya que había decidido ir preguntándole de a poco, sacándolo de esa cáscara en la que se encerraba, y por hoy ya había cumplido su meta.
Sonó el timbre y él dejó su té en la mesita, mirando la hora. Ya era tiempo de marcharse, esperaba que Naruto haya convencido al chico de que viniera. Abrió la puerta y sonrió a su visitante, invitándolo a pasar.
-Sasuke, tienes visita.
Los ojos negros se levantaron impasibles del libro que estaba leyendo y miró a su sensei, luego sus ojos se dirigieron al visitante y tragó saliva al ver que era Haku.
-Hola, Sasuke-san.
-Haku –asintió en su dirección.
-Bueno, yo los dejo solos. –Iruka le dio una sonrisa caliente al muchacho femenino. –Tengo que ir a la Academia a tener una charla con los otros profesores sobre los exámenes que se están viniendo. ¿Podrías quedarte con Sasuke hasta que regrese, Haku-kun?
Haku le sonrió y asintió, mientras Sasuke fulminaba con la mirada al Chuunin. ¡No necesito niñera!
-¡Perfecto! Entonces nos vemos dentro de un par de horas. Chaito~
Iruka le guiñó un ojo a Sasuke y salió de la casa, dejando un silencio algo tenso dentro de ella.
-Te traje tomates –dijo Haku, acercándole la canasta que tenía en las manos-. Sakura-san me dijo que era tu fruta preferida.
-Gracias –masculló el Uchiha, tomando uno de los tomates frescos y llevándoselo a la boca. Comenzó a masticarlo sin mirar a Haku, el lugar concentró sus ojos en la ventana, mirando como un par de pájaros hacían un nido en la rama del árbol que estaba frente a ella.
Haku le guardó compañía, manteniéndose callado, sabiendo que iba a pasar mucho tiempo hasta que Sasuke se abriera a cualquier persona y pudiera tener una charla civilizada. Él también agarró un tomate y comenzó a comerlo, no notando la media sonrisa que se formó en la boca del Uchiha.
-
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
-
-¿Qué quieres?
Iruka se detuvo brevemente y giró su cuerpo, para fulminar con la mirada a su asechador.
-Nada. –Se encogió de hombros, y miró al cielo. –Vamos en la misma dirección.
Umino comenzó a golpear el piso con pie, mientras enarcaba una ceja en incredulidad. Su ira y miedo ya habían pasado, después de tener una larga charla con el rubio que consideraba un hijo, pero todavía se le hacía muy difícil el aceptar que éste pelirrojo que había tomado como deporte perseguirlo por todos lados, era nada más y nada menos que el Kyuubi no Kitsune.
-De acuerdo, seguro –bufó, meneó la cabeza y siguió con su camino, sabiendo que el zorro iba a seguirlo hacia donde sea que vaya, sin importar lo que diga.
¿En qué pensaba Naruto cuando le dio esos consejos de amor a éste zorro? ¡El que me aseche no va a lograr que lo perdone! ¡Es más…! ¡Es espeluznante!
Sin embargo, no podía negar que era divertido y hasta halagador escuchar como el Kitsune gruñía cada vez que un hombre o una mujer de su edad se le acercaban para hablar. Según Naruto, el Kyuubi había puesto una demanda sobre él, lo cual le hacía una pertenencia del Bijuu, aunque eso no le agradaba para nada, él no era una cosa. Pero eso explicaba la posesividad y agresividad que mostraba "Mitsui" cada vez que alguna persona que él no aprobaba, se le acercaba.
¡Kami-sama! ¡Un hombre de las cavernas se cree dueño de mí!
-
*Mansión Namikaze*
-
Orochimaru sonrió y acarició la cabeza de su hijo. Naruto ya estaba con su cuerpo normal, pero para poder tener la destreza que tenía antes de que todo pasara, debería entrenar y volver a acostumbrar a sus músculos a su nuevo tamaño, peso y actividad. Era por eso que ahora estuvo entrenando, bajo el ojo vigía de su madre, pero eventualmente se había cansado y decidió echarse una siesta en el regazo del pelinegro, que se sentaba plácidamente en una manta, bajo un árbol de Sakura.
Comenzó a tararear una canción que él había oído que la madre de Iruka le cantaba cuando era un bebé, las pocas veces que fue a visitarla o ella vino a su casa. Las charlas con su sobrino le había traído a su memoria hace poco; y en vista que cuando Naruto fue un bebé no pudo hacerlo, para él era mejor tarde que nunca. Además, eso parecía calmar a su hijo, que ahora roncaba en su regazo.
-Oh, lo siento, pensé que Naruto entrenaba.
Orochimaru dejó de acariciar a su hijo y miró al visitante. Este muchacho era muy diferente al Neji que conoció en la otra dimensión, más frió, callado, pero centrado, menos infantil. El Sannin tenía más gusto de ésta versión del Hyuuga que la que conoció.
-Estuvo hasta hace poco, pero, como siempre, entrenó hasta agotarse y lo obligué a que se tomara una pequeña siesta –susurró, para no despertar al adolescente durmiente.
-Entonces me iré.
-No creo que sea necesario. –Orochimaru miró a su hijo y vio que su nariz estaba crispando. –Él sabe cuando estás cerca y creo que está despertando.
No bien terminó de decir eso, los ojos de Naruto se abrieron y sus ojos azules enseguida buscaron a aquel que su nariz le había señalado que estaba cerca. Se levantó, se desperezó y besó la mejilla de su madre, antes de caminar hasta donde estaba Neji.
-¿Viniste a entrenar conmigo?
-Hai, tengo un tiempo antes de la cena.
-Vamos entonces –dijo el rubio, antes de tomar la mano de su novio y llevárselo hacia el gran patio que había detrás de la casa.
Sabiendo que el interés de su hijo estaba ahora en otra parte, Orochimaru se levantó de su lugar, recogió su manta y fue a la casa. Allí dentro, Juugo se encontraba leyendo uno de los tantos libros que completaban la gran colección que tenía Minato. Ni Karin ni Suigetsu estaban en ninguna parte de la casa, probablemente habían salido a divertirse, por separado, por supuesto, ya que él sospechaba que esos dos nunca iban a llevarse bien. Kabuto sabía que no estaba, puesto que la misma Tsunade le había dicho que necesitaba al "mocoso" para que ayudara en el hospital de la Aldea, así que la muchacha amiga de su hijo, Sakura, había venido a buscarlo temprano en la mañana.
Se acercaba la hora de la cena, pero él no estaba por ponerse un delantal y hacer la comida, esperando la llegada de su marido, así que fue a buscar a Haku, quien era el único que sabía cocinar en la casa, aparte de Kabuto y Karin, pero no halló al chico en ningún lugar.
-Maldición –siseó, angostando los ojos-. Creo que tendré que ponerme a cocinar, si no quiero que el dobe comience a gimotear si llega y no hay nada para comer.
Con mucha renuencia y desdén, el hombre se dirigió a la cocina y abrió la heladera. Estaba llena, puesto que Haku había ido al mercado temprano, pero no habiendo cocinado en años, Orochimaru no estaba seguro de qué hacer. Además, los olores que salían de la heladera lo estaban haciendo sentirse algo mareado. La cerró con fuerzas la puerta y se llevó una mano a la boca. Por el reflejo de una bandeja que estaba colgada en la pared, pudo ver que su cara estaba un poco verde.
¿Qué diablos me pasa? ¿Habrá algo podrido en la heladera?
Inestable, se sentó pesadamente en una de las sillas que había en la mesa del desayuno y respiró varias veces, luego se levantó a servirse algo de agua y la fue tomando de sorbitos, sabiendo que eso haría que se le pasaran un poco las nauseas.
-¡Tadaima!
La voz excesivamente alegre de su marido lo irritó y dejó salir un gruñido.
-¡Mi amor! ¿Dónde estás que no te veo?
Orochimaru puso los ojos en blanco y sus mejillas se tiñeron un poco de rojo. ¿Su marido tenía que sonar tan infantil, cursi e idiota?
-En la cocina –dijo, apenas alzando la voz. Si el dobe no lo escuchaba, no era su problema.
Pero como siempre, Minato parecía tener un oído agudo cuando se trataba de él, y en un instante lo tuvo en el marco de la puerta de la cocina, haciendo muecas como el idiota que era.
-¡Maru-chan! ¡Mi lindo koi! ¡Te extrañe! –murmuró agachándose para abrazarlo y darle un largo beso.
-Oh, Kami-sama, ¿quieres dejar de sonar como si no nos viéramos hace años? –bufó.
-¡Pero es que te extrañe! ¡Ser miembro del Consejo es tan pesado! ¡Y ese Danzo está dando muchos problemas! Consiguió que alguien le hiciera un informe de todas las cosas buenas que hizo para la Aldea, está poniendo difícil que Tsunade y yo lo sigamos teniendo en la cárcel. Está pidiendo un arresto domiciliario y… -Dejó de hablar de pronto y miró críticamente la cara de su marido. -¿Está todo bien contigo? No luces muy saludable.
-¿Qué? ¿Estoy pálido? –preguntó con sarcasmo, venciendo otra nausea.
-Verde, de hecho. –Acarició la mejilla de su marido y frunció el ceño. -¿Qué sientes?
-Nauseas… muchas –gimió, enterrando su cara en el pecho de su marido-. Empezaron de repente y no sé por qué.
-¿Quieres recostarte un poco en nuestra cama?
Orochimaru asintió y Minato pasó sus brazos bajo las piernas de su esposo, pero éste lo detuvo.
-Puedo caminar.
-Pero…
-No voy a dejar que me cargues como si fuera un niño.
-Está bien, está bien –se quejó, rodeando la cintura estrecha con un brazo y guiándolo a la salida.
La cabeza del Sannin estaba un poco nublada, una vez que se levantó, apenas fue consciente de que salieron de la cocina y casi no escuchó como la voz reservada de Juugo le preguntaba a Minato si todo estaba bien. No oyó la respuesta de su marido, porque la cabeza comenzó a dolerle y la oscuridad clamaba por él.
-¡Mamá! ¿Qué le pasa?
-No sé, se siente mal –respondió Minato. Sus ojos se abrieron como platos cuando sintió el cuerpo de su esposo más pesado-. ¿Orochimaru?
Pero su voz no llegó a los oídos del mayor, puesto que finalmente se desmayó.
-
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
-
Gaara dejó el pergamino que tenía frente a él en su escritorio y miró al Chuunin que le había traído el mensaje. Lo recordaba vagamente, de la vez que estuvieron en Konoha, cuando ayudaron al grupo de Naruto a recuperar al Uchiha; éste chico había sido el único que pasó el examen de Chuunin y había estado a cargo de la misión de recuperación. Estaba más grande, mucho más maduro, pero la mirada y posición de aburrimiento parecían haberse incrementado.
-¿Nara… verdad?
Shikamaru le dio una mirada de sorpresa, no se imaginaba que el Kazekage recordara su apellido después de todos estos años.
-Hai, soy yo, Kazekage-sama.
-Gaara está bien –repuso el pelirrojo, con su voz sin emociones.
-No creo que…
-Por favor, los amigos de Naruto son mis amigos.
Shikamaru sólo se encogió de hombros, iba a ser muy problemático hacer cambiar de idea al Kazekage.
-Shikamaru –masculló como respuesta.
Gaara asintió y cruzó sus dedos enfrente de su boca.
-Entonces, ¿tú lo has visto? ¿Viste a Naruto, es realmente él?
-Es él, no tenemos dudas. Él y su… familia, regresaron por decisión propia, trayendo consigo a las personas que dicen en el pergamino.
El Kage asintió y se levantó de su asiento.
-Puedes dormir esta noche en la casa que comparto con mis hermanos, mañana partiremos a Konoha. Si él ha vuelto, tengo que verlo con mis propios ojos.
Shikamaru volvió a encogerse de hombros, él pensaba dormir esa noche en una posada, pero si Gaara lo invitaba a su casa, él no estaba a punto de protestar.
Continuará…
-
-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-x-
-
-.-Importante: fíjate que te molestó en mi fic y que te agradó. Dímelo. Pero trata de mantener la cortesía y hazlo de una manera que pueda entender.-.-
-
Notas sin sentido: ¡¡¡Hola!!!
Lamento si decepcioné a alguien con el caso de Kyuubi/Iruka, pero vamos, tenemos que ser realistas, no se puede esperar que después de semejante noticia, Iruka haga borrón y cuenta nueva y se olvide de todo. Sin embargo, las cosas mejorarán pronto.
No pensaba poner nada de SasuHaku en este chap, pero en vista que están muy desesperadas, hice un breve momento de ellos XD
¡Y tampoco me olvido del GaaraShika de esta realidad! Que va a empezar recién ahora.
En cuanto a la pareja de Kabuto, creo que vamos empatadas o Sakura gana por uno. Tienen hasta el chap que viene para decidir~
Tengo que decirles que probablemente viaje la semana que viene, así que solo va a haber chap cuando regrese :S
Atte: Uko-chan!
-
¡Hey, espera! Si ya has leído todo, por favor, pásate por mi LiveJournal, donde encontrarás divertidos retos que he estado escribiendo.
Aquí: h t t p : / / utenapuchiko. livejournal. com (solo recuerda quitarle los espacios ;D)
-/-/-
