Antes que nada queridos lectores, les deseo un Feliz Año nuevo a todos ustedes, aunque seamos pocos, les agradezco con todo mi corazón por su apoyo a esta simple historia, informo que este va a ser el capítulo final, y será el capítulo más largo que he escrito, pero las sorpresas no acaban aquí, muchos no lo han de saber, pero la historia continuara en Magia entre Dos Mundos: El Poder del Alicornio, disfruten de este capítulo, hecho con todo corazón y lleno de inspiración para ustedes. Sin más preámbulos, ¡comencemos!
Capítulo 26: Muy lejos de mi verdadero hogar.
Sparks iba a todo galope hacía el castillo de Canterlot, ya había amanecido, así que todos los civiles podían ver su preocupación y sus prisas. Su respiración era agitada, y sus cascos empezaban a doler del esfuerzo, el pegaso no tuvo otra alternativa que utilizar sus alas para llegar más rápido al Castillo, al divisarlo, aterrizo en la puerta principal, los guardias le abrieron dudosos, Sparks no tenía otra alternativa más que decir que venía a ver a la princesa Luna y Celestía, que venía con los elementos de la armonía y con el general Flash Sentry. Los guardias apenas le creyeron sus revolcadas palabras, pero viendo la apuración y la preocupación en la cara del chico fue una gran ventaja para que los guardias tuvieran compasión de él. Sin distraerse, subió las escaleras a todo galope, por suerte se encontró a una de las ayudantes del castillo, sin dudarlo, Sparks le pregunto dónde se encontraba la princesa Twilight Sparkle y sus amigas, la ayudante con una sonrisa en el rostro le dijo con todo detalle, el pegaso agradecido, subió las escaleras hacía el comedor, donde se encontraban desayunando muy tranquilas. Sparks llego a la entrada del comedor, llamando la atención de los presentes tocando el borde de la puerta.
-Buenos días Sparks- dijo la princesa Celestia muy educada como siempre.
Todas las chicas presentes notaron algo extraño en el pegaso, Rarity fue la primera en notarlo.
-¿Dónde te metiste querido?, pensábamos que estabas con Fluttershy o con Rainbow-.
Al escuchar eso, Sparks se sorprendió y abrió los ojos como platos.
-Pensé que estaban con ustedes- dijo el pegaso preocupándose más.
Todas dejaron de comer su desayuno al escuchar eso, todos se le quedaron viendo al pegaso confundidas, Sparks sin ninguna otra palabra fue corriendo hacía las habitaciones de Fluttershy y de Rainbow Dash. Las chicas le siguieron el paso apresuradas. Sparks al abrir la puerta del cuarto que le pertenecía a Rainbow, todo estaba completamente en orden, como si nada se hubiera movido de su lugar, como si nadie hubiera estado ahí durante toda la noche.
Sparks entro a la habitación, no había rastro de ella, parecía que había escapado, miro por la ventana, su vista daba hacía los jardines del palacio y hacía una bella fuente. Sparks dio media vuelta para ver que detrás de él estaban sus amigas y las dos princesas, el pegaso se abrió paso de nuevo, pero ahora hacía la habitación de Fluttershy, esta habitación, era totalmente lo contrario a la otra.
Sparks al verla, solo pudo sollozar dos palabras:
-Oh…no…
Entro corriendo a la habitación, moviendo los muebles tirados, buscando en la cama destendida, todas entraron a la par que Sparks, sorprendidas y asustadas por la escena de la habitación. Sparks buscaba preocupado y descontrolado, repitiendo el nombre de la pony que tanto ama, -Fluttershy, Fluttershy-. Recorrió todo el cuarto buscando al menos una pista para saber qué había pasado, recorrida la mayoría de la habitación, se recostó en la ventana del balcón, y grito desesperado, -FLUTTERSHY!-. Rendido y con lágrimas en los ojos se sentó y vio hacía el horizonte.
Un silencio muy largo domino la habitación, hasta que Twilight rompió el silencio.
-Las encontraremos Sparks, por el bien de todas-.
Sparks secándose las lágrimas volteo a verla, a ella y a las chicas. –No pueden ir ustedes, presiento que fue por mi culpa que las dos desaparecieron-.
-No digas eso Sparks, las encontraremos, todos juntos- dijo Applejack, con ese acento valiente que tanto la caracteriza.
De repente una voz aguda interrumpió el momento.
-Chicas!, chicas!, encontré algo, miren, un casco, pero creo que no servirá de nada ya que estos cascos son de decoración- Pinkie ya estaba a punto de aventarlo pero en eso Celestia tomo la palabra rápido y grito
-Espera! , ese casco no es como los que tenemos de decoración…y, se me hace muy familiar-.
El grito de Celestia llamo la atención a Sparks, volteo a ver a la monarca solar, pero su atención se centró en un objeto en común, ese casco, sabía que lo había visto en alguna parte, que ese casco lo había visto a él, que ambos cruzaron miradas en algún lugar…
Sparks se levantó de su lugar y camino hacía el, sorprendiendo a todos en la habitación, el pegaso dijo en voz alta.
-Ese casco yo lo he visto antes- tomo el casco con sus cascos y lo miro de frente, recordando esas luces azules saliendo de esos ojos, -este casco es de Kailer, el general del ejército que elimino a los Wonderbolts-.
Todas quedaron boquiabiertas con la revelación, eso ponía la situación peor y en un hilo muy delgado.
-Esto…es muy muy…malo-dijo Rarity con su típico acento exagerado, pero a la vez mostrando preocupación por sus amigas.
Luna noto algo debajo del yelmo, era un sobre, sellado, algo arrugado, y el destinatario era Lightning Sparks.
-Creo que es para ti Sparks, dijo Luna, mirándolo con seriedad, como si tuviera algo más que decirle, pero solo que no era el momento indicado, o eso era lo que él sospechaba.
Todas hicieron un círculo alrededor de Sparks, el pegaso trago saliva y abrió el sobre, había una hoja arrugada, la empezó a desdoblar poco a poco revelando las letras, escritas con una tinta oscura y gruesa, con una letra legible, lo primero que decía la carta era: "Tienes que leer esto en voz alta".
Sparks no tenía otra alternativa ya que obedecer a lo que decía el manuscrito, esta situación era muy sensible…comenzó a leer.
"Decide Lightnings Sparks, una vive, otra muere.
Te esperamos en la Antigua Mina de Ponyville en el bosque Everfree antes del atardecer,
Ven, por tu cuenta.
Te llevaremos a casa.
Hail Hailstorm!"
Todos quedaron helados, los ojos de Sparks se habían llenado de sentimientos indescriptibles, pero lo que más había helado la sangre de los demás era la oración, "Te llevaremos a casa"
-¿Qué significa esto Sparks?, acaso, tu…¿no eres de aquí?- pregunto muy intrigada Twilight Sparkle, las demás mane se le quedaron viendo con la misma mirada, era obvio que ellas querían una respuesta, él la tenía, trago saliva, pero en eso, Luna tomó su lugar y dijo.
-En efecto chicas, él, no es de este mundo-. Sparks solo miro a Luna como le giñaba un ojo, el pegaso respiro y se sentó junto a Luna con la cabeza baja, Celestia hizo lo mismo del lado opuesto de su hermana, entonces fue ahí, cuando todas las verdades fueron reveladas, todo lo que le había dicho Luna a Sparks esa noche lo estaba relatando ahora a las chicas, todo era claro, todo era preciso, la venida de Sparks, el ataque de los Wonderbolts, todo el viaje que ellos tomaron, ahora tenía un sentido, Luna termino de contar la historia y todas miraban con claridad ahora a Sparks, Rarity lo vio a los ojos, se acercó a él y lo abrazo, Sparks regresó el abrazo, después Applejack fue la que se les uno, después Pinkie, abrazándolos aún más fuerte y al final, Twilight se levantó a darle un abrazo. Al separarse, Sparks sentía que tenía una gran responsabilidad sobre sus hombros.
-Sálvalas Sparks, pero también, sálvate a ti, regresa con tu madre, ella te necesita más que nosotras-. Twilight solo lo volteo a ver, dándole una mirada de confianza, Sparks no sabía que decir, volteo a ver la carta, volteo a ver a Twilight, Applejack, Pinkie Pie y a Rarity, regreso su mirada a Luna y a Celestia, y miro hacía la ventana, cerro sus ojos y sintió como el aroma de Fluttershy lo rodeaba, llenándolo de valentía y decisión. Era hora de rescatar a Fluttershy y a Rainbow Dash, y también de volver a casa.
Sparks estaba en su habitación, viendo hacía las afueras de la ciudad desde su balcón, la hora de la verdad se acercaba más y más.
Luna se le acerco con una sonrisa.
-No debes de estar nervioso Sparks-.
-No estoy nervioso, solo que tengo miedo Luna, jamás en mi vida me había enfrentado a esta clase de decisiones-.
-Y sé lo que estás pensando Sparks- Luna volteo y tomo una esfera con algo dentro de ella. –Esta esfera tiene el pedazo de luna que te di ayer, tómalo y dáselo a tu madre, vas a ver que con esto se va a curar, pero, también tiene algo especial, con esto te podrás comunicar con nosotros de tu mundo a este, y cuando alguien más lo vea, le mostrara la verdad- dijo Luna mientras se lo guardaba en una alforja y se la colgaba.
-Gracias Luna- dijo mientras le daba un fuerte abrazo a Luna. –Nunca olvidare este lugar- una lágrima corría por su mejilla.
-Nosotros nunca te olvidaremos, siempre estaremos aquí, pase lo que pase-.
Esto hizo que se llenara de valor, se acercó a su cama, ahí encima estaba el collar que le había regalado Fluttershy, se lo colgó, acomodó su alforja, salió de su habitación, caminaba lentamente por los pasillos del castillo, apreciando cada decoración, sabía que no las volvería a ver en un largo tiempo, en la salida del castillo, estaban todo el grupo de amigas, la princesa Celestia, al lado de ella un portal se abrió y de ahí salió Luna, todos lo miraron, la primera en hablar fue Celestia.
-Lightning Sparks, queremos agradecerte por todas esas hazañas heroicas que hiciste desde que llegaste a Ponyville, hoy y siempre serás un honorable Wonderbolt, un honorable amigo y compañero, pero, sobre todo, un honorable héroe-.
Al terminar de decir eso, todos lo rodearon en un abrazo, lágrimas salían de los ojos de Twilight, también de Rarity, ya que ellas eran las que habían estado más tiempo con él, Pinkie Pie y Applejack le tomaron aprecio, también se sentían tristes por la forzada ida de su amigo, Celestia y Luna solo lo veían con mucho respeto.
-Las salvare, y regresare, lo prometo- fue lo último que dijo Lightning Sparks antes de ver hacía la puerta, la quiso cruzar, pero Celestia lo detuvo. La princesa había hecho un portal al otro lado de la habitación, este lo llevaría a la Antigua Mina de Ponyville en el bosque Everfree.
Sparks dio una última mirada a sus amigas, y derramo una lágrima, cerro sus ojos, y atravesó el portal…después de eso, se sentía frío, ahora tenía su última y más importante misión, salvar a su amada pony, y liberar a su amiga Rainbow Dash.
Esta cueva estaba tan profundo en el bosque Everfree, que casi la luz del sol no daba rastro, parecía que siempre era de noche, digno de un lugar oscuro y tétrico. Lo único que quería Sparks era salvar a sus amigas y salir de ahí, aunque él sabía que su destino no le permitiría estar de su lado, entró a la cueva, la cual, si parecía una entrada a una mina, rieles rotos y oxidados, restos de cenizas y varias fogatas apagadas, telarañas y un denso ambiente tétrico adornaban el lugar, siguió avanzando sin rumbo, tropezando con rocas y respirando un denso ambiente, lleno de cenizas, polvo, y humedad, también le acompañaba un hedor putrefacto que contaminaba sus pulmones, hubo un punto en el que ya se empezaba a sofocar, hasta que en un charco se reflejaba una luz entre morado y azulado, ahí fue cuando el destino le dio una pista, un lugar más adelante era donde se debía dirigir. Cuando se empezó a adentrar más y más, sentía como el ambiente y el entorno se ponían más pesados y tétricos, hasta que una malévola voz, al fin, la que quería escuchar hace mucho tiempo, le dijo.
-Bienvenido, Lightning Sparks-.
Él volteo, observo fuego azulado y morado, los ponies más leales a Hailstorm, junto con él estaba Kailer y lo que él nunca se pudo imaginar, Rainbow Dash, con una armadura, esta llevaba el signo de Hailstorm, varios picos de hielo y de cristal. Sparks no pudo aguantar la imagen, volteo a ver al unicornio negro, sus ojos eran rojos, su crin mitad blanca, mitad gris, la imagen de un tirano sediento de ira y de venganza.
-¿Dónde está?- fue lo primero que dijo Sparks.
-Oh por favor, apenas estamos comenzando- dijo Hailstorm mientras bajaba de su trono de piedra y cristales, nacidos de la misma mina.
-¡Qué me digas donde esta!- exclamo Sparks, sus ojos verdes empezaron a cambiar de color.
-Oye, tranquilo, sabes que eres un invitado aquí-.
-Sólo dime que quieres y ya- dijo Sparks, empezándose a irritar.
-Solo quiero que me devuelvas lo que alguna vez me perteneció- dijo Hailstorm poniéndosele cara a cara.
-¿Hablas de esto?-.
Sparks encendió sus alas en fuego, Hailstorm solo sonrío.
-Veo que ahora me conoces, pero bueno, ahora que sabes que es lo que quiero, y yo sé que es lo que quieres…hagamos un trato- dijo Hailstorm volteándose a una gran pared.
-¿Qué clase de trato?-pregunto Sparks mientras miraba a los ojos de Hailstorm.
-Tú me devolverás mis poderes, y yo te regresare, a lo que tanto deseas- dijo el unicornio mientras de esa pared salía una muy mal herida y encadenada Fluttershy, tenía sus ojos cerrados.
Sparks volteo su mirada y se llenó de un odio inmenso, ¿cómo era posible que un ser lastimara a tan inocente y hermosa pony?, esto no se lo permitiría.
-Toma todos mis poderes, pero libérala, ¡ahora!- gritó desesperado.
-Pero me falto mencionar, que solo te puedo regresar a una- en ese instante, una pantalla hecha de magia, mostraba a la madre de Andrés en cama, moribunda.
-¿Qué es lo que te hice para que me hicieras esto?, ¡eres un maldito monstruo!- exclamo el pegaso, a tal punto que sus ojos cambiaron a unos de color rojo.
-Sí vamos Sparks, muéstrame tu odio, lo que en verdad puedes hacer- dijo Hailstorm, provocando más y más al pegaso.
Sparks se acercaba más a Hailstorm, pero él no se percataba que Kailer y sus camaradas ponían sus espadas y cuchillos en el cuello y cuerpo de Fluttershy.
-Un paso más y ella muere- dijo Kailer, llamado la atención de Sparks, al fin pudo verlo a los ojos, esos fríos ojos azules.
-Tú, te juro que si la tocas-
Kailer coloco su daga sobre el cuello de Fluttershy, ahora se escuchaba cómo sollozaba, ella había abierto sus ojos.
Sparks solo se ponía más nervioso, trago saliva y decidió relajarse, ahora sus ojos se regresaban a verde, y sus alas volvieron a la normalidad.
-Bien, ahora que podemos continuar con el trato, te presento a mi plan maestro Sparks-.
-¿Plan…maestro?- dijo Sparks confundido.
-Veras, todos estos años desde que acabo la guerra civil contra mí, me refugie en esta cueva con los únicos aliados que me quedaban, pero desde entonces yo ya sabía que alguien como tú, ese tal ser vivo al cual Celestía envío parte de mis poderes, llegaría, así que desde ese día arme un plan, mejor dicho, un portal, un portal que con potenciado con magia pura, absorbería todo el poder del quien cruzara, y lo enviaría a su mundo de origen, sí, un portal hecho especialmente para ti. Pero el detalle, es que yo me tengo que conectar a esta máquina también, así me darás todo tu poder, y regresarás con tu moribunda madre- explico Hailstorm, mientras con su cuerno roto, hacía aparecer un portal mágico, un aura roja ilumino el portal, este ya estaba encendido y listo para usarse.
-¿Y qué hay de ellas?, ¿Qué harás con ellas?- pregunto con lágrimas en los ojos, mientras estos se iluminaban con un rojo más intenso.
-Tendrán un lugar especial en mi reinado- dijo Hailstorm con una sonrisa inyectada en maldad.
-¿Reinado?, no, eso no lo permitiré- dijo Sparks mientras sus ojos se llenaban completamente en rojo, y sus alas se envolvieron en fuego.
-Vamos Sparks…solo imagínalo, como mis malditas esclavas- dijo Hailstorm viendo como el odio consumía más a Sparks.
-NOOO!, ¡CALLATE!-.
De un hábil y mortífero movimiento, se acercó a donde estaba Fluttershy, el impulso hizo que Kailer y sus compañeros retrocedieran, junto a él estaba Rainbow, Sparks la tomo, después de eso, con el ondear de sus alas hizo un semicírculo de fuego alrededor de Fluttershy, todos retrocedieron sorprendidos, incluso Hailstorm.
Kailer y sus compañeros se acercaron, tenían intensiones de entrar, Hailstorm llego a sus espaldas, evitando que entraran, les dijo
-Déjenlos pelear-.
Kailer le dio la orden a Rainbow.
-Rainbow, noquéalo y tráelo aquí-.
Hailstorm, Kailer y sus tropas no podían ver por el alto nivel del fuego. Pero era obvio que ganaría su más reciente guerrera.
EN EL CÍRCULO DE FUEGO
Rainbow estaba encarando a Sparks, él solo la veía.
-No voy a pelear contigo, abre tus ojos Rainbow, te están controlando-.
Rainbow sin pensarlo, soltó una ráfaga de ganchos y golpes a Sparks, dejándolo en el piso con un poco de sangre saliendo de su boca.
-No peleare Rainbow, no contigo, sólo mírame a mí, ¡mira a Fluttershy!- exclamo Sparks levantándose del duro suelo.
Rainbow se abalanzo contra él, quedando él con la espalda en el suelo de nuevo, ella forcejeando con él.
-Recuerda tu elemento, tu eres leal- dijo Sparks con trabajo en su voz, forcejenado con Dash.
La boca de Dash se abría, sólo para decirle algo que dejo impactado al pegaso.
-Yo soy leal a mi amo Hailstorm-.
-¡Suficiente!- grito Sparks, derribando a Dash, en esa acción, su alforja se abrió, revelando a la esfera con el pedazo de luna, sin pensarlo, lo tomo, se lo puso en los ojos de Rainbow.
Los ojos de Rainbow empezaron a sacar una clase de luz, gritaba de dolor, agarrándose los ojos con sus cascos.
Hailstorm y los demás, se sorprendieron al oír el grito de dolor de Rainbow, Kailer quiso ir a ayudarla, pero en eso, Hailstorm lo detuvo, con una mirada seria.
Rainbow seguía gritando, sin pensarlo, Sparks le propino un gran golpe, dejándola noqueada al lado de Fluttershy, él respiro y se acercó a Fluttershy, quemo sus cadenas, ella cayó sobre sus brazos, sin energía alguna, inconsciente.
Sparks la tomo entre sus cascos, los paso por su bello rostro, en eso, sintió como su casco era tomado por el frío de Fluttershy.
-Re..Regrésate- dijo sin aliento.
-Sí, sí, regrese por ti, iremos a casa, vamos a salir de aquí-.
Fluttershy acaricio la mejilla de Sparks, ella acercaba su rostro al suyo, y susurrando le dijo, las palabras que él nunca tuvo el valor de decirle, pero le lleno el corazón de coraje e inspiración para seguir, él había encontrado al amor de su vida.
-Te amo Sparks- dijo Fluttershy, con lágrimas en los ojos, tocando sus heridas abiertas, Sparks la abrazo, se sentía al fin completo, la tenía al fin en sus brazos, lágrimas empezaban a salir de sus ojos.
-Yo también te amo Fluttershy- después, hizo lo que su alma le decía hace mucho tiempo, la beso en sus fríos labios, que, para él, era como besar a su heroína, para él, ahora sabía, que saldrían de esta juntos. Fluttershy cayo desmayada en sus brazos, solo la abrazaba más fuerte y la miraba, después, la recostó en el suelo, y pudo ver como un casco azul cían la tocaba, era Rainbow, sus ojos llenos de lágrimas lo decían todo, lo único que pudo decir Sparks fue.
-Llevala a Ponyville, ahí estarán seguras, regresare Rainbow, cuida de ella, por mí- dijo Sparks con lágrimas en los ojos.
Rainbow solo asintió, su corazón estaba lleno de arrepentimiento, pero obedecer a Sparks, era lo único que podía hacer para perdonarse a ella misma de la atrocidad que hizo, aunque, en realidad, nunca se podría perdonar.
-Váyanse Rainbow, las cubro-.
Afuera, solo Hailstorm rodeaba el semicírculo de fuego, Kailer y los demás observaban como las llamas se consumían poco a poco, Hailstorm, pudo apreciar una sombra que salía a mucha velocidad, dirigiéndose justo a él, en eso, Sparks, atravesó las flamas, gritando y volando con sus alas encendidas, tacleando a Hailstorm y empujándolo varios metros hacia atrás, al unicornio esto lo tomo por sorpresa. Kailer pudo ver que en el círculo que se consumía poco a poco, ya no estaba ni Fluttershy, ni Rainbow, volteo rápido a la salida, y ahí estaba Rainbow escapando, con Fluttershy en su lomo.
-¡No tan rápido!- exclamo Kailer, dándole a uno de sus soldado unicornio, que las suprimiera con su magia, así, Rainbow y Fluttershy cayeron al piso totalmente extenuadas y rendidas.
Sparks, por otra parte, veía cómo Hailstorm se quería levantar, en su cuerno preparaba un hechizo para lanzárselo a las chicas, que ahora estaban en el piso inconscientes. Sparks sin pensárselo, le soltó un golpe al unicornio, cortando la canalización de su hechizo, fue ahí cuando empezaron a forcejear y a empujarse y golpearse alrededor de la sala.
Mientras tanto Kailer y sus tropas sea acercaban a las chicas, Sparks solo podía ver de reojo lo que pasaba, ya que esquivaba los golpes y hechizos que Hailstorm le lanzaba, si se desconcentraba, Hailstorm era capaz de matarlo, pero sabía que para que su plan se efectuara, debía de seguir vivo.
Kailer se acercaba a Rainbow, apuntándole con su daga. Rainbow, se levantaba poco a poco, mirándolo a ver, y protegiendo el cuerpo de Fluttershy.
-Tu, eres débil Rainbow Dash, lo supe desde un principio, llego la hora…de que acabé contigo-.
-No te acerques Kailer, te lo advierto…- dijo Rainbow.
-Tu, no me dices, que hacer- Kailer intento ese control mental que había vencido a Rainbow, pero ahora no pasaba nada, Kailer se empezó a preocupar…
-¡Yo soy el único que te puedo dar órdenes!-.
Kailer se abalanzo contra Rainbow, ella, sin pensarlo y con toda la fuerza, todo el odio que tenía, el arrepentimiento, la que la carcomía, lo soltó en una poderosa patada, que fue directo al hocico de Kailer, este golpe hizo que alrededor de la habitación, se escuchara cómo sus huesos nasales se rompían, y sus dientes se hacían añicos, salió volando en toda la habitación, y choco con la pared del lado opuesto de la cueva, su cara se estrelló contra la dura pared, y después, cayó sobre su hocico.
Hailstorm quedo perplejo ante la acción de Dash, su mano derecha Kailer, ahora totalmente hecho trizas en el suelo, Hailstorm lleno de odio, canalizo un hechizo, Sparks se dio cuenta de lo que quería, prendió sus alas en fuego, y cubrió el rayo que se dirigía hacía Rainbow y Fluttershy, Rainbow y Sparks cruzaron miradas, el pegaso grito mientras abría sus alas.
-¡SAL DE AQUÍ! -.
Sparks abrío sus alas, haciendo una onda expansiva, que hizo que todas las tropas de Kailer y Hailstorm, retrocedieran, Rainbow cargo a Fluttershy, y salieron de esa cueva, Sparks miro como salían, su misión había sido cumplida, pero ahora faltaba algo más.
Hailstorm se levantaba del suelo, y con su cuerno, hizo aparecer el portal frente a ellos.
-¡Ya te llevaste lo que querías…ahora! ¡DAME LO QUE ME PERTENECE! -.
-No te lo llevaras tan fácil- dijo Sparks, con sus alas, voló a una gran velocidad a lado de Hailstorm, con unas de sus alas, le da un golpe en la cara, aturdiendo al unicornio por un breve tiempo, volteó a verlo, canalizo un hechizo, dándole de lleno al pegaso, derribándolo.
Hailstorm hizo aparecer unas lanzas, el pegaso volviendo de estar aturdido, prende de nuevo sus alas en fuego, usándolas cómo un escudo, después de repeler las lanzas, abrió sus alas con fuerza, dando otra onda expansiva. Hailstorm pudo ver cómo Sparks cargaba hacía él, el unicornio reacciono, y de su roto cuerno, hizo aparecer un martillo de guerra, impulso su arma, estrellándose de lleno en el pegaso, dejándolo fuera de combate.
-Permíteme tu casco inútil- dijo Hailstorm mientras con un cuchillo, hacía un gran corte en su casco, el pegaso dio un grito, intentándose escapar del control del unicornio. –No corras, estamos a punto de acabar-.
Hailstorm saca una copa, vierte la poca sangre que tenía en un aura mágica, y al final le escupe, lo revuelve con movimientos circulares.
Sparks se intenta levantar después del gran golpe que le habían propinado. Pudo ver cómo Hailstorm se tomaba esa asquerosa combinación, acabándosela de un sorbo. Hailstorm da un suspiro de placer al acabarse la bebida.
-Ahora, estamos conectados- dijo sonriendo y riéndose, camino hacía el pegaso, lo tomo de su crin y lo arrastro a la entrada del portal.
Sparks se levantó y empezó a forcejar con Hailstorm, pero el pegaso ya estaba demasiado débil, lo único que pudo hacer, fue encender sus alas, y chocarlas contra la estructura del portal, esto hizo que Hailstorm se preocupara, lo miro a sus ojos, y lo último que le dijo antes de soltar todas sus fuerzas contra Sparks, fue.
-Nos vemos en el infierno-.
Sparks contesto, pues su destino ya estaba escrito. –Y tu vendrás conmigo-.
Hailstorm lleno de furia, lo empujo al portal, Sparks solo cerró sus ojos, y sentía cómo un frío lo abrazaba, un frío que no sentía desde hace mucho, su vista se empezaba a nublar, hasta que, por fin, todo estaba oscuro…todo era negro, todo era silencio.
Hailstorm observaba cómo la base del portal sacaba chispas, y después se consumía en llamas. Hailstorm no sentía nada, ningún dolor, nada.
-¿Qué?...algo tuvo que pasar- se sentía desesperado…se sentía mal.
Volteo a ver a su amigo Kailer, lo toco, aún seguía, vivo, pero noto que respiraba con mucha dificultad, no le quedaba mucho tiempo. Inmediatamente, le da una orden a sus tropas de que se lo lleven a un lugar seguro, sus soldados se llevaron el cuerpo inconsciente de Kailer.
-Estarás bien hermano…ellos lo pagarán-.
En ese momento, sintió que su corazón se aceleraba, sintió cómo le empezaba a doler la cabeza, después, un aura roja sangre lo empezó a rodear, de sus ojos empezó a salir una gruesa aura del mismo color, sintió cómo sus patas crecían, sintió cómo de su lomo, le crecían unas grandes alas, gritaba de dolor, la mayoría de sus soldados lo miraban, algunos ya sabían lo que sucedía, así que se empezaron a arrodillar. Hailstorm gritaba de dolor por su metamorfosis, sentía como sus dientes crecían, su sangre empezaba a escurrir de su hocico, se volvían filosos como cuchillas, y por último, sentía como su roto cuerno, crecía, y tomaba una forma más imponente, se elevaba, sus gritos llenaban el lugar, después, en un resplandor rojo, Hailstorm cae al suelo, poco a poco se levantaba y empezaba a sentir su cuerpo, sentía el sabor de su sangre en su boca y sonrío. Cuando vio a todos sus soldados arrodillados, soltó un grito de triunfo y después una risa. El hecho de sentir que su poder había aumentado y que ahora, era un glorioso alicornio, sabía que era hora de que su plan culminara, con una sombría voz, y mostrando sus filosos dientes, les dijo a sus soldados.
-Es hora de ver a mi maestra, una última vez-.
Todos hicieron un saludo militar, desde el fondo de la cueva, hasta la superficie de la mina, todos sus soldados se preparaban, algunos despertaban, otros salían de la tierra y del bosque, despertaron a los dragones, tomaron sus espadas, arcos, lanzas y flechas. Tomaron sus armaduras y abrigos…era hora del movimiento final, era hora de ir a Canterlot. Hailstorm y todo su ejército salió al bosque, desde su nuevo cuerno, invocó a un portal, que los mandara directamente a su destino.
EN CANTERLOT.
La princesa Celestia sentía una fuerza que no había sentido hace mucho tiempo, volteo a ver a su hermana, la hora había llegado, la hora de enfrentar a su alumno por última vez. Ordeno que trajeran a las chicas a la sala del trono, cuando la orden fue esparcida a todos los guardias, algunos de esos guardias salían de sus puestos, e iban por las chicas, pero no para ese propósito, sino para exterminarlas. Twilight llevo a sus amigas hacía la sala del trono, al llegar, varios guardias estaban detrás de ellas, otros guardias, leales a Celestia y a Luna, hacían todo lo posible para retrasarlos, pero la mayoría de los guardias ya habían mostrado su verdadero bando.
-Twilight, abriré un portal hacía Ponyville, crúcenlo y pónganse a salvo- dijo Celestia llena de preocupación, mientras invocaba el dichoso portal.
-¿Qué hay de ustedes dos?-.
-Estaremos a salvo Twilight, ¡vayanse ya!- exclamo Celestia, sin más que decir, las chicas cruzaron el portal. Celestia y Luna ahora estaban solas, esperando su destino final.
El portal que había hehco Hailstorm, se abrió en medio de Canterlot, los habitantes, al ver que de ahí salían ponies armados, bestias y dragones, todos aliados, corrieron despavoridos por sus vidas,
Hailstorm sin importarle que daño hicieran sus tropas, él se dirigía hacia el castillo, varios soldados lo acompañaban, sin mencionar que en el castillo también gran parte de sus seguidores le habían abierto el paso. Hailstorm llego al castillo, todos le daban el paso, al pasar por el pasillo principal, sus seguidores se arrodillaban ante él, y obligaban a los rezagados a hacerlo. Del otro lado de la puerta que dirigía a la sala del trono, Celestia escuchaba los gritos de sus guardias e inocentes que trabajan ahí, derramo una lágrima, Luna solo bajo la cabeza, era un hecho, estaban siendo superadas y ya estaban derrotadas. De repente, se escuchó un estruendo, y de un golpe, la puerta se abrió, mostrando ante los ojos de Celestia, su más grande bendición, ahora convertido en un demonio andante, Hailstorm.
-Ahora ya tienes lo que quieres Hailstorm, ¿a qué vienes? - dijo Celestia mirándolo, ahora en su forma de Alicornio. Lo que él tanto había deseado.
-Tu sabes perfectamente a que vengo Celestia-.
En eso varios de sus soldados, tomaron a Luna del cuello, poniéndole un anillo anti magia en su cuerno, Luna estaba en el suelo, llorando y sollozando.
-¿Qué quieres Hailstorm querido, solo dime?-dijo Celestia llorando, mientras bajaba de su trono.
-Quiero lo que algún día me habías prometido, y ahora, quieras o no, lo tendré-.
Hailstorm encendio su cuerno, tirando a Celestia de su trono, en el suelo, la empezó a estrangular, sus soldados, se movieron y le pusieron un anillo anti magia, al igual que a Luna.
-¿Recuerdas ese hechizo que me enseñaste hace tiempo?, El que consistía en castigar a tus oponentes.
-No Hailstorm, no lo hagas, yo te sigo queriendo, sé que dentro de ti aún hay bondad- dijo Celestia llorando a mares.
-Dentro de mí ya no hay nada así Celestía, llego tu hora de ver como yo asciendo y tú te pudres en una prisión, es hora de que vivas lo que yo viví-.
Celestia solo cerro sus ojos, sus soldados la pusieron cara a cara con Hailstorm, seguía llorando, su crin perdía color, y sus ojos también.
-Solo mírame, como asciendo, y mis sueños se vuelven realidad- Hailstorm ilumino su cuerno, apuntando a Celestia, Luna solo veía como su hermana estaba a punto de ser derrotada, lloraba y lloraba.
-¡Prisión de Plata!- grito el alicornio, lanzando de su cuerno, un rayo plateado, que cubrió el cuerpo de Celestia, como si fuera una estatua, Luna grito de desesperación y tristeza, ver como su hermana era sometida a un hechizo muy poderoso, y el cual, la misma Celestia le había enseñado a Hailstorm.
El cuerpo de Celestia, ahora estaba en una prisión de plata, ahora, ella, había sido derrotada.
-Llévenla al centro de la ciudad, será mi primer trofeo- ordeno a sus soldados.
El alicornio río, idolatrando su triunfo, al fin, después de tanto tiempo, era superior, era el ahora, el mismísimo, Rey de Equestria.
-¿Qué hacemos con esta princesa señor?- pregunto uno de los soldados que tenía sometida a Luna.
-Ella me será de utilidad, llévenla a los calabozos-.
-Si mi señor-.
Hailstorm, saco de una alforja, una vieja corona, rota y doblada, con su magia, la convirtío en una digna corona, que representaba a un líder supremo, aun tirano, a un poderoso alicornio. Camino hacía el balcón que daba cara a la ciudad, al verla, todo estaba siendo destruido, cadáveres de ponies inocentes tirados por la calle, otros sometidos, todas sus tropas vieron que estaba en el balcón del castillo. Todos, junto con los sometidos, voltearon hacía ese balcón, Hailstorm sonrío, miro hacía lo que antes era Canterlot y gritó, lo que tanto quería gritar hace tanto tiempo.
-¡TODOS ARRODILLENSE! ¡ANTE SU NUEVO REY HAILSTORM!-.
Todos los presentes se arrollidaron, mientras, del cielo, que ahora estaba obscuro y nublado, caía granizo, todos los civiles sometidos lloraban al sentir el granizo caer en sus cabezas, y al apreciar, que el cuerpo de Celestia, se ponía en el centro de la ciudadela.
Todos lo miraron rendidos, sus tropas lo miraban con orgullo y todos gritaron al unísono.
-¡HAILSTORM!-.
Un rayo caía del cielo, mientras todo, se ponía obscuro, de nuevo…
