Bajo la atenta mirada de Quinn, Kurt caminó rápidamente al pequeño pero elegante baño con el que contaba el salón verde. Se detuvo frente al espejo juntando todas sus fuerzas para no llorar. La rubia vio como Puck se metía al baño junto al castaño y disimuladamente se acercó a la puerta de éste.
- ¿Estás bien? – dijo Puck, cerrando la puerta tras de si, dejando a Quinn sin posibilidad de oír lo que ocurría dentro.
- ¿Cómo te parece que estoy? – contestó el castaño de manera cansada, dejando por fin que las lagrimas cayeran por sus mejillas. – ni siquiera sé porque me afecta tanto – sollozó
Suspirando, Puck se acercó al pequeño castaño y lo rodeó con sus fuertes brazos.
- Te afecta porque lo quieres – musitó Noah, acariciando el cabello del muchacho – y porque hasta ahora, estás llevando tú solo todo el peso de esta relación
- ¿A qué te refieres? – murmuró Kurt, manteniendo su posición
- A que Sam aún no se atreve a aceptar que es gay, o bisexual… o lo que sea, a diferencia de ti, que ya lo aceptaste. – explicó Noah – lo que te hace más vulnerable al tener que ocultarte, negarte, disfrazarte, etc… para formar parte de su entorno.
Kurt consideró las palabras de Noah y encontró razón en ellas. Sollozó una vez más y suspiró, descargando parte de la tensión que había tenido que enfrentar esa noche.
- Si me dieran a elegir, haría esto una y mil veces… - dijo Kurt, determinado.
- Lo sé… eres realmente valiente, Kurt. – contestó Noah, apartándose del castaño para mirarlo a los ojos – vendrán tiempos mejores, de eso puedes estar seguro – y depositó un beso en una de sus mejillas.
- Gracias Noah – Sonrió Kurt
- De nada… para eso eres mi novio – contestó el judío guiñándole un ojo
- Bobo… ahora la madre de Sam creerá que eres gay
- Da igual… he estado en la cárcel juvenil, no hay forma en que la gente pueda pensar bien de mi. Ahora quiero que te laves la cara y que salgas a bailar conmigo.
Kurt le dirigió una mirada de asombro al muchacho que solo sonrió y tras asegurarse de que no era una broma, se inclinó sobre el lavabo y mojó su rostro, con el corazón más tranquilo que antes. Se secó, le sonrió a Puck y juntos salieron del baño.
Las luces del salón verde estaban más bajas de lo normal y de fondo se escuchaba la poderosa voz de Harmony cantando "Contigo a la distancia", mientras que en la pista de baile, se veían las distintas parejas bailando de manera muy íntima. Entre toda la multitud, Kurt pudo distinguir a Sam bailando con Mercedes, seguidos de cerca por Peter y Mary. La rubia sonreía al ver a su hijo junto a su "novia" mientras que Peter se mantenía serio.
La música cesó y antes de que pudieran sentarse, Blaine estaba subiendo al escenario, haciendo relevo con Harmony, quien le dio un beso cuando le entregó el micrófono mientras sonaba la introducción de la siguiente canción.
Al escuchar los primeros acordes de la canción que cantaría Blaine, el corazón de Kurt se apretó - ¿No podía elegir otro tema? – pensó bajando la vista y repasando la letra de la canción, que a esas alturas de la noche, le parecía una amarga premonición.
Puck tomó a Kurt de la mano y lo llevó al centro de la pista, situándose cerca de Sam y Mercedes. La morena y el judío se ubicaron de tal forma que el castaño y el rubio pudieran mirarse mientras bailaban.
Sobre el escenario, Blaine se enfrentaba a sus propios fantasmas y echando mano de los recuerdos que había dejado su relación con Sebastian, comenzó a cantar.
Suena ~ Como yo nadie te ha amado.
Yo no vi las flores marchitar
ni ese frío en tus ojos al mirar
no, no vi la realidad
me ibas a dejar.
(En la pista de baile, Puck atrajo el cuerpo de Kurt hacia sí y comenzó a mecerse suavemente, mientras que un par de parejas más allá, Quinn no daba crédito a sus ojos ¿Acaso Puck estaba bailando con Kurt?)
Dicen que la vida baby no es como la ves
para aprender hay que caer
para ganar hay que perder
lo di todo por tí.
(Sam mantenía su mejilla pegada a la oreja de Mercedes y al igual que Quinn, él no dejaba de mirar a Kurt, envidiando a Puck por tener los cojones de bailar con su novio)
Lloré y lloré y juré que no iba a perderte
traté y traté de negar este amor tantas veces, baby
(La voz de Blaine sonaba tan suplicante que desde la pista de baile, Harmony lo observaba, adivinando exactamente lo que pasaba por la cabeza de su novio en ese momento)
Si mis lágrimas fueron en vano
si al final yo te amé demasiado
como yo, como yo nadie te ha amado.
Cada hora, una eternidad
cada amanecer, un comenzar
(- ¿Te sientes mejor? – murmuró Noah, haciendo que su aliento rozará la oreja de Kurt
-Si Noah – el castaño se sonrojó furiosamente – gracias… esta…- tomó aire- esta es la primera vez que bailo un lento con alguien…- dijo al fin
- Entonces me alegra haber sido tu primera vez – contestó de manera pícara el judío, haciendo que Kurt le diera un pequeño golpe en el hombro mientras reía.)
Ilusiones nada más
que fácil fue soñar.
Tantas noches de intimidad
parecían no acabar;
nos dejamos desafiar
y hoy nada es igual.
(Esa última frase cautivó la mente de Sam y por un minuto temió que luego de la fiesta las cosas entre él y Kurt no fueran iguales. Entre todos sus pensamientos y la música, escuchó reír a Kurt y algo dentro de él se sintió incomodo ¿Celos de Puck? Tal vez…deseaba más que nunca estar con su novio, pero su maldita cobardía se lo impedía)
Sé que en verdad el amor al final siempre duele
no lo pude salvar y hoy voy a pagarlo con creces, baby
Si mis lágrimas fueron en vano
si al final yo te amé demasiado
como yo, como yo nadie te ha amado.
(Entre las luces y el baile, las miradas de Kurt y Sam se cruzaron, pero lejos de separarse fue como si en medio del aire y gracias a las melodías, se abrazaran con pasión, deseo y todo el amor que la mente humana pudiera imaginar. El castaño trató de sonreír pero esa noche las sonrisas no eran su especialidad. Lentamente y articulando cada palabra, Sam lanzó al aire un silencioso "Te amo". Leyendo los labios de su novio, Kurt sonrió por fin de manera sincera y respondió también "Te amo" haciendo que todos los malos ratos de aquella noche se hicieran nada)
Esta vez la pasión ha ganado
y por eso sigo esperando
como yo, como yo nadie te ha amado.
Lloré y lloré y juré que no iba a perderte
traté y traté de negar este amor tantas veces, baby
(Desde el escenario Blaine miraba la escena de los distanciados Sam y Kurt. Sintió pena por ambos, y cantó con más pasión, sin quitarle los ojos de encima al castaño, que en ese minuto escondía su rostro en el cuello de Noah)
Si mis lágrimas fueron en vano
si al final yo te amé demasiado
como yo, como yo nadie te ha amado.
Esta vez la pasión ha ganado
y por eso sigo esperando,
como yo, como yo nadie te ha amado.
Al terminar la canción, todos aplaudieron la interpretación de Blaine y se sorprendieron al ver que Puck y Kurt habían bailado juntos de manera tan íntima. ¿Acaso Puck era gay?
Mercedes se volteó y vio a su novio con Kurt. Al instante los cuatro chicos se aglutinaron para conversar.
- Esto terminará pronto – aseguró el rubio, apenas se hubieron reunido.
- No te preocupes, yo la estoy pasando de puta madre – contestó Noah, abrazando a Kurt.
- Alto ahí Puckerman, no te aproveches – Mercedes le dirigió una mirada reprobatoria a su novio, que fue suavizada por un beso que le enviara el judío a la muchacha.
Sin prestar mucha atención a lo que sus amigos conversaban, Kurt miraba para todas partes. Había un detalle que de un momento a otro había desaparecido. Paseando su mirada por el salón, se topó con la mirada de Quinn, que descaradamente lo miraba con cara de pocos amigos. Kurt hizo un amago de sonrisa y siguió rastreando.
- Sunshine se ha ido – dijo al fin el castaño.
- ¿eh? – pronunciaron Puck, Sam y Jones al mismo tiempo
- Que Sunshine se ha ido – repitió el castaño
- ¿Y? – consultó Mercedes
- Que esa niñita está hasta los huesos por Sam y ahora que él ha presentado a su novia – dijo mirando significativamente a su novio – me preocupa su repentina desaparición.
El rubio bajó la mirada mientras pensaba en las palabras de Kurt y sintió ganas de salir corriendo; su cumpleaños había tenido un sabor agridulce aquel año. No solo para él. Al parecer complicaba la vida de todos los que le rodeaban.
- Gracias chicos – habló de pronto el rubio, aún con la vista baja.
Puck entendió de inmediato a que se refería Sam.
- No tienes porque agradecer, para eso están los amigos.
Mercedes abrazó a Sam y Kurt mientras sonreía ampliamente.
- No te preocupes querido, eres un buen novio – añadió la morena con picardía.
- Ojalá Kurt dijera lo mismo. – cortó el rubio mirando con atención la reacción del castaño
- Luego hablaremos – dijo Kurt sonriendo, tratando de suavizar una frase que en cualquier idioma, suena como una amenaza.
Sam sintió como si se hubiera caído a una piscina con agua muy, muy fría. Asintió en silencio y evitó mirar al castaño. A lo lejos, Mary se subía nuevamente al escenario para agradecer a los que se habían dado el tiempo de concurrir a la fiesta y con entusiasmo, llamaba a su hijo para que dijera unas palabras.
Como si llevara plomo en la sangre, cada paso que dio hasta el pequeño escenario le retumbó en la cabeza. Con leve dificultad Sam tomó el micrófono, le fingió una sonrisa a su madre y se plantó frente a sus invitados para hablar. Pero su mirada, sus palabras y su corazón estaban con Kurt. ¿Cómo abrir la boca sin pronunciar su nombre? ¿Cómo esconder las ganas que tenía de desgarrarse el corazón y dejarlo a los pies de su hombre? Porque eso era Kurt para él; un hombre, su hombre que, a pesar de todas las cosas, se mantenía a su lado.
Mirando fijamente a Kurt, que estaba detrás de Mercedes, tomó coraje y habló.
- Gracias a todos, y cada uno de ustedes, por darse un tiempo y venir a celebrar conmigo estos diecisiete años de vida. – Sonrió – a pesar de que en muchos aspectos, mi vida ha sido fácil, últimamente ésta se ha puesto cuesta arriba – afirmó hablando con seguridad – pero gracias a Dios, a mi familia y a ustedes chicos, señor Schue… estoy aquí.
La mirada de Quinn iba de Sam a Mercedes. ¿Acaso el rubio estaba con ella? Todo perdía sentido. Puck estaba con Kurt, Sam con Mercedes, y ¿ahora qué? ¿Rachel terminaría saliendo con Artie?
- Tú has te has convertido en un pilar fundamental en mi vida – declaró el rubio de pronto, haciendo que algunas de las chicas del coro suspiraran – gracias por dejarme ser parte de tu vida, de tus días y tal vez, algún día, de tu familia – sonrió de manera soñadora, mientras todas las miradas del coro se dirigían a Mercedes. Unos estaban confundidos, como Quinn y el resto solo aceptaba el sorpresivo romance de los chicos.
Kurt estaba furiosamente rojo, temiendo que en cualquier momento a su novio se le pudiera escapar algo que lo dejara en evidencia. De los nervios, había tomado la mano de Puck y la apretaba con fuerza, mientras le rezaba a toda velocidad a cualquier deidad que estuviera escuchándolo; Buda, Allah, Jehová… cualquiera servía.
- Y por último, quiero decir… que si no ganamos las nacionales este año, los encerraré a todos en una habitación y los obligaré a escuchar mis imitaciones.
Todo el coro estalló en una mezcla de quejas y risas, a tiempo que aplaudían el pequeño discurso que había dado Sam.
Éste último, bajó del escenario temblando levemente de pies a cabeza mientras era abrazado por una conmovida Mary y un dubitativo Peter.
- Hijo tus palabras han sido sencillamente… - Mary no pudo hablar y en cambio, abrazó a su hijo.
Separándose de ella, Sam abrazó a su padre.
- No entiendo nada Sam, ¿Qué está pasando? – Susurró Peter, en el oído de su hijo
- Después te explico – respondió el muchacho, apesadumbrado.
La música había vuelto a sonar y aprovechando que Harmony estaba en el baño, Blaine se acercó a Kurt para conversar un momento.
- ¿Disfrutando de la fiesta?
Kurt volteó con sorpresa y se encontró a un sonriente Blaine, extendiéndole un vaso de gaseosa.
- Eso quisiera – respondió el castaño recibiendo el vaso.
- Hay algo que no entiendo Kurt… - Blaine quería indagar con respecto a la situación de Sam
- ¿Por qué Sam está con Mercedes? – Cortó
- … Eso
- Pues… digamos que a su madre le daría un ataque si supiera que, bueno él…
- Ok entiendo. – Cortó Blaine esta vez.- Pero creo que Puck sería un buen novio – bromeó el castaño.
- Si, creo que si – Kurt sonrío y chocó su copa con la de Blaine a tiempo que Harmony aparecía junto a ellos.
- ¿Todo bien?
- De maravilla – soltó Kurt, con ironía – con vuestro permiso – dijo haciendo una inclinación y se separó de ellos.
- ¿Qué bicho le picó? – consultó la ojiazul.
- Vamos a la barra de postres y te explico.
Por otro lado, Quinn seguía observando insistentemente a Kurt y Puck, cuando Santana se acercó a ella y soltó.
- ¿Asustada de que el padre de tu hija se haya vuelto gay?
- No es asunto tuyo Santana – espetó la rubia
- Oh claro que si lo es, perra homofóbica, ¿Sabes por qué? Porque estoy segura de que harás algo para separarlos…
- ¿Quién te asegura eso? - replicó Quinn con una sonrisa ladina.
- Eres el retrato de la psicopata norteamericana. La clásica rubia, con aires de perfección que pretende tener a todo el mundo a sus pies. Das asco – susurró la latina.
- Bueno, si quieres verme hacer daño, muy probablemente lo haré. Y tú serás la primera en enterarse. – y dicho esto, Quinn se alejó de Santana, dejándola con una amarga sensación.
La hora avanzó y uno a uno, los chicos del coro fueron retirándose. Al final de la fiesta, solo quedaban los padres de Sam, Mercedes, Puck, Kurt y el mismo rubio, que se mostraba bastante agotado.
- Gracias a Dios que mañana es domingo – Dijo Sam, dejándose caer sobre la silla más próxima - ¿Tienes algo que hacer mañana? – preguntó dirigiéndose a Kurt que estaba de pie junto a Noah.
- Tengo… - Kurt entornó los ojos – una salida familiar. – dijo.
- Ah entiendo… pues, entonces… nos veremos el lunes. – contestó Sam
- Sip… - Kurt se veía un poco acartonado, como si de pronto, él y Sam no fueran novios. – ¿Noah puedes llevarme a casa?
- Claro que si – Noah se incorporó con rapidez y abrazó a Kurt.
- Yo puedo ir a dejarte, además Noah tiene que ir a dejar a su novia – dijo Sam en tono imperativo
- Aah no, no, no. Tú me tienes que ir a dejar – alegó Mercedes – tú eres mi novio
- ¿Todos bien queridos? – pregunto Mary, acercándose al grupo
- ¡Si! – respondieron los cuatro
- Estupendo. Querida – dijo dirigiéndose a Mercedes – nosotros vamos a dejarte
- ¡Estupendo! Muchas gracias
Kurt miró a Noah y le dio a entender que ya debían irse.
- Bueno Sam, fue una fiesta estupenda – dijo Kurt con una sonrisa – muchas gracias por invitarnos. Señores Evans. – dijo inclinando la cabeza – buenas noches.
Y sin mas, salió por la puerta del salón tomado de la mano de Noah, sin atreverse a mirar atrás, bajo la atenta mirada de un anhelante Sam, que juró por su vida, nunca más hacer pasar un mal rato a Kurt.
