Descargo cualquier tipo de responsabilidad respecto a los personajes. Ninguno me pertenece y el relato es totalmente ficticio.
26. Void and null.
Martes 15 de Abril de 2015.
Nueva York.
¡Quince minutos! – Gritaron golpeando la puerta del camerino.
Quien dice camerino, puede referirse al baño del personal. El bar donde Santana trabajaba estaba lejos de asemejarse al Albert Hall y las ratas que se oían por las cañerías, lejos de ser aplausos y silbidos que corearan el nombre de la banda. Tener que verse en un trozo de espejo roto para poder maquillarse, terminaba de afirmarlo.
Si algo les faltaba para sentirse nulas por completo, era la ausencia de Lucy. Tres. Solo tres personas intentando suplir un vacío inevitable ante ebrios hambrientos de sangre virginal. No era el caso, pero sí eran las víctimas de turno. A menos que alguno de esos enormes ratones fuese como Mickey y supiese cantar y tocar la guitarra como para salvarlas, estaban acabadas.
Arruinadas sin siquiera tener trayectoria que estropear.
Somos tan deprimentes… - Suspiró una condenada Rachel. - ¿Acaso soy la única que se siente patética?
Que Lucy nos haya abandonado no nos hace patéticas. – dijo Santana defendiendo lo indefendible. - Estuvimos ensayando todos estos días y sonábamos bien.
No sonábamos bien sista. – Contraatacó Brittany luego de un soplido de resignación. - ¡No podes tocar la guitarra y el bajo a la vez!
La latina la observó de reojo a través de ese intento de espejo. - A lo mejor si puedo hacerlo. – Se colocó de pie perdiendo la poca paciencia que la caracterizaba. - ¡Lucy no está! ¿Es momento para lamentarnos? No.
Rachel detuvo por un instante el retoque en el maquillaje y observó ese posible enfrentamiento entre sus dos compañeras. - No, pero podríamos dar marcha atrás.
El rostro de ambas volteó hacia la morocha, quien aún sentada, se mostraba calma y serena.
¿Acobardarnos? – Elevó una ceja.
Yo lo tomaría más como un acto de dignidad. – Irrumpió Brittany al notar el mutismo en Rachel. - Dude, no quiero que me arrojen basura, comida, bebidas… Aunque estoy en el fondo, tampoco es que reciba tanto… ¡Pero somos una! – Notó el ceño fruncido por parte de Santana. - Pienso en vos y sobretodo en Rachel… Es la cara visible después de todo.
Un silencio pesado se sumó al terceto. Para desgracia de las tres no sabía suplir la ausencia de Lucy y, a su vez, lejos se encontraba de serlo a modo de complicidad.
Bueno al parecer dejamos de ser una hace rato. – Indicó Santana luego de carraspear. - ¿O acaso la actitud de Lucy no lo demuestra?
Lucy pudo haber decidido dejar la banda por motivos personales. – Defendió la skater conservando el misterio.
Sí, claro… Me imagino. – Rodó los ojos. - ¿Qué le pasó? ¿Se le rompió una uña? ¡Por favor Brittany! Si quieren dejar de ser patéticas o al menos sentirse como tal, dejen de llorar la huída de mamá pájaro. – Se acercó al espejo y las observó a través de él. - ¡Somos nosotras y ya!
No se puede dialogar con vos. – Generó un gesto con la mano, buscando ignorarla.
No más lombrices en la boca para pichón Brittany. – Ironizó la latina. - ¡Estás sola, friki!
La mirada de ambas se cruzaba y las nubes en el cielo se disponían a dar lugar a un nuevo huracán. La batalla iniciaba su cuenta regresiva para estallar.
¡Esta pelea es absurda! - Gritó Rachel golpeando la mesa y ganando la atención de ambas.
¡Esta banda es absurda! – Contraatacó la skater. - Igual que esta soberbia.
Los parpados de Rachel se cerraron pesadamente y con cautela masajeó el tabique. Inspiró profundo y se dispuso a aguardar el ataque de Lima Heights que arrasara con todo en su camino.
Para su sorpresa, dicho ataque jamás ocurrió.
Considero que 'Factory Girl' suena genial sin Lucy. ¿Eso es lo absurdo? – Consultó pausada y serenamente. - ¿Creer en nosotras por nuestros talentos es absurdo? ¡Porque entonces soy la más absurda de todas!
Por favor… El papel de víctima no te queda bien. - Inspiró Brittany y efectuó una media sonrisa. - Te prefiero siendo una perra… Te sale más natural.
Y en ese momento donde sabes que nada va a cambiar, que la situación que presencias puede perdurar por siglos, una ventana se abre y alumbra la soledad que te aterra.
En este caso se trataba de una puerta alumbrando la oscuridad de ese horrendo e improvisado camerino, pero para Rachel era más que suficiente.
Para ella, la vida era una colección de recuerdos y ver a esa mujer ingresando por la puerta la llevaba a miles de ellos. Tontamente, sin premeditarlo, una sonrisa escapaba de sus labios.
Sonrisa que, a medida que las pupilas se acostumbraban al reflejo encandilándola y asimilaban de quien se trataba, se tornaba aún más transparente.
Me voy con la esperanza de que al volver las cosas hayan cambiado aunque sea un poco y veo que el maltrato entre ustedes sigue igual. – Indicó Lucy intentando romper el silencio tenso que se generó.
Brittany y Santana la observaron con seriedad. Rachel, simplemente, se mostró tal cual sintió su alma.
Éramos pocas… - Susurró la latina dándole la espalda. - ¿Qué tal Lucy? ¿Qué te trae por acá?
Humedeció los labios. - Vine a pedirles disculpas y a ver si… Si tal vez… Si a lo mejor podía tocar con ustedes.
Inmediatamente elevó los ojos y ahí estaban ellos. Esas pupilas, color avellana y redondas en una simetría casi perfecta, observándola como nunca nadie lo había hecho en años. Apreciándola en cada gesto, cada vocablo, e inclusive, en cada actitud.
Ella y Rachel. Sus ojos verdes y aquellos marrones. Y nada más parecía existir.
¡Oh! Que escena más peliculera. Si no tuviese los lagrimales tapados, juro que lloraría. – Irrumpió Santana acercándose a ella. - Nadie te necesita Margaret… Estamos perfectas sin vos.
¿Quién es la cuarta? – Observó hacia los rincones en busca de alguien inexistente. - ¿Sugar?
Sugar sigue sin aparecer… No es algo de lo que estemos quejándonos. – Explicó Brittany, elevando los hombros. - No es que me este oponiendo pero… ¿Qué te hizo cambiar de parecer?
Solo me di cuenta que más allá de los problemas y diferencias que pueda llegar a tener, esto me apasiona y no quiero dejarlo. – Alzó la vista y le regaló una mirada sincera a cada una. - Quiero triunfar con ustedes… No quiero darles la espalda en esto.
Bla, bla, bla. – Santana rodó los ojos. - Todo muy lindo, pero me duermo. ¡No te queremos de nuevo!
¿Quién lo dice? – Enarcó las cejas. - ¿Nadie me quiere de nuevo o vos sos la que no lo hace?
Yo.
¿Y desde cuando vos tenés el mando? – Inmediatamente presionó el entrecejo.
Desde que soy la única capaz de moverse por hacer algo. – Se acercó autoritariamente. - Consigo el bar, convenzo a los clientes, vendo las entradas, organizo las reuniones, programo los ensayos. – Enumeró con énfasis. - ¿Tengo que seguir dándote justificativos?
¡Perfecto! – Rió para sí misma. - Al parecer, nuevamente, di un paso en falso al creer que estaba equivocada y volver a ustedes… - Un nuevo silenció le respondió. - Hagan como que nunca vine.
Sabiendo que aquel paso podía significar el más importante luego de mucho tiempo, Lucy se infundió de coraje e inició su salida 'triunfal' hacia la nada misma.
Su propia nada.
¡Para! – Gritó Rachel paralizando el cuerpo de todas. - Si ella se va… Yo también lo hago.
A esa parálisis se le sumó la palidez en el rostro de Santana.
Genial. – Masculló la ira, descreída. - Si a alguien le faltaba perder un jugador, era a vos. ¿Rachel te volviste loca? – Chilló perdiendo los cabales.
¡Vos te volviste loca! – Atacó sorpresivamente, haciéndola retroceder. - Sonamos asqueroso… No podes cambiar continuamente de guitarra a bajo. ¡No podes tener ambos instrumentos colgados! No sos la jefa Santana. – Tomó aire, agitadamente. - En todo caso yo lo sería por ser la voz principal. – Hizo una pausa, se serenó y dictaminó el decreto final. - Ella se queda o nos vamos las dos. ¿Cómo se ven siendo un dúo?
A mí no me incluyas sista... Que se haga solista. – Primerió Brittany desinteresadamente.
La latina volvió a su asiento, de espaldas a ella, y un momento consigo misma estipulaba ese debate interno entre sus principios y sus conveniencias. Elevó la vista y el cristal le escupió el rostro de las tres a la espera de una respuesta.
Respuesta que aún no tenía en claro.
Bien… Al parecer las ratas serian más aliadas que ustedes... Ahora entiendo alflautista de Hamelín. – Suspiró y jugó con las manos, colocándose de pie y caminando hacia Lucy quien tragó saliva con algo de dificultad. - No estoy de acuerdo con esto Margaret pero si de vos dependen mis futuros millones de dólares… Te acepto de nuevo. – Elevó el dedo índice. - ¡Eso sí! Dormí con un ojo abierto.
Una amenaza tan absurda podía ser tomada a risa, pero viniendo de Santana, sabía que debía cumplir con dicha advertencia.
La rubia notó como rápidamente todas volvieron a sus sitios a finalizar con sus retoques como si nada hubiese ocurrido. Como si su presencia siempre hubiese estado entre ellas y esa ausencia de varios días jamás hubiese existido.
Tímidamente se acercó a la morocha.
Gracias Rach… - Susurró. - Realmente no sé que estaba pensando cuando… - Intentó explicar pero fue en vano.
No importa eso ahora. – Elevó la vista y le regaló una sonrisa. - Me alegra que hayas vuelto.
Sonrisa que derivó en una idéntica como respuesta. Muecas tímidas y pudorosas que transmitían esa mezcla de tensión y disfrute que ambos cuerpos sentían al pertenecerse.
Disfrute que se hizo agua.
¡A ver genias! Dejen de calentarse un momento y respondan a mi pregunta. – Gritó Santana, volviendo a acaparar la atención. - ¿Cuándo ensayó, la rubia imbécil, el tema este?
¡La próxima vez que me digas rubia imbécil… – Intentó defenderse Brittany.
Apacigua el tono Taylor Swift. – Indicó con la mano. - Esta vez el ataque no iba para vos… ¿Lucy? – La observó con una mueca maliciosa.
Pensó un instante. - Podría salir con las notas escritas… Dudo que la música sea demasiado compleja y los coros podrías hacerlos vos solamente.
O podríamos cantar un tema que ella sepa. – Se entrometió Rachel.
¿Improvisar? – Notó la afirmación en el rostro de la morocha. - Esta banda es una mierda.
¡Void and null suena bien! – Expresó la skater.
Luego de ese comentario, en ese preciso momento, Rachel sintió como todo el mundo se derrumbó. Así, sin más. Como un frágil y vulnerable castillo de arena.
Void and null. Su tema. Ese que con tanto sentimiento había compuesto. Ese, que entre tantos, transmitía demasiado sin hacerlo notar. Ese, que en su vida emanaba a una antigua Quinn que lejos estaba de esa Lucy.
Ese. Simplemente ese tema, no.
¿Justo ese tema? ¿No tenemos otro? – Exclamó sin control de sí misma. - Digo… Ella sabe unos cuantos. No es que hayamos compuesto millones en este tiempo.
La friki tiene razón… Void and null no es malo. – Indicó Santana, ignorando lo mencionado por la morocha, luego de un diminuto proceso mental.
Lejos de darse por vencida, insistió. - Preferiría… - Sin éxito.
¡No tenemos tiempo para tus preferencias ahora mismo Rachel! – Volteó hacia Lucy. - Margaret, ¿Te sabes ese tema?
Creo que si… ¿Es el que compusiste vos? – Observó a Rachel, quien transmitía pánico con solo mirar, y notó la afirmación. - Sí, entonces me lo sé. – Se detuvo en ella. - ¿Por qué no querés cantarlo?
Es algo… - Titubeó. - Personal…
Vacio y soledad.
Eso sentía Rachel en la inmensidad de ese escenario. Si bien la cantidad de espectadores era reducida y el sitio acogedor, el despoje de su alma le generaba esa sensación.
Sentada sobre esa banqueta, frente a rostros que gracias a la tenue luz no alcanzaba a divisar, ocupaba su lugar. La guitarra de Lucy comenzaba a efectuar las primeras notas, uniéndose con el bajo de Santana. La batería de Brittany daba la puntada final a ese ritmo armónico y perfecto, derivando en una iluminación repentina.
Era la entrada.
El show había comenzado.
Rachel:
Never thought I'd be the one to love you
(Nunca pensé que sería la que te amara)
Never thought you'd be the one to bring me down
(Nunca pensé que serías la que me derribara)
Where am I now?
(¿Dónde estoy ahora?)
Never thought I'd be the one to touch you
(Nunca pensé que sería la que te toque)
Never thought you'd be the one to feel the same
(Nunca pensé que serias la que sintiera lo mismo)
Now look who's changed
(Ahora mira quien cambió)
Evitó abrir los ojos. Sabía lo que cada palabra representaba en su vida, era consciente de que esa mujer detrás suyo desconocía por completo el significado de ellas y no lograba determinar qué era lo que más le afectaba, si el hecho de que no lo hiciera o desnudar su alma sin que Lucy pudiese saber que lo estaba haciendo.
Lucy:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Rachel:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Santana:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Rachel & Santana:
Mentaly fucked and it's all your fault
(Mentalmente jodida y es todo tu culpa)
El tema volvía a descender, dando un nuevo pie para que la morocha endulzara a todos con su voz y ese aspecto desgarrador que trasmitía.
Rachel:
Never thought to tell me I'm special
(Nunca pensé en que me digas que soy especial)
Never thought to say that I was beautiful
(Nunca pensé decir que soy hermosa)
Void and Null
(Vacía y nula)
Never thought you would give me hope
(Nunca pensé que me dieras esperanza)
Never thought that you would string me up so long
(Nunca pensé que me dejarías estar tanto tiempo)
What went wrong?
(¿Qué salió mal?)
Lucy:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Rachel:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Santana:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Rachel & Santana:
Mentaly fucked and it's all your fault
(Mentalmente jodida y es todo tu culpa)
Lucy:
Hey! Hey! Hey!
Rachel la observó de reojo y contuvo más de un deseo inminente.
Rachel:
You're so…
(Vos sos tan…)
Santana:
So crimson and clover, sugar and salt
(Tan carmesí y trébol, azúcar y sal)
Bittersweet and it's all your fault
(Agridulce y es todo tu culpa)
Lucy & Santana:
Crimson and clover, sugar and salt
(Carmesí y trébol, azúcar y sal)
Mentaly fucked and it's all your fault
(Mentalmente jodida y es todo tu culpa)
Hey! Hey!
Rachel:
So crimson and clover, sugar and salt
(Tan carmesí y trébol, azúcar y sal)
I am mentaly fucked and it's all your fault
(Estoy mentalmente jodida y es todo tu culpa)
Deseo que dejó de ser contenido.
El micrófono se estrelló contra el escenario, apabullando a todos los presentes gracias al estruendo. A su vez, la morocha, emprendió su camino en dirección a Lucy.
Sin control de sus piernas y mucho menos de sus actos, en su mente toda esa realidad se volvió indescifrable. Ahí estaba Quinn, de pie, en el muelle, sujetando la libreta en aquel momento donde todo terminó.
Instante que en realidad jamás comenzó. Instante que luego de cinco años podía volverse real.
Esa sonrisa, ese mirar, cada gesto voluntario o no, le recordaba a ella.
A su mujer.
Simplemente se dejó llevar.
La sujetó del rostro y sin titubear situó sus labios sobre los de Lucy. Se olvidó de todo, e inclusive de todos. Nada más existía.
Solo el muelle, Quinn y ella.
El rostro de Lucy se paralizó, al igual que cada músculo de su cuerpo. Sus manos aún sostenían esa guitarra inerte, siendo el objeto donde descargase su tensión. Lejos de ser escueto, cada vez tomaba más color. La lengua de Rachel se abría camino entre los dientes de esa boca sometida, hasta que las luces repentinas y el silbido de los presentes la devolvieron a la realidad.
Vacía y nula realidad.
Sus miradas conectaron. La rubia aún seguía en shock, mientras la morocha notó como ese rostro no era la respuesta que esperaba. Una desilusión más a su suma de fracasos.
No más muelle, no más libreta, no más beso, no más amor. No más Quinn.
Y así, como sin titubear se había adueñado de lo ajeno, corrió lejos suyo. Fuera de ese escenario. Escapando de lo que sea que la persiguiese. Sin ser consciente de que aquellas arenas movedizas donde estaba metida no tenían escapatoria.
Santana era una espectadora de lujo, al igual que Brittany. El diminuto cuerpo de la morocha, con el rostro repleto de lágrimas se estampó contra ella de forma esporádica. Notó la ausencia por parte de la rubia y la inactividad por parte de la skater, por lo que sin dudarlo, corrió tras ella.
Mientras tanto, Lucy permanecía en el mismo sitio. En la misma posición. Con cada músculo de su cuerpo intacto. Seguía en shock, atontada, sin saber que emoción se debatía dentro suyo.
Su pasado le había imposibilitado generar eso a la que solían llamar sentir.
¡Rachel! – Gritó la latina, abriendo la puerta de emergencia que derivaba al pasillo trasero. - ¿Qué demonios… - Fue interrumpida por un grito ahogado.
¡Por Dios Santana! – Volteó con el rostro colmado de lágrimas. - No sé que acabo de hacer…
¡Yo tampoco! – Abrió ambas manos junto a los ojos. - ¿Te volviste demente de repente? ¿Te hicieron corto circuito las neuronas? – Presionó el entrecejo. - ¡Dijimos que ibas a ser sutil!
¡YA LO SÉ! – Chilló ahogadamente. - Maldita sea, ya lo sé… Solo… - Dudó y suspiró descargando sus penas. - Dios.
¿Qué? – Se acercó sigilosamente. - ¿Solo qué?
¡Solo fue un maldito impulso! – Volteó hacia ella con un claro ataque de nervios.
Calmate. – La abrazó, acariciándole la cabeza. - Pensaremos algo útil y creíble para que le digas… Vi su rostro…
¿Qué cara puso? – Se apartó secándose las lágrimas y serenándose repentinamente. - ¿Se enojó?
No lo sé con certeza… - Humedeció los labios. - Se apagaron las luces en el preciso momento en que te apartaste de ella.
La cagué.
Si, la cagaste.
Rachel la fulminó con la mirada. - No estás ayudando…
¿Qué querés que te diga? – Resopló. - ¡Oh sí! Lucy quedo encantada por el beso lésbico y sin avisar que le diste. – Ironizó. - ¡Juraría que aún sigue petrificada en la misma jodida posición!
¿Qué hago? – Caminó nerviosamente de un lado a otro.
Decile que te confundiste.
¡Claro que me confundí! – Masajeó la frente intentando calmarse. - Desde que la vi que estoy confundida.
Decile que te confundiste de persona, Rachel. – Aclaró buscando su mirada. - Que querías besarme a mí.
Se encontró con los ojos de la latina. - ¡Eso es estúpido! ¿Por qué querría besarte a vos? ¡Además no se parecen ni en el blanco del ojo!
Mira gnomo… - La señaló con el dedo índice. - Estoy intentando ayudarte, no me ataques por tus fallos.
No puedo decirle eso.
Estoy pensando otra mentira… Soy buena para estas cosas. – Sujetó el mentón y observó hacia el cielo. - ¿Si le decís que perdiste la noción por un momento y te encontraste con su boca? Que no era la idea besarla.
Santana… Entiendo que quieras ayudar, pero no estás haciéndolo. – Arqueó las cejas. - Por favor, guarda silencio.
¡Bien! Acabas de joder a la banda también… Sos consciente de eso, ¿No? – Explotó en la ira que intentaba canalizar. - Si había alguna mínima oportunidad de resurgir, acabas de romperla.
¿Quién nos vio? ¿Quién? – Atacó repentinamente. - ¡Ebrios! De seguro ni siquiera pueden mantener su propia vida ¿Y crees que YO jodo a la banda? – Pateó una bolsa de residuos que se cruzó en su camino. - ¡Esta banda está jodida desde sus inicios!
¡No te metas con mis intentos por progresar y sacar a flote esta porquería!
¡No te metas con mi pasado! – Volteó retirando ese ataque amenazador de forma inmediata. - Ni siquiera sé porque discutimos…
Santana notó como el cuerpo de Rachel se dirigía nuevamente hacia la puerta por donde habían salido.
¿A dónde vas? – Consultó la latina.
A decirle toda la verdad.
Rachel. – Fue en vano. - ¡Rachel! – Gritó corriendo tras ella y sujetándola del brazo. - Es una locura que le digas todo.
Es una situación de fuerza mayor. – Se soltó del agarre. - ¿Qué más da ahora, Santana? ¡Esta banda está terminada!
Lo estaba.
Volviese quien viniese, actuaran donde fuese, cantaran canciones increíbles o no, esa banda jamás tuvo una razón coherente de ser.
Sin manager, sin trayectoria, sin futuro. Sin nada. A la deriva, como ella y su vida.
Debía dejar de ser una cobarde y afrontar lo que acababa de hacer. Afrontar lo que hacía meses debía haber dicho: La verdad.
Verdad que tomaba fuerza ahora que sabía que nada más ocurriría. ¿Qué más tenía por perder? Nada.
Infundiéndose de valor, se acercó a la puerta donde la realidad estaba esperándola.
Realidad que nuevamente le jugaba una mala pasada.
¿Sugar? – Indagó al ver la figura que se paraba frente a ella.
Rápidamente volteó hacia Santana, quien conservaba el mismo gesto de asombro que ella. Era como si viesen a un muerto vivo.
¡Sugar! – Gritaron al unísono.
¿Qué porquería fue lo que acaban de hacer? – Atacó hacia ambas, sujetando al perro bajo el brazo. - ¡Perez y yo estamos muy indignados! – Ladró afirmando lo dicho.
Tu perro y vos se merecen la hoguera. – Contraatacó Santana sin piedad. - ¿Dónde mierda estuviste en estas semanas? ¡Desapareciste! ¿Qué clase de manager hace eso?
Más respeto con tus superiores a nivel jerárquico. – Carraspeó misteriosamente. - Estuve padeciendo un viaje anormal dentro de mí misma.
¡Vos sos anormal! – Elevó la voz, conteniendo las ganas de golpearla.
Casi muero, mi querida Santana. – La observó de arriba abajo con desprecio. - Me atacó un virus, el cual también contagió a Perez. Estuve imposibilitada de poder asistir a reuniones… Inclusive de tener contacto con la gente. ¡Estaba aislada! – Arqueó las cejas apenada. - Fue horroroso. – Agregó meciendo el rostro a modo de negación. - Agradezco que mi papá me haya comprado una colección completa de tutús repletos de plumas rosas… Sabe que son mis favoritas. – Sonrió. - Eso me ayudó a superar mi soledad.
Prefería que siguieras manteniéndote ausente… ¡Estamos mejor sin vos! – Elevó una ceja a la vez que entrecruzaba los brazos.
Ya lo veo… Besándose sobre el escenario. – Observó a Rachel de reojo, quien descendió la mirada. - ¿Dónde está el resto? Tengo algo muy importante por decirles.
¿UNA GIRA? – Chillaron las cuatro a la vez.
Sentadas en ese baño donde hacia unos segundos se encontraban arreglándose, veían como Sugar caminaba de un lado a otro frente a ellas. Explicaba enérgicamente la posibilidad de realizar una gira por veinte ciudades, dándoles la posibilidad de triunfar en lo que creían finalizado. O al menos así lo creía Rachel.
Podía percibir de reojo como Lucy evitaba cualquier tipo de contacto visual con su persona. Sentía un ardor corporal producto de la vergüenza por el acto que acababa de realizar.
En exactamente cinco minutos, toda esa valentía que había adquirido para afrontar la realidad se había hecho humo. Evaporado a causa de una gira. ¿En qué cabeza coherente entraba la posibilidad de conseguir una?
Su vida estaba empeñada en que se mantuvieran juntas. Pase lo que pase.
Finalmente, como saliendo de ese estado vegetativo donde se encontraba, Lucy se manifestó. - Esto no tiene sentido alguno… ¿Cómo es posible que tengamos una gira? – Notó la atención de todas. - Es decir… Ni siquiera…- Fue interrumpida.
¡Les dije que las sorprendería! – Sonrió Sugar. – Volví y volví con todo mis estrellas sin brillo… Supe de sus movimientos, supe de este concierto mal organizado y poco redituable que organizaron. – Fulminó a Santana, quien contrarió con la mirada. – Así que vine con un empresario interesado en efectuar una gira con ustedes… Representarlas por varios sitios del país y lanzarlas a la fama. – Se detuvo frente a ellas. - ¡Tendrían que estar agradecidas que no salió corriendo con el papelón que acaban de hacer!
¿Esto ya es seguro? – Indagó Santana con el ceño fruncido. – Porque ya no me fío de vos.
Sugar incrementó la sonrisa. – Será seguro si están dispuestas a depositar sus firmas en estos contratos que tengo en mano. – Retiró los mismos detrás de su espalda, haciendo entrega a su guardaespaldas para que los repartiera. – Veinte ciudades… Fama, shows, entrevistas, reconocimiento, dinero… - Hizo una pausa. - ¿Alguna piensa resistirse a esto?
Cada una observó el contrato frente a ellas y para sorpresa de la manager, las cuatro se tomaron un tiempo prudencial para analizarlo y sobre todo, para pensarlo.
Luego del incidente, por primera vez en la noche, las pupilas de Rachel y Lucy interactuaban entre sí. Se notaba el nerviosismo en ambas y lejos de alejarse una de la otra, una gira se gestaba puertas adentro.
Todo lo que la morocha podía haber planeado se desmoronaba sin control. Dependía de la firma de todas, pero a su vez, dependía de ella misma.
La besó :|
La besó creyendo que no volvería a verla.
¿Y ahora qué Rachel?
(No estoy loca, solo hablo con mis personajes jajajajaja)
Lunes.
¿Se viene la gira?
