Los mortis estuvieron aquel día como si hubiesen estado en el paraíso, casi como si estuviesen de nuevo en su mundo, quitando la casa y su correspondiente decoración muggle.
Todos estaban tan contentos y descansados, que ninguno de ellos se percató que las muggles no hacían ningún ruido dentro del baño.
Ya por la noche, Voldemort se agenció la cama de la muggles, orgulloso de poder dormir en una cama normal, mientras que Bellatrix ocupó su colchón del suelo.
Todos dormían profunda y felizmente, cuando de pronto, la ventana se abrió y entraron Mar y Amy, las cuales llevaban una mochila cada una, ambas sonrían malignamente.
-Que suerte que la chica de la farmacia sea prima tuya-murmuró Mar, mientras sacaba una botella y un pañuelo de la mochila.
-Si, ella es la que nos manda mis pastillas.
-¿Las que hacen desaparecer a los unicornios rosas? (?)
-Esas-respondió Amy con una sonrisa lunática.
-Manos a la obra-decidió Mar.
Destapó la botella de cloroformo y con cuidado, y aguantando la respiración, echó un poco de su contenido en el pañuelo. Después le pasó la botella a Amy y puso el pañuelo bajo la nariz de Bellatrix.
-Tenemos un problema-hizo notar Amy cuando le pusieron otro pañuelo bajo la nariz de Snape-¿Qué hacemos con el pañuelo de Voldy? No tienen nariz para ponérsela.
-Se la ponemos encima de las rayas esas-decidió Mar eligiendo otro pañuelo y repitiendo la acción.
Después de aquello, buscaron gomas grandes y elásticas para sujetárselas a la nariz, de forma que no se callesen y siguiesen inconscientes mientras ellas se ponían a lo suyo.
-Manos a la obra-murmuró Mar aguantándose la risa.
-Tijeras-pidió Amy al estilo de un cirujano.
-Tijeras-repitió Mar sacándolas de la mochila y dándoselas.
-Peine.
-Peine.
-Fijador fuerte.
-Fijador fuerte-Mar le pasó el bote con la seriedad de una operación.
-Ahora, ayúdame con esto-pidió señalando el pelo de Bellatrix.
-Esto va a ser complicado-murmuró Mar cogiendo las tijeras.
Aquella noche, los cabellos de los dos mortífagos (recordemos que Voldy está calvito), en especial los de Bellatrix, recubrieron el suelo.
Mar y Amy cortaron, plancharon, rizaron, fijaron y tintaron pelos durante gran parte de la noche. Finalmente, cuando estaba a punto de amanecer y estaban retirando los pañuelos de dos narices y una… eh… esto… lo que quiera que tenga Voldy-Poo para respirar.
-¿Qué hacemos ahora?-preguntó Amy.
-Vamos a tomar algo que nos mantenga despiertas-propuso Mar, quiero estar despierta cuando abran los ojos.
-¿Crees que les gustará su nuevo look?-preguntó otra vez Amy.
-Segurísimo, a Bella-para-nada-bella le encantará cuando tenga una cita con el socorrista buenorro.
Cuando Voldemort abrió los ojos, sonrió recordando que las muggles estaban encerradas en el baño, estas no le molestarían más, y era libre de… ¿Lo del suelo eran pelos?
Abrió al máximo sus ojos de serpiente emporrada al encontrarse con prácticamente una alfombra de pelos.
Fue hasta el sofá de Snape y lo despertó a base de sacudidas, el maestro de pociones abrió los ojos perezosamente y le miró, iba a abrir la boca para hablar pero él se adelantó.
-¿Encerraste bien a las muggles?-preguntó.
-Si, mi señor. ¿Por qué…?
-Por esto-le interrumpió señalando al suelo-¡Esto es obra de…!-de pronto se le quedó mirando a su mortífago-Se… ¿Severus?
-Mi señor… ¿Qué tenéis en la cabeza?-preguntó a su vez señalando a su cabeza
-Yo nada, ¿y tu?
-¿Os podeis callar ya los dos? ¡Intento dormir!-se quejó Bellatrix mientras se desperezaba desde su colchón.
Los dos la miraron como si la viesen por primera vez.
-¡Mi señor! ¿Qué os ha pasado en la cabeza!-pregutnó alarmada acercándose a él.
-¡Aléjate de mi!-gritó Voldemort-¡Tu no eres Bella!
-¿¡Como que no, mi señor!? ¡Soy yo!
-Mejor mírate en el espejo…-dijo Snape señalando la superficie de cristal.
-Esto ya se convierte en costumbre-comentó Voldemort.
-Venga, a ver que me han hecho aho…¡MUGGLEEEEEEEEEEEEEES!-gritó al ver su pelo.
