BELLO DESASTRE
Sentencia
Harto.
Estaba harto y ya se iba.
Para siempre.
Adiós mamá, adiós papá. Adiós Kreacher y adiós casa que jamás soportó.
Se llevaba todo, no dejaba nada. Incluso se llevo el anillo con el emblema de los Black, a final de cuentas, aunque se fuera de esa casa siempre seria un Black o no?
Empacó la ropa y los libros, guardó todo el dinero que tenia, en las bolsas y tiro a la basura los recuerdos que le ataban a esa casa.
Hecho de mala gana las fotografias y retratos de una familia que desde hace tiempo había dejado de serlo.
Lo hacía todo de prisa, aunque, procurando no hacer mucho ruido.
Cuando al fin hubo terminado de empacar todo, abrió con cuidado la puerta de su habitación, salio con sigilo de ella, y ya en pasillo comenzó a arrastrar el baúl y la maleta.
Oyó ruidos en el piso de arriba, se sobresaltó, mas siguió su camino.
Y haciendo lo mismo que Andrómeda había hecho hace casi 3 años, deslizo el baúl por las escaleras, al pie de estas había colocado ya almohadones para no hacer ruido.
Cuando el baúl al fin estuvo en el primer piso, Sirius descendió las escaleras con la maleta en la mano.
Oyó de nuevo ruidos.
Pero no era momento de acobardarse, estaba demasiado cerca de la puerta, demasiado cerca de la libertad.
Y cada vez mas lejos de la prisión que era esa casa, de la prisión de recuerdos en que se había convertido.
Arrastrando de nuevo el baúl y la maleta se dirigió con premura a la puerta, si ya casi…
Ya casi…
Casi.
-Hola Sirius. Haz hecho las maletas hacia la perdición?
-Si me vas a echar de cabeza puedes ir haciéndolo, si no, permite salir por fin de esta casa.
-Y si no quiero hacer ninguna de las dos cosas?
Se hizo la luz.
Recargada contra la puerta estaba Bellatrix con su camisón de seda negra sin mangas y la Marca Tenebrosa brillando en su blanca piel, su cabello, tan negro como el de Sirius estaba suelto, sus ojos del color exacto a los de Sirius brillaban con refulgencia en la semioscuridad.
Una palabra:
Bellísima.
-Entonces déjame besarte.
Deseado, anhelado, saboreado, ansiado.
Un beso.
Una imitación de recuerdo.
Un beso calido, suave, después salvaje, apasionado…como siempre, como nunca.
Un beso, el último.
-Adiós Bella.
Sirius, con las mejillas aun ardiendo por el beso, aparto la delgada figura de Bellatrix para poder girar el picaporte.
Bellatrix de nuevo lo detuvo.
-Estamos en bandos enemigos no? Se acabaron los besos en vacaciones de verano o no? Mañana te borraran del árbol como lo hicieron con Andrómeda y ya no serás un Black. Eso significa que la próxima vez que te vea no habrá motivos para no matarte.
-Mátame cuando quieras y en donde quieras. Ahora, déjame salir.
Bellatrix se aparto de la puerta.
Con un pie en la calle y otro en la casa…
Otro beso.
-Cuando me vayas a matar, bésame antes.
-No lo haré. Adiós.
Bellatrix cerró la puerta por dentro.
Sirius echo a andar por la calle, sin saber muy bien a donde ir, saboreó la libertad…
Y se sorprendió esperando con ansia, el momento de un nuevo encuentro con Bellatrix.
Aunque fuera para firmar su sentencia de muerte.
