Con dedicación especial a Kat, quien me venía pidiendo esta escena desde hace mucho, sé que tal vez no es la mejor escena de intimidad que hayan leido, pero es lo que mi loca cabeza ha creado, asi que espero la disfruten y les guste.
KAT: Es para ti, así estaras segura que no soy tan malvada :D
P.D.: Esta contado desde la prespectiva de Quinn
Diferenciar el sexo y hacer el amor es tarea sencilla para aquel que ha tenido la capacidad de amar y entregarse en cuerpo y alma, pero para aquel que sólo ha probado los placeres del sexo es tan difícil que ni siquiera lo nota.
Las palabras de Rachel hicieron mella en mi cuerpo de tal manera que prácticamente flotaba sobre una nube, la bese y respondió dejándome saber que después de eso, no habría nada que nos detuviera.
Me acerque a su cuerpo y entrelace mis piernas con las suyas, de tal manera que entre nuestros cuerpos no había espacio alguno, comiste mis manos en su espalda y a tientas encontré el broche del sujetador, lo abrí y encontré satisfactorio poder hacerlo a la primera, Sam alguna vez intentó hacer lo mismo conmigo y terminamos por dejarlo debido a su inexperiencia.
Rachel por su parte la tenía un poco más fácil, ya que mi sujetador era de broche al frente, así que sólo retiro su cuerpo ligeramente y lo abrió. La sonrisa en sus labios al ver mi desnudes produjo en mí una clara confusión, por una parte me sentí avergonzada porque nadie nunca me había visto de esa manera y por otra me sentía extasiada al reconocer en la mirada de Rachel deseo y pasión.
-Eres lo más hermoso y perfecto que he visto y veré- me afirmó para después dejar cortos besos sobre mis labios.
Que podía yo decir ante aquellas bellas palabras, decirle que la amaba era lo más lindo que le había dicho y las palabras bonitas no eran mi fuerte, podía también prometerle amor eterno, pero, ¿y si no solo se lo prometía a ella?, ¿Y si me lo prometía a mí?, ese fue el cuestionamiento más importante de mi vida hasta aquel momento, pero Rachel se encargó de regresarme a la realidad que vivíamos, cuando poso su mano sobre mi trasero y con su pierna hizo fricción en mi entrepierna.
Nos levantamos ligeramente y ambas nos quitamos el sujetador entre besos y sonrisas cómplices, volvió a besarme de manera fuerte y salvaje, se posiciono sobre mi sin retirar su pierna de entre las mías y mientras me besaba con sus manos recorrió mi piel hasta llegar a mis pechos, los acaricio suavemente y llego a mis pezones los cuales simplemente rozo, lo que extrañamente provoco más en mí, que sus caricias anteriores.
Se detuvo al notar la dureza de mis pezones y sonrió abiertamente, satisfecha de lo que había provocado en mí, se levantó dejándome sobre el colchón y se posiciono gente a mí sin decir una palabra, pero su mirada en ningún momento dejo la mía.
-Rachel- me queje ante su mutismo.
-Después de esto no te dejaré nunca- me advirtió sonriendo, pero supe que hablaba en serio.
-No dejaré que te vayas nunca- respondí de igual manera.
No respondió nada, pero en su mirada observe la aceptación de mis palabras.
Me tomo por las piernas y me jalo hasta dejarme al filo de la orilla, las puso sobre sus caderas y quedo en medio de mi, paso sus manos por mis costillas y sonríe ante las cosquillas que su roce me provocaba, sonrió conmigo, deslizo sus manos hasta mis caderas y sin retirar su mirada de la mía comenzó a quitarme la última prenda que quedaba en mi cuerpo.
Dejé de sonreír y ella lo hizo más ampliamente, dejo mi pantaleta sobre la cama con delicadeza y volvió sus manos a mis muslos y se recostó ligeramente sobre mí, con la intensión de besarme, pero me moví sin saber muy bien porque, logrando que sus labios cayeran en mi cuello.
El calor que mi cuerpo emanaba era algo que jamás había sentido, mi razón estaba nublada por las extrañas cosquillas en mi entrepierna, y así, desnuda completamente, la sensación era más intensa.
Su boca volvió a aprisionar mi pecho izquierdo, mientras mi inexperiencia, que se hacía presente en todo momento, simplemente me quedó abrazarla, de tal manera que mis manos quedaron sobre su espalda.
-Rach, ¿qué debo hacer?- pregunte insegura.
-Nada, yo en cambio, comenzare a tocarte de manera más íntima- pudo haber usado palabras más descriptivas, pero era Rachel, la chica que en mi presencia no decía malas palabras, así que debía conformarme con eso.
-¿Acaso me estas pidiendo permiso?- pregunte sonriendo.
-No, simplemente te aviso- bajo su mano hasta los pliegues de mi piel húmeda y me acaricio lentamente.
Paso su pierna sobre la mía y pude sentir el calor que emanaba de su entrepierna sobre mi muslo, se apretó contra mí y la fricción de su mano se hizo más fuerte, en contra de todas mis expectativas Rachel simplemente hizo contacto con mi adolorido clítoris, era cómo si supiera lo que mi cuerpo necesitaba y no se enfocara en nada más.
-Rachel- jadee cuando sentí que las cosquillas crecían más y más, mientras se extendían desde mi vientre hasta mi pecho.
Mis palabras parecieron avivarla y arremetió contra mi cuerpo más rápidamente, aunque solo existiera fricción entre mi cuerpo y su mano.
Nunca me había sentido así, me sentí como una flor a punto de abrirse al mundo, y cuando no pude controlarme cerré los ojos, dejé salir un gemido acompañado de un fuerte grito que ha sido tal, que estoy segura que los vecinos de al menos unas 4 calles me habían oído, cerré las piernas de manera involuntaria y levante las caderas buscando un poco más de contacto, era lo más maravilloso que había sentido en la vida y necesitaba saber que no era un sueño.
Sentí a Rachel recostarse junto a mí y acaricio mi vientre hasta que recupere mi respiración y abrí los ojos.
Encontrarme con su sonrisa me hizo sonreír también, supe que ella era tan feliz cómo yo en ese preciso momento, abrí la boca para expresar mi felicidad, pero en cambio un bostezo se adelantó a mis palabras, cosa que provoco una corta risotada en Rachel.
-Ha sido maravilloso- mencione rápidamente.
-Lo sé, lo mejor del mundo- respondió mientras acariciaba mi cabello.
-Supongo que te toca a ti- las veces que hable con Sam sobre el tema siempre me dijo que el primer orgasmo era de la mujer y los que seguían del hombre, aunque siempre pensé que eso lo había sacado de alguna estúpida revista de las que leía.
-No, Quinn, yo estoy satisfecha con esto- se pegó a mi cuerpo y me abrazo.
-Pero...-
-Vamos a dormir- se levantó y me ayudo a meterme a la cama, para después acostarse junto a mí.
