Príncipes Oscuros:

Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima

Foro: Homenaje al antiguo Cannon Island

Misión de Cien años ©Weekly Magazine~Stormy Night Rain92

Prompts:

Misión de Cien años: Cien formas de decir "Te amo"

Frase: 33. "Close your eyes and hold out your hands." / "Cierra tus ojos y extiende tus manos."

Summary:

Eran príncipes en el oscuro castillo a las afueras de Magnolia, Ahora, cada uno de ellos tendrían a su alcance su salvación o su destrucción en aquellos que el destino marco para ellos.

Gruvia: I. Hielo Oscuro

El hielo era su arma vivía en la oscuridad, hasta que cerca del lago Sylioca encontró una musa cuya alma lo liberaría

Jerza: II: Guerrera Carmesí

Era la reina de las hadas, pero, también era un arma letal y una invitación le haría conocer a uno cuya alma era una contradicción con la suya.

Gale: III: Acero Oscuro

Era duro como el acero, poderoso como el metal más duro del mundo y aun así, la vida le parecía vaciá hasta chocar con aquella "enana" bibliotecaria que cambiaría su vida.

N.A.:Respondo reviews al final del chapter… n.n compensación por tardar mucho XD

Este capítulo es por la gracia de Dios, quien ha extendido su misericordia y me ha permitido levantarme del lugar donde estaba—es un milagro—y pues ya estoy mejor ahora su gracia, es la que nos guía en el hogar.

Perdón a los 2400 lectores aproximadamente y aquí tienen su actualización de este año. Parte de la meta de este año, es actualizar todos mis fics hasta el presente año.

Tiempo: A.U. (Universo Alterno)

Palabras: +2000 aprox.

25

"Anhelo & Confusión"

"Solo esta noche"

«Estaba en el cielo» pensó Jellal al sentir los brazos de la pelirroja alrededor de su abdomen, la cercanía era tan tentadora que embriagaba sus sentidos aun con el frío del aire podía decir que estaba ardiendo.

No acelero más de lo necesario, pero se estaba volviendo loco con sus manos que parecían incontrolables al sentir como se movían sobre su piel, jadeo al ver como sus labios lamían su cuello...

« ¡Rayos!» sentía su cuerpo temblar, no podía darse el lujo de estrellarse y respirando hondo mantuvo la vista en la carretera.

Recordando cuando tenía 16 años cuando por primera vez fue libre, escuchando el rugir de la moto y la velocidad lo hacía sentir como si volara, el revólver de su cabello por la fuerza del viento era un placer.

Pero en aquel entonces, solía desear compartir aquella sensación de adrenalina y gozo al pensar que volaba sobre el asfalto, pasando metros y metros de superficie admirando el sentimiento de libertad que conllevaba con ello.

Y, aquí estaban ambos.

Ella una guerrera inmortal temida en más de dos continentes, diestra con el arte de la política y la guerra, hermosa como la más bella de las flores y tan letal como el más dulce de los venenos conocidos.

Agarrada por la cintura como una chica frágil, en una moto con un humano y actuando como una chica salvaje a punto de matarlo con placer.

Tomó sus manos en un fuerte agarre, para atraerlas y evitar un inminente accidente.

Acarició suavemente la piel de sus manos, eran firmes y suaves como la piel de un bebé pero tenían años de experiencia en batallas crueles tan letal como era ella —Algo que podía decir de primera mano —pero con la lucha que se desencadenaba en su interior era suficiente.

Pudo vislumbrar el edificio de Fairy Hills, después de salir de las curvas que lo alejaban de la ciudad y permitir que el hermoso cielo de invierno con sus estrellas se pudiera presentar en todo su esplendor, uno que las luces eléctricas habían apagado desde hacía tiempo.

Cuando llegaron frente a este, al descender pudo sentir como ella envolvía sus brazos alrededor de su cuello y volviéndose pudo ver su cuerpo temblar, sus mejillas sonrojadas cuando se encontró con sus ojos que brillaban de excitación.

Era como si fuese aquella vez cuando le dijo que sabía cocinar y su emoción al saberlo había provocado una excitante "Mordida" con sabor a pastel de fresas, luego una agridulce "despedida" por culpa de cierta albina con su chantaje navideño... Del cual también cayó víctima.

Suspiro hondo, inclinó su frente hasta juntarse con la de ella y fijos sus ojos con los suyos pudo ver en aquellas profundidades caoba una sensación que reconocía muy bien: "Anhelo y Confusión".

Decidido, tomó una de sus manos y besándola la colocó sobre su corazón. Este momento y todos los que comenzaran juntos serían suyos y de nadie más.

Reacio a dejar su mano, la ayudó a bajarse aún con los ojos fijos en los de ella buscando algún indicio de incomodidad o molestia y lo único que encontró fue la misma expectativa que sentía cuando ambos entraran y todo fuese diferente al comienzo de todo aquello.

Era un sueño del que no quería despertar, pasó un brazo sobre su hombro en ese breve lapso que caminaron hasta la puerta y tuvo que separarse para sacar las llaves de su bolsillo para abrir la entrada, sintió un vacío.

Se volvió, cuando fijo su mirada en Erza se encontró con que ella desviaba la mirada y un leve rubor coloreaba su rostro, sonrió al atraerla hacia sí con un brazo para ver la inseguridad en sus ojos marrones.

En su interior una sonrisa se formó, aun ella siendo una fuerte guerrera era también una mujer a quien las emociones parecían golpear y sin saber cómo actuar ante tal situación con un hombre, al que tenía poco tiempo de conocer.

«Pero, eso se puede arreglar» pensó al sentir el calor del fuego y por un instante la imagen de ella se traspuso para ver un atardecer en una playa en donde ella le daba la espalda, por un instante pudo ver sus ojos llenos de calidez junto a una sonrisa.

Parpadeo para volver a verla cubierta con piel, la habitación decorada con navidad —No una playa con un atardecer de fondo y el aroma fresco del mar— se sacudió para acercarse hasta ella y apartar el abrigo dejando su piel expuesta deslizo brevemente sus dedos pero pudo verla sonrojar tratando de refrenar un temblor que no pasó desapercibido.

Jellal apartó su abrigo, sintiendo aquella extraña sensación de familiaridad de esa situación y con un suspiro hondo apartó de sí tal emoción para concentrarse en la hermosa mujer que lo atraía.

Después de todo, debía conquistar un espíritu tan fuerte que había vívido 15 veces su vida y que era tan frágil tras la armadura que solía crear con su apariencia.

A la que había logrado atravesar y tocar su corazón dejando expuesto el suyo a cambio.

«No era malo tal intercambio» pensó, pero le preocupaba las imágenes que poco a poco parecían interponerse entre su presente y su futuro: El pasado.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

No podía entenderlo.

Gray no era bueno captando las emociones o siquiera lo que deseaban decir con sus palabras pero, aquí y ahora en medio de una noche de frío invierno podía sentir e incluso saber los pensamientos junto a las emociones que conllevaban a la persona entre sus brazos.

Sus ojos brillando en el inusual tono caoba de él y su cuerpo tan cerca como un guante irradiando calor como si fuese un abrigo dejando de lado el frío, deslizó su mano por su mejilla sonrojada.

«Mía» una palabra que resonó por su mente, vio como el pulso de ella se aceleraba y deslizó una de sus manos por su cuello atrayéndola hacia sí juntando sus labios.

Era tan necesario como respirar, tocarla y sentir su piel contra la suya.

« ¿En qué momento se había quitado la ropa?» pensó y dejando de lado ese pensamiento que tenía una voz femenina en su mente, no supo cuando la había desnudado a ella deslizando sus labios por su cuello.

Respiro hondo, para envolverla en sus brazos y sentirla abrazarlo también.

¿Gray~sama?—dijo ella, levantó su rostro con un fuerte anhelo al ver que se había detenido— ¿Sucede algo?

No quería tomarla por completo aquí, ella merecía más que solo un revolcón en el río y frío invierno, ella era como él y aun así no lo era.

No, no es eso Juvia —dijo, no podía resistir tocarla —Pero no quiero que nuestra primera vez juntos sea aquí, sino que deseo...algo mejor para ti.

Según el cabeza de flamas, ella conservaría parte de sus hábitos humanos: Como estar bajo el sol y que esto se extendería a él, también despertaría en ella cualquier don natural que poseyera junto a la inmortalidad de él.

Eso aliviaba un poco sus preocupaciones, vio el anhelo de él reflejado en los ojos de ella y aun confuso por el descubrimiento de lo que compartían era tan íntimo como hacer el amor hoy lo llamaban de una forma incorrecta "Tener Sexo".

Aunque lo segundo muchos lo practicaban como si fuese un deporte, siendo esto más que solo el placer era la unión de dos almas y eso era lo que deseaba con Juvia, por supuesto él no era experto en la materia.

Pero conocía a alguien que sí, por eso pediría ayuda aun si lo quisiera matar o haya hecho el idiota con lo de ver a Juvia desde el bosque y aun con su apariencia Gajeel Redfox era un hombre realmente detallista.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

« ¿Tal vez había sido mala idea?» pensó Levy Mcgarden, al ver en aquel lugar al hombre con mal humor que conocieron cuando ambas estaban "Alegres" y eso no había sido tan mal, hasta la resaca del día después que apagó todo lo que pareciera divertido.

Por supuesto, los días siguientes su amiga rubia la había evitado como la peste desde que poco recordaban de su noche de chicas y su caballero con piercings, uno que no deseaba volver a ver gracias a lo avergonzada que estaba por su comportamiento.

Aun insegura de lo que hizo aquella noche, Levy veía imágenes un poco borrosas en las que veía el brillo de unos piercings, unos ojos un poco desafiantes y eso no era todo porque extrañamente podía ver borrones de techos o era efecto del alcohol en su cabeza.

«Y había arrastrado a Lucy con ella» la vergüenza hizo de su rostro arder al pensar en que la tímida Lucy Heartfilia se convertía en una alocada ebria o algo por el estilo, porque seguro era que no había visto como quedo en casa tras quedar con su acompañante.

Después de todo, su método de reconciliación había sido arruinado por el motivo de su vergüenza y quien se las recordaba.

Ese no es…—dijo una Lucy pálida como el papel de los libros nuevos, Levy asintió pero no sabía qué hacer ante tal hecho— ¿Sabe quiénes somos? ¿Nos recuerda?

Levy no sabía que responder porque no conocía al hombre muy bien

Algo que no le extrañaba por su parte, Gajeel Redfox como se presento era en cierta medida un hombre desafiante y enigmático aun con esa apariencia ruda.

Y entonces sus ojos la vieron, pudo observar el reconocimiento de verlas a ambas pero luego las ignoro.

Apretó los labios inflando

Parece que no se acuerda—dijo la rubia aliviada, pero no quería ilusionar a su amiga y mucho menos disgustarla—Ya tenía suficiente con lo de la resaca—pero sabía que el hombre en cuestión había dejado claro que sabía quiénes eran pero no le daba importancia.

Pero Levy conocía muchas cosas y una de ellas era que una persona como él no daba nada gratis, por eso no le diría nada a su amiga dejando que disfrutara de la fiesta de navidad que tanto necesitaba y por supuesto tomaría el pago porque un tipo como Gajeel Redfox cobrara por su silencio.

Las risas, la comida, el canto navideño alegraron su día y el de Lucy, era esplendido disfrutar como amigas ese maravilloso año que estaba a punto de terminar, por supuesto era como una familia que ambas habían formado desde que llegaron a Magnolia y conocieron Fairy Hills, o en su defecto en sus trabajos tan prácticos tras estudiar algo como "Literatura", aunque a muchos les pareciera tonto; Lucy y ella eran amigas gracias a los libros en los que tenían

Bueno, Levy, creo que ha sido esplendido—comento Lucy con una sonrisa, Levy percibió una tristeza en el fondo de sus ojos chocolates parpadeo para ver si había sido una alucinación y en efecto ya no estaba esa emoción, solo alegría. Sintió sus brazos rodearla en un abrazo, luego cuando se separó le extendió un regalo— ¡Feliz Navidad, Levy! ¡Te perdono por lo del bar! Pero, ya sabes nada de volver a beber así, ¿ok?

Lucy, yo también tengo algo que darte pero será para luego, ¿bien? —comento Levy con una mirada picara y ella asintió. —Por supuesto que no beberemos de nuevo, ¿Ok?

— ¡Nos vemos el martes! —exclamo Lucy con una sonrisa al hacer señas a un Taxi.

Ambas se volvieron a abrazar, Levy vio como Lucy se alejaba en el Taxi y se volvió a la puerta que la separaba del Oscuro Caballero que estaba allá dentro esperando a ver que continuaba.

Lo encontró efectivamente en las sombras del mesón, lejos de la visión de alguien y allí mirando con indiferencia a los pasantes alrededor, aun si veía gente feliz o un afecto genuino por quienes estaban en el lugar, el parecía de Acero sin inmutarse ante todo ello.

Sintió una de esas venas protectoras nacer al verle allí, solo en la oscuridad mientras los demás reían o sentían afecto. Era como cuando conoció a Lucy, cuando ella había perdido a su madre, cuando su padre la saco de casa y quedo a expectativa de lo que pudiera hacer, aparte de lo que había estudiado.

Ella le había extendido más que su amistad, también una familia y aun si ese hombre era un grosero o lo que fuese, ella le daría algo a cambio de lo que hizo esa noche, dándole a su amiga tranquilidad.

Se acercó lentamente colocándose frente a él, vio como sus ojos caoba se fijaron en ella de arriba abajo inspeccionándola sin reparo alguno.

Ven, debemos hablar—murmuro, el observo con indiferencia.

¿De qué quieres hablar, Enana? —comento acercando su rostro y sus ojos caoba fijos en ella y tragándose la réplica que le iba a decir por su insulto le miro desafiante— ¿Y bien? ¿Dónde está la rubia?

De lo que hiciste, ella se fue hace un rato. Además no creo que te guste tener a Mirajane mirando lo que hacemos o decimos, sino…—no termino de decir cuando este se levantó como un resorte tomándola de la mano y mirando por encima de la gente, la arrastro tras él, buscando un lugar más privado y sin dar explicación los encerró a ambos en el baño.

« ¿En qué momento llegamos al Baño?» pensó Levy mirando a su interlocutor frente a ella y cruzado de brazos.

¿Y bien? —comento con ironía.

Tomando valor le miro, sintió sus mejillas calientes y sin vacilar dijo en voz alta.

Muchas gracias—comento, Levy sabía que había sonado un poco formal o sosa, pero no quería quedar en deuda con él—Sé que nos ignoraste a mi amiga y a mí, aun cuando nos conocías para no hacernos pasar vergüenza…yo…

¿Yo hice eso? —comento el burlón, luego se inclinó hasta quedar cerca de su rostro dejando su aroma tan cerca, sus ojos fijos en ella, su calor y tan masculino que era, Levy no diría que no era atractivo de alguna forma— ¿Y cuál es mi premio? ¿O debo decir cuál debe ser?

Bueno, yo…—comento en un murmullo y asintió.

«Lo sabía» pensó ella, suspiro y luego continuo a pesar de su decepción se sintió nerviosa por lo que dijera o le obligara a hacer.

Cierra tus ojos y extiende tus manos—dijo él, ella lo hizo así sintió su corazón latir más fuerte al sentir el aliento de él tan cerca de su piel, sintió sus manos agarrar las suyas contra la pared haciendo desbocar aún más sus latidos, luego sintió un beso en la mejilla.

Sus manos fueron liberadas, sintió alejarse su calor y al abrir los ojos se encontró con una sonrisa lobuna en su rostro.

Feliz Navidad…Enana—dijo, sintió sus mejillas calentarse y esa noche Levy solo esta noche supo que tenía más fuerza de la común, porque había dejado sentado y dolorido, posiblemente sin hijos a Gajeel Redfox.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx