Capitulo 26

Frederick observaba sonriendo a las personas que se encontraban tres mesas separada de él, había esperado con tanta impaciencia ese día, apretó la pierna donde llevaba la cicatriz de la herida que todavía en las noches le dolía, y que le recordaba la deuda que Edward tenía con él, y justo ahí comiendo se encontraba el deudor. Su contacto ya se había marchado, en sus manos descansaba la información del viaje de la doctora Ulrike y el menor de los hermanos Elrics, era una lastima que el doctor deseara a ambos hermanos, pero después saldaría cuentas con los dos. Edward y el doctor.

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no suena tan mal esa idea- dijo el coronel al escuchar la propuesta de Winry, el mismo había dado vueltas al asunto ya que en las ultimas lecciones Haydeé no había hechos muchos avances debido a lo distraída e inestable que se encontraba.

No puedo creer que apoye esa loca idea de Winry, Coronel, no usted- exclamo Scheska sorprendida.

La verdad es que Haydeé no nos ha dejado otra forma de ayudarla- dijo la Teniente quien permanecía atrás del Coronel- no quiere hablar con nadie… nunca he estado de acuerdo con actuar a las espaldas de las personas, pero en esta ocasión si lo estoy-

¡ud. también teniente!- volvió a exclamar Scheska.

Sabia que me apoyarían- dijo Winry con una sonrisa.

Esta bien llamaré al médico de la familia para ver que podemos usar- dijo Gracia levantándose de su asiento.

¿Dónde esta Haydeé?- pregunto Riza.

Si no me equivoco debe estar encerrada en el cuarto con las cortinas cerradas, últimamente solo así desea estar, me dijo que los dolores de cabeza cada vez se vuelven más frecuentes y que por eso se encierra- contesto Winry seria.

Iré a verla- dijo el coronel levantándose de su asiento y saliendo luego de la habitación seguido por las miradas de todos en la sala.

Realmente esta preocupado por Haydeé, se siente culpable por que no se dio cuenta antes- dijo la teniente con una mirada triste.

Nadie lo hizo- contesto Winry triste también.

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Los ojos de la chiquilla rubia brillaban refulgentes al ver el brazo mecánico de Edward, nunca antes había visto un miembro prostético como aquel, pasaba su mano temblorosa a través del metal brillante, mientras seguía cada detalle del mismo. Su pasión desde pequeña había sido esa, llegando al extremo de desarmar el tractor Fergusson nuevo que había comprado su papá y que había mandado a traer desde estado unidos, y por el cual había gastado todos sus ahorros, en ese entonces apenas y había cumplido los 10 años por lo que su padre no hizo más que regañarla.

Podía sentir el hormigueo en sus manos que solo se quitaría al desarmar aquella obra de arte para descubrir como funcionaba.

no puedo creer que exista una obra como esta, el que la hizo debe ser un genio- decía la chica embelezada.

Si que lo es… es la mejor ingeniero en su campo- dijo Ed con una sonrisa al ver el rostro de la chica frente a él.

¿a sido una mujer?- dijo la chica realmente sorprendida.

Así es… es más, tu te le pareces mucho-

¡¡estas hablando en serio!! Mi sueño es poder hacer piezas como estas que ayuden a las personas- dijo la chica alegre colocando sus manos en sus mejillas- y dime, ¿puedes presentármela? ¿puedes?-

Lo siento no vive en este continente- dijo Ed al no saber que contestar.

Debí imaginarme, esta en América, verdad, algún día me iré para allá-

No desprecies los genios que están en tu tierra pequeña, Francia no tiene nada que envidiarle a ningún país créelo- dijo Henner al escuchar a Yolaine.

Escucha a Henner el tiene razón- segundo Ed- y dime Yolaine, ¿tienes herramientas para reparar mi pierna?- pregunto con una sonrisa, podía imaginar como esta reaccionaria.

¡claro!- dijo emocionada- puedo llevarte al taller.

Aja pequeña y no piensas preguntarme por tu padre- dijo Henner al ver como esta se había parado para halar a Ed y sacarlo del café.

Se que el se encuentra bien, me prometió que volvería a mi lado y jamás me ha roto una promesa- contesto la chica con una sonrisa para terminar de obligar a Ed a levantarse de la silla y hacerlo caminar.

Henner sonrió al escuchar a la chica, esta tenía razón, Fier jamás faltaba a su palabra, menos a su única hija y el sol de su vida, desde la muerte de su madre antes de iniciar la guerra, así había sido.

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Alphonse podía sentir como su cabeza estaba a punto de estallar, tenía la nuca rígida por la posición en la que se encontraba, a pesar que le había pedido a la mujer que lo desatase esta lo ignoro, acaso pensaba que saltaría de un tren en movimiento, bueno al considerarlo bien seguramente si, rió un poco lo que hizo que su dolor aumentará, por lo que lanzo un quejido suave que fue escuchado por la rubia.

¿qué sucede?- se acerco Ethel a Alphonse que permanecía tirado en el suelo del vagón.

No es nada, solo me duele un poco la cabeza- dijo Al dirigiendo su mirada hacia le otro lado donde no viera a la mujer.

Es comprensible, es el efecto del veneno que te aplique- se levanto para tomar algo de sus pertenecías para luego agacharse al lado de Al llevando algo en la mano- tomate estas píldoras ayudarán a que te sientas mejor-

Se lo agradezco pero puedo aguantar el dolor- dijo Al lanzadole una mirada de advertencia.

No seas orgulloso muchacho, no hagas más difícil este viaje para ti- dijo introduciendo una de las píldoras en su boca cuando este trato de contestar- vamos toma un poco de agua- y acerco el agua a la boca del menor.

Al no tuvo más opción que tragar la dichosa pastilla para no ahogarse, definitivamente odiaba a aquella mujer. Esta se levanto y volvió al asiento que se encontraba en el vagón que hacia su vez la acción de camastro.

todavía no comprendo por que me necesitan, si ya saben que no soy yo quién tienen el diario del señor di Estefano- dijo Al más molesto.

El diario era solo una distracción, ni siquiera lo escribió él, fui yo, en una noche el me dicto todo lo que ahí se lee-

Entonces todo lo que dice es un engaño- dijo Alphonse sorprendido.

No he dicho nada de eso, solo te dije que es una distracción, y si, todo lo que dice ese diario es verdad… hasta la última palabra-

Pero entonces ¿Qué papel hacemos mi hermano y yo en todo esto?-

Es simple, son piezas del tablero, herramientas para los planes del doctor… lo que tu prefieras, lo son desde que los conoció, al igual que todos los que le rodeamos-

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Danielle no podía creer lo que sus ojos miraban, Ed salía del café tomado de la mano de una chica de su edad, quiso regresar sobre sus pasos pero sus piernas no se lo permitieron, tampoco su orgullo, y un sentimiento que lentamente le fue llenando el pecho, tenia la sensación que este quemaba, y con un impulso que nunca supo si de verdad fue suyo, se dirigió al encuentro de la pareja feliz, ni siquiera se había percatado de la presencia de Henner en el lugar.

Cruzo la calle sin mirar a los lados, por lo que no pudo ver el auto que se acercaba por esta hasta que volteo al escuchar el pito de este, todo se detuvo en ese mismo instante, las personas a su alrededor desaparecieron, juro que su vida terminaría ahí mismo, todo por un arranque de celos. Cerro sus ojos esperando el impacto más este no llego como espero.

La morena pudo sentir como impactaba con el pavimento mientras escuchaba el sonido de las llantas frenar con fuerza, y como la gente a su alrededor comenzaba a acercase, levanto la mirada y vio ahí sobre su cuerpo a Edward. Ambas miradas se volvieron a encontrar provocando que ambos rostros se tiñeran de rojo, rápidamente Ed se retiro de encima de Danielle en reflejo al ver la posición en la que se encontraban.

¿es… es… tas bien?- pregunto Ed totalmente apenado, rasgándose la nuca con nerviosismo.

Si… si… gra… cias- dijo la chica apartando la mirada.

Se puede saber que clase de loca se lanza a la calle sin ver hacia los lados antes- dijo molesta Yolaine- ¡ese camión pudo haberte matado!-

¿quién te crees que eres para hablarme así?- se levanto Danielle molesta olvidando lo que había pasado momentos antes.

Alguien que mira a la calle antes de cruzar, como lo hace la gente normal-

Vamos tranquilas ambas- dijo Henner para intervenir, aunque realmente estaba disfrutando de la situación- estamos haciendo más alboroto ahora que el incidente en sí-

Por primera vez tengo que darle la razón a Henner, movámonos de aquí- dijo Ed viendo como la gente los señalaba entre curiosos y preocupados.

Los cuatro volvieron al café del cual momentos antes el trío había salido, se sentaron en la misma mesa y pidieron un té para Danielle, mientras esta se tranquilizaba. Henner y Edward pudieron notar las miradas eléctricas que se lanzaban ambas chicas, tal parecía que ninguna de las dos se había caído bien.

Danielle no podía olvidar los celos que momentos antes había sentido al ver a aquella rubia desabrida tomada de la mano de Ed, mientras que Yolaine no podía soportar todo el show que había montado aquella hija de ricos, más aún cuando sabía era italiana, la había visto semanas antes en los periódicos en los cuales anunciaban la visita de esta junto a su padre.

jajajaja, ya llevan demasiado tiempo lanzándose dardos con la miradas- dijo Henner- Yolaine esta es Danielle di Estefano, hija del científico dueño del laboratorio que fuimos a "visitar" y aunque no lo creas también puso su pedazo en la misión-

…-

Yolaine- dijo Henner en tono de reproche.

Mucho gusto, Yolaine mecánica estrella de la rebelión- dijo la rubia en tono molesto.

El gusto es mío- dijo la morena siguiéndole la corriente.

Danielle- dijo Ed interrumpiendo- ¿qué haces aquí?-

Después que se destruyo el laboratorio, mi padre decidió que lo mejor era mudarnos a Francia, a pesar que le pregunte cual era la razon nunca me la quiso decir, solo dijo que esta buscando algo-

Eso quiere decir que ha venido por el diario- dijo Henner viendo detenidamente a Ed.

Seguramente- dijo Ed en tono bajo.

¿Diario?- pregunto Danielle.

En el laboratorio encontramos el diario de tu padre… - explico Ed.

Mi padre seria incapaz de llevar un diario Ed, odia escribir con su propia mano, dice que su cerebro es el único libro donde necesita guardar sus datos- dijo la chica extrañada.

Entonces el libro que encontramos ¿Qué es?- pregunto Henner interesado en la respuesta que daría la chica.

No lo sé la verdad-

Jum- llamo la atención Yolaine limpiándose la garganta- siento interrumpir pero yo tengo una curiosidad ¿cómo llegaste a Lyon si se supone que tu padre va hacia Paris?- dijo con desconfianza.

Hansen me ayudo cuando unos soldados alemanes me confundieron con una francesa y bueno el me trajo hasta aquí-

¡Hansen esta aquí! ¡eso quiere decir que mi padre también vino con ustedes!- dijo Yolaine olvidando todo lo sucedido antes y la desconfianza que le daba la chica morena.

No venia nadie más con nosotros- dijo Danielle extrañada por lo que la rubia decía.

Pero se suponía que mi padre y Hansen regresarían juntos a Francia- dijo Yola viendo a Ed y Henner alternamente.

Seguramente se separaron por alguna orden que le dieran a Hansen, sabes que es uno de los principales elementos que tenemos, tu padre debe estar en camino hacia aquí- dijo Henner.

Si, no te preocupes, sabes Fier fue el único de estos locos que aparentaba si estar cuerdo- dijo Ed con una sonrisa a Yola tratando de tranquilizarla.

Esta bien- contesto la chica devolviendo la sonrisa.

Ed ve con Yola a que te repare esa pierna, yo iré con Danielle a que me muestre el lugar donde se encuentra Hansen-

Pero…- Danielle quiso decir algo, pero Henner la sujeto de los hombros, interrumpiéndola.

Vamos, ellos no harán nada- le dijo Henner a Danielle al oído para luego llevársela hacia la salida del lugar.

Vamos nosotros también, de verdad quiero ver como funciona esa pierna tuya- dijo Yolaine alegre mientras tomaba de la mano otra vez a Ed, olvidando la preocupación que sintiese por su padre minutos antes.

Pero prométeme que tendrás cuidado con ella, no tengo repuestos y me ha tocado ingeniármelas estos últimos años-

Por favor Ed estas hablando con la mejor mecánica de toda Francia-

Si eso lo se- dijo Ed con una sonrisa.

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Hansen no podía creer lo que veía en el periódico que le había sido brindado por Franz, no solo había perdido a Fier en aquella misión, sino que también a Bòrk, muerto de aquella forma, eso solo podía significar que había sido descubierto por el contraespionaje alemán, lo que no podía deducir es que había pasado con Alphonse y Jacqueline, hasta el momento no se habían encontrado los cuerpos de una mujer y hombre jóvenes por lo que podía estar seguro que estos se encontraban con vida, la pregunta era en que condiciones.

¿tienes alguna información de las personas que acompañaban a Bòrk?- pregunto al fin Hansen.

Ninguna hasta al momento, fue visto entrar en la frontera acompañado por un chico y una mujer rubios ambos, pero después desaparecieron, el mismo día de la muerte de Bòrk-

Necesito que toda la Interallié comience a buscarles, no tienes idea de lo que me hará el hermano del chico si este no aparece- dijo Hansen preocupado.

Vamos tengo tiempo de conocerte y se que no solo es por el muchacho, ¿no es así?-

Le prometí a Jacqueline que regresaría a Francia y que volvería a disfrutar de la libertad, no puedo fallarle a ella también-

De acuerdo se cumplirán tus ordenes amigo, empezaré por contactarme con los maquis (1), en algo podrán ayudar-

Hazlo-

Hansen no podía evitar recordar la triste mirada de despedida que le dirigiera Jacqueline antes de marcharse, como si esta supiera que aquella iba ser la última vez que ambos cruzarían sus ojos, en su interior Hansen se prometió que no sería así, no la dejaría marcharse, no la perdería a ella.

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El doctor permanecía sentado ante el tablero de ajedrez, el tren se trasladaba lentamente a través del suelo francés, muy pronto llegaría a su destino final, la capital del país. Se encontraba solo en aquella habitación, no tenia con quién jugar, sabia que ninguno de los soldados podría ser un rival para él, no como había sido Hohenheim. Lo conoció en uno de los tantos viajes que el científico realizo, interesado en aquel nuevo auge que tenia en ese entonces la alquimia, la posibilidad del manejo de la materia desde su forma primaria las moléculas, todo en parte por la presencia de aquel enigmático hombre.

Tal vez fue eso lo que le llamo más la atención de él, el hecho que este parecía saberlo todo de las personas, como si hubiese vivido demasiado ya en el mundo, nunca pudo ganar en una discusión con él, ya fuese de filosofía u otra ciencia, y eso fue lo que le llevo al punto de obsesionarse con aquel hombre y su trabajo. Fue de los primeros que supieron su muerte, no la lamento, pero si extrañaría un buen rival.

Llevaba una hora en aquella situación, nadie lo interrumpía, sus pensamientos viajaban a aquello que tanto deseaba obtener, y lo que vendría después de ello. Pero necesitaba todas las piezas de nuevo en el tablero y bajo su influencia, ya las había atrapado una vez, solo falta tiempo.

ya tengo al alfil, solo falta el rey y la reina- dijo tomando en su mano la pieza que representaba la reina- en esta ocasión tu eres la pieza más importante, tu me darás la piedra que necesito y el alma que me robaron-

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Estaba realmente cansada, los días se volvían cada vez más cortos y las noches más largas, juro que era capaz de escuchar cada unos de los ruidos que se producían en esa antigua casa, algunas veces escuchaba una voz que me decía que me fuera, que todas las personas solo quería usarme para luego dejarme sola, en aquel mundo desconocido. No se desde cuando empecé a escuchar la voz, pero comenzaba a odiarla, no era una voz femenina, ni masculina, no sabría como describirla, pero llenaba mi mente de pensamientos egoístas, no quería escucharla más.

Sigo en la lucha de no dormir se que tal vez sea esa la causa de los trastornos que hoy mi mente sufre, pero no quiero más pesadillas, no quiero volver a ver esos ojos, ese hombre. Aun puedo sentir como lentamente mi alma va saliendo de mi cuerpo, se que solo son sueño, pero cada vez se volvían más reales, no puedo con ellos, pero no se cuanto resista mi cuerpo en esta situación. He dejado de salir del cuarto, noto como el coronel me mira preocupado, se esta volviendo obvia mi situación, se que he perdido peso, y eso que no soy mi gorda que digamos, es más soy demasiado delgada para mi gusto, y ahora no se como me veré. Pero he de evitar a toda costa repetir el sueño que me atormenta. Juro que a veces la sensación de las cadenas en mi muñeca queman mi piel, como si se tratase de una tortura eterna que he de sufrir, que clase de cosa puede haber vivido en el pasado que ahora lo pago de esta forma, ¿tan mala fui?, ¿será verdad que pagamos lo hecho en vidas pasadas?.

Dirijo mi mirada hacia las estrellas, ya nada en mi mente tiene sentido, quiero dormir pero no puedo, y a pesar de todo espero que este infierno termine pronto.

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Frederick había observado todo en silencio, sin levantar en ningún momento el periódico para revelar su rostro, en su mente solo retenía la imagen de la morena que repentinamente había entrado en ese lugar, sabia que la misma había desaparecido días antes y que en esos momentos se encontraba al lado de uno de los espías franceses, pero nunca se espero que llegase a Lyon al mismo tiempo que ellos, acaso aquello era una coincidencia o como siempre se trataba de algo preparado por el doctor. Estaba comenzando a pensar que de verdad todos eran los peones en el plan de ese científico, estaba decidido a descubrir que era lo que buscaba y si de verdad eso traería la victoria a su amada Alemania.

Bajo el periódico y pudo observar como la morena se marchaba al lado del castaño, y como los dos rubios se marchaban momentos después. Sabía donde los dos hombres se habían hospedado, su contacto le había brindado esa información, adoraba los agentes dobles, siempre dispuestos a dar información por dinero. Decidió que haría una visita a la habitación de los hombres para saber que tanto decía el dichoso diario del doctor di Estefano.

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Henner y Danielle caminaban hacia el hotel donde se hospedaba esta última, ambos caminaban callados, realmente ninguno de los dos habían cruzado palabras antes, por lo menos no en una conversación, la adolescente se sentía incomoda pero el hombre parecía no darse cuenta.

no te preocupes nada pasa entre Ed y Yola, por lo menos por ahora- dijo repentinamente Henner deshaciendo el silencio.

Uuuu?! ¿Qué significa eso?- pregunto la chica extrañada.

Solo lo que quise decir… estoy seguro que Yola le recuerda a Ed alguien muy importante en su pasado, lo veo en sus ojos-

¿alguien muy importante? ¿que clase de persona?-

Eso no lo sé… podría tratarse de un antiguo amor, quién lo sabe, esos dos chicos tienen una historia muy larga que podría ser difícil de comprender para ti-

Quiere decir que una niña mimada como yo es incapaz de saber lo que la gente pasa- dijo Danielle con resentimiento en la mirada- llegamos este es el hotel- dijo antes de entrar rápidamente en su interior.

Vaya no pensé que se molestaría tanto- dijo Henner con una sonrisa- vaya casanova que resulto nuestro pequeño Ed-

Entro en el hotel tras Danielle, era tal como lo pensó, pequeño y modesto, justo como los que Hansen solía utilizar, pequeño para no llamar la atención.

Ninguno de los dos se percato de la persona que los seguía desde hace algunas cuadras atrás, este sonreía mientras esperaba en una de las esquina, tenía tiempo para cumplir su deseo, esta vez no se precipitaría.

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