Al principio iba a tratarse de un sólo capítulo, pero sentí que quedaba mejor dividirlo en dos. Espero que los disfruten, mientras yo aquí seguiré empacando para la mudanza.

Dissclaimer: Ni Harry Potter ni The Avengers me pertenecen, son de JKRowling y Marvel respectivamente. Yo solo escribo sobre ellos por diversión.


"Sabes lo que es la vida, Peter? Lo que realmente es? Es la inevitabilidad de momentos difíciles, que sólo sobrevivimos gracias a los momentos de alegría en medio de ellos." Tía May. El Asombroso Hombre Araña.


Capítulo 26. Cortejando a la Muerte. Parte 1.

Washington. Diciembre de 2012.

- ¡Listo! – dijo Ginny, acabando de acomodar las cosas en la sala con un movimiento de varita, y sonriendo. Dios, se veía hermosa. – Creo que me gustará este lugar.

Steve sonrió, acercándose a ella y agarrándola por la cintura para atraerla más hacia él. No podía creer la suerte que tenía de tenerla junto a él. Un año atrás estaba con ella a punto de pasar la navidad juntos, cruzando la línea que dividía sus miedos y la atracción y los sentimientos crecientes entre ellos. En unas semanas más, Ginny se convertiría en su esposa.

Y mientras la tenía junto a él, sonriendo, en ese nuevo lugar del que harían su hogar, se dio cuenta de que la magia más increíble de Ginny era esa que permitía albergar de nuevo en su corazón los sueños de un hombre corriente. Sí, seguía siendo el Capitán América, seguía siendo Steve Rogers, el soldado. Pero gracias a Ginny también había recuperado a Steve, el chico de Brooklyn con sueños simples – y que aun así en su juventud le habían parecido bastante improbables – de encontrar a la pareja de baile perfecta.

Un, dos, tres.

- ¿Qué haces? – preguntó Ginny, riendo y apoyando la cabeza en su pecho.

- Bailando.

Un, dos, tres.

- No está tan mal – susurró ella - ¿Has estado practicando?

- Tengo una excelente maestra. Me ha tenido paciencia.

- Debe ser porque eres un anciano, ya sabes. – bromeó ella, alzando su rostro para mirarlo con sus grandes ojos chocolate.

Sueños simples. Sueños grandes. Niños alegrando la casa, la sonrisa cálida de Ginny, el sonido de sus risas. Envejecer juntos.

Sueños difíciles de alcanzar. Pero que valían la pena.


El Templo de la Muerte. Diciembre de 2016.

Thanos los había estado esperando.

- Humanos. ¿Realmente creen que pueden vencerme, con sus fuerzas minúsculas?

- Has estado tomando cosas que no te pertenecen, de unos amigos míos. Robar no está bien, ¿pero robar a los Vengadores? No ha sido tu mejor idea.

La risa de Thanos resonó en todos lados, él desapareció, y de repente estaba al lado de Steve, dándole un golpe que lo envió metros adelante, directo al suelo.

- ¡Steve! – pero Ginny no pudo ir hacia él, porque Thanos de pronto estaba frente a ella.

Usando su misma estrategia, se desapareció y apareció detrás de él.

- ¡Reducto!

Pero Thanos parecía estar en todas partes. El guantelete del infinito le otorgaba un poder colosal, y él parecía ser capaz de responder a los ataques de todos ellos a la vez. Era una sola persona, pero era como estar luchando contra todo el ejército de Ultrón otra vez, sólo que peor, porque Thanos ni siquiera estaba gastando energías, ni siquiera estaba usando toda su fuerza.

Peter logró atrapar sus brazos con su telaraña, pero Thanos tiró de él y apuntó con la mano del guantelete.

- ¡Peter! - Steve envió su escudo a tiempo, evitando que el rayo de energía del guantelete pulverizara a Peter.

- Patéticos.

Un golpe de Thor y su martillo, y Thanos fue tambaleándose hacia atrás. Otro golpe más.

- ¡PERO QUÉ…

Otro golpe de Hulk, pero el titán se lo sacó de encima, y volvió a Thor, que lo atacó con su rayo y los fuertes golpes del martillo. Uno, dos, tres…

Thans cayó al suelo.

- Ríndete, Thanos.

El titán sonrió y fulminó a Thor con un disparo de energía.

El Dios del Trueno simplemente desapareció. El martillo quedó allí, en el suelo.

Thor, uno de los más fuertes que ellos tenían. Su amigo.

Y se había ido.


Hulk fue el primero en reaccionar, con un ataque tan potente que hizo que Thanos se hundiera en el suelo, dejando un cráter en él. Aplasta. Aplasta. Aplasta.

Con esfuerzo, Thanos extendió el brazo y empujó a Hulk, atrapándolo en una mano nacida de las rocas del suelo.

Deformes cuerpos de roca fueron surgiendo, rodeándolos a ellos y tratando quebrarlos.

- ¿Es en serio? – dijo Sam, incrédulo, mientras aplastaba a una de esas cosas pero ésta volvía a surgir.

- ¡Maldito bastardo! – Tony disparó hacia Thanos con toda la potencia que permitía su traje.

El Dr. Strange, Ginny y George hicieron lo mismo, y la energía de su propio ataque combinado causó una explosión que los envió al suelo.

Thanos comenzaba a levantarse, cuando sintió otro fuerte puñetazo en la cara.

Para ser un simple humano, el Capitán América podía golpear.

- Lo siento, no es suficiente.

Otra mano de piedra lo atrapó a él también, y Thanos se elevó en el aire. Tony, Visión, Sam y el Dr. Strange lo alcanzaron, y siguieron con los golpes.

Ginny, en tanto, dirigió la varita hacia donde estaban Steve y luego hacia Hulk, reduciendo la piedra a trizas y liberándolos.

Thanos cayó al suelo, recibiendo los ataques de Logan, Wade, Bucky y Natasha a la vez. Por cada vez que él los echaba al suelo, ellos se levantaban y los golpeaban tres veces más. Logan logró dejarle un corte en el brazo y, furioso, Thanos lo fulminó con otro rayo de energía, tal como había hecho antes con Thor.

Steve nunca se había sentido tan impotente, sin poder defender a sus compañeros. Miró al martillo de Thor, su amigo, que ahora había desaparecido. Él mejor que nadie sabía que los soldados morían en las batallas, Thor lo sabía también, pero Steve no podía permitirse perder a sus amigos… no podía dejar que Thanos ganara y destruyera el mundo en el que ellos habían depositado todas sus esperanzas.

Con determinación, tomó el martillo y lo levantó del suelo.


El impacto del martillo fue tan fuerte y, sobretodo, tan inesperado que Thanos se deshizo de Tony para mirar hacia el martillo primero, y luego hacia Steve, que estiró la mano para tomar el martillo de vuelta, sosteniendo el escudo en el otro brazo.

- Imposible.

- No tanto como crees – dijo Steve, y se dirigió al equipo. – ¡Vengadores!

Entonces Steve comenzó de nuevo una batalla cuerpo a cuerpo, y llenos de una nueva determinación por triunfar, los demás también se lanzaron al ataque.

Rodeado por todos lados, Thanos seguía rechazando sus ataques, pero era inevitable que los golpes llegaran, y con fuerza.

- Puedes estar sosteniendo el martillo, pero sigues siendo sólo un débil mortal, Capitán – dijo Thanos, enviando lejos a Tony y tomando del cuello a Bucky antes de arrojarlo al suelo. - ¿Cuánto crees que puedan seguir con esto?

Steve golpeó a Thanos en la quijada con el escudo, y recibió a cambio un puñetazo en el estómago que lo hizo escupir un poco de sangre.

Ginny. Anthony. Los Vengadores, sus amigos. Sueños simples, sueños grandes.

Él se volvió a levantar.

- Lo suficiente para vencerte – dijo Steve, golpeándolo con el martillo y rechazando otro golpe con el escudo. – Si es necesario, créeme, puedo hacer esto todo el día.

Hubo otra avalancha de golpes y el ruido del metal chocando, y Thanos volvió a caer al suelo. Pero esta vez, el tiempo suficiente para que Ginny realizara un encantamiento, con la ayuda de sus hermanos y de Gabrielle, paralizaran a Thanos.

Visión se acercó, sacando el Guantelete del Infinito de la mano de Thanos. Las gemas brillaban, hermosas, como si quisieran engañar a alguien sobre su horrible capacidad de destrucción.

Tony suspiró.

- Bien, tú vendrás con nosotros. – dijo, sacudiéndose las rocas. – El doctor aquí – apuntó a Strange – tiene una linda celda con tu nombre.

- Thor y Logan - dijo Wanda - ¿Ellos realmente…

- Tal vez. O tal vez no. – dijo el Dr. Strange. – El guantelete y las gemas tienen un poder que va más allá de nuestra comprensión.

¿Al menos podían conservar esperanzas y creer que sus amigos regresarían, que estaban en alguna parte? Pero ellos, que estaban acostumbrados a enfrentar las pérdidas, sabían que era mejor no confiar en esas posibilidades.

- Debemos volver a la Tierra ahora mismo– dijo Ginny. – Hay unas brujas que todavía están esperándonos.

- ¿Crees que ahora sí podremos encontrarlas? – preguntó Natasha.

Y Ginny pensó en Láquesis, en su crueldad, en sus deseos de acabar con ella. Ah, esas hermanas lo habían estado intentando por tanto tiempo. Debía ser una piedra en sus zapatos, sal en la herida, saber que Ginny no había resultado como ellas lo habían planeado y que seguía interfiriendo en sus planes. Y Ginny sabía suficiente, de Riddle, de la maldad, de la guerra, como para saber lo que ellas querrían.

- Sí, creo que tengo una muy buena idea de dónde pueden estar.