¿Qué eran los Drîgēr?
Los Drîgēr fueron una raza de gigantes con apariencia humana, su diferencia con la raza de titanes o gigantes era principalmente su poder y apariencia, mientras los titanes tenían cuerpos relacionados con los elementos y los gigantes con sus pieles de colores y brazos extra, los Drîgēr eran puramente humanos sin ningún defecto y también tenían un poder que era de temer.
Los Drîgēr también eran unos seres extrañamente de lo más parecidos a los Ángeles y Demonios pues algunos pocos entraban entraban en un modo de corrupción por un suceso impactante que alteraba su estado mental de manera negativa y los transformaba en algo parecido a un Demonio o Ángel.
Pero en ese tiempo no existían los humanos, ni se conocía esa palabra entre las razas, los humanos llegaron gracias a un Fallo que tuvo la raza Drîgēr.
Hace eones de años los Dioses y Demonios entraron en una colosal guerra por el control de la Madre Tierra, está guerra comenzó a afectarla al igual que a sus habitantes.
Los Drîgēr's, enfadados por este suceso, tomaron parte de la guerra junto con las demás razas (minotauros, elfos de luz y oscuridad, enanos, gigantes, titanes, dragones antiguos, etc...) y lucharon incansablemente hasta poner la balanza a su favor, esa fue conocida como la Primer Guerra Santa y durante el lapso de esa guerra ocurrió el Fallo que fue la manera en que los Drîgēr lo llamaron.
El Fallo fue el primogénito de los Reyes Drîgēr el cual debió ser el Drîgēr más grande y fuerte que se haya conocido pero Vida tuvo un conflicto al darle lo que debió ser su verdadera fuerza y vitalidad pues el desbalance de la energía por la guerra la afecto gravemente creando así al primer Drîgēr pequeño o mejor dicho al primer humano.
Esto causó un horror y enojo sobre los reyes los cuales buscaron miles de soluciones a las que sometieron al joven príncipe que lo dejaron peor de como estaba y los reyes no tuvieron más opción que hacer algo con ese fallo de la Vida.
Los Drîgēr sacrificaron una raza entera para que Vida se recuperara e hiciera bien su trabajo.
Esta vez los Drîgēr tuvieron una hija que cumplía con lo que debió ser el fallo, aquel fallo fue olvidado por todos pues nunca dieron a conocer la noticia de que la Reina Drîgēr estaba embarazada, esa noticia fue dada cuando se embarazo de nuevo, su hija fue considerada la primogénita y la más fuerte Drîgēr.
Pero no sabían que aquel fallo no había sido asesinado y ese fallo se convertiría en algo mejor de lo que debió ser.
Lejanías de Dranat-ham.
-Aquí está bien- Dijo una mujer albina gigante con vestimenta de sirvienta.
-Entendido- Uno de los caballeros gigantes aventó una bola mágica que contenía un ser pequeño, algo como un humano aunque desconocido para ese tiempo.
Los caballeros apuntaron sus lanzas al humano.
-¡Esperen! Yo seré la que arrebate su vida- La sirvienta creo un círculo mágico del cual salió una espada roja como la sangre.
La bola mágica se rompió y dejó al descubierto a ese ser, era el pequeño príncipe que tenía la piel cuarteada y pálida de cabello dorado que perdió brillo al igual que sus ojos de mismo color.
-Este es tu juicio, los reyes han decidido esto y su palabra debe cumplirse- La sirvienta apuntaba su espada al humano con firmeza.
-No me interesa si es orden de los Reyes de los Demonios o de los Dioses. . . Tú eres la única con el derecho a decidir si vivo o muero pues sin ti hubiera sido desechado desde hace mucho, gracias por darme un propósito para aguantar esa tortura- El pequeño humano del tamaño de un niño sonrió con gran pureza en su corazón.
Aunque la sirvienta fue la más fuerte y de corazón más duro, matar a un niño que cuido por 10 años con un amor maternal hace titubear hasta a la que fue una guerrera de sangre fría y también considerada la Primera Heroína de los Tiempos.
-¿Qué pasa? Hazlo ya que tenemos mucho trabajo- Dijo un caballero.
-No pensarás que puedes dejar libre a esa cosa, sólo miralo, es un enano que podríamos aplastar y tendrías que limpiar jajaja- Se burló el caballero junto con los demás presentes.
-Bueno si no lo harás entonces haste a un lado sirvienta- El caballero con una lanza empujó a la sirvienta y se abalanzó a destruir al niño con su enorme lanza.
La sirvienta detuvo la lanza del caballero y de un golpe le voló la cabeza con casco incluido.
-Nadie le volverá a hacer daño- La sirvienta lanzó el cuerpo a los demás caballeros.
-Sabia que estabas loca por aferrarte a esa cosa mal hecha ¡En formación!- Los caballeros se levantaron y rodearon a la sirvienta.
-¿Por qué haces esto? Si me matas aún puedes salir de esto- Dijo el niño preocupado por la sirvienta.
-Las órdenes de los Reyes dejaron de ser absolutas cuando vi lo que te hacían por intentar mantener su linaje, su locura por hacerte perfecto y luego deshecharte para hacer como si nunca hubieses existido me repugnó. . . Además tú ya eres perfecto para mí- Volteó la sirvienta y le propició una hermosa sonrisa nunca antes vista que dejó al niño anonadado.
-¡Carguen!- Todos los caballeros atacaron.
-Y para ustedes ¡Blood Art!- La sirvienta se puso la espada en su espalda, se agachó e hizo un ataque giratorio en donde la espada se agrandó y partió a todos los caballeros con un corte limpio: -Nadie toca a mí niño pues su vida ahora es mía-
El niño se levantó con gran esfuerzo y se acercó a aquella sirvienta diciendo -Gra... gracias- levantando su cara con una sonrisa llena de lágrimas de agradecimiento.
-No llores por esto- La enorme sirvienta estiró su mano para subirlo e irse de ese lugar.
La sirvienta vio como dos pernos de ballesta pasaron al lado de ella con dirección al niño, su cara no tuvo expresión sólo sus ojos tuvieron un cambio de color blanco cristalino a amarillo con negro.
-Es peligrosa así que vámonos con el cristal- Una Drîgēr con ropa oscura como cazadora se volteo a sacar un cristal pero se dio cuenta que no tenía su mano y antes de poder gritar la sirvienta le metió su mano en la boca y le arranco la lengua junto con sus cuerdas vocales.
La otra Drîgēr se percató al instante y retrocedió intentando recargar su ballesta aunque también se dio cuenta de que no tenía brazo, la sirvienta ya estaba detrás de ella, la tumbó y comenzó a arrancarle la piel con rabia para después seguir con la carne.
Mientras más despedazaba más lágrimas salían de sus ojos, su rabia, impotencia y tristeza no dejaban que parará de destrozar el cuerpo sin vida de la Drîgēr.
Aquella sirvienta dejo el cuerpo después de una hora de estarlo despedazando, fue a donde se encontraba el cuerpo del niño y le quitó el perno. Su rostro representaba que había perdido la cordura aunque volvió en sí pensando que podria haber una manera de traerlo de vuelta así que uso la magia que alguna vez alguien heredaría, la magia del vacío que portaría una espada con la luz de la luna, metió el cuerpo dentro de su magia del vacío en donde se congelaría para mantener su cuerpo y alma a salvo.
-No te preocupes Príncipe pronto estarás devuelta conmigo. . .- La Sirvienta se arrancó los ropajes dejando al descubierto una armadura dorada con líneas azules onduladas en los guanteletes y en la máscara que apareció de la nada en su rostro: -Te lo juro en mi nombre Philari Herleōn Autumn, La Primera Heroína-
Aquella heroína fue en busca de seres poderosos y no con Dioses o Demonios sino con aquellos que no estaban del lado de los Drîgēr pero tampoco en su contra, los Archidragones los seres que peleaban cuando alguien entraba en su territorio.
Cuando los Drîgēr intentaron tomar un territorio de los Archidragones por la fuerza, después de que estos rechazarán su petición de unirse a ellos, fueron reducidos a nada por un solo dragón. Puede que los Drîgēr estaban por encima de todas las razas pero cuando se excluía a estos seres de poder colosal a los cuales sólo se comparaban los provenientes de la familia real.
La Heroína encontró a un dragón meses después en medio de una pila de cadáveres de Drîgēr's al cual le pidió ayuda pero este la atacó debido a la anterior disputa, ella logró hacer que cayera pero no lo mato simplemente le pidió que la escuchara. Después de contarle su historia del por qué busca la ayuda de los dragones este accedió con cierta condición.
-Todo depende de que sea- La Drîgēr mantenía cautela con el dragón.
-Que tu niño sea el que elimine nuestra raza y heredé la eternidad- Habló el dragón mientras se levantaba a la par que regeneraba sus heridas.
-¿Qué quieres decir?- Philari estaba sorprendida de que el dragón regeneraba las heridas que tanto le costó hacer.
-Nosotros los Archidragones vemos el futuro y todas sus líneas temporales como simples árboles pero en ninguno de los incontables árboles y sus ramas hemos visto nuestro final. . . A excepción de uno, ese árbol era pequeño y sus ramas eran tan pequeñas que prácticamente eran invisibles pero de igual manera logre visualizar ese futuro una Drîgēr quiere revivir a un pequeño príncipe y casualmente se encuentra con un dragón que ayuda a eliminar a su propia raza- Explicó el dragón con gran seriedad.
-¿Sabías que vendría? Y si es así, ¿por qué me atacaste?- Preguntó Philari enojada.
-Aunque conozca el futuro carecía del conocimiento de tu apariencia así que la que me "venciera" sería la indicada además me contaste tu historia y ellos sólo me atacaron- El dragón eructó un cráneo:-Disculpa eso no estaba en el futuro que vi-
-Entonces quieres que mi príncipe elimine a tu raza porque no quieres que vivan en la agobiante eternidad ¿cierto?-
-Y que él heredé esa eternidad convirtiéndose en un eterno o como le dicen normalmente en un inmortal- El dragón se recostó sobre sus patas delanteras.
-Mi príncipe convirtiéndose en un inmortal- Philari lo pensaba a fondo.
-Como su nodriza debes pensar que mientras no le pase nada no habrá problema-
-¿Co-Como sabes que fui su nodriza?- El sonrojo de la Drîgēr se ocultaba gracias a la máscara.
-El futuro que vi me contó mas a fondo que tu misma y tú historia es digna de una heroína sin embargo ocultas en tu interior un deseo que no debe hacerse realidad hasta que él tenga lo necesario-
-Lo se pero soy muy débil a ello y me irrita-
-*Suspiro* Si buscas a la Reina de la Luna te podrá proporcionar el sello contra la corrupción Drîgēr pero antes de eso creo que ya es hora de poner la rueda del destino en marcha- El dragón se levantó y extendió sus gigantescas alas.
-¿Lo vas a revivir aquí?- Philari retrocedió un poco.
-No, necesitamos más sangre así que sube-
-¿A dónde vamos?- Philari saltó hasta la cabeza del dragón.
-A un lugar donde se este derramando sangre de todo, agarrate bien- El dragón puso marcha hacia el punto donde la guerra era más frenética y dura.
Cuando el dragón llegó el centro de la guerra comenzó a atacar a todo lo que veía con una fuerza aplastante que ni los Drîgēr tenían posibilidades de derribar pues este iba con todo lo que tenía.
Philari estaba atónita ante tal brutalidad y comenzó a dudad de si su niño podría hacerle frente a esto.
Después de que el dragón se calmara y las tropas se retiraran la Drîgēr bajó.
-Ahora hay suficiente sangre para traer esa vida devuelta, sacalo del vacío- Dijo el dragón mientras extendía nuevamente sus alas.
La Drîgēr creó un círculo mágico del cual saco el cuerpo del niño congelado.
-Si que es pequeño, muy extraordinario. . . Dejalo en el suelo para comenzar y alejate o también se drenará tu sangre-
-Pronto volverás mi príncipe- Philari dejo al niño y se alejó.
-Necesito que detengas a las que vienen aunque si decides algo más nunca es malo la sangre extra- El dragón comenzó a hacer un círculo mágico que movía la sangre de los demás cuerpos al del niño.
-Si obtiene la sangre de ellas. . . ¿adquirirá algún beneficio?- Preguntó Philari.
-Adquirirá lo mejor de cada ser aunque este no lo hubiera desarrollado en vida- Respondió el dragón recostándose nuevamente mientras que el ritual seguía sólo.
-Entonces la sangre de cada una de ellas será necesaria. Blood Art- Philari desenfundo su espada y convirtió el filo en dientes además esos afilados dientes comenzaron a girar en torno al filo: -Hare que el príncipe obtenga el poder del Escudo Real, La Espada Imperial y mí Armadura Abismal-
No se hasta cuándo seguiré actualizando esto pero con el final cerca...
