Nueva actualización. Esta vez voy a subir solamente cuatro capítulos. He decidido que será mejor separar los años en dos fan fic diferentes o va a ser inmenso. Así que hasta el capítulo 29 será el Sexto año en Hogwarts y con un final sorprendente. Espero que os guste!!!
Disclaimer: Todos los personajes (salvo algunos de mi invención) pertenecen a J.K. Rowling y a W.B.
Capítulo 26: La primera boda de La Madriguera
A la salida del colegio fui enviada con mi abuela. Mi abuela, la madre de mi madre, tenía setenta años y era una pesona vital, divertida e independiente. El abuelo se había muerto hacía ya casi seis años y la abuela lo estaba capeando muy bien, o al menos eso creíamos. La abuela tenía una pequeña tienda de libros en la esquina. Era un lugar encantador donde vendía tanto libros nuevos, como de segunda mano. Creo que de ahí me viene la afición a leer porque ya desde muy pequeña mamá me dejaba con ella cuando no tenía con quién dejarme y la abuela me leía cuentos en los ratos libres y cuando aprendí a leer, yo misma los leía. Aquella mañana de Sábado la abuela estaba en la tienda. Era el día de la boda de Bill y Fleur. Yo me vestí en casa en la diminuta habitación que ocupaba. Era la habitación que había sido de mamá. Tenía una cama pequeña, estanterías por aquí y por allá repleta de mis cosas, una mesa y un armario. Me miraba en el espejo del armario. Me había recogido el pelo en un moño con ayuda de mi varita me había colocado una flor a un lado y unos pendientes de diamantes y oro blanco que habían sido de mamá y me habia tocado en el reparto que habiamos hecho Andy y yo de sus cosas, sus joyas y su ropa fundamentalmente. Aquel conjunto que llevaba también era de mamá. Era una falda larga, de tela con mucha caída y el bajo hacía forma de picos a unos centímetros de mis tobillos. Y un top de color negro con brillantina.
- Deja de pavonearte, Hermione, estás perfecta.
- ¿En serio?
- Perfecta. A Harry se le va a caer la mandíbula cuando te vea.
Cogí un bolsito que había comprado en blanco con flores rosas y azules en pedrería, la mochila donde llevaba mis cosas ya que pasaría la noche en La Madriguera con mis amigos. Seguramente sería la última vez que estaríamos juntos. Había decidido dejarlo todo. Al fin había tomado la decisión que debía. Andrea se iba a quedar en Londres, no iba a volver al internado al que iba en Francia. Y la abuela estaba demasiado mayor como para lidiar con una adolescente rebelde. Solo me tenían a mi. Salí de casa de la abuela y fui hacia la esquina, entré en la librería.
- Oh mi nena… estás preciosa.
- Gracias abu. Me voy que deben estar al llegar.
El corazón me dio un vuelco cuando vi que un chico joven venía conduciendo un coche rojo.
Esa mañana me había levantado muy temprano. Tenía que recoger todas mis cosas ya que me iba de Grimmauld Place. Había estado allí desde que nos habíamos ido de Privet Drive el día del ataque de Voldemort. Me había pasado los días muertos jugando al ajedrez con Draco, ayudando en los quehacéres de la casa y pensando en Hermione. Después de meter todas mis cosas en el baúl ya que me quedaría unos días en La Madriguera hasta mi cumpleaños. Me puse el traje de color negro con una corbata granate. Draco y yo iríamos juntos a La Madriguera, y pasaríamos a recoger a Hermione. Draco estaba en la cocina, él llevaba un traje de color blanco y se había cortado el pelo muy corto para la ocasión. Molly nos había dicho que Tonks y Remus nos llevarían en el coche nuevo de Remus, pero el plan fue modificado ligeramente por Remus. Llegó el solo en coche. Draco y yo guardamos mis cosas en el maletero del coche. Draco se quedaría en Grimmauld Place hasta que empezasen de nuevo las clases. Yo me iría unos días a La Madriguera, hasta mi cumpleaños y después podía decidir lo que hacer. Remus se acercó a mi y me tendió las llaves.
- Toma este es mi regalo y el de Tonks… por tu cumpleaños…
- Pero… es… excesivo…
- Oh, me lo vendió un amigo muy barato, quería deshacerse de él. Lo compró porque es un fanático de los artilugios muggles, pero no fue capaz de entenderse con él…
- Pero Remus… yo no se conducir… no puedo conducir.
- Es cierto, aquí tienes tu licencia. Si alguna vez te para algún muggle, muestrales esto. Es tu carne de conducir…
Cogí el carné y cuando toqué su superficie de plástico de repente supe todo lo que tenía que hacer. Remus me dijo que fuésemos a Nothing Hill a buscar a Hermione. Miré de nuevo el coche. Era un Mini de color rojo descapotable. Era fantástico. Draco se subió en el asiento del copiloto, yo lo hice a su lado. Regulé el asiento, me puse el cinturón de seguridad, regulé los espejos como si llevase toda la vida haciéndolo. Introduje en el navegador la dirección que Remus me había dejado escrita en una nota. Tardamos poco en llegar. Hermione ya estaba esperando en la esquina de su calle. Estaba preciosa. Y si hubiera sido posible hubiera dado con la mandíbula en el suelo como en los dibujos animados. Nos saludó con la mano y con una sonrisa se subió en el coche.
- Hola chicos, qué guapos estáis…- dijo ella mientras se ponía el cinturón de seguridad- ¿Desde cuando sabes conducir Harry?
- Desde esta mañana.
- Dejad de darle al palique de una vez, que no vamos a llegar a la boda.
- Te veo muy animado, Draco- dijo Hermione.
Los tres reímos, puse en marcha el coche y nos fuimos dirección a La Madriguera. Tardamos aproximadamente hora y media en llegar a Ottery St. Catchpoole. La Madriguera hervía actividad. La boda se iba a celebrar en el jardín. Iba a ser una celebración sencilla. Molly nos hizo pasar. Estaba muy guapa con un traje de falda y chaqueta en color salmón. Se había recogido el pelo y maquillado un poco. Nos dijo que los chicos estaban atrás. Ron tenía cara de aburrimiento y no hacía más que aflojarse la corbata. Frances y Ginny charlaban animadamente. Valery y la tía Elizabeth todavía no habían llegado, Vi un poco más allá a Remus y a Tonks charlando con Albus Dumbledore y el señor Weasley. Vi a una chica rubia, alta y guapa que era muy parecida a Fleur. Deduje que aquella era Gabrielle, la que había sacado del lago en la segunda prueba del torneo de los tres magos. Y el resto de la gente me era totalmente desconocida. Suponía que serían amigos de Fleur y Bill. Valery llegó con Elizabeth y Sirius. Me alegré mucho de ver que Sirius volvía a andar, con ayuda de una muleta, pero andaba. Elizabeth se había encargado de que se cortase el pelo y se afeitase, así que Sirius parecía un hombre diferente. Elizabeth estaba radiante de felicidad. Sabía que se había llevado a Sirius con ella a su casa para pasar su convalecencia. Ella misma me había dicho que era lo que James habría querido, pero me parecía que era más lo que ella quería que lo que mi padre quería. Valery se reunió con nosotros. Sirius y Elizabeth se reunieron con Tonks y Remus. Los gemelos y Charlie no tardaron en aparecer. Pero sin duda la llegada más sonada, después de la novia fue la de Percy. Percy y su familia hacía un año que no se hablaban. Percy era un lameculos y un agrandado, era la mano derecha de Fudge cuando era ministro de magia, ahora había sido degradado, y su ego también había disminuido. Llevaba a Penélope Cleanwater del brazo, su novia desde Hogwarts. Y para nuestra sorpresa Penélope tenía una barriguita redondeada.
- ¿Está embarazada?- preguntó Hermione poniendo en palabras lo que todos pensábamos.
- Definitivamente se han vuelto locos- dijo Fred.
- Tener un hijo en estas circunstancias- dijo George.
Molly abrazó a Percy llorando. Arthur también se acercó a él aunque con ciertas reticencias. Bill le saludó como si todo lo que había pasado, no hubiera pasado. Los únicos que no se acercaron a él fueron Ginny, Ron, Fred y George. Nos sentamos en nuestras sillas. Fleur se hizo de esperar, como hacen todas las novias. La ceremonia duró bastante poco comparado con lo que eran las ceremonias muggles. Y la principal diferencia era que se hacía alrededor de un caldero de peltre. Después de la ceremonia comenzó el banquete. Hermione se sentó en frente de mi. Había algo en esa comida que me hacía recordar las cenas de Hogwarts. Fue un acto sencillo, pero lleno de alegría y sobre todo de amor. La hora de cortar la tarta con la espada fue el cúlmen de la comida. Y también el brindis de los novios. No se dieron cuenta, pero Ginny, Frances, Valery y Hermione suspiraron a la vez, con los ojos llenos de lágrimas.
- Menudo coñazo- dijo Ron en bajo.
- Shh ¿quieres callarte?, Billy te va a oir- dijo Ginny.
- Mira que cuatro, parecen ellas las que se casan- dijo Ron con sorna.
- Algún día te veré a ti en ese puesto, Ronald Weasley- espetó Ginny
- ¡Melín me libre de tal cosa! No soportaría tanto romanticismo junto.
- ¿Acaso es que no vas a formar una familia?- Preguntó Hermione escandalizada.
- Y cargar con unos crios que no dejan de berrear... no gracias.
- Pues yo sí- dije con determinación.
Había notado tanto la ausencia de mis padres que en el fondo sabía que acabaría formando una familia. No pude evitar pensar en La Profecía ¿Mi destino me permitiría hacerlo? Después de la tarta los novios abrieron el baile. Era una melodía lenta y bonita. Hermione me cogió de la mano y me dijo que íbamos a bailar. Después de eso nos volvimos a sentar. Cuando la fiesta empezaba a decaer Bill se acercó a nosotros que todavía seguíamos sentados.
- ¿No vais a salir a bailar?- dijo Bill.
- No...- dijo Ron, Yo negué también con la cabeza. Draco estaba bailando en la pista con Gabrielle, la hermana de Fleur que no se separaba de él.
- Vosotros os lo perdéis.
Bill sacó a bailar a Hermione y los gemelos a Ginny y a Frances. Yo me reía. Después de que acabase esa canción las chicas y yo nos quedamos bailando con Gabriela y su hermana en la pista. Ron y yo no tuvimos más remedio que salir a la pista porque las chicas nos recordarían el resto de nuestras vidas que no las sacamos a bailar. Yo me acerqué a Bill y a Hermione. Bill me dejó bailar con Hermione guiñándome un ojo. Ron bailó con Valery. La agarré por la cintura y con un nudo en la garganta me acerqué a ella y la rodeé con mis brazos. El corazón me golpeaba el pecho con tanta violencia que creía que se daría cuenta en cualquier momento. Notaba mi cuerpo entumecido y mi mente embotada. Cuando la canción acabó me separé de ella casi con alivio. La fiesta estaba empezando a decaer y los invitados empezaban a irse.
- Harry, podemos ir a un lugar tranquilo… tengo que hablar contigo. ¡Vamos al embarcadero!
Asentí con la cabeza. Me quité la chaqueta y la corbata y la dejé encima de mi silla. Hermione y yo caminamos en silencio hasta llegar al lago. Se quitó los tacones y cruzamos el embarcadero hasta el final. Nos sentamos. El agua nos llegaba por los tobillos. El sol se estaba poniendo ya. Estuvimos un rato más en silencio. Hermione parecía abatida.
- He… he tomado una decisión con respecto a mi hermana y mi abuela…
- ¿Vas a aceptar la oferta de tu tía?
- Hermione tenía una tía llamada Sasha que vivía en Manchester, era la hermana pequeña de Jean y les había ofrecido su casa para ir a vivir.
- No…- dijo en un tono que no me gustó nada- Voy a dejarlo todo…
- ¿Dejar todo?
- Sí, todo, la magia, el colegio, la guerra, a vosotros… voy a volver a ser… muggle.
- No, Hermione, Andrea no te lo permitirá.
- ¡Me da igual lo que mi hermana me permita! Soy mayor de edad, dentro de unos meses lo seré también en el mundo muggle. No pueden ordenarme lo que hacer.
- Vale, vale, no te enfurruñes.
- Harry no me lo pongas más difícil…- Había roto a llorar.
- Hermione, eres la mejor estudiante del colegio… eres una bruja excepcional…
- Tú… tú tienes una importante misión que hacer Harry. Serás el mago más famoso de tu tiempo…
- No podré hacerlo sin ti.
- Podrás… claro que podrás… Harry… eres muy buen mago… un mago genial… una maravillosa persona… y me alegro de haberte conocido…
- No lo hagas, por favor…
- Tengo que hacerlo, mi familia es lo más importante…
Hermione se puso en pie. Yo me quedé allí de espaldas a ella. En cuanto oí la hierba agitarse a su paso me eché a llorar. Claro que no podía hacerlo sin ella. Y no era por su tanlento, por su inteligencia o por lo que ella pensase, sino porque ella era la razón por la que me levantaba cada mañana. Por que ella era la única con la que quería formar esa familia de mis sueños. Porque la quería hasta límites insospechados.
Volví a La Madriguera intentando calmar el torrente de lágrimas que surcaban mis mejillas… ¿Por qué no podía parar de llorar?. Se suponía que estaba haciendo lo que debía. Hacía lo correcto por muy doloroso que fuese. Valery me abordó. Le conté todo y le dije que quería irme sin que se notase. Era mejor así. Cuando me aparecí en casa de mi abuela, en mi habitación. Me quité la ropa casi sin ver por la cantidad de lágrimas que tenía en los ojos. Mi hermana y la abuela no estaban. Me di una ducha y después volví a mi habitación, me puse el pijama y me quedé allí tumbada mirando al vacío. Pensaba en lo vacía que estaría mi vida ese años sin Harry. Y esperaba que cuando todo pasase, no me guardase demasiado reencor y que pudiéramos ser amigos.
Capítulo 27: Harry, desesperado por hacer recapacitar a Hermione sobre su decisión le pide que vaya con él al Valle Godric. Allí viven una interesante aventura.
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