Segunda parte de "Nunca mezcles trabajo y amor" donde ahondaremos en las dificultades que tendrán estos dos a la hora de trabajar y convivir
Problemas económicos, compañeros atrayentes y un bebé en camino
¿Será el amor suficiente para ser felices o todo se complicará y dará al traste con sus historias de amor?
Itachi/Naruto, Kakashi/Iruka, Kakuzu/Hidan, Izuna/Sasuke, Madara/Deidara...
NUNCA MEZCLES TRABAJO Y MATRIMONIO
Capítulo 26: Tan cerca...
Sasuke está tranquilo y sin dolor.
Casi se siente un poco decepcionado, después de pasar meses escuchando historias de todo el mundo sobre lo que tiene que pasarle, está ahí, simplemente viendo la vida pasar.
Apenas ha estado una hora en urgencias, y tras un par de sencillas pruebas le han trasladado a maternidad, y le han conectado a dos máquinas. Una de ellas, atada a su cuerpo por dos anchas y suaves correas atadas a su barriga, una por debajo del pecho y la otra cinta justo bajo el ombligo, que se salió de su lugar días atrás y ahora parece un botón puesto ahí a propósito, registra los latidos de su bebé, que resuenan por todo el lugar en el que se encuentra con claridad, aunque desde ahí escucha también los de los bebés de las cortinas vecinas a la suya.
La enfermera le ha dicho con una sonrisa que tiene suerte, por que le ha tocado la última cama, la que da a una ventana desde la que puede ver la calle, el trasiego de gente a lo lejos, el increíble y maravilloso cielo, que empieza a clarearse con el amanecer.
Ahh, Sasuke está tranquilo, y contento... y un poco impaciente, de tener ya a su bebé en los brazos...
La otra máquina mide la intensidad de las contracciones mediante unos pitidos que irán subiendo de velocidad con el dolor. La chica que le ha ayudado le comenta con una sonrisa que eso le ayudará a controlar la respiración, por que sabrá en que momento le dolerá y podrá prepararse... y en el caso de no ser así, puede solicitar en cualquier momento la medicación adecuada para anular los síntomas propios de la labor.
El saber que pueden quitarle el dolor de un plumazo es lo que le mantiene tan tranquilo, pero no lo admitirá ni en un millón de años.
Naruto se asoma por la rendija entre la cortina y la pared y entra dentro con una sonrisa abierta.
– Por lo menos no te han puesto esa estúpida bata que te deja el culo al aire. – Dice el rubio feliz
– Ya, pero me han encadenado aquí. – Hace un pucherito mientras señala las cintas en su tripa.
Naruto desvía la mirada a las cicatrices en el brazo izquierdo y se pierde unos segundos en sus recuerdos. Niega en un gesto simple y le mira de nuevo sonriendo.
Agarra la silla de los pies de la cama y la acerca hasta el borde, se sienta y toma la mano de Sasuke para repartir pequeños besos por el dorso.
– ¡Halaaa!, que pasada. – Señala la maquina de los latidos. – Eso que suena, ¿Es Taka?
– Si, su corazón. – Responde orgulloso.
– Va a toda leche, que fuerte es todo esto, tteba. – Muestra verdadero interés y acerca la cara a la barriga del moreno para inspeccionar mas de cerca. Posa la cara en la piel tirante de la cima y susurra con los labios pegados a ella. – Taka, sé bueno y si notas jaleo, ve hacia las voces... sobre todo a la que diga "Empujaaaaa". ¡Auch!
Sasuke le palmea en la cabezota por su idea tan, tan ...Naruto.
– Pero mira que eres Dobe. – Se incorpora apoyando las manos en el colchón para sentarse mejor. Naruto se levanta y teniendo cuidado con los cables le ayuda amorosamente.
– Calla Teme. – Saca la lengua y guiña un ojo antes de volver a sentarse cuando está seguro de que su amigo está mas cómodo. – Si ves un chico guapo, rubio con los ojos azules, soy yo, para que me des las gracias por decirte que camino tomar para salir de ahí. – Habla con la tripa de nuevo.
Sasuke va a atizarle otra vez, pero el rubio se aparta entre risas.
El tiempo pasa entre sonrisas y enfermeras, que van cada poco tiempo a controlar las constantes tanto de la madre como del bebé y le ponen un suero enganchado al dorso de la mano. Se acabó el comer nada sólido hasta nueva orden.
– ¿Cuánto llevamos aquí?. – Pregunta la mamá tranquila después de un largo rato. Naruto mira el reloj sobre la cama antes de responderle.
– Unas tres horas mas o menos.
– Ve con Miku. – El rubio niega. – Tienes que alimentarla.
– Deidara le dará un biberón, tranquilo, no voy a dejarte solo. – Le acaricia la mano de nuevo.
– Pero no es lo mismo y lo sabes. Por favor, la leche que tu le das es mil veces mejor que esos polvos de bote. – Le mira serio. – No me hagas suplicarte, sabes que lo haré si es por mi sobrina.
– Pero... – Duda seriamente.
– Estoy bien, no me duele nada, ¿Ves?. – Le indica el aparato del dolor y alza las cejas para afirmarse. – Vas, le das su comida y te vienes, ¿De acuerdo?.
– Está bien. – Naruto sabe que es mejor no discutir con alguien embarazado. – Voy y vengo. – Se levanta y va hasta la cortina. – Nada de macro-fiestas ni deportes de riesgo hasta que vuelva, ¿Está claro? Avisaré a Tsunade baachan y a Sakura chan de que estás aquí y de paso miraré que pasa con Izuna; vengo en nada, no hagas nada que yo no haría.
Sasuke asiente sonriendo por la ocurrencia de su amigo y se relaja cerrando los ojos en cuanto escucha sus pasos alejándose pasillo abajo. Mira por la ventana y suspira en cuanto el rubio se pierde tras la esquina del edificio al final de la calle.
Apenas le lleva unos cinco minutos llegar a la vivienda de Deidara y toca la puerta con los nudillos para no despertar a Tobi con el timbre si sigue dormidito a esas horas.
Deidara abre la puerta de un tirón, con expresión molesta y se queda de piedra mirando a Naruto unos segundos. Parece calmarse y finalmente sonríe para dejarle pasar.
– ¿Ya lo ha soltado?. Vaya que rápido. – Comenta casual el artista, en su voz queda un leve rastro de furia.
– No, aún no – responde ignorando el estado del mayor aposta. – He venido a enchufarme a Miku. Sasuke está tranquilo, sin dolor. – Deidara se encoge de hombros mas sereno. – Le han trasladado de urgencias a una camita en maternidad y está ahí, cómodo y tranquilito a la espera. La buena noticia es que le ha tocado el sitio que da a la ventana.
– ¿Y la mala?. – Pregunta divertido. Naruto le responde con una sonrisa.
– Que en el mismo pasillo están los quirófanos y los paritorios... como lleven a alguien ahí a dar a luz lo va a oír todo y con lo blandito que está últimamente Sasuke, no sé yo si va a ser bueno que escuche a otra persona pasar por ello... quien sabe, lo mismo le motiva y todo.
Hidan entra en ese momento al comedor con Miku en brazos y una cara seria muy extraña en él. Naruto sabe que algo pasa, pero ahora mismo su atención está centrada en otra cosa, infinitamente mas importante que nada mas en el mundo.
– Ven aquí cosita preciosa. – Dice desde el sofá alargando los brazos en dirección al Jashinista, que pone con delicadeza a la niña en las manos de su mami. – ¿Me acercas la bolsa de Miku?.
Desliza la cremallera y trastea en su interior hasta que encuentra las toallitas húmedas y las saca. También una toalla de algodón seca y el baberito de la niña. La sienta en sus muslos sujetándole la cabecita por la barbilla con cuidado para que no se vaya hacia delante y le ata el babero en la nuca. La tumba en sus muslos y se saca la camiseta por la cabeza, dejándola encima de la bolsa del bebé sin cuidado; ya no le da vergüenza que le miren, así que no se cambia por su versión femenina.
Se limpia con la toallita húmeda y seca inmediatamente la piel con la de algodón. Deja todo en la mesita baja al pie del sofá y acomoda a Miku contra su pecho casi en el mismo gesto, con esa habilidad que se adquiere al repetir algo mecánicamente muchas veces.
Restriega su pequeña naricita en busca del alimento y se engancha con rapidez, succionando con fuerza en cuanto lo hace. Su manita se posa encima del pecho del rubio, abriéndose y cerrándose una y otra vez con cada bocanada de leche que absorte. Sus piernecitas se estiran alternativamente y Naruto sonríe con la cabeza inclinada hacia delante.
– ¡Au! ¡Por Jashin!, hija... si que tienes hambre, ¿Eh?- Se queja con dulzura la mami. La sensación sigue siendo extraña a pesar de que la ha repetido un montón de veces, y Miku empieza a hacer fuerza según va creciendo. La pequeña eleva los ojos a su mami pero sigue comiendo sin inmutarse. Naruto acaricia la cabecita y parte de la cara de su bebé con una sonrisa.
Hidan va hasta el cuarto que da al salón y gira el tirador , dejando la puerta entre-abierta. Deidara le mira duramente como reprochándole algo y el peliplata se encoge de hombros, desafiante. Se mantienen en la misma postura unos segundos, hasta que el artista parece ceder resignado y el otro se limita a apretar los dientes curvando su mandíbula en una sonrisa ladina.
Naruto sabe que pasa algo, pero se le escapa qué exactamente. Decide hablar de algo para disipar la tensión que se aprecia en el ambiente. – ¿Sabéis algo de Izuna San?. Es que preferiría que Sasuke no se quedara solo mucho tiempo y eso... aunque Sakura chan empezaba su turno cuando yo he salido y me ha dicho que iba a echarle un vistazo, no es lo mismo. – Deidara asiente comprendiendo.
Lo que fuera que pasaba había dejado de importarle. Volvía a ser él de nuevo
– Madara fue a buscarlo; tranquilo, le llevará con Sasuke aunque sea de los pelos. – Los tres sonríen al imaginarlo. – Pero ya sabes que en ese clan van a otra velocidad que el resto de personas. Estoy seguro de que Izuna no lo sabe, por que si no estaría con él; no te preocupes... en cuanto vea a su hermano atará cabos enseguida.
– Sí, eso espero. – Naruto compone una mueca mirando al bebé. – Oye... que nadie te lo va a quitar, hija. Despacito cariño... – La niña se pone roja por comer con ansia y Naruto la quita del pecho. La pequeña protesta con un gemidito al ser alejada de la comida tan groseramente por su madre, pero se calma al instante en cuanto nota las caricias cálidas y suaves del rubio en su espalda, acompañadas de dulces palabras. – ¿Mejor? ¿Más tranquila?. – La pequeña emite una docena de suspiritos cortos que anuncian un llanto. Sigue con hambre y está dispuesta a hacérselo saber a su madre. Naruto comprueba que se ha tranquilizado antes de ponerla de nuevo a comer.
Tobi elige ese preciso momento para protestar desde su cunita y anunciar, que está despierto y con ganas de guerra. Hidan va por él y vuelve en medio minuto.
Naruto y Deidara sonríen en cuanto le ven aparecer, con los pelos de punta y un pijama de abejitas y flores de una pieza. Alarga su manita regordeta a Naruto y la nena desde los brazos del religioso y emite un claro "NAAAAA" desde el sitio. Hidan le acerca hasta Naruto y se inclina.
– Hola gordito. – Le saluda Naruto en una sonrisa sin dejar de prestar atención a Miku. – ¿Te acabas de despertar?. Besa su cabecita y Tobi sonríe con la boca abierta.
El niño sigue la conversación en su idioma con sílabas sueltas dichas en distintos tonos y volúmenes.
– Es que me lo comía. – Anuncia Naruto en una sonrisa abierta. – Cuando se pone a hablar solito como ahora es para comérselo y rebañar la salsa. ¿Cómo puede ser tan monoooo?
– Seguramente cuando se entienda lo que dice no hará tanta gracia. – puntualiza Hidan bromista. – lo mismo se está cagando en nosotros con una sonrisita llena de hoyuelitos monos...
Los tres ríen a gusto, con ganas. Hacía tiempo que ninguno de ellos se relajaba de ese modo; era refrescante sentirse así, aunque solo fuera por unos segundos.
El estomago del niño protesta anunciando que quiere desayunar y sus ojos azules están abiertos y fijos en la niña, intentando descifrar que hace con su mente infantil. Mira a Deidara al pecho y una de sus pequeñas cejas se alza comprendiendo... alza sus bracitos con la intención de que su madre le tome entre ellos.
– A veces me da tanta rabia que sea tan espabilado. – Se levanta y una sonrisa se dibuja en el pequeño, pero se borra según su mami va alejándose de su persona. – Voy a hacerte un bibeee, ¿Eh, comilón? – Tobi estrecha la mirada en desacuerdo. – ¿Le cambias, por favor?.
Hidan asiente y va con el niño hasta su cuarto, mientras Deidara prepara el desayuno de su hijo.
Naruto se queda solo en el comedor. Quita a la niña del pezón y la apoya en su vientre mientras limpia a conciencia el pecho del que acaba de comer la pequeña. La frescura de la toallita le relaja, igual que estos momentos de conexión íntima que tiene con su hija mientras la alimenta.
Le gusta por que no piensa en nada, solo en estar ahí y disfrutar de su compañía mutua, no hay problemas, ni dolor, ni abandono... solo ellos dos, madre e hija, nada mas.
– Venga cariño, dame un eructito. – Dice mientras le palmea en la espalda con cierta musicalidad y la fuerza justa. El cuerpecito de la niña se agita con los toques y sus ojos miran alrededor sin centrarse en nada concreto. Naruto sonríe aliviado cuando escucha claramente a la niña expulsar los gases.
La pone en el lado contrario después de limpiarlo bien y se engancha de nuevo, pero con menos prisa por que el hambre inicial ya ha pasado. Sigue comiendo ajena a todo, solo centrada en succionar y el latido de su madre acariciándole los labios y regresándola a la época, no tan lejana, en la que estaba en el cálido y seguro interior.
Se va calmando lentamente en cada bocanada y al rato se suelta ella sola, completamente saciada. Naruto la sienta con mas cuidado para que no vomite lo que acaba de comer y la asegura con una mano para limpiarse con la otra.
Hidan vuelve con Tobi en los brazos de nuevo, vestido con un peto de tirantes vaquero y una camiseta azul por debajo, de la que solo se ven las mangas y unos calcetines a juego. Está peinado hacia atrás y huele a colonia infantil. Su carita está adornada por una arrugita muy graciosa encima de la nariz que se marca mas cuando su estómago ruge de nuevo.
El rubio sonríe a las muecas de hambre que hace Tobi, hasta que aparece Deidara con su biberón llenito hasta el borde. Ahí todo cambia y salta con los bracitos en alto, mientras "regaña" a su mami por tardar tanto, haciendo aspavientos con sus manitas acompañando todo con protestas airadas en forma de vocales contundentes.
– Te lo he dicho antes... mira que genio tiene el enano este. – Dice Hidan al mismo tiempo que se sienta y le coloca el babero al protestón. Le acomoda en su brazo y toma el biberón de la mano de Deidara para ponerlo en los labios del pequeño. – Mira, así estarás calladito un rato... quejica enano.
Tobi le mira desafiante sin dejar de comer, agarrando con sus manitas el biberón y tratando de que Hidan lo suelte dándole con un pie.
Naruto trastea de nuevo en la bolsa de la niña y saca el cambiador, un pañal limpio, toallitas, crema y el chupete. Arrastra el culo hacia el lado contrario para extender el cambiador sobre los cojines del asiento sin molestar a Hidan y a Tobi. Tumba a la niña con delicadeza extrema y suelta una carcajada al ver la cara de satisfacción que tiene al estar con la barriga llenita.
– Mírala, parece que está borracha. – El jashinista alarga el cuello y se ríe al ver que Naruto tiene razón.
Yo puedo cambiarla si quieres. – Se ofrece Deidara que está ahí de pie solo mirando. – Lo digo para que vayas con Sasuke .. y eso... – Mira sin querer de reojo a la puerta entre-abierta y un brillo furioso se escapa de sus ojos azules durante una décima de segundo, luego su mirada se dulcifica hasta el extremo y empieza a desvestir a la pequeña con delicadeza para cambiarle el pañal, tras cambiar posiciones con el rubio.
Le pone el chupete y empieza un vaivén con el, que le hace cerrar sus ojitos lentamente.
Naruto ni se molesta en preguntar; tiene una ligera idea de lo que pasa y no le apetece ni un poco comprobar la verdad en ese momento.
– Mejor me voy ya. – Camina hasta la puerta después de besar a los niños en la frente y a los dos adultos en los labios con un piquito del todo inocente y toma el tirador entre los dedos para girarlo. Abre pero no sale del todo, antes de eso se gira a medias y les dice a los dos. – Gracias, muchas, muchas gracias por todo... intentaré estar aquí para la siguiente toma. Hasta ahora.
Los dos adultos se miran y asienten. Naruto lo sabe, y por eso les daba las gracias.
Camina deprisa, todo lo deprisa que sus piernas le dan para alejarse lo mas posible de la casa de Deidara. Naruto lo sabe, sabe lo que ocurre según pasan los segundos y ordena los gestos de sus dos amigos en la cabeza.
Itachi está en la casa.
En la habitación que da al comedor; ha estado viendo como daba el pecho a Miku por la rendija de la puerta.
Se detiene en seco al final de la siguiente calle y se lleva una mano al corazón que amenaza con salirse por la boca de la fuerza con la que bombea.
Itachi está ahí... tan cerca.
Se apoya en la pared mas cercana y respira profundamente una docena de veces. Apoya la espalda en ella y se escurre hacia abajo, quedando sentado en el suelo.
Los sentimientos se arremolinan y agolpan al mismo tiempo en su mente y en su garganta.
Se alegra de que esté bien y de que se interese por la niña; suspira aliviado mentalmente en ese pensamiento. Que se interese por su pequeña es buena señal, está contento y feliz por eso, entonces... ¿Porqué siente un vacío en el pecho que le roba el aliento?
Necesita... no sabe muy bien qué exactamente, solo que su cuerpo entero le grita que vuelva.
Pero... también tiene un miedo atroz a su reacción; si vuelve a rechazarle no sabe que hará. Siente en su corazón que, si vuelve a mirarle del mismo modo que la última vez, no habrá nada que le impida desaparecer del mundo.
Las últimas veces que lo ha intentado, aún cuando estaba totalmente decidido, Miku, su llanto, le ha hecho recapacitar y desechar la idea...
Vuelve sobre sus pasos y llama tímidamente a la puerta de nuevo, temeroso de lo que le espera al otro lado de la madera, pero al mismo tiempo decidido.
Deidara abre de nuevo de un tirón y se queda sorprendido de verle ahí; intuye lo que pretende y no se mueve del sitio, impidiendo así que entre en la casa.
Naruto suspira resignado y le sonríe abiertamente, dándole las gracias con la mirada por estar ahí con él, por apoyarlo y cuidar de él y de su hija.
– Yo so-solo... si tu pudie... si quisie... – Naruto se frota las manos y mira sus pies en un intento de ordenar las palabras en su cabeza y alejar el nerviosismo que le invade hasta el último rincón del cuerpo.
Deidara le toma una muñeca y le alza la cara con un dedo para que le mire. Asiente, y le da tiempo para que haga lo que desee en ese momento.
– Si quieres salir con la niña... – Hace una pausa y Deidara sonríe con calma; lo que va a decir, aunque lo haga mirando al artista, ambos saben que esas palabras no van dirigidas a él. Hidan permanece en el sofá, con la niña dormida en la hamaquita a su lado y Tobi en el corralito, rodeado de peluchitos con los que mantiene una conversación de lo mas animada en su idioma, sin hacer nada salvo mirar a los dos rubios de pie en la entrada, quietos.
– Está bien Naruto, tranquilo. – Dice suavemente el artista.
– Si quieres salir de la casa con ella... – Comienza de nuevo, mas tranquilo. – ...que no le dé el sol directamente, su piel es muy delicada; no olvides echarle crema aunque luego vaya dentro del carro y tapada. – Mira alrededor nerviosamente, tiene muchas cosas que quiere decir y no sabe muy bien como darles sentido. – Es una niña muy buena, pasa casi todo el tiempo durmiendo, aunque ahora ya se despierta mas seguido y mira las cosas con un poco mas de atención.
...
– Le gustan las cosas brillantes y se asusta con los ruidos fuertes, ten cuidado con eso... Casi no llora, y cuando lo hace tampoco está mucho tiempo … eso si, se pone un poco tontorrona si tiene sueño, pero nada de lo que debas preocuparte, tebba.
...
– Le encanta dormir del lado derecho, aunque al rato se vuelve para dormir boca-abajo. Se mueve muchísimo dormida, ten cuidado de que no haya nada dentro de la cuna o del sitio donde la pongas a dormir, con lo que pueda hacerse hacerse daño y echa un vistazo de vez en cuando, por que también le gusta mucho pegarse a los barrotes o al borde del sitio donde esté dormida, para que no se haga nada y no te lleves un disgusto. – Sonríe a Deidara que le devuelve idéntico gesto. – Hace unos ruiditos muy graciosos, y sonríe de vez en cuando, aunque la mayor parte del tiempo se limita a mirar la cosas sin nada mas.
...
– Reconoce a las personas por la voz, incluso a las que hace tiempo con las que no tiene contacto, si le hablas suficiente rato verás como va relajándose. Háblale en un tono normal sin poner vocecillas ni gritarle, es pequeña pero no idiota, ni mucho menos sorda, no sé por que la gente habla a los niños a gritos o como si fueran tontos. – Deidara asiente al rubio en su razonamiento; tiene razón. – Mmm... cámbiale el pañal en cuanto se haga pis, no esperes; no quiero que se le irrite el culete y se ponga mala, no te cuesta nada hacerlo, apenas te llevará unos minutos.
...
– Ten cuidado con la cabeza, aún no la sostiene con soltura, aunque ya empieza a agarrar cosas con la mano y tenerlas ahí un rato. Y poco mas la verdad... estoy muy nervioso y no puedo recordar nada ... – El artista le acaricia la cara con una lágrima cayendo por su mejilla. Sabe que lo que está haciendo Naruto le está suponiendo un desgaste emocional terrible y quiere que sepa que está ahí con él, apoyándole en todo lo que necesite, aunque no esté muy de acuerdo con ello. – ¡Ah, sí! antes de que se me olvide, en su bolsa hay ropa limpia, pañales, chupete de repuesto... en fin, todo lo que pueda necesitar. Su documentación, por si tienes que llevarla al médico y algo de dinero en el bolsillo interior, por si acaso...
– … Y una última cosa: ten en cuenta que le estoy dando el pecho y me gustaría seguir haciéndolo un poco mas de tiempo, si quieres salir con ella, te suplico que estés de vuelta para su siguiente toma... y por lo que mas quieras, trata bien a mi hija, por favor, ten en cuenta que ella no ha hecho nada, solo existir. Es mi tesoro mas preciado y te lo estoy confiando... quiérela mucho o al menos, una parte de lo que yo la quiero...
– … y ahora si que me voy... – Limpia el rastro de lágrimas de la cara de Deidara y enrosca sus brazos en el cuerpo del artista en un cálido y firme abrazo. – Gracias, de verdad. Muchísimas gracias.
Y se marcha dejando a Deidara en el sitio recuperando la cordura. La puerta de la calle se cierra y el artista va hasta el cuarto. Se para ante la madera y abre la puerta completamente.
Itachi está de cuclillas ,con las dos manos apretadas contra su boca, blancas y temblorosas por la fuerza con la que está manteniéndolas ahí.
Deidara extiende una mano en su dirección y espera que la tome para tirar de ella y ponerle de pie de un ligero tirón.
Está a punto de sacudirle un puñetazo pero se detiene en el último segundo.
– Si aún te queda un poco de corazón en ese negro pecho tuyo, y respetas sus sentimientos, no estarás aquí cuando vuelva. – La voz de Hidan resuena desde el otro lado del cuarto y cuando los dos miran en su dirección, la imagen que ven es una mezcla entre siniestra y adorable.
Hidan está de pie, vestido solo con el pantalón. Miku en uno de sus brazos, dormida, tranquila en la calidez conocida del cuerpo del peliplata; el símbolo de Jashin destellea en su pechito como un recordatorio de su sangrienta llegada al mundo; en el otro brazo, su guadaña, afilada, amenazante, mortal, aferrada con fuerza entre sus dedos, dejando claro que la pequeña no solo es el tesoro de Naruto.
– No estoy de acuerdo con ese payaso cobarde de Naruto. – Escupe el Jashinista con tranquilidad. – Si se te ocurre hacerla llorar, te mato. – Itachi asiente comprendiendo . – No me importa que me odie para siempre por hacerlo, pero, el segundo que tardaré en descuartizarte merecerá una vida entera de silencio y desprecio por su parte. ¿Has entendido?... Nadie te ha tocado por que le hemos prometido que no íbamos a vengarnos de ti, pero eso me deja fuera... ¿Sabes porqué?.. por que Miku es mía, pertenece a mi dios;me pertenece a mí, y no dejaré que le hagas daño, por muy padre suyo que te creas que eres. – Itachi da un paso en su dirección y Deidara se aparta para dejarle pasar con una sonrisa orgullosa en su rostro. Hidan de nuevo convertido en héroe. – Métete en la cabeza que no solo es tu hija, es de todos nosotros, de Kisame, Sasori, Konan y Pain, Sasuke, Madara … cualquiera de ellos no tendrá nada que perder si le haces algo. – Itachi llega hasta él a pasitos inseguros y se detiene esperando que ponga la niña en sus brazos. – Pero ninguno de ellos disfrutará como yo de sacarte las tripas y ahorcarte con ellas... a si que, no me lo pongas fácil; gánate nuestra confianza y es posible que con el tiempo, mucho tiempo, te ayudemos a recuperar aquello que apartaste de tu vida de un manotazo. Échale un vistazo a tu agenda y a ver si tienes sitio para el "engendro" entre puta y puta.¿Eh?, gilipollas de mierda.
El Uchiha extiende los brazos temblorosos en su dirección y Hidan suelta el arma, que rebota y suena estridente contra el suelo haciendo a la niña dar un respingo en mitad de su sueño.
El escaso peso de la pequeña apenas le hace sentirla en su brazo, pero aún así, nota una tonelada en su corazón y no puede evitar llorar en silencio y sentarse con sumo cuidado en el sofá.
Es la primera vez que siente a su hija y puede tocarla fuera de la tripa de Naruto.
Creyó que jamás estaría así, con ella...
La vida es así... por mucho que nos empeñemos en alejar algo de nosotros, regresa sin pedirlo a nuestra vida y no podemos mas que acogerlo entre nuestros brazos y lamentarnos de no haberlo hecho antes...
OOOOOOOOOOOOOOO
(suspiro) buenooooo ( esquivo un kunai malintencionado)
jejeje apuesto a que no os lo esperabais, nee? jejeje es queeee
En fin, no pongo nada aquí, quiero saber que os parece si influencia ros en nada.
Millones de gracias por vuestro apoyo como siempre, sois la razón por la que este fic ( y alguno nuevo) siguen con vida.
Os super adoro jajaja
nos leemos en el siguiente.
Besitos y mordiskitos
Shiga san.
P.D: Bueno... esperaba mas gente de por aquí en "Las crónicas de Tobi"... pero veo que no gusta o lo que sea... a si que, os pediría que os paséis, porfa plis, y a las que me comentáis que os a gustado, preferiría, si no es mucha molestia, que lo hicierais allí, y no en este , ¿Neee? ( pucherito de pena y ojitos de cachorrillo abandonado con arco iris de fondo y corazoncitos mega fluffys)
