Los personajes de Candy Candy son propiedad de Kyoko Mizuki, Yumiko Igarashi y TOEI Animation Co., 1976. Usados en este fic sin fines de lucro.
*Capitulo 26: Un oasis de serenidad en la tormenta
Una galante figura se daba paso lentamente a través del salón principal de la mansión, era Archie quien caminaba sonriente debido a la alegría de por fin haber comenzado con el cortejo que tanto había anhelado...estaba encaminándose a la conquista de quien él aseguraba, era la chica con la quien compartiría su vida.
Sus pensamientos estaban llenos de aquella jovencita que desde hacia tiempo lo había hipnotizado y por la quien él se creía muy enamorado...pero no fue sino hasta esa tarde, que el joven le había abierto su corazón para decírselo.
El galante joven meditaba que ahora no había marcha atrás, que ya había dado el primer paso para conquistar el corazón de Candy y tenía que perseverar... Y lo lograría, claro que si!...esto se lo había estado diciendo asimismo incontables veces desde su encuentro con ella en el jardín.
Esta vez no tenía competencia alguna...la única persona que hubiera podido ganarle en esta contienda, desafortunadamente, ya no estaba con ellos; Anthony se había ido para siempre convirtiéndose sólo en un recuerdo para todos y en especial para Candy.
También se recordaba constantemente que contaba con el respaldo de su hermano y eso lo impulsaba aún más porque si de alguien necesitaba, era del apoyo Stear...lo estimaba y respetaba mucho, por lo que la aprobación del inventor era muy importante para él. El primogénito se había convertido desde que eran pequeños, en su mejor confidente y amigo; era por eso que su opinión le importaba tanto y era tan valiosa para él.
Por otra parte no tendría problema alguno para poder presentar a Candy como su novia ante la familia ya que ahora ella era uno de ellos...en cuanto a sus padres, sabía muy bien que cuando la conocieran y la trataran, la llegarían a querer tanto como lo hacían ellos. Las personas se encariñaban fácilmente con Candy, esa era una de sus cualidades.
Tal vez el único obstáculo a la vista era la quisquillosa y estricta Tia Abuela. No sería fácil convencer a la matriarca de su decisión, pero sabía que si era firme, la Tia cedería tarde o temprano.
Además, era ella misma quien estaba supervisando la educación y refinamiento de Candy, ¿No era así? Entonces no encontraría objeción alguna...Quién mejor que la mismísima Emilia Elroy para educar y preparar a quien sería la futura Señora Cornwell Ardley!
Pero tendría que pensar muy bien en cómo se acercaría a la Tia Elroy para informarle de su decisión...no obstante, primeramente, tendría que esperar por la respuesta de Candy. No quería aventurarse a poner sobre aviso a la Tia y que ella se opusiera desde antes, podría ser contraproducente...era mejor esperar para que ambos la enfrentaran juntos y así lograr que la matriarca aprobará su relación.
Era muy obvio que Archie estaba más que seguro en la afirmativa respuesta por parte de Candy...estaba ensimismado en un ensueño que lo llevaba en ese momento por las nubes.
Archie caminaba absorto y meditando en todo esto, cuando de pronto una enérgica voz lo sacó de sus cavilaciones, era la Tia Abuela quien le hablaba
-Archibald, por favor necesito que vengas un momento conmigo a la biblioteca-
El joven asentó con la cabeza y se acercó a la anciana que estaba a la puerta del lugar. A entrar, el joven, ella cerró la puerta tras de si y lo invitó a sentarse.
La Sra. Elroy era muy receptiva y pudo notar de inmediato la alegría del joven, así que con voz suave y una sonrisa le preguntó
-Aún no me has contado cómo te fue en la reunión en casa de Eliza...¿Cómo van las cosas con la joven Britter?- la matriarca no era una persona que andaba con rodeos y le habló de frente
-...- Archie la miró extrañado, pero como estaba de buen humor decidió responderle de buena manera -Annie es una chica amigable, la pasamos bien esa tarde-
-Cuéntame más detalles por favor- la Tia no daba tregua
-Digamos que solamente la veo como una amiga, creo que no tenemos mucho en común Tia... ella es muy tímida para mi gusto- claro, y cómo no iba a serlo si quien lo tenía cautivado era otra!
Al escuchar esto, la quijada de la Tia Abuela se puso rígida. Ella sabía perfectamente el porqué de esta aseveración y con mucho tacto le respondió
-Los Britter son de buena familia y su hija es una excelente jovencita...su educación y estirpe junto con su belleza la hacen una buena candidata. Su timidez se debe obviamente no ha tenido mucho contacto con otros jóvenes y eso habla bien de ella-
-Si, estoy de acuerdo, Annie es todo lo que se esperaría en una chica a considerar...pero, realmente siento que no es la persona para mi- la miró de frente, sabía que su querida Tia buscaba una confesión suya y entonces la tendría, era necesario permanecer firme ante ella.
Si la Tia Elroy quería conseguir algo de Archie necesitaba usar otra estrategia, por un momento lo pensó y su astucia le indicó que tratara el asunto manera diferente, de una forma más sutil
-Sabes muy bien que únicamente anhelo lo mejor para ti y para Alistear, por lo que insisto en que pienses bien en el asunto...sólo te pido que socialices más con Annie Britter. Si sientes que no es la joven para ti, entonces podrás frecuentar a otras chicas hasta encontrar a la que creas la indicada...- su mirada era firme pero maternal
El menor de los Cornwell la miró con seriedad, esas eran precisamente las palabras que había usado con Candy, el de pensar las cosas y tomar una decisión. Sabía que hasta no tener una respuesta de Candy, él no podría decirle abiertamente a la Tia Abuela que ya había encontrado a la chica con la quien él quería compartir el resto de su vida. No, eso tendría que esperar.
Si la Tia le estaba dando tiempo para tomar una resolución con respecto a Annie, él podría usar esto en favor suyo y así esperar por la decisión de Candy. Parecía que todo estaba saliendo de maravilla.
Ya más seguro de su victoria, con mucha calma le respondió
-Esta bien...me daré tiempo para conocer y tratar más a Annie. Si no sucede nada, hasta frecuentaré a otras chicas...- pausó un momento y con el rostro muy decidido continuó diciendo -...pero le pido por favor que el día que me decida por alguna, la va a recibir bien, aceptándola...prométame que la acogerá con cariño ya que ella será a la que yo quiera tomar por esposa...- concluyó mientras miraba fijamente a su querida Tia
Sin mucho que agregar ante tal aseveración, la anciana asintió con la cabeza y finalizó diciendo
-Sólo recuerda que esa joven deberá a estar a la altura de esta familia...confío en que harás una buena elección, no es sólo por tu bienestar sino también por el de los Ardley. Nunca olvides el deber que le tienes al clan como uno de los herederos y toda la responsabilidad que hay sobre tus hombros- se levantó de pronto y sonriendo agregó -...puedes retirarte, estoy un tanto ocupada y necesito revisar algunos documentos...pero te hice venir porque quería estar al tanto de todo lo que te concierne, te agradezco el que hayas compartido esto que es tan importante conmigo...-
Archie se levantó con júbilo, a sus ojos, él había sido más que claro con la Tia y parecía que ella había cedido ante su argumento. Tendría que frecuentar más a Annie, pero no había problema, al final él le aclararía que sólo son amigos y finalmente le presentaría a Candy como su elegida... Y eso lo haría inmediatamente en cuanto su prima le diera una respuesta, ya no quería perder más tiempo.
Se acercó a la matriarca y finalizó diciendo
-Le agradezco el que se preocupe por mi Tia...y le aseguro que no decepcionaré a la familia ni a usted, mi elegida será alguien muy especial y nadie tendrá objeciones...se lo prometo- y sonriendo, salió del lugar cerrando la puerta tras de si.
La anciana al quedarse sola, cambió su rostro súbitamente por uno endurecido. Todo estaba dicho y la anciana seguía inmutable ante su decisión; sabía que Archibald era caprichoso y se dio cuenta de que él no se daría por vencido tan fácilmente, habría que convencerlo de otra manera.
Se encaminó hacia el ventanal de la biblioteca y se quedó contemplando la misma banca donde hacía rato, había visto a la pareja dándose muestras de cariño...si, la Tia Abuela había visto todo lo ocurrido y muy a su pesar, había sido testigo de la declaración de Archie ante Candy!
Mientras miraba la escena entre los jóvenes, Emilia tomaba su mantilla con fuerza y la restregaba en sus manos hechas un puño, sentía mucho coraje que esa chiquilla tuviera tan cautivado a su sobrino...la idea de verlos juntos la rechazaba por completo y se negaba rotundamente a que ella fuera la futura esposa de Archie...todo era una locura y no permitiría que su sobrino cometiera tal disparate.
Personalmente ella se encargaría de que se olvidara de Candy y de encaminarlo, si no al cariño por Annie Britter, al de alguna otra...pero jamás permitiría que su querido Archibald se encaprichará con ella. Cada uno de sus sobrinos cambiaron mucho con la llegada de esa chiquilla a la familia y sus adorados niños empezaron a cambiar sus maneras dulces por una rebelde para con ella. A sus ojos, Candice no era una buena influencia y mucho menos la consideraba una buena candidata para los jóvenes Cornwell.
Había aprendido muy bien su lección con Anthony y esto no volvería a repetirse...y en ese preciso momento se hizo una promesa, antes de que esto pasara, ella misma se opondría con todo sus fuerzas o se dejaba de llamar Emilia Elroy Ardley!
Entretanto en otro lugar, la tarde avanzaba lentamente mientras Candy se hallaba frente al lago, se había quedado sentada ahí admirando el paisaje para poder hallar cierta paz en su interior. No quería volverse a la mansión y tener otro encuentro con Archie, ya había tenido suficiente de la presencia del galante joven por ese día.
Pero tendría que regresar pronto, no estaba de humor para recibir un sermón por parte de la Tia y del porqué pasaba tanto tiempo fueras sin su permiso. Muy a su pesar, se puso pie y caminó lentamente en dirección hacia la casa.
Caminaba ensimismada con la mirada baja y la mente en un lugar lejano. Se le podía ver la tristeza a lo lejos junto con la melancolía que la rodeaba y era por eso que se abrazaba a si misma, tratando de encontrar cierto consuelo con ese gesto. Sus pasos eran dados por inercia y en realidad, no los estaba dirigiendo.
Pero al detenerse en cierto lugar, se sorprendió al descubrir a dónde había llegado...sin siquiera pensarlo, sus pasos fueron guiados extrañamente hacia el laboratorio del inventor.
Se quedó de pie un momento y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro, sin saberlo, su acongojado espíritu la había llevado al único lugar donde sintió que encontraría cierta paz y en donde se sentiría segura... Al lado de Stear!
Sólo esperaba que el inventor se encontrara en el lugar; así que cerrando los ojos, tomó aire para poder calmarse un poco y con una sonrisa, se encaminó hacia la entrada.
Para su beneplácito, la puerta estaba entre abierta y se escuchaban ruidos provenientes del interior. Con cuidado, se asomó discretamente para no ser descubierta y miró al primogénito detrás del escritorio trabajando en uno de sus inventos.
Se le veía muy gracioso usando unas gafas especiales...parecía que trabajaba en algo diminuto que acaparaba su atención y lo tenía totalmente absorto.
Una gran sonrisa se dibujó en el rostro de Candy...al verlo así, recordaba los días en Lakewood cuando el primogénito inventaba cosas raras para el deleite de todos los primos...ciertamente, esos fueron días felices e inolvidables.
La joven entró sigilosamente, parecía ser que él no se había dado cuenta de su presencia...con voz baja y casi en un susurro le dijo
-Hola Stear...¿Interrumpo algo?-
-...- el joven al oír esa dulce voz levantó la mirada y lentamente se volvió hacia donde provenía la voz a la vez que se quitaba las gafas que tenía.
La chica lo miraba curiosa y con una gran sonrisa. Sin sus lentes no podía verla en detalle, pero distinguió el hermoso rostro de la chica con la luz que entraba a través de la puerta abierta...era como si viera un rayo de luz que llegaba junto a un ángel travieso que hacia su entrada al lugar.
Con una sonrisa, pero sin voltear, Stear trataba de buscar sus lentes que estaban en algún lugar sobre escritorio. Entretanto, Candy se fue aproximando lentamente hacia el joven y cuando estuvo frente a él, Stear se incorporó de inmediato olvidándose de sus anteojos.
Ambos se quedaron mirando por un instante...era la primera vez que la joven pudo admirar esos bellos ojos oscuros sin los cristales que los escondieran, los encontraba extrañamente muy expresivos y reflejaban mucha serenidad.
Candy sintió que los colores se le subían con esa mirada tan suave y tierna que Stear le daba, tenía que hacer algo pronto sino sería descubierta en su sonrojo, así que rompió el encanto del momento diciendo
-...espero no interrumpir...- y se volvió para señalar la puerta, queriendo evitar mirarlo por un momento -...como vi la puerta abierta decidí venir a saludarte-
-...- Stear la miró dulcemente notando su rubor y le contestó suavemente -tu nunca interrumpes Candy...me alegra que vinieras- de alguna forma él también estaba nervioso y gradualmente también empezó a ruborizarse ante la presencia de ella
-Te pregunto porque no quiero importunar- le respondió ella bajando la cabeza como niña regañada poniendo el dedo índice en el mentón
Al ver ese gesto tan infantil, Stear no pudo contenerse y empezó a reír...al escucharlo, Candy hizo lo mismo y ambos reían a carcajadas. Ninguno sabía exactamente el motivo y tal vez fue el nerviosismo de ambos, pero el reír juntos les hizo muy bien a los dos...en especial a Candy.
El inventor se volvió al escritorio para buscar sus anteojos y se los colocó para ver mejor a la pequeña risueña que le alegraba la tarde
-Tú sabes bien que puedes venir aquí cuántas veces quieras- su mirada continuaba siendo muy tierna y afable.
La chica se sintió bien, de alguna manera supo que al estar frente a Stear encontraría la paz que buscaba en ese momento. Y no se había equivocado, en realidad así fue.
Con timidez, Stear le pidió que se acercara al escritorio para ver su nuevo invento, no quería que Candy descubriera lo ruborizado y nervioso que se estaba sintiendo debido a su presencia. Tenía que dejar de mirarla con el embeleso que lo hacía en ese momento.
Ambos miraron al pequeño objeto, se trataba de un mecanismo que le permitiría a cualquiera que lo usara, orientarse siempre hacia el norte. Esto se le conocía como brújula, pero lo que el inventor quería innovar era estabilizar el aparato no importando su posición...esto se le conocía como la brújula giroscópica o girocompás ...un invento que revolucionaría en el futuro la historia de la navegación tanto aérea como marítima.
Pero en este pequeño laboratorio, Stear sin saberlo, estaba por improvisar los principios del invento en cuestión y mejorarlos
-Esta es una brújula Candy- y le mostraba sobre su mano una pequeña caja redonda donde una aguja se movia libremente sobre la superficie -el aparato sirve para saber dónde se encuentra el norte-
-¿De verdad?- exclamaba muy sorprendida
-Así es...aunque es un invento antiguo, lo que quiero es mejorarlo haciendo que se estabilice no importando la posición...- y le mostró que el objeto estaba montado sobre unos extraños aros... -este aditamento que le coloqué ayudará a mantenerlo firme...- explicaba mientras le mostraba hábilmente como el aparato se estabilizaba...sólo los aros que lo circundaban se movían mientras la brújula se mantenía en su sitio.
Para Candy éstas eran cosas raras y extrañas que no entendía, pero su mente se maravillaba al escuchar la explicación aún cuando no lo comprendía del todo.
Y mientras el entusiasta inventor le mostraba el objeto, Candy lo veía admirada...junto a Stear se sentía confiada, calmada. Era esa aura de tranquilidad que siempre lo rodeaba, que la hacía sentir un sosiego que era acompañado de un sensación de serenidad. En una palabra, en la compañía del joven encontraba cierta paz.
Era curioso, pero ninguno de los dos quería romper con el encanto del momento... Por un lado, Stear decidió que el hablar sobre lo que pasó durante el baile sólo le traería tristeza y malas memorias a Candy. La había extrañado tanto en esos días que no se vieron, que prefirió dejar los cuestionamientos para otra ocasión.
Por su parte, Candy tampoco quería hablar de lo acontecido durante la fiesta ni mucho menos lo que sucedió con Archie, por lo que se guardó todo sentimiento nostálgico...especialmente, el que hace unas horas la había invadido. Ese era el momento de disfrutar de la compañía de su querido amigo y paladín.
Los dos se sentaron cómodamente frente al escritorio y se pusieron al tanto de sus actividades en el colegio...Stear reía a carcajadas ente las ocurrencias de Candy y se alegraba mucho de los logros escolares de la pequeña, estaba muy orgulloso de ella!
Continuaron charlando y curiosamente la platica los llevó a los recuerdos. Los dos hablaron emocionados al recordar uno en particular...la aventura que ambos tuvieron con el auto de Stear y su inesperado chapuzón en el lago. Esos días fueron felices y ambos atesoraban mucho esos recuerdos, pero ahora que hacían estas remembranzas juntos, los disfrutaban más.
Esa tarde ambos pasaron largo rato conversando con amenidad y ocasionalmente comentaban sobre los curiosos inventos que con júbilo, el joven compartía con ella. Stear lucía deslumbrante al hablar de lo que tanto lo apasionaba y eso no pasó desapercibido para la joven. Ella empezó a descubrir esta faceta tan radiante en el ingenioso inventor y le agradó mucho.
Ninguno de los dos lo sabía, pero estos dos jóvenes estaban tejiendo unos lazos invisibles que posteriormente los unirían fuertemente ante los acontecimientos que se vislumbraban en el horizonte; aquellos que por el momento parecían ser un lejano cielo gris en el horizonte que anunciaba una tormenta que poco a poco se aproximaba.
Notas:
Con este capitulo termino con los adelantos que les tenía antes de ausentarme por unas semanas.
Realmente voy a extrañar el continuar escribiendo y subiendo cada semana, pero sobretodo, el recibir sus comentarios...pero se que volveré de mi descanso con muchos ánimos y más ideas para seguir escribiendo.
Reciban un abrazo en dondequiera que se encuentren...mil gracias a quienes siguen esta historia y a quienes me dejan unas palabras...
Regreso pronto, no desesperen que la historia continúa y no me detendré sino hasta que la concluya.
Que DIOS los bendiga mucho! Nos saludamos muy pronto...ciao!
Adriana
