Hola chicos :D como dije traje el capítulo en martes. Razón? ayer no lo había terminado:( no sabía como comenzar algunas partes y fue realmente un reto el haber acabado el capitulo, ya que había partes donde mi mente quedaba completamente en blanco D:

La batalla final se acerca muy pronto! por lo que puedo decir que este capitulo será el más tierno por ahora xD (LO BUENO) En la parte del lemmon puse advertencia para los que son sensibles, así que lo leen bajo su responsabilidad D: también quiero saber sus opiniones y todo sobre este capítulo, si este capítulo llega a más de 10 reviews me motivarán más a terminar el próximo capítulo mucho más rápido x)

por cierto. YA SUBÍ 2 capítulo de MONOTONÍA DEL CORAZÓN :DD para los que me siguen aquí y allá, espero sus hermosos reviews y saber que tal les pareció el gran encuentro de todo D: jaja

agradecimientos:
Ryuuran:Muchisimas gracias y todas esas dudas las aclararás con este capitulo donde viene todas tus dudas de Jellal jejeje espero que te guste y si resolvieron parte de tus dudas.

erzychan: Muchas gracias x) realmente tarde en actualizar el capitulo anterior, pero ya no tardaré tanto D: espero que este capitulo igual te guste demasiado y esperaré con ansias tu hermoso review

Guest:Muchisimas gracias y sí, sin duda es difícil seguir con el paso de la historia por todo el tiempo perdido u_U pido una disculpa por eso, pero trato de actualizar cada lunes para tener un orden, aunque ahora actualice en martes x) muchas gracias y espero que con lo que sigue, que es el verdadero dialogo de mi historia te guste mucho. Espero que te guste mucho el capitulo de igual manera. :D

Elenagm02:jeje muchas gracias y sobre lo que dijiste, pues en este preciso cap vas a saber igual un poco de Jellal y Minerva D:

Erza Fernandes: Muchas gracias e igual te pido una disculpa enorme por tanto tiempo u_u

Liv-Scarlett: Oww muchas gracias :') Sí, al principio Gildarts fue un poco más duro con ella, pero con todo lo que ha pasado, ¿quien no ? D: jaja y ya prontó veras el encuentro de ambos x) y se viene más pelea y más de todo D: oh me alegro que te siga gustando este fic, eso es muy importante para mí :') de verdad gracias.

Bueno chicos, por ahora los dejo leer y antes que nada para recordar que el domingo subí un aviso a mi pagina de face, que el lunes no iba a subir el capitulo, pero hoy sí, así que para los que no saben de mi pagina es:

Fanfics-Fanfiction IleyBriseo.

hasta el próximo cap y recuerden: más de 10 reviews en este capitulo por favor c:

Dolor para la reconstrucción.

El segundo paso estaba completado.

Infiltrarme al castillo de Fiore.

Uno de los pasos fundamentales para encontrar a Jellal y a Natsu era el poder infiltrarme al castillo de Fiore, y como tal, Minerva se daría cuenta desde cualquier punto si alguien más lo hacía. Por eso mismo, el ser tomada por los hechiceros de Minerva era la opción más fácil para encontrarlos sin tener que esconderme.

Derrotaría a Minerva a cualquier costo.

Mis ojos se encontraban vendados y mis manos tenían unas esposas que evitaban que pudiera usar magia. Seguramente me habían dormido por un día por la sustancia que me habían inyectado.

El olor del lugar era un olor a metal y también se podía oler a tierra y sudor. Seguramente se trataban de los calabozos que se encontraban abajo del castillo.

Sonreí con gracia al saber donde me encontraba. Ese lugar había sido donde realmente había conocido a Zeref y donde toda la catástrofe había comenzado hace dos años; y después de dos años, me encontraba siendo retenida: sin poder usar magia, Jellal siendo manipulado por Minerva, Natsu desaparecido y Zeref muy cerca de aquí.

-¿Lo he arruinado, Zeref?

Si él pudiera responder, o tan siquiera estar cerca de mí, era seguro que lo afirmaría. Él confiaba ciegamente en mí, porque veía reflejado su vida en mí. Había pasado por tanta soledad él solo y nunca cambiaría eso, porque no existen personas que soporten su presencia sin terminar muerto. También había tenido que soportar la patética ideología de los humanos, magos, y hechiceros. Una vida con magia oscura, magia pura o sin magia. Lo que estos humanos no sabían, es que toda esa magia era exactamente lo mismo.

Zeref había creado la magia y la hechicería con sus propias manos. Él había descubierto que la interacción del humano con la naturaleza, daba como resultado la clase de magia que poseíamos, por eso cada magia es tan diferente, porque cada humano es tan diferente y único a su vez. También él sabía que no podía haber luz sin oscuridad, así que como resultado y con una mente estrictamente preparada creo la luz, que era considerada la magia pura y con su contraparte, creo la oscuridad, la magia considerada hechicería.

Por un tiempo las guerras habían terminado, al utilizar estas dos clases de magias. Tiempo mucho después, los humanos se desviaron del camino y notaron la diferencia de ambas magias. Los que tenían rencor e irá en su corazón, desarrollaban la hechicería mucho mejor que la magia pura, y los que entrenaban su cuerpo y alma, desarrollaron la magia pura. Ambos bandos vieron la diferencia, por lo que ellos mismos marcaron esa diferencia y obligaron a sus corazones a seguir la magia que ellos creían más poderosa.

No podían convivir juntos los que practicaban la hechicería, ni la magia pura por sus diferencias de ideales, que provocaron grandes controversias. Ambos se apartaron y comenzaron a crear descendencia que llevara la magia que ellos creían correcta. Así ambos se separaron y crearon la división que era tan conocida.

Pero antes de que el mismo hechicero Zeref existiera y supiera el verdadero origen de la magia, para el darle ese nombre, existieron criaturas que ya lo había descubierto, pero eran incapaces de tratar con humanos. Los dragones.

Los dragones existieron mucho antes de que Zeref naciera, así que para su propia supervivencia e inteligencia, descubrieron la magia más pura, que es la que utilizaban. Se decía que los dragones eran seres que causaban desgracias y poco a poco, los dragones desaparecieron, pero algo que nadie tenía previsto sucedió. Los dragones criaron humanos para que aprendieran su magia, y se convirtieran en cazadragones. Actualmente conocidos como "Dragones Slayers". La verdadera magia pertenecía a los dragones slayers.

Era obvio que todos negaran de la vivencia de los dragones slayers, ya que era ridículo pensar que un dragón quisiera criar un humano. Pero sucedió. Los dragones comenzaron a criar humanos y estos humanos aprendieron la magia más poderosa, que superaba la hechicería y la magia pura en todos los sentidos. La magia del dragón slayer conocía a la perfección el bien y el mal y su cuerpo lo acepto.

No era malo tener pensamientos negativos. Tampoco era tan bueno tener pensamientos positivos.

Se necesitaba bondad para tener maldad y se necesitaba maldad para tener bondad. Así funciona normalmente la vida. No podemos exigir una sola contraparte, porque esa contraparte deja de servir y se convierte en algo completamente monótono.

Los hechiceros al temer que los dragones slayer se pusieran en su contra, comenzaron a matarlos antes de que estos desarrollaran su verdadero poder. En cambio, los magos puros pensaron que sería una excelente arma el utilizar a un dragón slayer, y los manipularon para tener un arma a su favor.

Los dragones slayers comenzaron a desaparecer poco a poco como a los dragones.

Zeref sabía eso perfectamente, pero su magia ya había sobrepasado cualquier tipo de magia. Ahora él era un simple títere de su magia. La magia oscura rechazaba a la magia pura que se encontraba cerca y la magia pura rechazaba a la magia oscura. No había magia que soportara estar cerca de Zeref, ya que la misma magia de Zeref se encargaba de matar cualquier tipo de magia.

Creo todo tipo de demonios para dejar que su propio cuerpo siguiera matando. Así nació la leyenda del gran hechicero Zeref, que sólo traía la destrucción.

Todos los demonios que había creado eran incapaces de matarlo. Toda magia que él volvía a crear era incapaz de aniquilarlo a él. Solo aniquilaba a más personas que fueran débiles de magia.

Para entonces, las guerras habían vuelto y eran mucho más potentes que las que él se había encargado de parar. Ahora todos luchaban por sus fríos ideales y mataban sin importar qué. Había creado personas que se movían por el poder de la magia. Había creado una malinterpretación de lo que verdaderamente era la magia.

Los hechiceros lo alaban como un Dios, mientras que los magos puros le temían al saber que él había creado la hechicería y a los demonios. Claro, ellos no saben que el origen de su magia es el propio Zeref. Más irónico.

El mundo había creado a su salvador, como a su perdición.

Después de eso, los hechiceros comenzaron a crear categorías grandes para los grandes hechiceros, que mostraban orgullo a su magia. Había nacido la "monarquía" -ellos no lo veían tanto como una monarquía- en los hechiceros, pero para entonces ya había nacido la monarquía para los magos puros y era mucho más grande que la de los hechiceros.

Se habían expandido y sus tierras había crecido a gran manera que los hechiceros sabían que no podían luchar por esas tierras. Ellos se habían convertido en una raza más pequeña.

La monarquía se desarrollo con magia excepcional, a tal manera que podían ser alabados y confiaban ciegamente en que esos grandes magos, eran capaz de defender a tantos magos puros como fuera posible, y ellos juraron incluso proteger a personas que no pudieran practicar la magia. Humanos completamente normales.

Los hechiceros se mostraron frustrados ante tal idea y decidieron hacer lo mismo, pero pocos eran los humanos normales que aceptaban ser protegidos por hechiceros. No crearon una tiranía, pero tampoco una utopía.

En esos tiempos, tres grandes hechiceros nacieron. Se dice que fueron hijos de lo más cercano a un Dios. Los llamaron hechiceros reales.

Estos eran mucho más poderosos que cualquier hechicero normal. Manipulaban su magia mucho mejor que un mago puro y podían crear grandes cosas, manipulando la naturaleza misma. Eran los seres más poderosos.

Se podía decir, que era una nación de monárquicos contra tres hechiceros reales.

Zeref se impresiono de la velocidad en la que todo cambiaba. Observo desde lejos como los hechiceros reales mataban de manera fácil a la monarquía de magos puros, pero a pesar de que estos hechiceros eran realmente poderosos, no podrían contra toda una nación que había crecido rápidamente.

Creía que ya no había nada más que hacer.

Su magia un día se descontrolo de tal manera, que ni él mismo era capaz de controlar lo que pensaba. Comenzó a matar a diestra y siniestra y su instinto simplemente actuaba para matar. Lejos del continente, él ya se había encargado de exterminar en días un Reino entero él solo.

Sin querer él, se volvió nuevamente un Dios para los hechiceros. Nadie había sobrevivido para contar que el poder de Zeref realmente se encontraba vivo y fuera de control, por lo que los propios hechiceros crearon sus hipótesis y afirmaron que era el poder de Zeref el que los había juzgado. Los magos puros temieron que realmente Zeref existiera, así que crecieron aún más, y los humanos normales los apoyaban sin pensar.

Para entonces, las cosas se habían vuelto realmente grandes y cualquier tipo de humano había creado su mundo. Zeref ya no podía intervenir y eliminar la magia fácilmente, porque tendría que matar a un gran número de humanos. Se aparto completamente de la humanidad y los años siguieron pasando.

Su poder se descontrolaba más fácil, y le preocupaba el que un día esa magia lo absorbiera por completo y no fuera capaz de regresar a la normalidad nunca más. No había nadie que lo matara y él no podía matarse.

La única fortaleza era su mente. Su gran y poderosa mente.

Llego el día en que esos tres hechiceros reales dieran descendencia y el poder de ellos paso a sus primogénitos. Otros tres niños.

Esos niños crecieron con la ideología que sus padres les había otorgado. Nacer para eliminar a los magos puros, que eran sus verdaderos enemigos.

Se convirtieron en mayores de edad y comenzaron sus caminos de manera que estuviera ligada con los propósitos verdaderos de los hechiceros.

El primer primogénito de un hechicero real, tuvo la mala suerte de encontrarse en su camino a Zeref. Fue cuando él vio la oportunidad de morir, así que lucho con el primogénito del hechicero real y se dio cuenta que era mucho más poderoso que su progenitor. Zeref tuvo la esperanza de que un ser tan poderoso pudiera por fin matarlo. Pero todo cambio; el primogénito y más poderoso de los tres había muerto en manos de Zeref.

Se había dado cuenta para entonces, que por más fuerte que fuera el hechicero, este nunca sería capaz de matarlo.

Quedaron únicamente las dos primogénitas hechiceras reales.

Alice Realight y Minerva Orland.

Ambas realmente molestas por saber de la muerte del primer hechicero real, juraron vengarse del mago puro que ellas suponían que lo habían matado.

Separaron sus caminos las dos y comenzaron con su misión, matando a todo mago puro que fuera digno de morir en sus manos. A pesar de que ambas no se soportaban, tenían en común el querer lo mejor para su raza.

Alice Realight en su camino llego al continente y se adentró sin ningún problema. Se había convertido en alguien famosa por haber matado a tantas personas y la monarquía temía que alguien tan poderosa como ella los alcanzara. Mandaron a su mejores tropas cada líder de cada Reino, pero no tuvieron éxito. Ella desapareció por un tiempo, y tanto magos puros como hechiceros la dieron como desaparecida.

Tiempo después, se dio a conocer que Alice Realight estaba encarcelada en el castillo de Fiore. Muy pocas personas supieron realmente que era ella y el por qué. La razón: había quedado embarazada de un mago puro...y no cualquier mago puro. El príncipe de Fiore.

Zeref era el único que sabía eso, ya que él era el más interesado en los hechiceros reales.

Al ver que la criatura que crecía en su vientre absorbía toda la magia oscura de ella, le dieron la oportunidad de vivir hasta que el bebé naciera. Si el bebé era un hechicero, sería asesinado junto con Alice, pero si este era de magia pura, sería conocido como el primer primogénito de Makarov Dreyar. Para no causar tanta controversia, casaron a Makarov Dreyar con Layla Heartfilia y la mantuvieron en el castillo por largos meses. Cuando nació aquella pequeña criatura, se dieron cuenta de que no tenía ni un rastro de magia oscura, por lo que la antigua reina dicto que ella sería la nueva princesa de Fiore y en unos años más, la Reina.

Minerva para entonces había entrado en el continente, buscando desesperadamente a Alice. Se adentró sola al castillo, temiendo que Alice se enfrentará sola con todo el Reino, pero fue testigo de cuando mataron a Alice Realight. Y lo qué más la frustro, fue el porqué Alice no había hecho nada para evitar su muerte.

Para Zeref fue una sorpresa el saber un mago puro y una hechicera habían tenido una hija. Y más al saber que ambos eran de magias completamente poderosas.

Lógicamente él se intereso en aquella pequeña niña. Era ilógico que solo tuviera una magia, porque sus padres eran seres poderosos. Así que suponía que esa niña realmente no había despertado la magia oscura que había estado absorbiendo de su madre.

-¡Te estoy hablando, bastarda!-Sentí fuertemente el golpe en mi mejilla de un hechicero.

El pensar en tantas cosas había hecho que solo me centrara en eso y más al recordar de todo lo que me había dicho Zeref, pero no era momento para distraerme. Estaba en la casa del enemigo y en cualquier momento podían atacarme sin piedad.

-¿Qué quieres?-Lo miré con coraje, por lo que este pareció intimidarse ante mí.

-Tsk-Chasqueo la lengua.- Serás llevada con la señorita Minerva.

-No sé cómo alguien como nuestra señora está interesada en este ser tan...-Dijo otro hechicero, sin terminar la frase y solo mirándome con infinito desprecio.

Me quitaron la vendas de los ojos.

Los ignore mientras que ambos me encaminaban por todo el pasillo. En el cuello, un collar que me impedía usar magia me habían colocado, también seguía teniendo las esposas.

Caminamos por los jardines y me sorprendí al ver como todo se encontraba hecho un desastre. Era un tanto triste volver a pisar esos lugares, totalmente destruidos y seco. Era una verdadera pena que el lugar donde Lucy y yo nos habíamos criado, era todo un desastre.

Trate de sacar un poco de magia oscura, pero como me lo suponía, el collar me impedía utilizar mi magia oscura.

Llegamos a la sala principal y pasamos por las escaleras que daban directo a los aposentos. Sonreí para mis adentros el volver a pisar esos lugares. Abrieron a puerta con gran brusquedad, exactamente en donde antes era mi aposento y me metieron sin ninguna delicadeza.

Adentro se encontraba las antiguas ayudantes que trabajan para nuestra familia.

A pesar de que me había sorprendido demasiado, no podía mostrar ningún sentimiento, porque sabía que esos hechiceros podían atacarlas a ellas o perjudicarlas y era lo menos que quería.

-¡Volveremos por ella en una hora!-El grito de esos hombres intimidaba demasiado a las ayudantes.- La señorita Minerva la quiere totalmente presentable para la cena, por lo que si no lo está, ustedes serán las que terminaran muy mal.

La amenaza era tan real, que ellas sin dudarlo me tomaron con delicadeza y me adentraron al cuarto de baño.

Los hechiceros cerraron con fuerza la puerta del cuarto y con un hechizo que se sintió hasta donde me encontraba, nos habían encerrado completamente. Era imposible salir antes de una hora, así que no tenía opción más que seguir lo que habían dicho.

Las ayudantes con cuidado me quitaron los esposas y las dejaron en una pequeña mesa. Poco a poco sentía mi magia pura recorrer mi cuerpo. Las prendas del vestido que llevaba también se fueron cayendo, para terminar depositadas en una canasta.

Me metí con su ayuda en la bañera y ellas comenzaron a tallar mi cuerpo y a limpiar mi cabello.

Ninguna decía nada.

-Me alegro realmente de verlas bien.-Hable, dejando que el incomodo silencio se fuera.- La verdad, estaba realmente preocupada de que todos en el castillo fueran maltratados por Laxus.

Se quedaron en silencio ambas, mientras que seguían limpiando todo mi cuerpo.

-Entiendo que no puedan hablar conmigo, después de todo lo qué menos quiero es meterlas en algún problema.

-¡Señorita Erza!-Ambas no se resistieron y me abrazaron fuertemente por la espalda.

-No sabe lo felices que estamos de saber que está con vida.-Los sollozos de ambas me sacaron una leve sonrisa.-El verla de nuevo es como un sueño. Desde que desapareció no sabemos nada de la Princesa Lucy, ni del Rey Makarov.

-Todos decían que la familia real estaba muerta, pero al verla a usted aquí nos hace tener esperanza.

No dije nada por unos segundos, pero después lleve mis manos a las manos de ellas, para voltear mi cuello levemente y sonreírles.

-Les prometo que todo volverá a ser como antes.

Terminaron de bañarme y ambas tomaron una toalla de baño para secarme. Mi cabello era cepillado con gracia, y también peinado de manera realmente cariñosa.

Faltaban treinta minutos para que llegaran nuevamente los hechiceros.

-¿Cómo las han tratado en el castillo?-Pregunte en voz baja.

Tenía que comenzar a sacar información sobre Jellal y Natsu.

-Realmente mal.-Dijo con pena una de ellas.-Primero el Rey Laxus nos trataba realmente mal a todos nosotros. Temíamos mucho por nuestras vidas y más al saber que el señor Laxus y la señorita Kagura tienen mucho que ver con los hechiceros.

Abrí los ojos al escuchar el nombre de Kagura.

-¿Kagura vive en el castillo?

-Sí. Ella como el señor Laxus son los que normalmente ordenaban y mandaban, pero poco a poco el señor Laxus se fue haciendo un poco más amable con el personal del castillo. La señorita Kagura no, era cada vez más dura y más caprichosa.

Fruncí el ceño con molestia.

No solo tenía que encargarme de Minerva, sino que también de Kagura y Laxus. Cada vez veía más difícil la situación, ya que Laxus era un mago realmente fuerte y Minerva posiblemente aún estaba fuera de mis posibilidades si utilizaba magia pura. Kagura tal vez no era tan poderosa como ellos dos, pero si me atacarán entre los tres no tendría una gran oportunidad.

Tenía que tener esperanza y esperar a que los demás gremios activos se unieran a la causa y que Ultear lograra convencer a la armada de otros Reinos. Fairy Tail estaba demasiado debilitado y no podía hacer que el maestro Gildarts viniera a pelear, porque dejaría a los del gremio indefensos, pero aún así el era una opción bastante aceptable. No dejaba de ser un mago realmente poderoso y estaba segura de que él podía derrotar fácilmente a Laxus y Kagura juntos.

-¿Han visto algo extraño en el castillo?-Mis preguntas cada vez eran más cuidadosa.

-Hace unos meses comenzó a ser mucho más buena persona el Rey Laxus.

-Exactamente desde que llego el señor Jellal.

¡Lo tenía!

-¿Jellal está en el castillo?-Alce mis manos para que colocaran los guantes.

-Sí. Aunque dudamos que sea el Jellal que conocimos hace tiempo.-La mirada de una de ellas era totalmente triste.

-Él es el mayor problema ahora. Se puede decir que incluso el Rey Laxus le tiene respeto o eso aparenta...

-Todos siguen sus ordenes y nunca va a ningún lugar sin la señorita Minerva.

Con brusquedad abrieron la puerta los mismos hechiceros y por suerte, ya me encontraba totalmente cambiada. Ambas hicieron una reverencia ante ellos y se acercaron para colocar las esposas nuevamente, pero estos las detuvieron de inmediato.

-No hay razón para que pongas las esposas, después de todo su magia pura es mucho más débil que su magia oscura.- La arrogancia de esos hombres era realmente increíble.

-Sí, señores.-Ambas asintieron y salieron del cuarto rápidamente.

Su primer error fue el haberme subestimado de esa manera.

Caminamos hacía el gran comedor, que seguramente era donde se iba a hacer la cena.

-No sé porque alguien como tú va a cenar con los grandes.-La hostilidad era sorprendente.- Espero que te comportes "reinita" y no intentes atacar a nadie, porque a pesar de que seas fuerte, no eres lo suficiente si quiera para enfrentarte a Laxus.

-No pretendo hacer nada.-Dije con la cabeza agachada.

Ambos sonrieron, pero yo igual me encontraba sonriendo. Eran demasiado confiados y todo por seguir su juego. Seguramente así era la mayoría de las personas; entre más las halagues o respetes, esta subirá su ego y su confianza.

Llegamos al comedor principal y todo se encontraba totalmente limpio y en orden. La mesa que era demasiado grande solo tenía los lugares de los que iban a cenar esa noche. Sentados ya se encontraba; Minerva, Kagura, Laxus, algunos hechiceros y dándome la espalda...Jellal.

Me sorprendí de verlo en el lugar donde se sentaba normalmente el rey, pero trate de no actuar de manera absurda.

No podía sentirme emocionada de verlo de nuevo, ya que la última vez que lo había visto había sido cuando se dieron cuenta quién era y cuando me ataco. Algo había ocurrido ese día, ya que primero me había abrazado con su respectiva ternura.

-¿Qué hace Jellal aquí?-Pregunte con calma, caminando lentamente.

-¡¿Cómo osas hablar así del señor?!-Uno de los hechiceros me pateo para terminar tirada en el piso.

Minerva y Kagura se comenzaron a reír, por lo que me había enojado mucho más de lo que realmente debería. Los hechiceros que me habían pateado realmente no era nada comparado con el coraje que le tenía a ambas

-No hay necesidad de dañarla, después de todo la señorita Erza sigue siendo una mujer de clase.- La voz burlona de Minerva me nublaba cada vez más la razón.

Si podía odiar a alguien realmente con todo mi corazón, era a esa asquerosa mujer. Era la persona a la que más le guardaba odio, pero sabía que era demasiado fuerte como para tratar de atacarla en un momento como esos. Simplemente tenía que esperar mi oportunidad, antes de que me quisieran matar o sacar del castillo.

-Toma asiento, Reina Erza.-Más que decirme, me ordeno Kagura.

No dije nada, simplemente me senté en una de las sillas más retiradas. Laxus me miraba con indiferencia, pero podía notar en sus ojos algo que no era maldad del todo.

Los ayudantes de la casa colocaron la cena en cada lugar.

Comenzaron a comer con una gran tranquilidad. Desvié mi mirada hacía Jellal, pero no podía ver sus ojos, sólo podía ver que cenaba tranquilamente, como si realmente yo no estuviera aquí. Minerva y Kagura igual estaban totalmente indiferentes, mientras que Laxus se mantenía al margen de todo.

-¿Por qué no pruebas comida, querida?-Me preguntó con calma Minerva.

Me levante con brusquedad y avente el plato para que este terminara en el extremo de la habitación. Obviamente esto había llamado la atención de todos los presentes -menos Jellal-. Los hechiceros me rodearon rápidamente, mientras que podía ver como Minerva disfrutaba de todo eso, que incluso podía pensar que ella ya lo había predicho en su totalidad.

-Déjate de bromas, Minerva.-Dije con voz amenazante.-¡¿Qué diablos está haciendo Jellal aquí?!

-¿Jellal?-Una sonrisa malévola adorno sus labios.-¿No lo sabías? Jellal es mi más grande hazaña.

Cada segundo que pasaba sentía que me molestaba aún más.

-¿Qué quieres decir?

-¿Creíste que habías sido la única humana con dos magias?-Preguntó con simpleza.-Debo decir que eres una mujer sorprendente Erza. Yo misma te vi despertar esa hermosa magia oscura que es idéntica a la mía y a la de Alice y me siento orgullosa de que dejarás de ser tan débil, ya que es una deshonra que la hija de una hechicera real tenga magia pura y haya sido tan débil.

-Eso no me interesa. Responde mi pregunta an...

No termine de decir, ya que me miró con molestias, para pararse de su silla y caminar a donde se encontraba Jellal, que aún seguía sin prestar atención a nada de lo qué pasaba.

-Seguía diciendo.-Dijo para colocarse atrás de Jellal.- Yo fui la que te convertí en lo que eres ahora, Erza. Después de todo, serás el sacrificio perfecto para nuestro señor Zeref.

Sonreí con burla ante sus palabras. Al parecer ella no esperó eso, ya que me miro interrogante, pero simplemente elimine un poco mi sonrisa burlona, para que no sospechara demasiado.

-Jellal es mi creación más perfecta después de todo.-Apreté con gran fuerza mi mandíbula.- Era un mocoso para entonces, pero no murió después de que introduje en su cuerpo moléculas de magia oscura. Lo deje ir e igual comencé a hacer lo mismo con más niños, sólo por si Jellal se atrevía morir.-Paro por un momento, para verme con indiferencia.- Al parecer los demás niños eran demasiado débiles, así que mis sirvientes observaron a Jellal más de cerca y ¿sabes qué pasó? ¡Tenía contacto contigo este niño!

-Al parecer no te diste cuenta que tú misma convertiste a Jellal, Erza.-De manera hostil, Kagura igual se unió a la conversación.- Él absorbía tu magia oscura y su corazón la guardaba.

Con miedo pase mi mirada a Jellal, y por primera vez él igual me miró en toda la cena. Sus ojos se encontraban vacios, sin vida. Pero por alguna razón, parecía que su conciencia seguía siendo de él. Tal vez se encontraba siendo manipulado, pero si ese fuera el caso estaba siendo manipulado por la misma magia de Minerva y la mía.

-Él y tus queridos amigos pisaron Magnolia y como tal, vi que le faltaba una gran cantidad de magia oscura, pero había escuchado rumores de...-calló un momento, para después poner su dedo índice en el labio inferior.-Titania.

Era imposible...

-Deje que siguiera su camino, después de todo tú eras la única que podía detener a tantos hechiceros sin problemas. Se encontraron y tu imprudencia de matar a mi padre y absorber su magia oscura hizo que el corazón de Jellal absorbiera todo ese exceso de magia.

Me dejé caer al piso al saber tal cosa y recordé algo totalmente importante.

Los libros del Reino Aster no eran libros que curaban ninguna clase de magia oscura. Eran libros que decían lo que iba a pasar en cierta era. En esta nueva era.

-Te diré lo que dice el libro.-Su voz sonaba demasiado calmada para la situación.

"Oscuridad inundara tu ser. Melancolía y soledad."

"Hechizos hechos por nuestros ancestros para matar, pero sobre todo para manipular. Nuestro poder fue hecho para crear al ser más temible del universo, del cual el destino escogerá, mientras que los demás morirán"

"El ser que contenga el corazón contaminado, purificara a todo ser y será juzgado cuando el ser supremo lo requiera. Entonces, será cuando el despierte y convierta el mundo en un mundo apocalíptico, donde él será el único que pueda matar al ser supremo."

-Espera.-Interrumpí.- ¿Este libro no dice la cura de conjuros?

-Lamento decirte que no.-Me lo mostro y se podían notar que dibujos de extraños rituales comenzaban a aparecer.

Todo volvía a tener sentido. Jellal era esa persona que describía el libro. Después de todo, antes de que todo naciera esto ya había sido marcado por el destino.

Zeref lo sabía y no me dijo nada, porque sabía que no podía dejar que Jellal fuera esa persona. Había salvado la vida mía y de Jellal, manteniéndonos con esperanza...o esperaba que Jellal fuera la persona que pudiera matarlo. Pero era imposible, cuando él mismo sabía que ni un hechicero real le hizo gran cosa.

Incluso todos los que nos encontrábamos en esa habitación éramos incapaces de matarlo.

No terminaba de encontrar una respuesta por la cual Zeref no había mencionado tal cosa o el por qué me lo había ocultado, cuando sabía que yo vivía por algo así.

-Ya han matado a dos hechiceros de la realeza.-Me saco de mis pensamientos la voz de Minerva.- Uno aún no sabemos cómo murió y la otra murió por...¿amor?-Eso último lo dijo con despreció.-No podemos quedarnos sin hechiceros que igualen mi poder, por lo que Jellal será en un tiempo uno de esos grandes hechiceros. Tiene después de todo magia mía y magia tuya. ¿No crees que es perfecto para gobernar este gran mundo?

¡Era imposible que eso pasara!

-¡Maldita!

Con fuerza me paré y con una rapidez sobrehumana me acerque a Minerva para golpearla fuertemente en el estomago y después en la mejilla. No había utilizado nada de magia, por el contrario, deje que toda mi voluntad se fuera en esos dos golpes.

Kagura y Laxus miraron sorprendidos lo que había hecho y sobretodo el haber herido a Minerva, que me miraba con un odio infinito. Se paró con brusquedad y los hechiceros comenzaron a rodearme, pero con un vendaval de magia pura los quite de en medio. Minerva no había perdido tiempo y una patada suya me dio directo en el rostro, tirándome de nuevo. Antes de caer por completo me recargue con mi mano derecha y con la otra me apoye para levantarme y saltar adelante de ella. Ambas no peleábamos con magia, pero no podía confiar que ella peleara de manera justa. Se lanzó hacía mí y tomo mi cuello, pero en lugar de evitar que me ahorcara, yo igual tome su cuello sin siquiera tener la mínima intención de soltarla.

-Debo decir que estoy sorprendida, Erza. Es la primera vez que un golpe así me daña, pero no por nada sigues teniendo nuestra sangre, ¿verdad?

No respondí, ya que su agarre era mucho más fuerte que el mío, pero antes de que pudiera dañarme con su magia, Jellal se interpuso entre ambas. Miré sorprendido como me miraba a mí con despreció e incluso se notaba que estaba totalmente molesto.

Minerva y yo nos soltamos, pero la diferencia es que Jellal me había tomado de ambas muñecas. Evitando que pudiera usar mis manos.

-Yo la castigaré como es debido.-Dijo con una voz totalmente monótona.

-No es necesario, Jellal. La llevaremos al cuarto de drenado, después de todo aún nos es de utilidad esta mocosa.

La ignoro completamente para comenzar a caminar conmigo hacía las escaleras. Minerva trato de detenerlo, pero él con simplemente levantar su brazo dejo a Minerva en el extremo de la habitación.

Laxus y Kagura se quedaron totalmente sorprendidos por la fuerza de Jellal y con torpeza Kagura ayudo a poner de pie a Minerva, que simplemente dejo escapar una gran carcajada.

-Bien, será como tú digas. Si la quieres matar no hay problema, ya tenemos suficiente magia y al parecer tú ya no necesitas más.

Él ni siquiera se inmuto, por el contrario la ignoro completamente para abandonar esa habitación conmigo. Sin delicadeza me jalaba e incluso aplicaba demasiada fuerza. Pasamos por uno de los grandes pasillos y caminamos por las anchas escaleras que daban a los aposentos del Rey y la Reina. Los hechiceros que caminaban por esos lugares simplemente hacían reverencia ante él y se iban de su vista rápidamente.

Abrió la puerta de la habitación que anteriormente había sido de mi padre y me adentro aventándome. Cerró con fuerza la puerta y paso una mirada hacía mí de completo odio. No pude evitar sentir mi corazón romperse por su trato, pero sabía que él no me estaba tratando así, era imposible que alguien tan justo y bueno como Jellal fuera esa persona que estaba en frente de mí. Me levanto segundos después y puso en mis manos una soga para que estos quedaran completamente juntos.

Iba a formular una palabra, pero un golpe de su magia me dio directo en el vientre. Abrí los ojos con dolor, ya que lo que me golpeaba era su magia oscura.

No podía decir absolutamente nada, ya que los ataques no dejaban de darme en el cuerpo y eran sin duda mucho más fuertes que ataques físicos normales. Estos penetraban por mi piel y daban por completo hasta llegar a mi alma.

ADVERTENCIA: Lemmon

Esto me recordaba completamente a cuando me habían maltratado dentro del castillo y me habían quitado mi ojo izquierdo. Nuevamente todo se repetía, pero ahora con la persona que más amaba en el mundo. ¿Merecía todo esto por mis pecados?

-¡Ahhhhh!-Grite fuertemente al sentir otro golpe en el pecho.

Me iba a dejar caer al piso por el dolor, pero él no lo permitió. Me tomo del cuello e hizo que lo viera directamente a los ojos.

-Tú no...-Paré de hablar al sentir que me dolía el último ataque.- eres Jellal.

-Tú no sabes quién soy.-Su frialdad me dolía más que los golpes.-Demuestra que eres fuerte. Quiero saber que tan fuerte es Erza Scarlet... perdón, lo dije mal. Erza Dreyar.

No dije nada, simplemente me mantuve de pie nuevamente y sus ataques nuevamente comenzaron a darme por todo el cuerpo, pero la diferencia es que las ganas de gritar se me habían quitado. Me tenía que acostumbrar a ese dolor, si no quería que me dañara más y como tal, evitar después estar indispuesta para lo que se aproximaba.

-¿No te duele?-Pregunto con burla.-Si que tienes un cuerpo bastante resistente. Me siento orgulloso de saber que parte de mi magia viene directamente de la tuya, pero por desgracia no estás a mi nivel.

Pasaron minutos en los que me golpeaba, pero al no ver ninguna reacción en mí parecía decepcionado. Dejo de golpearme y me deje caer de rodillas, para que el vestido se rompiera de la parte de mi pierna izquierda.

-¿Te gusta esta vida Jellal?-Al parecer eso le había llamado la atención, ya que me miró con atención.-Yo viví así demasiado tiempo y sé el placer que da cuando destruyes o incluso matas a alguien. Pero después te das cuenta de que no es eso, es tú propia debilidad la que influye para darte valor y que ese valor lo vean los demás. Es bueno valorar la vida, porque al final descubres que no eres nadie para dañar o matar a alguien. ¡Eso no nos corresponde por más magia oscura que nos absorba!

Se arrodillo a donde me encontraba y tomo mi barbilla. Una sonrisa de arrogancia era lo único que mostraba, por lo que me quede en blanco al saber que no había funcionado el tratar de hablar con él. Sólo lo había provocado más.

-No digas tonterías, Erza. Tú eres débil de corazón, por eso no pudiste ni puedes aprovechar esa magia que corre por tu cuerpo.-Sus manos habían apretado con más fuerza la soga.-Aprovecharé esa magia yo sin duda alguna.

Antes de que se parara miré sus labios y sin evitarlo rose sus labios con los míos.

Me aleje levemente de él y baje la mirada, por lo que no pude ver su reacción.

-Tienes unos labios muy dulces. Tu sabor sin duda es algo maravilloso.-Alcé la mirada y me sorprendí de verlo con una mirada totalmente lujuriosa, pero sin nada de amor.-Sin duda te disfrutaré demasiado.

Me tomo de la cintura para alzarme y me arrojo a la gran cama sin nada de delicadeza. Rápidamente él se quito el abrigo que tenía y también la camisa blanca para quedar con el torso completamente desnudo.

Miré horrorizada como se acercaba de manera demasiado peligrosa a la parte donde se había roto mi vestido. Comenzó a besar mi muslo izquierdo, mientras que su otra mano tocaba mi pierna derecha dentro del vestido.

-¡¿Qué crees que haces?!-Rompí las cuerdas con brusquedad y lo intente patear, pero él sostuvo mi pierna en el aire.

No me respondió, pero para entonces me había dado cuenta de que era demasiado tarde. Había hecho un hechizo en mí. Unas cadenas moradas penetraron todo mi cuerpo, impidiéndome mover. Había quedado en un estado totalmente invalido.

Intente quitar el hechizo, pero usaba una hechicería un tanto diferente a la mía.

Se levanto y su mirada seguía siendo una totalmente diferente a la que había mostrado la última y primera vez que estuvimos juntos de esa manera. Con su mano derecha rompió el vestido, solo mostrando mi ropa interior y dejando en alguna parte de la habitación todo lo que antes era ese vestido.

-Tienes un cuerpo hermoso.-Su voz ronca sonaba por toda la habitación.- Unos pechos y unas piernas realmente dignas de una mujer tan hermosa como tú. Cada vez deseo más probar cada rincón tuyo, Erza.

Comencé a temblar debido al miedo que me daba que el mismo Jellal quisiera hacer eso sin mi consentimiento. Me daba miedo pensar que Jellal realmente sería capaz de violarme sólo para cumplir sus deseos... Eso sin duda me mostraba que él no era Jellal. Él nunca actuaría de tal manera y nunca se aprovecharía de tal manera de mí o de cualquier mujer.

Sin delicadeza estrujo mis pechos de una manera que incluso me dolía. Traté de moverme, pero era totalmente imposible. Sus labios pasaron por los míos y los beso con tanta desesperación que incluso mordió con fuerza mi labio inferior haciendo que este sangrara. Adentró su lengua y sus mano derecha había adentrado el sujetador, por lo que había tocado mi pecho completamente desnudo.

-¡Basta!-Mordí su labio de igual manera.

Se separó de mí y me miró con notable coraje, para después golpearme en el vientre. El aire había faltado en mis pulmones, por lo que tarde segundos en volver a recuperar ese aire.

-No intentes morderme de nuevo o juro que lo lamentarás.-Me amenazo.

Mi ojo derecho había comenzado a derramar demasiadas lagrimas. Esperaba realmente que alguien me ayudara. Esperaba realmente que él se diera cuenta de lo que estaba haciendo.

-Por favor. Tú no eres así, Jellal.

De un movimiento quito por completo mi sujetador y me levanto para quedar sentada en sus piernas. Él simplemente me tomaba mi espalda desnuda para evitar que me cayera, ya que aún estaba bajo el efecto de su hechicería. Entre sus pantalones pude sentir como su miembro se ponía cada vez más duro y como lo único que nos separaba eran mis bragas y la ropa de él. Su rostro estaba a la altura de mis pechos y su lengua cubrió por completo mi pezón izquierdo.

-Espera, Jellal.-Le pedí con voz baja.

Pude ver como se había sorprendido el que no gritara o hablara de manera brusca, por lo que paro un momento para mirarme interrogante.

-¿Quieres esto, verdad? Yo también lo quiero.-Sus ojos se abrieron por completo.-Suéltame y seré tuya sin que tengas que usar esta hechicería.

-¿Crees que voy a confiar en eso?-Dijo con tono seco.

-Déjame demostrártelo. Sólo déjame usar mis brazos.

-Este cuarto tiene un hechizo mío, así que nadie puede entrar o salir a menos que yo lo decida. Si tratas de engañarme y escapar, ten por seguro que te mataré, mi querida Erza.-Asentí a lo que había dicho.

Quitó sin más su hechizo de todo mi cuerpo y tome mi vientre por el dolor, pero lo traté de ignorar. Con ambas manos y en la misma posición tome el cuello de Jellal para acercarlo a mis labios y lo comencé a besar con desesperación. Él sin ningún problema igual correspondió con la misma desesperación mientras que con sus manos apretaba con fuerza mis glúteos. Comencé a moverme sobre su pantalón, sintiendo con más dureza su miembro. Ambos podíamos sentir perfectamente nuestras intimidades.

Una sonrisa apareció en sus labios. Al parecer estaba completamente satisfecho de ver que no iba a hacer nada en su contra.

Lo comencé a recostar poco a poco en la cama, mientras que lo seguía besando con la misma desesperación.

Todo estaba basándose más que nada en la pasión.

Deje de besar sus labios para ahora pasar mis labios a su cuello. Succione sin delicadeza cada parte de su cuello, saboreando cada parte de piel y toque su torso desnudo. Debía de aceptar que era un deleite tener nuevamente que tocar ese cuerpo.

Sus leves gemidos igual eran un fabuloso sonido para mis oídos.

Lleve mis manos a su cabello azul, que se encontraba totalmente revuelto y despeinado. Él a diferencia tomo mi cintura y me subió más para quedar acostados aún, pero el poder estar a la altura de mis pechos. Llevó sus labios a mi pezón derecho y lo comenzó a lamer y morder. Por el placer sólo podía aferrarme más a su cuerpo y curvear mi espalda levemente. Eso le daba más facilidad a Jellal, por lo que pasó de mi pezón derecho al izquierdo para igual lamer alrededor cada parte de él y morderlo con un poco menos de agresión.

Ante tales hechos ya me sentía mucho más excitada de lo que creí que iba a estar.

Cambiamos de posición y se separó por un leve momento, sentándose con mucho cuidado en mis caderas para no lastimarme.

Lleve mi mano izquierda a mi cabello que estaba totalmente esparcido por toda la cama y con la otra mano tome mi pecho derecho apretándolo levemente. Esto pareció gustarle demasiado ya que su vista se nublo completamente por el deseo.

-Sigue haciendo eso.-Me dijo con voz demandante.

Iba a parar, pero Jellal se paro para quedar a la altura de mis bragas. Aún con ellas puestas sus labios comenzaron a besar mi entrepierna.

-¡Jellal!-Gemí ante tal placer.

Su lengua pasaba a los alrededores de mi intimidad y rodeaba la pequeña tela que no dejaba llegar completamente a ese lugar. Me encontraba tan excitada que incluso podía sentirme demasiado mojada de ese lugar debido a los fluidos que provocaba la excitación.

-¿No crees que esta estúpida tela nos estorba?-Preguntó con una voz endemoniadamente seductora.

-¿Por qué no la quitas entonces?-Pregunté tratando de regularizar mi respiración.

Sin más el asintió para quitármela completamente. Su lengua pasaba superficialmente por mi intimidad, pero eso hacía que no pudiera resistir, por lo que mis gemidos eran mucho más fuertes. Hace años que no sentía tal placer provocado por la misma persona, pero ahora todo era mucho más diferente, pero por alguna razón sentía que seguíamos estando totalmente conectados, tanto como cuerpo y alma.

Me moví levemente para que dejará de hacer eso y me mirara con el ceño fruncido.

-Detente.-Le ordene de igual manera.

Una sonrisa traviesa adorno sus labios.

Me paré de la cama y obligue a que se sentara. Él no decía nada, simplemente disfrutaba ver mi cuerpo desnudo acercarse al suyo. Aún faltaba quitarle una prenda muy molesta, por lo que donde terminaba la cama me arrodille para quitar el cinturón y con una lentitud dolorosa para él, desabrochar el botón. Sin más me acerque a sus labios para besarlos, pero ahora con más lentitud que antes. Nuestras lenguas chocaban al igual que mis pechos con su torso completamente desnudos ambos. Jellal con torpeza y solo usando una mano comenzó a quitarse el pantalón y los boxer.

Su lengua se adentro a la mía y una batalla entre ambos comenzó. Ya completamente sus pantalones en el piso, utilizo la mano con la que anteriormente los había quitado para separarme de él y voltearme. Quede de tal manera que él se encontraba sentado y yo arriba de él, sin quedar de frente. Mi espalda chocaba ahora con su pecho desnudo y su aliento me daba por completo en mi cuello. Su miembro lo podía sentir perfectamente en mis glúteos. Intente pararme pero Jellal lo evito, por lo que pude sentir ahora mucho mejor su miembro totalmente erecto y que estaba siendo presionado por mi cuerpo.

-Erza...

Iba a decir algo, pero al parecer decidió callar.

Sus labios tocaron mi cuello y comenzó a succionar ahora de manera más lenta y lamiendo parte de mi cuello, mientras que su mano izquierda apretaba mi pecho de manera mucho más delicada su mano derecha se acercaba mucho más a mi intimidad, rozándola lenta y tortuosamente. Dos de sus dedos se adentraron por completo a mi intimidad, por lo que gemí ante tal sensación. Una combinación increíble sentía. Sus labios lamiendo mi cuello, su mano izquierda dándole placer a mi pecho izquierdo, mientras que lo pellizcaba y su mano derecha simulando una perfecta penetración en toda mi intimidad.

-Más...más rápido...Jellal.-Pedí con la voz entrecortada.

Pude sentir su sonrisa en mi cuello, pero aún así no dijo nada y siguió ahora de manera mucho más rápida. Involuntariamente comencé a mover mis caderas, pero aún podía sentir su gran miembro y sus dedos penetrándome. Todo era una ola enorme de placer, que en cualquier momento tendría que detener.

Después de estar un rato así, paro completamente. Lo miré con el ceño fruncido, exigiéndole que prosiguiera, pero vi como llevaba sus dedos a sus labios y comenzaba a lamerlos con exagerada sensualidad ante mis ojos.

-Tienes un sabor delicioso.

Me separé de él y tome con delicadeza su mejilla. Sus ojos ahora no mostraban tanta sequedad, por lo que mi corazón latió fuertemente al ver eso. Tal vez y dentro de él, realmente seguía siendo el mismo Jellal en su totalidad.

Ambos nos paramos. Me tomo de la cintura y me atrajo hacía él rosando mi intimidad con su miembro. Me beso de manera más tierna que antes y me comenzó a guiar hacía la cama con cuidado de no caer. Con un brazo me alzo para dejarme caer, pero gemí por el dolor que me causaba mi vientre.

Se me había olvidado completamente que minutos antes Jellal me había golpeado en esa parte.

Él pareció notarlo. Llevo sus labios a mi vientre para besarlo con toda la ternura antiguamente característica de él.

Abrí los ojos sorprendida al ver un gesto tan tierno, cuando antes me había golpeado con toda la frialdad posible.

El dolor se iba calmando, por lo que sonreí y acaricie con cariño su cabello.

Jellal se acerco a mí nuevamente y nos besamos de mil maneras. Podía sentir cada sentimiento más borroso y confuso. Aún así comenzaba a acariciar mi vientre con cuidado y yo igual acariciaba su espalda con demasiada delicadeza. Ante los roces leves gemidos salían de sus labios.

Lleve mi mano a su miembro y con miedo lo comencé a acariciar. Eso parecía estimularlo demasiado ya que sus gemidos ahora eran mucho más roncos y sonoros. Mientras nos besábamos, mi mano bajaba y subía con delicadeza. Su espalda se había encorvado a tal manera que era mucho más fácil abarcar todo su miembro con mi mano.

-Tengo que estar dentro de ti.

-Entonces no nos hagas esperar a ambos más.

Deje su miembro y él lo tomo para ponerlo en la entrada de mi intimidad, que se encontraba exageradamente húmeda, por lo que no fue muy difícil que éste se adentrara. Coloco un brazo en la cama y el otro rodeo mi espalda. Pase ambos brazos por su cuello para acercarlo más a mí y con una fuerte sacudida se adentro completamente.

-¡Ahh!-Grite ante el dolor de haber sido penetrada tan rápidamente.

Sus labios se apoyaron con los míos, y nuevamente una batalla de lenguas comenzó. Su cadera se movía de atrás para delante al igual que la mía, haciendo un compás perfecto por la sincronización. Soltó mis labios y apoyo su rostro en mi pecho para hacer las penetraciones mucho más rápidas. Mis pechos se movían igual de atrás hacía delante.

-Esto...es fantástico.-Habló entrecortadamente.

La velocidad de ambos subía conforme pasaban los segundos y sin darnos cuenta incluso nuestra magia comenzó a hacer nuestros movimientos mucho más rápidos, como también había comenzado a destrozar la habitación ante tan hilarante sensación.

Una ola de magia pura nos rodeo a ambos, seguramente proveniente de mí ya que las esposas que me habían quitado retenía la magia pura que corría por mi cuerpo. Aunque aún no podía usar la magia oscura por el collar que llevaba.

Podía sentir como mis paredes se estaban contrayendo, apretando el miembro de Jellal. Había llegado completamente al orgasmo y al parecer él también lo había hecho, ya que sentí un cálido liquido dentro de mí. Mil sensaciones experimente en ese preciso momento, pero a pesar de que había iniciado de una manera nada agradable, me encontraba feliz. Feliz de que él aún estuviera conmigo y saber que no había cambiado del todo.

Salió por completo de mí y se dejo caer en mis pechos cansadamente.

Al parecer el sexo para los hombres cansaba más de lo que esperaban.

Sentía su respiración totalmente tranquila descansar en mi pecho. Sus brazos rodearon mi cintura y su magia me indico que se estaba durmiendo. Igual que él, me encontraba cansada, por lo qué mis parpados comenzaron a querer cerrarse, pero antes de quedar sumida en mis sueños, la voz de Jellal me hipnotizo.

-Te amo.

Mi corazón latió tan rápido por esas palabras.

-También te amo.

Era seguro que no había escuchado eso último, aunque él ya lo sabía perfectamente.

Mis ojos se cerraron completamente, dejando que el sueño por esa noche me llevara. Todo sería diferente cuando despertara y a pesar de lo que había pasado, no era más que la felicidad antes de la guerra. Una felicidad momentánea que pasaría a nuestra propia destrucción.

Aún tenía que buscar a Natsu, pero me daba una idea de donde podía estar. También tenía que esperar la respuesta de los gremios aliados y por último y no menos importante. Quitar de en medio a Kagura y Laxus para poder luchar contra Minerva. Zeref seguramente estaba demasiado cerca, por lo que solo quedaba mañana antes de que todo comenzara.

No podía desperdiciar tanto tiempo.

Tenía que matar la raíz de todo esto.

Y Zeref y yo eramos la raíz de todo.

Bien chicos :DDD termino el capítulo
¿Qué les pareció ? D: les gusto? lo odiaron? me odian ? :( soy pésima en el lemmon ? :(((((

La verdad este es mi segundo lemmon y no sé a su perspectiva de como me queden, Por eso quiero saber si les gusto ? ya sé también que comenzó de manera muy agresiva, y de hecho iba a ser mucho más agresivo el lemmon, pero la verdad me lo pensé demasiado D: así que este fue el resultado.

Al fin se sabe un poco más de la historia de Zeref y sobre que se está basando la historia D: pero aún insisto, que queda aún cosas importantes por revelar y como tal pronto se sabrá D:

La inflitración de erza apenas comienza, y sobretodo porque aquí no hubo muchas peleas, pero en el siguiente capítulo comienza una de las peleas más esperadas de toda mi historia :DD ya estamos llegando al final chicos :( creo que quedan como 5 capítulos, por lo que espero que estos capítulos sean los que más comentarios tengan. Realmente es muy importante para mí saber cuanto les está gustando o si la historia les parece buena o minimo decente xD

Nos vemos en el siguiente capitulo y espero sus hermosos reviews/comentarios por favor! :D hasta la próxima bye bye