CAPITULO 26

(Pov Troy)

-¿ Habéis mirado bien en los hoteles?-.

-Sí señor, hemos mirado en los hoteles, también en las cunetas, en las casas, en el norte no está-.

-Bien pues ahora empezamos con el centro-.

-Puede que se hayan mudado- dijo V-.

-Entonces quiero las listas de los vuelos- dijo Duque-.

-Sí, enseguida lo haremos señor- dijo uno de los hombres-.

Esto era jodidamente desesperante, tan tan desesperante. Ya no sabía por dónde buscar

por donde mirar, un degenerado tenía a mi niña...

-Sabe que me alegro por lo que te está pasando porque yo sentí lo mismo- dijo Hakon comiendo un tazón de cereales-.

-Oye... no le provoques- dijo Hannival enterrado prácticamente en montañas de papeles-.

-Haré lo que crea necesario- dijo Hakon - él me hizo eso con Judith, se lo merece-.

No lo pensé pero cuando me quise dar cuenta le hundí la cabeza en el bol de cereales con tanta fuerza que lo estaba ahogando en la leche.

-Troy- dijo Hannival con toda la paciencia del mundo- Suéltale, no te sentirás mejor-.

-¿Quieres apostar?-.

-Tendrás que lidiar con Xinia

-Es mejor que lo sueltes- dijo Vladimir-.

Le solté y el rubio pudo respirar.

-Hijo de...-.

-Te lo mereces Hakon, te lo mereces por abrir la boca-.

-Sí, claro...-.

-Oye tío, cálmate- me dijo Hannival - la encontraremos-.

-Si... la encontraremos- ese fue V- yo de ti hubiese rematado la faena-.

-Si lo quieres muerto hazlo tú, no quiero que Aitana esté triste-.

(Pov Lucía)

Abrí mis ojos, las muñecas me dolían, no sabía cuando me había quedado dormida.

-¿Rey?-.

Pero no se escuchó nada.

Miré a ambos lados de la habitación, estaba boca arriba sobre la cama, tenía hambre.

No tardé mucho en escuchar ruidos.

-Rey...- susurré-.

Entró en la habitación con un vaso de agua y una pajita.

-Suéltame-.

-No-.

-¿Por qué?-.

-Estás muy muy castigada-.

-Pero tengo hambre-.

-Te daré de comer yo-.

-Pero quiero que me sueltes- dije llorando-.

-Cumple con tu castigo y te soltaré-.

-Yo...-.

-Hazlo-.

-pero... yo quiero... que hagamos cosas juntos-.

-¿Qué cosas?- sus ojos verdes me miraron fijamente-.

-Quiero que... me beses y me abraces como antes-.

-Estás castigada-.

-¿No me quieres?-.

No respondió eso hizo que llorase aún más... no me quería...

-No tengo hambre- aparté la cara cuando intentó darme de comer-.

Se levantó y se fue.