Disclaimer I: Todos los campeones (ejemplo: Amumu) dentro de ésta historia pertenecen a la compañía/empresa Riot Games, Inc. Yo sólo soy una persona que crea ésta historia en base a el mundo de League Of Legends.

Disclaimer II: Todos los nombres de invocadores o el nombre de el protagonista dentro de ésta son creaciones mías. En cuyo caso un autor "x" con una historia "x" contenga mis mismos nombres o personajes, es pura coincidencia.


Capítulo VI: Aventuras. - Parte 7: Una breve explicación de "casi" todo.


-Veamos... ahh-Bostezó el muchacho estirando cada parte de su cuerpo-ñam... que buen sueñito- dijo Nakt, y luego de haberse estirado un poco, éste haciendo para atrás su columna, dejó tronar todos los huesos de la misma.

Con lentitud se acercó hasta el pequeño cajón de su cómoda y de ahí mismo sacó su ropa interior. Rascándose la cabeza, Nakt se encaminó hasta el baño en donde tomó su primer ducha de el día.

Luego de vestirme desayuné mi, ahora tan típico: café. ¿Quién diría que el café me gustaría tanto? Usualmente cuando estaba en la tierra, solía tomar té o algún que otro chocolate. Pero nunca café. En fin, dejando eso de lado, una vez salí de el baño y tomé mi desayuno, mientras caminaba por mi nueva residencia, me iba colocando mi túnica y luego de eso, me coloqué mis armas como siempre y salí de mi lugar de vivienda en donde una vez afuera cerré con llave la puerta.

Desde que tengo uso de razón, siempre tuve una especie de "manía" o capricho con la seguridad. Aunque aquí haya de sobra eso, nunca está de más ser algo precavido.

Al caminar por los pasillos exteriores de la zona neutral, sentía la brisa de invierno azotaba levemente mi túnica, aunque...

-Ah...- dejé escapar un pequeño chillido.-se me va a helar el trasero con éste frío- Decía mientras tiritaba. Puedes tener todo el poder de el mundo, toda la fuerza o inteligencia que quieras, pero eso no te va a salvar de el frío. Experiencia propia.

-Ahh...-bostecé fuertemente.-"¿Por que tengo tanto sueño?".-Pensé algo molesto debido a mi cansancio. No me gustaba estar cansado.

De alguna manera, mi cuerpo no se recuperaba después de aquél tan largo viaje que tuve que hacer por más de tres meses, en el cual tuve que pasar, para mi lastimosamente, por Targon.

Para mi suerte, al pasar por al lado de el inhóspito monte, en el cual solo los muy bien aventurados logran pasar -según comentarios de muchos-, no tuve el descontento de enfrentarme con nadie, cosa que para mi fue más que grato ya que a ese paso ya me encontraba cansado.

Algo obvio, pero como me gusta aclararme las cosas, supuse que aquí dentro de la Liga de Leyendas, muchos de los qué están aquí dentro suelen levantarse temprano. ¿Y como llegué a tal suposición?. Pues, por que una vez crucé a la gente que, aunque el reloj marque las seis con cinco de la mañana, ya varias personas se encontraban fuera de sus camas a esa hora.

Bajé aquellos tan grandes seis escalones que dejaban el paso a el jardín y respirando el aire puro de el mismo, fui hasta una banca en la que me senté. Cruzado de piernas comencé a contemplar como el sol comenzaba a salir con suma lentitud.

Supongo que muchos me considerarían un vago por siempre hacer lo mismo. Levantarme, ducharme, desayunar e ir a sentarme a pasar el día al jardín. Pero no, simplemente hago eso por que no tengo nada que hacer. Suena simplón, pero es la realidad. Al ser alguien nuevo dentro de la liga, no tengo obligaciones como luchas en la grieta, adiestrar o entrenar a alguien. En resumidas cuentas, soy una pequeña piedra en medio de miles de rocas. Como para que se entienda.


Mientras yo me encontraba sentado en una banca con mis ojos entrecerrados, ¿entrecerrados?. Si, todo eso debido a una pequeña brisa que corría la cual me provocaba sueño.

En fin, con mis ojos entrecerrados contemplaba el jardín y de vez en cuando tenía que estirar mis brazos para evitar que el sueño me gane la batalla y quedarme dormido a la intemperie en ese jardín. Y mientras lo hacía, de vez en cuando lograba escuchar algunos pasos que parecían venir en mi dirección. Pero como la pereza es más grande que el hombre, no me tomaba ni siquiera la simple molestia de darme vuelta para ver quien era.

Pero como lo supuse, aquellos pasos que escuchaba -gracias a mi sensible oído- si venían en mi dirección. Y siendo, aunque no fuese necesario, precavido, me relajé y comencé a cargar magia en una de mis manos. Más precisamente en mi mano izquierda, la cual tenía cubierta por que ésta estaba dentro de mi bolsillo.

-Disculpa, ¿tu eres el nuevo campeón?.-Me preguntó una voz qué, a mi parecer, era la de una mujer.

Al sentir dicha voz, absorbí aquella magia que había cargado en mi mano y al voltear, contemplé como a mi derecha se encontraba ni más ni menos que a una de las campeonas más conocidas de la liga, aunque es más conocida por sus atributos que por sus hazañas, la mismísima Miss Fortune.

Muy a mi pesar, y con algo de mala gana por la pereza que tenía en ese momento, me levanté de la banca y cuando ambos estuvimos cara a cara, dejando por debajo mío a la campeona de Aguas Turbias, miré directamente a sus ojos.

-Si, ¿en que puede serle de utilidad señorita Fortune?.-Pregunté intentando sonar algo amable.

Al contestar, noté como ella abriendo muy grande sus ojos me miró y apretando sus labios, la campeona rió de una forma bastante... burlona.-¿Señorita?.-Arqueó una ceja.-, disculpa amigo pero eso no es del todo cier...

-Sé muy bien que aquél término que utilicé no va del todo con su personalidad ¡señorita!.- Interrumpí a la pelirroja e hice énfasis exclamando a lo último. Era necesario.-En fin, preferiría, antes de llamarla por sobrenombres vulgares, utilizar el término: "señorita".- A lo último, formé las comillas con mis dedos.

La pelirroja de Aguas Turbias sonrió ante eso.-Es la primera vez que me tratan de tal forma.-Dijo Miss Fortune.

-Pues espero que se vaya acostumbrando a tal trato, por que de ahora en más, cada vez que nos veamos la trataré de esa manera "señorita".-De nuevo, formé las comillas. Era necesario para poder enfatizar la palabra y que quede claro de alguna manera.-A menos claro está, que usted prefiera otro tipo de trato.- Agregué.

-Haz lo que te plazca.-Me dijo con algo de mala gana.

Yo miré de abajo hacía arriba a Miss Fortune y con divague.-Eso se puede interpretar de muchas maneras señorita Fortune.-Contesté.

Instantáneamente, ella me apuntó con su arma y teniendo la punta de su arma en mi nariz y sintiendo como ella con firmeza tomaba el gatillo, frunciendo el ceño dijo: -No me busques nuevo.-Me dijo enojada.

Luego de haber tragado saliva, usando mi dedo índice y con una sonrisa nerviosa reí mientras quitaba su arma de mi nariz.

-¿Sabes? Mejor... vamos a calmarnos y...- en eso, terminé de mover su fusil de mi cara, volviendo a estar algo más tranquila.- Tú tampoco lo hagas.- Hablé algo molesta -ahora, ¿podría saber por que está irrumpiendo mi paz?.- Pregunté de mala gana.

Ella sonrió y me quitó el arma.-Me agradas nuevo.-*bostezo*.-Ahh... en fin, sígueme, alguien te busca.-Me dijo dándose vuelta y haciéndome una señal con su arma estando de espaldas, me ordenó que la siga.

Yo comencé a seguirla y poniéndome a su lado caminé, cosa que ella me miró con intriga. Intriga que me transmitió.

-¿Sucede algo señorita?.-Pregunté un poco preocupado.

-No, es que... eres el primero que no se toma primero la molestia de mirarme por detrás antes de hacerme caso a lo que le digo.-Contestó.

-Si usted desea, me tomaré la molestia de contemplar sus atributos. Aunque siendo sincero con usted, preferiría hacer tal cosa a solas en vez de en medio del público.-Respondí.

La caza recompensas me miró con una cara única antes de reírse para luego llevarse ambas manos al estómago.

-¿Ehh?- me sentí intrigado. O más bien, confundido.-¿Podría por favor contarme el chiste?.-Le dije.

Ella al ver tal comentario paró en seco y cayendo de rodillas comenzó a reír aún más fuerte soltando grandes carcajadas mientras me señalaba. Y a cada que me veía, reía aún más fuerte. Luego de un rato, retomando algo de la compostura, ella se levantó y secándose una pequeña lágrima de su ojo me miró.

-Ayy... hace tiempo que no me reía de esa manera.-Me contestó.

-Si usted lo piensa así.-Contesté seriamente.

-Espera.-Frunció levemente el ceño después de decir eso.-¿Acaso es cierto lo que me dijiste?.-Sentí intriga en su pregunta.

-¿A que se refiere?

-A eso de... o sea... agh, olvídalo, solo camina.-Me ordenó con algo de mala gana.

-Como... ¿Digas? Jaja...- respondí algo nervioso.

Aunque mi rostro y mi tono de voz eran la de una persona completamente seria, dicha seriedad era un simple camuflaje de la confusión que sentía en ese momento. Realmente me pregunto si aquí están todos cuerdos o el loco soy yo.


Una vez llegamos a el lugar de al parecer mi destino, durante todo el camino ninguno de los dos dijo nada. Yo por que no sentía la necesidad de comenzar una conversación con alguien que al parecer la seriedad no iba con ella, y ella por que al parecer no le agradaba la idea de ser tratada con el término de "usted", o "señorita".

En fin, dejando de lado todo eso, ambos habíamos llegado a la oficina, que para mi sorpresa, era la de la segunda al mando: Vessaria. Luego, la caza recompensas se adelantó a mi, y, una vez tuvo frente a ella la puerta, ésta de una manera sumamente particular tocó cinco veces la misma y observé como ésta se abría lentamente de par en par.

Miss Fortune me hizo una señal con su cabeza una vez ella pasó dentro de la oficina para que entre. Una vez estuve frente a aquél tapete, me limpié los pies y recién ahí, entré.

-Aquí está Vessaria. ¿Se le ofrece algo más?.-Preguntó con algo de mala gana la pelirroja sonriendo un poco de manera falsa.

Al fondo de dicha oficina, detrás de un gran escritorio, había un enorme sillón de tipo empresarial. Y a la voz de la caza recompensas, éste mismo se dio vuelta dejando ver a la segunda al mando de la Academia.

-No, puedes retirarte Miss Fortune. Gracias por el favor.-Agradeció Vessaria a la campeona.

-No hay de qué.-Sonrió Miss Fortune y antes de irse, ella me miró de arriba hacía abajo y me guiñó un ojo.-Te veo luego, nuevo.-Me dijo intentando poner un tono que a mi parecer sonó... ¿atractivo?

Yo observé extrañado aquél comportamiento de ella y viendo como se iba de la oficina con algo de sensualidad, las puertas de éstas se cerraron.

-Vaya, vaya... ¿con que esas nos traemos Nakt?.-Me dijo en tono pícaro Vessaria.

Yo voltee a verla.-Cualquier conclusión a la que usted haya llegado con respecto a una supuesta relación entre ella conmigo, es incorrecta. No tengo intenciones de entablar amoríos dentro de la liga.-Contesté secamente.

Vessaria me miró sorprendida por ese comentario.

-Que duro.-Respondió entre risas.

-La vida me trató de peor manera, ahora.-Dije acercándome un poco.-¿En que puedo serle de utilidad Vess?.-Pregunté.

-Antes de comenzar, siéntate por favor.-Me dijo, yo tomé asiento y ella estirando un tazón con me miró con una sonrisa.-¿Gustas? Son chocolates.

-No gracias, no consumo azúcar.-Contesté mientras agitaba mi mano.

-Como quieras.-Me dijo encogiendo sus hombros y después lanzó uno de los tantos chocolates que habían en el tazón a su boca.-Ñam, ¿ef sefio no guftas? (¿En serio no gustas?).-Me preguntó volviendo a estirar el tazón.

-Mmm... ya que insiste.-Dije entre risas y tomé uno de los chocolates a lo que me llevé a la boca y el mismo contenía relleno de fresa.-"Mmm... está bueno, pero debo controlarme con las azucares".-Pensé para mi mismo.

-Bien.-Comenzó la conversación Vessaria.-Dígame Nakt, ¿trae consigo aquél dispositivo que le entregué?.-Preguntó. Noté como ella de inmediato se puso más seria.

-Ah, si, creo que lo dejé por... aquí...- contesté mientras comenzaba a buscar el dispositivo dentro de los bolsillos de mi túnica-... aquí está.-Dije aliviado ya que no lo encontraba dentro de mis bolsillos.

-Bien, primero que nada, ¿ves ese botón de ahí?.-Me dijo señalando uno de los tres botones de el dispositivo a lo cual yo asentí.-Bien, tócalo por favor.

Una vez presioné aquél botón, el dispositivo se encendió dejando ver primero a la pequeña pantalla totalmente blanca. Al principio me asusté ya que creí que estaba roto. Pero las palabras de la segunda al mando me tranquilizaron después.

-Tranquilo, no está roto. Le pasa así a todos a la primera que se encienden.-Comentó Vessaria haciendo que me relaje.

Después de que el blanco en la pantalla se haya ido, ahora me encontraba con una pantalla la cual tenía en su parte superior derecha mi nombre como campeón; en la parte superior izquierda de éste, se encontraba el número "cero" escrito en letras doradas y abajo de éste había un recuadro.

-Mira, te explico como funciona.-Me dijo Vessaria acercándose a mi y poniéndose a mi lado de cuclillas.-Éste es tu nombre de campeón, si éste nombre está en rojo, eso quiere decir que tienes que venir conmigo ya que el dispositivo se daño.

-¿Por que?

-Por que éste dispositivo solo reconoce la esencia mágica de su propietario. Así como una varita o una bastón. Bueno, éste funciona de la misma manera. Entonces, si otra persona se apodera de tu dispositivo, éste nombre se pondrá en rojo ya que no reconoce su esencia mágica, ¿entiendes?

-Entiendo, ¿que más?.-Pregunté curioso.

-Ésta.-Señaló aquél número "cero" escrito en dorado.-, es tu cantidad de oro, a medida que vayas ganando partidas, el número aumentará o disminuirá debido a ciertas sanciones impuestas en el reglamento, ¿de acuerdo?

-Ok, ¿y ésto?.-Señalé la pantalla central.

-Ésto te índica la cantidad de victorias o derrotas que tengas, no tengo que explicarte que sucede cuando ganas o pierdes, ¿no?

-No, está más que obvio.-Contesté entre risas.

-¿En serio?.-Me miró con intriga y yo asentí.-Eres el primero que no quiere que le explique que sucede cuando pierdes en un combate.-Agregó.

-¿No es obvio? Cuando ganas, tu oro aumenta, y si pierdo, me descuentan oro. Hasta un mono sabría eso.-Contesté.

La segunda al mando al escucharme rió levemente.-Ay... me agradas muchacho.

Yo sonreí ante eso y ella volvió a mirar el dispositivo mientras tocaba en él una pestaña que cambio la pantalla a un plano secundario.

-Aquí podrás ver los tipos de sanciones que se te fueron impuestas y la cantidad de horas que dura dicha sanción, ¿ok?.-Me dijo.

-Entiendo, ¿algo más que deba saber?.-Pregunté.

-Si, por favor, acompáñeme Nakt.-Me dijo y de aquella posición de cuclillas en la cual estaba se levantó y se dirigió a la puerta.


Una vez empezamos a caminar, la segunda al mando pasó a explicarme todo. Fue algo interesante el saber como estaba organizado todo dentro de la liga:

Según Vessaria, las salas de invocación consistían en unos quince campos de batalla (o sea, nada es infinito o ilimitado en éste mundo. Excepto la magia), cada campo de batalla se dividía en cinco; en resumidas cuentas eran: cinco grietas del invocador; cinco bosques retorcidos y cinco abismos de los lamentos.

Además de eso, Vessaria me explicó que el aparato solo lo tenían los campeones. Una vez dicho eso me dijo que los tipos de sanciones al no asistir a un combate son los siguientes: Se le descuenta la mitad del oro que gane el campeón en su última partida o en otro caso, se le dá una suspensión, dependiendo de la gravedad de la situación la suspensión aumenta ocho horas más.

Después me explicó que dentro de los campos de batalla si le llego a faltar el respeto a algún campeón o campeona de forma física se me saca de el campo de batalla y dicho campeón es sancionado. Con ésto me dio un ejemplo: Un día en una batalla un muy pervertido Twisted Fate manoseó a Evelynn aprovechando el momento durante la team fight, el campeón en si no fue expulsado pero se le revocó el oro que ganó en las últimas diez batallas que tuvo y además de eso, a el campeón de Aguas Turbias le dieron una sanción más: tuvo una suspensión de noventa y seis horas.

Una vez me explicó eso, ella me explicó que los invocadores solo participaban en las batallas cuando empiecen las ligas. En cambio en combates programados los invocadores tenían la función de avisar al campeón de peligros, posibles ataques, subir de nivel las habilidades y comprar objetos para armarme mejor. Lo curioso es que las maestrías y las runas no existían aquí, cosa que me causó curiosidad. Otra cosa que me explicó es que las salas de invocación se abrían a las nueve en punto.

Antes de que ella se vaya, me dijo que al momento que me irían a invocar, una luz azul emanaría por encima de mi y me absorbería, no importa que esté haciendo en ese momento, sería absorbido de todas maneras. Y, aprovechando la situación, me armé de valor y decidí preguntar algo qué, aunque era completamente fuera de lugar e innecesario, mi maldad es más grande.

-Y...- Dije, haciendo que Vessaria y yo dejemos de caminar. Y también, logré llamar la atención de muchos a nuestro alrededor.

-¿Si Nakt?- Contestó, aunque algo nerviosa ya que me estaba explicando algo que parecía importante.

-Quisiera saber... ¿que sucedería sí, en el hipotético caso de que alguien decida mi invocación, resulta que en ese momento estoy durmiendo?.- Pregunté, después de todo, esa simple pregunta era una pequeña introducción de lo que se venía.

-No, cuando duermes no pueden invocar a ningún campeón. ¿Por qué?. Pues muy simple: aquella luz que debería transportarte a la grieta, automáticamente desaparecerá y el invocador así como el combate será anulado.

-Interesante.-Respondí con un aire misteriosos mientras frotaba mi barbilla.

-¿Algo más?

-Si. ¿Y si estoy... no sé... no me encuentro presente dentro de la liga?.-Intenté sonar curioso.

-Pues, supongo que es obvio, ¿no crees?.- Ella rió.

Luego de una leve risa entre ambos, asentí.-Si, se anula.

-Bien, ¿ves? Hasta un mono lo sabría.

Entrecerrando mis ojos, negué cabizbajo.-¿Un comentario innecesario como para variar?.- Contesté.

-Así es... ¿alguna otra pregunta?.- Respondió. Noté como ella estaba algo apurada.

-Pues... si, tengo otra pregunta.- Sonreí.

-¿Si?.- Me contestó de manera nerviosa.

-Y si me encuentro haciendo no lo sé... ya sabes...-Me puse incomodo a propósito.

-¿A que te refieres?

-Ya sabes, si... digamos que... estoy siendo travieso dentro de mi habitación, y justo en pleno acto me invocan ¿apareceré desnudo dentro de la grieta?.-En ese momento trataba de contener las risas.

-¡Nakt!.-Reclamó ella y observé como su cara poco a poco se coloreaba.

-¡HAHAHAHAHAHAHAHA!.-Estallaron las risas en las salas de invocación. Al parecer dije ese comentario en un tono audible para todos

-¿Y mi respuesta?.-Reclamé entre risas para molestarla.

-No, no te invocan.-Dijo molesta y sonrojada.

-...-Yo solo reí.

Después de esa ardua explicación, Vessaria se fue y yo me puse a ver aquél dispositivo el cual me indicó que tendría una batalla el día de mañana, más precisamente a las 17:00 en punto, haciendo que forme una sonrisa en mi.

Una vez salí de las salas de invocación, entré dentro de el "c.r.c", pero antes de salir de ellas, miré el reloj el cual indicaba las 11:30 de la mañana.


Al salir

-VICTORIA DEL EQUIPO ROJO.-Resonó en las salas de invocación y casi al instante, el muchacho volteó y pudo observar como a lo lejos varios campeones fueron tele transportados a una plataforma de piedra con forma octagonal.

Entre ellos pude reconocer a Taliyah. Supuse que era la mid del equipo rojo. Además de ella, también estaban Jinx y Bardo Bot lines de el mismo equipo. Del otro lado, vi como un furioso Brand caminaba sin rumbo alguno, pero apenas salir de la plataforma, un grupo de invocadores estirando sus manos lo encerraron en una prisión rúnica.

-Ay... aquí vamos de nuevo.-Dijo en un largo suspiro La Venganza Ardiente agachando su cabeza al ser encerrado de vuelta en su prisión rúnica.

Una sonrisa se escapó de mi y salí al "c.r.c". Lugar donde me senté en en una banca a contemplar un poco el soleado día de invierno que de vez en cuando la brisa que corría se convertía en algo cálido.

-Viene la primavera.-Dije para mi mismo sintiendo una cálida brisa que abrazó mi cuerpo y se esfumó a los pocos segundos.

Procurando que nadie me se encuentre cerca mío, me quité el sombrero y luego de haber revuelto un poco mi cabello, acomodé un muy rebelde mechón de pelo que tenía sobre mi ojo diestro y comencé a mirar a el jardín de la academia de guerra.

Continuará...


Nota de autor: *suspira de forma pesada para luego observar a su derecha su ropa deportiva* -Hora de salir- *dijo el autor, y dejando de escribir ésta tontería guarda el archivo y lo publica para sus lectores*.

Cada día me supero a mi mismo, ¿eh, eh, eh?... bueno, ya. :v

Aquí la actualización lectores. Espero que les haya gustado y bueno, eso... que al menos los haya entretenido.


Antes de retirarme, les envío un muy fuerte apapacho virtual y un enorme gracias a todos los nuevos lectores que dieron follow o fav recientemente (Ustedes saben quienes son mis queridos lectores). ;)

Pero ¡eh! ¡También les envío el apapacho virtual a todos los que me siguen y bueno, comentan el fic! ¡No me olvido de ustedes! ¡Mis fieles (creo :v... okno) lectores!

Nada más. ¡Nos leemos en la próxima lectores! ¡Bye bye! ñ.ñ/