Disclaimmer: Los personajes pertenecen a la Sra. Meyer, yo solo soy dueña de la trama.

Summary: Isabella entra aun colegio de puro niño rico, ahí conoce a Edward Cullen de quien se enamora perdidamente de el, lo que no sabe es que todo comenzó por una apuesta terminara igual?

-+-+-+-+-+

Isabella's. prov.

-¡Dios!- gemí.

-Vamos Bella, más fuerte- grito.

-¡Ya-no- puedo! ¡Voy a explotar!- dije con la voz entrecortada.

-¡Bella!- rugió.

Mi cuerpo comenzó a debilitarse y se volvió gelatina. Como predije, estalle. Un dolor horroroso recorrió mi todo mi cuerpo al igual que un hermoso placer se acumulo en mi estomago y brazos.

-¡Ahh!- gemí tirando el aparato a un lado.

Jake resopló.

-No aguantas nada, amor- se quejo.

Lo mire con una cerca enarcada. ¿Qué no aguantaba? ¡Si llevábamos dos horas seguidas haciéndolo! Aparte, el solo estaba acostadote echándome porras, era yo la que me tenía que mover… ¡Que injusta era la vida!

-¡Llevo dos horas haciendo ejercicio!- grite.

-Yo aguanto mas- presumió.

-Si, pero yo no tomo esteroides- dije tomando mi botella de agua y bebiendo un sorbo.

Eso pareció ofenderlo, por que se levanto de un salto y salió del gimnasio. Sonreí. Si el se burlaba de mi ¿Por qué yo no de el?

Han pasado tres años desde que lo vi por última vez. Desde entonces, mi vida ha avanzado mejor. El saber 'la verdad' me quito una gran carga de encima y me permitió volver alzar la cabeza hacia la vida que me esperaba.

Al día siguiente de nuestra charla, me inscribí a la escuela de nuevo, cruce el año que me faltaba e ingrese a la universidad de Seattle, donde estoy estudiando arquitectura. Ya voy por mi tercer semestre, en un año y medio me graduaría.

Mientras, estoy trabajando en una empresa como ayudante de un arquitecto de mayor edad que dentro de poco se va a jubilar. Y cuando eso pase yo ocupare su lugar. Mi vida económica esta casi resuelta.

En cuanto lo amoroso… voy más o menos. Le di algunas oportunidades a uno que otro chico de la facultad, pero ninguno paso a más de una o dos citas. El único chico que logro ganarse un pedazo de mi corazón, fue Jake.

Suspire.

Tres años y no lo he podido olvidar. ¡Que caca soy!.

Enojada con migo misma, volví a tomar el palo de madera y comencé con otra ronda de abdominales.

No es que me hubiese vuelto adicta al ejercicio, de echo seguía igual de mala para este. Pero dentro de dos días, estaría de vuelta en Phoenix para la boda de la pequeña duende cilla; Alice. Y me quería ver realmente bien.

Después de que reinicie mi vida, me comunique con mi familia y amigos. No todo volvió a ser como antes, pero si nos llamábamos casi seguido. Y todos ellos venían a pasar la navidad con migo acá en Forks. Yo nunca había vuelto a Phoenix.

Luego, supe que Edward cuando… me entere de todo, se había venido a vivir a Forks con sus abuelos, por eso me lo había encontrado en el centro aquella tarde. Pero después de nuestra charla, se había ido a estudiar a Los Ángeles.

-¡Bells!- escuche un grito mientras una puerta era azotada.

-¡En el Gym!- grite de regreso.

En menos de lo que canta un gallo, una mata cobriza se me tiro encima mientras daba pequeños grititos.

-¡¡Seth me pidió que fuese su novia!!- grito con una enorme sonrisa.

Sonreí y abrace a Ness mientras la felicitaba. Ella se la paso cantando y riendo todo el día. La entendía, yo también había pasado por esa felicidad.

Los dos días pasaron rápidos. Cuando vine a ver ya estaba arriba de un avión junto con mis dos amigos rumbo a Phoenix, Arizona. El vuelo paso sin ningún percance y muy tranquilo, a excepción de los ronquidos de Jake.

Llegamos al aeropuerto y recogimos todas nuestras maletas. Estaba por llamar un taxi cuando sentí como me levantaban del suelo.

-¡Hermanita!- dijo la gran voz de Emmett.

-¡Emmy!- dije abrazándolo con fuerza.

Se suponía que nadie iba a venir por nosotros y que nos los íbamos a encontrar ya en el hotel. Pero como siempre, mis amigos tenían una rara obsesión por las sorpresas.

-¿Cómo has estado, enana?- pregunto dejándome en el piso.

-Bien- conteste abrazando a Rosalie quien estaba hermosa con su pancita.

Hace un año y algo Rosalie y Emmett se habían casado, lamentablemente, cosa por la cual me odio, yo no pude asistir por que estaba en mis exámenes finales, cosa que ellos entendieron pero aun así me siento pésimo por eso. Ahora, Rose tenia cinco meses de embarazo.

Tomamos nuestras maletas y las subimos al jeep de Emmett. Durante nuestra estancia nos quedaríamos en mi casa. Mi madre nos recibió eufórica y nos ayudo a instalarnos.

-¡Bells!- escuche como gritaron desde la puerta de mi casa.

-¡Lis!- grite abrazando a mi primita favorita.

Estuvimos un buen rato platicando. Hasta que Lisa nos dio una noticia que me hizo saltar.

-¡¿Qué!?- grite.

-¿Alice no te dijo? Hoy es su despedida de soltera… -

-No, no dijo nada-

-Lastima, margarita tendré que arreglarte- dijo con fingida tristeza.

-¡Si! ¿Puedo ayudarlas?- pregunto Jake con un lindo puchero.

Suspire.

Los cuatro subimos a mi antigua habitación para arreglarnos. Primero me metí a bañar y me puse el vestuario que me ofrecían: un jeans oscuro de tubo, una blusa de tirantes negra con escote en V y pegada a mi cuerpo, mas unos botines de tacón de aguja negros.

De accesorios llevaba un collar de doble vuelta y largo color plateado. Mi cabello estaba lacio y estaba agarrado del lado derecho con un broche de mariposa plata. El maquillaje en tonos oscuros y labial rosa pálido.

Lisa llevaba un short negro muy corto, una blusa roja con diseños en amarillo y blanco, que tenia un elástico en la parte de abajo que se ajustaba justo arriba de su ombligo y dejaba la parte de arriba alabadita. Unos tacones de plataforma y tacón rojos y nada de accesorios. Su cabello, como siempre, suelto y con ese corte disparejo. Su maquillaje era en tonos ladrillo.

Reneesmee portaba un vestido azul marino muy sencillo hasta la mitad de su pierna y escote en forma de corazón. Su cabello estaba ligeramente ondulado y adornado con una diadema negra, su maquillaje era en colores azules de diferentes tonos y labial cereza. Y calzaba unas zapatillas con ligero tacón color negras.

-¡Divinas!- chillo Jake haciendo movimientos eufóricos con la mano.

Reímos y Ness empezó a bromear junto con Lisa.

-¡Seguro ligamos! ¿o no, hermanito?- pregunto Ness dándose una vueltecita.

-¡obvio que si! Ahí y me consiguen un buen hombre- dijo mordiéndose el labio y rodando los ojos.

-¡Sucia!- reí golpeando el brazo de mi Jake.

-¡Sucio pero hermoso!- presumió señalándose.

-Claro, mi Gake*- bromeo su hermana.

Jake solo rodo los ojos ante el apodo que le había puesto Nessie ante su… situación.

Por si no lo había mencionado; Jacob es homosexual. Si. Como bien dice el dicho: "Todo hombre bueno o esta ocupado o es gay" Y que bien acertada. Pero aunque Jake hubiese sido todo un 'hombre' lo seguiría viendo como un amigo, casi hermano.

-Bueno, bueno, chicas ya váyanse- dijo dándonos unas juguetonas nalgadas y empujándonos fuera del cuarto.

-¿Nos estas corriendo?- pregunto mi prima.

-Claro que no, mi pavis*. Pero se les hace tarde- dijo besando nuestras mejillas.

-¿No vienes, cariño?- le pregunte.

Entre Jake y yo siempre nos llamábamos por apodos cariñosos como: amor, cariño, princesa, etc.… Muchas veces hemos aparentado ser pareja.

-Son solo mujeres, mi tomatito-

Lo fulminé. Odiaba ese feo apodo.

-Tienes razón, mi aceitunita- dije pellizcando su mejilla.

Estábamos apunto de empezar nuestra pelea de apodos, cuando Rosalie llego gritando que si por que tardábamos tanto. Nos despedimos y nos marchamos a la despedida de mi mejor amiga.

*-*-*

-¡¿Qué diablos!?- grite al ver el local que se encontraba enfrente de mi.

Era un pequeño local en color negro y la puerta era en forma de la boca de una pantera, así que como suponen el lugar se llamaba: "La pantera negra".

¿Un bar? ¡Ojala! No era ni nada mas ni nada menos que… un club de strippers. Y no, no es para hombres. Si no que aquí bailan hombres semi desnudos para mujeres urgidas.

-¡Amo estos lugares!- chilló Ness asombrada.

¡Puaj! La juventud es cada vez más precoz. A sus dieciocho años y ya ha entrado a un club de mala muerta, y yo con mis veinte sigo siendo virgen. A menos que yo sea la anticuada.

-No pienso entrar- dije firme.

Las tres chicas me miraron como si tuviera cuatro ojos. ¿Tan raro es que una mujer no quiera ver a hombres semi desnudos bailando seximente? A veces pienso que ya te nos fuiste… pa' el otro lado. ¡Malditas conciencias!.

-Bells, es la despedida de soltera de tu mejor amiga de casi toda la vida. Yo te perdone que no fueses a la mía, pero sabes, que a Ally si le va a doler que faltes- dijo Rosalie.

-¡Aparte estas lista y allá dentro hay mucho sexy-men!-

Enarque una ceja. Odiaba que tuvieran razón. Y no me refiero a lo ultimo que dijo Lisa, si no a las palabras de Rose. Alice era mi hermanita menor y este era su último día de libertad total.

Rodee los ojos.

-Bien, vamos- todas chillaron y me abrazaron susurrando un: "no te arrepentirás".

Adentro era muy diferente a como me lo imagine. Las paredes eran purpuras con uno que otro diseño en un tono mas claro. De un lado había una gran barra de mármol con una luz anaranjada, del otro, unas escaleras en forma de caracol y al frente un gran, gran escenario de madera junto con un telón, bocinas y hasta tubo incluido.

En medio del gran salón había silloncitos blancos y negros con mesas de vidrio color verde. En algunas esquinas, habían sillones cubiertos por una cortina negra, supongo que eran para privados.

-¡Cleopatra!- grito Rosalie hacia una señora rubia vestida como Cleopatra.

Y para tener unos cincuenta y algo parecía treintañera.

-¡Oh, Rose, Lisa, que gusto!- dijo dándoles un beso en cada mejilla.

Abrí los ojos sorprendida. Al parecer mi amiga y prima visitaban con frecuencia el lugar. La señora nos guio hasta el fondo del local, donde había un puerta corrediza negra.

La abrió y dejo ver un salón un poco más pequeño pero más elegante. Las paredes seguían siendo purpuras pero con mas diseños en color plata. Del techo colgaba un candelabro plateado y pegadas a las paredes habían un montón de velas con olor. Al fondo, había un escenario de madera más chico que el de afuera, una barra con un barman y varias mesas de vidrio, donde por cierto, estaban los invitados.

-Lo mejor para mis clientas consentidas-

-¡OH, gracias Cleo!- chillo Rose abrazando a la señora.

-Es un placer…- su radio empezó a sonar- ¡La Srta. Alice esta aquí!-

-¡Chicas, escóndanse!- grito Lisa tomándonos de la mano y metiéndonos atrás de la barra.

Las luces se apagaron y todo quedo en completo silencio. Los minutos fueron pasando hasta que la puerta se abrió y una figura menudita pareció ante nosotros y prendió la luz.

-¡¡Sorpresa!!- gritamos saliendo de nuestros lugares.

El rostro de Ally no tenia precio. Sus ojos desorbitados y ligeramente llorosos, su boca estaba formando una O.

De pronto, empezó a saltar y a chillar mientras abrazaba a todas como desquiciada.

-Feliz despedida, enana- dije atrás de ella.

Se volteó y su cara quedo en shock.

-Bella… ¡¡Bella!! – grito tirándose a mis brazos.

Cuando termino de abrazar y agradecer a cada una de las personas que estaban ahí, se entregaron los regalos y se abrieron ahí mismo. Todos los regalos eran algo… 'sucios' como para mencionarlos en un fic de rated para menores.

-¡Que comience el show!- grito Alice.

Tomamos asiento una de las mesas de hasta delante y pedimos unas bebidas. Las luces se apagaron y solo quedaron unas cuantas luces de colores alumbrando el escenario.

Se empezó a escuchar fragmentos de canciones y detrás del escenario salieron tres hombres vestidos con un pantalón de cuero y chalecos.

Uno de ellos era de piel olivácea, cabellos negro y corto y con unos abdominales… ¡Puff! El otro era de tez bronceada y cabello castaño claro, era el menos musculoso de ellos pero no estaba para nada mal. Y el último era un rubio con un cuerpazo esculpido por los mismos dioses.

Varios suspiros llenaron la sala.

Los tres hombres-dioses empezaron a moverse sensualmente al compas de la música. A mi lado, Lisa se soplaba con sus manos, Ness estaba boquiabierto, Alice chillaba de emoción y Rosalie solo resoplaba. Yo… estaba muda.

-¡¡Oh por dios!!- grito Lisa cuando vio que se arrancaban los chalecos y caminaban ferozmente hacia nosotras.

-¡¡Ven a mi, papi!!- escuche un grito a mis espaldas.

Estas mujeres si que estaban locas. Los hombres se pasaban las manos por sus cuerpos y movían sus caderas… aumentando el calor en la sala.

Cerré los ojos para tranquilizar al pobre de mi corazón. Pero un grito hizo que los abriera.

-¡Por dios, Bella!- c ara todas. hillo Alice.

Cuando abrí mis ojos me encontré con el joven de cabellos oscuros a centímetros de mi bailándome. Mi boca cayo hasta el piso.

Se acerco a mí y pego su escultural pecho a mi espalda.

-No eres tan inocente, Bells- susurro en mi oído.

¡¿Cómo sabia mi nombre!? ¿Me conocía? ¡Mi dios, que iba a decir de mi!.

-Son unas viles perras, mis pavis- dijo para todas.

Un momento. "Pavis" solo una persona nos decía así. ¡Era Jake! ¡Dios! No podía creerlo. ¿Qué diablos hacia Jake bailando para nosotras?.

Antes de que pudiera decir una palabra, las luces se apagaron completamente, y todo quedo a oscuras. Varios chillidos de terror inundaron el lugar.

Una música empezó a sonar y una luz blanca ilumino a una persona parada en medio del escenario.

Pero no era cualquier persona. Era el, mi dolor, era Edward Cullen.

Mis ojos y boca se abrieron de golpe. Ahí estaba el, tan hermoso vestido completamente de negro. Su belleza aun me deslumbraba.

-Esto es para ti, mi Bella- dijo con su voz dulce.

Cuanto había extrañado esa melodiosa voz. Sus ojos se clavaron en los míos, y perdí la noción del tiempo.

(Pongan la canción de "Te echo de menos" de Chayanne, si quieren)

Hoy estoy pensando en todo

Aquello que perdí

Bajan lágrimas del cielo

Por que no estas cerca

Se que ya no te merezco

Se que te perdí

Se que tu confianza

No confía en mí

Perdóname.

Hoy me ahogo en las promesas

que nunca cumplí

y a la compasión le pido

que me compadezca

si naci para quererte como puede ser

que sin tu mirada

ya no puedo ver

(te echo de menos)

tanto que cada momento

que no estas conmigo es un desafío

(vuelve conmigo)

Vuelve que no hay otro abrazo

que me desahogue

que me quite el frio

(te echo de menos)

tanto es el dolor que siento

y siento que reviento

el cielo es mi testigo

(lo pido a gritos)

y por este amor te pido

otra oportunidad.

Hoy estoy perdiendo todo

Por lo que viví

Conversando con la pena

y su amiga tristeza

Que el camino de esta historia

No termine así

Dale moraleja y un final feliz

(te echo de menos)

Tanto que cada momento

Que no estas conmigo

Es un desafío

(Vuelve conmigo)

Vuelve que no hay otro abrazo

Que me desahogue

Que me quite el frio

(Te echo de menos)

Tanto es el dolor que ciento

y siento que reviento

El cielo es mi testigo

(lo pido a gritos)

y por este amor te pido

Otra oportunidad.

Cuando termino de cantar, ya estaba enfrente de mí con mi mano entre las suyas. Las lágrimas recorrían mi rostro y no sabía a que sentimiento pertenecían.

-Bella, por favor, te ruego que me perdones. Llevo tres años sin ti, ya no puedo ni un día más-

Cerré los ojos y suspire.

-Vamos a fuera-

Edward asintió y me guio. En vez, de volver a pasar por el salón principal, nos fuimos por atrás del escenario para salir a un lindo y chico jardincito.

-Bella… por favor, dime que piensas-

Me sentía atrapada. ¿Qué debía hacer? ¿El corazón o la razón? Lo amaba, lo seguía amando, pero mi dignidad llegaba mas alto, cosa que no quería. Lo quería, pero no podía dejar atrás todas sus mentiras.

Pero … ¿Cómo las voy a dejar atrás si no lo intento?.

-Se que aun te duele, tu amigo me lo ha dicho. Y créeme, que lo siento, lo siento cada noche que lloro por ti. Aunque no lo creas, a mi me duele tanto como a ti. Me duele no tenerte cerca, me duele haberte perdido. Pero te amo, Isabella y quiero que sepas que aunque hoy ni mañana me perdones, no me voy a dar por vencido. Te quiero, te necesito-

-Te… perdono, pero necesito tiempo para volver a confiar- dije mirando sus cristalinos orbes.

-Te daría la eternidad si pudiera, mi amor-

Sonreí. "Amor" cuanto tiempo sin escucharlo de sus labios.

-Entonces, ¿Isabella Swan, quisieras olvidar todo y volver a ser mi hermosa novia?- dijo hincándose ante mi.

-Me encantaría volver- dije abrazándolo por el cuello.

-¿Puedo besarla?-

-Cuantas veces quieras- respondí uniendo nuestros labios.

Me beso de forma apasionada y lenta pero con una pisca de desesperación. Tanto tiempo sin la miel de sus labios.

Pero aquí estaba, con el de nuevo y para siempre. Algo me decía que nuestra historia no acababa aquí… faltaba mucho para su final. Para nuestro final feliz.

-Te amo- susurro contra mis labios.

-Gracias por apostarme- dije besándolo de nuevo.

"The End"

* * *

-¡¡Ah!!- grito estrella fugaz al amanecer mientras su madre la miraba con cara de o.O y susurraba un "Sabia que no era mi hija".

-¡¡Acaboo!!- grito como desquiciada corriendo por su casa (y eso que su lema era: yo no corro)

Había acabado el ultimo capitulo de la historia que la había metido al mundo adictivo de Fanfiction. Se había terminado su bebe, su primera historia, su primera creación, donde había tenido sus primeras lectoras…

Una lagrima se derramo de su ojo. Estaba tan orgullosa de poder haber acabado con sus dos historias… ahora podría empezar a tramar lo siguiente… (Aunque ya la tenia)

Y le agradecía a todas esas personas que se tomaron un poco de su tiempo para leerla y le dieron su gran apoyo durante su trayecto … ¡Waa! Llorara y lo sabe.

-¡¡Gracias, mis lectoras!!- grito a los cuatro vientos, asustando a la pobre muchacha que acababa de entrar a trabajar a su casa, quien tomo sus maletas y susurro un : Es que nu mi hallo, patrona" y se fue …

Ese archivo era el final de su historia de "un amor no tan imposible" bueno, aun faltaba el epilogo que por cierto, no iba ser tan largo.

Y cantando "mentiras piadosas" escribió en su comentario que iba a publicar, justo hoy, una nueva historia llamada: "Simplemente amor" e invitaba a sus lectoras a leerla, que por cierto iba a estar muy buena, mucho mejor que las que lleva escritas.

Y sin mas, ella se despide pidiendo MUCHOSS REVIEWS PARA HACERLA FELIZ =)