Extra

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Sonó el eco de una campanilla en cada habitación de la casa en la colina, Ramón se estiro un poco luego de pasar horas sentado en esa silla con sus investigaciones y experimentos, se quedó contemplando el cielo desde el invernadero, solo ahí, sin hacer nada más que esperar la segunda campanada que contaban 10 minutos exactos, deseaba que esta vez fuera diferente, que se escuchara el sonido de la puerta abrirse y las pisadas presurosas a la cocina, pero tras aquel tintinar, nada, el silencio total seguía poseyendo a la vieja mansión victoriana. Tras dejar escapar un suspiro, se levantó resignado de su asiento, fue al closet de armas y saco un arco y sus respectivas flechas, sin tiempo que perder salió de casa diciendo para sí mismo.

-Es hora de la cacería de bobos. –

Caminar por la vereda a la ciudad con paso veloz ya era costumbre para aquel hombre, quien metros antes de llegar a la banqueta más cercana al pueblo se adentraba en la espesura del bosque tratando de localizar a sus presas, un sonido lo alerto, se escondió en unos arbustos y ahí estaban, dos par de niños sobre la rama de un árbol preparándose ambos para tira un enorme globo de agua a los desprevenidos transeúntes, con una flecha certera le dio al inflable que termino por bañarlos a ambos.

-Mis ojos… no puedo ver. – dijo uno de ellos.

-Mi cabello… - se quejó el otro.

De un momento a otro alguien los jalo haciéndolos caer de la rama a un arbusto cercano.

-Oye tú, ¿Con quién crees que te metes? – pregunto a la defensiva uno de los niños que no podía ver nada por la sustancia que le cayó, mientras el otro le daba golpecitos con el codo para que se callara. - ¿Qué? – le pregunto enojado.

-Hola papá… ¿Qué tal la investigación en el laboratorio? – pregunto Blossom un tanto apenado.

-Ustedes dos no aprenden ¿verdad?, ¿cuántas veces les tengo que decir "de la escuela a la casa sin desviarse"? – menciono con tono severo Ramón.

-Lo sentimos papá. – se disculpó Blossom.

-Sigo sin ver nada. – decía Sage a quien la mezcla le cayó en el rostro.

-Vamos, límpiate eso. – decía Ramón mientras trataba de quitárselo de la cara, más cuando lo intento el pañuelo se quedó pegado. - ¿Pero qué demonios es esto? ¿Qué hicieron…que iban a hacer? –

-Es una mezcla de glicerina comestible, pegamento trasparente, agua y brillantina. – respondió Blossom a la pregunta levantando la mano como si estuviera en la escuela hablando con un profesor.

- ¿Pensaban lanzarle esto a las personas? ¿Cómo se les ocurrió esto? ¿Qué no piensan en las consecuencias de sus acciones? –

-Pues mamá dijo que con agua se quitaba fácilmente y… - Blossom se petrifico mientras Sage le daba un codazo.

- ¿Su madre dijo que? –

-Que torpe eres. – le dijo por lo bajo Sage a Blossom.

-Bien, vamos a hacerle una visita a su madre a la alcaldía. –

La nueva alcaldesa estaba trabajando horas extras aquel día, tenían un problema con unos cuantos permisos, papeles, burocracia y demás; permanecía en la oficina de la parte de arriba donde vivía su padre, el ex alcalde Pepe, cuando llegaron este estaba en la sala leyendo un libro.

-Hola señor Pepe. – lo saludo Ramón.

-Hola abuelo. – lo saludaron sin mucho ánimo los niños.

-Hola, no me digan, volvieron a ser descubiertos haciendo alguna travesura. –

-Si… - dijeron un tanto apenados los dos.

- ¿Esta Poppy aquí? – pregunto Ramón.

- ¿Alguien dijo mi nombre? – pregunto la joven mujer saliendo de la oficina muy campante y feliz, más al ver a los gemelos reacciono sorprendida. – Dios, niños, ¿Qué les paso? –

-Eso mismo me pregunté yo cuando los encontré a punto de lanzarle un gran globo a las personas que caminaban cerca del bosque. –

-Exacto…eso mismo, les dije que se los lanzaran a alguien más, no que se los lanzaran entre ustedes. –

- ¡POPPY! – exclamaron abuelo y padre presentes.

-Disculpen… quiero decir, muy mal niños… ¿de dónde sacaron esa idea tan descabellada? –

Los gemelos se miraron entre ellos para luego decir.

-Pero si tú nos dijiste que lo hiciéramos… -

Ramón miro con mucho enojo a Poppy, pero esta solo puso una cara de indignación y comento con tono dramático.

-No puedo creer que mis propios hijos me culpen de sus fechorías, Ramón…Los niños merecen un buen castigo… son todos tuyos. –

-Pero mamá… - replicaron los dos.

-Nada de peros, ahora tomen un baño antes de que se seque la mezcla por completo. Una vez que pase eso es casi imposible de quitar, vayan de una vez. –

Los niños se dirigieron al baño seguidos de su abuelo, los gemelos tenían un cuarto designado para ellos ahí, ya que pasaban la noche del sábado y todo el domingo con el ex alcalde.

-Poppy…- la llamo Ramón.

-Estoy ocupada, tengo mucho papeleo que revisar. –

-Poppy…-

-Ramón, por favor…no tengo tiempo de pelear contigo ahora. –

- ¡POPPY! –

-Bien, pero tengamos la charla en la oficina, no quiero que nadie se entere que discutimos. – argumento la mujer.

La pareja discutía el mismo tema de siempre, ya era toda una rutina entre los dos.

-Ya son traviesos de por sí, ¿Por qué los alientas? –

-Ramón, son niños, solo quieren divertirse y ya… es sano que lo hagas, eres muy estricto con ellos. – decía mientras desocupaba su escritorio.

-Sé que son niños, ¿no te da pendiente que se pasen con una de las bromas y lastimen a alguien?, o peor aún, que ellos salgan lastimados. –

-Nadie sale lastimado con un poco de brillantina, tú te llenabas de ella todo el tiempo. – dijo para casi terminar de dejar sola la superficie del mueble.

-No, tú me llenabas de ella todo el tiempo, y no era para nada divertido. –

-Ya está. – menciono victoriosa por despejar esa área.

-Sí, tu escritorio no tiene nada encima, felicidades, ¿podemos continuar con esto? –

Poppy dejó escapar un suspiro para después pedirle algo.

-Ven Ramón, ven aquí. – dijo para ponerlo entre ella y el escritorio. – te quiero mostrar algo. –

El hombre la miro un tanto extrañado y se sorprendió cuando su esposa lo tomo por las piernas y lo levanto forzándolo a sentarse sobre el escritorio.

-Ves… te pude levantar, tus entrenamientos si funcionan. – dijo contenta quitándose el saco y arremangándose la camisa, mostro los músculos de sus brazos, mientras dejaba aun lado de Ramón su prenda de vestir.

-Claro que funcionan yo los diseñe y además… - la joven mujer se quitó las bragas para lanzarlas lejos, se deshizo de sus zapatillas y se subió sobre él mientras se levantaba hasta la cintura la apretada falda de tubo color negra que tanto odiaba, dejando a la vista completa toda su intimidad. -Poppy… ¿Qué haces? – dijo tratando de alejarse de ella sin ningún éxito.

-Tu qué crees…vamos hacerlo aquí… -

-Wow… ¿Qué?... oye, esto es muy…pero… -

-Ramón, no has escuchado de la fantasía de hacerlo en la oficina. – Sin ninguna tardanza desabrocho sus pantalones, pronto se filtró entre las prendas y sin ningún pudor comenzó a estimular su miembro con sus manos, sostenía fuerte su punta con una, apretándola de manera suave, yendo al ritmo de la otra que subía y bajaba estrujándolo con lujuria.

Aquello tiro sus murallas demasiado rápido, Ramón se recostó sin poder controlar su cuerpo, pero su mente aun esta fría por lo que le decía.

-Los niños…no podemos… -

-Ellos están tomando un baño, te aseguro que se tardaran, esa mezcla no sale fácil. –

-Tus secretarias…ellas entran y salen. –

-Ya se fueron todas, nadie nos va a interrumpir. –

-Tu… tu padre, él está…está aquí. –

-Estará al pendiente de los niños como siempre. –

Ramón comenzó a gemir, y como no hacerlo, su miembro estaba hirviendo, lubrico, duro, completamente erecto, listo para subir las cosas al siguiente nivel.

-Sigue Ramón, quiero oírte decir que más podría evitar que disfrutemos de esto. – lo reto Poppy mientras lo hacía entrar en la gloria.

-La luz… - decía sin ninguna congruencia.

- ¿Te molesta? –

-El escritorio. –

- ¿Qué tiene? ¿Te parece incomodo? –

-Las ventanas… -

-No te preocupes, están cerradas. –

Poppy siguió moviéndose, brincaba gustosa sobre él, aquel vaivén los tenía vueltos locos a los dos, Ramón ya no se resistió, lo estaba gozando, cuando al fin se relajó por completo ocurrió lo que tanto le preocupaba. La puerta se abrió.

-Hija, sabes si los niños trajeron su… -

-Señor Pepe. – exclamo Ramón cubriéndose su rostro sonrojado con ambas manos. Mientras Poppy tomaba su saco para ocultar lo obvio que hacían.

-Papá… ¿Por qué no tocaste? – pregunto nerviosa, sin deshacer esa bochornosa posición.

- ¡Poppy!... ¿En serio? ¿En el escritorio?... quiero decir… lo siento, sigan en lo suyo. – Se disculpó presuroso el ex alcalde para cerrar la puerta.

-Lo lamento tanto Ramón, tenías razón… si quieres podemos parar y… - pero tras decir esas palabras se percató de algo, su miembro se había endurecido más, estaba más grueso, listo para zacear la sed de su palpitante vagina. - ¿Te excito que nos descubrieran verdad? – dijo de manera pervertida mientras movía acompasada su cadera, logrando que su miembro se restregara en todo su interior.

-Poppy. – le hablo sin quitar las manos de su rostro. – Por favor no lo menciones. – dijo apenado.

-¿Te gusto esa adrenalina de saber que te pueden descubrir haciendo una "travesura"? –

-Poppy para… -

-Vamos…hay que terminar, no podemos quedarnos así, además, ya nos vio, sabe lo que pasa en esta habitación, ya no vendrá nadie más. –

Aquello de verdad puso aún más excitado a Ramón, quien volvió a perder su cordura tras cada envestida de cadera que lo llevaban al paraíso, cada que se acercaban más y más, profundizando la penetración; sentía venirse, ya no lo aguanto, comenzó a gemir con fuerza, Poppy no tuvo de otra que taparle la boca con las manos, cuando sintió que se corrió dentro de ella al fin lo libero.

- ¿Lo disfrutaste? – Pregunto la mujer mirando gustosa su falta el aliento.

-Cada segundo. – dijo entre jadeos.

-Bien…porque lo que sigue no nos va a gustar, hay que salir con mi padre y darle una… no sé, ¿disculpa? –

-Sí, tienes razón. -

-Espera. – dijo levantándose y yendo a su baño. – Yo salgo primero, luego ven tú. –

Así fue, Poppy se refresco un poco para después salir a la sala tras que Ramón entro al baño, el ex alcalde estaba de nuevo leyendo un libro.

- ¿Papá? –

- ¿Terminaron Poppy? –

-Si… - dijo con tono apenado y un marcado sonrojo. – yo… perdón, nos ganaron las ganas y… -

-No… no, tenías razón, debí de tocar la puerta. – dijo sacándose las gafas y volteando a ver a su hija.

-Sí, pero este no es lugar para hacer eso… es una oficina y… bueno, tampoco fue culpa de Ramón, la idea fue mía y … - la alcaldesa ya no sabía que decir para acabar con el incómodo momento.

-Claro que fue tu idea, no me imagino a Ramón pidiéndote hacerlo un cualquier lado… Poppy, son un matrimonio que se aman, es normal…lo entiendo, no deben sentirse apenados, solo que para la próxima vez póngale seguro a la puerta, ¿Qué hubiera pasado si Blossom y Sage los hubieran descubierto? –

-Pues sí, Ramón es muy cuidadoso con eso, lo lamento de verdad y…gracias por entender. –

-Fui porque por un momento pensé que discutían en serio, vaya forma de debatir un tema. –

-Sí, así pasa casi siempre, o bueno…siempre terminamos después, luego de… y cuando estamos… - el incómodo momento entre padre e hija continuaba, hablar sobre sus frecuentes encuentros comenzó a apenarla mucho.

-Eh… pues qué bueno que no discutían de verdad…y…. –

- ¿Quién discutía? – pregunto Sage que se secaba el pelo con una toalla.

- ¡SAGE!... – se alarmaron los dos al verlo, temiendo de que haya escuchado la plática.

- ¿Es por papá y mamá? No te preocupes abuelo, ellos no discutirían aquí, la oficina de mamá solo tiene medio baño y el baño completo lo estamos usando nosotros. –

- ¿Y eso que tiene que ver con que discutan? – pregunto desconcertado el ex alcalde.

-Que cuando lo hacen papá toma un laaaargo baño. –

Ambos se miraron sin saber que decir, pero temiendo que el menor supiera algo le pregunto.

- ¿Y sabes por qué lo hace? – pregunto su abuelo.

- Pues por su TOC… eso dice mamá. –

- ¿Su qué? –

-Trastorno Obsesivo Compulsivo…algo sobre que se siente sucio luego de pelear y… -

El alcalde volteo a ver a su hija incrédulo de lo que oía.

-Él se siente sucio luego de "pelear". –

-No, no, no, no… yo le dije eso a los gemelos cuando eran pequeños y… -

- ¿Entonces es mentira? ¿Por qué se baña papá cuando discute contigo? – pregunto curioso Sage.

-Lo hace…es que él…esto no tiene que ver…además. –

Los dos presentes la veían raro, sin entender ni una sola palabra de lo que decía.

-Basta, no más preguntas por hoy… Sage, necesito que vayas por algo al supermercado, toma este dinero y ve por esto, hoy me toca hacer la comida. – dijo dándole unos billetes y una pequeña lista de compras.

- ¿No puede cocinar la cena papá? …tu comida sabe rara. –

- ¡Sage! – lo regaño su madre.

-Lo siento, papá dijo que nunca te lo dijera, pero Blossom y yo preferimos que él cocine. –

-Mira jovencito, yo voy a cocinar y no me importa que a ninguno de los tres les guste me comida… ¡VAN A COMERCELA!... ahora, ve al supermercado y compra lo de la lista. –

-Si mamá… - dijo apenado por hacerla enojar.

Poppy con el paso del tiempo se volvió una madre amorosa y dedicada, mimaba a los gemelos con muchos cariños, los ayudaba con sus travesuras, suavizando los castigos que Ramón les ponía, los niños fuera de ser ocurrentes eran hijos perfectos.

Un par de niñas platicaban en la plaza frente a la alcaldía, una de ella como de 10 años, tenía cabellos de rulos definidos color verde, su cara era enmarcada por unos lentes gruesos, estaba acompañada de una niña un poco más pequeña, como de unos 6 años con cabellos largos y lacios, tenían un azul intenso, casi negro que iba aclarándose hasta llegar a un blanco puro en las puntas, tenía tatuajes en su rostro y manos, curioso en verdad.

- Es un bonito lugar, entonces ¿ya vi todo en Villa Troll? – le pregunto la más pequeña a la mayor.

- Si, mi familia ha vivido aquí por generaciones, es una lástima que solo vengas de visita, si te quedaras más tiempo podría presentarte a los gemelos Lombardi. –

- ¿Gemelos? –

-Si… ¿no sabes que es un gemelo? –

-No…que son. –

-Bueno, es cuando una mamá tiene dos hijos. –

-Oh…son hermanos. –

-Sí, son hermanos, nacieron al mismo tiempo. –

-Pues yo no tengo hermanos, pero tengo muchos primos, ¿qué tiene de especial tener un gemelo? –

-Bueno…es que ellos son idénticos, como dos gotas de agua. –

- ¿De verdad? Jamás he visto gemelos…quiero conocerlos. – dijo emocionada dando brinquitos.

-Pues no sé dónde están ahora, pero…podemos ir a su casa en la colina, es el único lugar que no te he enseñado, todos los niños en Villa Troll nos hemos quedado a dormir en ella, los gemelos organizan las mejores pijamadas. –

Los hijos de Poppy y Ramón eran los más populares del pueblo, no había quien no los conociera, tenían la amistad de todos los otros niños de su edad y los más pequeños los idolatraban, contaban con un pequeño club de fans por parte de unas chicas de la misma generación que ellos, pues desde bebés hasta las actuales fechas, eran modelos oficiales de la marca de ropa de las gemelas Seda y Satín que se habían vuelto famosas, andar en las pasarelas para los chicos era común, ambos eran tremendamente coquetos, cosa que preocupaba mucho a su padre, Ramón les tenía prohibido tener novia hasta no pasar los 16, eso no les preocupaba a los niño de 11, las chicas aun no les interesaban, o no a ambos.

Al Sage ver tan curiosa pequeña se acercó al par.

-Hola niñas ¿Qué tal tu día? – pregunto galante mientras se ponía sus gafas, pues aun de mayores los gemelos solían poner aquella mirada que aterraba a todos, motivo por lo que los lentes oscuros no faltaban en su vestimenta.

-Blossom… - dijo suspirando la chica.

-Ese mismo… - menciono Sage con una sonrisa, era bastante común que los confundieran, ya ni siquiera se detenía a discutir.

-Blossom, te presento a Lakshmi, vino de visita a Villa Troll para ver a sus abuelos y conocer el pueblo. –

-Eso suena interesante Marta. –

-Sabes mi nombre… - dijo de manera soñadora.

-Claro que lo sé, seré el próximo alcalde de la región, debo de conocer a todos, entonces… Lakshmi, me imagino que no has visto mi casa en la colina. –

-No, Marta estaba por llevarme. – susurro con timidez al ver lo guapo que era el niño.

-Pues si me acompañan al supermercado a hacer las compras podremos ir después a mi casa. – sugirió Sage, lo que pasaba es que el chico odiaba estar solo, siempre estaba con su hermano o padre o madre o algún amigo en su defecto, pero Blossom, a quien la mezcla le cayó en el cabello, estaba teniendo problemas para quitársela.

-Me encantaría. – dijo la niña de cabellos azules.

-Yo no puedo, mi mamá me espera a cenar. – dijo desanimada Marta.

-No te preocupes, será para otra ocasión. –

Tras despedirse de la niña, los dos se dirigieron al supermercado, Sage le hablaba de todo lo que había por hacer, lugares geniales para jugar, competencias, concursos y un sinfín de actividades que hacer para entretenerse.

-Lástima que mi familia y yo solo nos quedaremos hasta el domingo. –

-Oye, debes de ser más positiva, hoy es jueves, que te parece si le pides permiso a tu padre y te quedas a dormir a nuestra casa, podemos invitar a Marta también y hacer una pijamada, así mi padre nos prepara algo y no tendremos que comer lo que haga mamá. –

- ¿Perdón? – pregunto desconcertada la niña.

-Quiero decir…que nos divertiremos mucho, jugaremos toda la noche. –

-Eso suena divertido Blossom. –

-De hecho…soy Sage, mi hermano está en casa de mi abuelo. –

-Oh…pues un gusto en conocerte Sage. – dijo tendiéndole la mano como si lo acabara de encontrar.

-Un gusto en conocerte Lakshmi. – menciono aceptando el saludo. – Bien, entonces solo debemos de pedirle permiso a tus padres. –

-Si…mira por haya. – dijo señalando a una persona. – ahí está mi papá, podemos preguntarle a hora. –

-Sí, me parece perfecto. –

Ambos se acercaron al hombre que estaba en el área de congelados, la niña muy alegre lo saludo.

-Mira papá, hice otro amigo. –

-Muy bien Lakshmi, me alegro por eso. –

-Buenas tardes, señor. – saludo Sage con una ligera inclinación.

-Papá, Sage dice que van a hacer una pijamada para mí, que puedo invitar a quien yo quiera, podemos ir a su casa, anda… di que sí, por favor. –

-Lakshmi, Lakshmi…calma, no sabemos si sus padres se los permiten. –

-Oh, mis padres están de acuerdo, cuando es para darle la bienvenida a alguien siempre lo está, no se preocupe, hacemos esto todo el tiempo. –

-Ok, mi hija podrá ir a tu fiesta, pero necesito conocerte un poco más…tu nombre es Sage ¿verdad? –

-Así es. –

- ¿Qué edad tienes? –

-11. –

Las preguntas sobre él no pararon ni un momento, el niño comentaba feliz toda su información mientras ambos realizaban sus compras.

Por otro lado, en la alcaldía Ramón al fin salió a la sala para encontrarse con Poppy y el ex alcalde Pepe. No sabía que decir, por suerte Blossom salió de la regadera victorioso tras quitarse por fin aquel fluido del cabello.

-Listo…al fin me deshice de esa cosa. – exclamo el menor.

-Felicidades Blossom, ahora solo queda saber cuál será el castigo para ti y tu hermano. – le comento Ramón a su hijo quien simplemente se encorvo de hombros.

-Ramón…se más dulce, solo fue una travesura inofensiva, además, nadie salió perjudicados más que ellos, ya fue suficiente castigo por hoy. –

-Poppy, no hemos acabado y tú eres la responsable, no deberías… -

La joven se acercó a su esposo masajeaba su fornido pecho para terminar acariciando su cabello.

-Ramón, Ramón… te he dicho lo mucho que te amo… -

-Poppy… - menciono un tanto frustrado su nombre.

-Te amo mucho Ramón, lo sabes o te lo vuelvo a demostrar. – le susurro dándole un cariñoso abrazo.

-Ya… ya entendí, lo hablaremos después en casa. – dijo separándose de ella.

-Ese mi hombre. – comento victoriosa.

-Sage… ¿Sage? ¿Dónde está Sage? – pregunto molesto de que su hijo se hubiera escapado de nuevo.

-Relájate, lo mande a comprar algo al supermercado, recuerda que a mí me toca preparar la cena. –

-No Poppy, eso es mañana, hoy me toca a mí. –

- ¿Seguro? Juraría que me toca a mí, hasta creo que lo anote en un papel por algún lado. – dijo sosteniendo un posti que pronto Ramón le arrebato y arrojo a la basura.

- ¿No confías en mí? ¿Crees que te engaño? ¿Por qué habría yo de querer cocinar si te toca a ti? –

-Cierto, lo siento… me confundí. – dijo dándole un beso en la mejilla. – en ese caso, ve por Sage al supermercado y regresen a casa. –

-Eso haremos, Blossom, despídete. –

-Adiós abuelo Pepe, hasta al rato mamá. –

-Hasta luego. – dijeron abuelo e hija.

-Adiós señor Pepe, y lamento tanto lo sucedido hace un momento. – menciono con un tono sonrojado en sus mejillas - le aseguro no volverá a pasar. Nos vemos después, mi reina Poppy. – el título de princesa había quedado atrás tras ser la chica nombrada alcaldesa de la ciudad.

Mientras ambos salían de la alcaldía un pensativo niño le hablo a su padre.

-Papá… estoy seguro que le toca hacer la cena a mamá. –

-Sí, lo sé, pero ¿Tú y tu hermano quieren comer lo que cocina tu madre? –

-No…pero, ¿engañaste a mamá para que no cocinara? –

-Engañar es una palabra muy fea, no crees que es mejor pensar que la estoy ayudando, porque debe de sentirse muy cansada de trabajar horas extras. –

-Tu tampoco querías comer lo que preparara ¿verdad? –

-No, para nada. –

- ¿Y qué paso con el abuelo? ¿Por qué te disculpaste? –

-Haces demasiadas preguntas Blossom. –

- Lo siento, es que me da curiosidad, puede escuchar mientras me lavaba el cabello que los descubrieron haciendo algo, ¿Qué hacían? –

-Blossom, ¿recuerdas que tema te dije que tu madre no quería que hablara con ustedes? –

-Si…era el…oh…- el niño se quedó por fin callado, ambos eran muy inteligentes y sabían, por lo que les decía su abuelo, el señor Lombardi, lo que hacían sus padres cuando estaban solos.

- ¿Te incomoda? – pregunto con tranquilidad Ramón.

-No, el abuelo dice que es normal y sano…que así se demuestran su amor ustedes dos. – realmente el señor Lombardi había hecho un buen trabajo explicándole a los niños.

-Que tierno eres, nunca cambies. – dijo dándole un abrazo; los gemelos tenían un tipo de idolatría por la relación que sostenían sus padres, ambos deseaban crecer y tener una igual de perfecta que ella, aunque Ramón era abierto con muchos temas en cuanto su curiosidad les hacía brotar, no les contaba para nada los problemas que tenía con su esposa, y Poppy tampoco les decía sobre las discusiones que de vez en cuando se libraban, esperarían a que fueran un poco más mayores para explicarles todo eso, de como casi todo terminaba antes de empezar, de como él y Poppy a veces ni se soportaban, pero sin importar aquello no dejaban de amarse, esas confusiones que causaba el amor era un tema que para Ramón por el momento era tabú. Al llegar al supermercado le ordeno. – busca a tu hermano por esa parte, yo iré por acá. –

-Claro. –

No paso mucho tiempo para que Ramón diera con Sage, quien hablaba muy entretenido con una niña pequeña, a la cual no pudo reconocer, jamás en su vida la había visto.

-Sage, es hora de ir a casa, logre persuadir a tu madre de no cocinar así que deja eso y… - al verla de cerca vio en ella ciertos rasgos que le recordaron a alguien. – Hola pequeña, ¿estás sola? –

-No, mi papá esta por aquí, en alguno de estos pasillos. –

-Ya veo, Sage, vamos a casa, busquemos a tu hermano. –

-Pero papá, ella es nueva en Villa Troll, ¿sabes lo que significa? –

Ramón rodo los ojos y junto con su hijo, aunque de forma no tan animada dijeron al uní solo.

-Pijamada. –

-Ok, pero su padre debe de decirme que acepta y tienes que decirme cuantos más vendrán. – le recordó Ramón a Sage en un tono no muy contento.

-Sí, su papá ya le dio permiso. –

-Está bien, pero quiero oírlo de sus propios labios. –

Ambos lo llevaron a donde estaba aquel hombre, conforme se iba acercando Ramón fue disminuyendo su andar hasta quedarse parado a unos cuantos metros de aquel sujeto, incrédulo de lo que veía, ¿sería posible?

-Papá, papá…el padre de Sage está aquí. – dijo contenta la niña. – dice que, si tú le dices que tengo permiso de ir a la fiesta, la pijamada se hará, por favor dile, anda dile. –

-Lakshmi, ya te oí, solo…-

Los dos hombres se miraban con los ojos bien abiertos, no se movían ni un solo centímetro y apenas si respiraban.

- ¿Papá? ¿Papá…pasa algo? – le pregunto Sage.

- ¿Papi? ¿Papi? Responde. – le pedía Lakshmi a su padre mientras le tiraba del brazo.

Luego de otro minuto de silencio se escuchó una voz que fingía cortesía.

-Buenas tardes…Ramón. –

-Arroyin, siempre es un gusto ver tu rostro por aquí. – le contesto con sarcasmo.

- ¡Arroyin! ... ¿El mismo Arroyin que trato de lastimar a mamá? – pregunto susurrante Sage mientras se escondía detrás de su padre.

-Tu hijo… me supongo. –

-Uno de ellos, así es. –

- ¿Uno? Y el otro…escuche que son… -

-Gemelos, claro. –

-Me supongo que su madre debe ser…-

-Poppy, por su puesto. –

-Vaya torpeza la mía, le pregunte de todo a tu hijo menos el nombre de sus padres, si por ahí hubiera empezado no habría ilusionado a mi hija con esa idea de "la pijamada de bienvenida" –

-Sí, le hubieras ahorrado la desilusión. -

-Pero papá…mamá dice que sin importar quien sea debemos de… -

-Ya se lo que dice tu madre, pero es mi casa y no lo quiero a él cerca y mucho menos a su… - Ramón respiro hondo y tras soltar un suspiro le dijo. – Lamento tener que decirles que no son bienvenidos en mi casa. –

-No te preocupes, mi hija no quería ir de cualquier forma. –

-Pero papito…-

-Lakshmi, regresemos a casa de tus abuelos, tu madre debe de estar muy preocupada. –

Arroyin tomo la mano de su hija y se la llevo lejos de ahí, cosa que imito Ramón con Sage.

- ¿Cuántas veces tengo que decirte que no hables con extraños? – le pregunto muy enojado.

-Papá… yo no sabía que era él, jamás lo había visto, si hubiera sabido no habría… -

-Si claro, ¿sabes lo que pasa? Tú y tu hermano son igual de ingenuos que su madre, andar por ahí respondiendo las preguntas de un hombre que no conoces, ¿Qué no mides las consecuencias de tus actos? Pudieron haberte secuestrado, eras el hijo de la alcaldesa, eres modelo de S&S, muchos te conocen… -

-Pero venia con esa niña… Lakshmi, ella no tiene la culpa que su padre sea… -

-Sage, algunos usan niños de anzuelo, ¿Cómo sabemos que realmente es su hija? –

Finalmente encontraron a Blossom, este los saludo entusiasmado levantando la mano, cosa que aprovecho Ramón para sujetarlo y llevarlos de vuelta a casa casi a arrastras. Fue un trayecto silencioso, ambos intercambiaban miradas, jamás lo habían visto así de enojado, ya adentro de la casa los libero y tomo rápidamente el teléfono.

-Hola…Poppy, ¿a quién crees que me encontré en el supermercado? A Arroyin…puedes creerlo, el maldito hijo de pu…. –

- ¡PAPÁ! – gritaron los gemelos mientras se tapaban los oídos.

-Lo siento…niños, quédense aquí, estaré en el taller. – dijo para encerrarse en el, no sin antes advertirles. – no se vayan, aún falta que hable con ustedes. –

Tras cerrar la puerta los gemelos al fin pudieron conversar.

- ¿Qué paso? – pregunto Blossom que había visto salir a su padre muy tranquilo de la alcaldía y cambiando por completo su actitud en el supermercado.

-Pues, recuerdas la historia que nos contaba mamá sobre los bertenos y los trolls, y como uno de ellos los traiciono y por eso papá casi pierde a mamá…-

-Si, terminaba en que fue mamá quien casi perdía a papá. –

- Arroyin está aquí…en Villa Troll. –

- ¿Ese Arroyin? –

-Ese mismo, y pues…viene con su hija, yo no sabía que era ella y la invite a una pijamada de bienvenida, pero papá se molestó mucho, en especial porque estuve hablando con un completo extraño. –

-Sage…sabes que a papá no les gusta que hablemos con extraños. –

-Lo sé, pero jamás especifico que los niños también contaban, y además Marta, la chica de rulos verdes me la presento primero, no era una extraña. –

-Bueno, ya está enojado, lo único que podemos hacer antes de que se enoje más es dejar la brújula en su buro antes de que se dé cuenta que no la tiene. – Los gemelos solían tomar a escondida la brújula del padre biológico de Ramón para sus incursiones en el bosque, de esa forma siempre encontraban el camino de regreso a casa.

-Buena idea, ve y déjala ahora que esta distraído. –

- ¿Yo?... déjala tú, tu eres quien la traías. –

-Si, pero te la di cuando estábamos subiendo por el árbol, ¿lo recuerdas Blossom? –

-Claro, y luego te la regrese arriba Sage. –

-No…no lo recuerdo, tú debes de tenerla. –

-Ya te dije que no, tú te ibas a hacer cargo de ella. –

-Pero te pedí ayuda y… la perdiste seguramente. –

-No, tú la perdiste. –

-No…tú la perdiste. –

Ambos gemelos comenzaron a pelear en la sala, en ocasiones Ramón lamentaba a verles enseñado defensa personal, pues a pesar de tener 11 años, los niños se golpeaban bastante fuerte, aunque eran raras las veces que peleaban así. Cuando salió del taller y presencio ese espectáculo grito inmediatamente.

-Blossom…Sage, ¡YA BASTA! – Pero los gemelos seguían dándose de golpes y Ramón no tuvo de otra más que entrar también a la pelea y someterlos contra el piso. – Cuando les digo que "basta" significa que se detengan. –

-Auch… - se quejaron ambos gemelos. – Papá…no respiramos. –

-Cierto, lo siento, es que ustedes me forzan a …niños ¿Por qué peleaban? – dijo recobrando su paternal forma de ser.

-Sage y yo… - trataba de pensar en algo Blossom para no decir la verdad. – bueno…le dije que fue muy ingenuo de su parte hablar con un extraño, te aseguro papi que si yo hubiera estado con él eso no habría pasado. –

Ramón miro incrédulo a su hijo, si los dos hubieran estado lo más seguro es que ambos le hubieran tomado de las manos a Arroyin y se habrían ido con él, uno solo era ingenuo, pero los dos juntos eran fácilmente manejables, Blossom era demasiado dulce para decirle que no a alguien, y Sage cedía fácilmente ante cualquier invitación que le pareciera entretenida.

-Claro…ustedes dos no dejan de sorprenderme, se parecen tanto a su madre. – dijo ayudándolos a levantarse. – por eso el castigo de hoy será… - Ramón fue a la cocina y saco un tarro repleto de avena cruda, agitándolo en lo alto para que lo vieran.

-Avena. – se quejaron amargamente los dos.

-Vamos, es buena para ustedes. – dijo para comenzar a cocinarla.

Los dos niños se sentaron en la barra muy molestos, pero, aun así, comer la avena de su padre era mil veces mejor que comer las raras comidas que hacia su madre.

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Por otro lado, Arroyin hablaba seriamente con su esposa.

-Te dije que no era una buena idea venir. – le reclamaba a ella.

-Arroyin, tu serenidad esta turbia, respira y piensa mejor las cosas. – su esposa le recomendó, luego de la traición, el chico se había ido a vivir a Karma Place, un lugar de tranquilidad y paz donde la gente originaria de ahí tenían cabellos negros y piel con tatuajes de nacimiento que casi los cubría de pies a cabeza, se había enamorado y se casó con una joven de ese lugar, tras algunas meditaciones y trabajo personal confeso que se sentía apenado con Poppy, pues fue ella la que más sufrió con su traición, no solo había regresa a visitar a sus padres, venía a pedirle perdón.

-Realmente no esperaba que él fuera su esposo, eso lo cambia todo. –

-Claro que no, al contrario, te servirá para tu crecimiento personal, a él también le debes una disculpa, recuerda que él se lastimo físicamente por tu egoísmo. –

-Si…lo sé, es solo que él es una persona tan, particular, créeme amor, si lo conocieras, él no acepta disculpas…es un caso perdido. – comento desanimado, al parecer el viaje de horas no rendirían los frutos que esperaba.

-No te desanimes, tú puedes pedir perdón, si él no quiere dártelo ya no será tu problema, además… no todo está perdido, si Poppy es tan accesible como me contaste, estoy segura que ella si te lo dará. –

Lakshmi estaba escondida escuchando aquella conversación, sabia por su madre que su padre había hecho algo muy malo y que se sentía muy arrepentido, no estaba enterada de que aquel viaje era para pedirle perdón a esa persona, si la alcaldesa no era un problema no veía el porqué intervenir, pero si el señor Ramón le causaba pesar a su padre, ella se encargaría de convencerlo, por lo que ayudada con la oscuridad de la noche, se escurrió entre las casas, cruzando las calles y llegando a la orilla del bosque, Marta le había dicho que solo tenía que cruzar un par de veredas para llegar a la casa en la colina, pero no le dijo cual, ella dio por hecho que entrando por cualquier parte del bosque podría dar con la mansión. La niña ingreso al área forestal para perderse entre los arbustos y árboles, siendo devorada por la completa oscuridad que ahí reinaba.

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Los gemelos jugaban con su comida mientras su padre hacia una cena especial para Poppy.

-Papá. – le hablo Sage.

- ¿Qué pasa? –

- ¿Por qué mamá va a comer algo especial? –

-Porque es tu madre. – le dijo sin tantos rodeos.

-Pero ella fue la de la idea del globo de agua. –

-Si, pero ella no te llevo de la mano a que hablas con un completo desconocido. –

-Eso lo entiendo. – dijo Blossom. – pero en ese caso ¿Por qué yo también como avena? ¿Yo no hable con ningún extraño? –

-Tu estas comiendo avena por pelear con tu hermano. –

-Eso no es justo. – comento haciendo pucheros.

-Nada en esta vida lo es. – dijo en tono burlón. – no se levantarán de aquí hasta que se acaben todo el plato, ustedes saben, si se enfría sabe aún peor. –

Los niños se miraron entre si, debían encontrar la brújula de su abuelo antes de que su padre se diera cuenta que no estaba, a Blossom le faltaba poco por terminar, así que Sage le dijo en susurros para que su padre no los escuchara.

-Cambiemos lugares…así yo voy arriba y salgo por la ventana, creo saber dónde está la brújula. –

- ¿Enserio? –

-Si, ahora lo recuerdo… no la teníamos cuando subimos al árbol, la perdimos mucho antes, a la hora de armar el globo, ahí la dejamos. –

- ¿Qué tanto hablan? – pregunto Ramón, que no le gustaba para nada que los gemelos se secretearan.

-Nada. – dijeron en coro mientras se ponían los lentes de sol. Normalmente los tenían puestos, aunque en ratos se los quitaban, no solo los usaban para cubrir aquella mirada, también se los ponían cuando se sentían ofendidos.

Ramón no le dio importancia y siguió en lo suyo, fue cuando volvió su atención a la cena que los gemelos se cambiaron de lugar, Sage termino la última cucharada de avena y lavo su plato.

-Papá, voy a tomar un baño, aún tengo mezcla en el cabello. –

-Bien, asegúrate de que te quede bien limpio o tendremos que cortártelo. –

-Si, papá… - dijo para irse arriba.

-Sage, termina de comer tu avena. –

Blossom vio con pesar el plato de su hermano, estaba casi lleno y seguro que su padre no lo dejaría irse hasta que lo terminara, comenzaba a lamentar el trato que hizo con su hermano, pero era urgente encontrar la brújula. Tras un par de cucharadas, el niño comenzó a lucir verdaderamente mal.

-Papá…ya no quiero. – Comer dos platos de avenas era demasiado para el menor.

-Ya te dije que no te levantaras hasta acabar, no te muevas de aquí, voy a meter una tanda de ropa a lavar. – Ramón se fue al cuarto que usaban de alacena donde también se encontraba la lavadora y secadora, al ver que no tenía suficiente ropa se dirigió arriba, entro al cuarto de sus hijos que estaba bien ordenado y limpio, recogió la ropa del cesto mientras escuchaba la voz de Blossom cantando en el baño y veía la luz filtrándose en la rendija.

Tras escuchar los pasos de su padre retirarse del cuarto, Sage acomodo la grabadora para que siguiera tocando la cinta, abrió la ventana y con la ayuda de un par de cuerdas que tomo del armario de su padre, salió de casa solo con una linterna en mano. El niño llego sin problemas al punto donde sabía que habían extraviado la brújula, tras buscar un poco dio con ella, pensaba irse lo más rápido a casa, sabía que su padre siempre estaba pendiente de ellos, no pasaría mucho tiempo para que descubriera la mentira, pero un sonido llamo su atención, al inicio pensó que era el ulular de un búho, pero sonaba muy melancólico, por lo que pensó que algún gato debía de haberse atorado en un árbol, siguió caminando entre los pinos, escuchando muy atento el sonido que cada vez se volvía más fuerte, pronto llego a un punto donde parecía un llanto joven, cerca de una pequeña grieta, algo más cueva que nada, con la ayuda de su linterna vislumbro a la pequeña Lakshmi en el fondo.

- ¿Te encuentras bien? – Le pregunto.

La pequeña niña levanto la mirada y con tono triste dijo.

-Me caí, y no sé cómo salir de aquí. –

-No te preocupes, yo te ayudo. –

El niño bajo de inmediato deslizándose por la pared casi vertical, cuando al fin estuvo a su lado le pregunto.

- ¿Te lastimaste? –

-No lo sé, pero me duele mucho mi pie. –

-Bueno, hay que salir de aquí. –

Sage cargo a Lakshmi en su espalda y trato de subir aquella pared, pero la tierra estaba húmeda y apenas la tocaba se venía abajo.

- ¿Qué pasa? – pregunto la niña preocupada.

-No pasa nada, espera aquí. – dijo bajándola, trato de salir de ahí por otro lado más empinado, gracias a las enseñanzas de su extremo tío nuboso, estaba a punto de lograrlo.

-Oye… ¿vas a dejarme? – pregunto preocupada viendo que casi salía.

-No… es solo que. – Sage no podía sacarla, pesaba demasiado para él, lo más lógico era salir de ahí y pedir ayuda, pero tampoco quería dejarla sola, tenía miedo y estaba muy fría, el niño bajo con ella y le dijo. - ¿Sabes cuál es la regla número uno cuando uno se pierde en un bosque? –

-No… ¿Cuál es? – dijo entre sollozos.

-Quedarte donde estas y ya no moverte, así te encontraran más fácil. –

-Entonces, ¿estamos perdidos? – pregunto preocupada.

-No, porque en unos cuantos minutos mi padre se dará cuenta que no estoy en casa y vendrá por mí, él siempre nos encuentra, conoce este bosque como la palma de su mano. –

-Está bien… - acepto resignada la niña. Para tranquilizarla Sage comenzó a cantar, eso realmente la calmo hasta dormirla.

-Papá, no tardes. – dijo mientras abrazaba a Lakshmi que cada vez se ponía más fría.

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.

En casa, Ramón regresaba a la cocina para terminar la cena de Poppy, cuando se encontró con Sage vomitando en el lava platos.

- ¡SAGE! – el padre preocupado fue a ver a su hijo quien solamente dijo.

-Dos platos de avenas son demasiado. – para volver a vomitar.

- ¿Dos platos? – alterado por él comentario le quito los lentes y tras revisarle los ojos dijo molesto. – Blossom… ¿Por qué lo hiciste? ¿Dónde está Sage? –

Ramón subió muy enojado las escaleras, seguramente Sage había hecho un trato con Blossom para no comer avena a cambio de algo, pero nadie se escaparía de su castigo, solo por eso comería tres platos enteros.

- ¡SAGE! – grito abriendo la puerta del baño para encontrarlo solo, la grabadora seguía sonando, la ventana estaba abierta con una cuerda amarrada del escusado, encolerizado bajo a la cocina y zarandeando a su otro hijo le pregunto. – Blossom ¿Dónde está Sage? –

El niño volvió a vomitar para luego decir.

-En el bosque…brújula…perdimos… - para después seguir devolviendo la comida.

- ¡¿QUÉ?! –

Tras darle un poco de medicamento a Blossom, cosa que lo adormeció, ambos salieron tras la pista del menor, no tardaron en llegar al punto, pero ahí no había nadie, al hermano mayor ya se le estaban cerrando los ojos por la pastilla y mientras bostezaba su padre le pregunto.

-Blossom, ¿estás seguro que este es el lugar? –

-Si…Sage y yo lo armamos aquí… -

-Pero él no está aquí. – dijo desesperado.

-Tal vez ya regreso a casa. –

-No…lo hubiéramos visto regresar…nos lo hubiéramos topado. –

Ramón estaba entrando en pánico, temía que su hijo se hubiera perdido, de que se repitiera la historia, comenzó a hiperventilar, no podría con algo así de nuevo, se moriría de tristeza si algo le llegaba a pasar.

-Ven Blossom, hay que seguir buscando. – dijo tomándolo de la mano y llevándolo consigo, era en esas ocasiones cuando más extraña a su perro, el viejo Nube había muerto dos años atrás, sin duda cuidar de los gemelos era un reto aun mayor con su ausencia.

Mientras gritaba su nombre y al mismo tiempo trataba de mantener despierto a su otro hijo quien a duras penas podía seguir de pie. Pronto unos gritos llamaron su atención, se veían luces a los lejos, cerca de la zona de competencia, un grupo de gente con linternas en manos gritaba llamando a alguien, sin dudar Ramón y Blossom se dirigieron a allá.

-Arroyin, cálmate… ¿Estás seguro que salió de casa? – le decía Poppy al preocupado padre.

-Claro que si, mi esposa encontró esta nota. – le dijo mientras le entregaba un papel con las letras escritas "fui a la casa en la colina".

-No lo entiendo, ¿Por qué tu hija quería ir a mi casa? –

-Es que ella se encontró con uno de tus hijos y le hablo sobre algo… una fiesta o pijamada. –

-La pijamada de bienvenida. –

-Si, eso… pero cuando supo Ramón de quien era hija, él… bueno, no solo él, yo también… -

-Eso no me lo conto Ramón. – menciono molesta, Poppy le había dicho que cada niño en Villa Troll debía de ser amigo de los gemelos, sin importar su origen o familia.

- ¡POPPY! – La llamo Ramón a lo lejos dejando a Blossom sentado en una de las gradas. Corrió asía ella y esta de inmediato lo regaño.

-Ramón, ¿es cierto que le dijiste a la pequeña Lakshmi que no era bienvenida en nuestra casa? –

- ¿Qué?... Poppy eso no importa, te tengo que decir algo …-

-Ramón… ¿Cómo pudiste? Ahora la pequeña Lakshmi está perdida, dejo una nota diciendo que iría a casa ¿La viste por algún lado cuando venias para acá? – Poppy cayó en cuenta de algo. – Ramón… ¿Qué haces aquí? –

Al padre se le pusieron los ojos vidriosos, bajo la mirada y consternado le contesto.

-Perdí a Sage…- se notaba la vergüenza que sentía ante eso, él que estaba tan pendiente de ellos, que en ninguno de esos años le había salido nada mal, por primera vez había cometido un error, pero por todo lo que significaba las desapariciones en su familia, era aún más hondo su pesar. Poppy lo abrazo igualmente aterrada.

-Está bien… no pasa nada, lo vamos a encontrar, Sage es un niño listo. –

-Claro que si, el bobo de mi hermano se salió solo de casa, papá no lo perdió, es solo que olvidamos la brújula del abuelo en el bosque, con ella no creo que Sage se haya perdido. – dijo para hacerlos sentir mejor, pero tuvo el efecto contrario.

-Si tiene la brújula… - menciono Ramón.

-Ya debió de haber llegado a casa… - termino por decir Poppy. -Ramón, ¿crees que le paso algo? –

-Lo más seguro es que si, pudo a verse tropezado o caído o lastimarlo, Poppy, tenemos que encontrarlo lo antes posible. –

- ¿Y que pasara con mi hija? – pregunto Arroyin aun ansioso.

-Los buscaremos a ambos, no te preocupes… Ramón ya está aquí, los encontraremos pronto, él mejor que nadie conoce estos bosques. –

Las horas pasaban y la noche se estaba volviendo madrugada, no importaba por donde buscaran, sin la luz era imposible encontrarlos. El abuelo Pepe estaba cuidando de Blossom quien se negaba ir a dormir hasta que su hermano regresara, aún permanecía en las gradas cubierto con una colcha y bebía un té caliente que su abuelo le había preparado.

-Ramón. – le hablo Poppy al verlo llegar al área de competencia. – ¿Los encontraron? –

-No. – dijo muy desanimado.

-Que bueno que conoces el bosque. – comento molesto Arroyin.

-Bueno, al menos estoy haciendo algo y no como otros que solo se sientan a ver. –

-Mi esposa está muy preocupada, no la puedo dejar sola. –

-Pues tal vez ella también podría pararse a buscar. –

- ¡RAMÓN! … basta los dos, esto no nos está llevando a ningún lado. ¿Porque no vas a casa y buscas desde el telescopio? –

-Poppy, necesito la luz del día para eso, no se puede usar de noche para ver el bosque. –

-Cierto, lo siento, es que no se me ocurre otra cosa…piensa, Poppy, piensa. – se decía así misma.

De la nada la esposa de Arroyin se paró y camino en dirección a ellos, con la nota de su hija en la mano le hablo firme a Ramón.

-Tú puedes encontrarlos. –

Ramón la miro extrañado por como lo miraba.

-Que conozca bien el bosque no significa que me sea fácil dar con ellos. -

-No…no por lo que sabes, sino por lo que puedes hacer, tu encuentras cosas perdidas. –

Ramón no entendió a que se refería, pero Poppy si.

-Eso es, es como ese día en la playa. – dijo con tono de victoria.

- ¿Qué día? –

-La vez que te emborrachaste, recuerdas. –

-No. – contesto desviando la mirada, odiaba que le recordara ese suceso.

-En la playa, dijiste que Diamantino nunca recibiría una llamada, la chica de la boda, jamás lo llamo. –

-Eso es una coincidencia. –

-Pero luego me dijiste a mí que eran dos, y tuvimos gemelos, no solo eso, dijiste sus nombres, ¿no lo recuerdas? –

-Poppy, estaba borracho, no sé de que hablas, te dije al día siguiente que no recordaba nada. –

-Tú puedes encontrarlos, usa tus poderes de adivino, vamos Ramón, inténtalo. –

La mujer le dio la nota que su hija había dejado, Ramón trato de hacer cualquier cosa, cerrar los ojos, meditar, pensar en esoterismo, en lo rara que era su familia biológica, en lo tonto que le parecía todo eso.

-No tiene caso. – grito desesperado. – Poppy no puedo, o no cuando estoy consiente… -

-Pues duérmete. –

-No puedo dormirme así. –

-Pues bebe un poco de alcohol o toma una pastilla. –

-No voy a hacer eso, necesitamos encontrarlos ya, la temperatura está bajando. –

-Ramón, esfuérzate, cree un poco… solo lo suficiente para dar con ellos. –

-Una hoja no me sirve Poppy. – dijo devolviéndole el papel a la esposa de Arroyin. Fue cuando vio a Blossom, que mejor conexión que un gemelo para encontrar al otro. – Lo tengo… - fue corriendo asía su hijo mientras los demás lo seguían. -Blossom, ¿Sabes dónde está tu hermano? –

-No. –

- ¿Quieres ayudarme a encontrarlo? –

-Si, que tengo que hacer. –

-Solo dame tus manos. – dijo para sostenerlas fuerte creando un circulo.

-Ramón ¿Qué haces? – pregunto Poppy.

-Lo único que me enseño mi abuela cuando era pequeño respecto a esto. –

El joven padre sabía que eso solo funcionaba cuando estaba con otra persona con la misma percepción, eso le había enseñado su abuela, era como amplificar aquel raro don, la señora Rosiepuff lo hacía cada que perdía una aguja o una bola de estambre, siendo Blossom su hijo seguro no solo había heredado su voz, sino también aquella rareza familiar. Se concentro un poco y de alguna forma pudo ver a través de los ojos de Sage a la pequeña Lakshmi dormida entre sus brazos, estaba feliz, no solo los veía, sabia de antemano como llegar a ellos, Ramón comenzó a sentirse tremendamente mal, era como si las fuerzas se le escaparan del cuerpo, soltó las manos de su hijo, trato de pararse, pero enseguida cayo de rodillas, Poppy lo sostuvo muy preocupada, se veía pálido.

-Ramón ¿Qué tienes? – Dijo para ver como se le iban cerrando los ojos.

-Mamá, se dónde está Sage. – grito contento Blossom. – Puedo llevarlos, no está muy lejos de aquí. –

-Bien…está bien, pero que le pasa a tu padre. –

-No lo sé, pero sé que no es nada, él lo quiso así. –

Poppy no entendía lo que decía su hijo, pero si Ramón le había dicho que continuara, en alguna forma extraña que solo ellos entendían, estaba bien. El ex alcalde Pepe se quedó con el inconsciente padre en las gradas, mientras que todos los demás corrían detrás del niño que parecía tener la energía renovada.

-Lakshmi ¿estás bien? – preguntaba asustado Sage, pues la niña llevaba rato sin responder cuando la llamaba.

-Sage… ¿te encuentras bien? – escucho decir a su hermano desde afuera de la grieta.

-Si, pero creo que Lakshmi está mal. –

-No te preocupes, Mamá está aquí. –

-Sage, Sage… ¿te paso algo? – grito Poppy desesperada.

-No, yo estoy bien, pero dense prisas, Lakshmi no responde. –

Los equipos de emergencia ya estaban ahí, sacaron a los niños y mientras caminaban de regreso al área de competencias Sage les contaba a ellos dos.

-Entonces no podía dejarla sola…por eso me quede, como dijo papá, que no nos moviéramos si nos llegábamos a perder. –

-Gracias Sage por no dejar sola a mi hija. – le dijo Arroyin.

-De nada. –

La pequeña era transportada en una camilla, estaba muy fría y presentaba ya los primeros estragos de la hipotermia.

- ¿Ella va estar bien? – preguntaron los gemelos a Poppy.

-Claro, no se preocupen. –

Pero la niña estaba realmente mal, había pasado más tiempo que Sage a la intemperie, no había comido ni bebido nada durante horas y sus ropas no eran las adecuadas para ese frio lugar, la pequeña Lakshmi no se movía, apenas si respiraba, lucia pálida, tanto que parecía ya un fantasma. Sus padres caminaban atrás de la camilla muy preocupados, cuando al fin llegaron al área de competencia vieron que Ramón se acercaba con pasos inestables.

-Ramón, detente, aun no estás bien. – le pedía el señor Pepe.

-Cariño, ya todo está bien, Sage está bien. – le dijo Poppy tratando de detenerlo.

-Papá, aquí estoy, no me paso nada, lamento a ver escapado de casa, prometo no volverlo a hacer. – le decía Sage quien era abrazado por Blossom. Pero los paso de largo, yendo directo a la camilla. - ¿Papá? – lo miraron extrañados los gemelos.

-Ramón, ¿Qué pasa? – lo llamaba Poppy, pero él no contestaba.

Se acerco a la camilla y tomo la mano de la niña, pudo sentir el frio colándose por sus poros, filtrándose en sus huesos y haciendo que todo su calor se desvaneciera, un dolor horrible le emergió del pecho, no estaba respirando, se ahogaba, lo sabía, era la misma sensación que habida tenido cuando se rompió las costillas, sin contar que los latidos de su corazón se iban apangando lentamente. En el momento mismo que Lakshmi abrió los ojos, Ramón cerro los suyo para caer inconsciente al suelo.

- ¡RAMÓN! – Grito Poppy desesperada.

Pronto los paramédicos pasaron de atender a la niña, que de la nada estaba tan sana como nunca, a Ramón, quien presentaba síntomas de una hipotermia severa. Mientras era subido a la ambulancia Poppy era consolada por su padre, Sage estaba preocupado, pero tras tomar la mano de Blossom parecía tan tranquilo y contento como de costumbre.

-Descuida mamá, papá está bien, se va a reponer, mañana estará como si nada hubiera pasado. –

- ¿Cómo lo saben? – pregunto algo temerosa, pues los niños no tenían sus lentes y la miraban con aquellos ojos que infringían miedo en todo aquel que se posaran.

-Papá nos lo dijo. – mencionaron los gemelos con un tono lúgubre.

Resuelto el problema, todos se fueron a sus respectivas casas, Blossom y Sage se quedaron con su abuelo Pepe, quien veía con cierto temor lo risueños que estaban los niños, como si nada serio hubiera pasado, Poppy se quedó con Ramón en el hospital, solo le quito la vista de encima tras quedarse dormida, no fue hasta temprano en la mañana, cuando despertó que se encontró con la mirada de su esposo que la veía tan normal como si estuvieran en la cocina de su casa.

-Ramón… ¿cómo te sientes? –

-Bien, ¿Por qué no lo estaría? –

-Es que ayer, cuando tú y Blossom… ¿recuerdas que paso? –

-Si. –

-Y… ¿Qué paso? –

-Lakshmi no hubiera sobrevivido si no lo hacía, mi cuerpo es más resistente. – decía mientras aceptaba gustoso la comida que le traía la enfermera y comenzaba a comerla.

-Entonces tu… ¿desde cuándo puedes hacer eso? –

-No lo sé, creo que desde siempre, por eso mi abuela se comenzó a sentir mejor de salud cuando comenzó a cuidarme, sus achaque se fueron cuando yo llegue. –

-Wow… ¡PUES NO LO VUELVAS HACER! – grito haciendo que Ramón se asustara, se sobresaltó aún más cuando Poppy lo abrazo de golpe.

-Poppy, los niños sabían que estaba bien. –

-Si, pero yo no los entiendo, tu si…ustedes me excluyen de todo. – termino por decir para ponerse a llorar.

-No es cierto, te amomos mucho, eres nuestra reina, no llores, ya estoy bien, te prometo que no lo volveré a hacer, pero deja de llorar. –

Para entrada la tarde Ramón había sido dado de alta, y ya se encontraba caminando como si nada, todo iba bien hasta que vio a lo lejos a su padre, el señor Lombardi.

-Poppy ¿llamaste a mi padre? – pregunto con hartazgo.

-Claro que si, te hospitalizaron Ramón. –

-Hijo. – lo llamo el hombre que venía ya con su maletín de emergencias. – déjame revisarte. –

-Papá, me dieron del alta del hospital, es porque estoy bien, no necesitas revisarme. – dijo mientas rodaba los ojos con su padre revisando los latidos de su corazón con un estetoscopio.

-Respira hondo Ramón. – decía pasando a su espalda para revisar sus pulmones.

Por su parte los niños no dejaban de hablar con su tío Nube sobre sus azayas y como su padre los descubría, como siempre este les daba recomendaciones para no ser atrapados.

-Sálganse una clase antes, nadie se dará cuenta, son niños listos, mírenme a mí, yo lo hacia todo el tiempo. –

-Nada de eso Nube. – le dijo Poppy. – pueden hacer travesuras, siempre cuando no los descubra su padre. – les susurro. – pero nadie faltara a la escuela ni se saltarán clases. –

Arroyin llego con su familia en ese instante, de manera solemne los tres se inclinaron ante Ramón, este no supo que hacer, voltio a ver a su padre, pero este negó con la cabeza.

-Gracias por salvarme. – le dijo Lakshmi dándole una flor.

-De nada. – dijo un tanto extrañado Ramón, pues quien realmente la salvo fue Sage, si él no hubiera salido a escondidas de casa, lo más seguro es que ella no hubiera sobrevivido la noche.

-Gracias por salvar a mi hija, casi se nos va, pero tú la trajiste de vuelta. – menciono la esposa de Arroyin dándole una segunda flor.

-Lamento todo lo que paso, fui egoísta, puse en peligro a lo que fue tal vez mi única verdadera amiga y casi hago que te mates por salvarla, espero puedas perdonarme y …- Arroyin soltó un suspiro y con algo de dificultad dijo. – Gracias por salvar a Lakshmi, no sé lo que hiciste, pero gracias. –

Ramón sonrió con una sonrisa maliciosa, la misma que ponía cuando todo salía como quería, y mejor aun cuando todos les daban la razón.

- ¿Y que? ¿no hay otra flor para mí? – pregunto con sarcasmo, lo que lo hizo merecedor de un codazo por parte de su padre, que si bien fue ligero, le saco fácilmente el aire.

-Es bueno saber que me perdonas. – comento Arroyin.

-Como es tan bueno saber que solo estarás el fin de semana. –

Ambos hombres se regalaron sonrisas extrañas, los ahí presentes no sabía si tenían algún tipo de batalla visual o esa era su forma de decir que todo estaba arreglado. Ramón y el señor Lombardi fueron con Nube, mientras los niños y Poppy se dirigían a hablar con Arroyin y su familia.

-Tus hijos son muy inteligentes, ya te superan en muchas cosas Ramón. – le comento Nube.

-Si, así es, ellos son más fuertes y listos que yo a su edad, pero son el doble de ingenuos que su madre. – dijo llevándose una mano a la cara mientras negaba.

Una amena charla familiar se estaba llevando a cabo, cuando Blossom y Sage tomaron de ambos brazos a Ramón y lo jalaban con ahínco.

- ¿Qué pasa niños? –

-Papá, tienes que hacer algo. – dijeron los dos con tono dramático.

- ¿De que hablan? –

-Es mamá. – dijo Sage.

-Está usando una blusa horrible. – termino la frase Blossom.

Tanto andar en las pasarelas y en el mundo de la moda a veces creía que les afectaba mucho, no era raro que se pusieran a criticar la ropa de las personas, no de una manera grosera, pero si era bastante molesto cuando se trataba de la ropa de su madre.

-Bien, esperen aquí… yo lo arreglo. – Ramón camino asía aquella familia y su esposa. – Poppy, sabes de que se están quejando los ni… - y fue cuando la vio, debajo de su camisa de botones tenía otra con una frase escrita "Los hombres de verdad hacen gemelos", cuando tuvo a su esposa enfrente solo podía verla con los ojos bien abiertos. - ¿Por qué traes puesto eso? – dijo tapándose la cara para que nadie viera lo sonrojado que estaba.

-Pero es verdad. -

-Biológicamente es incorrecto…Poppy, quítate eso… -

-Ramón, eso sería muy inapropiado. – dijo con tono burlón.

- ¿Por qué me haces esto? –

-¿No te gusta?, pensé que a los hombres les gustaba que levantaran su hombría y todo eso… -

-Si…no… ¿de dónde sacas esas ideas? –

-Bien, ya entendí - dijo abrochándose la camisa de botones ocultando la frase. – Cuando lleguemos a la casa puedes quitármela si no te gusta. – le comento coqueta. Ramón la miro sin quitarse las manos de la cara.

-Estás loca, me mataras de un infarto un día de estos. –

-De un infarto, de una indigestión o de un "gusto" que te vuelva loco. – dijo para hacerlo reír, cosa que como siempre funcionaba.

Ambas familias se fueron por su lado, los gemelos se despidieron de Lakshmi y volvieron a su casa en la colina junto a sus padres, su tío y sus abuelos. Habría fiesta después de todo, una hermosa reunión familiar que ya les hacía falta. A veces cuando estas sucedían Ramón se quedaba solitario en un rincón de la casa, solo escuchando, las risas de los niños, la charla de los abuelos, la voz de su hermano y las hermosas carcajadas de Poppy que lo hacían feliz como ninguna otra cosa en el mundo, solo estaba ahí, en el allí, en el ahora, la paz lo embargaba, siempre que pensaba que nada podría mejorar eso, su esposa llegaba para rodearlo con sus brazos de manera lenta, le daba un romántico beso y lo obligaba a unirse a la fiesta. Las cosas eran siempre así, sobre esa casa en la colina.

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Fin….(final de todo XD)

Nota: Este es el final del epilogo de "corona de flores", solo faltaba el micro cuento que es un lemmon y los dos one-shot, ambos están en proceso, asi que tardaran un rato en estar, en especial porque estoy tratando de que Wattpad me deje publicar los capítulos como quiero, pero no me deja en si, por eso tendre que dejar los dibujos para después, se juntaron muchas cosas, que puedo decir. Nos vemos un rato aquí, si quieren unirse a la dinámica de Wattpad no duden, tiene el mismo nombre el fanfic.