26» El año destinado


1 de Enero del 2016
1:02 a.m.
Hogar de Bruce Goodman

La habitación estaba un poco desordenada, mientras que veía la sombra de alguien cerca de mi ropero. Por suerte, la luz que provenía de afuera me ayudó a poder ver perfectamente quién estaba ahí.
Se trataba de Bruce. Aunque la extraña escena era que él estaba con los pantalones abajo, y vistiendo lo que parecía ser ropa interior roja...

-¡¿Bruce?! -grité desorientado. -¡¿Que rayos haces con mi ropa?!
-Ah, eres tú Ian. -dijo él calmado y con una voz que indicaba que estaba un poco ebrio. -Espera... ¿no es mi cuarto?
-Estás en mi cuarto, briago. -dije algo molesto. -Y con mis calzoncillos puestos...y... ¿que rayos es ése olor?

Encendí de una vez la luz del cuarto. Pude confirmar que él traía puesta mi ropa interior, pero lo que me incomodaba más que nada era la peste que provenía del charco de vómito en el suelo, en medio de la habitación.

-Ah...ahora entiendo porqué me los puse, si yo no uso éste tipo de ropa...jejeje...
-¡¿VÓMITASTE EN MI HABITACIÓN?! -grité algo descontrolado.
-Corrección: vomité en la habitación que yo designé para ti. La casa aún es mía. -dijo de forma astuta con una sonrisa, mientras que se subía los pantalones. -Ah cierto... ¿Los quieres de vuelta? -dijo él con una mano en la cintura, sosteniendo el elástico de la cintura.
-Son tuyos. -dije con asco, preocupándome más por el olor del vómito. -Iré por un trapo para limpiar ésto...

Mientras me preparaba para salir de mi cuarto, él se puso de nuevo el pantalón, además de que noté que encima de mi cama había un listón blanco, y que en sus zapatos había un billete. Hice caso omiso a éstos detallles y me retiré del lugar, para poder volver tan rápido como me era posible con un trapo de la cocina y una cubeta.
Fue normal el no sorprenderme que los demás sujetos de la estación que hasta Alfred, Dean y Jake seguían los mismos detalles y "rituales". ¿Que rayos pensaban hacer?
Fueron varios minutos después, limpiando el piso de mi recámara, que pude notar cómo todos se preparaban para salir de la casa. Ropa puesta, elementos en su lugar, y todos cargando con una maleta, corriendo hacia la calle.

-¡Hay que dar la vuelta a la manzana! -gritó uno de los oficiales, mientras todos corrían.

En menos de dos segundos, podía ver una estampida de hombres corriendo con papeles en sus zapatos y una maleta a la mano, además de un listón blanco en sus muñecas, tobillos, cuellos o tobillos. No me podía creer tal espectáculo, mientras que otros vecinos miraban por las ventanas, portones y entradas de sus hogares, el vil evento que acontecía. Fue cuando saqué mi celular y miré la hora. 1:15. ¿Cuánto tardarían en volver?
Me dediqué a seguir limpiando el desastre que hizo mi hermano en mi habitación, mientras que pensaba un poco en aquél concurso o carrera que tenían. De verdad...¿Que hacían?
No tardaron demasiado. Podía oír los gritos de aquella estampida a poca distancia. ¿Recorrieron toda la manzana y le dieron la vuelta?
Alrededor de 400 metros de distancia...Vi la hora: ¡La 1:21 a.m.!
Los policías que estaban en mejor forma habían llegado antes, mientras que los demás tardaban en llegar. Fue cuando mi hermano, junto con otros tres sujetos, llegaron al último a la casa. Todos vitoreaban y chiflaban fuertemente a señal de burla. ¿Que sucedía?

-¡Me tumbaron! -gritó uno de los policías que acompañaba a Bruce.
-¡Y a mi me jalaron de la camisa! ¡No es justo! -replicó Bruce.
-¡Nunca acordamos cómo ganar! -gritó Jake de forma alegre, mientras sonreía y sacudía una botella de bebida alcohólica.

Pude ver como los tres, con una mueca de molestia, comenzaron a desvestirse ahí mismo, en el jardín. Ya ésto estaba fuera de control...o al menos éso era lo que veía.
Pero fue que los tres se quedaron en ropa interior, lanzando la ropa a regañadientes contra el suelo y alzando los brazos, en señal de poderío. Los demás, por otro lado, solo hicieron algunos abucheos y burlas.

-¡Bueno, pues prefiero ésto a que sea en mi propia casa! - dijo Bruce, mientras que, con los zapatos aún puestos, salió disparado a correr de nuevo aquella manzana, mientras que algunos de los oficiales los seguían con risas y cámaras en sus manos.
-¡¿Es en serio?! -decía en voz alta al notar tal circo que se armaba en el lugar donde ahora yo viviría.

Me dediqué a seguir limpiando mi habitación y a recoger mi ropa. Era increíble el tener que pensar que tal cosa pasaría justo en éste lugar...
De nuevo no tuve que esperar mucho, aunque ahora tardaron un minuto más. Todos volvieron, con risas y carcajadas. Yo solo me dedicaba a oírlos, mientras seguía pensando en mi hermano...¡Ahora todo un borracho!

- ¿...igual que Papá? -me pregunté por un momento. Jamás lo había pensado hasta ése momento.

Mi pensamiento se interrumpió cuando mi audición volvió. Habían entrado a la alberca.
Al ir al cuarto de Bruce, vi por la ventana cómo los perdedores de aquella carrera se metían a la alberca, mientras que otros tres ponían las últimas prendas que les habían quedado en palos para brochetas, arremedando banderas.

-¿Que es ésto? ¿Una fraternidad? -pregunté, mientras que todos seguían riendo y festejando. Yo, por otro lado, me fui directamente a mi habitación y a la cama.

Tardé varios minutos para poder conciliar el sueño, y comenzar a soñar.
Estaba en una habitación grande. Amplia.
Recuerdo que había una reja dividiendo el cuarto en dos, y que del otro lado de la reja había un ataúd.
Por un instante, recuerdo que algo quería salir de ahí. Golpeaba con fuerza, sacudiendo el ataúd. Fue entonces que lo oí...

-Ian. -habló alguien desde ése ataúd. -¡Ian! ¡IAN, POR FAVOR! ¡AAAAAHHHH!

Entonces desperté. Alguien tocaba la puerta de mi cuarto.
2:49 a.m. ¿Quién podría ser? Al levantarme y dirigirme a la puerta, tocaron más fuerte una última vez antes de que abriera la puerta.
Cayendo a mis brazos, desnudo y medio ebrio, se trataba de Bruce. Sonriente, con su sombrero y tambaleante, entró a mi cuarto mientras que con su mismo peso me empujaba y con un brazo alrededor de mi cuello, me arrastraba con él. Él se abrió paso a mi cama, llevándome junto a él hasta ahí, recostándonos ambos. Fue en ése entonces cuando lo noté: en su mano izquierda, traía algo grande y oscuro, geométrico.

-Para el recuerdo del año nuevo. -dijo él mientras que sonreía y ponía el objeto en lo alto, entre él y yo.

Un súbito destello me encegueció por unos segundos, dándome idea de lo que era: una cámara fotográfica.

-Bueno, ¿te parece, hermanito?
-...anda. -dije con una sonrisa apenas dibujada, mientras que con su brazo derecho me rodeaba el cuello y nos acercábamos para una foto más.

El destello me volvió a dejar ciego, haciendo que tuviera que parpadear para poder sacudirme éste mismo.

-Demonios...espera. La tomé mal. -dijo Bruce, acomodándose una vez más, ahora más cerca.
-¿De veras estás tan ebrio como para no poder tomar una foto? -sonreí mientras me daba una idea de su aspecto, y tomaba la cámara. En ése instante, ahora la tomaría yo.

Pero fue que en aquél intento, él lanzó un fuerte eructo, haciendo que la fotografía tomase una forma muy bizarra, con la boca de mi hermano un poco abierta y una mueca que daría risa.

-¡¿Que rayos te sucede a tí?! -le grité algo alterado.
-¡Shhhhhh...sh! -comenzó a callarme con su boca. -Andan todos dormidosss ya.

En ése instante, me levanté de mi cama, dejando a Bruce ahí mismo. Asomándome por el barandal de la escalera pude ver como aún habían varias personas despiertas, comiendo y bebiendo.

-Hey Bruce, es ment-

Pero mis palabras se quedaron ahí mismo, mientras que él descansaba completamente desparramado sobre mi cama.

-...eres un vil flojo. -dije con algo de reproche, mientras que bajaba a la cocina, en ésta ocasión, con ganas de tomar algo. Tenía la boca muy seca.

Lamentablemente, fue en ése preciso instante que me hallaba en la cocina, cuando Jake entra ahí mismo. Con una botella de ron en su mano, mientras la agitaba felizmente.

-¿Alguien tiene sed?
-Basta, Jake. -contesté harto de la situación. Lo empujé hacia un lado para poder sacar una botella del refrigerados, y tomar unos sorbos de un jugo de naranja que estaba a la mano.
-¡Ah, por favor! ¡¿Andas de tal mal humor después de haber visto a mi niña?! -dijo medio ebrio y algo enfadado, mientra que dejaba la botella de la mesa de la cocina. -Te voy a...¡Ah!

Mientras que él caía al suelo debido a su ebriedad, yo me quedé pensando en aquello que había dicho. "¿Mi niña?".

-¡No lo tienes que pensar! -gritó él. -¡ES! ¡MI! ¡NIÑA!

Seguido de una pausa silenciosa, mientras que él se levantaba, me daba cuenta poco a poco de lo que decía. Despierto de su ebriedad y con ambos ojos abiertos de par en par, Dean entró a la cocina y tacleó a Jake para con una mano taparle la boca y con la otra, junto con su rodilla, mantenerlo en el suelo.

-¡N-no dijo nada! -rió Dean mientras que yo seguía con el jugo en mi boca y mi mente procesaba todo de un modo que lograra entender lo que pasaba.
-Rubia...ojos de color... ¡ESO SOLO PUEDE SIGNIFICAR QUE EL PADRE DE ÉSA NIÑA PODRÍA SER...! ¡DEAN! -grité mientras que le apuntaba con el dedo, exactamente como lo hacía en los juicios. -¡¿Tuviste una hija con Melissa?!
-¡E-ELLA NO ES MI HIJA! ¡IDIOTA! -gritó sonrojado y un poco temperamental, mientras que zarandeaba a Jake.
-¡¿Entonces quién es su padre?! -demandé.
-¡Ya...ya te dije que soy yo! -dijo de nuevo con más enojo, mientras que se subía de nuevo la bragueta del pantalón de mezclilla que traía y se volvía a mal fajar la camisa verde oscuro que traía.
-Hmm...entonces...mi única conclusión es que...

La tensión se elevó demasiado antes de que diera mi respuesta, mientras que veía que Dean se preocupaba y Jake sonreía torpemente.

-Significa que tú eres el "tío" Jake, y que estás muy ebrio y hasta fantaseas con Melissa. -respondí apuntando a Jake. -Y que tú fuiste rechazado por ella, y que sientes algo por ella todavía a éstas alturas. -apunté a Dean, mientras que él me miraba algo atónito. -Y que yo estoy muy cansado para oír éste tipo de pláticas. ASÍ QUE BUENAS NOCHES.

En ése instante, los dos seguían peleando por querer decirme algo, pero jamás se pusieron de acuerdo. Al seguir mi camino, pasé por un lado de la sala y logré ver cómo, junto con los otros policías despiertos, Alfred jugaba cartas y hacían apuestas sutiles. Ya no quería saber más de ésto mismo, por lo que me retiré a la recámara de Bruce, y finalmente me eché a dormir. Pero ése no sería el final de la noche...

-¡Una última! -me sorprendió Bruce en el momento que entré al cuarto.

Tomándome de nuevo por el pecho y llevándome a la cama, se recostó y tomó la fotografía con tal rapidez y movimiento, que podría haber jurado que la tomó borrosa.

-De verdad...que eres un tonto. -dije sonriente y medio dormido, mientras que preparaba la cámara una vez más.
-¡Ahora si! -dijo Bruce con alegría. -¡3...2...1...!

El último destello grabó la imagen en fotografía. Mi rostro de súbita ingenuidad y sorpresa, mientras que a mi derecha, en la mano de mi hermano, había un muérdago. En su mano izquierda, en la palma abierta, estaba escrito "¡Feliz Año 2016!" con marcador, mientras que, usando lo que parecía ser una nariz roja y grande de payaso, me daba un beso en la mejilla. Recuerdo que ésa misma noche le dí un fuerte codazo a su costado, haciendo que cayera de la cama con risas y quejidos. Sabía que él era bromista de cierta forma, y saber que él seguía haciendo éso era un alivio. Me hacía darme cuenta que él no dejaría de ser una buena persona.
Después revelando la fotografía, noté además que en partes del cuerpo, visibles por el flash y solo en el área de la fotografía, habían mensajes de broma, dibujos obscenos y buenos deseos escritos con marcadores, además de cosas diversas en su cara: bigote falso, lentes, cejas pobladas, pestañas, lunares, círculos y cruces... eran variados los dibujos en su cara.
Ésta fotografía, junto otras del año nuevo, fueron mi pilar de autoestima y buen humor por un buen tiempo. Lamentablemente, no sería por mucho tiempo...
Pero ésa historia sería para otra ocasión distinta. Ya que finalmente, me tocaría volver a los tribunales.